Cap 13
Un mes se pasó tan rápido como un suspiro delante de los ojos de Gabriella. Nadie creería que terminó por quedarse a vivir en el distrito 11 con Kaneki y los demás ghouls como una pequeña familia.
Bien, es cierto que Kaneki tardó semanas para hacerla entender que era peligroso continuar en el distrito 20, y que posiblemente Kanou la quisiera recuperar para continuar con sus experimentos, o también nuevos posibles ataques de otros ghouls, pero ella aun se negaba en irse. Era una persona solitaria de naturaleza, y no le gustaba quedarse a vivir en la casa de los demás, aunque su vida dependiera de ello.
Pero cuando Kaneki dijo que si ella se quedase sola podría atacar a alguien más, Gabriella acabó por aceptar irse, pero con la única condición de que no le engañaría jamás.
En un principio fue algo incomodo para ella. Todos la miraban de forma amistosa y agradable, haciendo que Gabriella se sintiera culpable por haber pensado tan mal de ellos. Y antes que se diera cuenta de ello, se enamoró de todos, pero principalmente de Hinami.
Ellos terminaron por ser su segunda familia. Gabriella amaba su familia real y su hermana pequeña que vivían en España, de eso no le cabía duda, pero…. A la vez ellos parecían más especiales, porque los amigos son la familia que nosotros elegimos al fin y a cabo.
Pero…después de ese largo mes de diciembre en que vivieron juntos, Kaneki y Gabriella se apartaron el uno del otro de forma lenta, pero constante. El beso que Kaneki le dio a ella solo existe ahora en el recuerdo de los dos. Gabriella ya ni pensaba en ello, y Kaneki no era tan constante tampoco en el distrito 11 como para hacerla sentirse incomoda.
Las cosas aún no estaban del todo bien en los distritos, pero empezaba a tener un claro cambio alrededor, incluso el aire se denotaba más calmo. Desgraciadamente Gabriella no podía salir mucho, siempre se quedaba en casa junto a Hinami y muchas veces también de Banjou que cada vez en que aparecía tenía una herida diferente, haciendo que Gabriella se preocupase y le ayudase a desinfectar la área de forma adecuada.
También tuvo la oportunidad de hablar con Hide, pero de esa vez sin miedo y con tranquilidad. Fue él quien recuperó su cartera, pasaporte, DNI etc, y claro, ella le estaba muy agradecida.
Las únicas personas que ella no tuvo la oportunidad de hablar fue con los de Anteiku, parecían ser buena gente y por lo que dijeron de ellos, solo comían las personas que se habían suicidado, es decir, solo gente muerta. Pero, aún seguía siendo igual de asustador, más Gabriella no podía culparlos al fin y a cabo.
— ¿A que sabe la comida humana?— Hinami la cuestionó mientras vía que Gabriella se zampaba el bocata que Kaneki le había dejado antes de irse otra vez a resolver los problemas del distrito 20. Gabriella por respeto a su nueva familia siempre se comía su propia comida en la salida de la cocina, para no molestarles.
— ¿A que saben?— pensó un rato antes de responderla.— eso depende del que comas. Por ejemplo, ese bocata que estoy comiendo es un poco salado. El Jamón si no es cortado en filetes bien finos, el salado se nota más, aunque el pan le quite un poco.— respondió mirándola curiosa.— ¿Y a qué sabe la comida ghoul?
— ¿Nunca la has probado?— Hinami preguntó de verdad curiosa.— ¿Cómo es posible que seas un ghoul y no tengas necesidad de carne humana?— Gabriella sonrió por un momento. Hinami no dejaba de ser una niña al fin y a cabo.
— Yo no lo sé…— dijo honestamente.— son tantas las cosas que nos sobrepasan, que no sé el que decirte, la verdad.— acarició el pelo de Hinami antes de cambiar de tema.— ¿Y Kaneki?¿como le fue todo eso desde un principio? — Hinami no sonrío cuando Gabriella tocó en ese tema. Parecía triste, la verdad.— ¿Qué pasa Hinami-san? ¿Él no era igual de pesado como es ahora?— bromeó, pero Hinami no sonrío.
— Kaneki nii-san es una persona genial!— lo defendió enfadada por un momento antes de continuar.— Creo que si no fuera por Kouta nii-san él ni estaría vivo ahora.
—¿Kouta?
— Si, una amiga. Ella trabaja en el bar de Anteiku y es muy amiga de Kaneki nii-san.— dijo de esa vez con una sonrisa en los labios.— Fue ella quien le enseñó a pelear desde un principió, ¿sabías?— Gabriella negó con la cabeza no tan contenta como antes.— Y bueno, creo que terminaran juntos.
— ¡¿Juntos como pareja?!— Gabriella preguntó automáticamente sin poder evitarlo. A ella le debería dar igual, pero en realidad la preocupaba, y mucho. Era un sentimiento tan extraño que no pudo evitar sentir ganas de llorar.
— ¡SI!— Hinami replicó contenta pero a la vez sin entender el estado de confusión de Gabriella.— ¿Qué pasa Gabi nii-san?
— Oh, nada.— volvió a sonreír como antes.— Es solo que jamás pensé que un tipo serio como él llegaría a tener novia siquiera.— cerró su bocata antes de besarle las mejillas a Hinami.— Creo que me voy a dar una vuelta por el distrito 11, ¿esta bien?
— Gabi nii-san…no creo que eso sea una buena idea.— Hinami le agarró del brazo, pero Gabriella se soltó.
— Estaré bien, no te preocupes.— Sonrióm, pero Hinami se negó otra vez.— Hinami, suéltame.— Gabriella le alertó y entonces ella le soltó.— Mírame, estaré bien, solo daré una vuelta por los alrededores okay?— le volvió a acariciar la cabeza.— Yo también soy un Ghoul, te acuerdas? Puedo recuperarme, asi que no te preocupes en absoluto!
Dijo antes de irse lo más rápido que pudo de aquel lugar, porque lo único que ella quería era llorar, solo aún no lo entendía bien el porque.
