Hola, antes que nada mil disculpas por la tardanza, he tenido varios distrayentes que ya no me han dejado continuar con los fics como me gustaría, prueba de ello fue el reto, donde deje que algunas días quedaran en blanco, a lo cual aun debo una explicación y disculpa a los participantes y lectores, pero eso será a modo personal je.

A continuación les dejo un resumen de personajes para que entiendan que onda con el capitulo. El resumen no se los hago porque…no me da tiempo, lo siento, espero que el capítulo les guste.

Gracias por los reviws.


Personajes:

Equipo de Deidara:

A Deidara acepto ser maestro de este equipo por petición/chantaje de Konan, pues ningún ninja veía futuro para este grupo tan extraño y diferente a todo lo conocido, el artista lo acepto a regañadientes y aprovechando las habilidades de cada uno consiguió convertirlos en chuunin tan solo en su primer año y en jounin poco después. Actualmente Shintaro posee el nivel ambu pero se niega a abandonar a sus compañeros, y aunque el rubio lo niegue, se siente demasiado orgulloso de los ninjas que ha formado.

Miyuki Mazawa: Especialista en rastreo por tierra y en controlar este elemento, desarrollo esta habilidad para poder rastrear las minas de Deidara. Ella es una refugiada de la misma aldea que Deidara, sus padres su mudaron a la lluvia por negocios, Suele ser muy nerviosa y un tanto exagerada. Es la favorita del rubio no solo por ser de la misma aldea sino porque ella algún día podrá tener hijos y entender lo que se sufre. Edad: 19

Kentaro Ichise: Control del agua. Hijo menor de la miembro del consejo Yoko Ichise y hermano menor de Hideo Ichise. Un chico temperamental igual que Deidara, es obstinado y no le gusta que lo traten como a alguien inferior. En un principio quedo muy resentido por tener que ser parte de un equipo de refugiados con un maestro refugiado, pero eso cambio conforme los fue conociendo. Aunque lo único que persiste es poder derrotar a Deidara para demostrarle que la técnica de agua puede vencer a las de tierra. Edad 19

Shintaro: Controla el elemento rayo. Huérfano refugiado. Admira a Deidara por su disciplina como ninja, por su valor y fortaleza para reconocer ante todos su condición de hermafrodita capaz de procrear. Es el líder del grupo y siempre procura estar a las expectativas del rubio. Suele ser callado y a veces tímido. Edad: 20.

Equipo de Itachi:

Yahiko: Hijo de Nagato y Konan, nacido poco después de finalizar la guerra. Su inesperada concepción motivo a Konan a dar cara a las fuerzas de Madara, y muchos ninjas de la lluvia (incluido Kakuzo que murió por protegerla) vieron en el pequeño las esperanzas de un mejor futuro, por ello ha sido tratado con mucho respeto y cariño por la mayoría de los pobladores y fuerza militar. Su cabello es de un rojo intenso y lacio, es delgado y un poco bajito. Es tierno y entusiasta, sabe que le han dado la confianza de crear un mejor futuro para su aldea y el desea cumplir esas metas pero no desea convertirse en amekage, según él porque implica quedarse sentado frente a un escritorio y el prefiere estar afuera ayudando de diferente manera. A veces es un tanto caprichoso y terco, algo con lo que sufre Itachi. Admira al Uchiha por ser tan fuerte, pero no quiere aprender a usar el rinnegan por el daño que causa a su cuerpo, aunque suene egoísta y un tanto cobarde, él entiende que la felicidad de su madre y la tranquilidad de su pueblo radica en que se encuentre sano y salvo, aunque no por ello deja de esforzarse en convertirse en un gran ninja para dignificar a sus padres. Recientemente fue el único que logro convertirse en chunnin en el pasado examen. Edad: 12 años.

Ayako: Una niña demasiado "intensa" a opinión de los demás, pues todo lo que hace lo hace con una concentración suprema, tanto que en algunos momentos llega a olvidarse de su entorno, algo que en misiones le ha causado problemas que llegan a desanimarla en su deseo de ser shinobi. Cada vez que sufre un fracaso tarda un poco en recuperarse, por lo cual la ayuda de Yahiko y Sauti es de vital importancia para ella. Edad: 12 años.

Sauti Wasabi: Al ser miembro de este clan, Sauti creció con algunas restricciones para relacionarse con los demás. Desde pequeño algunos miembros de su clan, resentidos con Pain, le inculcaron rencor hacia Konan y su hijo, pero al tener la oportunidad de conocer la historia de la amekage desarrollo una admiración enorme por la mujer, al grado de sonrojarse ante ella y buscar siempre llamar su atención, sin duda padece de enamoramiento. Esto no dificulta su amistad con Yahiko, al contrario, se siente doblemente agradecido de ser compañero de alguien tan diferente como el. Tiende a ser algo sobreprotector con sus dos compañeros, por lo que casi siempre es reprendido por ellos, quienes inmediatamente tratan de demostrarle a golpes que pueden cuidarse solos. Edad: 12 años.

Hijos de Karin y Suigutsu Hozuki: (cortesía de Louvre lolita, actualmente conocida como dulxura15)

Takeshi(significa: hombre de gran fuerza):
Fecha de Nacimiento: 5 de abril, 10 años
Altura: 135,6 cm
Peso: 34.8kg
Tipo de sangre: AB
Personalidad: hablador, alegre, calculador.
Hobbies: entrenar con su padre.
Tipo de chakra: hielo

Viste una camiseta color negro, unos pantalones cortos hasta las rodillas y sus clásicas sandalias Ninja, su pelo es de color blanco y ojos rojos. Al igual que haku el puede hacer jutsus de hielo, su técnica favorita es invocar a enormes dragones de hielo, posee una gran espada al igual que su padre. (habilidades que no posee todavía)

Hitomi (significa: doble belleza):
Fecha de Nacimiento: 05 de abril, 10 años
Altura: 132,6 cm
Peso: 31.8kg
Tipo de sangre: AB
Personalidad: prudente, alegre, impulsiva.
Hobbies: observar mariposas.
Tipo de chakra: fuego

Viste una falda con una abertura en "V" en el lado derecho de color negro, una camiseta de mangas hasta sus codo de color rojo oscuro y unas sandalias Ninja con un poco de tacón, su cabello es del mismo color que su madre y ojos color morados. Puede detectar el chacra de una persona através de las mariposas (se comunica con ellas al igual que shino con sus insectos). Para atacar usa un arco con unas flechas de hierro las cuales contienen un veneno especial que al ser calentados con su chakra se activa y al ser incrustados en una persona este se expande por su cuerpo matándolo en 15 segundos (cada vez que utiliza esta "técnica" necesita guantes). Como su hermano su técnica favorita es invocar inmensos dragones de fuego. (habilidades que no posee todavía=

Kioshi Wasabi: Alumno de la academia, compañero de Suki, tiene el cabello castaño corto terminado en puntas hacia arriba, un poco frio y competitivo, altanero, lleva la contraria, trata mal a Suki y siempre busca demostrar que su clan es muy superior al Uchiha. Edad: 10 años.

Yowane Wasabi: Primo de Kioshi, es bastante amable y gentil, aunque no duda ni un segundo en lanzarse a pelear en contra de aquellos que se metan con Kioshi, o solo lanzarse a pelear porque si. Ellos dos son los principales enemigos de Suki, Hitomi y Takeshi, y pelea especialmente con el hermano Hozuki, aunque todos sus enfrentamientos terminan en empate de acuerdo a Hitomi, a quien dice amar como loco. Edad: 10 años.

Raijin: Poco es lo que se sabe de este oponente, solo que alguna vez perteneció a la fuerza ninja de la aldea del rayo. Fue uno de los responsables de la masacre en un pueblo del país de la lluvia donde conoció a Deidara desarrollando una extraña obsesión por él. Tiende a tratarlo como "su mujer" siendo bastante vulgar con él, cada vez que lo ve busca poder tomar su cuerpo y es tan desenfadado que no duda en mostrarle su excitación, odia al Uchiha por el simple hecho de ser la actual pareja del artista. Disfruta haciendo mención en que si no puede tomar a Deidara no tendría ningún problema en conformarse con Suki. Su elemento es el rayoy posee dos látigos de metal que potencializan su ataque, es muy rápido a pesar de medir 2 metros con 30 centimetros, es bueno en el taijutsu y tiene una buena resistencia al genjutzo siendo su principal arma el ninjutzo.

Kanjiro: Al igual que Raijin, es muy poca la información que se tiene, solo se sabe que es un gran maestro en el control del elemento fuego, teniando como variante el poder crear grandes cantidades de humo caliente que afecta el movimiento de sus enemigos, es ironico y cruel, además de tener una gran obseción por matar, es quien provoco la masacre en uno de los pueblos del país de la lluvia donde murieron los padres de Kotta.

Hotaru: Una chica con un poder increíble con el elemento viento, una de las causantes de la muerte de los padres de Kotta, murió a manos del equipo de Deidara cuando este fue herido por Raijin y perdió la memoria.


ENOJO.

¡Malditos informes de las últimas estúpidas misiones de Itachi y compañía! ¡Debieron estar listos en su escritorio hace horas! ¡Pero no! ¡Tenía que venir él personalmente para ver si el estúpido "señor" ya se había dignado a realizarlos!

-"He tenido mucho trabajo"- le decía. ¡Pretextos! Solo pretextos para no entregarlos a tiempo.

Bueno, quizá exageraba un poquito. La verdad es que Itachi si tenía exceso de trabajo. Desde que se enteraron del embarazo el azabache no solo estaba en misiones, sino también había tomado una vacante en la escuela como sensei, ayudaba en la administración de la misma, supervisaba el avance de los ninjas y además, fungía como guardia. Si, ¡El gran Uchiha Itachi resguardaba la entrada principal de la aldea oculta entre la lluvia! ¡Increíble! Y todo para juntar el dinero suficiente para que cuando los engendros nacieran él pudiera ayudar a cuidarlos por lo menos los primeros seis meses ¡una total y absoluta locura! Aunque él tampoco se quedaba atrás, si bien ya no podía realizar trabajo de campo (para su desgracia) si estaba metido en la torre como un maldito ratón y algunas veces sus servicios como artista eran requeridos por algún ricachon para una gran celebración, cosa que le permitió no matarse a sí mismo por la estúpida decisión de conservar a los parásitos de Itachi dentro de él. Tanto trabajo le pareció estúpido, pero Ame era una aldea relativamente pobre a pesar de los enormes esfuerzo de Konan, así que con el puesto de los dos apenas ganaban lo suficiente para vivir holgadamente

Al llegar a la puerta de la oficina de Itachi se dispuso a tocar pero un golpe seco lo detuvo, seguido de un murmullo que sin duda era de Itachi y finalizando con un: "ah…así….bien.." de alguien más y se repetía en una secuencia desesperante para el rubio, cuya embotada cabecita tradujo como alguien más e Itachi hacen algo que no parece nada santo en una habitación, cerrada, solos, los dos, sin nadie más….

Un incontrolable tic nervioso se apodero de su ceja izquierda…... por quien sabe Dios que numero de ocasión.

-¡Uchiha bastardo!- de un fuerte empellón abrió la puerta azotándola sonoramente contra la pared.

Y el silencio incomodo lleno la estancia.

-Deidara ¿sucede algo? – interrumpió un fastidiado Itachi.

Un notorio sonrojo cubrió el rostro del rubio, frente a él encontró a una chica atractiva (demasiado para su gusto) inclinada sobre el escritorio dando al Uchiha una gran vista de su prominente busto y un amplio panorama de sus piernas. Entre ellos mediaba una hoja que el pelinegro se esforzaba en usar como barrera. El ruido provenía del coqueto golpeteo de la bota de la chica sobre la madera del escritorio.

-¿Deidara?- insistió su pareja.

-Hmmm- recuperando el temple – los informes, debiste entregarlos hace horas.

-Estaba en eso.

-No lo parece – le corto el rubio entre dientes fulminando con la mirada a la chica que no se quitaba del escritorio.

El azabache observo atentamente al artista.

-Aomi ya se va.

-Claro – dijo la chica sentándose un momento en el escritorio cruzando sus piernas – nos vemos luego Itachi San – y salió moviendo las caderas de forma descarada.

-hmmm- apretó los puños furioso. Esa….tipa quería pasarse de lista; seguramente pensaba aprovechar el hecho de que comenzaba a parecer tonel para poder revolcarse con él pelinegro, y todo por culpa del Uchiha. ¡Bastardo! ¡Si por él fuera que se quedara con Itachi y se lo metiera por donde pudiera! Pero antes, antes que le diera los malditos informes y…..¿y dónde diablos estaba Itachi?

El sonido del seguro lo obligo a girarse sobresaltado para toparse con el pelinegro recargado en la puerta mirándolo lascivamente. Deidara paso saliva con dificultad retrocediendo mientras el otro avanzaba. Al chocar con el escritorio sintió un extraño deja vu (del cual salió embarazado la primera vez)

-Diablos un.

-¿Acaso estas celoso Deidara?- cuestiono el pelinegro sobre el cuello del artista sintiendo como el cuerpo de este se estremecía ante su contacto.

-¡No!- afirmo cuando logro controlar los espasmos que le producían la cercanía de ese sujeto, empujándolo para caminar hacia la puerta.

Itachi fue más rápido y antes de que el rubio pudiera escapar lo tomo por la cintura girándolo para quedar de frente. Por primera vez el artista mostraba otra emoción que no fuera indiferencia o ira, y eso le gustaba, y mucho. Antes de que el menor dijera algo atrapo sus labios en un demandante beso, exigiendo ser correspondido, suplicando por algo más que simple pasión en esas caricias ardientes, pidiendo en silencio que Deidara entregara algo más que su cuerpo. De un tiempo para acá parecía haber cedido; en esos ojos azules ya no se reflejaba ese frio rencor que lo atormentaba, parecían tener un enojo infantil y orgulloso. Cada vez que tomaba su cuerpo no recibía una entrega distante, esa entrega donde Deidara se dejaba hacer mientras sumía su mente en recuerdos o fantasías de su arte.

Durante mucho tiempo había deseado que el artista se entregara y disfrutara junto a él, tal como lo hacía ahora; que con su cuerpo sudoroso compartiera la misma necesidad de entrega. Quizá su paciencia al fin tenia frutos, pues Deidara se abría completamente al pelinegro, mordiendo su espalda cada vez que entraba en su cuerpo, jadeando su nombre en su oído, pidiéndole más, más de sí mismo, disfrutando como nunca su entrega y ahogando su último grito de placer en su hambrienta boca mientras él llenaba de nueva cuenta su interior, aferrándolo para no caer, calmando su respiración con el aroma del rubio y topándose con esos ojos azules llenos de algo que no lograba entender, pero que le hacía sentir bien, seguro.

-Aun…..tienes que entregar los reportes hmm.


-Esto es aburrido – suspiro un chico recargado en la pared.

-Cierra el pico Takeshi – refuto su hermana sentada en el primer escalón.

-Ciérramelo tú si puedes.

-¡Sigue provocándome y lo hare!.

-Me pregunto cómo es que Karin-san y Suigutsu-san soportan sus peleas diarias- se quejo una pelinegra sentada cuatro escalones arriba de Hitomi con las piernas estiradas y apoyada sobre sus codos viendo la lluvia caer con aire aburrido.

-Nosotros no pelamos Suki – sonrió el chico.

-¿A no?- enarcando una ceja incrédula.

-No, solo nos demostramos nuestro amor fraterno – agrego Hitomi con la misma sonrisa que su hermano.

-Y dicen que los anormales somos Shisui y yo – dejo escapar junto con un suspiro de resignación.

-Eso no es lo importante – Takeshi desvió la mirada hacia un grupo de 5 niños que se dirigían a la parte trasera de la escuela.

-Hitomi – pidió la Uchiha.

-Están por graduarse, el castaño ha sido el mejor de su clase y es miembro del clan Wasabi. Los cinco tienen grandes probabilidades de convertirse en genin sin ningún problema.

-¿y cuál fue su delito Uchiha?

-*Me miraron feo – sonrió la aludida.

-Je…- el chico volteo a verla con una sonrisa socarrona - ¿Cuál será el castigo?

-Demostrar que son simple basura indigna de mirar a un Uchiha.

-Ustedes dos son igual de busca pleitos – regaño Hitomi.

-¿Qué?..Tengo que hacer respetar el apellido de mi familia, mis hermanos entraran a la academia dentro de un par de meses – agrego con una inocencia tan real que los demás solo rieron ante su expresión.

-Vamos hermanita ¿no me digas que no te gusta partir caras? – pregunto Takeshi tronándose los dedos.

-¿Y dejarles la diversión? Ni loca – poniéndose de pie y acomodando su impermeable para seguir al quinteto.

-No podía esperar menos de mi hermana mayor – siguiendo a Hitomi de cerca – aunque eso lo aprendió de yerro** Uchiha – mirando de reojo a Suki antes de salir.

-Ellos empezaron, yo solo me defiendo y protejo a los míos.


Lo malo de tener una familia que estaba punto de creer era que no podía estar con ellos todo el tiempo que quisiese (que seria las veintiocho horas del día) motivo: tener que mantenerlos a todos. ¿Cómo?: siendo parte del consejo de una aldea relativamente pobre. De ser tan solo jounin en Konoha no tendría que preocuparse de nada más que cumplir una que otra misión rango A y bastaría para vivir holgadamente, y si no fuera porque Deidara primero destruye la aldea de la hoja antes de irse a vivir allá consideraría esa opción. Lo mejor por el momento era que terminando la ronda podría ir a su casa, había aprovechado el recorrido con el equipo del artista para entrenar a su propio equipo y ahorrar tiempo; así que ahora Miyuki era acompañada por Ayako y Sauti; Kentaro estaba con Yahiko, y Shinta cubría la espalda del Uchiha. Tenía que darse prisa, al llegar a su casa tenía que ayudar a Suki con la bola de fuego, supervisar a Kotta con su control de chakra e intentar sacar a Shisui del taller para que practicara el combate cuerpo a cuerpo pues el pequeño prefería practicar su "arte" a entrenar su condición física y como buen padre no podía permitir eso.

-¡Estúpido moustro! ¡Esta me la pagas!

-Hmp, tan Solo inténtalo debilucho.

El pelinegro levanto la cabeza sorprendido, la segunda voz…no podía ser…¿o si? Dejo escapar un suspiro de resignación encaminándose al origen de la voz seguido por Shinta. Al llegar a un pequeño claro se debatió entre estallar de orgullo o de ira. Había 6 chicos golpeados en el suelo, entre los que estaban los gemelos Hozuki y enfrente de ellos una Suki totalmente furiosa y con varios golpes. Ahogo una risilla al comprobar que esa niña era el vivo retrato del artista, y no solo lo decía por el físico, ambos poseían el mismo carácter explosivo y altanero. Frente a ella y haciendo gala de su resistencia estaba un miembro del clan Wasabi, uno de los grandes prodigios de ese clan a decir verdad.

-Bien – hablo neutralmente para llamar la atención de los niños- todos ustedes necesitan una buena explicación para esto – se cruzo de brazos frente a ellos.

Por muy orgulloso que estuviera de Suki no podía dejar de actuar como miembro del consejo.

Los niños quedaron sorprendidos y quizá asustados al ver la imponente figura de Itachi; ser descubiertos peleando entre clanes significaba un castigo severo, en especial se si trataba de los hijos de las familias inmigrantes. Los caídos hicieron lo posible por levantarse mientras Suki y su oponente se erguían silenciosos frente al Uchiha.

-¿Cuánto tiempo me harán esperar por una respuesta? – volvió a cuestionar mostrando la frialdad de antaño después de unos minutos.

-¡Ellos tuvieron la culpa! – se atrevió a decir uno de los caídos señalando a los gemelos.

-Señor….-se adelanto Suki – ellos solo me acompañaron, no tienen nada que ver – aclaro con aire marcial.

-¿y los golpes los recibieron solo por ver? – agrego levantando una ceja y acercándose a la niña.

-No, señor…...-mordió uno de sus labios sin atinar bien que decir, estaba más acostumbrada a las rabietas del artista que a la furia de Itachi, y no le gustaba que el azabache se enojara con ella.

-Espero que estén listo para recibir el castigo que Konan Sama les impondrá – extendió una mano para posarla sobre el hombro de Suki pero antes de poder tocarla una ráfaga de viento se interpuso entre ellos y casi le corta la mano. Shinta tuvo que quitar a uno de los chicos del suelo para evitar su muerte.

Por instinto el Uchiha se puso delante de Suki y del otro niño mirando fijamente a un hombre rubio claro y un moreno. Los reconoció inmediatamente: Raijin y Kanjiro, los dos ninjas que casi matan a Deidara en uno de sus enfrentamientos.

-Sera mejor que no toques a mi niña- hablo Raijin con una frialdad capaz de helar la sangre de cualquiera.

Itachi abrió los ojos sorprendido ante esa declaración ¿Cómo que "su" niña? termino plegando su frente sin ocultar su molestia, sosteniendo desafiante la mirada hipócrita del rubio.

-Raijin, será mejor que no hagas estupideces, tenemos una oportunidad valiosa y no debemos desaprovecharla – regaño su compañero; y los sentidos de Itachi terminaron de dispararse. Hiso una señal con la mano y Shinta silbo levemente por su micrófono y antes de que pudiera continuar un bola de fuego fue directo a él obligándolo a saltar.

-No puedo dejar que interfieran en nuestros planes – agrego Kanjiro lanzándose sobre Shinta que tuvo que esquivarlo pero antes de acertar un segundo golpe una figura apareció enfrente de él derribándolo con un certero golpe debajo de la barbilla.

-in..presionante Uchiha..-agrego Kenjiro al levantarse y limpiar la sangre que manaba de su boca – eres mas rápido de lo que creí. Creaste un clon sin que nos diéramos cuenta – fijandose que el original sigue con su duelo de miradas con Raigjn mientras la copia se posiciona enfrente de él.

-¡Shintaro, los niños!

-Déjame ayudarte outo san – pidio Suki colocándose al lado del original al igual que el miembro del clan Wasabi.

Itachi hubiera estallado del orgullo de no ser por la lasciva mirada que aquel rubio le dedico a la niña, relamiéndose los labios como si fuera una deliciosa presa. El sharingan brillo con un rojo intenso similar al fuego del infierno.

-Natsuki y Kioshi, ayuden a Shinta a proteger a los heridos.

-Pero o..

-¡Ahora! – Siseo arrastrando cada palabra con una dureza que Suki jamás le había escuchado y que no dejaba lugar a dudas respecto a la orden, obligándolos a retroceder para rodear al grupo de heridos.

-Vaya Itachi, al fin podre matarte y quedarme con lo que me pertenece.

-Raijin, no hagas estupideces, y mátalo de una vez, tenemos una oportunidad perfecta para hacernos de miembros de tres clanes diferentes.

-¿Qué dices idiota? – Pregunto con la ironía marcada en su voz - ¿crees que dejaría pasar la oportunidad para poder quedarme con mi pequeña Deidara?

El pelinegro apretó los puños con fuerza conteniendo toda su ira, ¿así que eso era lo que querían? A los miembros mas jovenes de los clanes mas importantes de la aldea, entre ellos, a su hija. La mandíbula le dolía de tanto apretarla. Lo fácil seria atacar pero si lo hacia uno podía distraerlo y el otro matar a Shinta y llevarse a los niños, ¡y por ningún motivo permitiría que ese bastardo le pusiera una mano encima ¡a ninguno! Lo mejor seria hacer todo el tiempo posible para que el resto del equipo llegara. Para su desgracia Raijin no compartía su idea y sus dos enormes látigos de electricidad salieron a relucir y se lanzo en su contra. Itachi salto del lugar dejando que los látigos del rubio golpearan sorpresivamente a su compañero arrojándolo contra unos arboles cercanos.

-¿¡QUE RAYOS HACES INBECIL!- le espeto Kanjiro levantándose del suelo, pero apenas tuvo tiempo de esquivar un nuevo ataque.

El ninja renegado tuvo que esconderse detrás de un árbol observando a Raijin, hasta que cayó en cuenta de lo obvio.

-Sharingan – sin pensarlo más, junto sus manos y libero una cantidad fuerte de chakra directo a su compañero.

-¿Qué diablos?- el rubio observo aturdido su alrededor, dándose cuenta de cómo Itachi ordenaba a los miembros de su equipo llevarse a los heridos, mientras el equipo de Deidara se colocaba en posición para atacarlos; rodeándolos para evitar que siguieran al grupo de escape. Maldijo por la bajo al darse cuenta del engaño del Uchiha, había perdido tiempo valioso, ahora se enfrentaba el mismo grupo de niñatos de su mujer y a Itachi, podrían vencerlos pero para cuando eso sucediera el otro grupo ya habría llegado a la aldea y avisado de su presencia.

-¡Maldito infeliz!- grito lanzándose contra el Uchiha quien salto hacia atrás, dio un giro en el aire y al estar de nuevo enfrente de Raijin con sus látigos muy cerca de él lanzo una ola de agua que se extendió desde la punta del látigo y cubrió todo el cuerpo del rubio, provocando que se electrocutara así mismo y fuera arrastrado llevándose varios arboles a su paso.

-Idiota – murmuro Kanjiro esquivando los ataques de sus oponentes y dirigiéndose astutamente hasta el cuerpo de su compañero, los rodeo con una espesa capa de humo y se disiparon por completo.


Tanto tiempo pasaba dentro de los archivos de la torre que difícilmente se enteraba de lo que pasaba fuera, pero es que entre ordenar las misiones, actualizar los expedientes ninjas y preparar el plan de seguridad para la próxima reunión de la alianza se le iba el tiempo, en especial con el ultimo, si por el fuera el día que llegaran los kages de la hoja y de la arena pondría muchos guardias a su alrededor, minas por donde pasaran y listo, pero no, Konan quería todo su proyecto detallado, cuantos ninjas usaría, quienes serian, donde estaría ubicados, cada cuando serian relevados. ¡Basura! Pero bueno, le pagaban por eso. Salió de la torre cuando la noche ya había caído, ni se tomo la molestia de avisar que se iba, solo salió sin importarle la extraña agitación que se vivía en la torre, estaba demasiado cansado como para ello.

Al llegar a su casa se encontró a Itachi sentado en las escaleras de la entrada, cubierto totalmente por la lluvia.

-¿Por qué no me hablaste de las intenciones de Raijin para contigo y Suki? – le soltó una vez estuvo cerca.

El rubio abrió los ojos por la sorpresa, no esperaba que Itachi le saliera con algo como eso, es decir, bueno, ¿que importancia podría tener?

-No lo considere importante – alzo los hombros como si nada y siguió su camino entrando a la casa sin percatarse de cómo el otro tensaba todos sus músculos.

-¿¡No es importante! – apretó los dientes, siguió a su pareja y lo detuvo en el pasillo de entrada, hablando muy bajo.

-¡estas hablando de nuestra hija Deidara! ¿Qué eso no es importante?

-Suki esta a salvo en Ame, nada le pasara mientras este dentro de la aldea – agrego molesto intentando liberarse de la mano del Uchiha.

-¿¡A salvo! – alzando un poco la voz y controlándose lo mejor que pudo al darse cuenta de ello - ¡hoy ella y otros seis niños estuvieron peleando lejos de la zona segura de la aldea Deidara! ¡y esos bastardos los encontraron! ¡si no hubiésemos dado el recorrido de seguridad se los habrían llevado! ¿Entiendes eso? – termino reflejando toda su ira en su rostro.

La cara del artista mostro consternación ante la noticia, y las palabras de Raijin retumbaron en su cabeza. Sin perder tiempo se zafó de la mano del Uchiha y camino hacia la cocina, desde donde llegaban los murmullos de los niños, apenas tuvo tiempo de asomarse para verlos sentados en la mesa antes de que el brazo de Itachi lo arrastrara directo a su oficina.

-¡Estoy harto de esta situación Deidara! – Reclamo azotando la puerta - ¡deja de compórtate como un niño tonto y caprichoso! ¿Por qué diablos no dijiste nada? ¡Estamos hablando de la seguridad de mi hija! ¿¡ Que no lo entiendes! – ya sin poder contenerse.

-¡No soy imbécil Uchiha unm!

-¡Pues lo pareces!

-¿¡acaso crees que quiero que ese imbécil la toque! ¿¡por quien me tomas!

-¡Te tomo por lo que has demostrado! – Grito ya sin poder contenerse - ¡nunca te ha importado la seguridad de Shisui, mucho menos la de Suki! ¡Si por ti fuera ellos estarían muertos y ya estoy harto de eso! ¡Si quieres seguir con tus estúpidos rencores hazlo solo, pero no vuelvas a dejar a mis hijos de lado Deidara! ¡Porque te juro que si algo les pasa tu serás el primero en pagarlo! ¿Entiendes?

Todo el rencor que el Uchiha plasmo en sus palabras fue como un millar de alfileres atravesándole alguna parte de su pecho; sus ojos azules se abrieron desconcertados, sin terminar de procesar lo que sucedía. El rostro frio e indiferente de pelinegro le hacia sentir tan inferior, como si solo fuera una….una….una estúpida incubadora cuyo único valor para Itachi era el de hacer bebes, porque parecía que no servía ni para cuidarlos. Algo en su pecho se desmorono ante la fría mirada del mayor, sintió sus piernas flaquear y sus ojos arder. El aire no llegaba a su pecho, le dolía, no sabia porque pero le dolía.

-¡Púdrete! – fue lo que atino a decir antes de salir por la puerta quitando al otro de un empellón.

El fuerte golpe del rubio pareció despertar a Itachi de su letargo, haciéndolo caer en cuenta de lo que había dicho.

-Deidara, espera – salió detrás de él intentando detenerlo.

-¡VETE AL INFIERNO BASTARDO! – Lo encaro el menor con el rostro desfigurado por la ira - ¡estoy harto de tus estupideces! ¡No soy tu pie de cría y si lo que quieres es quedarte con tus bastardos, hazlo! ¡Muérete con ellos y ya déjenme en paz! – y sin mas salió del lugar azotando la puerta tras de él.

Itachi se dispuso a salir tras él pero una penetrante mirada lo hizo girar para encontrar el desconcierto en cuatro rostros diferentes, sintió como todo a su alrededor se derrumbaba al ver en los ojos de los mas pequeños el mismo temor y confusión que mirara en los ojos de Sasuke años atrás, muchos años atrás.