Mis queridísimos lectores!
Aquí estoy de nuevo dándoles señales de vida, esperando que les guste este capítulo de una historia que está por perfilarse a su desenlace.
Gracias por no dejarme de leer y por contar con la paciencia suficiente para esperar y seguir capitulo a capitulo esta historia. En verdad que sus comentarios me motivan a seguir escribiendo, por favor no dejen de hacerlo.
Disfruten la lectura.
La victoria anticipada
Lentamente llegó la mañana, y los ojos de Michiru se abrieron y Haruka ya no se encontraba en su habitación. Y de inmediato se levantó de la cama para correr hacia el espejo…
"Todo fue un sueño…sé que todo fue un sueño" Michiru puso una mano sobre el espejo.
Pero al ver que sucedía nada y que Haruka no aparecía, las palabras de Haruka retumbaban en su cabeza y las lágrimas comenzaban a llenar sus bellos ojos. Justo antes de que la primera lágrima saliera de sus ojos, fue interrumpida abruptamente por Haruka.
"Hey, tranquila….solo fui a traerte el desayuno, no deberías extrañarme tanto" Haruka la veía tranquilamente, sabía que Michiru lloraba por aquel misterioso espejo, pero no podía hacerlo tan evidente.
"E…el desayuno?" Michiru sonaba confundida.
Haruka se acercó a Michiru y puso la bandeja en las piernas de la artista y sonriendo con cierto orgullo, comenzó a hablarle….
"Aunque no lo creas, yo viví muchos años sola en Alemania y tuve que arreglármelas, quizás no sea la mejor cocinando, pero creo que no lo hago tan mal" Haruka veía como Michiru iba calmándose poco a poco.
"Vaya, parece que tienes tu propia historia" Michiru tomó los cubiertos y se dispuso a probar el desayuno de Haruka.
"Todos tenemos una historia, algunas son fáciles de contar y otras no, depende de la fortaleza que tenga la persona para hablar sobre ello" Haruka caminó hacia el espejo y se miró a si misma a los ojos.
Michiru se alteró a medias al mirar el reflejo de Haruka en el espejo. Recordar a la Haruka del espejo provocaba que el corazón prácticamente se le saliera del pecho.
Haruka escuchó el suspiro de Michiru y de inmediato se dio la vuelta para verla, la mirada de la artista estaba clavada en ella, pero una fracción de segundos después de que Haruka volteara, Michiru bajó la mirada hacia la comida que le había preparado la rubia.
"Parece que no te apetece lo que preparé para ti" Haruka la miró con desanimo.
Y de inmediato se indignó y trató de salir de la habitación no sin antes volver a mirar a ese enorme espejo.
"No entiendo porque le das tanta importancia a un artefacto como este" Haruka lo miró con desprecio.
"De que hablas?" Michiru alzó la mirada hacia la rubia.
"Llevas muchos días parada frente a este espejo…" Dijo Haruka mientras se retiraba de ahí y se recargaba en el marco de la puerta.
"De manera que me has estado espiando?" Michiru volteó a ver a Haruka muy molesta.
"Los artistas tienden a volverse locos con el tiempo, quizás tu destino sea el mismo" Dijo Haruka en un tono sarcástico.
"Tú no sabes nada sobre mí, porque crees que puedes juzgarme?" Contestó enojada.
"Mejor come y prepáralo todo para el compromiso que tienes con Setsuna" Haruka ya se iba, pero Michiru la detuvo.
"No respondiste mi pregunta" Michiru se sentía sorprendida del cambio de Haruka.
"No te juzgo, solo doy mi opinión" Michiru recordó de pronto las negociaciones con su padre por la compra de la casa.
"Tal vez quieres confundirme para que papá no quiera venderme la casa, argumentarás que estoy loca para preocupar a mi padre…" Michiru tomó a Haruka del brazo
Haruka rio antes de dejar que Michiru terminara de hablar…
"Jajaja…créeme preciosa, tengo mejores armas para evitar que tu padre te venda la casa" Haruka acarició la mano de Michiru antes de soltarse.
Michiru de inmediato la soltó y se ruborizó, sin duda ese tono rosado en sus mejillas y la mirada triste que siempre la acompañaba hacía de la violinista un auténtico regalo para la vista…
"Porque te empeñas en lastimarme?" Michiru no se atrevía a mirarla a los ojos.
"No lo tomes personal, solo entiende que no estoy dispuesta a renunciar a algo que perteneció a mi ancestro la primera Haruka Tenoh, ella construyó esta casa y aunque no tuvo hijos, soy de la misma línea de sangre, mi tatarabuelo fue su hermano, ella salvó al país de ser destruido por una bomba que caería en Tokio, guio a las tropas durante la primera guerra mundial" Haruka la miró seriamente.
"Parece que conoces muy bien la historia" Michiru había aprendido un poco más de la chica del espejo.
"Sé lo que es necesario saber y lo que vale la pena aprender" Contestó Haruka.
Por alguna extraña razón Michiru no podía mirar a la cara a Haruka, había un sentimiento extraño que invadía su cuerpo y sus sentimientos.
"Aun cuando conozcas la historia, no tienes idea de lo importante que es este lugar para mi" Michiru volteó a ver el espejo.
"Tal vez tu obsesión por esta casa se limita a un solo objeto dentro de ella" Haruka volvió a mirar a Michiru.
Michiru no pronunció ni una sola palabra, pero trataba de que Haruka no mirara más el espejo.
"Porque no hablas ahora? Que crees que pasará si ese espejo llegara a romperse?" Haruka intentaba provocar a Michiru.
"No se te ocurra hacerle daño al espejo" Michiru finalmente habló y le advirtió seriamente.
"Porque te importa tanto?" Haruka preguntó insistentemente.
"Mi historia jamás la entenderías, tu eres quien no está lista para escucharla, quizás cuando lo estés la conocerás" Michiru le dio la espalda y se fue de vuelta hacia la charola con comida.
Haruka la miró sin interés, en realidad no sabía cómo tomar las palabras de Michiru, quizás como una agresión por la manera en que la consideraba incapaz de entender lo que tuviera que decirle, e intentando conservar la calma prefirió no decirle todo lo que pensaba y decidió irse, aunque antes de hacerlo le dijo….
"Mejor come, recuerda que tienes un compromiso con Setsuna y supongo que deberás realizar algunas llamadas" Haruka se fue cerrando la puerta tras de sí.
Suspiró y se volteó a ver la puerta cerrada, imaginaba que Michiru aprovecharía su soledad para volver a pararse frente a ese espejo para mirar su reflejo, pero como evitar que hiciera tal cosa?
Caminaba tratándose de alejar lo más posible de Michiru, quizás así podría contener las ganas de volver a la habitación de la violinista y verificar su sospecha.
Con la mano en los bolsillos de su pantalón caminaba con la mirada fija en el suelo, y pateando las piedras que se atravesaban por su camino Haruka meditaba sobre la actitud de Michiru, sus palabras retumbaban en su cabeza una y otra vez…
"Mi historia jamás la entenderías, tu eres quien no está lista para escucharla…" Aquellas palabras retumbaban fuertemente en la cabeza de Haruka.
"Maldita sea…que no estoy lista…quien se cree que es? Acaso pretende hacerse la interesante conmigo?" Refunfuñaba la rubia mientras pateaba fuertemente una piedra que se atravesaba por su camino.
"Seguramente ese secreto estúpido es solo un pretexto para distraerme de mi verdadero objetivo…pero no permitiré que lo logre…compraré esa casa a como dé lugar!" Haruka apretó sus dientes y empuñó fuertemente su mano.
"Parece que te enfrentas a tu propia guerra Haruka" Mencionó suavemente una voz que distrajo a Haruka de sus pensamientos.
"No es una guerra Setsuna, es una victoria anticipada" Haruka daba todo por ganado, creía que tenía argumentos aún más convincentes que los de Michiru para comprar la casa.
"Creo que es mejor que no opine al respecto ya que Michiru y tu son mis amigas, sin embargo creo que fuera de cualquier riña o diferencia que pueda haber entre ustedes, hay algo más…algo que no sé cómo definir, quizás un sentimiento" Setsuna no sabía cómo expresar lo que ella percibía entre Haruka y Michiru.
La mirada de Haruka se volvió a Setsuna de inmediato con seriedad y frialdad…
"De que rayos estás hablando Setsuna? A qué clase de sentimiento te refieres?" Haruka la miraba fijamente.
"Calma Haruka…la verdad es que no sabría bien decirte a que sentimiento me refiero, nunca me he detenido a analizar bien que es" Setsuna puso una mano detrás de su nuca y sonrió mientras trataba de excusarse.
"Pues deberías saber bien qué es antes de hablar…" Haruka se volteó intentando controlar su sonrojo.
"Calma Haruka…acaso estoy en lo cierto? Hay algún sentimiento de parte tuya hacia Michiru?" Setsuna sabía que acosaba a Haruka con esa pregunta, pero de alguna manera sabía que presionarla la obligaría a pensar en eso y a determinar si esa guerra declarada tenía algún sentido.
"Sentimiento…algún sentimiento…."La mirada de Haruka se perdió por un momento, la técnica de Setsuna había surtido efecto…
"No digas tonterías quieres? Mejor ve a verla que sigue perdida en su habitación" Haruka prefería evitar darle una respuesta a Setsuna, ya que tenía suficiente orgullo como para reconocerlo frente a cualquiera.
"En realidad iba de camino para allá, pero te vi caminando por aquí y hablando sola, naturalmente me preocupe y por eso me acerqué" Setsuna sabía que había cumplido con su objetivo, había sembrado la duda en Haruka.
"Estoy bien Setsuna, será mejor que vayas a verla a ella, créeme que Michiru te necesita más que yo" Haruka volvió a recordar las palabras de Michiru, lo que le llevó a realizar la pregunta obligada…
"Pero antes de que te vayas dime algo…tú debes saber qué es lo que tiene Michiru, tu sabes el motivo de su tristeza, esa tristeza que se le nota en el rostro, lo que provoca su ausencia aun cuando esté presente" Haruka quería saber esa historia a como diera lugar.
La mirada de Setsuna cambió, ella sabía la verdad sobre Michiru, pero no era su deber explicárselo a Haruka.
"Eso solo Michiru te lo puede explicar" Setsuna fue cortante al respecto.
"Me retiro, voy a ver a Michiru…" Setsuna se apresuró a irse.
Pero Haruka quería dejarse de intrigas, quería saber la verdad por labios de quien fuera, así que corrió rápidamente a tomar a Setsuna por el brazo…
"Espera Setsuna…porque hay tanto misterio con el estado de animo de Michiru? Que es lo que ocultan ustedes?" Preguntó Haruka seriamente.
"Haruka, no puedo negarte que conozco la razón del estado de animo de Michiru…pero también debes entender, que no es a mí a quien corresponde hablar sobre eso" Setsuna miraba tranquilamente a Haruka.
"Entonces que puedo hacer para saberlo? Es acaso una treta para hacerme ceder en mi deseo de comprar la casa?" Preguntó Haruka denotando su preocupación.
"De ninguna manera Haruka…Michiru es demasiado fina para recurrir a algo tan vulgar como el chantaje" A pesar del poco tiempo que tenia de conocerla, Setsuna sabía lo que Michiru estaba sufriendo y de ninguna manera se acercaba a lo que Haruka estaba pensando.
"Tienes razón…" La mirada de Haruka se perdió.
Por un momento la mente de la rubia se inundó de la imagen de Michiru, el aroma que desprendía su cabello y su textura mientras la abrazaba apenas hace unas horas justo antes de amanecer, sus bellos ojos cerrados y tranquilos mientras la miraba dormir.
"Ve a verla Setsuna, yo ya tengo todo listo para la excursión" Ahora Haruka era quien deseaba estar a solas.
"Te lo agradezco Haruka, nos veremos después…" Setsuna la miró gentilmente y se fue con una sonrisa, sabía que Haruka tenía mucho en que pensar.
Haruka la miró irse mientras pensaba en sus palabras, aquellas que contemplaban la remota posibilidad de que entre ella y Michiru pudiese haber algún sentimiento compartido.
Pensando en ello y meditando sobre lo ocurrido durante la noche anterior, Haruka murmuraba sus pensamientos como si platicara consigo misma…
"Es muy hermosa…la chica más hermosa que jamás haya conocido, pero al mismo tiempo es obstinada y terca como yo, quizás eso sea lo más notable que tengamos en común…." Ella libraba su propia guerra, una guerra de sentimientos encontrados.
"Pero qué demonios estoy diciendo? Apenas la conozco y ya estoy intentando encontrar afinidades entre nosotras…porque pienso en que ella puede llegar a interesarse en mi cuando sé que ella está obsesionada con una ilusión extraña?…de que serviría reconocer que es fina, elegante, hermosa y…que me gusta?" Haruka se sentía atormentada.
Alborotaba su cabello con sus manos, reconocía que era más que una atracción lo que sentía por Michiru, pero no era capaz de decirlo en voz alta y mucho menos de enfrentarlo, al menos no mientras la actitud de la violinista siguiera como hasta ahora. Una cosa era segura, Haruka disfrutaba pensar en Michiru…
