Disclaimer: Naruto no es mío.
Pairing: Naruhina y algo de Sasusaku y SuiKarin ;)
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CAPÍTULO 13
Hoy era un día especial para ella. De pie, al lado de muchos otros niños de su edad, escuchaba nerviosa las palabras de bienvenida del Hokage. Intentaba mantenerse recta y erguida tal como había dicho su padre, ya que una postura solemne que desprendiera confianza en uno mismo era lo que se esperaba del heredero a líder del clan. Pero por desgracia ella no se sentía bien consigo misma, su forma de andar tanto como sus gestos irradiaban inseguridad y timidez. Sus ojos blanquecinos solían mirar al suelo y un molesto tartamudeo aparecía cada vez que hablaba con un desconocido. Como heredera del clan se esperaba grandes cosas de ella, todo el mundo estaba pendiente de la pequeña que sabría mantener la compostura y el honor del clan Hyuuga.
Pero la gran presión que sentía junto el temor a fallar hicieron mella en ella, cada vez que entrenaba con su padre y éste le dirigía palabras duras y autoritarias hacía que su autoestima estuviera por los suelos.
Por el rabillo del ojo vio a su padre, junto a los demás padres de los alumnos, que miraba con ojos serios a la figura del tercer Hokage.
-¡Enhorabuena a todos!-Dijo el viejo Hokage alzando la voz-Espero que os esforcéis mucho en vuestro camino para llegar a ser ninjas.
Un tenue ronquido la distrajo del discurso del Sandaime. A su lado vio la figura de un chico rubio de pelo encrespado. Vestía con una camisa blanca y sucia con el dibujo de un remolino de color rojo. Se sorprendió al ver que el niño dormitaba sin disimulo alguno sin ni siquiera notar las miradas disgustadas que le lanzaban sus compañeros.
Un chunnin con una gran cicatriz que cruzaba en su nariz se acercó a él claramente enfadado. Le dio una sonora colleja a la nuca.
-¡Naruto!¡Haz el favor de comportarte y escuchar las palabras del Hokage!- le sermoneó hablando en susurros para no estorbar al Sandaime, que parecía que no se había dado cuenta de la falta de respeto del rubio. Los compañeros de al lado empezaron a reír por lo bajini.
-¡Esto es un rollo!- Dijo el muchacho alzando mucho la voz. La voz del viejo líder de la Hoja calló y miró con disgusto al chico. Todos los niños junto con sus padres le miraron con reproche mientras susurraban entre ellos claramente molestos.
-¡Esto es el colmo!- Dijo el chunnin con exasperación mientras cogía al rubio por una oreja con fuerza.
-¡Aaay!¡Iruka-sensei me haces daño!- Se quejó el niño
-¡Te lo mereces!- Dijo el chunnin mientras lo arrastraba hacia un callejón haciendo caso omiso de las quejas e insultos del muchacho.
Cuando chico y maestro se habían ido y el silencio volvió a reinar en el lugar el Hokage retomó otra vez el discurso.
Cuando hubo acabado, los niños se acercaron a sus padres que les daban consejos y les animaba para su primer día de clase en la academia ninja. Hinata se acercó sigilosa a su padre. Éste cuando la vio le dijo:
-Durante años los Hyuuga siempre hemos sido los mejores alumnos de esta academia. Tú primo Neji por ejemplo es el primero de su promoción. No me decepciones.
Sus ojos miraban con seriedad a la pequeña figura de Hinata que se removía incómoda
-S-sí, padre.- respondió ella mirando cabizbaja al suelo.
Hinata estaba sentada en un pupitre mientras miraba como los demás alumnos entraban en clase y se sentaban en sus mesas. El corazón le retumbaba en sus oídos, nervioso de comenzar la lección. Pero más que las clases, lo que ella la asustaba era acercarse a los demás compañeros. Ellos reconocerían por sus ojos que pertenecía al clan Hyuuga, el clan más antiguo y fuerte de la villa, y muchos, por temor, no se acercarían a ella, dejándola sola. Hinata se entristeció ante tal pensamiento.
Cuando todos estaban sentados en su sitio entró el profesor. Hinata vio sorprendida que su maestro era el mismo ninja chunnin que había visto en el sermón del Hokage y vio aún más sobrecogida que llevaba a rastras al mismo chico rubio.
-¡Naruto!¡Como castigo hoy pasaras la clase cara a la pared!- Dijo con voz autoritaria señalando a la blanca pared justo al lado de la pizarra.
-¿¡Qué!?¿¡Debo de pasar tres horas de pie!?- Se quejó el chico mirando con rabia a su maestro.
-¡Eso es por ser un maleducado!¡Así aprenderás!
-¡Qué palo!- dijo el chico con un suspiro mientras se acercaba a la fría pared.
La clase pasó con normalidad, eso si se omitía las gracietas y bromas que hacía el rubio ante la clase cuando el profesor Iruka no lo miraba. Muchos se desternillaban de risa mientras el profesor le daba un golpe tras otro con el cuaderno de notas. Pero eso no parecía amedrentar al chico, porque cuando el sensei retomaba la explicación éste seguía haciendo de las suyas. En el primer día Naruto Uzumaki se había convertido en el bufón de la clase.
Iba pasando el tiempo y Hinata se esforzaba el máximo para sacar las mejores notas, por desgracia los nervios la traicionaban y cuando debía de hacer un ejercicio ante toda la clase se acobardaba y no le salía tan bien como esperaba. Más que los ejercicios prácticos lo que se le daba mejor eran los exámenes escritos, de su clase era una de las que sacaban la mejor puntuación, al igual que una de sus compañeras Sakura Haruno.
-¿¡Se puede saber que tengo que hacer contigo!?- Preguntó exasperado Iruka-sensei mientras miraba enfadado a Naruto- ¡Ya es el tercer suspendido que sacas en este trimestre!
Hinata vio que el rubio se encogía de hombros, indiferente, ante tal sermón de su maestro. Iruka enfadado ante el pasotismo de su alumno lanzó su cuaderno de notas a la mesa y gritó:
-¡Muy bien!¡Tú lo has querido!¡A partir de ahora toda la clase se quedará en la hora de recreo a limpiar!
Pronto surgieron voces enfadadas e iracundas quejándose de la decisión de su profesor.
-¡Iruka-sensei, esto es injusto!¡Nosotros no tenemos la culpa de lo que haga Naruto!-Chilló Sakura claramente enfadada. Todos le dieron la razón a la pelirosa.
-¡Callad de una vez!-Ordenó Iruka- ¡Si vosotros no os rierais de sus gracias hace tiempo que hubiera parado de hacer el payaso!¡Así que vosotros sois también responsables!
Otra vez la clase se llenaron de quejas y lamentos.
A Hinata no le importaba quedarse en clase a la hora del recreo, más bien, ella lo prefería así ya que siempre se sentía triste y desanimada al ver que todos jugaban juntos y observar como todas las chicas hablaban entre ellas, divertidas, mientras ella almorzaba sola en un rincón. En todo este tiempo aún no había hecho ningún amigo. Él único que vio que estaba sólo, al igual que ella, era Naruto que se balanceaba una y otra vez en el columpio.
Hacía tiempo que se había fijado que todo el mundo le hacía el vacío, pero no solamente en la academia sino en toda la villa, muchos niños lo trataban muy mal pero lo que más la extrañaba era los adultos, que, sin saber porque, le lanzaban miradas glaciales. Incluso una vez vio a su padre mirándole así cuando el rubio pasó cerca de él. Ella no entendía esa reacción de los adultos y menos comprendió cuando se enteró que Naruto era huérfano. Normalmente un niño sin familia hacía que los demás sintieran compasión por él…
Cuando acabaron por fin las clases, Hinata se dirigía como siempre hacia la mansión de los Hyuuga. Estuvo andando unos minutos hasta que, cerca del parque, oyó unas voces y unos gemidos. La pelinegra se acercó con cuidado y amparada detrás de un árbol vio con horror como tres de sus compañeros de clase golpeaban con malicia a Naruto, que estaba tendido en el suelo.
-¡Te lo mereces, idiota!- Le gritó uno mientras le golpeaba el estómago- ¡Por tu culpa nos han castigado a todos!- Acercó su rostro a la del rubio y le cogió por los cabellos, balanceándolo con fuerza.
Hinata vio como la sangre salía de su nariz y de su boca mientras que unas lágrimas silenciosas le bajaban por sus mejillas amoratadas.
-¡Ohh el farolillo rojo está llorando!-Se burló uno mientras los demás se reían a carcajadas-¿Qué vas hacer, chaval? ¿Llamar a tu mamá? ¡Ah se me olvidada, que no puedes!¡Tu no tienes madre!
Otra vez, todos se rieron de las palabras de su compañero con risas atroces y desagradables..
Hinata, horrorizada ante tal crueldad, unas lágrimas asustadas brotaron de sus ojos mientras su cuerpo temblaba. Debía de parar aquello. Pero no se atrevía encarar a los más fuertes de su clase, quizás ella también saldría muy mal parada. En esos momentos se sentía tan cobarde…
"Debo avisar a algún profesor"-Pensó mientras iba caminando hacia atrás alejándose del lugar, pero un ruido proveniente del rubio la detuvo.
Naruto hizo un gemido mientras farfullaba algo inteligible.
-¿Qué dices?- Preguntó el abusón con mofa-¿Me lo puedes repetir? ¡Qué no lo he oído!
-H-he...dicho que tu aliento apesta.- Y escupió sangre al rostro de su maltratador.
Hubo un minuto de silencio en que todos se quedaron callados, atónitos ante la escena mientras que en los labios de Naruto brotaba una sonrisa confiada. Hinata miró sorprendida los ojos azules del chico que irradiaban un brillo inusual, un brillo que nunca resplandecería en sus ojos blanquecinos, el brillo que demostraba la confianza en uno mismo.
-¡Serás cabrón!-Rugió el abusón lleno de rabia. Alzó el puño dispuesto a darle en toda la cara pero Naruto fue más rápido y le dio una patada en toda la entrepierna. El chico cayó semiinconsciente mientras se agarraba sus partes nobles con fuerza. El rubio señaló a los chicos con una mirada de advertencia.
-¡Yo no soy un perdedor!¡Voy a ser el próximo Hokage!¡Lo juro!¡Este es mi camino del ninja!
Los dos muchachos cogieron a su amigo que aún gemía del dolor y se alejaron corriendo del lugar mirando asustados al joven rubio.
Hinata sintió de golpe como su corazón latía rápidamente, con una fuerza inusitada. Un gran rubor le tiñó sus mejillas de un color rosado dándole vida a sus mejillas pálidas. Vio la figura erguida de Naruto, que miraba como sus enemigos se alejaban, iluminada por una nueva luz. Sintió admiración por ese chico que parecía ser un cero a la izquierda y un bufón, pero eso era pura fachada, porque Hinata vio la verdadera fuerza y personalidad del rubio.
Y sin darse cuenta un extraño sentimiento nació en su corazón.
La enfermera vio sorprendida como los ojos de la chica se abrían lentamente. Se acercó con paso presuroso a los aparatos que estaban al lado de la camilla y vio atónita que la chica había recuperado sus constantes vitales.
-¡Avisad al doctor, rápido!- Ordenó ella a una compañera de trabajo
Unos minutos después llegó el médico con rapidez y se quedó de piedra al ver a la chica consciente. Se frotó los ojos y puso bien las gafas mirando a la kunoichi como si fuera un fantasma o una ilusión.
"N-no puede ser, hace nada estaba en estado crítico"-Pensó el doctor mientras miraba los informes de las enfermeras.
Hinata miraba confundida a su alrededor.
-¿Dónde estoy?-Preguntó.
-E-esto es un milagro…- Murmuró el doctor aún sin creérselo.
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Tsunade estaba mirando con aire distraído como el Sol se ponía lentamente al otro lado de las grandes cordilleras. Se apoyó a un lado de la ventana mientras que los rayos anaranjados del sol iluminaban su larga cabellera. Observó su lugar de trabajo y vio con hastío que un montón de papeles e informes estaban acumulados en su mesa de forma desordenada. Aún tenía tanto trabajo que hacer… pero no podía ponerse a la labor ya que la preocupación por cierto chico rubio le carcomía la mente hasta límites insospechados. La verdad, es que sin darse cuenta, Naruto se había convertido en algo muy importante como ella, casi como un hijo. Si le pasara algo se sentiría morir, caería en la misma desesperación que cuando murió su hermano, Nawaki, y Dan.
Se acercó al armario del despacho y sacó una botella de sake, sacó el corcho y puso una cantidad considerable en un vaso de porcelana. Ella miró triste el líquido transparente. Acercó sus labios carmesíes a la bebida pero el sonido de una voz la detuvo.
-Ya es como la sexta vez que te pillo bebiendo en horas de trabajo- Era su amigo y compañero de toda la vida Jiraiya, que se apoyaba a un lado de la ventana
-Y ya es como la octava vez que te digo que no entres por ahí. Por algo está la puerta- respondió ella molesta poniendo la botella de sake en su mesa.
Jiraiya rió por unos segundos pero su sonrisa desapareció de golpe y una mirada cansada y agotada surgió de sus ojos.
-He descubierto cosas nuevas del líder de Akatsuki- Dijo el peliblanco mientras miraba al vacío. Tsunade no dijo nada sino le miró con sumo interés- Según los rumores nadie sabe como es el rostro de Payne, ni cuál es su real objetivo. Pero eso no es lo peor- Jiraiya miró a su compañera y amiga con total seriedad- Él sólo pudo matar a Hanzou… y no solo a él sino a toda su familia.
-No puede ser…-Tsunade le miró completamente atónita mientras que en su cabeza se agolpaban miles de recuerdos. La imagen de un hombre poderoso erguido encima de una gran salamandra se impuso en su mente. El mismo ninja que mató a todo un batallón entero de la villa de la hoja, el mismo hombre que les nombró sannin y les perdonó la vida…¿ y ahora estaba muerto? No, no podía ser.
-Para los aldeanos de la villa de la lluvia, Payne es alguien ultrapoderoso- Continuó Jiraiya- Alguien considerado como un dios- Un brillo de advertencia irradió en sus ojos negros- Lo tenemos muy crudo Tsunade. Naruto no debe acercarse bajo ningún concepto a un hombre así.
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Naruto miró embobado a los ojos extraños de ese desconocido. Tenía una mirada inquietante tanto que casi le daba hasta miedo. Pero al ver su forma de vestir y su aspecto el rubio dedujo que era un joven de no más de veintitrés años, además había algo en su aspecto que lo tranquilizaba. Era una sensación tan extraña…
Al ver que el extraño no decía nada ni parecía que tuviera la intención de irse Naruto lo miró con fastidio.
-¿Qué quieres?- Preguntó de malos modos perdiendo la paciencia.
-Nada en especial. Sólo paseaba por aquí y me pareció oír a alguien llorar- respondió el joven mientras observaba imperturbable al ninja de Konoha. Naruto sintió otro escalofrío, era como si esos ojos atravesaran todo su ser.
-Serán imaginaciones tuyas. Aquí no hay nadie que llore.- Le reprochó Naruto mientras apartaba su mirada de la del joven.
-¿Ah sí? ¿Y qué son esos ojos rojos y esas marcas que tienes en tus mejillas?
-¿Y a ti qué coño te importa?- Le espetó el rubio hastiado- ¡Métete en tus propios asuntos! ¡Además no se quién eres!
-Yo ya me presenté, mi nombre es Payne.- Dijo con total tranquilidad
-¡Pues vale, encantado!¡Ya te puedes ir!- Rugió Naruto con muy mal carácter. Deseaba estar sólo y poder sumirse en sus propias penas otra vez. Se levantó del columpio dispuesto a alejarse de ese tipo tan raro pero un traicionero rugido surgió de su estómago. Entonces recordó que no había comido en todo el día y no tenía nada de dinero.
-¿Tienes hambre? –Preguntó Payne mirando al ninja con aire divertido.
-No, es que mi estómago le encanta cantar óperas- Dijo con mofa- ¡Pues claro que tengo hambre!¿Tú qué crees?- Naruto ya se estaba cansando de esa absurda conversación. Dio la espalda al joven de pelo rojizo y caminó unos pasos hasta que la voz de Payne le detuvo.
-¿Y si te invito a cenar?- Dijo con tono amable- Se de un lugar cerca de aquí que hacen una comida exquisita.
Naruto volteó y lo miró con desconfianza. Por un momento no sabía que hacer. Por un lado su estómago le pedía, más bien, le suplicaba que le diera de comer, mientras que, por el otro lado, un tipo raro que no conocía para nada le estaba invitando a cenar altruistamente. Quizás buscaba algo de él, no debería confiar de un desconocido…
Otro estruendoso rugido de su estómago hizo que la prudencia y el sigilo se esfumaran en un momento.
"Da igual, si es un enemigo lo derrotaré y punto pero mientras me aprovecharé de él"- Pensó el rubio de forma ingenua.
-¡Vale! ¡Pero solo si invitas tú!
-Prometido- De sus labios brotaron una sonrisa. "qué fácil había sido" pensó Payne.
Entraron en un viejo bar del centro de la ciudad. Naruto comió todo lo que pudo ante la atónita mirada del camarero que juró que no había visto en la vida a alguien comer de esa manera, parecía como si el rubio fuera un pozo sin fondo. Cuando el chico estuvo hinchado y saciado, Payne mandó al camarero que le trajeran algo de licor.
-¿Pero qué haces?¡No puedo beber, soy menor!
-¿Y qué?-dijo Payne- En el parque me pareció ver que necesitabas un buen trago, para olvidar las penas. Además sólo serán un par de copas.
Naruto tomó el primer trago haciendo una mueca de asco. No entendía como los adultos se perdían ante una bebida tan asquerosa. Pero ya que el joven desconocido le había invitado no quería hacerle un feo y se tomó el licor de golpe. A las dos copas ya estaba mareado y completamente borracho.
-¡Putooo Sasuuke!- Gritó con un rugido gutural- ¡Es quee ya le vale! ¡Yo me arriezgo el pellejo para salvar su culo y él pasa de mi! ¡ojalá que su hedmano le dé una buena paliza de mi parte!
Payne escuchaba cada palabra del rubio con suma atención mientras ordenaba al barman que trajera una copa tras otra. El rubio se las bebía como si fuera agua.
-¡Edes un buen tío!- Dijo Naruto totalmente ebrio mirando con ojos soñadores al joven pelirrojo- Al principio no me fiaba de ti pero ahoda veo que edes genial. ¡Ojalá tuviera un hedmano como tú!¡ No, mejor aún, ojalá tuviera un hedmano!
Y al decir eso su cabeza cayó a la sucia mesa y empezó a gimotear. Payne pidió aún más licor.
-¿Está seguro?- Le preguntó el camarero al ver el estado lamentable del chico- Ya está bastante borracho. Si sigue así tendrá un coma etílico.
-¡Yo no estoy borracho! ¡Voy a zer el próximo Hokage de Konoha y los Hokages nunca se emborrachan!- Gritó Naruto con los ojos desenfocados mientras se ponía de pie a duras penas- ¡Otra copa camarerouu!
Pero cuando por fin pudo ponerse en pie las piernas le fallaron y cayó de bruces al suelo. Payne se acercó al chico y vio como éste lloraba con lágrimas silenciosas.
-¿Te encuentras bien?- Preguntó Payne
-S-soy patético- Murmuró Naruto aún tendido al suelo mirando al vacío.- Todo lo que ocurre es por mi culpa.- Al ver que el muchacho ya no podría beber más el joven pelirrojo pidió la cuenta al barman. Agarró al chico con fuerza, apoyándolo en su hombro y se dirigió a la salida del establecimiento. Naruto medio mareado siguió hablando- Por mi culpa la gente sufre, todos sufren…Y si no hubiera sido por mi ella no… Ella no habría…
Naruto se mordió el labio mientras una dolorosa angustia se mezclaba con el licor ardiente de su estómago. Por un momento tuvo ganas de vomitar.
-¿Ella?- Preguntó Payne mirándolo con sumo interés mientras una cruel sonrisa surcaba en su boca. El plan de búsqueda de información del chico había sido más fácil de lo que pensaba. Gracias a la labia e ingenuidad del rubio estaba descubriendo cosas muy interesantes del muchacho y que Akatsuki las podría utilizar a su favor en un cercano futuro.
-Ella es … la persona más importante para mí- susurró Naruto con los ojos tristes.
-¿Y quién es ella? – Payne miró ansioso al rubio. Naruto se quedó un rato mirando al suelo y justo cuando iba abrir la boca para pronunciar el nombre de Hinata una voz conocida le detuvo.
-¡Naruto!- Era Sai que se acercaba al rubio con pasos rápidos. Estaba totalmente empapado por la lluvia y respiraba entrecortadamente, como si hubiera estado horas corriendo- Por fin te encuentro- Dijo suspirando de alivio. Después se dio cuenta de la presencia de Payne, que agarraba al muchacho para que éste no cayera- ¿Y tú quién eres?- Preguntó lanzándole una mirada suspicaz.
-¡Esss mi amigouu!- Dijo Naruto con la lengua pastosa- ¡Es un tío legal, se llama Piune!
-Payne…-Le corrigió el pelirrojo
-¡Eso! ¡Peinau!
-Payne…- Dijo otra vez con un largo suspiro.
-¿Estás borracho?- Preguntó Sai mirándole a los ojos.
-¿Yooo? ¿Borracho? ¡Pero qué cosas dices!- Se zafó de Payne para demostrar que podía mantenerse de pie él solo pero sus piernas no le respondieron y cayó encima de Sai. Éste fue rápido y lo agarró a tiempo. – ¡Sai no me toques el culo!- se quejó el rubio intentando huir de los brazos fuertes del pelinegro.
-Debes de volver al hospital, Sakura está muy preocupada por ti- Le aconsejó el pelinegro sin hacer caso de los quejidos de su amigo.
-¿Sakura preocupado por mi?¡Ja! ¡Y yo voy y me lo creo! ¡Sakura solo se preocupa del putoo Sasuuke no de un tíoo como yoo!
-No deberías decir esas cosas, Naruto. Ella se derrumbó al ver que habías escapado- Sai lo miró con seriedad y Naruto calló incapaz de rebatirle nada.- Sakura ahora lo está pasando mal, es mejor que vuelvas y así se tranquilizará un poco.
Naruto hizo un bufido de desdén
-Vaaale, pero mi amigo Piano vendrá conmigo ¿ok?
-Que es Payne…- Dijo el joven con voz cansina mientras que el rubio se tambaleaba hacia él. Sai miró al desconocido con desconfianza.
Tardaron media hora hasta que llegaran al hospital. Sai y Payne llevaban al rubio entre los dos a cuestas a través de las calles de piedra resbaladiza. Cuando llegaron a la sala de estar de la clínica ahí los esperaba Sakura que se acercó a Naruto con una sonrisa brillante.
-¡Naruto! ¡Menos mal que estás bien! – Dijo ella mientras abrazaba al chico con entusiasmo. Naruto por el efecto del alcohol aún se sentía mareado y por un momento creyó que iba a arrojar allí mismo. Sakura husmeó sus ropas y su aliento un momento y puso una cara de enfado- ¿¡Has bebido!?
Naruto la apartó, se encontraba bastante mal y lo único que quería era echarse un rato, no tenía ganas de dar explicaciones a la pelirosa.
-Quiero dormir- Dijo él mientras intentaba sentarse en una de las butacas del hospital.
-¡Naruto! ¿Sabes qué?- Exclamó ella con frenesí mientras miraba al rubio con expresión feliz-¡Hinata ha despertado! ¡Está fuera de peligro!
El malestar y las ganas de vomitar desaparecieron de golpe como si de arte de magia se tratara. Miró a la pelirosa incrédulo mientras ella asentía con una sonrisa en los labios. La desesperación que sintió horas antes junto a un miedo aterrador desaparecieron de golpe y en su lugar creció una felicidad absoluta y un brillo de esperanza irradió en sus ojos azules. Brillo que notó el joven pelirrojo, Payne, que observaba la escena con silencio.
-Hinata…- Susurró el rubio con voz inaudible. Entonces se levantó de golpe y se echó a correr en busca de la persona que más le importaba.
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Hinata estaba acostada en las sábanas suaves y blancas de la cama del hospital. Una sonrisa nostálgica surgió de sus carnosos y rosados labios. Las imágenes de ese sueño surcaron otra vez en su mente. Eran los recuerdos del día que vio por primera vez a Naruto y cuando se enamoró de él.
Aunque en ese momento no sabía que eso significaba amor, pensaba que solamente era mera admiración, pero con el tiempo se dio cuenta que esos sentimientos significaban algo más, algo más profundo. Al pensar en el rubio un notorio rubor apareció en sus mejillas.
La puerta se abrió de golpe y entró un Kiba totalmente nervioso. Miró a Hinata como si fuera una ilusión y se acercó a ella con pasos temblorosos.
-Hi…Hinata- Susurró con voz trémula mientras parecía estar al borde del llanto. Se acercó a su compañera y la abrazó con fuerza, apretándola como si tuviera miedo de que ella fuera un fantasma y se esfumara de sus brazos.
-¿¡Ki…Kiba!?- Hinata estaba confundida y a la vez muy nerviosa, nunca había visto a Kiba actuar de esa manera.
-No sabes el miedo que he pasado- Dijo Kiba en un susurró mientras unas lágrimas traicioneras bajaban en su rostro. Hinata se quedó sorprendida. Nunca había visto al ninja perruno llorar así.
-N-no te preocupes, estoy bien- Dijo ella con tono tranquilizador mientras le sonreía con dulzura.
Kiba la miró a los ojos con una mirada ardiente, mientras un sonrojo teñía sus mejillas de un color totalmente rojo. Hinata miró a su compañero preocupada. Parecía que estuviera enfermo. Puso una mano en su frente para comprobar su temperatura.
-¿T-te encuentras bien?-Preguntó ella inquieta. Kiba agarro su mano mientras que con la otra acarició las pálidas mejillas de la chica con dulzura.
-¿Kiba?- Preguntó confusa mientras veía en los ojos negros del chico un fulgor tan perturbador. Entonces sin darle tiempo a reaccionar Kiba la besó en los labios. Estuvieron un buen rato así, sin poder hacer movimiento alguno. Kiba disfrutaba del momento y Hinata permanecía con los ojos abiertos del shock, incapaz de creer lo que estaba sucediendo.
Se oyeron unos pasos ruidosos que se acercaban y la puerta se abrió de golpe. En la habitación apareció prontamente un Naruto exhausto que miraba con estupefacción y desolación como Kiba besaba a Hinata, su Hinata…
Hinata se separó rápidamente de su compañero y vio a Naruto con horror, que había observado toda la escena y aún permanecía en estado de shock.
-Na…naruto…
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Aquí está por fin el capítulo nº 13, ummmm es un número muy interesante XDDD y uno de mis numeros preferidos. Espero k este capi también os guste a todos vosotros
Gracias por todos los reviews, ya sabeis como me animan, os doy un beso a todos : Os I love you
Gracias y comentad del capítulo, me gusta ver vuestras opiniones!!
Chao.
