Hola, hemos vuelto para dejar otro capítulo de nuestra secuela, por suerte esta vez tardamos menos que la anterior :p de antemano gracias a todos por su paciencia y por los comentarios lindos que nos dejaron en el capítulo anterior
Les recuerdo que los personajes no nos pertenecen, son de Rumiko-sama, creadora de estos magníficos personajes.
Simbología
-kkk- Los personajes hablan
-kkk- Los personajes piensan
Capítulo XIV "El camino hacia Jusenkyo"
-No debes mirarla…- se repetía por enésima vez el artista marcial.
Llevaban poco más de tres horas en el tren que los conduciría hasta un pueblo cercano a Jusenkyo. Desde lo acontecido el día anterior las cosas entre ellos estaban realmente tensas y prácticamente no habían cruzado palabra.
-No quiero mirarla… de seguro está enfadada por lo de anoche, tal vez no debí buscar otra habitación y dejarla sola en la que teníamos para los dos, pero… cada vez que duermo junto a ella me pasan cosas y después de lo que pasó en las aguas termales mi resistencia no es la mejor- sin darse cuenta un sonoro suspiro emergió de sus labios -Como desearía poder decirle que lo único que quiero es hacerla mía, sus besos no me bastan como antes… cada vez necesito más…-
Akane observaba inquieta la actitud del muchacho, era evidente que él la estaba evitando desde lo ocurrido la noche anterior -Lo que pasó fue algo vergonzoso, pero Ranma no debería evitarme, tampoco debió irse a otra habitación anoche… Es un cobarde- pensó para si misma irritada -Si no me quiere hablar es cosa suya…baka-
El muchacho dejó de mirar el paisaje y volteó lentamente hacia la joven -Se nota que está enojada, si le hablo ahora de seguro me mata, definitivamente no es buena idea evitarla…. Pero si le digo lo que me pasa dirá que soy un pervertido… ¡chikuso! No sé que hacer…- ante estos pensamientos empuñó fuertemente sus manos en señal de frustración.
La expresión furiosa del chico no pasó desapercibida para la joven -Tal vez lo intimidé al no frenar la situación, ¿Y si ahora cree que soy una pervertida?...-
-Ahora somos novios… no debería ser tan difícil acercarme a ella- tímidamente levantó la vista para clavar sus ojos azul grisáceos en los de su prometida -Además ahora no parece tan enojada…-
Una agradable sensación de calor comenzó a recorrer su cuerpo al sentir la mirada cautivante del muchacho, esa mezcla de inseguridad y amor reflejada en sus ojos la envolvía de sobremanera -Ranma… si supieras lo mucho que me encantas. Que me vuelves loca con solo mirarme, que cada parte de mi cuerpo te reclama… No puedo seguir ignorándote, necesito sentirte aunque sea un poco-su mano comenzó a deslizarse lentamente hacía la de él en busca del añorado contacto.
-No creo que se enoje si le tomo la mano, que no haya dormido con ella no quiere decir que estemos pelados ¿na?- sin observar los movimientos de su prometida acercó su extremidad de forma temblorosa.
En fracción de segundos sus manos se encontraron, rozando con parsimonia sus dedos, el roce de piel era exquisito -Nunca pensé que extrañaría tanto sentirte Ranma, aunque sea solo un poco… Te necesito- sus parpados comenzaron a bajar hasta descansar completamente, mientras que cada uno de sus sentidos se centró en ese único contacto.
Casi por inercia sus dedos se entrelazaron acariciándose lentamente unos con otros. La mano fuerte y grande de Ranma se alejó levemente logrando una perfecta caricia, la de Akane se acercó ágilmente, dejando en claro que no quería perder el preciado contacto.
La peli-azul se recostó levemente en el hombro del muchacho perdiéndose en la esencia masculina de éste -Realmente necesitaba sentirte a mi lado, me siento segura cuando estoy así contigo-
El artista marcial soltó la mano de la joven y con mucho cuidado la rodeó por la cintura y la acercó más a él -Nosotros no necesitamos hablar, nos conocemos perfectamente…y eso me gusta- pensó enlazando nuevamente su mano con la de su chica.
Habían pasado algunas horas tranquilos y en silencio viajando. Al bajar del tren la pareja de Nerima dirigió sus pasos al pueblo más cercano del sector. El trayecto los había agotado un poco, por lo que decidieron descansar ese día, al siguiente podrían ir tranquilamente a las posas de Jusenkyo y solo tendrían que caminar un poco.
-Mira Akane, allá está el pueblo- indicó observando el portón de madera rojo rodeado de una fuerte muralla estilo chino.
La joven guardó el mapa en su mochila de equipaje y tomó la mano del muchacho -Tengo la impresión de haber estado antes aquí, no sé porque pero este pueblo se me hace muy familiar-
-Pero, tú nunca has estado aquí, es decir, solo conoces… ya sabes- expresó con dificultad, tragando fuertemente para no recordar lo ocurrido la última vez que estuvieron en China.
La joven observó detenidamente el rostro entristecido del muchacho -¿Te refieres a aquella vez que tuvimos que pelear contra Saffron?... cuando casi mue…-
-Sí…- respondió cortando la frase de la muchacha. Odiaba la sola idea de recordar ese momento, se había comportado como un inútil, su deber era protegerla a toda costa y en ese momento, casi falló… su nostalgia interna se vio interrumpida por dos brazos que lo envolvían con firmeza.
-Olvídate de eso… te he dicho cientos de veces que no fue tu culpa- conocía las expresiones de Ranma, sabía perfectamente que el tema no estaba del todo olvidado.
El oji-azul le devolvió el abrazo con la misma emoción y necesidad -No debiste arriesgarte así por mí… soy yo el que debe protegerte. Si te pasara algo yo…yo… no sé que haría sin ti, no tienes idea lo mucho que me importas- su voz se volvió ligeramente temblorosa ante la sola idea de perderla.
-No pienses en eso, yo estoy aquí contigo y siempre lo estaré- expresó en tono conciliador -Y si te importo tanto como tú a mí entonces creo que tengo una idea- añadió alzando ligeramente su rostro para observarlo.
Ella, única y exclusivamente ella sabía como hacerlo temblar de pies a cabeza, ni siquiera una fobia tenía un efecto tan estremecedor en él. Cada vez que recordaba lo sucedido en las posas no podía evitar sentirse triste, sin duda esa había sido la prueba más dura que le había puesto la vida, pero ahí estaba ella, "su Akane", para recordarle con solo una sonrisa que ella estaría siempre junto a él.
Lentamente acercaron sus rostros, la imperiosa necesidad de sentir sus labios se acrecentaba con el pasar de los segundos -Eres… perfecta para mí- susurró cerca de sus labios, rozándolos tierna y lentamente.
-Y tú para mí- decidida se encargó de eliminar la distancia que había entre ellos dando lugar a una exquisita danza de labios.
Tal como la primera vez, sus labios se encargaban de acariciarse mutuamente, demostrando así todos los sentimientos que albergaban en sus corazones, sus lenguas se entrelazaban reconociendo los lugares íntimos e infinitamente dulces. Ninguno tenía intenciones de terminar el beso, necesitaban seguir demostrándose su amor...
En ese preciso momento una conocida voz China los sacó de su romántico momento -Nihao Ranma- saludó fervorosa lanzándose al cuello del muchacho, interponiéndose así entre él y Akane -¿Tu venir a ver a Shampoo a pueblo de amazonas?- preguntó alegre frotando su cuerpo de forma insinuante.
La expresión de pánico de Ranma se instaló rápidamente al sentir el aura asesina rodear a su prometida -Sha…Shampoo por…por favor…su…suéltame- balbuceó intentando alejar a la joven sin tocar ningún lugar comprometedor de su cuerpo.
Akane observaba furibunda la escena, la ex autoproclamada prometida de su novio la había apartado sin ningún tipo de recato y ahora se frotaba descaradamente al cuerpo que solo ella podía tocar -¡Aléjate de él inmediatamente!- gritó exasperada.
-Tranquila Akane, yo solo dar bienvenida a ex airen y aprovechar de tocar buen cuerpo- comentó tranquila soltando el agarre que tenía sobre él.
La peli-azul se acercó a la amazona con mirada penetrante -Que te quede claro una cosa, Ranma tiene dueña ¡la única que puede tocarlo soy yo!- espetó totalmente fuera de si, con ira emanando por cada uno de sus poros mientras que sus manos se empuñaban cada vez con más fuerza preparada para lanzarse al ataque en caso que fuese necesario.
-Akane ser más posesiva que antes…- espetó con tono de burla.
La escena fue interrumpida por un joven que con paso lastimoso, totalmente abatido y un gran moretón en su ojo izquierdo, se acercó hasta la joven de cabellos azulados y la abrazó cariñosamente -Shampoo… ¿Por qué me tratas así? Soy tu futuro esposo… además no destrocé la cocina a propósito, prometo que no va a volver a ocurrir- dijo al borde de las lágrimas.
Una pequeña vena comenzó a palpitar de forma incesante en la frente de la muchacha japonesa. Levantó su mano para golpear al despistado chico de túnica blanca, sin embargo antes de que lograra conectar un golpe él ya volaba por los aires cortesía "patada mágica Saotome"
-Mousse, tan idiota como siempre- farfulló enojado, no le había agradado en lo absoluto la manera en que el chico pato había abrazado a su prometida -Vámonos de aquí Akane, buscaremos otro pueblo para pasar la noche- sin esperar respuesta tomó a la muchacha de la mano y emprendió camino en sentido contrario al de la entrada al pueblo.
La joven de cabellos púrpura se acercó a la pareja y tomó la mano libre de Akane -Éste ser pueblo que estar más cerca de Jusenkyo, ustedes poder quedarse, otro pueblo estar muy lejos, tardar horas en llegar- espetó jalando a la chica hacia ella.
El peli-negro imitó la acción de Shampoo y jaló a su novia hacia él -Nos iremos de aquí y punto, no quiero tener problemas con más amazonas-
-Pero ustedes ya estar antes aquí, cuando todos nosotros viajar por espejo griego que Hapossai robar a bisabuela de Shampoo, ustedes no tener problemas esa vez ¿ne?- dijo con tranquilidad soltando el brazo de la peli-azul.
-Por eso el lugar me parecía familiar…- murmuró para si la menor de los Tendo, moviendo levemente la extremidad recién liberada.
El chico soltó el otro brazo de su novia y cruzó ambos sobre su pecho -Eso da igual, de todas formas nos iremos de aquí- espetó con seguridad.
La amazona levantó una ceja y esbozó una pequeña sonrisa -Que pena que ustedes querer irse, yo preparar mucho ramen ahora- comentó. Convencida de que con eso convencería a la pareja, o al menos a Ranma, a pasar ahí la noche.
Un pequeño crujido en el estomago del artista marcial, dejó en evidencia que la palabra comida había hecho un efecto poderoso en él -Bueno, si el otro pueblo está lejos, tal vez sea mejor que nos quedemos ¿Qué dices Akane?- preguntó lanzándole una sonrisa matadora, mientras clavaba fijamente su mirada en ella.
Al recibir la penetrante mirada de su prometido su rostro adquirió un leve tono carmín -Baka… odio que me mire así para chantajearme… se fuerte Akane, no dejes que te maneje con una mirada… tú puedes- se convencía a si misma.
-Y bien ¿Qué dices koishii? ¿Nos quedamos?- preguntó manteniendo su profunda mirada.
La peli-azul abandonó sus pensamientos perdida en la voz varonil y seductora que el chico había utilizado al dirigirse a ella, rápidamente volteó y caminó con el paso más veloz posible hacía la entrada del pueblo, sin detener su caminar habló -¿Qué esperan...? apresúrense-
Los aludidos se miraron extrañados de su actitud y la siguieron.
Una hora después los jóvenes se encontraban en la casa de Cologne…
-Muchas gracias por la cena Shampoo, estaba realmente exquisita- balbuceó Ranma, terminando de engullir la comida.
La peli-azul observaba de reojo sus acciones con un pequeño deje de recelo -Comes como si no lo hubieras hecho en días- farfulló molesta.
La amazona dejó de torturar al pequeño pato blanco de gafas y lo dejó atado a una silla, arqueó levemente una ceja, y se sentó a un lado del muchacho -Pobre ex airen, de seguro tú no comer buena comida en días…- comentó lastimosamente.
Ante el comentario, el chico esbozó una gran sonrisa -Pues sí, la verdad con lo que cocina Akane no hay estomago que sobreviva, por suerte solo hemos estado de viaje un par de días, si no de seguro ya estaría muerto- dijo soltando una sonora carcajada.
-Si ex airen querer buena comida, debió haber elegido a Shampoo para esposa. Ahora yo ya no estar disponible, yo ser futura mujer de otro- espetó con tranquilidad -Pero si tú querer ser padre de algunas hijas de Shampoo, no haber problema- agregó sensualmente rozando con una de sus manos el muslo del joven.
Al sentir la pequeña caricia el cuerpo del artista marcial se crispó por completo, torpemente movió su pierna alejándola del alcance de la joven de cabellos púrpura, pero antes de que pudiera decir algo recibió un fuerte golpe en su cabeza que lo dejó ligeramente inconciente.
-¡Eso fue por decir que mi comida es mala!- gritó furiosa estrellando su mazo sobre la cabeza de él -¡Y esto es por dejar que te toquen!- con fuerza lo tomó del cuello de la camisa y conectó un certero puño en su rostro lanzándolo a una de las paredes de la casa. Con ligereza y precisión volteó hacia la otra joven -¿Ahora explica lo de tu casamiento Shampoo, porque no entiendo nada?-
La joven observó con una pequeña gota sobre su frente -Tú ser muy violenta Akane, si seguir así tú quedar viuda antes de casarte- comentó alegremente.
La abuela que hasta ese entonces había visto la escena desde la cocina se acercó a la mesa donde se encontraban los chicos -Shampoo vino a China para casarse bajo las leyes amazonas con Mousse- respondió subida sobre su bastón.
Akane retomó su postura y volvió a sentarse en su lugar, optó no decir nada referente al comentario de la otra joven y puso toda su atención sobre la anciana -Parece que me perdí de algo... no creo que Shampoo haya aceptado así como así a Mousse ¿Qué sucedió?- preguntó inquisitiva.
-Todo ser culpa de Mousse- espetó indiferente la voluptuosa chica.
La anciana rió internamente ante la actitud altanera de la muchacha -Aunque reaccione así yo sé que no le molesta tener que casarse con Mousse…- con la tranquilidad que la caracterizaba tomó su pipa y la posó sobre sus labios en señal de comenzar una larga historia -Hace poco menos de una semana envié a Shampoo a entregar un pedido…-
-Cuando Shampoo ir muchos hombres interponerse en el camino para robar- interrumpió la joven -Yo estar lista para combate, pero tonto Mousse interponerse- farfulló molesta recordando lo sucedido.
Mousse, quien permanecía en su forma de pato, sacó una pequeña cuchilla y cortó la soga con la que Shampoo lo había atado, tomó una tetera de agua caliente y la roció sobre si -Fui por ti porque tardabas mucho en llegar- intervino tímidamente.
El chico de cabellos azabache, caminó con algo de dificultad y se sentó nuevamente en su lugar -¿Y luego que pasó?- preguntó curioso tocando delicadamente la zona de su cabeza afectada por el golpe.
-Cuando vi que esos tipos querían hacerle daño a mi Shampoo corrí a socorrerla y comencé a atacarlos con mis ataques especiales y algunas bombas- contestó acomodando sus manos dentro de su túnica blanca.
La joven China intervino nuevamente -Tonto Mousse no usar gafas para pelear y el atacar también a Shampoo, yo estar desprevenida y él dejarme inconciente-
-Como amazonas que somos debemos respetar nuestras leyes, como Mousse venció a Shampoo tiene derecho a reclamarla como su mujer. Es por eso que hemos venido a nuestro pueblo a efectuar la boda- explicó la anciana.
Akane observó de reojo a su prometido -Eso quiere decir que renuncias definitivamente a Ranma ¿Ne?- preguntó observando fijamente a la chica.
Ésta observó fijamente al muchacho de gafas -Shampoo ya no estar interesada en Ranma, Mousse ser mi airen ahora- la respuesta sonó tranquila, a pesar de la constante negación de la joven, había cierto toque de afecto en sus palabras.
-Abuela… necesito entrenar un poco, por alguna extraña razón mi cuerpo está bastante adolorido- bufó con tono resentido mirando a la chica de cabellera azulada -¿Dónde puedo entrenar?-
La anciana aspiró lentamente de su pipa y contestó -Al final del pueblo hay un bosque bastante amplio, ahí puedes entrenar con tranquilidad-
-¡Genial!- en ese instante se puso de pie y salió de la casa con dirección al bosque de entrenamiento.
Akane se sintió un poco apenada, ya que el muchacho no se había dirigido a ella y ni siquiera la había mirado antes de salir -Baka… es él quien dice boberías y luego se enoja… aunque tal vez, no debí haberlo golpeado tan fuerte- con el leve sentimiento de culpa caminó hacia la salida de la morada.
Ranma había encontrado el lugar perfecto para realizar su entrenamiento, en realidad no estaba tan interesado en el ejercicio, al contrario deseaba estar alejado de la casa de las amazonas. Estaba internado en medio del bosque, la brisa de la noche era ligeramente fresca, una luna llena se perfilaba en el cielo, mientras que el arrullo del río viajando a través del bosque creaba una atmósfera bastante pacífica.
El joven Saotome había estado realizando katas y diversos ejercicios para desviar su mente de ciertos temas. Pese a todos sus esfuerzos no podía evitar sentir enojo ante la actitud de su prometida unos minutos atrás… -Puede que haya hablado mal de su comida, pero aún así no debió golpearme tan fuerte…- lanzó un puñetazo al aire -Akane tiene que aceptar que cocina terrible- inhaló profundo y su mirada se tornó algo melancólica, -Pero mi intención no era que se enojara… Rayos ahora tendré que pedirle disculpas- musitó finalmente por lo bajo…
Continuó realizando sus ejercicios y reflexionando, -Además no entiendo por qué se enojó por lo de Shampoo, no es mi culpa que ella siempre esté acosándome…- su entrecejo se arrugó, -Luego de todo lo que hemos pasado juntos Akane no debería ponerse celosa por las demás chicas… Ya debería tener muy claro que es la única que me interesa- paró en seco los movimientos de su cuerpo y miró pensativo a su alrededor…
Tomó la decisión de inspeccionar mejor el bosque, con la intención de buscar un lugar más peligroso para su entrenamiento. Caminó a la orilla del río, conforme iba ascendiendo el sonido de la corriente se hacía más fuerte, al mirar el movimiento del agua se dio cuenta que la fuerza con la que descendía era cada vez más poderosa. La razón de los cambios pronto apareció ante sus ojos, una gran pared de piedra de cual una cascada de agua cristalina descendía con ímpetu.
La escena era hermosa, sobre todo por los reflejos que la luna producía sobre la caída de agua. Al seguir su pasó encontró un fuerte tronco sobre el cual podía cruzar al otro lado del río. El largo trozo de madera era macizo, pero algo angosto, al subir sobre éste su mirada se clavó en el fondo… Probablemente la altura con respecto a la base del río era de unos cuatro metros, en realidad no era mucha, pero la fuerte corriente y las rocas en el fondo resultaban algo riesgosas.
De repente una idea cruzó por la mente del joven Saotome… -Éste podría ser un lugar interesante para entrenar- rápidamente tomó posición y empezó a realizar una serie de movimientos sobre la base del madero.
Akane salió del hogar de su eterna contrincante con el pretexto de tomar aire fresco, pese a que la amazona y su abuela habían insistido en que se quedaran esa noche con ellas, la menor de las Tendo intentó por todos los medios no aceptar la invitación. Estando afuera se recostó sobre una de las paredes, -Ranma…- inevitablemente un suspiró salió de sus labios.
Miró hacia el cielo, -La luna está muy hermosa- susurró para si misma. Sus ojos fueron viajando a través de su entorno no podía evitar sentirse algo melancólica. Su prometido se había marchado y por la actitud que expresó antes de irse quedó claro que el muchacho estaba resentido con ella…
-Ranma es un insensible… Primero insulta mi comida y deja que Shampoo siga insinuándose- el rostro de la peli-azul se iba contrayendo por el enojo, -Aunque creo que lo golpee muy fuerte, no es que no lo tuviera merecido- bufó resignada, -Creo que lo mejor es que vaya a hablar con él…-
Sin estar muy convencida de que hacía lo correcto la menor de las Tendo empezó a avanzar hacia donde el espesor de los árboles se hacía evidente. Si no fuera por la luz de la luna tendría que aceptar que la escena le resultaba algo sombría. Al ingresar, la oscuridad y el sonido constante de las ramas chocando entre si hizo que se erizara por completo… -Siempre me pasan estas cosas por tu culpa Ranma- balbuceó temerosa.
Continuó su paso inseguro mientras pisaba hojas secas y pequeñas ramitas, cada crujido la ponía nerviosa, su ojos buscaban entre las sombras algún indicio de vida, tragó en seco… -No creo que esta sea la ruta correcta… ¿En dónde podrá estar el sendero?- de repente sintió algo que rozó su pierna…
-Aaaaaaaaaaaa- un gritó potente emergió de la garganta de la joven Tendo que con velocidad asombrosa comenzó a correr a través del bosque. Sin darse cuenta había atravesado la gran cantidad de árboles y se encontraba enfrente de un río. Respiró forzadamente con una mano colocada sobre su pecho. -¿Por qué siempre… tienen que pasarme… cosas así?- espetó con la voz entrecortada.
Ya más calmada se dedicó a mirar los alrededores para asegurarse que no había ningún peligro, -¿Dónde podrá estar Ranma? No creo que esté muy lejos de aquí- su cabeza giraba de un lado a otro mientras caminaba junto a la orilla del río. Los sentidos de la chica se tornaron más agudos al notar que el sonido del torrente se volvía más fuerte.
Siguió con su inspección visual, sus ojos se detuvieron en un punto al divisar una sombra, -¿Ranma?- susurró la peli-azul, sus pies buscaron acercarse a la figura, parecía una persona sentada sobre un tronco o un puente improvisado para cruzar el río. Al agudizar su vista se dio cuenta que se trataba de su prometido.
Ranma estaba sentando sobre la superficie, parecía bastante concentrado con los ojos cerrados, respirando lentamente como si quisiera aprovechar cada gramo de oxígeno que ingresaba a sus pulmones con cada inhalación. Por el ligero sudor que mostraba su frente, Akane percibió que había estado entrenando.
El muchacho permanecía en quietud total, por su lado la chica de los cabellos azulados no sabía exactamente como reaccionar. Frunció el ceño debido a su indecisión, optó por llamar la atención con un ligero carraspeo de garganta… -Ejem… jum-
La acción no era necesaria, Ranma se había dado cuenta de la presencia de su prometida sin la necesidad de que ésta emitiera sonido alguno. Abrió sus ojos parcialmente, de manera desinteresada miró de reojo a la chica. Lo primero que pudo distinguir fue un par de piernas largas y torneadas, luego subió la vista hasta observar como Akane tenía el rostro enfocado en otra dirección.
Él arrugó el entrecejo y se atrevió a preguntar -¿Qué haces aquí Akane?-
De inmediato la mirada de la joven se posó desafiante en él, cruzó los brazos sobre el pecho, -Quería caminar un poco… y tal vez… verte- expresó con un deje de enojo en su voz.
En fracción de segundos tenía el rostro de su prometido frente al suyo, Ranma conservaba una mirada acusadora, mordazmente agregó -¿Y se puede saber para qué me buscabas?-
La chica mantenía una expresión dura, giró la cabeza mirando en otra dirección que no fuera la de aquel par de ojos azul grisáceo que la intimidaban. Tuvo que hacer un esfuerzo sobrenatural para tragar su orgullo ante lo que iba a decir, -No quiero que estés enojado conmigo Ranma- hizo una pausa y miró al muchacho de frente, -Aunque te tenías merecido el golpe por hablar mal de comida- dijo aún resentida.
Antes de que pudiera continuar el joven Saotome la interrumpió, -Sé que siempre digo cosas que no debo- espetó tocando una de sus mejillas con su dedo índice.
-De eso no cabe duda- denotó hastiada la peli-azul.
El chico achinó los ojos en signo de desaprobación, -Bueno está bien tienes razón- dijo algo molesto, -El punto es que yo… bueno… te… quiero pedir… disculpas-
Los ojos de la joven se abrieron a causa del asombro, -¿Lo dices enserio?-
Ranma simplemente afirmó con la cabeza. Una sonrisa fue la respuesta de la menor de las Tendo, -Te perdono con una condición- solicitó pícaramente.
-¿Q… qu… qué…?- tartamudeo nervioso.
Akane se aproximó a él y entrelazó su mano con la del muchacho, -¿Quiero pedirte que hagas algo por mí?-
La cabeza del muchacho se movió en respuesta positiva, -¿Qué… quie… eres?-
Una sonrisa pícara emergió en los labios de la chica en forma de soborno, -Entréname-
El rostro del chico se quedó estático, su mente trabajaba más rápido de lo que cualquier hubiera podido imaginar, -¿Entrenar a Akane?... No sé si eso sea buena idea…- miró de soslayo a la joven, -La verdad sería bueno para ella, pero quizás algo peligroso… Además nunca podría luchar directamente contra ella-
Con el ceño completamente fruncido y una mirada fiera Akane empezaba a perder la paciencia ante la tardanza de su prometido por darle una respuesta. Apretó con fuerza sus puños y giró su cuerpo dispuesta a marcharse. En cuanto le dio la espalda pudo sentir como un par de manos la sujetaban por los hombros, -No te vayas- dijo suplicante el oji-azul.
Ella se dio vuelta, -¿Vas a entrenarme?- preguntó, poniendo su rostro lo más angelical posible.
Ranma agachó la cabeza, -Está bien lo haré- le dijo desanimado. Inmediatamente la chica lo abrazó efusivamente. El muchacho abrió los ojos del asombro y apenas tuvo tiempo de corresponder a la muestra de aprecio. Akane se separó de él con una deslumbrante sonrisa en el rostro.
-Gracias Ranma… Creo que podemos empezar ahora mismo- analizó los alrededores, - ¿Supongo que ya habrás entrenado? Así que de seguro tienes una idea de las cosas que podemos hacer-
El chico la miró con seriedad, -Akane- ella atendió al llamado clavando sus ojos en él. -Yo sé que quieres mejorar tus habilidades, pero debemos ir paso a paso. Te conozco muy bien y sé cuales técnicas debes mejorar… Pero no quiero que corras ningún riesgo, así que debemos empezar con cosas sencillas-
-Está bien… No tengo problema con eso- caminó hasta donde estaba el tronco estrecho sobre el cual su prometido había estada sentado hacía unos pocos minutos, -¿Cuéntame qué hacías aquí?-
-Estaba realizando varias katas y ejercicios de equilibrio-
Akane analizó el madero y la fuerte corriente que se desarrollaba en el fondo. -Quiero que me enseñes lo que hacías-
Una risa nerviosa invadió al muchacho, -Bueno… no sé…-
-Dijiste que me entrenarías y no veo que tan difícil pueda ser-
Resignado el artista marcial no tuvo otra opción más que atender a la petición de su prometida. -Como quieras… Supongo que te enseñaré como mejorar tu equilibrio-. Hizo una demostración ante la chica, saltó hacia atrás girando su cuerpo, logrando una caída perfecta. Con seriedad se dispuso a hablar -El equilibrio es la base del éxito en cualquier combate, si no puedes tener control sobre tu cuerpo corres un fuerte riesgo de perder ante tu adversario-
Así inició su primera sesión de entrenamiento la pareja, al principio la joven Tendo estuvo algo insegura sobre su postura, le costó trabajo mantener el equilibrio y lograr que los movimientos de su cuerpo fueran lo bastante sutiles para mantener el balance adecuado. Empezaron con katas simples, Ranma sabía que la chica era fuerte, pero no contaba con la mejor coordinación. La alumna respondía de maravilla a la lección, pronto fue dominando cada postura sin riesgo alguno…
La joven de los cabellos azulados con velocidad adquirió seguridad necesaria y quiso aumentar el nivel de dificultad -Gracias Ranma, creo que gracias a esto mejoraré mucho… Pero quiero aprender algo más complicado-
-No sé si eso sea buena idea… Debemos ir despacio-
-¿Acaso temes que sea mejor que tú?- espetó ella confiada, asumió una posición de lucha doblando ligeramente las rodillas y juntando los brazos a la parte superior del cuerpo en forma de ataque.
-¡Ja! Nadie es mejor que yo- soltó Ranma con arrogancia. Esquivó el golpe que iba directamente a su rostro, una sonrisa de medio lado se formó en sus labios, -Eres lenta Akane-
La chica levantó una ceja, inevitablemente sintió algo de enojo ante la crítica de su prometido, -Ya verás que tan lenta soy- arremetió con todas sus fuerzas lanzado varios golpes y patadas, cada acción iba siendo evadida de forma magistral por el oji-azul. Sabía que pronto ella desistiría de atacarlo.
Akane concentró su fuerza en el último golpe, -Jyaaaaaaaaa- exclamó mientras lanzaba su brazo enérgicamente, estaba cerca de alcanzarlo cuando de repente sus pies perdieron noción del borde del tronco. La expresión de su rostro cambió a una de pánico al darse cuenta que iba a caer…
Ranma quedó frío al ver como la chica cambiaba de ángulo ante sus ojos, como en cámara lenta ésta iba cayendo, -Akaneeeeeee- vociferó el muchacho a la vez que se lanzaba al vacío a rescatar a la chica. Llegó hasta ella y la tomó en brazos, Akane se aferró a su cuello aún con miedo sobre lo que les esperaba al caer al fondo del río, lo peor era que si por alguna razón el joven la soltaba ella no podría nadar para salvarse.
-Maldición- murmuró el artista marcial, su caída era inminente, pero su lógica lo llevó a buscar un punto fijo en donde caer. Desde su llegada al sitio notó que en el fondo había varias formaciones de roca, logró caer a la perfección sobre una gran piedra aún con su prometida en brazos. Con varios saltos se movilizó de una roca a otra, hasta conseguir el impulso necesario para llegar a la orilla.
Al fin había ascendido, ambos respiraban de manera agitada, Ranma por el esfuerzo y Akane a causa del susto… El joven Saotome la aferraba con fuerza a su pecho, mientras la peli-azul acariciaba con su respiración el cuello de su prometido.
Con una acción parecida a una caricia el muchacho rozó los mulsos descubiertos, pausadamente una de sus manos se movió sobre la pierna de la chica hasta detrás de la rodilla. Con mucho cuidado la colocó en el suelo, Akane se giró cabizbaja dándole la espalda -Lo siento soy una tonta…- seguía con el corazón desenfrenado por la adrenalina.
Ranma sintió la necesidad de abrazarla y hacerla sentir protegida. Despacio colocó sus manos sobre los hombros de ella -No te preocupes, sabes que yo siempre estaré ahí para protegerte- la joven suspiró aliviada ante el tierno contacto. Con las yemas de sus dedos Ranma fue acariciando los níveos brazos hasta llegar a la cintura de su prometida…
El artista marcial se aproximó más pegando por completo su cuerpo al de Akane. Sus dedos rozaron el borde de la blusa, alzó ligeramente la prenda para acariciar lánguidamente la zona abdominal de la joven. -¿Estás más tranquila Akane?- preguntó sensualmente…
-S… s… sí…- musitó ella intentando contestar, pero estaba bastante tensa al sentir como su prometido la tocaba de una manera insinuante. Cada pelo de piel se erizó al notar como el aliento de muchacho, cálido y pausado le rozó el cuello. Con su nariz Ranma apartó los cabellos azulados y aspiró el dulce aroma que desprendía la chica.
-Me alegro…- depositó un corto beso en tentador cuello, -No soportaría que algo malo te pasara-
Akane cerró sus ojos ante la agradable sensación de tenerlo tan cerca… Un ligero gemido fue emitido involuntariamente al sentir como el chico de la trenza volvía a besar su cuello. Ranma succionaba la zona sensualmente rozando con su lengua la exquisita piel, sus manos se aventuraron por completo debajo de la blusa, ascendiendo del abdomen hasta debajo de los senos. Deseba subir más allá y palpar nuevas áreas, sabía que el camino estaba libre y dada la situación parecía que ella no opondría resistencia.
Dejó de besar el cuello para acercarse a la oreja de su prometida, notaba su agitación… -Perdona por no haber dormido contigo anoche…- lamió de forma descendente hasta llegar a la clavícula, con sensualidad preguntó -¿Me dejarías dormir contigo hoy?-
Continuará….
Notas:
Bueno hace ya bastante tiempo que actualizamos… Quiero aclarar que no aceptamos amenazas de muerte XD. ¿Aceptará Akane esa propuesta indecorosa? No sé que hará ella, pero yo no lo pensaría ni medio segundo.
Agradecemos a las personas que pese al tiempo nos siguen dando su apoyo y dejando los lindos mensajitos. Gracias por ser pacientes con nosotras y la tardanza en subir las continuaciones.
Esperamos les haya gustado el capítulo y nos dejen saber sus comentarios. Por eso a dejar reviews se ha dicho!!
Besos, AkaneKagome
