Mordida
Crystall POV
Entré a mi habitación suspirando después de otra de las cenas más incómodas de toda mi vida. Mike ni me miraba, básicamente me ignoraba y hacia como que no existía aunque con su padres estaba como siempre creo que incluso ellos se dieron cuenta de que algo pasaba entre nosotros. Tanto la madre como el padre de Mike intentaron iniciar conversaciones que se terminaron después de cinco minutos ya que los únicos que hablaban eran ellos.
Decidí encender el ordenador y poner algo de música mientras miraba las fotos de mis amigos en España y me entraba un poco de morriña. Había empezado con muy mal pie en Forks lo de Francesco y lo de Mike me estaba afectando bastante y eso que yo me comportaba de la forma más natural del mundo, al menos a mi parecer. Pensé en lo que me dirían tanto Vic como Lu y negué con la cabeza mientras mis ojos se empezaban a empañar; me limpié rápido pues odiaba llorar y ya estaba harta de tanto drama.
Me tumbé en la cama mientras escuchaba mi canción favorita y me quedé dormida al menos por unos minutos ya que de repente alguien me toco la cara con una mano fría como el hielo.
-¡Qué! –exclamé mientras alguien me tapaba la boca con una mano. Alcé mis ojos y era Frederick el chico que conocí en el bosque.
-Shhh, no grites –me ordenó mientras señalaba hacia la puerta.
-¿Qué haces aquí? –dije entre asustada e intimidada.
-Te pregunté si podía ir a visitarte ¿recuerdas?
-Sí.
-Bueno ¿podríamos ir a otro sitio?
- No me puedo ir así sin más por la puerta y menos contigo.
- Bien iremos por la ventana –me respondió mientras me alzaba en brazos y saltaba por la ventana.
Luego empezó a correr hacia el bosque que estaba cerca de la casa de Mike y ya no seguí viendo más porque solo podía ver manchones de árboles ya que el chico estaba corriendo más rápido que un coche. No me lo podía creer debía de estar soñando, me pellizqué pero no seguía allí.
Tras unos minutos que a mí se me hicieron bastante largos ya que no podía ni gritar, paró y me dejó en el suelo pero me caí debido a que estaba temblando completamente por todo el cuerpo.
-¿Qué ha sido eso?
-¿El qué? –preguntó sin comprender.
- ¿Cómo has podido saltar por la ventana conmigo en brazos sin hacerte nada? ¿y cómo puedes correr tan rápido?
-Fácil, soy un vampiro –me le quedé mirando. Sí definitivamente estaba soñando demasiadas películas de fantasía. Tenía que dejar de verlas.
Pero no me desperté y cuando una brisa revolvió mis cabellos me di cuenta de que para nada esto era un sueño. Era tan real como la cena que había tenido hacia unas horas con los Newton. Él era un vampiro. De esos que salen en las películas que beben tu sangre para matarte. ¡Genial! Me había traído al bosque para matarme.
Le miré asustada y él se acercó a mí pero fue tan rápido que me eché hacia atrás y me caí al suelo. De repente él se alejó de mí a unos cincuenta metros no entendí porque lo hacía hasta que miré mis manos que estaban empapadas de sangre de haberlas apoyado al caerme. Le miré asustada y él me miró pero no parecía asustado más bien parecía que me estaba devorando con la mirada. Estaba sediento.
-Planeaba hacer esto de otra forma pero no soy tan fuerte como para resistirme a esto –me soltó con cierta pena en su rostro y se acercó a mí corriendo.
Fue tan rápido que apenas me pude levantar y me cogió al vuelo mientras sentía un fuerte dolor en mi cuerpo. Un dolor que se empezó a extender por todo mi cuerpo y no pude parar de gritar. Era un dolor que no olvidaría para el resto de mi vida.
