La llamada de Sensei significaba que estaba haciendo buena letra y que iba por buen camino. Se preocupaba por mi niño y quería regalarle cosas.
...
Ese mismo día a la mañana caminamos con Hinata en aquella jornada fría del jueves.
No podría llevarle a casa hasta una semana después.
Claro que estaría con él todos los días, pero aun así, esperaba con ansias que antes de irme, pudiera estar con él como quería hace mucho. No solo besarlo y satisfacernos de forma tan simple como tocarnos. Quería hacerlo mío completamente.
Había hecho el amor con muchas chicas desde que había entrado en la etapa sexual, cuando tenía 15. Pero era algo común, para pasar el rato. Ninguna de ellas me genero lo que Shouyou podía hacer con solo verle desnudo.
El morbo, la calentura, su hermosura, y lo adictivo del cambio.
¿Cómo es que había perdido tanto tiempo con mujeres ? ¿Cuándo el producto de mi mejores corridas y mis satisfacciones sexuales me las podía dar otro hombre?
Bueno, a decir verdad, si me ponía a pensar, no veía a los otros hombres como candidatos a nada. No es que en ese momento que me di cuenta que era gay me gustasen todos los hombres que veía. Ninguno me parecía atractivo, tampoco los miraba de ese modo. A mí solo me gustaba Shouyou. Eso sí, había desarrollado un repelen contra las mujeres, ya no me generaban nada de nada. Podían desnudarse frente a mí que no me inmutaría. Ahora sí... Si veía a mi Shouyou con poca ropa perdía el equilibrio fácilmente. Al punto de buscar dentro del edificio escolar un lugar donde poder hacerle saber cuánto me gustaba y me excitaba.
Y también, a parte de todo lo sexual que Shouyou hacia brotar en mí, estaba el querer. Lo amaba, le quería y lo extrañaría un montón.
Yo solo quería que no me olvidase. Que no me sustituyere con Sensei.
Que me siguiera diciendo cuanto me quería y cuanto le gustaba estar conmigo.
...
Hinata me había contado que era el cumpleaños de él.
Y en un momento de intimidad me contó que es lo que sensei quería como regalo.
-eso significa... Que yo también voy a poder hacerlo ¿no?- nos encontrábamos solos en uno de los compartimientos del baño.
Shouyou estaba sentado sobre mí con sus piernas extendidas, para que nadie notase que había dos personas.
Había cerrado la puerta para que pudiera escucharla si la abrían.
Shouyou asintió sumiso.
-¿Tú quieres hacer eso conmigo también?
-Si senpai... Yo lo quiero mucho...
Dios... Quería cogerlo ahí no más.
Lo tome de la cintura y lo moví, haciendo rozar mi pene contra su cola.
Se había puesto duro. Él tenía la capacidad de hacérmelo poner de esa forma.
Sus manos se aferraron a las mías y seguían aquel vaivén.
Eran tan embriagador sentirlo así arriba mío. Pero tuve que detenerme porque era más que seguro que terminaría acabando sin previo aviso y mi ropa se mancharía... Bueno no me importaba eso en lo absoluto, pero no tenia en ese momento un cambio de muda por lo que tenía que ser prudente.
Así que me dedique a divertirlo a él.
Había jugado con él la noche anterior. Pero ¿quién se cansaría de hacerlo?
A mí me gustaría poder explicar con palabras, lo que yo sentía al escucharle gemir, o al ver su cara sonrojada mientras era masturbado o penetrado con mis dedos.
Shouyou bajo sus piernas cuando se estaba por venir, en esos momentos se cansaba mucho y no tenía control de su cuerpo. Tuve que tapar su boca para ahogar esos gemidos que tanto me gustaban, pero que le salían tan involuntariamente que nos ponían en peligro.
Cuando acabo tenía muchas ganas de limpiar su pene con mi lengua, se me hacía agua la boca. Pero...¡Dios! Si lo hacía no iba a terminar ahí.
No estaba teniendo el autocontrol suficiente.
Bese su cuello y seguí masturbándole a pesar de que él ya había acabado. No tenía el control para dejar de tocarle. Me encantaba, me fascinaba.
Dios mío... Mi niño me la había puesto tan pero tan dura que no sabía qué hacer.
-Mi amor... ¿te gusto?
Asintió aun con la respiración un poco agitada.
Le acomode su ropa como se debía. Nadie podría notar que es lo que había hecho.
Se sentó de nuevo pero esta vez mirándome y nos quedamos besándonos un rato, hasta que tuve que desistir de hacerlo. Mi cuerpo no daba más.
-Te amo...
-Yo también senpai...
Lo abrace fuerte y hundí mi rostro en su cálido pecho. El olor de su esencia se impregno en mí, dejándome ebrio de toda esa lujuria que él destilaba.
-¿Que vas hacer en navidad? ... Quiero verte ese día.
-No lo sé...
-Si...si por esas casualidades tus papás no están. ¿Podemos vernos?
-Pero...¿sensei?
-Hablare con él... Tal vez si vas a dormir a su casa, yo pueda ir a visitarte allí. Tengo un regalo para ti.
-¿En serio?
Sus ojos pretendían desequilibrarme. Eran realmente hermosos cuando brillaban de esa forma.
-Si mi amor...
-Yo no tengo nada...
-Tu eres mi regalo. Yo también te quiero a ti como regalo. ¿entiendes?
-Si senpai...
-Te quiero en mi Cama, Shouyou. Te quiero hacer el amor hasta cansarte.
Me volvió a abrazar y acomodo su cabeza entre mi hombro.
-No quiero que se vaya.
-No digas eso... Escúchame, debo irme para que muy pronto, tu y yo estemos juntos. Y darte el amor que mereces todos los días. Solo prométeme que no me olvidarás. Yo regresare por ti ¿de acuerdo?
-Yo nunca lo voy a olvidar senpai... Pero lo voy a extrañar mucho. Cuando mamá ...
-Shh... Sensei te cuidara de tu mamá ¿vale? Él cuidara de ti en ese aspecto. Yo sé que él te quiere también
-Bueno... No me quiere tanto como a su amigo...
-No todos los querer son iguales mi amor. Yo aspiro a que tú tampoco lo quieras tanto.
-Le quiero, me gusta estar con él...y las cosas que me hace...pero...
-¿Pero?
-Lo prefiero a usted senpai...¿es eso otra forma de querer?
Mi corazón se sintió tan reconfortado al oír eso.
-Es otra forma de querer. Porque yo no te quiero. Te amo Shouyou. Te amo mucho. Y si, deseo fuertemente tener sexo Contigo. Pero no solo eso me satisface. Yo quiero que seas mío completamente. Ahora sensei te cuidara, pero una vez que yo vuelva...serás mío y de nadie más.
- ¿y sensei?
-Sensei deberá buscar otro niño... Aunque no será tan hermoso como tú.
…
Habíamos pasado la noche juntos, pero lamentablemente conforme pasaba el día, estaba empezando a sentir de nuevo la conocida abstinencia, de no poder tenerlo hasta dentro de unos cuantos días más. solo podía robarle algún beso entre pasillos, y algún suspiro entre salas…pero más de eso no.
No podía tenerlo a merced en mi cama, besarlo como quería, hacerle suspirar más que varios minutos, teniendo en su boca mi nombre clavado.
No podría hacerlo hasta el día miércoles. Y no porque no quisiera…o porque mamá me lo impedía. Estaba tan ajustado con los últimos exámenes que si de verdad quería irme en bien entrado el año, debía tener muy buenas calificaciones. Y siendo sincero, si yo le tenía en casa, o si le veía fuera de la escuela, no tendría mente para otra cosa. Iba a querer estar encima de él todo el tiempo. salir a caminar, a jugar, hablar, escuchar música juntos…y dormir con él. Tocarlo, poseerlo, besarlo infinitamente, sabiendo que teníamos toda una noche por delante. Hacerle repetir mi nombre entre todos los gemidos y placeres que le podía robar o generar.
Y sobre esto todo…escuchar, de su tierna y dulce voz, lo mucho que me quería y me amaba.
…
Después de nuestro encuentro en el baño, tuve una sonrisa tonta, toda el día. Shouyou me habia confesado que me quería de otra forma, diferente a la de sensei. Y que la forma de quererme era muchísimo mejor, más intensa. Y más duradera. A mí me amaba. Y deseaba estar conmigo.
Me sentía en paz, al saber que no perdería con sensei. Tenía una tranquilidad absoluta. Sabía que a pesar de irme, él me extrañaría, pero también me quería y mucho y por eso me esperaría. Yo confiaba en él, porque sus palabras de amor, habían sido como un refrescante oasis en medio del desierto de mis temores.
Así que, sabiendo que mi amor era correspondido en la misma medida que en él la que yo lo daba, me sentí feliz y algo tonto todo el día.
No se necesitaba de la primavera para sentir mariposas en el estómago. A pesar de estar en pleno invierno, Hinata Shouyou era mi primavera personal. Haciéndome la vida más colorida…y ¿Por qué no? Más caliente de lo normal.
Sé que no todo era sexo…pero en serio que el pequeño podía provocarme erecciones jodidamente fuertes, dejándome idiota todo el día. Haciéndome pensar a cada minuto en su cuerpo, queriendo tener pronto el poder de cogérmelo, de que mi cama lo conozca realmente y que mi almohada cada noche me devuelva el olor que él seguramente desprenderá al ser follado.
Me pase parte del día, imaginándolo con sensei esa noche…queriendo ser yo parte de eso. Muriendo por esperar mi turno. Dios…sería imposible esperar tanto…tal vez con suerte, si se daba la ocasión, podría hacerlo como le habia dicho días atrás…tener nuestro encuentro en la sala del club…total él era pequeño, no necesitábamos mucho espacio…y además tenía planeado acorralarlo contra la pared y hacerlo mío…si, no aguantaba más, no podría hacerlo hasta el miércoles…tampoco hacerle el amor como quería…primero quería saciar mi hambre de él…luego vendría el romanticismo.
…
La noche del jueves, me costó horrores dormirme. De solo pensar que mi niño estaba siendo desvirgado por sensei, me producía envidia y morbo a la vez…así que como a la tercera vez que masturbe en su nombre, logre dormir.
Y aun así, me desperté varias veces en la noche.
Y en la mañana del viernes, me levante por demás temprano con el éxtasis y la euforia de que ahora me tocaba a mí. que por fin habia llegado mi turno.
Así que sin pensarlo demasiado, di de baja el entrenamiento del día alegando que tanto Kuroo como yo no podíamos asistir, y que no valía la pena por ese día ir.
Kuroo me ayudo a hacerles comprender a los jóvenes, aquellas razones inexistentes. Y también fue beneficiado él, que por lo que supe más tarde, paso el día libre con Tsukishima, tratándole de hacer entrar en razón a su modo, que no debía meterse con Hinata, una vez que nosotros , los de tercero nos hayamos marchado.
…
Esperar a Shouyou fue realmente eterno.
Pero mientras lo hacía, Nishinoya me ayudo con gusto a confeccionar mi regalo de navidad para él. Aunque a mí me urgía entregárselo ese mismo día, Noya me calmo y me dijo que era mejor entregarlo el mismo día. Así que, después de mucho habla, pude entenderle y calmar mis ansias.
…
…
Lo vi llegar al día siguiente.
No había venido a clases, sensei le había dejado cerca de la hora del club a unas manzanas de distancia de la preparatoria.
Venia bostezando enfundado en su campera con una bufanda.
Por supuesto, él parecía estar muriendo de frío...pero aun así, llevaba consigo sus pantalones cortos.
Lo espere en la entrada sabiendo que vendría. Sensei me había escrito que lo llevaría a esa hora. Y que más tarde luego de su clase, pasaría la noche nuevamente con él.
Me mordí al saber, que otra vez, seguramente se lo follaría. Y más teniendo un sábado por delante. Tendría la libertad de desvelarse mucho más... Pero yo también quería mi parte. Y realmente no me importaba si venia cansado o no.
Shouyou se acercó a mi sonriente y me beso la mejilla.
Antes de entrar al instituto o perder del todo mi cordura, quise saber.
Así que lo lleve detrás de unos arbustos, donde nadie andaba y entre besos u caricias me lo dijo.
-¿Te dolió?...¿Fue gentil?
-Me dolió un poco senpai...
-Pero... ¿fue gentil?
-¿eh?...
-¿fue despacio o fuerte?
Ah dios ese tipo de preguntas...solo alimentaban mi maldito morbo...quería bajarle los pantalones ahí mismo y follarlo. Estaba a un paso de hacerlo.
-Fue muy fuerte...
-mmm ¿te gusto? ...
-Si senpai...
-¿Tanto como para volver hacerlo?
-¿Volver?
-Si...ahora conmigo ¿quieres? ...
-Pero...¿dónde?
-He cancelado el entrenamiento de hoy... Nadie vendrá a la sala...se han ido temprano... Quiero hacerlo ahí.
Asintió sumiso y se dejó besar. Sin poder controlarme en lo absoluto, lamí su cuello, buscando con mis manos, encontrar la fragilidad de su cuerpo, cuando se perdía ante mi tacto.
-Ven... -
Lo guie hasta la conocida sala del club, tratando de calmarme... Por fin...por fin... Por fin iba hacer mío. Ese niño tan pequeño que me amaba y quería... Pobrería de una buena vez mi amor en todo sentido.
Mientras llegábamos a la sala, lo tome de su pelo y lo obligue a que su cola caminara, los últimos metros, apoyada a mi pene. Íbamos pegados, sin importarme ya si alguien nos veía o no.
Shouyou transpiraba un olor a sexo exquisito. Estaba recién bañado... Pero ese olor no se iba tan fácil. Y yo podría aspirar esa fragancia como si fuera un adicto a la cocaína.
Cerré la puerta con cerrojo. Nadie tendría que molestarnos. No podía permitirlo.
Le saque la mochila. Desprendí su campera y se la saque junto a su bufanda.
Lo incline un poco contra los casilleros, queriendo ver como su cola quedaba parada.
Levante solo un poco su remera para observar como su pequeña espalda se arqueaba.
Baje de a poco su short...queriendo disfrutar de como parecía ante mí, esa cola diminuta que la noche anterior había dejado de ser virgen.
Me relamí los labios, se me hacía agua la boca. Quería comerlo completamente
Creí que mi cabeza estallaría, no pensaba con claridad. Quería tomar mi pene y enterrarlo hasta los testículos.
Shouyou respiraba agitado, mientras baje su ropa interior.
Manosee y toque toda su cola... Desde sus genitales hasta la entrada del ano, pasando por sus nalgas y glúteos.
Sho había colocado sus manos en los casilleros y se aferraba a dos candados, mientras sentía como mis manos hacían una revisión completa de su anatomía.
Abrí sus nalgas para ver un ano rojo y poco dilatado pero por demás irritado.
Metí mi cabeza allí, sintiendo como se estremecía al rozar mi lengua.
-¿Cuantas veces?...¿cuantas veces te lo hizo? ...
-tres...tres veces...
Maldito hijo de su madre... Se lo había cogido tres veces en solo una noche y medio día.
Es que debía comprenderlo después de todo. Seria tal el placer que con una vez, no se podría saciar por completo.
Saque mi pene, estaba más que caliente y duro.
De solo verlo, allí a punto de entrar... Realmente la boca se me hacía agua.
Tome una crema que tenía a mano y la pase por todo el miembro, también un poco por su cola, pero no me detuve a prepararlo con los dedos...no podía, no había tiempo. A parte... Seguramente venia de ser cogido...por lo que no necesitaría eso.
Me tire contra su espalda. Y mientras mordía su lóbulo derecho, empecé a colocarla de a poco.
Tuve que dejar de besarlo, para contemplar aquella obra divina. Mi pene estaba en la entrada de su año, queriéndose hacer paso.
Su cavidad era pequeña. Sus nalguitas redondas estaban empezando a tomar color, producto de mi agarre.
Empuje despacio y entro de a poco. Shouyou se tomó fuerte de los casilleros, tratando de no gemir tanto.
Lo tome de sus caderas y sin pensarlo, lo hundí, lo contraía con fuerza hacia mí y mi pene desapareció en su interior.
Joder...joder...joder...estaba caliente y estrecho. Creí que acabaría. Me apretaba de tal forma que sentía calor en todo el cuerpo.
Tuve que sacarme más de una prenda. No aguanta la calentura.
Shouyou grito cuando la sintió entrar y yo casi pierdo el conocimiento al sentirlo por fin.
Tape su boca, sus gemidos esta vez debían ser ahogados... No quería interrupciones justo en ese momento.
-Debes callarte mi amor... Sino no podré hacerlo...
-Ah...est..está bien.
-¿Te gusta?... Voy a cogerte...
-Si senpai...
Shouyou hundió su cabeza mirando el piso y lo tome fuerte de las caderas para empezar las embestidas.
Había logrado calmarme. Con suerte me dejaría disfrutarlo un poco antes de acabar.
Dios...no sabía que coger a un hombre podría ser tan excitante
No podía pare de embestirlo. No podía parar de ver como su cuerpo se movía a mi ritmo.
Como sus manos se sostenían al sentir mi pene entrar y salir con fuerza, con velocidad, moviéndolo todo a su paso.
Era glorioso cogerle...quería hacerlo mil veces más. Muchísimo más.
Shouyou exhalo fuerte y vi como unas gotas de semen caían al piso...joder...mi niño ya había acabado... Y vaya a saber en él día, que numero de corrida era.
Su cuerpo se hizo más débil, como si no aguantase. No me importo. Le di más duro...lo enterré más... Su cola era fantástica. Alucinante, capaz de devorarse mi pene en un segundo. Me enloquecía.
Lo acorrale contra los casilleros y sin importar el ruido le di contra ellos... Hasta que sentí el dulce saber de mi semen acabando en su interior.
Me desplome contra él, y nos deslizamos hasta el suelo... Nadie jamás en la vida podía hacerme sentir, como esa vez él lo logro. Nadie...absolutamente nadie. Solo mi niño. Mi hermoso niño, Shouyou Hinata.
