Capítulo 13:

Salió del baño, bajó las escaleras, cogió su cazadora, su bicicleta y salió de casa. Cuando Asuma y Kurenai le preguntaron a dónde iba, él contestó:

-A buscar a Hinata …

Subió a la bici y pedaleó como si su vida dependiera de ello. Hinata le había preguntado qué hacer con los admiradores secretos y había desaparecido, Sakura le acababa de decir que se había pasado la tarde en el gimnasio pero ella presumía de no ir al gimnasio sino que había sus ejercicios en casa con su entrenador personal, por lo que algo fallaba …

Al llegar al colegio le faltaba el aire. Se dirigió a la entrada principal y comprobó que la verja de acero estaba cerrada, así que dio media vuelta y caminó hasta la entrada del garaje de los profesores. Aunque había una valla elevadora que permitía o impedía la entrada de los automóviles, entre ella y el suelo quedaba un espacio libre perfecto para que Sasuke se colara por debajo.

Así lo hizo y entró en la zona de aparcamiento. Continuó hasta la entrada y probó suerte: cerrada de nuevo. Entonces optó por dejar la bicicleta apoyada a la pared e intentar entrar por una ventana. Cuando encontró una de las ventanas del primer piso abierta, apoyó las manos en el alfeizar, usó la pared para impulsarse y entró.

Al caer dentro del edificio se dio cuenta de lo que acababa de hacer: allanamiento, pero le dio igual, al fin y al cabo todo era por Hinata y no era la primera vez que entraba en un sitio sin el permiso de su dueño.

Estaba dentro de una de las clases del colegio, parecía una de primer año, con todos los pósteres colgados de las paredes, los trabajos expuestos y las filas de pupitres individuales bien colocados.

Al salir al pasillo tardó un rato en situarse ya que cuando entraba siempre se dirigía directamente a su clase en el segundo piso.

Cuando supo dónde estaba comenzó a correr por los pasillos oscuros y solitarios que hace tan solo unas horas estabas llenos de niños con mochilas y libros que hacían ruido.

Siguió corriendo hasta llegar a la doble puerta de metal naranja que daba al gimnasio del colegio. Paró un momento a recuperar el aliento y apretó los puños preparado para enfrentarse a lo que fuera.

Llevó la mano a la manilla y giró. Por suerte estaba abierta.

Entró en el gimnasio que se encontraba totalmente a oscuras. No sabía que esperar, por lo que se quedó en tensión bajo el umbral de la puerta con el puño preparado. Pero no se escuchaba nada. Dio un paso adelante y soltó la puerta provocando que la oscuridad total volviera a reinar en el ambiente impidiendo la visión.

Se quedó quieto y callado. Esperaba que estuviera ahí. Si no lo estaba, no sabía dónde podía estar. Y eso lo preocupaba, lo ponía nervioso. Antes que nada Hinata era su hermana, era buena persona y no había hecho nada para merecerse un castigo. Todo había pasado por culpa de él, por no cumplir los caprichos de una mocosa de ojos verdes que se creía la reina del mundo.

Entonces lo escuchó. Al principio era un sonido seco y agudo que puso a Sasuke en alerta, para luego volver a repetirse cada dos segundos o menos. Sasuke juraría que era un sollozo, pero allí no había nadie que pudiera estar llorando, ¿no?

Volvió a centrarse en el sonido. Era agudo y repetitivo. Definitivamente ahí mismo había alguien que intentaba en vano reprimir las ganas de llorar.

-¿Hinata?- preguntó en voz alta- ¿Eres tú?-al momento el sonido cesó, haciendo que Sasuke se arrepintiera de haber hablado.

-¿Hinata? -intentó de nuevo- Soy yo … Sasuke …

-¿Sasuke?- se oyó de manera casi imperceptible.

-¡Sí!-exclamó aliviado-¡Estoy aquí Hinata!- dijo comenzando a moverse en todas direcciones- He venido a buscarte …

-Debí hacerte caso … -dijo otra vez bajito antes de volver a llorar.

Sasuke, que se había acostumbrado a la oscuridad, comenzó a caminar en dirección a la joven. Se encontraba en una esquina del gimnasio debajo de las gradas con la espalda apoyada contra la pared y la cabeza escondida entre las piernas rodeadas por los brazos en busca de consuelo y algo de protección.

Conforme Sasuke se acercaba, notaba en la oscuridad lo que parecían mechones de pelo, pero debido a la escasa luz no podía estar seguro.

Cuando llegó a la altura de la joven, se arrodilló antes de sentarse a su lado. No sabía qué decir, Hinata siempre era la que hablaba en situaciones semejantes, pero esta vez era ella la que necesitaba consuelo, y él era pésimo en eso.

Una vez sentado a su lado, se giró mirando a la joven. Esta levantó la cabeza con vergüenza y rápidamente lo abrazó escondiendo su cara en el cuello de él.

Una vez estuvo a salvo, comenzó a llorar desconsoladamente, hasta quedarse sin aliento y comenzar a estremecerse buscando oxígeno para continuar llorando.

A Sasuke se le destrozaba el alma al escuchar a la persona más maravillosa que había conocido partirse de dolor de tal manera, por ello la abrazó con fuerzas, intentando transmitirle que pasara lo que pasara él estaría ahí, que estaría con ella, que jamás la abandonaría, que permanecería a su lado, que la querría siempre.

Y Hinata lo notó, estaba sola y asustada y de pronto Sasuke había llegado. Había ido a por ella y estaba ahí, abrazándola, aunque él odiase el contacto físico, la abrazaba con fuerza, provocando en ella reacciones opuestas: quería apartarlo y irse a casa para poder olvidar lo ocurrido, pero por otra parte deseada que jamás la soltara, deseaba quedarse en esa posición en la que él la rodeaba con sus brazos ofreciéndole una sensación de alivio que la hacía sentirse a salvo y estar lo suficientemente cómoda como para poder llorar a gusto hasta desahogarse.

Así permanecieron un buen rato hasta que a Hinata se le agotaron las lágrimas. Estaba cansada, tenía frío y sueño, seguro que los demás estaban preocupados.

Entonces lentamente se separó del joven, se limpió las lágrimas con el dorso de la mano y se levantó. Se quedó de pie esperando a que Sasuke hiciera lo mismo.

-¿Nos vamos a casa?- preguntó él.

-Por favor …

-De acuerdo. -dijo levantándose.

Una vez de pie, él tendió la mano por instinto y ella respondió tomándole la mano y así comenzaron a caminar hasta la puerta del gimnasio. Al llegar a esta, Hinata paró en seco:

-¿Qué pasa Hinata? ¿Estás bien?

-No puedo … -dijo ella comenzando a temblar.

-No puedes ¿qué?

-No puedo Sasuke, lo siento … -repitió sollozando de nuevo y escondiendo la cara tras las manos.

-Hinata … -comenzó Sasuke con dolor- Lo siento, todo esto es culpa mía …

-¿Qué? Eso no es cierto …

-Hice algo y una persona dijo que se las pagaría, pero jamás imaginé que se atrevería a llegar tan lejos para hacerme daño …

-¿Hacerte daño?-preguntó la joven.

-Sí, ahora eres … parte de mi familia … eres importante para mi …

-Eres un cielo Sasuke, pero no es culpa tuya … -dijo dejando de llorar.

-Sí que lo es …

-No quiero salir … me da miedo …

-¿El qué?

-No quiero que me veas, no quiero que me vea nadie …. no así …

-¿Así cómo?

-Me … me han hecho algo …

En ese momento Sasuke se imaginó lo peor. Estiró el brazo hacia atrás y apretando el pulsador abrió la puerta del gimnasio dejando que la luz de la calle que se colaba a los pasillos por las ventanas entrase e iluminase algo.

Entonces supo a lo que Hinata se refería, vio lo que le habían hecho.

El pelo de Hinata antes liso y sedoso, largo hasta las caderas se encontraba ahora cortado bruscamente a trasquilones a diferentes alturas.

Dirigió la mirada al centro del gimnasio y lo que vio lo horrorizó. Allí comenzaba un camino de mechones de pelo que recorría el espacio que separaba el centro de las gradas donde Hinata se había escondido.

-¿Quién?

- … - ella no contestó, ni siquiera levantó la cabeza.

-¡Hinata!-dijo haciendo que la joven se estremeciera- ¿Quién te ha hecho esto?

-Fueron …

Inicio Flashback:

Al terminar de hablar con Sasuke se levantó de la mesa y salió del comedor. Sabía de sobra que los mensajes anónimos no eran nada fiables, pero le picaba demasiado la curiosidad.

-¡Hey Hinata!

-Dime Ino...

-¿Vas a hacer algo esta tarde?

-No, ¿por qué?-dijo escondiendo el papel doblado que había encontrado en su mochila.

-A lo mejor podríamos quedar para ver una peli o algo …

-Vale, yo te llamo … a lo mejor voy un rato a la biblioteca …

-Vale, nos vemos.

Y así quedó la cosa. El resto del día no pudo concentrarse, cuando solo quedaban cinco minutos para que sonara el timbre su corazón latía tan rápido que temía que se le saliera del pecho. De camino a casa no paraba de idealizar a su supuesto admirador secreto. ¿Sería alto, moreno, rubio …?

Subió a su habitación y sacó el papel doblado del bolsillo derecho de su americana del uniforme:

"Me encantas, pero me da vergüenza decirte quién soy o incluso hablarte.

Nos vemos a las seis de la tarde en el gimnasio del colegio.

Hasta entonces,

Tu admirador secreto."

Hinata se moría de ganas de averiguar quién le había escrito esa "carta" para dejársela dentro de su mochila. Pero para ello tenía que esperar hasta las seis.

A las cinco y media se vistió con unos vaqueros hasta la rodilla, una blusa blanca y su chaqueta morada. Se puso unas bailarinas y salió de casa.

Decidió tomar un autobús para no llegar tarde, y todo el viaje estuvo leyendo una y otra vez el mensaje descubierto en su mochila.

Al llegar a su parada se bajó y caminó hasta la entrada del centro. Se había olvidado el móvil en casa pero por suerte llevaba su reloj para no llegar tarde. Se encaminó a la entrada y cuando pasó delante de la secretaría, la recepcionista, que se había quedado recogiendo un par de papeles le preguntó:

-Hola Hinata, ¿y tú por aquí? Creía que ya estarías disfrutando del fin de semana …

-Ojalá, pero me he dejado el libro de biología en clase … y el lunes hay examen, no puedo permitirme sacar malas notas … ya sabes, por lo de mi promedio escolar y tal … -mintió.

-No debería dejarte, pero haré una excepción contigo, sé que eres buena alumna. Anda, ve a clase a por tu libro, y cuando salgas cierra la puerta y no toques nada. La señora de la limpieza estará aquí hasta las siete, procura salir antes ¿de acuerdo?

-Sí.

Continuó caminando hacia las escaleras que subían al siguiente piso. Conforme se alejaba de ellas rumbo al gimnasio un sentimiento de culpa se fue apoderando de ella. Había mentido, pero al fin y al cabo no le haría daño a nadie, ¿no?

Al llegar a la puerta del gimnasio miró atrás por si alguien la seguía, y al comprobar que no era así entró.

El gimnasio estaba totalmente vacío, no había nadie. Hinata caminó hasta el centro mirando en todas direcciones buscando al autor de la nota:

-¿Hola? ¿Hay alguien?- al ver que nadie respondía decidió irse a casa, Sasuke tenía razón, aquello era una tontería.

-Hola Hinata.

-¡Sakura! Me has asustado … no te había visto …

-Lo sé, esa era la idea … -añadió mirándola con maldad.

-Yo … ya me iba para casa … -comenzó a decir Hinata mientras caminaba de espaldas hacia la puerta de salida.

-¿Ya? Pero si aun no hemos hecho nada …

-Es que … -dijo poniéndose nerviosa- Tengo algo de prisa …

-Quédate un rato por favor Hinata. Te prometo que nos vamos a divertir.

-Suena genial pero …

Entonces Hinata comenzó a correr hacia la puerta pero Sakura chasqueó los dedos y del pasillo salió Yugo que se chocó con Hinata provocando que esta cayera al suelo de espaldas provocando que Sakura y Yugo rieran. La joven de ojos perla comenzó a caminar hacia atrás para luego levantarse e intentar salir corriendo, pero cuando lo hizo Yugo salió corriendo detrás de ella y la tiró al suelo de golpe.

-¡Ay!-se quejó del dolor, seguramente le salieran moretones por la caída.

-Hinata querida, cuando alguien te invita a una cita, es de mala educación marcharse …

-¿Fuiste tú?

-Obviamente … -rió la chica de ojos verdes- ¿Quién si no iba a escribirte una carta?

-Yo … pensé … -contestó comenzando a estar cada vez más triste.

-Oh, no bajes la mirada … ¿de verdad pensaste que tenías un admirador secreto?

-...

-¡Qué divertido! ¿Escuchaste eso Yugo? ¡De verdad se lo creyó! JAJAJAJA

-Quiero irme a casa … -dijo Hinata.

-Pero no puedes, aun no te hemos dado la lección …

-¿Qué lección?- entonces Hinata se asustó.

-Yugo, agárrala …

El joven hizo lo que le habían ordenado y agarró a Hinata por los brazos impidiendo que se moviera por más que lo intentara. Entonces Sakura sacó unas tijeras del bolsillo trasero de su pantalón. Hinata de pronto se encontraba aterrada.

-¿Qué …? ¿Qué vas a hacer? -preguntó presa del pánico.

-La pregunta correcta sería ¿qué te voy a hacer?

-¿A mí? Pero yo no te he hecho nada Sakura …

-¡No te hagas la tonta! ¡Lo sabes perfectamente!-dijo realmente enfadada-¡Me has robado a Sasuke!

-¿Que he hecho qué?

-¡TE HE DICHO QUE NO TE HAGAS LA TONTA!

-Lo siento Sakura … -dijo con los ojos llenos de lágrimas- Lo siento, lo siento mucho, te lo juro …

-Ya es tarde …

Entonces acercó su mano a la cabeza de Hinata y agarró un mechón de su pelo.

-¿Crees que le seguirás gustando a Sasuke con el pelo corto?

-¡¿Qué?! Yo no le gusto a Sasuke … ¡Sakura no lo hagas por favor!

-Tarde … -dijo con voz alegre y una sonrisa- Eso tenías que habértelo pensado antes …

Dicho eso comenzó a cortar mechones del azulado pelo de Hinata dejando que cayeran al suelo y sobre sus hombros. Al principio Hinata intentaba librarse del agarre de Yugo pero era demasiado fuerte, hasta que llegó un momento en el que se resignó deseando que terminara lo antes posible y decidió concentrarse en cualquier cosa para impedir que los recuerdos del pasado, los respectivos al manicomio volvieran y se apoderaran de ella.

Al rato Sakura paró de cortar y guardó de nuevo las tijeras en su pantalón.

-¡Ya está! Listo Yugo, puedes soltarla … -dijo totalmente alegre.

Yugo volvió a obedecer a su novia y la soltó. A Hinata le cedieron las piernas y cayó al suelo pero al levantar la cabeza y ver a Sakura sonriendo satisfecha algo en la mirada de la joven le dio verdadero miedo, por lo que se levantó y salió corriendo hacia las gradas, se metió debajo y se acurrucó en una esquina.

-¿Voy a por ella?-preguntó Yugo.

-Déjala, que se divierta un rato a solas … Vámonos, y recuerda que si nos preguntan estuvimos en tu casa.

-Haciendo ¿qué?

-Seguro que se te ocurre algo divertido …

Y se fueron apagando las luces y cerrando la puerta. De pronto Hinata se había quedado sola, a oscuras y encerrada. Tenía tanto miedo que se quedó ahí sentada llorando, permitiendo que todos los horribles recuerdos que durante años había intentado reprimir volvieran a su cabeza. En ese momento ya no estaba en el gimnasio de su colegio, había vuelto a ser aquella niña de trece años en aquella habitación de manicomio sucia, oscura, vacía y sola.

Fin Flasback

-Ven, te llevaré a casa … -dijo Sasuke tendiéndole la mano.

-Gracias por venir …

-No es nada …

-Lo que te he contado …

-¿Sí?

-No se lo cuentes a nadie, ni si quiera a los de casa.

-Pero Hinata, están preocupados por ti, van a querer saber que pasó.

-Por favor … -dijo comenzando a llorar.

-De acuerdo, no le diré nada a nadie. -dijo estrechándola entre sus brazos.

Salieron del gimnasio al pasillo y caminaron hasta la ventana por la que Sasuke había entrado minutos antes.

-Primero saldré yo y luego te ayudo a bajar, ¿vale?

-Sí.

Sasuke abrió la ventana y saltó. Aunque había cierta altura, logró caer de pie. Se limpió los pantalones de tierra y llamó a Hinata. Esta se sentó en el borde de la ventana aferrándose al marco de esta.

-Sasuke, ¿estás seguro de que esto va a funcionar? Soy muy torpe, me voy a caer …

-Hinata ¿confías en mi?

-Totalmente.

Y saltó. Al mismo momento de hacerlo se arrepintió, se sintió caer y esperó recibir un golpe que nunca llegó. Sasuke la había cogido con sus brazos antes de que llegara al suelo y se habían caído al suelo, ahora ella se encontraba abrazada a él tirada en el suelo sobre su pecho.

-Te dije que era muy torpe … -dijo a modo de excusa.

-Y yo que no te harías daño.-respondió él.

-Lo siento … -dijo levantándose toda avergonzada.

-No pasa nada, -contestó levantándose él también- ¿estás bien?

-Sí, gracias.

-Entonces vayámonos a casa.

Comenzaron a caminar camino a casa, Sasuke llevando la bicicleta y Hinata a su lado. Al parar en un semáforo, Hinata se llevó las manos a los brazos para frotarlos en busca de calor, entonces Sasuke apoyó la bicicleta, se sacó la cazadora que llevaba y se la puso sobre los hombros a ella:

-Hace frío y fui un idiota, se me olvidó coger tu cazadora …

-Gracias, a mi también se me pasó.

-¿Mejor?

-Mucho, y todo gracias a ti. -dijo ella mirándolo a los ojos.

-Exageras, yo no he hecho nada. -dijo él apartando la mirada.

-Gracias por aparecer Sasuke.

Cuando el semáforo se puso verde, cruzaron la calle y caminaron el resto del trayecto en absoluto silencio.

Al llegar a casa abrieron la puerta, Sasuke entró primero y dijo:

-La he encontrado, está a salvo …

Continuará …