¡Hola!
Sé que ha pasado muchísimo tiempo (más de un mes) desde que actualicé pero han pasado muchas cosas en mi vida y no he estado centrada como para ponerme a escribir, lo siento mucho. Simplemente las ideas se negaban a salir de mi cabeza pero ya me he recuperado completamente y me siento al cien por cien :D
Quiero agradecer que a pesar del tiempo, me han seguido llegando avisos de reviews, favs. y follows. No hay nada mejor que eso y...¡hemos llegado a los 100 reviews! Me siento tan contenta de que haya pasado. Por eso, este capítulo se lo dedico a Jackeline, que ha sido quien ha dejado el review cien.
Sin más que decir. Enjoy!
-¿Qué fue lo que dijeron los mortífagos?
-¡Te lo he contado mil veces, Sirius!-Albus alzó la voz más de lo necesario pero es que ya llevaban dos horas de repetir lo mismo una y otra vez, y otra, y otra vez más.
-Pero quizá se nos ha pasado algo por alto-repuso Sirius quien también empezaba a perder la paciencia-. Además, no tienes derecho a quejarte. Tú fuiste quien decidió salir corriendo solo por las calles de Londres. Esa fue la mayor estupidez que he visto en mi vida, y créeme que no he visto pocas.
Albus no pudo rebatir eso. Se sentía culpable por lo que había hecho pero quizá si se hubiese quedado las cosas irían peor para él. Al menos, en lo que a salud se refiere, pero ya nunca lo sabría. Por eso, cuando Sirius repitió la pregunta, Albus le contestó sin rechistar. Pero el interrogatorio que Sirius le hacía no era ni la mitad de malo que si hubiese llegado a ver lo que sólo Harry había presenciado. Albus aún se sentía confuso por el rayo de luz blanca que él mismo había producido y que evitó que muriese a manos de Bellatrix. Se estremeció sólo de pensar en la mortífaga, por alguna razón, pensar en ella era peor que hablar de lo que había pasado. Quizá porque mientras contaba los hechos, lo hacía de manera objetiva, sin pararse en detalles pero en su mente, cuando pensaba en ella, sólo había cabida para sus ojos enloquecidos y su risa fría y cruel. Se estremeció de nuevo.
-Será mejor que lo dejemos por hoy-dijo Sirius repentinamente.
Albus percibió un sutil cambio en el ambiente. Hasta ese momento, había sido tenso, como una cuerda de guitarra a punto de romperse, pero las palabras de Sirius y su mirada preocupada, habían conseguido relajar un poco a Albus. Sin hacerse de rogar, se levantó de la silla y salió de la cocina. Notaba los músculos tensos y acalambrados por haber mantenido la misma posición durante tanto tiempo pero como bien había dicho Sirius, no tenía derecho a quejarse. Miró la hora en un reloj que la abuela había colocado hacía poco en el vestíbulo, eran casi las doce. Se sentía mortalmente cansado. Pero la noche no había acabado para él.
Ginny estaba sentada en el rellano del primer piso, acariciando distraídamente al gato de Hermione, Crookshanks. El gato bufó al verlo y se arrebujó más en los brazos de Ginny, ronroneando sonoramente. Los ojos marrones de la chica se clavaron en él y pudo ver perfectamente lo que le esperaba. Y es que Ginny Weasley no había cambiado tanto a lo largo de los años.
-¿Por qué lo hiciste?-inquirió a bocajarro. Albus no esperaba menos de su madre y la pregunta tampoco le sorprendió ya que era la misma que todos le habían hecho repetidas veces.
Tenía la respuesta en la punta de la lengua, la misma que le había dado a todo el mundo pero, por alguna razón, el fuego en los ojos de su madre le desarmó. No se sentía con fuerzas para mentir, no quería seguir haciéndolo. Se sentó al lado de Ginny y trató de acariciar la cabeza del gato mientras pensaba una respuesta, ganándose otro bufido, esta vez mucho más amenazador.
-Sé algunas cosas-comenzó-, cosas que me hacen daño y que no sé cómo manejar-sentía la mirada de Ginny sobre él pero mantuvo sus ojos fijos en sus rodillas como si hubiese encontrado la cosa más interesante del mundo en ellas-. Yo...fue como si me ahogase, ¿sabes? Era como si las paredes se estrechasen y mis pulmones no pudieran recoger suficiente oxígeno. Mi cuerpo se movió por sí mismo, buscando escapar. Sé que no debí hacerlo pero era lo que necesitaba en ese momento.
El silencio danzó entre ellos durante largo rato. Albus escuchaba sus latidos acelerados y trataba de contener las lágrimas que se agolpaban en sus ojos inexplicablemente. Ginny dejó de acariciar a Crookshanks y el gato se bajó de su regazo, enfadado y bufando como loco. La mano de Ginny se posó suavemente sobre la cabeza de Albus y comenzó a acariciarlo, como si él fuese un gatito al que hubiese que consolar. Increíblemente, el silencioso roce de su madre, logró exactamente eso. Sus pulsaciones volvieron a la normalidad y las lágrimas se esfumaron y Albus se encontró agachando más la cabeza, para que Ginny tuviese mejor acceso.
-En segundo año, fui poseída por el diario de aquel-que-no-debe-ser-nombrado-Ginny empezó a hablar en susurros a penas audibles pero en el silencio sepulcral de la casa, sus palabras llegaron fácilmente a los oídos de Albus-. Lo poco que recuerdo, son cosas horribles. Al principio, no sabía qué era lo que pasaba, ¿por qué tenía las manos llenas de pintura roja?¿Por qué había plumas de gallo en mis bolsillos?¿por qué había lagunas en mi memoria? Cuando me di cuenta de que era el diario, traté de deshacerme de él y pensé que lo había conseguido hasta que vi que era Harry quien lo tenía. Sentí tanto miedo, más por él que por mí misma, así que se lo robé-confesó. Albus estaba inmerso en la historia. ¡Pobre Ginny! Había pasado por algo tan horrible con sólo doce años...Albus se sintió verdaderamente orgulloso de ser hijo de quién era-. Entonces, fue cuando realmente pensé que estaba perdida. Había puesto demasiado de mi alma en ese libro y creí que ya no había esperanza para mí. Aún así, recuerdo haber luchado contra ello antes de desmayarme en la Cámara. Fue la misma sensación, Alex, me ahogaba, quería escapar pero ni siquiera me quedaban fuerzas para llorar. Lo sentí, sentí como mis pulmones dejaban de tomar aire, como mi corazón latía cada vez más despacio, como mi piel estaba cada vez más fría. Estuve segura de que iba a morir pero no lo hice.
-Harry-susurró Albus, consiguiendo un asentimiento por parte de Ginny.
-Sí, él vino a salvarme. Muchas veces había soñado con el Gran Harry Potter salvándome como si yo fuese una princesa pero la realidad fue muy distinta, mucho más terrible. Lo que nadie sabe, Alex, es que Harry perdió muchas cosas en esa Cámara. Yo lo vi en sus ojos-una lágrima cayó por la mejilla de Ginny, dejando un rastro brillante pero la chica continuó como si nada estuviese pasando-. Su inocencia, parte de su felicidad se perdió en el horror que tuvo que vivir en ese lugar. Yo lo pasé mal, pero Harry perdió el brillo en sus ojos. Puede que parezca que está bien, pero es que ni siquiera él se da cuenta de lo roto que está. Nadie ve el cansancio en sus ojos y le siguen pidiendo más y más. Y cada año que pasa, cada nueva desgracia que vive, le va consumiendo un poco más. Harry Potter dejó de ser un niño hace mucho tiempo. A pesar de todo, no ha perdid la fe en las personas, aún sigue siendo noble y bueno.
Por eso, creo que deberías hablar con él, confía, Alex. Es una gran persona, la mejor que he conocido. Él creerá lo que le digas, él te ayudará y, por lo que más quieras, no vuelvas a irte así-Ginny le estaba rogando y Albus sólo pudo prometer que no lo haría de nuevo a pesar de no estar seguro de llegar a cumplirlo-. Nunca le había visto tan aterrorizado. Yo estaba junto a las escaleras cuando te vi salir-Albus la miró un poco sorprendido. No recordaba haber visto a alguien cuando salió de la casa. Ginny curvó los labios en una sonrisa cargada de misterio-. Supongo que estabas demasiado concentrado en escapar como para darte cuenta. Harry tampoco me vio cuando salió corriendo detrás de ti. Ni siquiera se lo pensó. Recuerdo perfectamente la expresión de su cara. Gritó tu nombre antes de que cerrases la puerta, ¿te acuerdas de eso?-negó con la cabeza-. Escuché algo bastante curioso ese día, pensé que había oído mal pero cuanto más lo repaso en mi cabeza, más segura estoy de que no fue así, ¿tienes idea de qué escuché?
Albus se tensó notablemente y la mano de Ginny dejó de acariciar su cabello, cayendo relajadamente sobre su regazo. Se miraron a los ojos, la diversión danzaba en los iris de Ginny y la sorpresa y el miedo batallaban en los de Albus. Ella lo sabía. O, al menos, tenía la certeza de que la historia de Albus era un mentira.
-No te voy a hacer preguntas si es lo que temes, Albus-le tranquilizó ella, confirmando las sospechas del chico-, porque sé que no me ibas a decir la verdad. Pero quiero que sepas, que tu secreto está a salvo conmigo.
Dicho esto, la muchacha se levantó muy tranquilamente de donde estaba sentada y caminó con sigilo hasta la habitación de las chicas, dejando a un desconcertado y sorprendido Albus, solo en el rellano.
oOo
Los días pasaban rápidamente, y hasta que Snape no visitó la casa Black el último día de las vacaciones, no hubo demasiadas cosas interesantes. La llegada de Snape consiguió sacar a todos de la rutina de limpieza en la que Molly Weasley les había forzado a hundirse. Aunque tuvieron que seguir limpiando mientras Harry, Sirius y Snape hablaban en la habitación, no disminuyó su entusiasmo o, mejor dicho, sus ansias de que algo nuevo pasase. Albus observó la escena que hicieron Snape y Sirius que casi se baten en duelo ahí mismo y la cara que traía Harry cuando las cosas se calmaron con la rápida partida del profesor. Parecía que no conseguía decidirse entre el enfado, la incredulidad o la resignación, ¿de qué podrían haber estado hablando los tres? No tardaron mucho en enterarse.
La relación con su padre había declinado de buena a fría indiferencia. Ciertamente, Harry no le marginaba o algo parecido pero no le acogía con la calidez de antaño ni se quedaba con él a solas bajo ningún concepto. Esta vez no fue la excepción. Harry le miró fríamente antes de comenzar a explicar lo que había pasado en la cocina. Contó la tensión entre Sirius y Snape cuando él apareció para hablar y cuando llegó a la parte en la que Snape iba a darle clases de Oclumancia, Ron soltó:
-Pero...eso es horrible-Albus tuvo que aguantarse las ganas de reír por la cara de Ron. Miraba a Harry como si ya hubiese empezado a pensar en qué clase de flores le gustarían en su funeral.
-Lo sé-Harry tampoco se quedaba atrás en su expresión de fatalidad.
Albus y Hermione cruzaron una sonrisa pero evitaron reír para no molestar a Harry que últimamente había tenido un humor de perros. Era bastante impresionante ver al tranquilo Harry Potter que Albus conocía, enfadándose por cada pequeña cosa que hacían, especialmente con su hijo. Albus no estaba seguro de si era por la pelea que habían tenido o si ese era el comportamiento normal de alguien que tiene a un loco sangriento en su cabeza. Supuso que un poco de ambas cosas.
La conversación sobre las clases de Oclumancia decayó al poco rato ya que los cuatro llegaron a la conclusión de que Harry no iba a salir bien parado de todo eso. Albus y Hermione lo hicieron con un tinte de diversión en sus opiniones pero Harry estaba demasiado ocupado auto compadeciéndose como para darse cuenta. La señora Weasley les hizo volver a la rutina de limpieza en cuanto los vio y el tema de Oclumancia no volvió a ser tocado el resto del día. Por la noche, Albus se fue a la cama con ganas de volver al colegio por primera vez en su vida. Los días en esa casa habían sido agotadores, física y mentalmente, y ya tenía ganas de volver al castillo, donde le sería más fácil evitar las miradas heladoras de Harry y donde también podría socializar con otras personas.
A la mañana siguiente, el retrato de la madre de Sirius gritaba descontroladamente en el vestíbulo y su voz se escuchaba potente y clara en la habitación de los chicos. Albus estaba guardando las últimas cosas en el baúl mientras escuchaba los pasos apresurados del resto de los habitantes de la casa, los gritos de su abuela, que parecían competir con los del retrato, y las risas de los gemelos cada vez que asustaban a alguien con sus repentinas apariciones. Albus había sufrido uno de sus peores sustos por culpa de esos dos. Se sobresaltó tanto, que hasta produjo magia accidental lo que dio como resultado una cocina manchada de arriba a abajo de pastel de carne y la bronca más grande de la historia para Fred y George. Por suerte, el incidente no llegó a ser conocimiento del Ministerio, ya que la magia producida por los adultos cubría la suya.
Albus estaba guardando su libro de Encantamientos cuando escuchó la puerta abrirse, sin embargo, no se giró para ver quién había entrado sino que siguió a lo suyo. Ron y Harry difícilmente le dirigían la palabra. Sólo Hermione, una vez más, mantenía una buena relación con él dentro del trío. Albus comenzaba a creer que Hermione podría haber adivinado, al menos ligeramente, las razones por las que huyó. No es como si tuviese alguna información concreta pero quizá, había conseguido vislumbrar la culpa en sus ojos. Por eso, se sorprendió mucho cuando escuchó la voz de aquel del que menos se lo esperaba.
-Sirius ha encontrado a Kreacher-dijo Harry. Albus se dio cuenta de que su voz sonaba algo tensa. No sabía si porque se tenía que dirigir a él o porque había algo importante que quería decirle. Supuso que un poco de ambas ya que la reciente aparición del elfo después de varias semanas desaparecido no era algo que le interesara especialmente-. Estaba escondido en el desván. Sirius cree que buscaba más reliquias familiares.
-Ah, me alegro de que lo haya encontrado-mintió a pesar de que ambos eran conscientes de que ni le iba ni le venía.
-Sí, es una suerte-comentó Harry-. Por un momento, todos creímos que podría haber salido de la casa de alguna forma. Eso no habría sido bueno para la Orden-Albus no contestó, sino que siguió guardando las cosas en el baúl. Dos pisos más abajo, la señora Weasley gritó algo que ninguno pudo entender.
Albus sabía que a Harry le estaba costando ser amable con él y que debería dejar de ser tan frío pero no podía olvidar que la última semana de vacaciones le había tratado como si no fuese más que un molesto desconocido. Y hasta la frialdad de Harry era mejor que su indiferencia. Dolía, descubrió Albus, dolía cuando tu padre ni siquiera reconocía tu existencia con una mirada. Y después de numerosos intentos fallidos para conseguir su perdón, había decidido comportarse igual que él. No iba a estar perdiendo el tiempo, ya había reconocido su error y no merecía eso. Esa era la razón por la que Albus no estaba interesado en charlas banales con Harry. Si había venido a contarle algo, que lo hiciera y punto.
-La señora Weasley está bastante estre...
-Harry-el nombre quemó ligeramente en su lengua. Había deseado llamarle papá pero se obligó a no hacerlo-, si tienes algo que decirme, hazlo. Si no, déjame tranquilo o la señora Weasley se va a enfadar conmigo por no tener el baúl listo.
Harry se quedó en silencio, pasmado ante la osadía de su hijo pero Albus no le hizo caso y volvió a lo suyo. En dos minutos, terminó de meter todo en el baúl, soltó un suspiro de alivio cuando comprobó de que cerraba perfectamente a pesar de haberlo llenado bastante. Se levantó de su posición arrodillada y se dio la vuelta para encontrarse de lleno con Harry que seguía todavía ahí.
-Pensé que te habías ido-admitió-. ¿Vas a hablar o seguirás diciendo cosas sin sentido?
Harry le lanzó una mirada enfadada pero todavía no se decidía a hablar y Albus comenzaba a hartarse. Debía reconocerse a sí mismo que estaba siendo algo brusco con él y seguramente su actitud no era la mejor pero, ¡qué leches, tenía derecho a estar resentido!
-Yo...quería hablar contigo sobre lo que pasó la tarde en la que escapaste-empezó Harry. Albus había temido esta conversación que ambos tenían pendiente pero había pensado que con su pelea y todo el enfado, Harry no se acordaría. Estúpido-. ¿Qué fue lo que hiciste?¿Qué era esa luz blanca?-preguntó sin rodeos.
-No lo sé-contestó en un susurro-. Yo sólo pensé que no quería morir así, no tan lejos de todos a los que quería. Empecé a sentir...la magia. Fue...no sé cómo explicarlo, sentí como si toda la magia guardada en mi interior fluyera por mis venas. Nunca había sentido algo así, excepto...
-¿Excepto?-le animó Harry, también en voz baja.
Albus estaba a punto de contestar cuando la puerta de la habitación se abrió y la Señora Weasley comenzó a hostigarlos para que se movieran.
Albus odiaba muchas cosas. Odiaba las verduras, las clases de encantamientos, odiaba cuando su hermano se metía con él o le gastaba bromas, odiaba cuando su hermana chillaba my alto. También odiaba a los quejicas y las personas muy creídas y cuando Scorpius soltaba una exclamación de incredulidad cuando Albus no entendía algo en clase, como si fuese lo más obvio del mundo. Pero no había nada que odiase más que viajar en el autobús noctámbulo.
Ese día en especial, el autobús olía a una mezcla entre huevos podridos y pies sudados. Albus sintió una arcada nada más poner el pie en el suelo del autobús pero la peor arte llegó cuando el trasto del demonio se puso en marcha.
Tonks y Lupin les acompañaban. La mujer les había hecho separarse por lo que ahora, Harry, Ron, Hermione y él estaban con ella y Fred, George y Ginny con Lupin. Los ojos de Albus se encontraron con los de su madre pero sólo pasó una fracción de segundo antes de que Ginny apartase la mirada. No habían vuelto a tocar el tema de su nombre desde aquella noche en el rellano. Y Albus no tenía ninguna intención de que pasara. Ginny había cumplido su promesa y ninguna pregunta había salido de su boca. Por lo pronto, ella sólo era consciente de que la historia que se habían inventado era mentira, nada más. No sabía quién era Albus ni tampoco que venía del futuro. Y el chico agradecía a Merlín por ello.
-Te veo muy serio, Alex-comentó Tonks, sobresaltando al Slytherin.
-Sólo tengo sueño-mintió.
-A mí me pasaba siempre. Tenía ganas de volver a Hogwarts pero no me gustaba levantarme por la mañana. Aún sigue sin gustarme pero es mi deber-la mujer soltó un suspiro resignado.
Albus la miró fijamente pero desvió la mirada casi inmediatamente. Días atrás, no había podido apartar la mirada de la mujer y se había ganado unas cuantas miradas extrañadas por parte de todos. Incluso algunas un tanto molestas de Lupin. Esto también había sido un choque para él. Ver a los padres de su prácticamente hermano Teddy, había sido tan difícil como ver a Fred o a Sirius. Era una pena que Teddy no hubiese podido venir con él. Albus siempre había sido bastante observador y se había dado cuenta de que, aunque tratase de ocultarlo, Teddy echaba mucho de menos a sus padres, incluso sin haberlos conocido realmente.
Recordaba las palabras de su padre cuando, de más pequeño, había compartido sus impresiones: "Yo entiendo el sentimiento, Al. El dolor y la añoranza nunca desaparecen, te acostumbras pero siguen ahí. Teddy siempre añorará un abrazo de su madre, una palabra de aliento de su padre. Pensará en los hermanos que pudo haber tenido, incluso." Albus había abrazado a su padre, sintiéndose muy culpable por la tristeza que empañó sus ojos verdes. Harry había sonreído pero la felicidad no le llegó a los ojos.
Una vez más, se preguntó cómo estaría su familia. ¿Estarían tratando de salvarle?¿Sabían dónde estaba?
Una fuerte sacudida del autobús le hizo caer al suelo. Albus soltó un chillido femenino nada digno por la sorpresa y el punzante dolor en el trasero. El trío se estaba riendo con ganas y Tonks hacía lo que podía por no soltar una carcajada. Los que no se controlaban ni un poco, eran los gemelos y Ginny al otro lado del autobús y hasta Remus tenía una sonrisa enorme en la cara. Albus se levantó, tratando de recoger la escasa y destrozada dignidad que le quedaba. Con la cabeza alta y los puños apretados, se fue a sentar en el piso superior, lejos de las risas de los demás.
Seguía gruñendo cosas ininteligibles al aire, cuando Tonks le avisó de que la próxima parada sería Hogwarts.
Hogsmade sólo fue un borrón indefinido ante sus ojos y, a pesar de haberse agarrado fuerte a la silla, Albus estuvo a punto de caerse cuando el autobús paró con un violento frenazo. Arrastrando los baúles por el difícil terreno, los siete subieron por el camino que les llevaría de vuelta al colegio. Miró el paisaje detrás de él cuando llegaron a las gruesas puertas de madera y Harry hizo lo mismo. Por su mirada, Albus pensó que su padre deseaba volver a estar en el autobús seguramente para escapar de su clase de Oclumancia del día siguiente.
Sé que no es muy largo pero creo que sigo en mi línea. Como dije hace algún tiempo, los capítlos serán entre 3000 y 5000 palabras así que creo que está bien, ¿no? Bueno, independientemente de la extensión, espero que lo hayais disfrutado.
Contesto reviews:
Jackeline: ¡has sido el número cien! Cortiro pero te lo agradezco igualmente. Aún me hace muchísima ilusión recibir reviews y me alegro de que te guste tanto. ¡Un saludo!
Hope: ¡hola! Lo del poder ha sido algo bastante improvisado, la verdad es que el fic en su mayoría lo es. Yo sólo sé el final por eso siempre acepto vuestras sugerencias :D Siento no haber podido meter más a Sirius pero, no sé, a mí estas cosas me salen solas y sentí que no era el momento pero tengo una idea para que esté más presente en la trama. Espera y verás ;)
Lilius fan: ¡hola! gracias por el review. Como ves, en este cap. ha habido más de Ginny. Aún no sé cómo va a descubrir todo el pastel pero ya se ha dado cuenta de un pequeño detalle. ¡Un beso!
CHI: lo sé, lo sé, corto pero qué se la va a hacer. ¡Siempre me salen así! Es como si mi inspiración tuviese un tope de caracteres jaja El poder de Albus ha sido completa y absolutamente inprovisado. Quizá haya sido un tanto imprudente por mi parte meterlo en la historia cuando ni siquiera yo sé qué va a hacer con él pero ya se me ocurrirá algo, es más, creo que tengo una idea que puede funcionar jijiji ¿Qué emoción habría si contesto a tus preguntas? Jejeje tendrás que esperar y leer (me siento muy mala ahora mismo). Me alegro de que te haya gustado el capítulo anterior y espero que este también te guste. Besos.
Agussarce: ¿verdad que no les pega? Ya veremos qué hacen Harry, Ron, Hermione y Ginny. Si no hay información en Hogwarts, quizá tengan que buscarla en otra parte...No voy a decir más jajaja Las partes del futuro las meto cada tres o cuatro capítulos enteramente de Albus así que os va a tocar esperar al menos dos caps. más XD Una vez más, digo que me he sacado el poder de Albus de la manga porque tampoco lo tenía pensado, es más, la magia que le llevaba a 1995 iba a ser algo muy distinto pero ya no tiene importancia :D Sabremos más un poco más adelante. Siento haber tardado tanto, de verdad. Un saludo.
Eso es todo, si falta alguno, lo siento mucho, lo valoro igualmente.
Como siempre, si teneis alguna duda, crítica, sugerencia, felicitación...me lo dejais en un review o un PM.
Gracias por los reviews, los favs. y las alertas. ¡Sois geniales!
¡Besos y hasta la próxima!
