Saludos a todos los que me siguen en esta pequeña aventura literaria. Además de aclarar que Harry Potter y los personajes aquí presentes pertenecen a J.R. Rowling, Ed. Salamandra, Warner Bros., etc., tengo que informar que hice algunas correcciones al anterior capítulo ya que no puse suficientemente claro la parte en la que a Harry le explican por qué fue secuestrado: Daniel se lo explica, no Isabel. Me lo hicieron notar y puede que se preste a confusiones respecto a la personalidad de Isabel.

Dejando esto claro paso a contestar los reviews:

Jeune Circe: Por un lado me levanta mucho el ánimo recibir tus reviews, a veces no sé si lo hago bien y entre minuto y minuto que le robo al trabajo y al estudio trato de no perder el hilote la trama y darle uno que otro toque al fic, pero por otro lado me siento mal de hacerlos esperar tanto, ¡Disculpa! yo no tengo una excusa tan buena como la tuya pero tampoco es tan mala ¿verdad? Animo con tu fic, lamento lo que pasó con el capítulo que ibas a subir pero ya te dije: Seguro que queda mejor cuando lo reescribas, es algo así como una reedición y ni modo, te espero.

En el próximo capítulo explicaré con lujo de detalles la profecía y el vínculo, también acerca de quién no lo logrará, sólo te adelanto que los amautas no hablaban solamente de Harry y Daniel…

MisaKats: No te preocupes, solamente estuve obsesionado dos días con qué pudo salirme mal en el segundo capítulo (XDDDD mentira), aunque le hice algunas correcciones. Ahora en serio, me gustaron tus dibujos de Daniel, más bien ¿No tienes otros de Luminous? Espero los capítulos de tu fic. La relación entre Daniel e Isabel irá desentrañándose a través de la trama, aquí viene otra pista.

Capítulo 14: La maldición devastadora y el pasaje a través de los apus.

- Dumbledore está aquí. Al parecer tu padre, Ron, nos descubrió escapando del edificio de correos y vinieron creyendo que eran ustedes tres bajo la capa de Harry.

- ¡Genial! –exclamó Ron orgulloso de su padre- ¿Quiénes han venido?

- Aparte de Remus y Kingsley, Dumbledore, Tonks, Arthur y Charlie Weasley.

- ¿Vino mi hermano?

- Así es, él hizo contactos muy útiles en sus prácticas con los vipertoots; aquí casi todo el mundo tiene varios oficios además de su profesión. Tradición supongo.

- ¿Se reunirán con nosotros?

- Sí, a donde vamos. Pero el ermitaño al que vamos a visitar no gusta de las multitudes, así que antes debo llevarle a Isabel y él me dirá lo que sabe.

- ¿Por qué la pidió a ella?

- No lo sé. No va a liberarla, de eso estoy seguro, pero fue su condición para que hablara conmigo.

- ¿Tendrá cuentas pendientes con ella?

Daniel observó de reojo a Isabel, como evaluando cuál era su reacción a esa posibilidad. Ella parecía tan sorprendida como para deducir que no conocía al ermitaño en cuestión, aunque tratándose de ella no se podía confiar en las apariencias, todos lo sabían.

- ¿Y él donde vive? –quiso saber Harry.

- Vive a orillas del lago Titicaca.

- ¿Del lago qué? –preguntó el pelirrojo esta vez.

- Thithikaca, Ron –aclaró Hermione esforzándose por pronunciarlo bien, mientras se volvía hacia Daniel sorprendida- ¡Eso está muy lejos!

- ¿Sabes dónde está el lago Tisticama? –preguntó Ron levantando una ceja.

- Titicaca –corrigió ella- lo mencionan en el libro sobre los amautas de Daniel y comparé las referencias con una guía turística que traje en la mochila. Es el lago navegable más alto que existe, en sus profundidades crecen algas que…

- ¡Está bien, está bien! Lo sabes –exclamó el pelirrojo, sin ánimos de escuchar una lección de geografía, y luego mascullando- sabelotodo.

Ella lo escuchó frunciendo el ceño así que se volvió a Harry, ignorándolo.

- Esto no me gusta, es peligroso. Los secuaces de "esa" –aludiendo a Isabel- nos están pisando los talones. Sólo estaremos a salvo con la Orden.

- Lo sé –dijo Harry desesperadamente- pero necesito saber lo que significan mis sueños, no puedo explicarlo pero siento que debo ir; no, no es influencia de Voldemort –dijo al ver la expresión de su amiga- es otra cosa, como si me llamaran, tengo el presentimiento de que en esa reliquia puede estar la clave para derrotar a Lord Voldemort.

- Eso suena extraño socio –dijo Ron.

- Lo sé, pero confío en que no estoy equivocado –se volvió para ver a Hermione- Tienes razón en una cosa: Será peligroso, preferiría que regresaran –ambos pusieron cara de "intenta obligarnos"- pero si van a venir tienen que tener mucho cuidado y no confiar en nadie.

- En marcha –dijo Daniel dirigiendo al grupo, como si no estuviera en calidad de cautivo.

Curiosamente Harry lo obedeció y le hizo señas a sus amigos para que los sigan. Era algo extraño aquello porque ninguno de ellos confiaba totalmente en Daniel luego que Isabel lo delatara, Harry sin embargo seguía a su intuición, a pesar de no poder comprender sus motivos percibía que ambos tenían algo en común en aquella aventura.

Casi era mediodía, avanzaron entre las paredes de piedra bajo un precioso cielo azul con nubes como algodón aquí y allá, observando a lo lejos algunos campesinos muggles paseando ovejas de tanto en tanto; estos no parecían sorprendidos de las personas con túnicas caminando al centro de la fortaleza, parecían comunes por esos lugares y las cuerdas de Isabel no se notaban luego de que Hermione les cambió el color para que hicieran juego con la túnica.

Finalmente luego de una caminata no muy larga llegaron a un lugar completamente diferente de todo lo que había en ese lugar, era un bloque de piedra blanca, con apariencia caliza y forma como de techo de calamina, ondulado de forma vertical. Podía observarse que en los surcos que se formaban suavemente de arriba abajo entraba fácilmente una persona sentada y si no fuera por la forma rocosa de los contornos cualquiera diría que fue construido con la intención de hacer un tobogán para varias personas.

El tobogán le traía a Harry algunos recuerdos no muy placenteros de su niñez, como cuando fue perseguido por Dudley hasta uno y al deslizarse del otro lado cayó mal, por fortuna Dudley fue lo bastante estúpido como para ir tras de él y su gordo trasero se atoró convirtiéndolo en el hazmerreír de todos, excepto de Harry quien fue atrapado por la pandilla abajo y golpeado para tratar (inútilmente) de desviar la atención de los otros niños, que encontraban muy divertido ver a Dudley forcejeando para deslizarse por la rampa sin caer por el borde.

- ¿Y ahora? –preguntó para desviar su mente de aquellos recuerdos.

- Debo hacer la invocación correcta al apu para que abra la puerta por la que nos llevará a la casa.

Harry estaba a punto de preguntar qué diablos era el apu, cuando Ron exclamó alarmado a la vez que señalaba la ruta por donde habían venido.

- ¡Allá vienen los mortífagos, están noqueando a los muggles!

En efecto trescientos metros atrás, por donde habían llegado, los campesinos estaban cayendo inconscientes por rayos rojos y sus ovejas corrían asustadas.

- ¡Debemos irnos! –dijo Hermione asegurándose de que Isabel no escapara, enlazando con un hechizo las cuerdas a su varita.

- Demonios… ¡También vienen por el otro lado! –exclamó Harry viendo más allá del rodadero.

- ¡Estamos atrapados! –dijo Ron aterrorizado.

Daniel se volvió hacia el Harry.

- Necesito que me devuelvas mi varita.

- ¡Para qué!

- ¡Sin ella no puedo sacarlos de aquí!

No estaban en situación de pelear con los mortífagos, eso era claro, Harry sacó de su bolsillo la varita de Guayacán con la cinta roja en la base.

- Ten. Pero si…

- ¡HÁGANSE ATRÁS! –ordenó Daniel interrumpiéndolo, en su cara se veía por primera vez temor aunque no parecía ser por los mortífagos (que ya se encontraban a doscientos metros de ellos), veía al suelo, como tratando de hacer acopio de fuerzas.

De pronto se volvió hacia Isabel, finalmente parecía que había juntado las fuerzas necesarias, levantó su varita hacia la formación mineral con forma de tobogán mientras sus pupilas desaparecían, dejando sus ojos blancos ante el asombro de los tres amigos, luego de la punta de su varita salió un ligero resplandor.

Pasó un segundo que pareció una eternidad y luego dijo en voz apenas audible por los muchachos…

- Demolitus

Lo siguiente sucedió también como en cámara lenta: Mientras un mortífago llegaba desde arriba del rodadero, de la varita de Daniel surgió un pequeño relámpago blanco, rodeado de algo parecido a una inmensa onda expansiva, tan compacta que se veía como agua alrededor del delgado rayo.

El disparo alcanzó en una fracción de segundo el rodadero y entonces Harry y sus amigos tuvieron que taparse los oídos y ponerse a cubierto. La inmensa roca en forma de tobogán estalló en mil pedazos con un gran estruendo, salpicando fragmentos en todas direcciones.

Al disiparse la nube de polvo tan sólo quedaba un cráter donde estuvo el rodadero; Hermione se sacudía el cabello para quitarse el polvo cuando observó algo cerca de ellos, parecía la ropa de alguien, se acercó a ver lo que era y se llevó la mano a la boca. Se volvió, cayó de rodillas respirando pesadamente y sin poder evitarlo, vomitó.

Ron lo notó y se acercó para ver lo que su amiga había descubierto, al ver aquello su cara se puso verde y también estuvo en un triz de ponerse a vomitar, pero Hermione jadeaba y se veía a punto de desmayarse así que prefirió desviar la vista y atenderla.

Al lado de ellos había un antebrazo cercenado con parte de una túnica negra, manchado de sangre. La mano estaba agarrotada sujetando una varita y se podía observar que la marca tenebrosa se insinuaba bajo la túnica.

- ¿Qué sucede? –Harry se acercaba al ver a Ron sujetando a Hermione.

- Creo que ella no está bien.

- No…, esperen, puedo… seguir… -decía entre suspiros la chica- necesito… un… minuto…

- ¿Qué sucedió?

- Mira –dijo Ron en voz baja y señaló con un dedo el lugar donde habían visto ella y él el miembro mutilado.

Harry observó y comprendió todo, aquello seguramente era del mortífago que estaba encima del rodadero cuando este explotó. Luego de un momento también tuvo que volverse, asqueado.

- Debemos irnos –dijo haciendo esfuerzos por controlar su estómago- los otros ya deben estar llegando.

Hermione hizo un esfuerzo por levantarse pero se tambaleó y se hubiera caído si Ron no la hubiera sujetado y antes que ella dijera algo ya la había levantado en brazos y la llevaba hacia Daniel junto con Harry.

- Chicos… esperen… Isabel…

Harry se golpeó la cicatriz con la palma de la mano ¡la había olvidado!

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Isabel estaba tumbada boca abajo luego de la explosión, los oídos le zumbaban porque no pudo tapárselos y se había dado un duro golpe en el suelo al caer con las manos atadas. Se levantó con esfuerzo y buscó a su alrededor con la mirada, ahí estaba Daniel, y a unos metros de él estaban los chicos entrometidos, pero…

Su mirada volvió hacia donde estaba Daniel para verlo mejor, estaba de rodillas en el suelo y cerraba con fuerza los ojos, apretando los dientes, como luchando contra una maldición cruciatus. Por primera vez la angustia pareció teñir el semblante de Isabel, de pronto se dio cuenta de lo delicada que se estaba volviendo su situación.

Daniel abrió los ojos y se volvió hacia ella.

- Como pudiste hacerlo, -dijo como en un susurro- eran tus amigos… -sus ojos estaban enrojecidos, pero su mirada ya no era asesina, era demencial.

Isabel estaba absolutamente aterrorizada, no podía razonar con quien tenía adelante, sólo le quedaba un recurso…

- HARRY DETÉNLO, ¡VA A MATARME!

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Los mortífagos se estaban reponiendo de la impresión ocasionada por la explosión del rodadero, así como el macabro descubrimiento de otras partes del mortífago muerto.

- ¿Iván qué pasó?

- Seguro utilizó la maldición devastadora.

- ¡Está loco!

- …o desesperado. Como sea es mejor que no nos acerquemos aún, luego de usar esa maldición va a estar impredecible y peligroso.

- Pero Isabel…

- Dala por muerta, si no la mató la explosión seguro lo hará él.

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Harry escuchó el grito de ayuda de Isabel y llegó apenas a tiempo para interponerse entre Daniel y su inminente víctima.

- Avada

- ¡Daniel qué haces! La necesitamos viva.

- ¡Quítate de en medio!

- ¡Qué te sucede! Si la matas el ermitaño no nos dirá nada.

- No me importa…

- ¡NO VOY A MOVERME!

- ¡STUPEFY!

- ¡PROTEGO!

El disparo de Daniel se reflejó limpiamente hacia él, que lo esquivó ágilmente mientras se mantenía en guardia, pero no contraatacó, parecía comenzar a reconocer al muchacho de cabello negro frente a él.

- ¿Sabes a quién estás protegiendo? –dijo furioso.

- Lo sabemos.

Hermione y Ron habían llegado a la escena, no entendían por qué el investigador se comportaba así, pero era obvio que necesitaban hacerlo entrar en razón antes que los mortífagos llegaran.

- Sabemos lo que hizo, traicionó y llevó a la muerte a tus amigos, pero la necesitamos con vida si queremos detener a Voldemort, si la matas no podrás vengar sus muertes.

Hermione había usado toda la lógica que pudo reunir, Daniel finalmente parecía estar entrando en razón.

- Esta bien, háganse a un lado por favor…

- Daniel… -comenzó a decir Ron queriendo sumarse a los argumentos de sus amigos.

- Juro que no la mataré –le cortó Daniel con un suspiro- pero necesito hacer esto.

Se acercó a Isabel, que a pesar de haber recuperado algo de su aplomo aún estaba asustada por lo que pudiera hacerle.

- Legilimens

Curiosamente la varita de Daniel estaba dirigida hacia su cabeza y la base hacia Isabel, el hechizo como era de esperarse envió los recuerdos de Daniel hacia Isabel.

Harry, Ron y Hermione no se explicaban por qué estaba haciendo eso, hasta que vieron a Isabel; temblaba y sollozaba evidentemente afligida y con los ojos cerrados. Daniel separó la varita de su cabeza y miró a Isabel con desprecio.

- No importa toda la basura que digas acerca del poder y el miedo; yo te conozco –también él soltaba lágrimas- sé que lo que hiciste no te resultó indiferente. Imaginé que tal vez necesitabas un punto de vista más cercano.

Por primera vez fue Isabel la que dirigió una mirada asesina a Daniel, pero no dijo ni una palabra.

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El grupo avanzaba por un túnel que quedó al descubierto dentro del cráter, al pasar sujetaron con un hechizo a Isabel en la pared y bloquearon la entrada haciendo flotar hacia ella varios escombros.

Daniel encabezaba la marcha en silencio, luego de lo que sucedió con Isabel no había dicho ni una palabra ni respondido a las preguntas que le hicieron insistentemente Ron y Harry. Por último Ron se volvió hacia Hermione.

Ella estaba también un tanto callada, pero parecía más bien apenada por Daniel

- ¿Qué sucedió allá? ¿Puedes explicarlo? –preguntó el pelirrojo.

- Utilizó la maldición devastadora –dijo como se aquello resumiera todo, pero sólo consiguió desconcertar aún más a su amigo, Harry (que iba cerrando la marcha llevando a Isabel) se acercó para oírla también.

- La maldición devastadora –continuó la chica- es una maldición horrible que sólo se puede emplear si uno invoca el peor recuerdo de su vida, el resultado es lo que vimos con el tobogán. Sin embargo el precio es muy alto, el que la emplea revive, como si hubiera acabado de suceder, el recuerdo que invoca.

- Y Daniel revivió la noche en que murieron sus amigos–entendió por fin Harry.

- No lo culpo por querer matarla, yo también querría –dijo Ron.

- Es peor que eso, Daniel no la mató pero le transmitió el recuerdo de aquella noche. No puedo imaginar una venganza más cruel.

- ¿Acaso crees que a ella le importe? –preguntó Ron a Harry en voz baja.

Pero Harry se había vuelto hacia ella; la habían silenciado nuevamente luego que pasara el efecto del anterior hechizo, pero su cara fastidiada y su mirada fulminante eran toda elocuencia: ¡Qué diablos le importa eso a ustedes!

- Creo que sí –dijo en voz baja Ron.

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Harry se había hartado de las cavernas luego de estar cautivo y luego escapar de una, no veía la hora de irse de esta. No es que fuera desagradable, sus bordes eran de piedra y estaban pulidos en la roca sólida, pero comenzaba a sentir claustrofobia, otra cosa adicional era que parte de su sueño era ese corredor con serpientes que vio en el lugar donde estuvo cautivo. No le había mencionado eso a Daniel, en parte porque no sabía entonces si podía confiar o no en él, ahora no sabía cómo reaccionaría.

El ex auror había cambiado, estaba muy callado y demacrado, su postura era más rígida y miraba de tanto en tanto hacia atrás. En aquellos momentos el cambio era mucho más evidente; su mirada ya no era enigmática, era siniestra.

Sacó algo de su bolsillo. Parecía una brújula y en efecto eso era, sólo que la aguja flotaba sobre la tapa mientras que otras dos más pequeñas flotaban a menor altura señalando hacia atrás en dos direcciones, una de ellas se movía además de adelante hacia atrás mientras que la otra parecía temblar hacia los lados.

Daniel pareció ligeramente decepcionado al ver esto y cerró de golpe la brújula haciendo que las flechitas volvieran adentro rápidamente.

- Los demás nos encontrarán allá, van por el camino largo pero más rápido que nosotros. Los mortífagos aún no consiguen entrar.

Hermione iba a decir algo pero Daniel había retomado la marcha dándoles la espalda.

Harry veía a Daniel y se preguntaba si es que él mismo se comportó así el año pasado… ¡Nooo! Aquel tipo estaba sumergido en su propia melancolía y se aislaba del mundo y de aquellos que trataran de ayudarlo ¿y él no acaso? Harry se sentía frustrado porque vio morir a Cedric Diggory, pero Daniel vio morir a todos sus amigos, la comparación lo molestaba y al darse cuenta de eso se sentía más fastidiado aún de su propia actitud. Sabía que su humor podía haber molestado a sus amigos antes, pero recién ahora comenzaba a entender qué tanto. Posiblemente si le preguntaba a Ron al respecto sería un progreso, pero con una mortífaga escuchando atrás prefería no hacerlo.

Hermione por su parte se veía desesperada, pero no acertaba a preguntar si faltaba mucho para llegar. A diferencia de sus amigos ella sí sabía la distancia exacta que había que recorrer y sencillamente le parecía demasiado para hacerla caminando, sobretodo por un túnel.

Luego algo pareció abrirse más adelante y un resplandor los cegó a todos, era la luz del sol entrando a raudales desde el final del túnel, los muchachos pensaron "al fin".

Salieron protegiéndose los ojos de la luz directa del sol que era bastante intensa, pero al ver mejor se dieron cuenta que no provenía del sol, sino de un inmenso mar al frente de ellos.

- ¿Hemos vuelto a Lima?

- No Harry, esto es el lago Titicaca.

- ¡Vaya! –exclamó Ron realmente sorprendido- qué grande es.

- Leí que comienza en este país y termina en el siguiente, es uno de los más grandes del mundo –le dijo Hermione- ¡pero sólo hemos caminado dos horas!, ¿Daniel, cómo llegamos tan rápido?

Por un momento pareció que Daniel la ignoraría como había estado haciendo con todos durante el camino, pero pareció darse cuenta de su actitud y (con evidente esfuerzo) respondió:

- Utilizamos un pasaje a través de un apu. El apu es el espíritu de la montaña, hay varios en esta cordillera y este pasaje los comunica. Ellos pueden en su interior alterar el espacio y el tiempo.

- Pero…

- No sé cómo –le cortó Daniel- hasta hace poco yo también pensaba que era tan sólo una leyenda.

Justo al lado de donde ellos estaban parados comenzaba un camino de piedras que bajaba por toda la falda de la montaña, desde la salida del túnel hasta un punto más allá de una curva en el camino.

"Es por acá." dijo y los guió por el camino de piedras, el cual daba la impresión de ser muy antiguo.

Luego de media hora llegaban a una cabaña un tanto metida en la falda de la montaña, de forma que sólo podía observarse desde el camino por el que llegaron, mas no desde cualquier lugar fuera de la montaña.

Tocaron la puerta y desde adentro les llegó una voz que a Harry le pareció demasiado parecida a la del amauta que lo secuestró.

- El joven Potter y el señor Guevara entren, el resto espere fuera.

Daniel y Harry se miraron extrañados, ambos se preguntaban lo mismo ¿por qué no hacía pasar a Isabel también?

- ¿Y nosotros? –susurró Ron molesto, esperaba tomar o comer algo, ya que desde el día anterior no había probado bocado alguno.

- Hay comida y sillas al lado –contesto la voz como si lo hubiera estado esperando.

Hermione y Ron rodearon la casa y al lado encontraron una mesa de madera servida con pan, frutas, una jarra de madera con chicha de jora y dos vasos, habían además dos cómodas sillas de madera y un banco al lado de un poste, ideal para dejar atada a Isabel.

- ¡Guay!, ya tenía hambre.

- ¿Cómo puedes pensar en comer Ron? Quién sabe qué estará pasando ahí dentro.

- ¡No te preocupes! Nos lo contarán cuando vuelvan, además se saben cuidar bien.

- Qué rápido recuperaste la confianza en Daniel –le dijo Herm socarronamente.

- Los vi pelear y Harry se defendió bien –dijo Ron antes de engullir un pedazo de pan.

Hermione sospechaba que Daniel no pretendía tanto lastimar a Harry como quitarlo del camino en aquel momento, pero en todo caso lo que le preocupaba no era él, sino aquel ermitaño, la mesa con comida y los dos asientos ¿cómo supo que vendrían ellos dos también?

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Estos últimos tres capítulos han estado un poco alejados de la trama original, pero eran necesarios para ubicar a los personajes en el punto de partida, en el próximo capítulo vienen las respuestas a las preguntas sobre cuál será el papel que jugarán Daniel y Harry en este enigma y cuál es la relación entre ellos, así como el origen de la reliquia. Esperaba ponerlos en este capítulo pero ya estaba muy largo, así que deje el presente como un interludio (musicalmente hablando) y en el siguiente capítulo doy toda la información.

Les agradezco a Jeune Circe y Misakats por su constante apoyo en esta aventura literaria, estoy entrando a la recta final y pienso retomar a algunos otros personajes de la Orden del Fénix. Nos vemos.

Dorian Crow