Disclaimer: El universo de Crepúsculo no me pertenece, ya que es propiedad de Sthepanie Meyer. La trama es mía al igual que algunos personajes creados por mi. Y el fic es sin ánimo de lucro, sólo para entretener a los lectores.
Cap.14 TENTACION
EDWARD POV
Regresé de mis estúpidos recuerdos solo para recordar que ella ya no estaba en casa. Era lo mejor, sabia que debido al rescate en el río, ella se sentia con la obligación de ser amable conmigo. Pero no permitiría que se sacrificara por mi. Ella seria feliz al lado de alguien más. Nunca a mi lado, porque ella no sentia mas que rencor por mi.
Dejé que Emmet y Jasper platicaran, no quería preguntas ni nada por el estilo. Deseaba estar solo. Me odiaba a mi mismo por hacerle la vida infeliz a Bella. Pero hubiera sido peor haberla dejado en manos de ese canalla. Cada que recordaba a esa rata inmunda mis deseos de partirle la cara se acrecentaban de manera increíble. Ahora Bella estaba fuera de peligro. Ya no me necesitaba y podía hacer su vida y conseguir a algún otro que la amara. Sentí como el corazón se me encogió y un vacío en el pecho quedó al descubierto, me sentia extraño. Carente de cualquier alegría. Y sentia que nada podría reconfortarme.
Ya estaba amaneciendo y Emmet se acercó a mi.
-Mmm, creo que es hora de irnos, debemos llegar temprano para regresar a buena hora.-sólo asentí y busqué mi caballo, Jasper y Emmet montaron en los suyos y en cuestión de minutos ya estábamos arreando las reses.
Lentamente comenzó a cambiar el cielo de color, avisándonos que un nuevo día empezaría, ya que el sol no tardaría en salir. A mi me daba igual, definitivamente tenia el animo por los suelos, ya cerca de las nueve de la mañana llegamos al rancho de los Wagner, quienes habían hecho trato con mi padre para comprar las reses.
Una hora después llevábamos el dinero, habíamos vendido todas las reses en un solo lugar. Era bueno porque así no teníamos que andar de un rancho a otro con partes del dinero y reses. Yo no tenia ánimos de regresar tan pronto. Por lo que les di el dinero a Jasper y Emmet y llegando a la encrucijada, me despedí de ellos. Haciendo cálculos al atardecer ya estarían en casa. Y Alice no extrañaría mucho a Jasper. Al igual que Rose a Emmet.
Con paso lento me dirigí al pueblo vecino. Y entré en la cantina. De inmediato varias de las chicas que trabajaban ahí, fueron a mi lado.
-¿Porque tan solo, guapo?-murmuró una rubia muy guapa, con un vestido de olanes corto de color rosa. Mientras me miraba de arriba a abajo.
-Contigo amor, lo hago gratis-me dijo otra chica de vestido azul marino y labios carnosos pintados de rosa. Tenia el cabello negro azabache y su mirada cargada de sensualidad. Emanaba de ella un aura de atracción animal que me hizo sonreír. Luego las otras chicas se vieron barridas por ella y las corrió con la mirada, molestas se fueron a buscar otros clientes. Me llevó suavemente a una mesa algo apartada y se fue por una botella y dos vasos.
-Y dime vaquero…¿Qué te trae por aquí?-su desfachatez me hizo gracia. Si quería olvidar a Bella seria de una buena vez. Y esta era la oportunidad perfecta.
Ella se acercó a mi, mientras susurraba:
-Mi nombre es Tanya, guapo y hay cuartos disponibles por si quieres divertirte en serio. Te prometo que no te arrepentirás. Apenas habían tomado unas tres copas cada quien cuando me levanté y seguí a la chica, subimos las escaleras y entramos en el segundo cuarto de la derecha. Ella olía a Jazmines y sus ojos eran cafés, tan parecidos a…
Eran las siete de la mañana cuando llegué a mi rancho. Mi padre salió a recibirme. Sin embargo solo dije:
-Estoy bien padre, no te preocupes.-ya sabia que empezarían con reprimendas pues era la primera vez que faltaba a casa.
-Eso espero... - No dijo mas y entró a la casa, seguido de mi que estaba intrigado. Mi madre se arrojó en mis brazos contenta de verme. Todos se reunieron en el salón, parecían felices. Solo que yo no sabía el porqué.
-¿Deseas desayunar hijo?-Esme estaba radiante, feliz, al igual que Alice, a lo mejor alguna noticia relacionada con el bebe de Alice. No me importó en absoluto, quería estar fuera y alejarme de toda esa felicidad que solo hacia que el vacío en mi pecho me doliera aún más.
-Lo haré mas tarde mamá, gracias.-Después de intercambiar palabras con todos, subí a mi cuarto a cambiarme, había mucho que hacer y estaba retrasado.
Entró a su recamara y lo primero que hizo fue quitarse las pistolas, junto con el cinturón para sostenerlas. Lo dejó en el sofá. Luego fue hacia su ropero a buscar la ropa para cambiarse, fue cuando se dio cuenta de algo raro. Había rosas de nuevo en su buró. La ira estaba apoderándose de él, cuando tocaron a su puerta.
-¿Quién?-la voz de Rose se escuchó del otro lado.
-Te traigo el desayuno Edward, tu madre dijo que debes alimentarte antes de salir a trabajar.-claro, ahora parecía niño de escuela, si no desayunaba lo regañarían. De mala gana respondió.
-Pasa-y siguió buscando una camisa de algodón para ponerse y salir, estaba con el torso desnudo. Mientras sus ojos estaban concentrados en buscar su camisa, escuchó la puerta cerrarse, por fin encontró la camisa y cerró el ropero. Miró al espejo y la imagen que vio no la podía creer. Se dio vuelta rápidamente mientras ella esperaba con la charola en las manos y una sonrisa radiante en su rostro.
Edward no lo podía creer, era un sueño, ¿Qué hacia Bella Swan ahí?
Besos
Bella Cullen H.
