Una vez en la vida
Cap. 14: Juntos?
Esta va un poco más corta, pero es porque termina el fic, que se divide en dos partes. De más está decir que me encuentro muy emocionado por lo que puede resultar más adelante, creo que poco a poco se verá, creo que me estoy inspirando, pero ¿qué se yo de eso?
Bueno, sin más qué decir:
My Little Pony no es de mi propiedad, no hago este fanfic con ánimos de lucro.
Comedor real, día siguiente a la llegada de tres de las portadoras...
Una alicornio lavanda, una pegaso ámbar y una unicornio blanca estaban disfrutando de un buen desayuno servido por unos de los mejores cocineros de Equestria, aunque no era su prioridad disfrutar de un buen plato, eso no les impidió sacar provecho de una de las pocas cosas que podrían hacer en paz.
– ¿Alguna de ustedes fue informada sobre la situación? – preguntó Twilight un poco preocupada –.
– No, nadie nos ha dado ninguna pista, excepto que la princesa Celestia nos lo quiere decir en persona – responde Rarity mientras bebe un poco de té con una mirada distraída.
– Entonces debe ser algo realmente importante – comenta la princesa levantándose de su asiento para contemplar un retrato pintado a casco de su mentora – . Ella siempre tiene mucho cuidado cuando algo es de vital importancia, no puede permitir que información crítica se filtre.
– ¿Y hay alguna razón por la que te tengas que poner tan seria, cariño? La princesa nos envió a cada uno a diferentes maestros para que pudiésemos adquirir nuevas habilidades.
– ¿A dónde quieres llegar con eso?
– A donde cualquiera con dos cascos de frente podría llegar, querida. Hace varios meses que tuvimos la visita de aquel desaliñado pony del casco.
– ¿A cuál te refieres?…
Rarity, al entender que Twilight estaba acostumbrada a ver ponies con casco y armadura, optó por levantar un casco hasta el mismo nivel que la base de su cuello para describir la limitada estatura del pony con barba que los visitó la última vez que estuvieron en el castillo de la amistad.
– Oh, ahora recuerdo, fue hace mucho tiempo.
– Ni siquiera a pasado un año, pero lo comprendo, seguramente pasaste por muchas nuevas experiencias.
– Si a pasar unos días cuidando a un herido y leer un montón de libros lo consideras una nueva experiencia.
– Mejor lo dejamos así.
– Ahora que lo dices, Fluttershy tuvo ese cambio en su cutiemark, hasta ahora no entiendo de qué se trata.
– Yo tampoco lo entiendo del todo – comenta la pegaso tímidamente tratando de cubrir su rostro con su melena –, pero el cambio apareció después de hacer algo muy difícil para mí.
– ¿Algo muy difícil? – caviló Twilight con la esperanza de hallar una respuesta satisfactoria, pero la información era escasa –.
Los guardias en la mañana les dejaron indicaciones de que la princesa Celestia requería que se quedaran en el palacio de Canterlot hasta su llegada, Rarity pudo extraer un poco más de información de uno de los capitanes de la guardia empleando sus métodos de persuasión. La conducta de las tres se notaba diferente a lo usual durante la espera.
Twilight trataba de no acercarse mucho a la biblioteca del palacio. Fluttershy ni siquiera se asomaba por la ventana para ver a las aves, ocasionalmente trataba de hablar con Rarity o Spike, pero por alguna razón trataba de no dirigirle la palabra aTwilight más de lo estrictamente necesario. Rarity, por su parte, parecía tener la cabeza en las nubes la mayor parte del tiempo, a cada momento se quedaa quieta contemplando cosas con las que se topaba mientras daba un paseo, a veces podía dirigirle algunas palabras a Twilight, pero no hablaba mucho fuera de las horas de comida.
En cuanto al dragón, que había sufrido cambios físicos y psicológicos, trataba de quedarse en lugares oscuros y estrechos, a algunos les daba la impresión de que buscaba sentirse como cuando estaba en su huevo, pero en verdad buscaba un lugar que entorpeciera sus movimientos por si llegaba un momento en que no pudiese controlarse, algo estaba creciendo dentro de él y no quería dejarlo salir.
La princesa continuó indagando, hacía preguntas ocasionales a los guardias y nobles que frecuentaban el lugar, a veces extraía una que otra cosa en una conversación con un juego de mesa. Lo que menos le agradó fue que se empezaba a armar una imagen desagradable de la situación actual y futura de Equestria. El percibir algo que se avecinaba de una forma tan difusa la dejó abrumada, sospechas y conjeturas que desearía que no llegaran a ser más que simples alucinaciones paranoicas, pero el instinto inquisitivo y calculador que desarrolló con su hábito de lectura acabó por dejarla sin su incoherente esperanza.
Varios días pasaron con la rutina de cada uno, excepto por un día que podría ser importante para alguno de ellos.
Jardines del palacio de Canterlot…
Rarity observaba la estructura de una rosa en el rosal cuya distribución no había terminado de asimilar por completo, su concentración se interrumpió por un aroma bastante extraño que percibió, no era algo común en esos sitios, pues se trataba de una esencia húmeda y fría, carente de brillo y vitalidad como lo que normalmente se siente al estar cerca de un jardín o al experimentar los primeros rayos del sol, una madrugada extraña para la unicornio.
Avanzó y se quedó maravillada al ver a su buen amigo sentado en el suelo como lo haría un pony para contemplar la belleza del color verde que destacaba por los rayos del sol al amanecer. Rarity se acercó con una sonrisa en el rostro y se sentó al lado del dragón que no parecía percatarse de la presencia de la unicornio que lo traía loco desde pequeño.
– ¿No tienes algo qué decir? – preguntó la yegua moviendo su melena para hacer notar el nuevo tocado con forma de jazmín que agregó a su peinado –.
– No por ahora, pero tu peinado está lindo – dijo sin inmutarse –.
– ¿No quieres hablar de algo en especial?
– No tengo ganas de hablar, nada en especial.
– Sigues siendo el mismo dragoncito que no sabe sacar un buen tema de conversación por si mismo – dijo conteniendo una suave risilla –.
Rarity contempló por un momento la fisionomía del dragón, nunca había visto a tanto detalle cómo es que se distribuían los elementos que hacían de los dragones seres tan poderosos y poco a poco empezaba a comprender la razón de su natural torpeza al moverse, la fuerza descomunal que los llevaba al límite por provocarles un gran dolor, razón por la que preferían una vida sedentaria. Se quedó observando con detenimiento su cuerpo, hasta que llegó a la base de su mandíbula, una imagen percibida por la unicornio la dejó estupefacta.
– Ya me di cuenta de que ahora tienes una mejor vista, no has dejado distraerte viendo cosas sencillas – dijo Spike como si se tratara de un regaño –.
– Yo, ehm… No quería incomodarte, no necesitas decirme nada.
– No te preocupes – dijo en tono de advertencia – , pero no uses esos hermosos ojos para ver cosas malas.
Ella no supo qué decir, sus orejas estaban caídas y su mirada empezó proyectar una imagen vidriosa de sus pupilas, se retiró discretamente y en silencio para no montar una escena, iba en contra de su personalidad, pero no quería empeorar la situación.
El aire estaba completamente puro, había un poco de humedad que mejoraba la sensación del aire que se estaba limpiando con las plantas e impregnando los aromas de la naturaleza.
Spike movió un poco una de sus orejas, había algo que estaba cerca y no parecía tener buenas intenciones.
– ¿Sabes esconderte? – preguntó el dragón mientras inhalaba un poco del aire fresco de la mañana con los ojos cerrados –.
– Solamente quiero evitar que me vean muy seguido –.
– Puedes bajar del árbol.
– Gracias, espero que no te haya interrumpido – respondió ubicándose de pie frente a Spike – .
– Solo estoy respirando, no interrumpes nada.
– ¿Alguna vez te preguntaste por qué nos gusta tanto respirar este aire?
– No del todo – respondió arqueando una ceja ante tal pregunta, como si fuese una indirecta – , solo sé que se siente bien.
– Llovió ayer en la noche. Spike ¿sabías que el aire que estás respirando ahora se llama petricor? Anteayer fue un día muy seco y la lluvia cayó encima humedeciendo el aire de una manera especial.
– ¿Eso tiene algo que ver con algo?
– Solo que es un aire que nos ayuda a sentirnos en paz ¿te has preguntado por qué hablo de paz?
– Supongo que ya lo sabes – contestó el escamado –.
– Aunque trates de disimular el olor de la sangre en tu boca no podrás ocultarlo del todo… ¿Un conejo?
– Un conejo y una rata, fue muy difícil evitar que se salga demasiado de control.
– Conozco ese estado, es sed de sangre. Una vez que pruebas el sabor de la carne, todo cambia.
– Si sabes de esto es porque estuviste cerca de alguien con este problema.
– Lo estuve, una vez, con eso basta. Ahora no podrá hacer daño a nadie más – agregó con un tono serio de reproche –.
– Fluttershy, ¿puedo pedirte un favor?… Quiero que estés siempre cerca de mi, cuando llegue el día en que no pueda contenerme…
– No te dejaré solo – se apoya por un momento en el costado de su amigo –, para eso estamos los amigos.
– Por favor no se lo digas a Twilight
El día en que la pegaso conoció al pequeño dragón nunca habría imaginado que se convertiría en una amiga de tal confianza que le pediría algo tan personal. Cuando llegase el día, ella tendría la responsabilidad de brindarle paz a su amigo. Por un lado sintió una gran felicidad al ver la confianza que le tenía Spike, pero por el otro estaba realmente aterrada por la responsabilidad que conllevaba dicha confianza.
– Para eso estamos Spike, para eso estamos – concluyó con lágrimas brotando de sus ojos –.
Spike, por su parte, la abrazó con una de sus alas. Fluttershy no lo entendía del todo, pero por un momento se sintió protegida en todo sentido, podría afirmar que cualquier cosa podría pasar y ella no lo notaría.
– Rarity es muy afortunada de que le tengas tanto cariño – murmuró la pegaso con su casi imperceptible voz –, a veces creo que le tengo envidia por tener a alguien así.
Tras unos minutos de tranquilidad, Fluttershy se retiró, entonces Spike pudo ponerse de pie. Un poco más tranquilo y con un asunto ya previsto, se estiró y acomodó sus huesos como lo haría alguien que estuvo mucho tiempo sin levantarse de la cama. Pensó por un momento lo que estaba guardando, no quiso reírse por el hecho de haber escuchado lo que murmuró su amiga por temor a avergonzarla. Ya no había razón para contenerse y se puso a reír a carcajadas, carcajadas que casi se califican de rugidos. No podía contenerse, la ternura de sus amigas le conmovía tanto que las veía como si ellas fuesen unas inocentes potrancas. Siguió riendo pues no había nadie cerca para escucharlo, o al menos eso pensó.
– JAJAJAJAJA – se escuchó una segunda voz que se reía a la par del dragón – Es grandioso estar de vuelta con una bienvenida como esta!
– ¡QUIEN DIJO ESO! – se alteró Spike sacando sus filosas garras con gesto amenazador –.
– ¿Así saludas a un viejo amigo?… Bueno, más viejo que "amigo".
– Todo depende si sigue siendo un amigo en el que pueda confiar – respondió el dragón esbozando una sonrisa tras reconocer la voz que en otros tiempos lo haría temblar –.
– Me sorprende que en todo este tiempo no hayas aprendido a confiar en alguien que ha hecho taaaaaaaaaanto por ustedes, sabes que no es fácil convencer a unos vejetes de que ayuden a unas potrillas que les causaron muchos problemas en el pasado para encerrar a un servidor.
– Estoy confundido ¿no se hizo eso con el árbol de la armonía? – dijo en tono sarcástico –.
– La verdadera historia incluye algunos detalles poco conocidos ¿sabías que los elementos de la armonía en verdad con semillas forjadas por un grupo especial?
– ¿De quiénes hablas, Discord?
– Hablo de los Maestros, siete personajes cuyas habilidades escapan a las capacidades de las mismas princesas.
– ¿Ahora eres profesor de historia?
– No del todo, pero hay algo que no deberías ignorar. Tu ya conociste a uno de ellos, y no estoy hablando del sexto…
Campo de entrenamiento de los Legionarios…
Varios ponies estaban recibiendo sus armaduras hechas a medida tras terminar sus pruebas finales, el examen consistía en resistir los atropellos de varios juggernaut experimentados, cosa que no resultaba nada fácil.
Uno de ellos, carente del tamaño, fuerza, velocidad y destreza que manifestaban los demás, estaba temblando al ver a los entrenadores acercándose a toda velocidad. No podía evitar el temblor en sus patas, pero sí podía reaccionar, al menos tenía algo bien claro.
Corrió hacia los que querían pisotearlo, pero aprovechó su tamaño para pasar en medio de dos y sujetar con fuerza las patas traseras de uno de ellos, esto lo desequilibró y terminó por ponerlo en el suelo. Tenía algo bien claro, no iba a dejar que los sacaran del único sitio donde su dolor emocional era mitigado por un dolor físico y la satisfacción de haber hecho algo.
A varios metros de distancia, los encargados supervisaban el avance de los reclutas.
– Parece que ese chico de la melena abultada promete – observó Shining Armor –.
– Tiene las cosas muy difíciles, por eso se esfuerza tanto.
– Ahora entiendo por qué elijen a los que están por debajo de todo.
– ¿Debo agradecerle un cumplido o debo enojarme por algo ofensivo?
– No era mi intención incomodarte.
– No, en serio, quiero saber cómo debería sentirme, ese comentario que hiciste me confundió.
– Podemos dejarlo en que hicieron bien su trabajo…
No pudo decirlo en mejor momento, la conversación fue inmediatamente interrumpida por el grito de advertencia de un pegaso que volaba a toda prisa antes de impactar contra el suelo cercano a las dos figuras.
– Men… saje de Ponyville – dijo levantando su alforja con un casco tembloroso –.
– Gracias por tu servicio – lo Felicitó el General Armor –, ¡Guardias, socorran a este mensajero!…
Abrió el rollo que contenía el mensaje. No mostraba rostro de preocupación porque un mensaje de vital importancia normalmente sería enviado por los medios de un unicornio, no con un pegaso. Sin embargo, la prisa que mostró el mensajero daba a entender que no se trataba de algo sin importancia. Su mirada cambió por completo cuando despegó los ojos del papel.
– Capitán Woodplate, prepare a sus chicos, tendremos nuestra primera misión.
– Como ordene. Prepararé a más de tres.
– Seeee, más de tres – confirmó rodando los ojos –.
Sweet Apple Acres, día del retorno de Applejack…
Las hermanas Apple estaban sentadas a la mesa, se servían el desayuno. Apple Bloom estaba sentada y más callada que de costumbre.
– ¿Sucede algo, manzanita?
– Solo es que no puedo creer que nos estemos sentando a comer mientras nuestro hermano está en problemas.
– Entre las dos yo soy la que está más preocupada, pero hay cosas que se tienen que hacer antes… Agh – suspira sacándose el sombrero –, voy a ver a la abuela mientras se puede.
A Applejack le urgía ver a la pony que la educó por tanto tiempo, necesitaba escuchar su voz y sabiduría. Subió por las escaleras, cada paso le pesaba, algo en su interior le permitiría seguir adelante si contaba con la aprobación de Granny.
– Abuela? – saludó dudosa Applejack al ver a la pony recostada en su cama –.
– ¿Applejack, mi niña? – preguntó la anciana por la dificultada para identificar la voz –.
– ¿Cómo me reconociste?
– Siempre pregunto si eres tu cuando alguien pasa por esa puerta… Mi pequeña heroína.
El abrazo no se hizo esperar cuando la joven se acercó lo suficiente al lecho de la anciana, quien no parecía querer dejarla ir.
– Planeas ir a buscar a tu hermano, pero ya hay alguien encargándose de eso.
– ¿Qué tratas de decir, abuela?
– Te conozco desde que eras una potranca que no podía ni chuparse el casco. Se que quieres ir por tu hermano con cada fibra de tu cuerpo, pero algo en mis huesos me dice que estará bien.
– ¿No será que tus huesos dijeron que yo vendría para ayudar y…
– ¡Pamplinas! – la calla con una bofetada – ¿No te enseñé a no cuestionar a tus mayores? Cuando esos desalmados se llevaron a tu hermano y a muchos otros, yo sentí que estos viejos cascos estaban dando sus últimos pasos, pero este débil cuerpo todavía quiere seguir en este mundo para verlos a los tres reunidos para despedirse.
– ¿Despedirse?
– ¡Por todos los cielos! – le da otra bofetada y se queda callada por unos momentos y luego ambas se ríen –, sabes que ese día tardará un poco más, pero hay algo que tienes que hacer. La familia es primero, ahora tienes que luchar por hacer que esa familia tenga un lugar al cuál volver ¡Haz esas cosas de heroína que siempre haces y vuelve, Big Mac tu familia y tus amigas estarán esperándote para cuando termines! – la abraza como nunca antes lo hizo – Ve a proteger la granja desde fuera, nosotros lo haremos desde dentro.
La granja, más que una propiedad, que un trabajo, representaba la familia compuesta por lo parientes y los amigos, una lección que por un momento se le olvidó a Applejack, hay más formas de proteger a la familia. Y cuando la abuela hablaba de la "granja", bueno, ya sabemos de qué hablaba.
Entrada principal a Canterlot…
Una figura equina aparece justo en frente de las puertas, llevaba una protección para el sol, una especie de turbante, cargando un recipiente herméticamente sellado.
– Sabes, hace mucho que no paso por este lugar.
– …
– Por muy extraño que parezca, siempre me ha gustado, es cierto que la mayoría de los lugareños son muy sofisticados y elegantes, pero la sofisticación y la elegancia van de la mano con las fiestas y las fiestas van de la mano con las fuentes de chocolate derretido.
– …
– ¡No estoy derramando baba!… Bueno, talvez un poquito.
– …
– No fue más de un litro, así que cuenta como un poquito ¡Me oíste! – le habló con tono amenazador al recipiente – ¡Solo un poquito!
– …
– ¡Y quieres seguir con eso! ¡Por Celestia, lo de la mostaza solo pasó una vez!
– …
– Dejémoslo así, de todos modos, estoy muy nerviosonada por ver de nuevo a mis amigas, te encantará conocerlas.
– …
– Bueeeeeno, seré discreta, pero no garantizo que dure mucho. Prepárate misterioso personaje que quiere apoderarse de Equestria a través de una guerra contra la Alianza Equina empleando un clan que actúa entre las sombras y que nos obligó a tomar medidas drásticas al confiar en unos desconocidos guerreros de los que no sé nada al respecto para poder hacerles frente mientras llegamos aun descubrimiento de otras formas de manifestar los elementos de la armonía que portamos… Ahhhhh – respira profundo por decirlo todo de corrido – ¡Pinkie Pie ha llegado a la fiesta!
Con eso acaba la primera parte, que describe cómo se llegó hasta donde estamos (valga la redundancia), el inicio de la guerra, estoy muy agradecido si lo leíste hasta este punto.
Planeo continuar haciendo otro fic, si tienes alguna idea para el título, o alguna sugerencia, te estaría agradecido. Bueno, dejaré de aburrir, así que simplemente diré GRAAAAACIAS.
Sin más qué decir, se despide Old Grimie.
