¡ Sumimasen! ¡Sumimasen! ¡Sumimasen! ¡Sumimasen!
He estado de exámenes y me ha sido completamente imposible escribir durante esta semana, la semana que viene los termino, así que espero que esto no vuelva a ocurrir.
De nuevo espero me disculpéis, y podáis disfrutar de este cap. Algo más largo de lo normal.
Para vosotros.
CAPITULO 14: EMPIEZA EL ENTRENAMIENTO
Silencio.
Era lo único que reinaba en esa sala. ¿Confortable o incómodo?
Más bien nervioso.
Tres chicas estaban sentadas tomando café esa tarde. No sabían muy bien por qué, pero ninguna se había atrevido a hablar. No hacían más que mirar su taza, darle vueltas a la cucharilla, tomar un sorbo, y volver a mirar la taza. Lambo e I-pin hacía rato que se habían aburrido de verlas así, por lo que se habían ido por ahí a jugar con Fuuta.
No hacía ni una hora que acababan de comer todos juntos. Había sido tal la sensación de incomodez, vergüenza y nervios, que a las chicas se les había caído prácticamente todo, las servilletas, los cubiertos, las bandejas, un par de platos, otro par de vasos… El pobre Tsuna había intentado preguntarles que pasaba, pero se lo había preguntado a la persona menos indicada en ese momento para él, a Kyoko. La joven había pegado tal brinco que le terminó tirado la jarra de agua encima…
Reborn miraba a todos con suspicacia, algo pasaba, y algo muy interesante. Y es que… ¿desde cuándo esas tres estaban tan nerviosas, y en cambio Tsuna, Gokudera y Yamamoto comían con total normalidad? Aunque bueno con "total normalidad" tampoco. El leve sonrojo de Yamamoto, junto a su sonrisa traviesa, y la mirada pícara de Gokudera hacia cierta castaña no pasó desapercibida para algunos adultos. Aunque claro, seguían siendo niños, ellos no se daban cuenta de esos pequeños detalles. Eran tan predecibles…
Sorprendentemente, durante la comida las chicas no preguntaron por el supuesto falso ataque, ni por el apagón. Estaban demasiado perturbadas como para pensarlo. Cosa que Tsuna agradecía interiormente, se le daba fatal darles explicaciones sobre Millefiore o la situación actual, y le costaba horrores mentirles.
Pero entonces algo despertó en la mente de una de ellas, haciéndola estallar, y de paso, dejando a las otras dos en el suelo del susto por hablar tan repentinamente. O mejor dicho… gritar.
- ¡Me gusta Tsuna-kun!
OOoooOOoooOO
Por otra parte, en la sala de entrenamiento…
- ¿Gokudera-kun? ¿Yamamoto?
-Desde hoy volveremos a entrenar otra vez. –le explicó Yamamoto a un sorprendido Tsuna. Cuando se había dirigido a la sala de entrenamiento no esperaba encontrarse a sus amigos. Sabía que estaban mejor, pero no le habían dicho ninguno que ya estaban curados de sus heridas.
- Demo… ¿Vuestras heridas están bien?
- ¡Perfectamente bien! –habló Gokudera emocionado.- ¡De hecho, están tan bien, que no se qué hacer conmigo mismo!
- Ya veo, menos mal. Me alegro. –exclamó Tsuna mucho más tranquilo, y contento. Tener a sus amigos con él a la hora de entrenar le relajaba.
- Al fin estáis los tres juntos. –interrumpió entonces Reborn.
- Como ya te dije, hoy empezaremos un nuevo programa de entrenamiento. –empezó a decir Lal Mirch, junto al pequeño arcobaleno.- Vamos a empezar un programa individual de entrenamiento de asalto.
- ¿Entrenamiento individual? –dudó Tsuna.
- ¿Qué quieres decir con asalto? –preguntó Yamamoto. Gokduera junto a estos atendía curioso y expectante.
- Es para cuando ataquéis al enemigo. –explicó Reborn.
- ¿¡A-Atacar!? –Tsuna empezaba a ponerse nervioso…
- Exacto. Entrenaréis igual que el entrenamiento de Tsuna con Lal Mirch estos últimos diez días, uno-contra-uno. Cada uno de vosotros tendrá un tutor individual, como cuando os preparasteis para los enfrentamientos por los anillos.
- ¿Entonces el mío será Reborn? –preguntó Tsuna.
- Ie, yo entrenaré a Yamamoto. –dijo el pequeño hitman mirando al moreno.
- ¿Eh? ¿A mí?
- ¿¡Eh!? ¿Reborn va a entrenar a Yamamoto? –pensó Tsuna preocupado y horrorizado.- ¿V-Va a estar bien?
- No seas muy duro conmigo. –dijo entre risas Yamamoto mientras veía contento al pequeño.
- Entonces ¿¡Quién me toca a mí!? –exclamó Gokudera emocionado, viendo para todas partes.
Una suave y femenina voz cortó la alegría del peli-gris…
- Hayato, yo me encargaré de ti.
- E-Esa voz… ¿¡Aniki!? – Gokudera cayó al suelo enfermo, era imposible que entrenase si tenía que ver el rostro de su hermana, Bianchi.
- ¿Bianchi? –se sorprendió Tsuna.
- E-Estás de broma ¿no? –preguntó el italiano todavía desde el suelo.
- Realmente somos familia… Mi llama de la Tormenta es de lejos la más fuerte. –dijo la peli-rosa ¿modestamente? –Cuando terminemos el entrenamiento, te daré algo. Es de padre.
- ¿Del viejo? –se sorprendió Gokduera para sus adentros.
- ¡Tsuna! –llamó la atención Reborn.- Tú deberías concentrarte en tu propio entrenamiento.
Entonces sin darles tiempo a nada, Reborn disparó una bala de última voluntad hacia Tsuna. De quien en cuestión de segundos emergían unas flamas imponentes, de sus puños y frente. Era increíble y sobrecogedor.
- Sugoi Juudaime… es todavía más increíble que antes.
- Es como si fueses alguien totalmente distinto Tsuna… Te nos has adelantado otra vez.
Se sorprendieron y maravillaron sus amigos.
- Vamos a empezar, Lal Mirch.
- Ie, estoy poniendo fin a tu entrenamiento.
Tsuna la miró con interés y suspicacia.
- No has alcanzado el nivel que yo esperaba. –continuó hablando la chica.- He determinado que no serás capaz de subir de nivel en un corto período de tiempo.
- Pero he avanzado mucho-
No pudo seguir hablando, algo se acercaba a gran velocidad contra él. Esquivandolo y alejándose de sus amigos hasta una de las paredes laterales de la sala Tsuna colisionó contra el ataque enviado.
- ¡Tsuna! / ¡Juudaime!
Se preocuparon los chicos.
Mientras tanto Tsuna seguía deteniendo el gran cúmulo de llamas que lo habían atacado, a gran velocidad y con fuerza.
- Pierde la concentración y morirás.
- Tú eres… -se sorprendió el castaño.
- Haré que despierten todas tus habilidades.
Hibari Kyoya despertaría al verdadero Sawada Tsunayoshi.
OOoooOOoooOO
- ¿¡ QUÉ QUÉÉÉÉ!?
Una castaña, una rubia, y la pregunta de sus vidas. ¿Habían oído bien? ¿O era solo su adolescente y hormonada imaginación? Además de romántica…
En ese instante Adrya decidió salir de dudas, y levantándose, no sin dolor, pero con toda la dignidad que pudo, carraspeó preguntando…
- Kyoko-chan, ¿puedes repetir eso que has dicho?
- Hahi, Haru cree que se ha roto las neuronas… -ante lo dicho por Haru, la oji-miel y la oji-plata la miraron estupefactas. ¿Cómo que romperse… ¡las neuronas!? Mejor no preguntarle…
- B-Bueno… etto… yo… h-he dicho que… ¡me gusta Tsuna-kun! –la pobre Kyoko no sabia donde meterse, lo había dicho, se había sincerado, y de momento no había pasado nada exageradamente malo… ¿no? A excepción de la confirmación de que sus dos amigas estaban prácticamente locas y su propia transformación en un tomate.
Nadie decía nada. Adrya y Haru la miraban, con seriedad e intensidad. Kyoko estaba cada vez más nerviosa.
- ¿Chicas? –preguntó con voz trémula. Quizás no había sido buena idea soltarlo así como así…
Pero no tuvo mucho más tiempo para dudar, poco a poco, una traviesa y maliciosa sonrisa aparecía en boca de sus amigas. Hasta que…
-¡KYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!
Fue tal el grito de alegría, que dos pisos más bajo, Giannini creía que estaba teniendo un infarto a causa del susto.
OOoooOOoooOO
Mientras tanto, seis pisos más abajo, Tsuna continuaba resistiendo la embestida del erizo de Hibari.
La llama del erizo era cada vez mayor, más potente, más fuerte. Mucho más difícil de soportar.
- Parece que Tsuna está peleando. –comenta Yamamoto preocupado.
- El Décimo está retrocediendo. –observó entonces Gokudera.
- Parece peligroso. –se preocuparon cada vez más los jóvenes guardianes.
A Tsuna cada vez le costaba más resistir, pero luchó. Luchó porque tenía que avanzar, porque no podía parar. Porque no podía abandonar a nadie. Y rendirse ahí, rendirse en un simple entrenamiento, por muy duro que fuese… No, no importaba cuan duro, el se esforzaría.
Poco a poco empezó a hacer retroceder él al erizo.
- ¡Lo hizo!
- Suguee, lo está haciendo retroceder.
Gokudera y Yamamoto empezaron a tranquilizarse al ver como Tsuna volvía a afrontar al erizo con empeño, sin retroceder.
- Hmp, como lo había escuchado del bebé. –interrumpió entonces Hibari para sorpresa de todos.- No te pareces en nada al tú que yo conozco, al diez años mayor.
- ¿¡Nani!?
- ¿No es lo suficientemente bueno, aun cuando lo está haciendo bien? –dudó Takeshi.
- ¡Bartado! –se enfadó Gokudera, dispuesto a plantarle cara a Hibari, pero una voz le detuvo.
- Callaos y mirad. –sentenció Lal Mirch.
Entonces, bajo la atenta mirada de Reborn y los demás, la llama de Tsuna empezó a variar, y tras cerrar los ojos en señal de concentración… las llamas del erizo empezaron a congelarse.
- ¡Avanzado punto Zero, primera generación!
- ¡Sugoi! / ¡Así se hace Juudaime!
-Esto aún no ha terminado. –les reprendió Lal Mirch.
Del erizo empezaron a emanar nubes moradas cargadas de púas, que fueron rodeando a Tsuna, quien las iba congelando.
- ¿Las nubes púrpuras se están multiplicando? –se espantó Lal.
Cada vez habían más y más nubes rodeando a Tsuna quién no conseguía congelarlas todas a tiempo.
- Son demasiado rápidas, no puedo seguir su ritmo. –pensaba el castaño.
Y entonces ocurrió. El Décimo Vongola fue encerrado en una esfera de nube cubierta por púas. Completamente atrapado.
La esfera de repente se tornó de un material duro y pesado, haciéndola caer así desde lo alto de la pared, donde Tsuna había estado batallando con el erizo.
- ¡T-Tsuna! / ¡Juudaime!
- Esfera de agujas… -murmuró Hibari.- Un recipiente hermético hecho con la Llama de la Nube que tiene como último poder, el aislamiento. Sus llamas no tienen fuerza suficiente para romper esto.
- ¿Q-Que?
- La cantidad de oxigeno es limitada en el interior. –habló de nuevo Hibari acercándose a la esfera para que Tsuna, desde dentro, pudiese escucharle.- Si no escapas pronto, morirás.
OOoooOOoooOO
- ¡Oy, oy, Kyoko! ¡Tienes que contarnos todo!
- ¡Haru no sabía que a Kyoko-chan le gustase Tsuna-san!
- Etto… Bueno… yo… Haru-chan, ¿él te gusta a ti también? –la pregunta pilló por sorpresa a las chicas. Era cierto que la castaña mostraba gran devoción por el chico, pero ¿sería también amor?- ¡Por favor, Haru-chan, si es así dímelo! Onegai.
- K-Kyoko-chan… -se preocupó Adrya. Le daba miedo que un conflicto moral reinase entre la amistad de Kyoko y Haru, era cierto que no hacía mucho que las conocía. Pero dos semanas de convivencia hacían mella en cualquiera, y esas tres habían unido lazos fuertemente. No las veía capaces de armar un fuego armado por el mismo chico, pero aún así esa posibilidad le daba miedo.
- Ie.
La sencilla respuesta de Haru sorprendió a las jóvenes.
- ¿Haru-chan?
- Ie. –repitió.- Es cierto que hasta hace poco creía que Tsuna-san me gustaba, pero no es amor. O no del tipo romántico. Porque si lo fuese no sentiría alivio y alegría como Haru lo hace al oírte confesar eso Kyoko-chan. Haru se alegra en lo profundo de su corazón, de que los sentimientos de Tsuna-san sean correspondidos. ¿Quién mejor que Kyoko-chan para estar con él? –terminó diciendo la castaña con una gran sonrisa. Adrya le guiñó un ojo aliviada. Y Kyoko, pues… simplemente se lanzó emocionada a sus brazos.
Poco después las tres jóvenes cotorreaban sin parar en la mesa, estaban tan emocionadas escuchando hablar a Kyoko de los primeros moemtnos en los que se empezó a fijar de verdad en Tsuna, o Tsu-kun como le habían aconsejado Adrya y Haru que le empezase a llamar…coloreando así a la oji-miel, que no se enteraron del pequeño, o no tan pequeño, terremoto que impactó en la base a causa de ciertos entrenamientos peligrosos varios pisos por debajo.
No hay nada más aislante que la emoción desmedida.
- Y dinos Kyoko… ¿qué planeas hacer para conquistar a tu galán? –el tono pícaro, la sonrisa, y la voz susurrante con la que Adrya había dejado caer la pregunta… hicieron colapsar a Kyoko. ¿Era posible transformarse en una locomotora exprés… con cara de tomate?
La chica intentaba hablar, en serio, lo intentaba. Pero no salía ni un solo sonido de su boca, nada de nada. Adrya y Haru veían con gracia como su amiga boqueaba cual pez fuera del agua.
- ¿Algo habrás pensado no?
- Haru cree que Kyoko-chan simplemente tendría que ir y decírselo. Con una cena romántica… un paseo…
- Haru…
-Un viaje en canoa por el lago…
- Haaaruu…
- Subiendoos a la noria…
- ¡Haru!
- ¿¡Hahi!?
- ¿Te recuerdo que estamos atrapadas de momento en el futuro? No pueden hacer eso. –le reprendió la rubia. Mientras Kyoko reía divertida al ver como la castaña se dejaba llevar por sus fantasías otra vez y la rubia intentaba hacerle entrar en razón.
- Pero lo de la cena sí que podrías hacerlo Kyoko. –interrumpió Adrya sus pensamientos.- nosotras podemos intentar encargarnos de los demás para que no se den cuenta y así que no os molesten.
- ¡Hai! Te ayudaremos a organizar todo. ¡Esta será tu noche Kyoko-chan! – y una vez más, Haru se dejó llevar…
- ¡Haru-chan! ¡Vuelve en ti, te necesitamos aquí! –gritaba Adrya mientras sacudía a su amiga.
Tras unos cuantos minutos más de felicidad en mundos paralelos, y un almohadazo por parte de la rubia. Haru volvió en sí.
Y por fin la oji-miel fue la protagonista exclusiva del momento.
Para su espanto…
- Tienes que estar perfecta.
- Haru-chan puede maquillarte.
- Yo puedo peinarte.
- Y entre las tres tenemos varios vestidos, ponte uno.
- Pero que sea como sueles vestir, debes de ser tu misma. Tienes que gustarle tal cual.
-Tsuna-san es muy tierno, así que en la cena seguro que os es fácil hablar.
- Todo irá sobre ruedas, nosotras haremos la cena.
Kyoko no sabía a dónde mirar, parecía un partido de tenis, sus amigas se alternaban en frases la una con la otra, aconsejándole, recomendándole, preguntándole…
-Demo… ¿Cómo se lo digo?
- ¿Hahi? Pues… con palabras. –mirada recriminatoria de Adrya para Haru.- Uh…
- ¿Y si me pongo nerviosa? ¿Y si él no me entiende? ¿Y si…
- Pues le besas. Y punto. –atajó Adrya.- Más claro que eso imposible.
Haru y Kyoko la miraron sorprendidas.
¿Así de fácil?
OOoooOOoooOO
- ¡No me jodas! –estalló Gokudera.- Sales de la nada después de todo este tiempo… ¿¡Planeas matar al Décimo!? ¡Déjalo salir!
- Es natural que los débiles regresen a la tierra… Mientras tenga una razón para matar a Sawada Tsunayoshi, ciertamente… no tengo razón para dejarle vivir.
Ante esto los chicos se sorprendieron y amedrentaron.
- Hibari no está de nuestra parte… -mascullaba el italiano con rabia para sus adentros.
- Así es que, empecemos nuestro entrenamiento. –interrumpió Reborn, aparentemente tan tranquilo como siempre.
- ¡M-Matte Reborn-san! Si esto sigue así... entonces el Décimo…
- Si Hibari dice que es capaz de hacerle algo, lo hará. –se preocupó Yamamoto.
- Por eso es que él es Hibari. –explicó sin más Reborn.- En todas las pruebas anteriores de jefes Vongolas a habido un auténtico asesino dentro.
- ¿Prueba…
- …Vongola?
No pudieron saber mucho más, Bianchi agarró por el cuello de la camisa a Hayato, poniendo justo frente a ella.
- Demasiado cerca…
- Vamos. Hay que empezar tu entrenamiento si queremos derrotar a Irie Soichi. –dijo la peli-rosa con decisión.
Pero su hermano pequeño seguía siendo incapaz de verla y no caer enfermo, por lo que, una vez más, terminó en el suelo delirante.
- ¡Gokudera!
- El simplemente no ayuda… -decía Bianchi.
- Yamamoto, yo voy adelantándome. –habló Reborn.- Ven al décimo piso del sótano.
- ¡Oy pequeño! –fue tras él el moreno.
Mientras tanto, dentro de la esfera de púas…
Tsuna golpeaba con todas sus fuerzas varios francos del interior, pero era imposible, el material era duro como el acero, y muy sólido. Rodeado de oscuridad Tsuna pensaba en cómo salir de ahí.
- ¿Qué debería hacer?
Un nuevo intento, esta vez impulsando sus llamas hacia los muros, pero nada.
OOoooOOoooOO
Dos pisos más abajo, Yamamoto llegaba a un nuevo recinto, que aun no habían visto, de la base. La planta 10.
- ¿Es aquí? Es muy oscuro… -murmuraba para sí mismo el moreno, mientras caminaba a tientas por el piso, con Shigure Kontoki en mano.- ¿Dónde está el interruptor?
En ese instante Yamamoto notó algo, una vaga sensación maligna. A gran velocidad se movío sosteniendo su espada en posición atenta.
- ¿Quién está ahí?
Una luz enfocó la silueta de un hombre, alto y trajeado, armado con una pistola.
- Has mejorado, Yamamoto Takeshi. Notaste mi instinto asesino. –dijo una vez muy familiar para él. Poco a poco fue enfocando la vista hacia la luz, hasta que le vió.- Sin embargo aún no dominas a Shigure Kontoki.
- ¡K-Koso!
- Mi yo del futuro dijo que podrías retirar el poder de la espada con el anillo.- siguió hablando Reborn.- Tú no perderías contra el "Emperador de la Espada" en esta era.
Yamamoto observaba con atención.
- ¿Tu futuro yo?
- Cuando el poder de tu anillo se combina con Shigure Kontoki, te vuelves único entre los Vongola. –detalló el pequeño hitman.- Eso será necesario contra Irie Soichi. Si lo consigues, creo que al final sería capaz de mostrarte mi verdadera forma.
OOoooOOoooOO
Una suave melodía embargaba el ambiente. Una voz mental, todavía desubicada, comenzaba a reconocerla…
- Esta música… es de un piano.
Recuerdos de una mujer de largos cabellos blanco grisáceos, con finas y hábiles manos.
Poco a poco su mente salió del velo del sueño, adormecida. Confuso de donde estaba, si en sus recueros o allí en el futuro, fue abriendo los ojos, guiándose por las suaves y acordes notas del piano. Al terminar de abrir los ojos e incorporarse, su mente le jugó una última pasada.
Vio en la silueta de su hermana, quien tocaba el piano, a una joven dama de largos cabellos grises y piel blanca.
OOoooOOoooOO
- ¿No creéis que esto es demasiado?
- Tonterías Kyoko, tienes que impactar a Tsuna, es una cena especial para vosotros dos ¿no?
- Haru cree que aun podríamos haber intentado hacer más, pero con lo poco que tenemos aquí creo que estamos haciendo un gran trabajo.
Kyoko lo dudaba… Y es que, ante ella tenía a dos chicas, fuera de control. Una rubia casi hiperactiva y una castaña con una imaginación desmedida. Juntas sumaban… eso.
Habían cerrado por "obras" toda la cuarta planta, que es donde normalmente estaban. Incluyendo al pobre Giannini, al que habían llenado de peticiones innecesarias e incluso un tanto estúpidas, solo para mantenerlo distraído y que no se acercase. Un horno más grande, tres lavadoras más, dos secadores, renovar los grifos de las duchas, una televisión, un aparato que haga piruletas para los niños, un sillón de masajes…
Además, el par de locas, o las "gemelas-demoniacas", como estaba a punto de empezar a bautizarlas Kyoko, no paraban de tener ideas, a cada cual más inesperada, imposible e inexplicable.
Estaban en la cocina, o nueva trinchera de guerra, Kyoko estaba muy imaginativa sobre como renombrar a todo lo que tocaban sus amigas ese día, porque eso no era una cocina, no… Eso era un campo de batalla. Había absolutamente de todo. Cuatro libros de recetas, dos ordenadores con videos de más recetas, diez boles con salsas, mezclas, y cosas raras que Kyoko prefería no saber. Una mesa extra, cortesía de Giannini, con más de veinte ingredientes totalmente extraños que ella no conocía no por asomo, y que prefería no pensar de donde habían sacado sus amigas. Tampoco quería pensar en que habían hecho con los pequeños, pues no había rastro por ninguna parte de Lambo e I-pin, ni de sus juguetes.
En ese instante vio a Adrya llegar con un carro lleno de aparatos electrónicos, de cocina suponía, nuevos. Estaban explotando a Giannini a base de bien…
- Y chicas… ¿qué es todo esto?
- ¡Oh! Nada del otro mundo… -empezó a hablar la rubia.- Es solo que…
- ¡Hemos decidido hacer comida afrodisíaca!
Kyoko sentía que si no se desmayaba en ese mismo instante, no le faltaría mucho para hacerlo.
¡Habían armado todo eso en los escasos veinte minutos que se había ido ella a la ducha!
OOoooOOoooOO
-Entonces, veo que ya has despertado Hayato. –habló Bianchi, al dejar de tocar y girarse a verle.- Si escondo una parte de mi rostro, entonces no desfallecerás al verle
La chica llevaba unas gafas de sol claras, pero era suficiente para ocultar sus ojos parcialmente, de modo que Hayato no caía enfermo.
- ¿Qué estás haciendo aniki? ¿¡Qué está haciendo este piano aquí!?
- Tuve que traerlo aquí ara algún tiempo desde el castillo. –explicó la mayor.- Eras tan pequeño… me sorprende que lo recuerdes.
- ¡ No juegues conmigo ! ¡Ese castillo y el viejo ya no me incumben! –vociferó Gokudera.- ¡Ni tu tampoco! ¡No tengo nada que aprender de ti!
El chico no pudo seguir hablando, una tarta especial de Bianchi se estrelló contra su rostro.
- Cállate, Hayato.
- ¡Aaaah! ¿qué mierda haces estúpida?
- No te tienes que dejar influir tanto por tus emociones. –le reprendió la peli-rosa.- ¿Quieres volver a cometer los mismos errores que tuviste en la pelea contra Gamma?
- ¿Qué quieres? –gruñó malhumorado.
- Bien empecemos por aquí. Tu meta es completar el sistema C.A.I, el sistema al que llegó el Hayato del futuro.
- ¿El sistema C.A.I que alcancé?
- Si no quieres nada de esto, entonces escapa del castillo.
- ¿¡Nani!?
- Si puedes claro está… -terminó de decir Bianchi mientras encendía las llamas de su anillo tormenta y las inyectaba en una caja.
Atacando así a su hermano.
OOoooOOoooOO
En la sala de entrenamiento Lal Mirch, Hibari, Hibird y Kusakabe esperaban pacientes el resultado de la batalla de Tsuna, en el interior de la esfera del erizo.
- Ya no tiene oxigeno… -dedujo Kusakabe al ver el tiempo que el joven llevaba ahí dentro.
-Dentro de la esfera erizo-
Tsuna se sentía agotado y sin fuerzas, jadeaba con fuerza a causa de los problemas para respirar, sentía que se ahogaba, arrodillado sobre el suelo de la esfera meditaba.
- No puedo aguantar más… El siguiente golpe será el último… Es eso o muero. Necesito enfocar mi llama más poderosa en un solo punto.
Tras cerrar los ojos, concentrarse profundamente y dirigir una potente llama encerrada en su puño contra la pared… El resultado fue el mismo.
Nada.
- Ni siquiera se ha movido… Pero una porción de la pared está como derretida. - observó Tsuna palpando con la mano, ya que apenas veía nada.- Es la zona de alrededor del anillo… Así que el punto débil de esta cosa es una llama todavía mayor… Pero ¿cómo hago que una llama sea lo bastante fuerte como para atravesar esta esfera?
OOoooOOoooOO
- Es casi la hora… -pensaba Reborn mientras observaba a Yamamoto preparar el tatami para ejercicios de espada.- La verdadera determinación de Tsuna será probada por el anillo cuando este esté en una situación de vida o muerte…
- ¿A dónde vas pequeño? –preguntó Yamamoto al ver a Reborn empezar a caminar en dirección al ascensor.
- Al baño.
- Oh, ya veo. Entonces iré preparándolo todo.
OOoooOOoooOO
-¿C-Chicas? De verdad esto no es necesario… Si yo…
- ¡Hahi! ¡Nada de yo puedo hacerlo sola! Haru y Adrya-chan ayudarán en todo a Kyoko-chan, tiene que ser una cita perfecta.
- D-Demo…
- Tranquila, ¿Qué tiene de malo que te ayudemos a arreglarte? Entre todas mejor.
Llevaban cosa de media hora metidas en la habitación de Haru y ella. Habían dejado encargado de los fogones al pobre Giannini, mayordomo y servicio del día, quien dijo saber cocinar bastante bien.
Haru se encargaba del maquillaje, y Adrya, quien decía que contra más natural y sencilla mejor, del peinado. Pero claro, cuando iban a ponerse manos a la obra notaron que… ¡No habían elegido que se iba a poner Kyoko! Así que ahí estaban… en pleno pase de modelos.
- No, esa falda no, demasiado seria.
- Haru cree que la camisa rosa de antes era más bonita.
- ¿Cuál? ¿La rosa con la violeta, la subida de tono con cuello alto o la de manga tres cuartos?
Kyoko las miraba confundida, se había puesto tantos conjuntos diferentes con la escasa ropa que tenían que estaba alucinada. Esas dos sí que eran ingeniosas a la hora de conjuntar.
- Chicas… ¿Qué os parece si me pongo el vestido azul? –preguntó la oji-miel con algo de miedo.
- El vestido azul… -rumiaron la castaña y la rubia pensativas. Entonces Kyoko supo que tenia la victoria, en las caras de ese par empezaba a brotar una sonrisa, aunque un tanto maliciosa… ¿debería preocuparse?
- Si te lo pones sin la camiseta blanca debajo. –dijo Haru.
- Y con el cinturón ancho blanco bajo el pecho y el collar del copo de nieve de cristal. –acotó Adrya.
- V-Vale… -no se atrevía a llevarles la contraria ahora que estaban de acuerdo.
OOoooOOoooOO
- No puedo morir aquí.
Yacido en el suelo, exhausto, sin fuerzas, jadeante, y sin apenas oxigeno y respiración, Tsuna batalla contra su propia mente. No podía flaquear, no era momento, no era lugar, no era, y punto. Él tenía que ser fuerte, puede que de un modo distinto, pero en cuanto a los sentimientos y determinación, si fallaba en eso dejaría de ser el mismo, y perdería sus creencias. Su determinación era clara ¿no?. Salvaría a sus amigos de ese futuro, costase lo que costase.
- ¿Qué debería hacer? ¿No es lo suficientemente grande mi determinación?
Y entonces sucedió, su llama se extinguió, y Tsuna cayó, estando cerca de perder el conocimiento. Se sacó el guante de la mano derecha, y observó su anillo Vongola, ese que tantos problemas le causaba, y a su vez al que gracias tenía esos amigos.
- ¿Qué más quieres de mí? –le preguntó directamente al anillo, rindiéndose ante la situación.- ¿Qué?
Una luz salió del anillo, blanca y cegadora, impidiendo que Tsuna perdiese del todo la consciencia, apuntando a su frente.
¡Hazlo! ¡Hazlo! ¡Hazlo!
¡No me mate! Si lo hace mi hijo… mi esposa… - el sonido de unos tiros y…- ¡Uaaahh!
Seguido de esta escena, empezó a ver más muchas más, asesinatos, gritos, súplicas… sangre.
- ¿Qué es esto? Estas imágenes llegan directamente a mi cabeza…
¡Vengaos! –un incendio-
¡Emboscadle! – un coche bomba-
¡EXTERMINENLOS!
Tsuna estaba horrorizado, completamente paralizado ante las imágenes en su mente, ante la muerte y sangre derramada. La búsqueda, el asedio, la captura, el dolor, la tortura, el odio, la venganza, el temor, la desesperación, la muerte.
- ¿Nanda? ¿qué es esto? ¿qué significa esto?
- Estos son los pecados de los Vongola. –dijo una voz tras él, todavía arrodillado en el suelo, conmocionado.
Entonces, ocho figuras trajeadas con antifaces de llamas del cielo, lo rodearon.
- Asesinato. Venganza. Traición. –apuntó otra voz, uno de los ocho.
- La búsqueda interminable de poder político. –habló otro de ellos.- La historia de la Mafia Vongola.
- Uno que lleva el anillo del cielo Vongola. ¿Tienes la resolución necesaria para llevarlo?
- ¿Eh? –se sorprendió Tsuna.
- La determinación para heredar estos pecados. –explicó la primera voz.
Las imágenes y gritos de angustia y desesperación volvieron a la mente de Tsuna, si cabe, con más intensidad que antes.
¡Sálvenme!
¡Esto es demasiado cruel!
Devuélvanme a mi esposa…
¡Por favor! Es mi hijo… ¡Devuélvanme a mis hijos!
Tsuna no lo soportó, empezó a llorar catatónico, la angustia lo corroía por dentro, destrozándole. La desesperación que nacía en su pecho, el grito escondido en su garganta, la impotencia en su alma.
- Estos son los pecados conllevados por la Vongola.
- Esta es la historia de la familia Vongola.
- ¡No apartes tus ojos de la verdad! Acepta la verdad.
- Deberías tener la resolución.
- Tienes que tener la determinación suficiente para heredar estos pecados.
Tsuna cada vez estaba peor, más nervioso, más desesperado, más catatónico, más agonico.
- No… Parad… ¡PARAD!
El grito de desesperación fue tal que se escuchó por toda la sala de entrenamiento.
Hibari observó interesado y a la espera del desenlace.
Lal Mirch se carcomía por dentro, dudando de si habían hecho lo correcto, preocupada. – Sawada…
- Ya se le está terminando el oxígeno. –habló Kusakabe.- Es una situación física y mentalmente peligrosa…
- ¡Esto no es nada más que una muerte sin sentido! –estalló Lal Mirch.- ¡Tenéis que detener el entrenamiento ahora mismo!
- Tú le dijiste a Sawada Tsunayoshi que llevase el anillo en su dedo cada vez que pelee. –cortó entonces Hibari. Lal lo observó furibunda.- Hiciste lo correcto. En este ambiente extremo él está siendo probado para ver si es capaz de convertirse en el Sawada Tsunayoshi que le deseo ser. Por lo que sé, ningún jefe Vongola ha tenido esta prueba a tan corta edad, sin embargo…
- ¡Sawada no puede hacer esto ahora mismo! –unos pasos se escucharon junto a ellos, llegando en ese instante.- ¡Reborn!
Su mirada de seriedad al contemplar la esfera, pendiente de lo que sucediese, acalló a todos los presentes.
OOoooOOoooOO
- Tsuna ¿estás bien verdad? …eres alguien increíble. No vas a perder, ¿verdad?
Yamamoto confiaba ciegamente en su amigo, lo conseguiría, era consciente de ello. Pero él no podía quedarse atrás, su entrenamiento no podía parar.
Tsuna estaría bien.
OOoooOOoooOO
- Mierda… justo cuando el Décimo esta en problemas no estoy a su lado. Si solo tuviera más poder.
La frustración recorría a Gokudera, que huyendo del ataque de Bianchi, no conseguía acercarse donde su Décimo.
Y además, el también debía avanzar.
Por él, y por el Décimo.
OOoooOOoooOO
- Parad… ¡Por favor, Parad!
- No mires hacia otro lado. Éste es el destino del sucesor Vongola. Es jsuto el proceso de consecución de la vida.
- ¡No! No puedo hacer estas cosas tan horribles. – Desesperación, agonía, era lo único que sentía en esos momentos.
- Si no pagas el precio, no obtendrás el poder.
- Si quieres obtener un gran poder, entonces prepárate para cargar con esta gran historia.
- ¿Esta gran historia? –se sorprendió Tsuna, todavía llorando.- Esta clase… este tipo de cosas… No quiero este poder si tengo que hacer estas cosas.
Recordó entonces a su madre, siempre dulce y calmada, a Lambo e i-pin jugando a todas horas, a Bianchi adorando a Reborn, Fuuta leyendo, Yamamoto jugando a béisbol, Gokudera y sus locuras, Onii-san siempre entrenando, Haru con sus fantasías, Adrya sin saber estarse quieta, Kyoko y su sonrisa…
Y de repente, la mirada de desolación de esta al llegar al futuro.
- Minna…
"- No trates de verte cool dame-Tsuna. –recordó las palabras de Reborn el día que consiguió encender la llama de su anillo.- Tú eres alguien que no puede convertirse en héroe, debes de ser tu. Tienes que llevar a todos de vuelta al pasado. Para derrotar al enemigo tienes que aguantar el entrenamiento, ese tipo de "lucidez" no le conviene a todos. En ese momento tuvo que ser mucho más sencillo.
- ¿Eh?
- ¿Qué quisiste hacer la primera vez que tu anillo se encendió?
- ¡Solo quería proteger a Kyoko-chan!
- Hmp, buena respuesta. ¿Hay alguien más a quien quieras proteger ahora?
- ¿No es algo obvio? Yo quiero proteger a todos. "
- ¡ No ¡
- ¿Nani?
- Si debo proteger a todos, entonces siento que puedo hacer cualquier cosa… pero, si es este tipo de poder ¡entonces no lo necesito!
Esta respuesta impactó a los ocho miembros que le rodeaban, sobresaltándolos.
- ¿¡Qué has dicho!?
- Si queréis que herede tal error entonces yo… ¡TERMINARÉ CON VONGOLA!
Tras gritar tal afirmación, Tsuna se disculpó mentalmente con sus amigos, a punto de quedar completamente inconsciente. Pero entonces, unos brazos algo familiares le sostuvieron. Y una cálida luz los rodeó.
- ¿Eh? ¡A-Ah! ¡No-Noveno!
El anciano, tras sonreírle con suavidad y ayudarle a ponerse en pie, se apartó, dejándole ver a Tsuna una imagen que le impactó. Todos los anteriores jefes Vongola estaban ahí, colocándose a ambos lados de Tsuna, formando un pasillo y encendiendo cada uno su llama del cielo propia. Tsuna les veía anonadado.
Al final del pasillo hecho por los jefes, se alzaba un hombre trajeado con capa, y unos guantes similares a los suyos. Vongola Primo.
- Tu resolución ha sido ciertamente aceptada.
- ¿Qué es esto?... ¿un sueño? ¿una ilusión? –pensaba Tsuna parado frente al primer Vongola, a escasos metros suya.
- Nuestras horas fueron talladas en el anillo.
- ¿Su tiempo?
- Si vas a morir o vivir depende de ti Vongola Décimo.
- ¡Huh! Vongola Décimo… ¿Décimo? – Tsuna todavía no entendía lo que ocurria.
- Le he estado esperando… -prosiguió el rubio Primo.
En ese instante todas las llamas de los distintos jefes Vongola aumentaron de tamaño y poder. Y con una poderosa luz, el sello y escudo Vongola, apareció bajo Tsuna, iluminándole.
- Aquí has heredado la prueba de los Vongola.
Fue lo último que escucho Tsuna por parte de Vongola Primo, antes de verde rodeado de una inmensa luz.
OOoooOOoooOO
- ¡LISTA!
Kyoko se contempló sorprendida en el espejo. Ella no quería haber llegado tan lejos, la idea de una cena le había parecido bien, pero ella habría preferido algo mucho más sencillo, aunque a ver quien detenía a esas dos. Pero debía admitir que el resultado le gustaba. Aunque le preocupaba que fuese demasiado.
Ante ella, una muchacha de 17 años le devolvía la mirada sorprendida en el espejo. Los retoques y la suma de los complementos junto al vestido azul habían hecho en ella un cambio de notar. El maquillaje, muy natural, únicamente un poco de rímel, colorete, y brillo de labios, y el peinado perfecto, completamente liso y recto, y a pesar de ser corto, Adrya había conseguido volcarlo todo hacia un lado, con varios ganchos, y por último le inclino más de lo normal el flequillo hacia ese mismo lado.
- Perfecta…
- Hai…
Sus amigas, completamente reventadas, la miraban encantadas. Era un trabajo de 10, sencillo, bonito y elegante.
Esperaba que el experimento que habían hecho de comida saliese igual de bien…
OOoooOOoooOO
Rayos de luz empezaron a salir a través de grietas que se iban formando sobre el cascarón de la esfera de púas. Iban en aumento, cada vez más, por toda la esfera.
- ¿Qué es esto? ¿Qué ocurre?
Una imponente energía salía desde dentro de la esfera, contenida. Formando viento a su alrededor.
- Kyo-san, esto es…
- La esfera de agujas se está quebrando.
Y entonces, estalló. Por completo, formando una gran implosión y humareda alrededor de lo que había sido la esfera. Generando esta vez una gran onda de choque formada por viento. Todos los presentes veían sorprendidos y expectantes el sitio donde debía estar Tsuna.
Y entonces lo vieron. Sawada Tsunayoshi había vuelto, y con él, un nuevo poder. Sus guantes transformados.
- "Guantes X. Versión anillo Vongola…"
- E-Es…
- Él lo ha superado. –explicó Reborn.
- Esto es… esto es lo que yo había estado esperando. El Sawada de esta época llevaba el anillo en el dedo, en la parte de atrás de la mano, al igual que sus guantes, a fin de sacar todo su poder. –razonaba Lal Mirch interiormente.- Nunca pensé que esta prueba terminaría así.
- Sí… yo era solo la mitad de su confianza. –le dio la razón Reborn.- La única manera para que el obtuviera este poder rápidamente era la forma de entrenamiento tradicional. Quizá el único Vongola que pueda pasar la prueba con tal respuesta sea Tsuna.
Entonces y para asombro de todos, Tsuna concentró su llama en sus puños. Y nació una nueva llama, muchas más clara y cristalina. Una llama pura del cielo.
- Guao… -se sorprendió Hibari contento con el descubrimiento.- Bien. ¿Ya puedo hacer lo que quiera, verdad bebé?
- Sí, esa es la promesa.- habló Reobrn.- Demo, apartir de mañana.
Esto sorprendió a todos los presentes.
- Es la hora de cenar. –es la única escusa que dio Reborn, y para sorpresa de todos Hibari no se quejó, aceptó y se marcho en calma, no sin antes advertirle a Tsuna que se preparase para el día siguiente.
- Sawada, ve a darte una ducha y cenar. –ordenó Lal Mirch.
Tsuna, quién se había sorprendido cuando Reborn había detenido el entrenamiento, volvió a su estado normal, y entonces comprendió el cansancio que su cuerpo cargaba.
- H-Hai.
OOoooOOoooOO
20 minutos más tarde.
- ¡Tsuna-kun cena conmigo!
Sasagawa Kyoko, más guapa de lo que jamás le había visto Tsuna, lo arrastró hasta la sala de estar. Para cenar.
OooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooO
Agradecimientos a:
-Valee-chan: Tranquila, ya ves que yo estoy igual, y lo entiendo. Y aunque lleguen tan tarde tus rewiers yo sé que estas ahí, y los espero ansiosa para leerlos. Me ha gustado mucho saber que te gusta leer con calma y tiempo mi fic, saborear y ver pausadamente cada frase, me hace sentir especial jajaj. ¡Voy a fascinarte todavía más, es mi objetivo! Y lo de los helados de sabores fue un ¡pum! No estaba ni pensado pero fue una locura de inspiración que dije, lo pongo. Oh, y lo de las chicas, vas a tener cada momentazo de sexo débil 0 que ya verás. Y momentos intensos… aún no habeis visto nada ;)
- Chiyo-chan: Vais a tener todas más más más más, y más de lo que podáis creer. Tengo preparada cada cosa, caliente y no caliente que… ñam ñam.
- Kushi-chan: ¿Por qué no iba a usar tu idea? Era buena y mira que capitulo tan bueno salió. Cuando os digo que me podéis pedir cosas o decir ideas es porque me inspiráis y sales cosas increíbles. La demora… uff exámenes, me he vuelto loca, mi madre me dejó sin ordenador T-T. ¡Pero ya estoy de vuelta! De hayato y haru esperad grandes cosas, muy grandes, y a Kyoko y Yamamoto no os los dejéis… esos dos empezaran a mover ficha con sus respectivas parejas muy pronto…
Vais a tener fuego en este fic, si las cosas están que arden esperad, porque aun no habeis visto nada.
De nuevo lamento la demora, y espero que os haya gustado!
Ja ne!
