La ultima función
Mantenía su mente ocupada. Despertaba, alimentaba a su hámster, iba al trabajo, evitaba a Yahiko y volvía a su casa para leer un libro o una película; pero a pesar de todos sus esfuerzos ese maldito hueco en el estómago no desaparecía, así como la ansiedad de cada diez minutos mirar su celular esperando ver algún mensaje o una llamada.
Itachi se había aparecido un día después de que Sasuke dijera todo en estado de ebriedad. El segundo le había marcado antes de que su hermano mayor apareciera en su puerta buscando explicaciones, le había dicho que podía decir que todo lo que dijo era mentira y que al final estaba dolido porque se había decidido por su hermano, pero la realidad era que él ya no podía seguir con aquella farsa. Iba a perder mucho, pero perdería más si se quedaba callado por más tiempo.
Cuando la puerta sonó, no se asomó por el agujero para ver de quien se trataba. Itachi apareció frente a él con un semblante preocupado y rogando en su interior porque las palabras de su hermano fueran mentiras. Por su parte, Sasori lo dejó pasar sin decir una palabra y ambos se sentaron en el sillón, sin tener el valor de lanzar la primera pregunta.
—Es verdad—se apresuró a decir Sasori.
Itachi por fin lo había mirado, pero distinto a otras veces, no veía odio ni deseo en sus ojos, lo que veía era una combinación de decepción y desesperación. Le estaba implorando que dijera que había bromeado y que lo que su hermano había dicho no era cierto.
—Debí desmentir todo cuando debía, pero me deje llevar—sus hombros se encogieron de manera involuntaria.
—¿Qué es lo que pretendías conseguir?—su tono de voz era serio y le había lanzado una mirada amenazadora a Sasori, quien no le daba ninguna respuesta a su pregunta—sí mentiste fue por algo. ¿De verdad esperabas que tú y Sasuke salieran cuando despertará del coma?—dijo burlándose de él.
—No, lo cierto es que no sabía que esperaba. Fue un impulso.
—Supongo que todo lo que hiciste en este tiempo fue un impulso.
Supo enseguida que estaba refiriéndose principalmente a lo que ambos tenían, pero no importaba lo que dijera, por la expresión del rostro de Itachi, seguramente este no le iba a creer nada.
—El inicio fue un impulso de parte de ambos, de hecho todo lo que hicimos fue un impulso. No me culpes a mí solamente. Lo mejor es que terminemos con todo—una parte de él quería detener que esas palabras salieran de su boca, pero no hallaba la manera de impedirlo—fue algo, en lo que ambos nos dejamos llevar.
—¿Estás diciendo que sólo fue un juego?—el tono de Itachi se había elevado e incluso en su rostro podía verse una ligera coloración rojiza, producto del enojo que estaba sintiendo en esos momentos.
—Itachi—dijo con cansancio— ¡para ambos lo fue!, !todo comenzó como un juego de parte de ambos!, !yo queriendo volver a ser parte de una familia y tú sólo querías molestar al supuesto novio de tu hermano!—cuando dejo de hablar, tardó en que su respiración volviera a la normalidad, claro que su corazón seguía latiendo con fuerza y rapidez, sin que nada pudiera hacerse al respecto.
—Tienes razón, ambos nos dejamos llevar, ¡pero eso no quita el que tú seas un lunático!
—Piensa lo que quieras—por primera vez en su vida se había rendido, no estaba dispuesto a convencer a Itachi de lo contrario, tal vez, porque de verdad se sentía de esa manera y merecía perder un poco de cosas para enmendar su error.
Itachi se fue sin decir una palabra más, tan sólo se miraron fijamente a los ojos por última vez en mucho tiempo y a pesar de que Itachi tuviera una ingenua esperanza de que Sasori decidiera pedirle perdón por todo, nunca lo hizo, siguió con su maldita máscara de orgullo al igual que él. La puerta se cerró en sus narices y con eso creyó que había cerrado una etapa de su vida, pero estaba muy equivocado respecto a eso.
—A pesar de que me alegre ya no verlo, ¿por qué Itachi ya no viene a recogerte?— preguntó Yahiko mientras Sasori revisaba un guion.
Levantó la mirada para verlo con desaprobación y de nuevo regreso a mirar el guion que tenía en sus manos. Sabía a la perfección que su amigo no se iba a detener ahí y seguiría insistiendo, se preguntaba cómo es que Itachi lo había soportado como pareja, su amigo era bastante molesto en ocasiones e Itachi no parecía tener mucha paciencia para ese tipo de personas.
—¿Tuvieron alguna disputa?—volvió a insistir Yahiko.
—No lo volverás a verlo por aquí—dijo por fin malhumorado y guardó su guion en su bolso.
—¿Acaso terminaron?—preguntó un tanto extrañado. Miró a su amigo por unos segundos, que seguía guardando cosas—le dijiste la verdad.
—Sasuke lo hizo—dio media vuelta y se dirigió a la puerta.
Maldijo a su amigo por ser tan reservado, una parte de él, sólo quería saber lo que había sucedido para estar al tanto de la situación, pero conociendo a Sasori, sabría que si de verdad le había afectado, lo cual se notaba claramente, acabaría sumida en una gran depresión y sólo se alejaría de la gente, en esta caso de él, que era su único amigo.
—Necesitas un trago—le dijo a Sasori cuando lo alcanzó para evitar que abandonara el edificio, aunque se arrepintió un poco cuando la mirada amenazadora de su amigo se posó sobre él, podría jurar que de tener un cuchillo o una navaja cerca, se la hubiera encajado.
—No necesito nada—estaba dispuesto a seguir su camino, pero su amigo lo tomó con fuerza del hombro y lo obligó a quedarse en el mismo lugar.
—Sasori—dijo en tono serio— no tienes muchos amigos, de hecho sólo uno, no te conviene perderme sólo para encerrarte en tu burbuja.
—Hay quienes necesitamos un tiempo a solas.
—Te dolió, ¿cierto?
—Fue mi culpa, debí de haber acabado con la farsa y listo, nada hubiera pasado.
—Vamos por algo de tomar—rogó a su amigo.
—Lo último que quiero es acabar borracho y haciendo estupideces. Ya hice bastantes sobrio—Yahiko ya no lo sujetaba con fuerza, tenía la oportunidad de irse, pero no lo hizo.
—Bueno—dijo mirando hacia arriba—al menos un café.
Jamás pensó que acabaría hablando de sus problemas amorosos con Yahiko, de hecho jamás creyó que los tendría. Ni siquiera había recurrido a alguien, cuando sucedió lo de sus padres, ¿por qué ahora si había aceptado, hacer este tipo de cosas tontas?
—Entonces, ¿Sasuke le dijo?—preguntó para iniciar la conversación. Sasori no era nada sencillo.
—Estaba borracho, pero si.
—¿Itachi no te buscó para que le explicarás mejor?—aunque en cierta manera, explicar mejor las cosas, dada la situación de su amigo, no ayudaría de nada. Aún se preguntaba que tenía Sasori en la cabeza cuando cometió semejante acto.
—Sí, realmente no hablamos mucho, además ya todo estaba jodido.
—No es bueno que te encierres en tu mundo. Creíste que ya habías superado lo de tus padres; no me mientas, caíste en tu propio juego porque estabas harto de estar solo.
Se rió. Tal vez Yahiko no era tan mal amigo, como había creído en múltiples ocasiones, al parecer el se había dado cuenta de muchas cosas, antes que él, no sabía si sentirse un tanto acosado por ello.
—Ya que importa, ya pasó, ahora sólo me queda seguir adelante.
—¿Saldrás con alguien?, a Deidara le gustas—tomó un sorbo de su café y después lo miró por unos minutos, rogando porque Sasori no le soltará algún golpe.
—No soy tú, como para superar a las personas tan rápido—respondió al comentario nefasto de su amigo.
—Dijiste que seguirías adelante—dijo encogiéndose de hombros.
—Sí, pero no de esa manera, hay otras formas—recalcó la última parte.
—Ay Sasori, siempre pensé que sería muy difícil verte con pareja, pero nunca imaginé que crearías todo un embrollo, de hecho lo hubiera pensado más de alguien como yo, quien seguramente lo hubiera hecho por mera diversión.
El pelirrojo lo miró con desaprobación, estaba consciente de lo que había hecho, pero lo que más le asustaba es que aún no podía arrepentirse, más bien, maldecía el momento en que Sasuke había abierto su bocota y dicho toda la verdad. Pero no había mucho que pudiera hacer, simplemente se decía a su mismo que ya encontraría a alguien mejor y que probablemente las cosas habían resultado de esa manera por algo. Además lo de él e Itachi había sido más físico que sentimental, al menos se decía esa mentira una que otra vez, para evitar sentirse peor de lo que ya estaba.
—Ya deja de mencionarlo, cómo si no supiera lo que hice—le reprendió Sasori y se cruzó de brazos molesto.
—Podrías pedirle perdón—sugirió Yahiko.
—Si estuvieras en el lugar de Itachi, ¿me perdonarías?
—No, de hecho te mandaría a un psiquiátrico.
Se río por la respuesta de su amigo, pues para la situación en la que se había metido, hasta el habría hecho lo mismo—tal vez ya me hace falta un tornillo.
—Estudiaste actuación, no lo dudaría ni un momento—replicó Yahiko y ambos terminaron sus cafés sin decir una palabra más.
Iba caminando rumbo al trabajo, cuando sintió como una mirada maligna se posó sobre él, giró a su lado izquierdo y no encontró nada, hizo lo mismo hacía el lado derecho y se encontró con el mismo diablo, al menos así lo identificaba él.
—¿Ahora eres un acosador?—preguntó al moreno que estaba frente a él.
Itachi se enderezó y dejó de recargarse en la pared— yo miraba el paisaje, cuando tú te atravesaste en él.
—¿Y querías que alguien más se atravesara en él, cierto?—esperó la respuesta de Itachi, pero ninguna palabra salió de sus labios. Cuando lo miró con detenimiento un momento, se dio cuenta de que su vista se encontraba fija, como si estuviera observando a su próximo objetivo, miró en la misma dirección y lo comprendió todo.
A unos escasos pasos de ellos se encontraba Sasori hablando con Deidara, el pelirrojo mostraba una sonrisa un tanto forzada y deseoso de deshacerse del individuo que al parecer no paraba de hablar. Yahiko volteó a ver nuevamente a Itachi, estaba furioso, más bien celoso y una parte de él pensó en calmarlo y decirle unas palabras confortadoras, como "Sasori nunca le ha hecho caso", pero era divertido ver toda esa escena así que se guardó sus palabras.
—¿Sólo te quedarás ahí mirando como si nada?—le preguntó a Itachi, quien volteó a verlo con una mirada que parecía querer asesinarlo.
—¿Por qué habría de hacer algo?
—Porque te mueres de celos.
—Supongo que sabes todo lo que pasó y ahora que lo pienso, debiste saberlo desde el inicio. Eres una sabandija y él igual, por algo son amigos.
Se molestó con aquel comentario, pero no iba a mostrarle eso a Itachi – Sasori se equivocó, no lo defenderé, pero tal vez valga la pena que lo perdones.
—Una persona como él, no lo vale—recriminó Itachi.
—¿Seguro?, te hizo hacer a un lado mi orgullo y devolverme a Pumba, aunque también engañar a tu hermano. Sabes, creo que te volvió un poco más humano y logró despejar tu faceta arrogante, de ser perfecto. La verdad es que ambos cometieron sus errores y el principal afectado está como si nada sobre el asunto.
—¿Sasuke?—ahora que lo pensaba, ese estúpido tenía razón, su hermano lo había incentivado los últimos días a que arreglara las cosas con Sasori, alegándole que nadie es perfecto y que fue un error y podría darle otra oportunidad.
—No hay nada que hacer, el ya siguió adelante—dijo refiriéndose a la escena que había presenciada entre Sasori y Deidara—así que yo también.
—Puedes comprobarlo por ti mismo—dicho esto camino en la dirección correspondiente a su trabajo, dejando a Itachi solo y contemplando aquella escena que realmente no significaba nada.
Yahiko no lo dejaba concentrarse, se la pasaba riéndose consigo mismo o mirándolo de reojo, harto de ese comportamiento, tomó sus cosas y las guardó en su mochila, necesitaba meditar muchas cosas y por lo visto ese ambiente laboral, lo volvería imposible. Sin embargo, su casa tampoco le daba mucha comodidad, sobre todo porque se distraía muy fácilmente e Itachi aparecía en su cabeza de pronto, haciéndolo sentir un hueco en el estómago.
Cuando llegó a su casa, aún seguía de mal humor, aventó lo que traía en la mano al sillón y se fue directo a su cuarto dejándose caer en su cama. Esperaba poder dormirse cómodamente, pero un dolor en la parte baja del estómago lo hizo que abriera los ojos de golpe y pasará lo que restaba de la tarde y toda la noche en vela.
No se presentó a trabajar al siguiente día, como era de esperar Yahiko le preguntó sobre su estado, pero lo extraño de esto era que insistió en corroborar que la verdadera razón de su ausencia fuera por su esta, seguramente creía que tendría que ver con el estúpido de Itachi, aunque no podía negar que en los últimos días se había sentido bastante decaído y probablemente eso habría afectado un poco sus defensas.
Por la tarde de aquél día, alguien tocó a su puerta, se levantó con pocas ganas a ver de quien se trataba, hubiera pensado que lo más sensato es que se tratará de Yahiko, pero no, era Deidara, quien iba con un recipiente en las manos y su bolsa de trabajo colgada de lado.
—Sasori—danna—saludó llamándolo de esa manera que tanto molestaba al pelirrojo, por suerte este estaba tan casado que no pudo mostrar su desagrado, ni sus ganas de pedirle que por favor se retirara.
—Le traje un poco de comida—dijo el rubio al ver que Sasori no decía nada sobre su visita, aunque no lo culpaba, se veía pálido y devastado. Ahora se sentía mal por haberlo molestado.
—Pasa—dijo con un dejo de voz. Su estado debía de ser tan deplorable debido al modo en que Deidara lo había observado, seguro tenía ojeras y su piel más pálida de lo normal, sin mencionar que estaba completamente despeinado y algo le día que en pocos minutos tendría que retirarse al baño.
—¿Ya se encuentra un poco mejor?—preguntó sabiendo que la respuesta era bastante obvia.
—No—respondió con mucho esfuerzo y se dejó caer en el sillón—¿Yahiko te dijo?
—Sí—dejo la comida en la mesa que estaba enfrente del sillón donde se había sentado Sasori y decidió también tomar asiento. Su cerebro, le estaba diciendo a gritos que lo mejor era que se fuera y no lo molestará más, pero su cuerpo no reaccionaba y sabía muy bien a que debía eso, le gustaba Sasori, y ya desde hace mucho tiempo, pero por más que intentaba acercarse a él, lograr algún avance, nada funcionaba, era como si él fuera un virus tratando de infectar a Sasori y este era completamente inmune a él, sin mencionar que lograba ignorarlo con tal facilidad.
Sabía que Sasori había estado saliendo con alguien, era bastante listo como para darse cuenta que el moreno alto que siempre iba por él a la salida, no se trataba de ningún familiar, sino del chico que Sasori siempre miraba con detenimiento en la estación del metro, no es que fuera algún acosador ni nada, pero en sus patéticos intentos de acercarse a él, había decidido tomar el metro en la misma estación, aunque había desistido al ver como Sasori siempre observaba a un chico moreno, de piel blanca y pálido que jamás volteaba hacia donde estaba el pelirrojo. Llegó un momento en que pensó que tal vez se daría por vencido y por fin se daría cuenta de lo que el sentía por él, pero para su grandiosa suerte, resultó que el tipo después de todo siempre si le hizo caso, aunque ahora que lo pensaba, las últimas veces que lo vio, se veía un poco más rebelde, tenía ojeras y llevaba el cabello más largo.
—Sólo me enfermé del estómago, seguro mañana regresó al trabajo. Gracias por la comida— tuvo que tomar mucho aire para decir esa frase, sin hacer ninguna pausa y tal vez había sido muy directo en tratar de decir, "gracias, pero ya vete".
Deidara captó enseguida el mensaje, pero cuando estaba a punto de pararse para despedirse, Sasori se llevó la mano a la boca y corrió al fondo del pasillo, azotando la puerta detrás de él. No tuvo que pasar mucho tiempo para comenzar a oír los efectos del malestar de Sasori. Decidió esperar a que volviera para despedirse apropiadamente, pero fue entonces cuando tacaron a la puerta. Miró hacia el final del pasillo, esperando que Sasori saliera, pero aún seguía tratando sus asuntos, la puerta volvió a sonar y se paró a abrirla, pero fue hasta que giró la manija que se dio cuenta de las consecuencias que podría tener todo aquello.
De verdad Sasori tan rápido ya había seguido adelante, no sólo andaba en la calle platicando con ese sujeto, ahora resultaba que hasta lo invitaba a su casa, estuvo a punto de irse cuando vio a un Sasori moribundo al final del pasillo, tal vez estaba enfermo.
Hizo a un lado a Deidara, como si el lugar al que estuviera entrando fuera su hogar y pudiera hacer lo que se le antojara, el rubio lo miró un tanto confundido y con un poco de decepción.
—Yo, ya me retiro—dijo Deidara y se fue, alejándose de ese ambiente tenso y un tanto escalofriante que se había creado en cuanto Itachi llegó.
—Asustaste al pobre de Deidara—le reclamó Sasori, quien después de su visita al baño se sentía un poco mejor, aunque era probable que su presión sanguínea hubiera bajado un poco en el momento en que Itachi apareció en su puerta.
—Siento haber inquietado a tu novio—dijo sin una gota de sinceridad y observando una sonrisa en el rostro de Sasori.
—No es mi novio, es lo que pretende, pero dudo que se cumpla—sabía que Itachi tenía celos y que lo menos debería de hacer era acrecentarlos, pero la expresión del rostro de Itachi, lo hacía sentir que si realmente nada hubiera pasado— ¿A qué viniste?—su tonó juguetón cambio a uno completamente serio.
—Hablar—dijo Itachi, quien por fin decidió cerrar la puerta y mirar fijamente a Sasori, como si con eso lo estuviera reteniendo en contra de su voluntad.
—Ya hemos hablado bastante—mentira, sólo habían hablado lo necesario. ¿Sería acaso que Itachi sólo estaba buscando pretextos para ir a buscarlo?, él lo hubiera hecho, de no ser que era el malo de la historia y no tenía cara para hacerlo.
Se acercó a Itachi, siempre maldeciría lo alto que era en comparación con él, tenía que hacer un esfuerzo mayor para lograr imponerse.
—Aún necesito respuestas.
—Ya te di todas las que pude darte—dijo Sasori y dio medio vuelta, pero Itachi lo tomó con fuerza del hombro y lo estampó contra la pared y sus rostros terminaron estando demasiado cerca del otro. Si no rompía la tensión ese momento, ambos podrían acabar arrepintiéndose de lo que pasara. Itachi estaba mirando directamente a sus labios, mientras que él estaba sufriendo un deseo insano por ayudar a que sus labios se acercaron lo suficiente para cumplir su cometido—estoy enfermo, ten un poco de consideración—dijo en mala gana y colocando sus manos en el pecho de Itachi lo alejó de él.
Agradeció la acción de Sasori, de lo contrario lo menos que hubieran hecho en esa tarde hubiera sido hablar, sin mencionar que sólo hubiera complicado aún más las cosas.
Se aclaró la garganta y dio dos pasos hacia atrás de donde estaba – Sí mi hermano de verdad hubiera perdido la memoria, ¿hubieras seguido con el juego?
—Con seguir el juego, ¿te refieres a continuar con la mentira y alejarlo de ustedes para que no descubriera nada?—Itachi lo miraba de manera extraña y supo que tal vez había exagerado un poco la respuesta— ¡No soy ningún asesino, o psicópata!— de verdad que no lo era, aunque tal vez, si tenía maneras de pensar extrañas sobre algunos aspectos— seguramente, le hubiera dicho la verdad, que todo era un malentendido y fin—dijo para calmar un poco a Itachi, aunque era la verdad, es lo que hubiera hecho para librarse de esa situación.
Itachi no dijo nada, se quedó mirando a la nada, aunque pareciera que estaba buscando la forma de formular alguna pregunta.
—Sólo dilo—le ordenó Sasori un poco exasperado por su comportamiento.
—¿Decir qué?
—Lo que realmente me quieres preguntar, no puedes estar viniendo aquí a cada momento, se supone que habíamos acabado con todo lo que había entre nosotros.
—Es sobre eso, ¿realmente querías que terminará de esa forma?, ¿cómo pensabas decirme la verdad?
—No sé—hizo una pausa— evitaba pensar sobre eso—llevó sus dedos índice y pulgar a su frente, mostrando sus frustración, ante las preguntas de Itachi, quien sólo estaba logrando que las cosas se volvieran más difíciles.
—¿Y por qué evitabas pensarlo?—notaba que estaba logrando sacar de quicio a Sasori y tal vez esa era la única manera de conseguir que dijera todo lo que se guardaba y no sólo la verdad a medias.
—¡¿Por qué será?! ¡Cualquier opción que venía a mi mente, acababa en el mismo resultado!—notó que ya no podría contenerse, había explotado y ahora diría todo lo que se había guardado en ese tiempo—Tú te enojarías y sería lo justo, después de todo lo que hice…—se sorprendía de la fluidez con la que hablaba a pesar de sentirse débil, debido a su enfermedad—¿qué más puedo decirte?, al final todo lo referente a ti, se volvió importante para mí y me afectaba tanto que la pasaba el día entero pensando en ti, en lo que harías, en como reaccionarias—su tono de voz denotaba lo reprimido que había estado por decirlo.
—¿Y eso te hacía sentir miserable?—preguntó Itachi, con un tono serio y mirándolo fijamente.
—¿Y eso que te importa?—reclamó, sintiéndose un poco desconcertado y cada vez más malhumorado— ¡Tú lo único que quieres oír es que soy un maldito enfermo y que pronto me llevaran al manicomio!, pero eso no sucederá, así que déjame en paz, también estoy tratando de superar todo esto…
—¿Y olvidarlo?—ahora fue Itachi el que reclamó.
Se quedó callado debido a la interrupción de Itachi, lo miraba con la boca entreabierta debido a la respiración agitada que tenía en ese momento—¡No!—se llevó una de sus manos al cabello y la deslizó entre este con exasperación —sólo quiero alejarme de ti, el verte constantemente me afecta al grado de acabar con mis defensas— se señaló a el mismo con ambas manos y luego posó su mirada en los ojos de Itachi.
Se supone que era el momento en que Itachi dijera algo al respecto, pero el silencio tomó ese lugar, al final de todo Itachi comprendía a Sasori, moría de ganas por verlo, pero cuando lo tenía frente a él como en estos momentos, algo nacía en su interior que le impedía sentirse tranquilo.
—Me iré—dijo de pronto Sasori captando nuevamente la atención de Itachi.
—No puedes irte, es tu casa—dijo desconcertado ante la afirmación de Sasori, quien miraba hacia el lado izquierdo, evitando a toda costa que sus ojos se cruzaran con los de Itachi.
—Hablaba del país— dijo molesto y caminó hacia enfrente evadiendo a Itachi y maldiciéndose a sí mismo por esperar alguna reacción de Itachi que no fuera frívola, además de por haber dicho tal información, se suponía que ya habían terminado con todo.
—Huiras de todo, así como si nada—dijo Itachi decepcionado, mirando fijamente a la puerta que tenía enfrente, no porque Sasori fuera indigno para su vista o algo por el estilo, sino porque temía acabar rogándole a alguien, algo que iba en contra de su persona.
—No como si nada—el tono de voz de Sasori se había elevado un poco—me voy avergonzado de mí mismo, por haber sido tan idiota y por parecer un tonto que causó todo un embrollo porque se sentía solo. Me voy porque todo lo que miró me hace sentir un tonto—Itachi había volteado a mirarlo a la mitad de sus palabras, agradecía que no lo mirará con lástima pero tampoco le gustaba que lo viera con esa furia en los ojos.
—¿Te hago sentir tonto?—aquella pregunta la había dicho ofendido, porque eso fue justo lo que las palabras de Sasori lo hicieron sentir en ese momento.— ¿por qué?, el tonto debería ser…
Lo había tomado por sorpresa, durante sus palabras su mirada se había desviado a cualquier punto del departamento donde no se encontraba Sasori, por lo que apenas sintió que alguien lo jalaba de la playera, lo único que pudo hacer fue mirar hacia el agresor, que se había movido bastante rápido y ya era demasiado tarde para detener la agresión.
Sasori se las había arreglado bastante bien para besarlo, aunque de haber querido tenía la fuerza necesaria para aventar a ese enano y terminar con todo, pero sin pensarlo su cuerpo decidió corresponder la acción y ahora ambos se encontraban envueltos en un salvaje y apasionado beso. Itachi intentó hacer que Sasori caminara hacia atrás en dirección al sillón, pero la pequeña bola rojo, opuso una gran resistencia y le devolvió el gesto con una leve mordida en el labio inferior.
—Debes irte—le dijo Sasori al concluir el beso.
Casi dos años sin actualizarlo :(. Una disculpa.
Gracias por sus reviews. Por cierto el capítulo que sigue será el final :).
