Disclaimer: Los personajes de esta historia no me pertenecen, son propiedad de Adam Horowitz, Edward Kitsis y la producción de ABC. Mi único propósito con dichos personajes es hacerlos víctimas de mis locuras para diversión, gusto propio y de quien lo lea.
Capítulo 14: … y mi vida cambió
Después del incidente de Emma los meses parecían volar. Henry se estaba adaptando a vivir con Regina, cosa que no se le hacía tan difícil debido a que la mujer había hecho que la experiencia fuera lo más tranquila posible. Regina estaba aprendiendo a compartir su vida, las veinticuatro horas al día y los sietes días de la semana, con una pequeña persona que dependía de ella.
Un sentimiento de Deja Vu rodeaba a Regina. Se encontraba en el café, Henry estaba entretenido hablando con Terry, mientras ella conversaba con Malena, su agente de Bienes Raíces, sobre la idea de conseguir un lugar más grande y cómodo para ella y Henry. Tenía ahorrado un dinero que quería utilizar para comprar un local para vender sus tartas y demás postres de manzana, pero podía dejar eso a un lado por el momento, el bienestar de Henry y ella era lo primordial.
Ella había decidido no decirle a Emma hasta que hablara con Malena. Las cosas entre ellas iban de maravilla. Estaban tomándose su tiempo y no podía negar que sentía que cada día se enamoraba más de Emma. Poco a poco la confianza perdida regresaba. Habían aprendido de sus errores y esta vez Regina sentía que iban por el camino correcto.
Con la promesa de llamarla para planificar qué día ir a ver los lugares que Malena le había recomendado, Regina se despidió de ella. La morena se levantó de su silla con la intención de sentarse junto a Henry y pedir algo de comer pero la voz de una mujer llamando su nombre hizo que se parara en seco. Reconocía esa voz, se giró velozmente para enfrentar a la dueña de la misma.
─ ¿Qué haces aquí Zelena?─ preguntó la morena a su hermana.
─ Gracias al cielo que te encontré aquí. Llevaba horas esperándote en la entrada de tu edificio.─ respondió la mujer con tono reclamador.
─ Eso no responde mi pregunta Zelena.─ la pelirroja entornó sus ojos y suspiró irritada.
─ Robin quiere quitarme la custodia de mi hija. Tienes que ayudarme. No puedes permitir que el hombre que te traicionó aleje a tu sobrina de nuestra familia.─ Regina miró perpleja a la mujer y sintió unas infinitas ganas de reírse en la cara de su hermana.
─Tienes problemas serios Zelena. Si mi memoria no falla, la única persona que me ha traicionado una y otra vez eres tú. ¿Por qué debería ayudarte?
─Porque soy tu hermana y porque aunque lo niegues, esa niña te importa.
─Y porque ella me importa es que pienso que lo mejor que le puede pasar es que Robin sea su encargado.─ Zelena miraba con ojos incrédulos a su hermana y por un momento Regina pensó que ella la golpearía.
─Me niegas ayuda porque al fin tengo algo que tú no.─ Regina puso los ojos en blanco al escuchar las palabras de su hermana.
─¿Cuándo entenderás que esto no es ninguna competencia? Eres muy buena en un juego al cual yo nunca quise participar pero me arrastraste a él. Siempre dejaba pasar lo que me hacías pero lo que le hiciste a Robin fue lo último que soporté.
─¿Lo que le hice a Robin? Por favor Regina, yo solo le di el empujón porque claramente él no era feliz contigo.
─¿Qué sacaste con drogarlo y acostarte con él? ¿Una hija a la cual estás a punto de perder porque vives con la idea de querer lo que los demás quieren? Creo que deberías mirarte en un espejo y reevaluar tu vida.─ dijo Regina con voz entrecortada y con unas infinitas ganas de llorar.─ ¿Qué ganaste con lastimarme a mí, una persona que a pesar de las peleas, te quería?
─Por favor, Regina, tú nunca me quisiste…─ respondió Zelena bajando su mirada al suelo tratando de controlar las lágrimas que amenazaban con salir.
─Cree lo que quieras. Esta conversación aquí terminó.─ diciendo esto, Regina dio media vuelta y se dispuso a regresar donde un preocupado Henry y una confundida Terry quienes miraban la escena.
─¿A dónde crees que vas?─ preguntó Zelena tomando a Regina fuertemente del brazo e impidiendo que pudiera dar otro paso más.─ Esta conversación no ha terminado.
─Creo que si la señorita dijo que la conversación acabó debería respetar su deseo.─ comentó una voz a espaldas de Zelena. Regina se giró y sonrió al encontrarse frente a frente con Emma.
─¿Y tú quién crees que eres para interrumpir la conversación? ─ preguntó Zelena con fastidio y fulminando con la mirada a Emma.─ Esto es entre mi hermana y yo.
─¿Hermana? Oh vaya, hasta que al fin tengo un rostro para la Bruja Perversa del Oeste.
─¿Acabas de llamarme bruja?─ preguntó la pelirroja escandalizada.─ Pagarás por eso.
─La verdad es que no me apetece hacer una escena aquí. No es el momento, ni el lugar. Así que te pido de buena forma que te retires de aquí y dejes a Regina en paz.
─Vaya, ¿de cuándo acá necesitas que te defiendan?─ preguntó Zelena mirando a Regina de forma burlona. Antes de que Regina respondiera, Emma intervino.
─Regina no necesita que la defiendan, ella lo puede hacer por sí misma. De eso no me cabe la menor duda. Pero estás en un lugar el cual le pertenece a mi hermana y su esposo, y tu presencia está molestando a la clientela. Vuelvo y te pido de buena forma que te marches.
─¿Vas a permitir que ella me hable así?─ preguntó Zelena mirando de forma reclamatoria a Regina.─ Soy tu hermana, deberías hacer algo.
─ El que seas mi hermana no quita que Emma tenga razón. Lo mejor que puedes hacer es irte Zelena.
─¿La eliges a ella sobre mí que soy tu familia?
─No trates de usar la excusa de que somos familia para salirte con la tuya. El que fuera tu hermana no te detuvo cuando hiciste mi vida un infierno.─ contestó Regina molesta. Antes de que Zelena respondiera Regina añadió: ─ Te voy a pedir nuevamente que te vayas. No te quiero escuchar, no te quiero ayudar. Me elijo a mí sobre ti.
Zelena bufó enojada pero sin pensarlo dos veces tomó su bolsa y se le echó al hombro.
─Recordaré lo que hiciste por el resto de mi vida. Ahora no tendré otra opción que hablar con Gold para que me ayude.
─Esa es la idea hermanita. Recuerda que uno cosecha lo que siembra y por tu forma de tratarme, esto es lo único que puedo darte a cambio. Por cierto, buena suerte con Gold, la necesitaras porque dudo que te ayude.─ Zelena fulminó con la mirada a su hermana, dio media vuelta y se marchó del lugar.
Tan pronto como Zelena se perdió de vista, Regina se sentó en la silla que minutos antes había ocupado junto a Malena, tratando de controlar su respiración y corazón exaltado. Emma se paró junto a ella, colocó una mano en su espalda brindándole apoyo y con la otra tomó la mano de Regina.
─Tu hermana es una bruja, lo que le falta es la escoba y está lista para salir volando.─ comentó Emma tratando de aliviar el ambiente tenso que se había creado.
Regina rió un poco renuente pero ya estaba sintiéndose mucho mejor. La morena levantó la mano de Emma y besó delicadamente los nudillos de la rubia, luego le hizo señas para que se sentara frente a ella.
Henry, quien se había mantenido al margen del encuentro, se acercó a Emma y con un beso y un abrazo se sentó junto a ambas. El chico moría por preguntarle a Regina quién era la mujer pelirroja pero se contuvo sabiendo que no era el momento, mucho menos el lugar.
─Bueno, no te llamé para que nos encontráramos aquí para hablar de mi hermana.─ comentó Regina algo nerviosa.
─Me estás asustando Regina.
─No es nada malo, tranquila.─ contestó Regina rapidamente al ver el rostro confundido de Emma.─ Antes de que mi hermana hiciera acto de presencia estaba reunida con Malena Drake.
─¿Malena Drake? ¿No es esa la agente de bienes raíces?─ Regina asintió.─ ¿Quién se muda? No me digas, ¿estás haciéndole un favor a Gold?─ la morena negó.
─Pienso mudarme Emma.
─¿Mudarte? ¿A dónde? ¿Te vas a ir a otro lugar?─ preguntó nerviosa la rubia.
─Quiero que sea en un lugar cerca de la ciudad, quizás cerca de donde Mary vive.─ Emma suspiró disimuladamente sintiéndose más tranquila.─ Quiero un lugar más cómodo para Henry, para mí y para…
─¿Para?─ preguntó Emma expectante y Regina tomó una bocanada de aire.
─¿Te mudarías conmigo y Henry?─ preguntó la morena poniendo todos sus temores a un lado.
De todas las cosas que Emma se pudo haber imaginado que pasarían en su día, el que Regina le preguntara si quería vivir con ella era lo último que se imaginó y su rostro no indicaba otra cosa.
─Pensé que querías que lo nuestro progresara un poco más lento…─ Regina se había quedado sin palabras.
─Bueno, Regina y yo lo hablamos y nos pareció buena idea.─ intercedió Henry al ver que ninguna de las dos mujeres decía palabra alguna.─ Así te veremos siempre.─ Emma sonrió enternecida al chico ante lo que dijo.
─Tienes razón Emma. Esto fue… Nada, fue una idea tonta.
─No es tonta Regina. Me encantaría vivir con ustedes. Es solo que quiero estar segura que ustedes, tú mayormente, están seguros de querer que yo sea parte de sus vidas a tiempo completo.
─Yo estoy encantado con la idea.─ respondió Henry sonriente.
─La idea fue mía, así que yo también. ─añadió Regina haciendo eco de las palabras de Henry. ─ Estoy segura de lo que quiero Emma, ahora te toca a ti decidir si esto es lo que quieres tú también.
─No lo dudes ni un segundo Regina. Te quiero a ti y a Henry en mi vida a tiempo completo. Quiero que seamos una familia.─ ante esto Regina se acercó a Emma y depositó un casto beso en sus labios.
─¡No se diga más entonces!─ exclamó Henry sonriente.─ Creo que pediré algo de comer, ¿ustedes quieren algo?─ ambas mujeres negaron.
Un sonriente Henry se levantó de su silla y corrió a donde Terry. Tanto como Emma y Regina sospechaban que el chico no iría a pedir nada, más bien iría a darle la noticia a Terry.
─Tengo una sola condición.─ comentó Emma mirando fijamente a Regina.─ Esto es una inversión de ambas, yo pagaré la mitad.
─Emma, no es necesario. Esto no estaba en tus planes.
─Lo sé, pero yo quiero hacerlo. Además, yo también estaba pensando conseguirme otro sitio pronto. Llevaba un tiempo ahorrando para ello.─ Regina sonrió y asintió apoyando lo que Emma había dicho.
─¿Estás segura de quieres hacer esto?
─Te juro Regina que si vuelves a preguntar eso me iré de aquí.─ contestó Emma fingiendo enojo.─ Estoy más que segura de hacer esto. Me parece que merecemos esto, felicidad, juntas.─ Emma tomó las manos de Regina y depositó pequeños besos en ellas.─ No tienes ni idea de cuánto yo te amo.
Regina abrió los ojos como plato ante lo dicho por Emma. Estaba cuestionándose si lo que escuchó había sido cierto o solo producto de su imaginación.
─¿Acabas de decir que me amas?─ preguntó la morena con ojos cristalinos por las lágrimas de alegría que sentía en ese momento.
─Sí Regina, te amo.
─Y yo a ti Emma Swan.─ diciendo esto Emma acercó sus labios a los de Regina y ambas mujeres se unieron en un apasionado beso lleno de amor.
Con ese beso sellaban el inicio de una nueva etapa en la vida de ambas. Algo que sin duda alguna les traería alegrías y hermosos momentos.
-Epílogo: cinco años después-
Todo parecía irreal y como si el tiempo no hubiese pasado. La realidad era que el tiempo sí había pasado y no en vano. Era una hermosa tarde de otoño y las hojas de los árboles tenían una hermosa tonalidad naranja donde decenas de personas se reunían para presenciar un evento que sentaría un nuevo precedente en la vida de varias personas. Poco a poco las personas ocupaban sus lugares con emoción por lo que allí se llevaría a cabo.
Un joven Henry se movía de un lado al otro cerciorándose de que todo estuviera en orden para ese día tan especial. Su amiga, Violet, trataba de calmarlo pero reconocía que sus esfuerzos eran en vano. El chico quería que todo estuviera perfecto para las dos mujeres que habían cambiado su vida. Él era quien había sugerido el lugar, el parque donde Regina y Emma confesaron sus sentimientos por primera vez y ambas estuvieron de acuerdo en que ese lugar era perfecto.
─Todo saldrá bien Henry.─ comentó su tía Mary Margaret cuando vio pasar a Henry por su lado por tercera vez consecutiva en menos de cinco minutos.─ Sabía que no debí poner tanta responsabilidad en tus hombros.
─Esto es lo de menos, de igual forma, yo me iba involucrar en todo el proceso, era lo menos que podía hacer por ellas.─ Mary sonrió con orgullo.
─Ellas estarán muy felices con todo lo que has hecho. Ahora ve a tu posición que la ceremonia está por comenzar.─ con una sonrisa en su rostro el joven se alejó caminando hasta la parte de atrás de los asientos de los invitados.
Allí lo estaba esperando Neal, quien ya contaba con ocho años y cada día se parecía más a sus padres, y David arrodillado frente a su hijo. El chico llevaba una pequeña almohada donde dos hermosos anillos reposaban y una mala cara porque claramente el atuendo lo incomodaba.
─Pero papá, siento que no puedo respirar.─ decía el niño mientras que David aflojaba a corbata.
─¿Mejor?─ preguntó el hombre sonriente. Neal se encogió de hombros poniendo mala cara, su objetivo no era que aflojaran su corbata, más bien lo que quería era que se la quitaran.─ Lo siento campeón. La ceremonia será corta, tan pronto acabe te la puedes quitar. ¿Hecho?
─Bien, solo aguanto por la tía Emma y la tía Regina.
─Ese es mi chico. Ahora te dejo con Henry, hazle caso en todo lo que te diga.─ el niño asintió y con una última sonrisa a Neal y Henry, David se dirigió a su asiento junto a Mary Margaret.
Henry le recordó al chico todo lo que tendría que hacer hasta el final de la ceremonia, cuando le iba a hacer la aclaración de que podía quitarse la corbata luego de las fotos oficiales no pudo hablar porque se quedó sin palabras al ver a una de sus madres acercarse a ellos.
Emma lucía un hermoso vestido blanco que le llegaba justo a mitad de pantorrilla, luciendo unos hermosos tacones del mismo color con detalles plateados. La parte de arriba del vestido era corte imperio, lo que hacía que se viera más alta de lo que era. Llevaba su cabello amarrado en una cola de caballo alta y el maquillaje era sencillo, dándole un aspecto natural. La mujer caminaba por el camino improvisado que habían hecho con cuidado, tratando de no caerse al no estar acostumbrada a utilizar tacones tan altos. Henry no dudo dos veces y se acercó a ella, brindándole su brazo como soporte.
─Mamá luces increíble.─ Emma sonrió nerviosa y depositó un beso en la mejilla de Henry.
─Gracias cariño. Tú luces impresionante, todo un caballero.
─Tengo a las mejores personas guiándome en cada paso. Pero no hagamos esto sobre mí. Hoy el día es de ustedes. ¿Te sientes nerviosa?─ preguntó el chico mirando a su madre pero al ver su mirada fija y sorprendida mirando hacia al frente, Henry no pudo evitar hacer lo mismo.
A varios pasos de distancia de ellos estaba Regina con un hermoso vestido blanco estilo sirena que llegaba hasta sus tobillos. Llevaba su cabello recogido en un elaborado peinado, dejando al descubierto sus hombros. A diferencia de Emma, el maquillaje de Regina era un poco más cargado, llevaba los labios pintados de un característico rojo, irradiando elegancia y por último tenía una hermosa sonrisa plasmada en su rostro que mientras más se acercaban Henry y Emma, cada vez se hacía mayor.
Tan pronto como Emma y Henry llegaron al lado de Regina, la mujer abrazó con fuerza al joven y depositó un beso en su frente. Emma solo sonreía, las palabras le faltaban ante tantas emociones que estaba sintiendo en ese momento. Regina apretó con delicadeza su mano y se la llevó a sus labios, depositando en la misma un beso lleno de infinita ternura y alegría.
Al ver que ambas estaban listas, Henry dio la indicación al músico para que comenzaran a tocar la canción que habían escogido para hacer la entrada perfecta. Tan pronto como los músicos comenzaron a tocar, Henry le hizo indicaciones a Neal para que comenzara a caminar por el pasillo que había entre las sillas. El niño caminó hasta llegar al lado del juez y sonrió a sus padres.
Henry sabía que era hora de hacer su trabajo. Emma tomó uno de sus brazos y Regina tomó el otro y juntos comenzaron a caminar por el pasillo con sonrisas en sus rostros. Cuando llegaron frente al juez, las mujeres liberaron a Henry de sus agarres, se pararon una frente a la otra y tomaron sus manos. Henry se colocó justo al lado de Neal y apretó su hombro indicándole que había hecho un buen trabajo.
─¡Queridos amigos!, estamos aquí reunidos para presenciar la unión oficial de Emma Swan y Regina Mills…─ con esas palabras, el juez comenzó la ceremonia.
El hombre habló por unos minutos sobre la importancia del amor en la vida de todos. Habló sobre los distintos tipos de amor que podían existir y felicitó a ambas mujeres por haber decidido dar este paso que uniría sus caminos hasta que el tiempo y la vida lo permitiera. Luego de eso, él preguntó por los votos. Regina decidió ir primero. Neal se acercó a ella y Regina tomó el anillo que le correspondía a Emma.
─Emma Swan, creo que te lo he dicho mil veces desde que nos conocimos, pero me gustaría decírtelo una vez más: qué dichosa me siento porque nuestras vidas se cruzaron. Te mostré lo bueno y lo malo de mí y aun así te quedaste junto a mí. Me enseñaste a confiar en ti y que todo es posible si creo en mí. Me enseñaste que cuando uno ama de verdad y uno se entrega en cuerpo y alma a algo tan valioso como es nuestra relación, la felicidad solo está a la vuelta de la esquina. Eres una madre excepcional para Henry y por eso y más siento que cada día te amo más que ayer. Gracias por tanto señorita Swan, gracias por cambiar mi vida.─ diciendo esto colocó el anillo en el dedo de Emma.
Tanto ella como Emma estaban llorando de la alegría. Emma apretó la mano de Regina con una mano y con la otra secó las lágrimas que surcaban su rostro. Emma respiró hondo tratando de recomponerse, tomó el anillo que Neal le ofrecía y comenzó a hablar.
─Regina Mills, ¿recuerdas nuestra primera cita oficial? Fue en este lugar. Recuerdo que mientras bailábamos, además de intentar no pisar tus zapatos, estaba pensando cómo era posible que estuvieras tambaleando los muros que tenía rodeando y protegiendo mi corazón, pero a la vez, me hicieras sentir fuerte. Con el pasar del tiempo me di cuenta que no eran necesarios esos muros contigo, que con tu amor y el amor que siento por ti, era suficiente porque esto que tenemos tú y yo, es sinónimo de fuerza. Algo que vale todas nuestras altas y bajas. Agradezco al cielo que formo parte de tu vida y la de Henry. Hago eco a tus palabras señorita Mills, gracias por tanto. Te amo infinitamente.─ al terminar colocó el anillo en el dedo de Regina y sonrió a la morena.
Con lágrimas saliendo de sus ojos Regina tomó el rostro de Emma y comenzó a besarla apasionadamente. Emma rodeo la cintura de la morena con sus brazos y respondió gustosa el gesto de amor de Regina.
─Bueno, como las mujeres se nos adelantaron al beso, por el poder que se me confiere, las declaro casadas. ¡Qué sean muy felices!
Con esas palabras los invitados estallaron en aplausos y vítores. Tan pronto como cortaron el beso Henry las abrazó a ambas. Los familiares y amistades más cercanos se acercaron a la pareja recién casada para felicitarlos y expresarles sus mejores deseos. Terry fue una de las más efusivas al felicitarlas y a todo el mundo les contaba con orgullo como ella había servido de cupido para ambas mujeres.
Luego de las felicitaciones, mientras los invitados se acomodaban en el área designada para la recepción, cena y baile, Regina, Emma, Henry y el resto de la familia estaban siendo retratados por un fotógrafo profesional. Tan pronto como terminaron se dirigieron hacia el lugar donde estaban el resto de los invitados. Para sorpresa de Regina y Emma, Rumford Gold y, colgada de su brazo, Isabelle French las esperaban en la entrada. Luego de todo lo que Gold había hecho por ellas y Henry, la relación entre ellos mejoró bastante y pasó a ser una amistosa y cordial. Emma y Regina saludaron a la pareja efusivamente.
─¡Muchas felicidades a ambas!─ exclamó Belle emocionada.
─Nos sorprende verlos aquí.─ confesó Regina.─ Pensamos que no detendrían su viaje en Europa por nuestra boda.
─¿Perdernos esta boda? ¡Jamás!─ contestó Belle.─ Ya extrañaba estar acá, creo que pospondremos nuestra travesía por un tiempo.─ ante lo dicho por ella, Gold se tensó, algo que no pasó desapercibido por Emma y Regina.
─Belle, ¿qué te parece si me acompañas a buscar champagne para todos?─ preguntó Emma tomando a Belle del brazo.
─Me parece bien, aunque yo paso del champagne.─ contestó Belle un poco nerviosa alejándose del hombre y Regina junto a Emma.
Emma dedicó una mirada a Regina que ella interpretó como que trataría de sacarle a Belle toda la información que pudiera y que ella debía hacer lo mismo con Gold.
─Tú has estado extrañamente callado el día de hoy. ¿Qué te ocurre?─el hombre se encogió de hombros pero no contestó la pregunta.─ Para el melodrama y dime. ¿Hay problemas en el paraíso?
─ Pienso que Belle va a cortar conmigo.─ soltó el hombre de forma neutral, sin ningún tipo de emoción en su voz.
─¿Qué te hace pensar eso?─ preguntó Regina confundida.
─ Lleva días actuando de forma extraña. Cuando le dije que retomaríamos nuestro viaje tan pronto como visitara a Baedan a la prisión se negó rotundamente. A ustedes se lo contó como si fuera una suspensión temporera del viaje, pero la realidad es que me pidió que lo cancelara. Pero olvida que te conté esto, es tu día y el de Emma, no deberían estar preocupadas por nada que no sea relacionado a la boda, no sé, que el pastel tenga un buen sabor o que no se les dañe el peinado.─ Regina entornó sus ojos algo molesta.
─En primer lugar, Belle y tú son nuestros amigos, preocuparnos por ustedes es normal. En segundo lugar, no creo que Belle vaya a terminar contigo. ¿No escuchaste lo que dijo? Extrañaba esta caótica ciudad, quizás quiere quedarse un tiempo acá. Ella tiene su vida más allá de ser tu pareja. Quizás quiere retomar un poco de esa vida que dejó a un lado. Además, he escuchado que algunas mujeres se sienten sensibles cuando van a otras bodas. Ustedes llevan el mismo tiempo de noviazgo que Emma y yo y tú ni indicios has dado de que la quieres comprometer.
─Pensaba hacerlo la próxima semana, en Venecia. Primero pensaba llevarla a cenar a un restaurante elegante que había reservado hace dos meses, luego la llevaría a dar una vuelta en góndola por los canales de Venecia y a la luz de la luna pensaba pedirle que fuera mi esposa. Pero todos esos planes se fueron a la basura porque no estaremos en Venecia la semana que viene. Es muy probable que ella esté en nuestro apartamento aquí, mientras que yo estaré en Storybrooke, despechado porque acabó la relación más hermosa que he tenido.
Regina iba a responder pero en ese momento llegaron Emma y Belle con bebidas para todos. Regina no pasó por alto el que los ojos de Belle se veían algo rojos, claro indicio de que había llorado en algún punto de su conversación con Emma.
─¿Qué les parece si brindamos? ─ preguntó Emma sonriente.
─Por ustedes, que sean muy felices ambas.─ mencionó Gold levantando un poco su copa.
─Por las nuevas etapas que viviremos de hoy en adelante. ─ añadió Emma dedicándole una mirada cómplice a Belle.
─¡Salud!─ exclamaron los cuatro al unísono chocando sus copas y luego tomando de ellas.
─ Bueno chicas, las dejaremos en paz ahora.─ comentó Belle tan pronto como todos acabaron sus copas.─ Disfruten.─ diciendo esto tomó a Gold del brazo y se lo llevó a rastras hacia la mesa que les correspondía.
Regina iba a preguntarle a Emma que había descubierto pero Henry llegó a ellas antes que pudiera decir otra palabra.
─Es hora del baile.─ dijo Henry emocionado. Regina sospechaba que Henry aprovecharía esa oportunidad para bailar con Violet.
─Ya vamos para allá.─ contestó Emma tomando a Regina de la mano y dirigiéndola a la pista de baile.
Cuando llegaron al centro de la pista de baile, Emma posó su mano en la cintura de Regina y con la otra tomó la mano de la morena. Regina hizo lo mismo. Siguiendo el ritmo de la música ambas se dejaron llevar, disfrutando de ese momento en que sus cuerpos estaban tan cerca.
─Belle está embarazada y piensa decirle a Gold hoy en la noche.─ soltó Emma de repente. Regina la miró atónita y se echó a reír.
─De esta nos libramos de Gold. Cuando se entere va a morir. Él pensaba que ella iba a terminar la relación.─ Emma abrió los ojos como platos.
─No será necesaria nuestra intervención entonces. Todo estará bien entre ellos. Caso cerrado. Ahora quiero disfrutarme este baile con mi recién esposa.─ Regina asintió juntando su frente con la de Emma.
─Si aquel día que nos conocimos en el café te hubiesen dicho que estaríamos hoy aquí, casadas, ¿les creerías?─ preguntó Regina con curiosidad. Emma fingió pensar y asintió.
─Les hubiese creído. Solo me bastó con probar el chocolate caliente con canela para saber que tenía que hacer todo lo posible para que estuvieras en mi vida.
─Así que fue la canela y el chocolate caliente… Interesante.
─Bueno, el que fueras hermosa y tu cabello sea tan lindo y que tengas un lindo trasero ayudó bastante. Luego cuando te conocí mejor y vi lo buena persona que eres, quedé flechada por ti.─ ante esto, Regina rió.
─Te amo Emma Swan- Mills.
─ Y yo te amo a ti Regina Mills- Swan.─ diciendo esto, ambas mujeres juntaron sus labios, demostrándose de la forma más hermosa y pura todo su amor.
─ ¿Puedo interrumpir?─ preguntó la voz de Henry detrás de ellas. Ellas se separaron lentamente y dirigieron sus miradas al joven.─ ¿Me conceden este baile?
─ Seguro que sí.─ Emma tomó una mano de Henry y Regina la otra.
De esta forma, los tres comenzaron a deslizarse por la pista de baile dando vueltas. Otras parejas se fueron acercando a la pista y se les unieron en el baile. Esa hermosa familia bailó hasta altas horas de la noche, demostrando lo felices que eran y lo dichosos que se sentían por haberse encontrado en el largo camino que es la vida.
Y vivieron felices para siempre…
-FIN-
Hola a todos!
En primer lugar me gustaria disculparme por la enorme tardanza en publicar. Estuve en mis ultimas semanas y examenes finales y el tiempo para poder escribir no era mucho, ademas de que queria hacer algo que me sintiera satisfecha y eso no estaba pasando. La buena noticia es que ya termine, asi que ya soy una mujer libre, acabe mi bachillerato y me graduo.
En segundo lugar, esta historia llego a su fin, asi que este es mi regalo de navidad para ustedes. Como fueron tan pacientes conmigo decidi escribirles elcapitulo final y epilogo juntitos, para que asi no tuvieran que esperar por mi. QUiero agradecerles eternamente el apoyo que le brindaron a la historia, ustedes eran el principale motor que me motivava a seguir escribiendo. Esto es para ustedes. Gracias por ser parte de esta travesia. Espero que lo hayan disfrutado tanto o mas que yo. Espero seguir escribiendo. Por el moment tengo en mente un One shot, aun estoy en proceso de desarrollar la idea pero ahi vy. Ahora tengo tiempo para hacerlo.
Les deseo unas bonitas fiestas a todo aquel que celebre estos dias y que la pasen bien.
Un abrazo,
Deb.
