0013Rizos

El había sido tan caballeroso desde la primera vez que lo había visto en su vecindario, se presentó con timidez aquella noche, recién había llegado de la milicia, pero desde siempre le había gustado. Esos ojos marrones eran vibrantes y cuando se topó con ellos, estuvo perdida. Eran tan pequeños, apenas niños de primaria cuando él llegó a mudarse justo enfrente de su casa, estando en secundaria se dió cuenta de lo que sentía por él, pero siendo un chico popular y tan apuesta, Flaky pensaba que quizás la veía como una hermana pequeña.

En ocasiones lo veía por desde su ventana, cómo ayudaba con las bolsas de víveres a su madre o cortaba el césped del vecino o andaba en su bicicleta. En ocasiones lo saludaba, pero siendo Flynn mayor que ella por cuatro años, eran momentos de extrema timidez con el peliverde, más cuando Scott, su hermano mayor, invitaba a Flynn a jugar videojuegos o baloncesto y ella era incluida en sus reuniones.

Después de unos años, cuando Flaky cumplió los doce años, de repente, Flynn no regresó de sus vacaciones de invierno. Scott le dijo que Flynn había sido llevado a una escuela militar, su madre se mudó poco tiempo despues y Flaky perdió todo contacto con él. Hasta esa noche de fiesta, celebraban la graduación de Scott y su próximo enlistamiento en la Fuerza Aérea, Flaky usaba su vestido de fiesta blanco favorito, todos brindaban por su hermano hasta que sonó el timbre y ella fue a abrir, quedándose muda ante quien estaba en la puerta, vestido con un traje negro algo desaliñado, con un regalo envuelto de color rojo y el cabello y barba verdes y desarregladas. Ahí, en su pórtico, claramente nervioso estaba Flynn. La miró de arriba a bajo. Sonrió de lado y se presentó.

- ¿Felisa? - Flaky asintió aún sorprendida. - Cuanto sin verte. ¿No me reconoces? Soy Flynn. Ehh, perdón por llegar sin avisar, pero Scott me invitó y... espero no llegar tarde.- de nuevo la hipnotizaba con su sonrisa radiante, luego como empezaba a sonrojarse y Flaky también, nadie le decía por su nombre, si no por si apodo de cariño, nadie, excepto Flynn.

- ¿Flynn?-

- Hace años que no te veo. Has crecido mucho.- dijo sonriendo de nuevo, no había perdido el encanto, al contrario, se le veía más apuesto y maduro.

- Yo... yo... -

- ¡Flynn! Entra porfavor. Oye Flaky Flakes, no te quedes ahi.- llegó Scott llegando con ambos en la puerta. - Nuestro amigo no puede quedarse afuera, tenemos tanto que contarnos.- ambos desaparecieron en la sala entre todos los invitados que recibieron a Flynn con alegría, pero él, antes de eso, le dedicó una mirada con algo más que amistad.

A partir de ese momento, casa segundo a lado del peliverde era falto de respiración, eran momentos sin oxígeno. No pasó mucho tiempo hasta que Flynn le confesó sus sentimientos y comenzaron un tierno noviazgo, hasta que él y Scott tuvieron que ir al extranjero y ella a la facultad de medicina. La noche anterior de su partida, pasaron la noche juntos y para Flaky no hubo mejor momento en toda su vida. Hacer el amor con el amor de toda su vida había sido el regalo más maravilloso y estaba convencida de que pasarían el resto de su vida juntos. Pero... a veces, los planes que se tienen no funcionan como lo deseamos. Primero fue su hermano, cuando ella recién salía de la carrera. Un accidente devastador, un incendio que casi lo mataba y después, conoció a su esperanza, conoció a Petunia Dietrich y la opción de que su hermano volviera, pero ya no sería Scott, ya no podría estar con él como su hermana y debería trabajar en esa corporación de por vida.

- Entonces, ¿tenemos un trato?- dijo Petunia, siempre había sido tan elegante, vestida completamente de negro mientras los papeles yacían en la mesita ratona de esa sala del hospital. En la puerta se encontraba al que luego conocería como Handy, parecido más bien en ese momento en un guardaespaldas.

- ¿Qué pasa si no acepto?- respondió tímida, levantando la mirada a la de Petunia. Esa chica la hacía sentir pequeña, no solo por su porte y belleza dignas de una modelo o de una princesa, si no por su mirada fría y todo el poder que ella representaba.

- Puesto que tu hermano había firmado,como habrás notado, solo perderías el contacto total con él. No te recordará aún así, no sabrá quien era ni lo que fue ni a nadie o nada anterior a su despertar, me temo que debo impedir que trates de que vuelva, sería demasiado para él saber que ha muerto y regresado sin ser el mismo. Tómalo así: te ofrezco la oportunidad de permanecer, aunque de manera anónima, junto a él. Además te aseguro trabajo de por vida, tendrás todas las comodidades esperadas y más, empleo, vivienda, salario, pero espero lealtad y esmero en tu trabajo. Fuiste la más prodigiosa de tu generación, tienes talento y una inteligencia privilegiada y me encuentro interesada en tus habilidades. Te unas o no, es tu decisión, pero tu hermano, en cuanto muera, pasa a ser mi adquisición.-

- Quiero estar cerca de él. Es todo lo que necesito, es mi única familia.- dijo la pelirroja con tristeza, sabía que la condición de su hermano no permitiría que sobreviviera la noche, era quitarle sufrimiento por sus heridas, tanto las quemaduras como las heridas internas. Así, Scott regresó en unos meses como alguien totalmente nuevo, ahora solo lo llamaría Splendont y tendría que cumplir con su trato.

Pero no todo estaría tranquilo por siempre... después de creerlo muerto, regresó Flynn. Pero ahora lo llamaba Flippy. Y ahora, ya ni siquiera era eso, había alguien más dentro de él, y "él" no la quería cerca.

- ¿Flaky? ¿Todo está bien?- dijo Sniffles ajustándose las gafas al puente de la nariz, la pelirroja bajó la foto que había estado observando desde quien sabe cuanto tiempo, era su favorita: Flynn y ella sonrientes, mientras el le abrazaba en el parque de diversiones. Al dejar de lado la foto volvía a estar en la misma habitación con Sniffles, ambos enfrente de los computadores donde se mostraban gráficas y análisis médicos.

- Si, todo en orden. Perdona... ¿qué decías?- de algo hablaba pero había perdido el hilo de la conservación.

- Te decía que me parece interesante los resultados de Flippy al estudio #12. Ninguno de los otros había tenido resultados por lo menos cercanos.-

- Ah si... disculpa, recuérdame de que trata ese estudio.-

- Flaky... es el de conexiones neuronales respecto a memoria a largo plazo. Me sorprende que no lo recuerdes, has tenido la cabeza en otro lado durante toda la mañana.-

- Si, perdón. No me he sentido bien.-

- No soy bueno en esto pero... ¿quieres hablar de ello?- dijo torciendo un poco su boca.

- No, no te preocupes, estoy bien, en serio.-

- De acuerdo. Entonces concentrémonos, somos los únicos que tienen algo con que distraerse de todo lo que ocurre.- y tenía razón, ambos volvieron a sus deberes mientras tuvieran paz, manteniendo sus recuerdos a raya la pelirroja de reprimía de pensar de nuevo en él.