Disclaimer: Todos los personajes de Supernatural pertenecen a Eric Kripke, por lo que esta historia no persigue fines de lucro.
Pairing: Este es un girl!Dean/Castiel.
Spoilers: Ninguno realmente. Tal vez ubicado entre la cuarta y quinta temporada.
Capítulo 13.
Sólo era posible escuchar el goteo de agua en aquella densa oscuridad. Sam tuvo que detenerse por instantes para poder abrirse paso una vez habituado a sus nuevas circunstancias. De vez en vez tropezó con algunas cajas de cartón mas para suerte suya no había hecho tanto ruido. Al cabo de unos minutos distinguió una luz tenue, como la de una vela encendida, y sin dudar se aproximó con cautela. Agazapado tras un estanque, Sam descubrió a una mujer de cabellos oscuros y ondulados hablándole a un pocillo.
Eso sólo podía señalarla como un demonio.
—Sí, Lilith, hallaremos al Hombre Justo —afirmó la demonio con solemnidad antes de alejarse del ya no burbujeante cuenco de sangre. El Winchester contuvo las ganas se lanzársele encima y enterrarle el cuchillo de Ruby; su plan era averiguar donde Lilith se escondía y así dar el gran golpe. Con lo que no contaba era con que ya habían advertido su presencia.
Una vez vio desaparecer a la mujer, el cazador echo un vistazo a sus costados, pero al chequear su retaguardia un gancho directo al rostro le azotó. En menos de un minuto se vio rodeado y superado en número, incapaz de poder defenderse y mucho menos atacar. Se maldijo por haber salido sin apoyo cuando vio como uno de los demonios le arrebataba el cuchillo y le apuntaba con él en el cuello.
—Esto te pasa por andar espiando —rió el hombre exhibiendo sus ojos negros antes de impulsar el arma.
De súbito, un grito seguido de luz irrumpió en el lugar, lo que Sam aprovechó para librarse de los dos demonios que le sujetaban de los brazos empero no tuvo oportunidad de recuperar su arma.
—Quieto ahí —amenazó el hombre calvo sin dejar de apuntarle.
—Con mi hermano no te metes —irrumpió una voz femenina cargada de arrogancia. El demonio apenas si alcanzó a voltearse cuando una mano se poso en su pecho y una luz explotó desde su interior.
— ¿Dean? —inquirió Sam atónito una vez que se vio libre de peligro. La cazadora le miro ceñuda, evaluándole—. ¡Detrás de ti!—Exclamó cuando vio como otro demonio se lanzaba tras ella. En ese momento, Castiel apareció detrás de Deanna y agarrando al vuelo la cabeza del demonio, lo estampó en el suelo y esté desapareció tras una luz intensa.
—Gracias, Cas —agradeció Dee quien en ningún momento hizo amago de contraatacar, como si estuviese segura que protegían su retaguardia. Sam observo todo con curiosidad y confusión.
—Dean, ¿Cómo es que…?
La Winchester se acercó a su hermano, le contempló con añoranza y luego le propinó un puñetazo en la mejilla, haciendo que su rostro girase y su balance se desestabilizase.
— ¡¿Y eso por qué?! —Increpó el menor.
— ¿Y te atreves a preguntarme? —Rebatió Dee con rabia—. ¡Te metes solo a una guarida de demonios, casi te matan y aun así me preguntas por qué!
—Deanna —Castiel discretamente le toca en el antebrazo. Ella no le mira, mas exhala lentamente en pos de serenarse.
— ¡Tú te fuiste! —Recriminó Samuel, recuperado del golpe—. Ni siquiera… Simplemente te fuiste con Cas —sus ojos se posan en los del ángel con censura y rabia—. Pensé lo peor…
— ¿Y eso te da derecho a alejarte de Bobby y los demás? —Continua Deanna—. Si me fui fue para apartar a estos hijos de puta de ustedes —señala a los demonios caídos—no para que vinieras derechito a ellos, Sam.
— ¿Por qué no me lo dijiste? —Cuestiona ya no tan enfadado, solamente quiere entender porque su hermana le dejo sin decir nada… Quiere entender por qué pasó dos meses sin saber nada de ella, imaginando mil y una respuestas a su interrogante.
—No me hubieras dejado ir —musita desviando la mirada al suelo—. Además, para engañar a tus enemigos primero debes engañar a tus amigos. Mera estrategia, Sam. Si ellos se enteraban que no estaba con ustedes, creerían que estaría sola y ahí les daría la sorpresa.
— ¿Esta fue tu idea, Castiel? —La atención se dirige al ángel, quien sigue sosteniendo a su hermana…. Como si…
—Sam —advierte ella.
—Tú le metiste esta idea en la cabeza, ¿verdad? —El Winchester no oye razones y se acerca amenazante hacia Cas, quien le observa con ojos neutros.
—Para —Dean se pone en medio—. Coño, ya para. ¿Por qué te es tan difícil creer que puedo usar mi jodida sesera por una puta vez?
—Porque tú nunca te hubieses ido sin decirme nada, Dean.
—Yo tampoco estaba de acuerdo, Sam —contesta Cas luego, saliendo de la protección que Deanna le brinda, enfrentándole—. Pero ciertas circunstancias me convencieron de apoyar esta estrategia.
Sam digiere las palabras. Sus ojos se clavan en los de Dean, quien alza la mano en gesto ilustrativo. No pasa mucho hasta que esta se ve envuelta de luz…
—Qué…
—Yo tampoco lo entendí al principio, Sammy —explica ella—. Pero… pasó. Después de la visita que me hizo el bastardo de Michael, tuvimos visita de parte de Lilith —hace una pausa acercándose a su hermano haciendo una ademán con la mano y la luz se desvanece—. Cas no estaba en condiciones de pelear con todos, yo no contaba con el cuchillo de Ruby y cuando pensé que los malditos podrían con nosotros… se hizo la luz —sonríe socarrona—. En parte me fui para poder controlar este… superpoder. Cas ha sido un tutor bastante estricto…
—Sigo sin comprender por qué no decírmelo, Dee —musita su hermano pequeño.
—Jamás te deje, Sam —murmura—. Siempre vele que estuvieras bien…
—Te recé, Cas —acusa el humano—. Pero nunca respondiste, por eso creí que los habían atrapado. Por eso vine aquí…
—Lo siento, Sam —se disculpa el mensajero celestial—. Si contactaba contigo los aliados de Lilith y Michael se darían cuenta de mi presencia y todo se iría a pique.
—Bueno, creo que ya se fue al carajo —afirmó con sarcasmo la cazadora—. Es mi fallo por creer que te quedarías quieto, Sammy.
— ¿Qué haremos ahora? —pregunta en son de disculpa el aludido.
—Primero, nos largamos de aquí —indica ella, sus ojos inspeccionando el lugar—. No tardaran en enviar más. Segundo, vamos con los demás y por último armamos un nuevo plan —se agacha y recoge el cuchillo de Ruby el que acabo tirado luego de que el ángel se cargara al demonio que planeaba usarlo contra su hermano. Se lo tiende a Sam quien lo coge enseguida y luego le toma la mano a Cas. Sam desvía incomodo la mirada—. Vamos, moose, hora de viajar —incentiva con ojos chispeantes, como si contuviese la risa. Cas sonríe escuetamente más no dice nada, sólo le toma la mano con firmeza.
—De acuerdo —accede Samuel aferrándose a la gabardina del ángel.
No pasa mucho hasta que aparecen en South Dakota, precisamente en la casa de Bobby Singer.
El viejo cazador da un bote cuando se da cuenta de que tres idiotas irrumpen en la sala de su casa cuando este leía.
— ¿Dean, Cas? —Llama incrédulo. Deanna se acerca a él con el ángel aún aferrado a su mano.
—Hola, Bobby —saluda Cas cortésmente.
— ¿Qué hay Bobby? —saluda Dean dándole palmaditas en el hombro.
Sam, rezagado, le saluda a la distancia.
—Sam, tú idiota —reprende Singer—. ¿Por qué coño te fuiste sin avisar?
—Es una larga historia Bobby —contesta apenado—. Pero Dee aquí lleva el 90% de la culpa —la nombrada le mira con molestia.
—Pues bien, tengo tiempo —incita el viejo cerrando de golpe el libro y sentándose sobre la mesa, frente a los recién llegado, con brazos cruzados—. Soy todo oídos.
OoO
Ya es de madrugada cuando los hermanos y el ángel terminan de contar todo lo sucedido en estos dos meses. Bobby al principio estaba furioso con todos, pero una vez hecho todos los descargos de ambas partes, el cazador amenazo que si volvían a excluirlo de un plan podrían olvidarse de volver a su casa en busca de asilo.
Ellen y Jo, al ser informadas que Dee y Cas habían vuelto, se mostraron contentas, todo lo contentas que la comunicación vía teléfono celular permite, y prometieron llegar a Colorado al día siguiente luego de declinar la oferta de Castiel de traerlas por sufrir de vértigo.
Dee se excusa aludiendo sueño y se va al segundo piso, dejando a Sam y a Bobby charlando de lo ocurrido hoy.
Una vez da con la habitación que le corresponde, lo sabe porque ve su bolso sobre la cama, Gracias, Cas, por pensar en todo, se dice en silencio; entra, enciende la luz y cierra la puerta. Se apoya contra la madera y lentamente se deja caer. El aire le escasea y todo el dolor que ha estado conteniendo se libera. Con dificultad contiene con quejido, un hilo de sangre fluye por su nariz y la cabeza escuece tanto que pareciera que se le fuera a partir en dos.
—Deanna… —Cas está arrodillado a su lado, mirándole con angustia mal disimulada.
—Estoy bien —murmulla—. Anda, ayúdame a levantar —pide usando una mano de apoyo y la otra cubriendo su nariz. Castiel la toma de la cintura y sin esfuerzo la pone sobre sus pies. Con mimo retira su mano de la nariz y se la lleva a los labios, borrando las estelas de sangre.
—No me mientas —musita posando dos dedos en la nariz que luego ya no sangra, deposita un beso en la frente y el dolor de cabeza ya no está—. Lo necesitas… llevas muchos días con abstinencia y la pesquisa de hoy te ha dejado agotada.
—No… —niega sosteniéndose en los brazos del ángel—. Si lo hago tú…
—Me recupero más rápido que tú… —susurra alzándola en brazos, caminando hacia la cama. Deanna señala la maleta con el dedo y el ángel la deja en una esquina de la habitación sin tocarla más que con su mojo. La deposita en la cama y se tumba sobre ella sin llegar a aplastarla—. Si continuas así…
Deanna le rodea el cuello con los brazos y le calla con un beso. Sus manos vagan por su espalda y regresan hasta asentarse en las mejillas de él, siente la punta de la corbata cosquilleándole en el cuello y siente el roce suave de sus labios contra los propios…. Sólo quiere sentir.
—Deanna… —se aleja milímetros de su boca mirándole con un deje de reproche.
— ¿Qué, no quieres un besito? —Evade con cejas arqueadas.
—No eludas el tema —pide Cas, sus ojos azules profundos y opacos—. Estás muy débil…
La Winchester usa sus manos de soporte y se sienta frente a él, atisbando a la mesita de noche con el cabello suelto cayéndole por los hombros.
—Sólo si me dejas cortar este jodido cabello —dice cogiendo un mechón—. No es práctico a la hora de ir de caza.
—Deanna… —frunce el entrecejo y le quita el cabello de las manos—. Eso no es negociable.
—Joder —masculla contemplándole de refilón. Tendría que recordar aquella vez en la que Cas se entretuvo con su cabello y…. Baja la vista derrotada y se quita la camisa quedando solo con una camiseta sin mangas. La marca de la mano del ángel destaca en su hombro izquierdo por sus bordes rojizos. Vuelve a tumbarse más alza una mano para aferrarse al barrote de la cabecera de la cama—. No te excedas —sugiere antes de cerrar los ojos.
Castiel carga su peso en su antebrazo izquierdo, el que está en el costado derecho rostro de Deanna, y posa su diestra en el hombro marcado. Cuando estas encajan a la perfección la humana contiene el aire y el barrote chilla bajo su mano, el ángel aprieta los ojos en cuanto la luz y el calor rodean aquella unión.
—Cas… —gime Deanna rodeándole la espalda—. Ya basta… o si no vas a… Ya estoy bien, es suficiente.
Castiel quita la mano y se derrumba sobre ella hundiendo el rostro en su cuello.
La Winchester fija la mirada en el techo mientras estrecha con fuerza al ido ángel en sus brazos.
—Mamá… ¿estoy haciendo lo correcto?
