Este capítulo como toda la historia se encuentra dedicada a mi querida hermana quien aparte de estar conmigo en todo momento siempre me apoya y me concede ideas para traerles cosas bellas. Sin ella seguramente no tendría nada sobre este escrito, ni mucho menos me esforzaría tanto por hacerlo perfecto de alguna manera.
Espero que lo disfruten y perdonar por la tardanza, he tenidos momentos algo conflictivos que he preferido atender, siempre hay cosas primordiales.
Y lo único que me queda decir es que estamos finalmente en los últimos capítulos, calculo unos cinco o seis para que concluya finalmente "Sombras Encantadoras".
Atentamente:
Autor Desconocido
DOMINACIÓN TOTAL
Capítulo 12: ¿Desea reiniciar?
¿En qué momento perdí el control del juego?
¿En qué momento mi victoria se convirtió en mi derrota?
No puedo permitirlo
¿O sí?
Estoy consciente de que estos fracasando, de que en estos instantes he fallado
De que probablemente debería reiniciar todo esto antes de empeorarlo
Pero haces que con tan solo verte a los ojos, sienta que no todo está perdido
Que tal vez el último plan no estaba hecho para triunfar
Pero si aquel que se encuentra en tu mano
Tengo a mi alcance aquel botón que acabara con todo esto
Pero…
¿Y si de verdad no quiero borrar nada de esto?
Solo era necesario verlos por unos segundos para darse cuenta que entre ellos sucedían demasiadas cosas que tal vez otros no entenderían y que seguramente ellos tampoco pero no importaba demasiado, cada quien en lo suyo pero ni ellos mismos podían concentrarse bastante en eso, es decir, no estaban consciente de lo que hacían, de lo que se provocaban, ni el deseo extraño y casi obsesivo por armar situaciones incomodas para ambos pero aun así las hacían, cometían aquellos actos aun conociendo que era raro, anormal. Pero a Jonathan y a Sowachowski les importaba un bledo aquello y cualquiera podía notarlo; pero bien, no eran nada, raramente podían convivir y comportarse como amigos pero ninguno de ellos llegaba a tratarse realmente como si fueran algo más profundo, más serio. Cada quien por su lado, haciendo lo suyo, sin preocuparse que hiciera el otro a no ser que de verdad resultara peligroso o irritante para el otro.
No estaban atados pero tampoco se sentían totalmente libres, solo era una convivencia que de vez en cuando compartían de una manera bastante peculiar, de esas formas en las que ambos terminaban solos, sosteniéndose entre ellos, dejando de vez en cuando que sus bocas lucharan hasta que no se pudiera continuar, sus manos encajando perfectamente en el cuerpo del otro, esas veces en que no necesitaban decir nada para saber que de alguna forma se extrañaban, las veces en que se miraban confesando secretos que solo el otro era capaz de entender, cuando entre los dos mostraban a veces la desesperación causada por el otro.
Almas tan desesperadas que solo se apaciguaban cuando se encontraban juntos.
Pero lo que probablemente complicaba aquella actitud de abnegación en todo eso era que exactamente no lo eran, claro, estaban en algo parecido a una relación que no se convertía en nada oficial, nada que pudieran reclamar o decir pero en esas ocasiones, en esos insignificantes momentos en que sentían que eran capaz de perderlo todo se negaban a dejarlo ir, se negaban a separarse, como si de verdad resultaran ser fieles hasta morir, o en caso de nuestro demonio, hasta que pudiera respirar como cualquier otro. Podían negarse por todo lo que quedaba de esa eternidad a dejar que el otro tomara la decisión de alejarse…
Y probablemente aquello solo dificultaba las cosas, especialmente para Sock, ¿En qué demonios estaba pensando en esos momentos? O más bien ¿Realmente estaba razonando su situación? Todo, absolutamente todo había fracasado, perdió, termino siendo derrotado por alguien quien ni siquiera hizo el intento de luchar ¿Qué tan patético podía ser eso? Es como si todo el tiempo hubiera jugado solo, como si fuera el único que estuviera participando en ese juego; podía exagerar, claro, pero eso no significaba que se equivocara ante ello, dejo de un lado lo principal, dejo que el otro lo distrajera y si continuaba, bueno, tal vez no saldría de ahí para contarla.
Si, debería acabar con todo eso, reiniciarlo todo y volver desde un inicio y concentrarse finalmente en lo que de verdad debía hacer, necesitaba acabar con todo eso pero cada vez que se encontraba entre esos brazos atrapado, siendo callado por esos labios que a pesar de ser rasposos, un poco secos llegaban a darle algo tan maravilloso, el cómo solo lo hacía suspirar en contra suya, como ese cielo nocturno solo se concentraba en mirarlo, esa sonrisa que llegaba a derretirlo, lo detenía, lo obligaba a darse por vencido, no deseaba jugar, no deseaba perder, necesitaba terminar aquello, necesitaba dejar que eso siguiera.
Si continuaba ¿Quién le aseguraba que acabaría?
-No llegaremos a nada con esto ¿Lo sabes?- pregunto, intentando evitar que sus ojos hicieran contacto, que evitaran nuevamente cautivarse –Aparte llegaremos tarde, no quiero ser una distracción para ti-
-¿Ahora no quieres ser una distracción para mí? ¿Estoy hablando con la misma persona que me hace perder la cabeza?-
-Pues realmente no sé cómo siendo que yo la veo en el mismo lugar de siempre-
Era inevitable sentir su respiración tan cerca suyo, la forma en la que lentamente lo dejaba caer en esa dulce tentación que el otro portaba, era tan dulce, tan agrio, le fascinaba ese maldito pálido que en esos instantes lo tenía acorralado.
-Deja de hacerte el inocente, sé que fuiste tú-
Intento no sonreír –No sé a lo que te refieres-
Hizo un bufido entretenido, como si de verdad esperara aquella respuesta –Por supuesto que lo sabes, te delatas a ti mismo- le susurró, buscando la manera en que esta lo viera finalmente a la cara –Zack…-
-No sé de lo que me hablas-
Pudo sentir aquellos dedos posarse delicadamente en su mentón para que pudiera alzar su rostro, para que, de nuevo, viera aquel dulce espacio que el otro poseía en su mirar, era tan encantadores como a la vez abrumadores, tan profundos y confusos que lo adoraba. Adoraba demasiado a Jonathan pero nunca se lo diría, no permitiría que el otro escuchara de sus labios lo tanto en qué verdad llegaba a desearlo.
Era egoísta, le gustaba tener siempre lo que quería, siempre le daban lo que deseaba y definitivamente él lo necesitaba, era su mayor capricho.
-No me mientas-
-No lo hago-
Sintió al otro brindarle un beso con suavidad, volviendo a dejar claro aquella sensación extraordinaria que depositaba que tanto deseaba negar e ignorar para solo evitar que el mismo tuviera que apretar las manos para batallar con el instinto de besarlo, de corresponder.
El instinto era fuerte, quería derretirse en ese vaivén que solo a él le podía pertenecer.
-Si crees que vas a lograr algo con eso quiero informarte que te equivocas…- dijo, apenas logrando pronunciar aquellas palabras con algún sonido que por lo menos fuera audible para el otro, cuando, finalmente, era libre de sentir aquellos labios que lo querían hacer perecer de su "verdad"
Volvió a sentir como este lo atacaba, como sus manos empezaban a ceder y terminaban deslizándose tan cerca de su cuerpo, apenas logrando sostenerse en aquellos hombros, la forma en la que su rostro tomaba color y apenas lograba suspirar cuando no colisionaban ambas bocas. Nuevamente, sucedía un masivo desastre.
Comenzaba a derretirse, juraba, incluso aseguraba con todo su ser que aquello sucedía, que era tan inevitable.
-Solo dilo- pidió, con aquel tono que rozaba a ser sutil, un suave ronroneo cerca de su oreja tan intencional como para hacerle perder el aliento en alto
Lo maldecía tanto, no podía creer que con trucos tan baratos lograra hacerlo sentir tan tonto, tan inútil, utilizado pero de alguna forma que terminaba con algún significado bueno, positivo, aun si el otro lograba su cometido; era estresante, aunque no podía negar que en el fondo esas acciones solo lo llevaban a querer perder el control otra vez, cada vez más, sin pausas, ni detenimientos.
Costaba tanto abrir la boca a la vez que intentaba formular una sola palabra, pero no carburaba su cerebro cuando lo deseaba –Ah…- lo único que podía reproducirse eran leves sonidos que mostraban su incapacidad de formular algo cuerdo en esos segundos
Rió, mostrando la superioridad que tenía en ese instante –Puedes asentir si quieres, ¿Me dirás la verdad?-
Asintió al sentir como sus mejillas eran acariciadas.
-¿Lo hiciste tú?- pregunto cuándo acaricio sus labios, momentáneamente perdiéndose en estos, en el rostro que el otro ponía…Era ilegal que alguien le resultara tan cautivador
Tuvo que detenerse un segundo para tener que estar aún consciente, para darse cuenta que estaba al límite de no tener idea de donde siquiera estaba. Logro afirmar con lentitud, volvió a perderse entre ese maravilloso pecado que tenían cada vez que sus bocas se encontraban, la necesidad de aferrarse a su cuerpo para no dejarse caer ante tanta carga emocional, no lo soportaba, era como si fuera a explotar; necesitaba hacerlo, necesitaba que de esa forma se olvidaran de todo: de su trabajo, de lo culpable que era por las emociones nuevas que por algún motivo lograba sentir, la conciencia que tenía sobre que aquello resultaría en el peor caso de todos, es como literalmente podría quedarse ardiendo en el infierno.
Aun así tendría el mismo resultado, no podían controlarse.
Eran adolescentes, no importaba como o si uno era más infantil o maduro, seguían siendo un par de jóvenes que se enamoraban y trataban de evitarlo, que trataban de negarlo pero no deseaban, no podían ni querían acabarlo de forma fácil, necesitaban cada vez más, si se podía siempre que lo quisieran.
-Creo que necesitamos volver, prometí que te disculparías por esa broma pesada-
Frunció el ceño, teniendo que inflar las mejillas y cruzarse de brazos para mirar a otro lado –No pienso disculparme, ya es malo que tú me estés humillando de esta manera- lo miro de reojo solo por unos segundos –Aunque puede haber una manera para que de verdad vaya para hacer eso-
Alzo una ceja, curioso -¿Qué cosa?-
Elevo sus brazos indicando que lo cargara y por obvias razones ser cargado hasta el salón siendo que al otro se le ocurrió estar avergonzándolo en medio de un pasillo, si alguien los hubiera visto seguramente él en ese punto estaría casi ahorcando al otro por la pena que hubiera tenido y con eso de que era compulsivo sonaba a una buena idea.
-¿No crees que estas algo grande para que te lleve cargando a donde quieras?-
-La verdad no, y es mi única condición que pongo-
-Me tientas a dejarte aquí aun si es abandono en tu opinión- solo tuvo que mirar aquel par de puntos llenos de vida, tan grandes y bellos, con un atractivo oculto que podría hacer a uno dudar sobre su decisión y en su caso lograba hacer que hiciera las cosas que probablemente odiaría hacer con otros –Pero eso no significa que de verdad lo haga-
Nuevamente cayo, no pudo negarle el capricho, no pudo callar la naturaleza con las que este llegaba a perder a uno para que, como quedaba siempre claro, le dieran lo que deseaba aun si eso era tan innecesario e inútil. Tuvo que tomarlo con cuidado, terminando en algo parecido a un cuento de hadas justo cuando el príncipe salvaba a la doncella del desastre en la que por algún motivo se veía involucrado y, siendo sinceros, con esa falda y en ocasiones su forma de actuar llegaban a ser parecidos a las de una chica, tal vez en sí, era una princesa a su extraña manera.
-¿Algo más que desee su realeza?-
Hizo una risa sarcástica, casi similar a la de este –Si estamos en ese plan puedes llevarme todo el día así e invitarme a tu casa a comer, me agrada mucho hablar con tus padres y la forma en la que te apenan- pico su mejilla, en signo de que eso ya estaba decreto por el poder que no tenía –Y, si no es molestia, podrías invitarme a tu casa a dormir mientras vemos todo lo que queramos o, y también podrías comprarme un helado-
Eso se ganaba por estar molestándolo, aunque debía ser honesto, aquello había sido leve, el otro debería estar consciente de eso.
-¿No deseas otra cosa?-
-¿Tengo límite de tiempo para decir otra cosa?-
-Estoy bien con eso-
Solo le pudo sonreír antes de estirarse un poco para besar su mejilla –Eres el mejor, confórmate mejor con esa opinión-
Tuvo que asentir ante eso mostrando que estaba satisfecho –Tus palabras son bien recibidas, princesa- burlo, ya resignándose a complacerlo
-Me alegra que te gusten, lacayo- y fue su turno para rematar aquello
Eran tal para cual y eso, de alguna forma, era malo.
Tal vez aquello había llegado al borde de la locura, de la estupidez humana junto a los que técnicamente no lo eran, probablemente en estos momentos estuviera sellando su boleto a la perdición pero si lo acababa todo, si se obligaba a repetir todo eso para hacerlo diferente seguramente se estaría arrepintiendo hasta que no hubiera un mañana, porque aun cuando lo quisiera negar se encontraba feliz, tan querido. Era algo que siempre pensó que era imposible, Jonathan había hecho lo que nunca creyeron y lo que ni siquiera él pensaba que fuera real; lo hacía pensar demasiado sobre cosas que dejo de darle importancia al momento de morir, lo hizo reflexionar en silencio en esos instantes, toda culpabilidad, toda puñeta mental que tuvo se desvanecía…
Como si cuando juntaban ambos desastres, cuando ambas catástrofes se volvían a ver era cuando, milagrosamente, todo resultaba bien, una falsa alarma, algo que a nadie ni a nada lastimaría, era su seguridad, la inocencia al mundo que probablemente perdieron.
Pero cuando solo estaban ellos, lo eran a su forma, eran seres tan libres de cualquier injusticia o crueldad cometida, como si con tan solo estar unidos todo fuera más clemente.
Pero se debía estar consciente de que la misericordia no era algo que estaba permitido en aquel "sótano" donde se almacenaban todas aquellas almas que atentaron contra el paraíso que solo era para aquellos seres que merecían una oportunidad de vivir como debieron hacerlo, no, ellos no creían en las segundas oportunidades, ese lugar tan agonizante no perdonaba los errores ni mucho menos la negligencia de desobedecer órdenes tan claras que cualquiera podía llegar acatar sin ningún esfuerzo que no pudieran hacer. Mucho menos esos demonios encargado de todos, que no soportaban la subordinación de cualquiera que pensara que podría librarse de un castigo; eran seres que no soportarían ser humillados ni degradados por otros que quisieran batallar con ellos.
No lo hacían.
Y tal vez Sock no debería hacerlo, no debería estar desobedeciendo, debería estar concentrado en encontrar la manera de parar todo eso, de provocar que el otro finalmente extinguiera todo deseo de seguir adelante aun si le parecía algo absurdo, necesitaba hacerlo…
No podía, no quería, no soportaba la idea de quedarse sin este.
-¿Qué pasaría si te dijera que realmente esto es malo?-
-¿A qué te refieres con esto?-
Ninguna persona los podía interrumpir, nuevamente, de alguna manera, aun estando en el salón de clases estaban solo ellos.
-A lo que hacemos, ya sabes, ¿Está bien? ¿Deberíamos hacerlo?- pregunto, ni siquiera dándole importancia si sonaba raro o muy fuera de lugar
-¿En serio apenas se te ocurre preguntar? Todo lo que hacemos es malo, técnicamente para muchos esto ya es considerado un pecado pero pensé que a ti eso era lo que menos te importaba-
-No me importa-
-¿Entonces a que viene esa pregunta?-
-Es solo que, si esta tan mal ¿Por qué seguimos cometiéndolo? ¿Por qué no buscas con alguien con quien esto no se sienta algo malo? Soy una persona mala, no creo que debería seguir esto, no creo que me necesites a mí para cometer eso- comento, tan bajo, sin seguridad, como si realmente esas palabras estuvieran siendo forzadas a ser pronunciadas al ser tan poco pensadas
Lo miro extrañado al momento en que colocaba su mano sobre su frente -¿Te encuentras enfermo? ¿Has consumido algo que te ha hecho daño?-
-No me trates como si este tema fuera para nada importante-
-¿En qué le ves importante acabar con algo que iniciamos?-
-En que tal vez sería mejor olvidarnos de esto, empezar de nuevo…no sé si de verdad estamos haciendo lo correcto ni siquiera si esto debe molestarme ¿Qué hago cuando se supone que debo ser malo pero por algún motivo soy bueno contigo? No quiero serlo, no quiero cambiar-
Hubo un silencio prolongado, muerto, como si aquellas palabras fueran las exactas para matar el ambiente y dejarlo sepultado en lo más profundo del perdón y el arrepentimiento.
-¿Podrías dejar de pensar en ti por un momento?- le pregunto con cierto enfado, sintiéndose excluido del tema -¡Tú no eres el único que está siendo diferente por el otro! ¿En serio crees que a mi también me alegra sentirme utilizado por una persona? ¿Piensas que yo estoy contento con sentirme débil con alguien a quien se supone debía ignorar y callar mis impulsos? ¿¡Crees que yo lo hubiera deseado!?-
Ambos se encontraban en una pelea de miradas donde cada uno luchaba por mostrar quien tenía razón, ya era común entre ellos, llegaba a ser extraño cuando no lo hacían y estaban de acuerdo en todo o al menos en una gran parte.
-¿De nuevo se encuentran peleando?-
-Ya no es raro, en realidad, creo que todos nos hemos acostumbrado a su relación-
-¿Están en una relación?-
-No encuentro otra cosa más lógica que eso, son demasiado diferentes como para estar juntos por solo querer estar jugando con fuego-
-Pensé que ambos habían dejado claro que no son novios-
-¿Nos los has visto? ¡Te has perdido de un buen espectáculo! Esos dos parecen estar casados, aparte ¿Nunca has visto como se encelan? ¿O la forma en la que sus rostros expresan lo que no dicen?-
-No, ¿Lo has hecho?-
-Sí, y Jonathan termino dejándome plantada por ir con el-
Ambas amigas los miraron, casi teniendo que tomarse la punta de la nariz y negar con la cabeza, eran un asco.
-¿Cuánto tiempo va a durar la escena?-
-A veces dura hasta terminar las clases, otras es cuando uno de los dos se retira y el otro se tarda un par de minutos para asegurarse que está bien-
-Eso es demasiado cursi-
-Lo sé-
-Me gusta-
Siguieron observando, casi con ciertas risas al ver que ambos lentamente cedían, llegaba a ser desesperante pero a la vez lindos, eran como ver a unos cachorros peleándose, era imposible no sentir tan ahogadas en dulzura.
-¡Jonathan, Zack!-
-¿Podrían dejar el conflicto matrimonial y finalmente besarse?-
Solo vieron el rostro de ambos colorarse y maldecirlas con todas las palabras que pudieran conocer, teniendo que chocar sus manos ante el logro que habían conseguido después de una plática y algo que no hubieran esperado que funcionase.
-Bien, es hora de volver a la normalidad-
-Al menos hemos hecho algo en esta ocasión-
Ambas se sonrieron para volver a lo suyo y dejar que todo eso continuara como sea que estos quisieran llevar aquello.
