Disclaimer: Yuri on ice no me pertenece.
ADVERTENCIA: SHOTACON, repito, SHOTACON, si no te gusta, no lo leas :) si por el contrario, eres igual que yo 7v7 ¡BIENVENIDA/O! contiene fluff y slash...seguramente causará diabetes.Perdonen el OCC Y errores ortográficos.
Al capítulo.
Capítulo 14
En el que Yuuri cela a Viktor
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Faltando poco para otoño, que prontamente se convertiría en brisa helada, habían ido al lago en el centro del bosque a bañar. El sol todavía seguía en su punto más alto, así que iluminó sus cuerpos en el agua una vez que entraron.
Viktor estaba aliviado, o así se sentía mientras que miraba de reojo a Yuuri en la cascada. Después de su celo, que gracias a Dios había durado solos dos días, el azabache había vuelto en sí. Confundido y mareado, pero ya no tan febril y mucho menos lanzado. Sus hormonas se habían tranquilizado pero eso no quitaba que su cuerpo apestara a feromonas de oso.
Todavía recordaba las palabras de Yurio, al día siguiente
—¡Apestas a sexo!
Tal vez Yuuri era un niño, pero tenía un aroma a macho que por poco y lo empapaba por completo. Lástima que nadie hubiera comentado que sus feromonas cuando estaba en celo también habían empapado a Yuuri, porque si le preguntaban, todavía le parecía fascinante la forma en la olía a él.
Podía enterrar la cabeza en su cuello y oler por horas la mezcla de los dos juntas. El almizcle.
Resopló como un idiota sintiendo como le salpicaba agua en la cara.
— ¡Vitya~!
Desvió su atención del punto en blanco que veía y le devolvió el chapoteo riendo. Yuuri seguía viéndose como un niño, pero prontamente cruzaría la adolescencia, normalmente cuando se da el celo, los jóvenes tienden a crecer más rápido de lo habitual.
En este caso, se había dado cuenta que el cuerpo de Yuuri estaba perdiendo las matices infantiles. Su pecho se volvía más ancho pero sus caderas seguían siendo delgadas, sus piernas cortas, comenzaban a alargarse al paso de las semanas, y su figura, oh su figura, estaba delirando cada que veía como se acentuaban sus curvas.
Yuuri comenzaba a abrir sus pétalos, pero todavía faltaba que estos vieran la luz del sol.
— ¡El agua está realmente deliciosa! ¿No?
Viajó hasta el lugar de donde provenía la voz y se sorprendió al ver el cuerpo desnudo de un hombre de más de 1.80 de altura. Yuuri que seguía sumergido en el agua, salió de del fondo alisando su cabello hacia atrás. Luego noto una silueta gigante que tapaba el sol y alzando la mirada encontró unos ojos verdes.
—¡Chris! ¡Cuánto tiempo!
Se acercó dudoso y tomó la mano de Viktor pegándose a su cuerpo. ¿Quién era ese hombre? No recordaba haberlo visto.
—Sigues siendo igual de enano.
Lo miró receloso frunciendo el ceño. Parecía ser cercano a Viktor, porque lo miraba de pies a cabeza y no temía hablarle con confianza.
—No creo que mi altura importe en este momento.
Entendió el sutil tono de voz y empino la mirada frunciendo el ceño. ¿Viktor conocía a ese tipo? Entonces ¿Lo había visto alguna vez en el pasado?
—Oh, a quién tenemos aquí
Lo confirmó cuando se dirigió a él acuchillándose. Se pegó a Viktor avergonzado y oculto su rostro sin tener la más mínima intención de voltearlo a ver
— ¿No me recuerdas?
Lo miro por el rabillo del ojo y frunció la boca cuando vio su sonrisa. Brillaba estridentemente, pero no era de su agrado, era muy falsa.
—Es algo timi-
—No me gustaría recordarte igual.
Chris se levantó viendo el puchero tierno en los labios de Yuuri, Yuuri no había querido decir eso, pero el impulso hacia sido mucho más fuerte que él. La manera tan cercana que era con Viktor le molestaba, y la forma tan cordial en la que le trataba igual.
Estaba molesto consigo mismo por ser así. Sentía un sentimiento en su pecho que nunca había sentido.
Sin embargo no causó el gran efecto que espero, Chris se rió a carcajadas y Viktor lo alzó en brazos mirándolo fijamente ¿Habría sido muy grosero de su parte? No quería admitirlo, pero ese oji-verde no le caía bien, tenía algo que le inquietaba.
—Tal vez es porque ss soy una víbora.
Como si le hubiera leído la mente, lo volteo a ver sorprendido. Noto como sacaba su lengua viperina y rememoro algo en el tiempo que hace mucho no recordaba.
—Tranquilo pequeño ss, no muerdo
Claro, era ese feo monstruo.
—¡Oh! ¡Eres el terrible monstruo que encontré en el pozo aquella vez!
Viktor se mordió los labios aguantándose una risita mientras que a Chris esta vez ya no le parecía tan gracioso.
—¿El que siempre habla con ss intermedios cierto?
Pero a pesar de sus intentos, la sonrisa salía de igual manera.
—Qué niño tan simpático.
Le revolvieron los cabellos pero se apartó al instante, era extraño, en su pecho inundaba un sentimiento amargo de desconfianza cada que se acercaba demasiado. Abrazo a Viktor mirando al oji-verde de reojo, su vista maliciosa solo le causaba un malestar en el estómago.
— ¿Y? ¿Qué te trae por aquí?
Los dos se sumergieron en una larga conversación a la cual no le pudo seguir el hilo, la manera en la que hablaban y se reían lo confundían realmente, no era la primera vez que veía al albino reírse con alguien que no fuera él, pero de cierto modo ese oji-verde de sonrisa ladina no le causa buena confianza, para nada.
Quiso decir algo para no quedar fuera pero no tuvo chance, callado y con frío ya, se bajó de los brazos de Viktor y gruñó desde el fondo de su garganta pesar de que sonara como el gemido lastimero de un cachorro.
— ¿A dónde vas Yuuri?
Recogió su ropa sacudiéndose y luego apretó su colita marrón para escurrirse el agua, entretanto se ponía el pantalón, su camisa y se encaminaba hacia la casa sin decir ni una palabra.
— ¿Yuuri...? ¡Yuuri, esp-espera!
Chris observó al conejo apurado y lo vio desvanecerse en el frondoso bosque poniéndose los pantalones en el camino, se quedó callado por unos instantes pero nunca borró la pequeña curva de sus labios.
—Un pequeño empujoncito no hace daño ¿No?
Llego rápido a casa detrás del oso y trato de tomarlo entre sus brazos, sin embargo Yuuri se escabullo entre ellos y se metió a la casa cerrándole la puerta en la cara
— ¡Yuuri!
No tenía ni idea de que había hecho, por eso estaba tan desconcertado ¿Le habrá molestado no terminar su baño? Todo era culpa de Chris y de entretenerlo así
— ¡Yuuri!
No le agradaba para nada que su querido moreno estuviese así, ahora mismo deberían de estarse secando, luego Katsuki tendría sueño y le pediría que lo llevara cargado hasta la cama.
—¡Yuuriiiii!
Tocó las puertas varias veces y jadeo deteniéndose, a este paso la rompería, por eso pensó en entrar por una ventana y rodeó la casa encontrándose con una abierta y que mostraba su habitación. No tuvo que empinarse siquiera ya que en la cama, estaba Yuuri durmiendo.
¿Ven? Después del baño le da sueño.
Suspiro impulsándose para meterse dentro y rogó a todo Dios existente que su trasero no se quedará atascado, no era la primera vez que sucedía algo como esto, por suerte no sucedió y solo tuvo que aplicar un poco más de fuerza para entrar.
—Uff, debería de hacer esa ventana un poco más grande
Comentó acercándose a la cama. Katsui dormía plácidamente boca abajo con la cabeza enterrada en la almohada, su cabello negro se mezclaba con la blancura de las sabanas, y se veía tan lindo en ese estado, tranquilo, con una cara de angelito.
Acercó su mano hasta la mejilla de Yuuri y la acarició con suavidad apretándola suavemente, ya no tenía las mejillas tan regordetas, pero seguían siendo tan tiernas.
—Aww, debería dejarlo dormir e ir por algo de comer ¿Cierto?
Preguntándose eso se dirigió a la puerta notando que la había atascado con una silla que tenía una gran piedra encima ¿De dónde había sacado la piedra? Se rió suavemente tomándola entre sus manos ¿Por qué se había enfurecido tanto?
Saliendo de casa se puso a meditar, pero no encontró ninguna respuesta luego de que el ocaso llegará.
Llegó saltando alegremente con una canasta de moras azules a la casa, sus orejas estaban arribas por la felicidad que lo embargaba, era imposible que Yuuri siguiera enojado después de traerle su fruta favorita.
Tarareando una canción llego a su casa y al abrir la puerta se encontró con el bello durmiente estirándose en la cama
—¡Yuuri, Yuuri! Mira lo que te traje
Le señalo la canasta y rápidamente pude ver esos ojitos cobrizos brillantes, eran tan deslumbrantes que tuvo ganas de abrazarlo intensamente para nunca soltarlo, pero el oso apartó la mirada haciendo un puchero, y se cruzó de brazos
—No quiero.
Abrió la boca grande a punto de decir algo pero la negación de Yuuri y su completo rechazo lo lastimo completamente. Se giró dándole la espalda y dio por terminada la conversación.
Si no fuera porque Viktor era muy terco.
Con un puchero en los labios dejó caer la canasta y se lanzó al oso tumbándolo a la cama, Yuuri agazapado y con la espalda contra el colchón miro el inesperado comportamiento de Viktor.
—Yuuriiiiiiiii ¿Pasa algo? Dime que sucede
Se cruzó de brazos negando. Sus mejillas rojas solo llamaron la atención de Viktor que se acercó más zarandeándolo poco a poco
—Yuuriiii~
—Nada.
Su tono seco solo lo intrigó más, estaba tan indispuesto en decirle algo que se acercó para molestarlo un poco mientras que Yuuri desviaba la mirada, no diría absolutamente nada, porque de igual manera no sabía cómo se llamaba ese sentimiento.
Eso era lo que más le frustraba.
— ¿No me dirás? — Negó sin vacilar —Entonces...
Pensó en una forma de hacerlo hablar y cuando se le ocurrió, no dudo en decirlo aunque sonara cruel.
— ¡No más Katsudon por una semana! — Al ver el rostro perplejo del azabache, sonrió — No, más bien...¡Por un mes!
Yuuri se levantó angustiado suplicando porque fuera mentira, pero Nikiforov tenía una curva en sus labios que le decía que era totalmente sincero
— ¡Por un año!
Ups, se había pasado.
Escucho un chillido y miro como los ojos del nipón se ponían aguados, resplandecieron ante las lágrimas y se retractó rápidamente.
—¡Es una broma! ¡Solo una broma!
Lo atrajo a su pecho escuchando un leve sollozo y pasó los dedos por sus mejillas cayendo en cuenta de algo, sus lágrimas eran de cocodrilo, mas falsas que la altura de Otabek.
¿De dónde habrá aprendido eso?
Oh
—Pero, ¿Me contaras que pasa?
Lo acomodo en su regazo y acunó sus mejillas, los ojitos llorones de Yuuri se alzaron a verlo mientras que sus manitas lo tomaban de la ropa.
—¿Y? Confía en mí
Su pequeño susurro logro que el susodicho se encogiera y luego se mordiera los labios, lo miró por una fracción de segundo y se acercó a su oído susurrándole lo que había pasado.
Nikiforov no sabía cuál era el dilema, pero cualquiera que fuera, lo aceptaría y pediría perdón si fuese necesario, no obstante, cuando Yuuri terminó, su rostro sorprendido, casi maravillado, solo abochorno más al pelinegro.
—No me digas...
No se quería reír, pero sentía un calor rebosante en sus mejillas y picazón en sus labios, que sin poder evitarlo, querían curvarse hacia arriba
—¿Estas celoso?
Abrió grandes los ojos, lo que sentía ya tenía nombre y sabía perfectamente que era.
Su rostro pintado de rojo solo le causo ternura a Viktor, su cuerpo temblaba de la pena y quería salir corriendo y dar una vuelta por todo el bosque con tal de no que ver a la cara al albino, no obstante la mirada de él deslumbraba tanto, que fue inevitable no caer preso de sus brazos.
— ¡Oh, siempre me sorprendes!
Lo abrazó cálidamente apretando sus sentimientos en su pecho, las sensaciones le erizaron la piel y se mareó al instante, el calor sofocante los enterró juntos mientras que sentía detrás de sus orejas las suaves caricias del conejo.
—No tienes porqué estar celoso Yuuri, te amo solo a ti y nadie me separará de tu lado
Enterró la cabeza en su pecho sintiendo como le besaban los cabellos, sus dedos apretaron la camisa de Viktor y sus piernas reposaban en el regazo del conejo.
— Chris es un amigo, pero tú eres la persona que quiero, así que no llores
Sonrió señalando sus ojos hinchados y le apretó las mejillitas
—Nadie podrá reemplazarte...
¿Estaba bien sentir eso? Viktor era suyo, completamente suyo, sus ojitos azules eran los únicos que lo miraban con tanta devoción, sus labios eran los únicos que besaban sus mejillas con tanto fervor, no debía de temer, solo había alguien en su corazón.
—Viktor...Viktor es mío
Se embriago con su olor y encontró en el una pizca del suyo, que logro hacer latir frenético su corazón
— Y yo soy de Viktor...¿Para siempre?
—Para siempre
Lo mantuvo entre sus brazos por un largo tiempo, la estancia en silencio les permitió escuchar el latir de ambos, las orejas del conejo se movieron ansiosas ante el incesante tamborileo y Yuuri pegado a su pecho escuchaba en primera fila el latido de Viktor. iban a seguir así por un tiempo más, hasta que Yuuri sintió picazón en su nariz y estornudo.
—¿Hm? ¿Te acostaste a dormir sin secarte cierto?
Ups.
