Ohio/Konnichiwa/Konnbanwa minna-kun
Aquí el capítulo 14, la esperada (eso supongo) fiesta de aniversario Tomaso.
Me disculpo por tardar tanto, estaba cerrando semestre.
Alertas: en este capítulo hay muchos spoilers del manga, también el fic es genderbend y pude contener OoC no intencional.
Recuerden que "Los personajes y el universo KHR! no son míos, son de la gran Akira Amano-sensei, yo solo los tomo prestados con fines de entretenimiento sin ánimo de lucro"
¡A leer!
¡Ayuda! El Décimo Vongola… ¡¿Se ha transformado en mujer?!
Capítulo 14 "Fiesta"
Los Vongola se quedaron de pie ante la imponente entrada a la mansión Tomaso, habían hecho una gran remodelación luego de que ellos mismos terminaran destruyéndola.
Esperaron unos momentos hasta que un sonrosado jefe Cavallone los alcanzo.
Prácticamente desde que pusieron un pie en el lugar, sus guardianes del sol y del rayo se fueron corriendo al bufete, a Tsuna se le pusieron los ojos en blanco y una gota resbalo por su sien, esperaba que esos dos no causaran ningún desastre.
La décima tenia asuntos más importantes que atender en ese momento, en cuento entro sintió una presencia muy conocida, frunció levemente el ceño e intercambio miradas con su tutor quien asintió en señal de que su super-intuicion no estaba equivocada.
— ¡Bienvenidos chicos!—les saludo animadamente Naito cerca de la entrada.
—Gracias por invitarnos—saludo él bebe.
—No hay de que, los chicos organizaron la fiesta un poco aburrida, pero espero que se diviertan, ¡oh sí!, más tarde vendrá mi nueva novia, tengo que presentárselas.
A los chicos les recorrió una gota por la sien al imaginarse a la chica.
— ¿Puedo decirte algo y no te molestas Vongola?—le preguntó en voz baja haciendo señas para que se acercara, ante el asentimiento extrañado de la chica siguió—No te ves muy bien con eso—señalo su vestimenta.
— ¡Bastardo!—se quejó el peli-plata.
—M ama Gokudera, calma así hay más Tsuna-chan para nosotros.
— ¡Ya-Yamamoto!—grito apenada.
—Es que hoy te ves muy linda…ambas se ven muy lindas—dijo volteando hacia la peli-morada.
—Recuerda que Tsuna viene conmigo—hablo triunfante Dino abrazando a su hermanita por detrás.
Eso había sido un golpe bajo, ninguno tuvo más argumentos para responder.
—Como sea, ¡diviértanse!—dijo sonriente el pelirrojo y los empujo hacia el centro del lugar.
Recorrieron el lugar un poco, hasta que un hombre se acercó a ellos. Dino se colocó al lado de la castaña, el cabeza de pulpo y el beisbolista la protegieron al frente, mientras que en la parte trasera los miembros de Cavallone se ponían en guardia y Chrome hacia aparecer su lanza. Reborn por su parte salto al hombro del rubio.
—Gusto volver a vernos Vongola—saludo—Paulo Albani, líder de la familia Todd (*), me disculpo por mi comportamiento y el de mis subordinados en el pasado, me gustaría que el décimo y yo dejáramos ese asunto en el olvido, ¿Dónde se encentra?
—A-aquí—señalo la chica saliendo del pequeño fuerte que habían hecho a su alrededor.
—Oh mis disculpas, mis recuerdos deben estar un poco borrosos, creí que era un chico.
—Y no está equivocado—respondió él bebe.
— ¿Puedo saber que ha ocurrido?—inquirió.
A la décima le preocupaba un poco, ese hombre no le parecía de fiar, hace tiempo había tratado de secuestrar a Fuuta, aunque por el momento no parecía representar algún peligro.
—Asuntos de Vongola—le dijo rápidamente Reborn.
Ante esto el hombre no indago más en el asunto, solo se volvió a disculpar por su anterior comportamiento, les dijo que en el futuro le gustaría tener una mejor relación con la Vongola y se despidió.
Después de eso, otros jefes llegaron hasta ellos en masa, muchos de ellos ya los había conocido antes, en la falsa ceremonia de sucesión. Las conversaciones eran las mismas, en ese tiempo Tsuna había aprendido que "Asuntos de Vongola" era una frase mágica para que nadie más preguntara el por qué ahora era una chica.
Comenzaba a cansarse, su auto proclamada mano derecha no dejaba de ver de mala manera a cada persona que se le acercara, ya fuera otro jefe o una chica alagando su conjunto.
Un brillo apareció en sus ojos al distinguir una melena pelirroja acercándose.
— ¡Enma-kun!—grito alegre zafándose de la protección de su comitiva.
—T-Tsuna-chan, que bueno que te encuentro—la saludo mirando al suelo.
—Las demás familias no dejan de mirarnos con reproche—señalo Adelheid saliendo detrás del Shimon.
— ¿Qué esperabas mujer?, si irrumpieron en la ceremonia de sucesión—le reclamo Gokudera.
Ambos mano derecha comenzaron una corta pelea de miradas.
—Al menos ya nos reconoces—dijo con una pequeña sonrisa Enma.
—Y ustedes fueron de gran ayuda en la batalla de los arcobaleno, pronto los reconocerán por eso también—trato de animarlo la donna.
Kozato estaba casi tan rojo como su cabello, su amiga se veía hermosa, pero no sabía cómo decírselo.
—Tsu-Tsuna-chan, ho-hoy te ves hermosa—soltó casi inaudible.
La aludida se sonrojo ante el alago—T-tu también te ves muy bien Enma-kun—contesto con una pequeña sonrisa.
Por su parte los demás ardían de rabia, ella no había reaccionado así cuando ellos se lo dijeron.
—Lamento cortar el ambiente chicos pero necesito que me presten a algunos hombres—interrumpió Naito.
— ¿Qué ocurre?—exigió respuesta la mujer mayor.
Una explosión y algunos choques metálicos pudieron oírse sobre la música.
—Por alguna razón mis subordinados comenzaron a pelear de nuevo, habíamos llegado al trato de que hoy no harían nada, pero no puedo pararlos—contesto como si hablara del clima.
—Chicos, vallan a ayudar—ordeno el Cavallone a sus hombres.
—Gokudera, Yamamoto, ¿podrían ir?
— ¡Por supuesto que su Juudaime!
—Cuenta con nosotros Tsuna—respondió levantando el pulgar el espadachín.
—Nosotros vamos—dejo Adel y salió arrastrando a su jefe—busquemos a los demás, es una buena oportunidad para entrenar.
El Tomaso les señalo el camino y los que se habían ofrecido-o más bien los obligados a hacerlo- lo siguieron.
Ya con el grupo reducido, siguieron el antiguo trabajo de saludar a las docenas de jefes en el lugar.
Entre el décimo quinto y el décimo sexto, Tsuna paso cerca de una de las ventanas que daba al jardín y la presencia que había estado sintiendo desde que entro al lugar se intensifico.
Cuando la ilusionista pasó por el mismo sitio, también noto lo presencia que sintió su Jefa. Con una mirada le pidió permiso para dirigirse al lugar de donde provenía y Tsuna con una pequeña mueca de molestia asintió lentamente.
La peli-morada se dio media vuelta y salió trotando con suavidad por una de las puertas laterales, en dirección al jardín.
La castaña estaba un poco preocupada, había pasado muy poco desde la última vez que lo vieron, aun así pensó que la mejor opción para ir con el seria Chrome, al menos ella no lo amenazaría ni iniciaría una pelea como estaba segura que harían sus otros guardianes si lo veían luego de lo que hizo.
Aun así no podía dejar de preocuparse, los ilusionistas tenían muchos asuntos que tratar aun, pero su super-intuicion le dijo que-al menos por esta vez-no debía preocuparse.
La oji-violeta había llegado al jardín y giraba la cabeza en todas direcciones buscando al duelo de esa presencia tan familiar para ella. El lugar estaba oscuro comparado con el interior no había nadie, así que le era un poco difícil ver.
De pronto la niebla cubrió el lugar, dirigió su vista hasta el origen de esta y pudo notar la figura saliendo de ella.
—Mukuro-sama—susurro casi al viento.
—Un gusto volver a verte mi querida Chrome—saludo llegando hasta ella y delicadamente entrelazo sus dedos con los suyos—Te ves hermosa—le dijo besándole el dorso de la mano.
Las mejillas de la pequeña se tiñeron de un fuerte rosado y este trato de abrir los labios para decir algo...pero las palabras no salían.
— ¿Qu-que está haciendo aquí Mukuro-sama?—pregunto luego de un prolongado silencio.
—Vine a traer a alguien—contesto con una sonrisa de medio lado—. Y pensé en aprovechar para saludarte.
Él la estudio con más detenimiento que antes, el blanco de su ropa contrastaba con su nívea piel y los lirios estampados, de un color un poco más oscuro que su cabello, realzaba su imagen inocente.
Se detuvo en el peinado...diferente al del usual, aun cuando ella insistió en ser reconocida por su propia cuenta, nunca dejó de usar el peinado similar al suyo-léase de piña-, pero ahora, llevaba una coleta alta suelta, no es que no le quedara bien, se veía hermosa, pero sentía algo oprimirse en su pecho.
—Parece que los Vongola te han cuidado bien—hablo rompiendo el silencio.
—Sí, todos son muy buenos conmigo, hoy incluso las chicas se esforzaron para arreglarme—contesto mirando al piso.
El mayor soltó un suspiro sordo que no sabía que estaba conteniendo. Estaba tranquilo, la idea del cambio de peinado seguro había sido de ellas, su pequeña Chrome no podría haberlo hecho por sí sola, además parecía que solo era por esa noche.
—No fue un error dejarte con Sawada Tsunayoshi...—soltó casi en un susurro—me alegro que encontraras un buen lugar para ti.
Por primera vez en todo el tiempo que llevaban, la chica lo miro a los ojos, buscando el más pequeño rastro de mentira o de culpa en aquellos orbes hetero-cromaticos, sonrió al no encontrarlos y asintió débilmente de forma animada.
— ¿Te gustaría recorrer el jardín, pequeña Chrome?—le pregunto él.
Ella sorprendida lo miro—H-hai, Mukuro-sama
El ilusionista comenzó a caminar y Chrome troto un poco hasta alcanzarlo, después siguió caminando tranquilamente a su lado.
…
La escolta de Tsuna ahora se componía de su acompañante Dino y de su tutor Reborn.
El asesino diviso una mata de cabello muy peculiar y dejándole en claro al Cavallone que si algo pasaba a la castaña le haría pagar con su vida, se dirigió a la barra donde estaba aquella cabellera.
Cuando estuvo lo suficientemente cerca, pudo distinguir perfectamente a aquel científico loco con una jarra de un líquido amarillento en su mano, sentado en una esquina de la barra.
Al llegar a su lado, salto y se sentó junto a él.
—Cuanto tiempo Reborn—lo saludo.
—Supongo que te trajo Mukuro Rokudo—ya le parecía extraña la presencia del tipo en el lugar.
—Me debía un favor—al captar la mirada acusadora clavada en su bebida Verde suspiro y siguió—solo es jugo de manzana.
El silencio reino en el lugar de nuevo, Reborn saco de sabrá primo donde una taza de café y dirigió su mirada a la multitud, ignorando a su compañero.
— ¿No veas a preguntar por mis avances?
—Si lo hago me obligaras a participar—respondió simple bebiendo de su expreso
—Eres el único que no quiere cooperar, hasta Viper me apoya financieramente, ¿no estás cansado de beber jugo? Estamos hablando de volver a nuestros cuerpos originales.
—Ya soy el más fuerte del mundo así, no necesito nada más, dejare que el tiempo haga su trabajo.
—Siempre pensé que eras uno de los más molestos por el cambio, antes tenías un aura temible y estabas rodeado de mujeres.
—Aún sigo teniendo muchas amantes—se defendió con una sonrisa traviesa.
El de nombre irónico rodo los ojos y luego pareció recordar algo.
—Hablando de tus amantes, me impresiona el gran cambio en tu estudiante, me gustaría hacerle pruebas—dijo volteando hacia el lugar donde una nerviosa Decima saludaba al vigésimo jefe aliado en el día.
— ¿Que has dicho de dame-Tsuna y de mí?—el aura que el tutor emanaba era de 3 veces su pequeño cuerpo.
—Ehh...na-nada, solo que quiero hacerle pruebas a tu alumna.
—Eso tampoco—le reprendió apuntándole con su León-pistola.
El científico no tuvo más remedio que alzar los brazos en señal de rendición y volvieron a sus posiciones originales.
—Sabes, el reloj de arcobaleno de Uni quedo intacto, solo rompieron su reloj de jefe (*), pude estudiarlo y aislar el componente principal que nos permitió volver a nuestra forma original—hablo Verde luego de otro prolongado silencio.
Bien, eso había interesado arcobaleno de sobremanera, pero no le daría la satisfacción a ese científico loco de captar su atención, así que alzo una ceja en señal para que siguiera sin despegar la vista de su taza.
—Aunque no pude hacer mucho, el efecto solo dura tres minutos—suspiro—logre replicarlo, pero aunque use una mayor cantidad o una mayor concentración el resultado es el mismo.
— ¿Solo viniste a quejarte de tu estancamiento científico?—hablo el asesino luego de unos segundos de silencio.
Verde dejo su jarra sobre la barra y lo miro con cansancio.
—De cierto modo, les debo mucho a ti y a tu linda alumna—decidió ignorar la mirada amenazante que recibió—tómalo como un pequeño pago.
El científico bajo de un salto de la silla y comenzó a caminar en dirección contraria a la que Reborn había llegado, mientras el asesino lo seguía con la vista.
—Tres minutos son suficientes para bailar una canción—le dijo antes de perderse entre la multitud.
El tutor miro el lugar por donde había desaparecido con molestia, hizo una pequeña mueca, luego volvió su vista a la mesa...
Ahí, junto a la jarra del otro ex-arcobaleno, había algo con lo que comprendió a lo que el científico se refería.
—Eso ya lo sé sabelotodo—soltó molesto tomando entre sus dedos aquel pequeño objeto.
Después de todo, a un genio como Verde no se le escapaba nada.
…
— ¿Estas bien Tsuna?—le pregunto el rubio al verla suspirar pesadamente en cuanto se encontraron a solas de nuevo, después de saludar al vigésimo segundo jefe en lo que llevaba de la noche.
—S-si, Dino-san, solo que saludar a tanta gente que no conozco es cansado, además no entiendo por qué lo hacen, yo no he aceptado ser la décima.
—No hay manera de evitarlo, después de todo muchos de los invitados fueron a la falsa ceremonia de sucesión.
La chica volvió a suspirar—Al menos no hacen tantas preguntas de porque soy una chica ahora.
—Todos saben que es mala idea indagar demasiado en asuntos de Vongola—contesto con una media sonrisa.
Caminaban alrededor de la pista cerca de los jóvenes, tratando de evitar a los mayores para no tener que volver a iniciar con las molestas presentaciones.
De repente el mayor pareció recordar algo, Tsuna lo vio un poco nerviosa por la posibilidad de que se hubiera dado cuenta de la presencia de Mukuro.
—Tsuna, podrías esperar aquí un momento, tengo que revisar algo—le dijo sonriéndole.
—Ah, claro Dino-san—respondió tratando de tranquilizarse.
—Bien, ya vuelto, quédate quietecita—se despidió revolviéndole el cabello para luego perderse entre la multitud dejando a la castaña sola—si Reborn se entera de que la deje sola me matara, pero si Kyoya no vino también me ira muy mal—pensó.
La donna pudo respirar tranquilamente al verlo alejarse en la dirección opuesta a donde salía la presencia del ilusionista.
Por el cosquilleo que le provocaba estar a solas con su imouto, había olvidado el pequeño detalle de que si el prefecto no estaba ahí Reborn lo dejaría en ridículo.
Al menos lo conocía lo suficiente y sabía que solo podía estar en un lugar entre tanta gente.
Salió por la puerta trasera, pasando de largo al hermano menor del anfitrión quien estaba afinando su guitarra.
Se aseguró de que nadie lo viera y se trepo al techo, con un poco de dificultad pudo pararse en este y una vez arriba, distinguió perfectamente a la persona que estaba buscando. Tras un largo suspiro se acercó a él.
Camino cuidando donde pisaba, no sabía la condición del tejado, así que lo mejor era ser precavido, ¿cómo rayos podía el peli-negro estar recostado tan tranquilamente?
—Qué bueno que te animaste a venir Kyoya, salvaste mi trasero—le saluda al llegar hasta él.
—Hm—dio señal de vida
— ¿No piensas entrar?, Tsuna está muy linda, su guardiana de la niebla también...
— ¿Estás buscando pelea conmigo?—le dijo en tono amenazante.
—N-no, solo quería que entraras, anda, te hará bien.
—Es molesto—contesto.
El ambiente estaba tranquilo, el prefecto mantenía cerrados los ojos y continuaba recostado, mientras que el Cavallone trataba de no caer ya que sus subordinados no estaban cerca y por lo tanto regresaba a ser un dame.
Ambos ignoraban que en el otro lado del patio, los dos ilusionistas que antes caminaban tranquilamente habían sido interrumpidos por un pequeño bebe de cabellos verdes. El mayor se despidió de la chica besándole la mano y está nerviosa, se quedó esperando el momento en que él le prometiera volverse a ver, momento que nunca llego.
Dino se dio por vencido de tratar de que el guardián de su imouto entrara, así que con cansancio se sentó junto a donde este estaba recostado. No conto con que un pequeño paquete caería de su bolsillo...
La nube abrió pesadamente el ojo izquierdo, encontrándose con la pequeña bolsita saliendo del pantalón del mayor, abrió completamente ambos ojos y con el ceño notablemente fruncido saco sus tonfas poniéndose de pie de un salto.
— ¿Ha?, ¿qué ocurre Kyoya?, no estoy de ánimos para pele...—hablo extrañado el rubio, hasta que se dio cuenta que el condón que le había dado su mano derecha se había salido de su bolsillo— ¡N-no!, ¡No es lo que parece!, ¡Yo nunca tendría esas intenciones con mi Imouto, Romario me obligo a aceptarlo! ¡Es la verdad!
Trato de defenderse, pero fue en vano, el prefecto se acercó peligrosamente a él con un aura temible.
El Cavallone trato de huir, pero dada su suerte, una de las tablas del tejado se salió y provoco que resbalara...y luego callo del techo. Esto no detuvo al menor para bajar de un salto y golpear al rubio por su cuenta.
Ninguno reparo en por qué Hibari se había molestado tanto...ni a nadie pareció importarle los gritos que se escuchaban desde uno de los patios.
…
Tsuna se sentía incomoda, estaba sola entre la multitud, tratando de pasar desapercibida en un rincón.
Con la mirada busco a sus guardianes, su oni-san y Lambo seguían en el bufete. Por la puerta delantera que permanecía abierta distinguió a su mano derecha y a la lluvia todavía intentando contener los "conflictos internos" de la familia Tomaso para que no molestaran a los invitados, como iban las cosas con unas cuantas bombas más y formas del shigure soen ryu, los subordinados de Naito quedarían fuera de combate.
No sabía si Hibari había asistido, aunque probablemente Reborn lo manipulara para hacerlo, pero era mejor si no se lo topaba. El uno de los patios laterales sintió como la presencia de Mukuro se hacía más débil cada vez, y al sentir la de su guardiana aun en el lugar, por fin pudo respirar tranquila, solo tendría que esperar un poco para que Chrome volviera.
Concentrada como estaba en sus pensamientos y en que la menor estuviera bien, no noto al hombre de imponente presencia, traje pulcramente arreglado y de azabaches patillas rizadas acercándose a ella.
El hombre caminaba con paso tranquilo, adueñándose de la mirada de todos en el lugar, las mejillas de las chicas por las que pasaba cerca se teñían de rosado y dejo mudos a los hombres.
—Caos, Tsuna—saludo a la chica al llegar frente a ella.
Los pensamientos de la castaña fueron interrumpidos por una voz que sentía conocer, alzo la cabeza y se encontró con un par de orbes color obsidiana que sentía habar visto en algún lugar.
¿Cómo sabia su nombre?, bueno, casi todos en el lugar sabían quién era "el décimo" aunque la mayoría no estaban enterados del cambio sino hasta que se presentaron…otra cosa, la había llamado muy familiarmente, ¿entonces ya se conocían?
Estudio más al hombre frente a ella, la sombra de su fedora cubría casi todo su rostro así que no podía verlo bien, llevaba un traje impecable, ninguna arruga y perfectamente ajustado, sus zapatos de charol brillaban.
Imposible no recordar a una persona así, o al menos imposible para alguien que fuera no fuera hija de Nana.
Las miradas curiosas se posaron sobre el par, algunos preguntándose quien era aquel hombre, otros que hacia tan cerca de la chica, si buscaba hacerle daño…la mayoría se preguntaba ambas cosas.
Aquel misterioso hombre miraba desde arriba a la castaña, se había quedado de piedra, ¿será que lo había reconocido?
Las neuronas de la décima trabajaban a toda su capacidad tratando de recordar quien era el, sentía haberlo visto antes, pero más dentro de si su super-intuicion le gritaba que era alguien a quien conocía muy bien. De repente por su mente comenzaron a pasar escenas…
Ahí estaba de nuevo, cuando era un chico, recibiendo una paliza por parte de su padre, luego un extraño hombre llego a salvarlo, le dio consejos, nunca supo quién era… ¡exacto!, ¡era el!
—Y-yo te conozco—rompió por fin el silencio luego de unos pocos segundos. El ex-arcobaleno se sorprendió, tal vez su alumna se había dado cuenta de quién era—Estuviste en la batalla de los arcobalenos, me ayudaste cuando peleaba con mi padre.
—Serás dame-Tsuna…—murmuro el mayor.
Estaba perdiendo segundos valiosos, sabía perfectamente que Tsuna no lo reconocería, no perdería el tiempo lamentándose.
— ¿Me concederías esta pieza?—le pregunto galante, tomando su muñeca de una manera algo brusca, pero no por eso desencajo con el ambiente.
La Vongola se había trasformado en una gelatina, sin poder resistirse ante tal cantidad de feromonas asintió nerviosa, el hombre se veía peligroso era mejor no molestarlo, además… ¿Qué daño podría hacer una canción?
El hombre sonrió de medio lado y la llevo jalando suavemente hasta el centro de la pista, la suave música del vals llenaba el ambiente.
—L-lo siento, no se bailar—hablo la décima cuando el mayor se detuvo.
—Lo sé, yo te enseño, solo deja que te guie—le dijo al oído suavemente.
Tomo la pequeña mano femenina y la coloco en su hombro, tomo la otra y entrelazo sus dedos con los suyos, por ultimo deslizo delicadamente su brazo libre por la tela que ocultaba su delicada cintura.
Luego, comenzaron a moverse suavemente al ritmo de la música.
— ¿Cu-cuál es tu nombre?—se atrevió a preguntarle.
—Dejare que lo adivines dame-Tsuna—contesto, y ante esto la aludida hizo un pequeño puchero que al mayor le pareció tierno.
Tal vez debería aprovechar la oportunidad de que no lo reconocía y dirigirle algunos halagos…solo por esta vez, se los merecía.
—Lo hiciste muy bien.
— ¿He?
—En la pelea con Checker Face, superaste mis expectativas…
Las demás parejas que se encontraban bailando no pudieron evitar detenerse a mirar a tan peculiar par, mientras que los suficientemente viejos para conocerlo, pero tampoco tan ancianos como para no recordar, se sorprendieron ante el parecido de aquel hombre que bailaba con la décima, con aquel asesino que aun rondaba en sus pesadillas (*).
— ¡Pe-perdón!—se disculpó nerviosa al pisarlo por segunda vez.
—Solo deja que te guie y fíjate en donde pisas.
El silencio volvió a invadirlos, Tsuna miraba el suelo, huyendo de la mirada obsidiana.
—Gr-gracias—soltó.
— ¿Por qué?
—Nunca te agradecí por ayudarme aquella vez…
—No importa—la interrumpió— es mi trabajo, además, tu haz hecho mucho más por mí.
La chica quedo más confundida que antes, no sabía de lo que estaba hablando.
Él miro el reloj en su muñeca he hizo una mueca molestia, preocupando a la chica, el tiempo se le había acabado.
— ¿Sucede algo?—pregunto ella al momento que detenían su recorrido por la pista.
—Me tengo que ir—contesto acomodándose la fedora—Ciao ciao Tsuna.
El hombre le dio la espalda y comenzó a caminar, la castaña se quedó estática, algo le oprimía el pecho…
— ¿Nos volveremos a ver?—le pregunto desde lejos. Las palabras habían salido por si solas de su boca.
—Por supuesto—contesto dándose vuelta y regalándole una sonrisa divertida.
Con pasos un tanto apresurados, el hombre entro por uno de los pasillos ocultándose de la mirada de los demás y se recargo contra la pared.
Justamente al sonido de las campanas que anunciaban la media noche, una nube cubrió su cuerpo, dejando después de disiparse al pequeño bebe asesino…conocido como Reborn.
¡Boom! Aquí acaba el capítulo, apuesto que no vieron venir la trama de este capítulo ;) ¿alguien se lo esperaba?
Se preguntaran: ¿la votación fue solo una distracción?... la respuesta es si en gran parte, pero también alguien en específico tenía que acompañarla ¿no?, no se preocupen, tomare en cuenta el resultado para capítulos más adelante.
Este capítulo me tomo mucho esfuerzo, es la primera vez en este fic que Imouto no lo revisa antes de publicarlo, como va estar muy ocupada un tiempo me esforcé al máximo para que el capítulo quedara bien.
Espero que las fans de Reborn estén satisfechas, me fue muy difícil trabajar con el adulto.
¿Eso significa que Reborn no volverá a aparecer en su forma adulta? Tendrán que esperar para saber eso.
Estas y más preguntas las aclarare en el siguiente capítulo, si tienen algo que preguntar déjenlo en un review.
Cambie la imagen del fic, ¿Qué les parece?
(*) Paulo Albani: por si no lo recuerdan, es el líder de la familia Todd que intento secuestrar a Fuuta cuando este recién conoció a Tsuna.
(*) Para los que no han leído el manga, alerta de súper spoiler…en la saga de la batalla de los representantes a cada arcobaleno se les dio un reloj especial, tenía la capacidad de devolverlos a su forma original por tres minutos, ni más ni menos, eran acumulables, y si los que ya lo han leído no lo recuerdan, si bien si rompieron el reloj de jefe de Uní, nunca se mencionó que usara su reloj de arcobaleno (o al menos así lo recuerdo, si me equivoco corríjanme).
(*) Aria tiene alrededor de 30 años, así que al menos para mí ese es más o menos el tiempo que duro la maldición, ya que si recuerdan Luce estaba embarazada de Aria cuando fueron maldecidos, así que su edad podría tomarse como el tiempo de la maldición.
Recuerden, comentarios, criticas, Lambo en una caja, review, favoritos… todo lo hecho con amour es bienvenido.
Nos leemos luego
