Hola! Muchas gracias por sus comentarios, me alegra mucho que les esté gustando la historia sus porras me animan a seguir adelante, ojalá me sigan acompañando hasta el final. Los personajes de Candy Candy, no me pertenecen solo los tome un ratito prestados para hacer mi propia historia, lo hago sin fines de lucro es por pura diversión. Ahora sí, comenzamos!
CAPITULO 14
EL REGRESO DE LOS CORNWELL
La tarde anterior Stear había llegado a la mansión Andrew de Chicago, ahí fue recibido por el tío abuelo William y la tía abuela Elroy, se sorprendió al saber quién era en realidad el tío abuelo, que aunque ya había hablado con él no lo había visto en persona y no era nada menos que su amigo Albert, de haber sabido que era él el tío abuelo, nunca le hubiera golpeado la cabeza o le hubiera llenado de humo el departamento para según él provocarle un trauma y regresarle la memoria. Hablaron largo rato, entre reproches por parte de Stear a la tía abuela y disculpas por parte de ella, pero aún había muchas cosas que aclarar y lo haría ya que estuvieran en Lakewood.
Stear se levantó muy temprano ya que quería recibir a Archie y a su novia Patty, los había extrañado mucho y moría por verlos. Una mirada ansiosa bajaba del tren mirando en todas direcciones, dejando atrás a sus acompañantes, de pronto se encontró con ese par de anteojos que conocía bastante bien, el cual ya lo había ubicado anteriormente. Sus bellos ojos cafés se nublaron de la emoción corriendo ambos jóvenes para encontrarse y fundirse en un emotivo abrazo.
-¡Stear! – Gritó Archie.
-¡Archie! – Gritó Stear - ¡hermano! Que gusto verte, te extrañé mucho – decían entre lágrimas.
Detrás de ellos dos jovencitas observaban la escena ambas con los ojos llorosos, pero una de ellas con las piernas que apenas podían sostenerla. Sus ojos se posaron en ella, no pudo más y sus piernas la traicionaron cayendo de rodillas sollozando, pensando que era un sueño.
-¡Patty! – decía Stear acercándose a ella para levantarla entre sus brazos y abrazarla fuertemente. Patty le correspondía el abrazo entre risas y llanto, amaba a su inventor y estaba feliz de verlo no le importó el lugar en el que estaban, acunó su rostro con ambas manos y empezó a besarlo por todo el rostro. -¡Patty! – decía Stear dejándose querer y abandonando su cuerpo a las caricias recibidas.
-Bueno parejita, es hora de irnos antes de que se haga más tarde, tengo mucha hambre.
-¡Archie! – decía Annie regañándolo ya que no había querido comer casi nada en todo el camino, pero al ver a su hermano le volvía el apetito.
-¡Hola cuñadita! –decía un alegre Stear saludando a Annie.
-Hola Stear, que bueno que estés de regreso. –Patty seguía abrazando a Stear no quería soltarlo.
-Vamos Patty, mi hermano no se volverá a ir ¿Verdad?
-Claro que no Archie, estos meses fueron muy difíciles pero con las noticias que he recibido, nadie me apartará de su lado nuevamente.
-¿Noticias? ¿A qué te refieres Stear? – preguntaba un curioso Archie.
-Vamos Archie no te hagas el que no sabes, por lo pronto hay que irnos preparando para la fiesta de compromiso de Neal.
-¿Neal? ¿No me digas que la tía abuela se salió con la suya? ¿Va a casar a Candy con ese mequetrefe?
-¿Casar a Candy con Neal? ¿Pero qué te pasa Archie? Neal está comprometido con Luisa Jones, la amiga de Elisa y Candy pronto se comprometerá con Anthony como estaba dicho desde un principio. – decía el despistado inventor, sin saber que Archie no estaba ni enterado de todo lo que había acontecido en ese último mes y daba la noticia de lo más natural sin notarlo.
-¿Con Anthony? ¿Pero qué te pasa Stear? ¿Te has vuelto loco? ¿Tanto te afectó la guerra?
-¿A mí? Para nada hermano, ¿pues en qué mundo vives? ¡Ohh! ¿No sabes nada? ¡No lo sabías! – rascándose la nuca con una sonrisa boba.
-¿Nada de qué? ¡Pasé más de un mes de vacaciones en Florida, no tengo idea de lo que dices!
-¡Ohh! ¡Entonces no estabas enterado! Bien vamos a la mansión Andrew y ahí les explicamos.
Entre quejas y preguntas se dirigieron a la mansión, Archie cada vez más indignado por no haber sido informado y al entrar a la mansión se olvidó de todos, dirigiendo sus pasos hacia el despacho. Stear corría apresurado detrás de él no sin antes dar instrucciones al mayordomo que llevara a las chicas a su habitación. Stear trataba de calmar a Archie, cuando estaban en el despacho Albert lo saludó amablemente.
-Buenos días, Archivald, Alistear.
-Buenos días Albert ¿Qué haces aquí? – decía Archie confundido.
-Muy buenos días tío abuelo –Decía Stear para que Archie empezara a comprender.
-¿Tío abuelo? ¿Pero qué broma es esta? – decía Archie cada vez más confundido.
-Ninguna broma Archivald – decía fría y solemne la tía abuela – Él es el tío abuelo William Albert Andrew, tío de Anthony, hermano de su tía Rosemary, primo de su madre y padre de Candy. - Archie abría la boca sorprendido, esperando más datos sobre lo que le estaban informando.
-¿Pero qué dices tía abuela? ¡Albert, Stear, explíquense por favor! ¿Y Anthony? – decía el pobre chico todo confundido.
-No hay mucho que explicar Archivald, solo que yo soy el famoso tío abuelo, aquel al que un día pidieron la adopción de cierta niña pecosa y aquel vagabundo que Stear golpeó en la cabeza para que recuperara su memoria. – decía esto mientras Stear se rascaba la cabeza apenado.
-¿Y Anthony? ¿Es verdad que está vivo? ¿O realmente Stear volvió loco en la guerra? – decía ante la mirada ofendida de Stear.
-No Archie, efectivamente Anthony está vivo y hasta hace unos días estaba en coma. Acaba de despertar de un profundo sueño que lo mantuvo en cama por casi cinco años.
-¿En coma? ¿Ya despertó? ¿Y Candy ya sabe de esto? ¿Por qué me voy enterando apenas? – decía indignado por ser el último en enterarse de tan maravillosa noticia.
- Si no te hubieras desaparecido con la señorita Britter sin siquiera avisar a donde ibas, hubieras estado enterado de todo. Hasta Alistear que estaba en la guerra fue informado y eso que a él William tuvo que buscarlo y arreglar su traslado, pero a ti no supimos donde localizarte, hasta hace unos días.
-Lo siento tía abuela – decía Archie apenado, pues entendía que tenían razón ellos no sabían en donde se encontraba.
-No te preocupes, ya hablaré contigo y la familia Britter más tarde. – A Elroy nadie la engañaba y sabía muy bien que de ese viaje lo más seguro es que se hubieran ido dos y regresado tres, y no se refería a la señorita O´Brian. Archie solo bajó la cabeza apeado y sonrojado, lo cual dio la razón a la tía abuela una vez más.
Sara entró corriendo a su casa gritando, hasta los modales había olvidado.
-¡Elisa! ¡Neal!, ¿Dónde están? ¡Vengan inmediatamente!
-¿Qué pasa mamá? ¿Por qué tanto alboroto?
-Elisa ¿Dónde está tu hermano?
-Durmiendo como siempre, llegó muy tarde.
-Pero que le pasa a ese muchacho, ve por él Elisa y tráelo rápido. –Elisa salía corriendo a la habitación de su hermano, intuía que algo grave había pasado. Una vez que ambos jóvenes estaban frente a su madre, ella los observaba con malicia.
-Elisa, acabo de averiguar sobre el joven Thomas Stevens.
-¿Qué hiciste que madre? –Preguntó Elisa sobresaltada, simplemente con escuchar su nombre su corazón daba un vuelco.
-Investigar, ya que tú no quisiste hacerlo y efectivamente, es un joven con mucho dinero y asediado por las jóvenes casaderas de Chicago, y lo mejor de todo nadie sabe que es adoptado.
-Madre, ayer dijiste que no importaba.
-¡Claro que importa Elisa! Tu eres una niña de buena cuna, pero eso se borra si nadie sabe y más si es rico.
-¿Qué quieres insinuar mamá?
-No insinúo nada Elisa, vas a conquistar a ese joven no me interesa que no te guste, una vez casados lo podrás hacer como te dé tu gana y nos llenará de joyas, viajes y mucha ropa fina, seremos la envidia de todo el país – Sara hacía castillos en el aire, como siempre que le presentaba un pretendiente a su hija, sin importarle que ella estuviera o no de acuerdo.
-Madre ¿Y si yo no le gusto a él?
-Que tonterías dices, claro que le gustaste ¿No viste como te miraba? Es más esta noche estaría bien que te vistieras un poco más provocativa y lo comprometieras antes que Anastasia Mc´Dowell, dicen que su padre quiere hablar con el señor Stevens para ofrecerle una jugosa dote para su hija.
-Madre, yo no necesito ese tipo de cosas, si Tom se fija en mí, bueno, sino ya habrán muchos más.
-¡Elisa! Te la has pasado rechazando a todos tus enamorados.
-¡Mamá, son puros viejos o tontos!
-¿Y qué querías? Desde la muerte de tu padre la gente empieza a sospechar que no tenemos dinero, además el Sr. Simmons estaba muy interesado en ti, y no le importaba que no tuvieras una dote, aun no comprendo que fue lo que pasó que ya no quiso seguir el compromiso. – Elisa y Neal se miraban, mientras ella bajaba la mirada triste su madre seguía hablando sin percatarse de ello. – Además no creas que todos los pretendientes de una mujer son jóvenes ¿A poco crees que tu padre era un jovencito cuando nos casamos? Sabes que me llevaba 15 años y me casé igual que todas en un matrimonio arreglado el amor o el cariño llega después, lo que importa es el dinero.
-¿Para eso me despiertan? ¿A mí que me importa ese tal Tom? Lo único que me importa son sus caballos y si es mi cuñadito o quiere serlo deberá tratarme bien.
-¡Tú cállate Neal! Que no me tienes muy contenta, lo bueno que la tía abuela pudo arreglar un matrimonio con una muchachita decente y de mucho dinero.
-Vamos mamá Luisa fue mi novia en el Colegio y te puedo asegurar que no era muy decente que digamos.
-¡Neal! – gritó Elisa- No puedes hablar así de Luisa, sabes muy bien que era una niña buena hasta que se le ocurrió salir contigo.
-¿Qué dices Elisa? ¿Neal? ¿Cómo que no es decente?
-Lo que oyes mamá, tu hijito convenció a Luisa de que le diera la "prueba de amor" y una vez que ella lo hizo, él la dejó sin más.
-¡Neal! ¿Cómo te atreviste a tanto?
-Vamos mamá, soy hombre y necesitaba experiencia, además no soy el único que lo ha hecho.
-Menos mal que no hubo consecuencias, lo bueno que pronto repararás tu falta y una vez que estén casados la fortuna de ella pasará a tus manos.
-Dalo por hecho mamita. – decía cínicamente Neal.
-Eres un sinvergüenza Neal, Luisa no se merece que la hayas tratado así, tú fuiste el único y el primero en su vida.
-No me refiero a eso hermanita, me refiero que no soy el único que buscaba tener ese tipo de experiencia con mujeres, aunque debo de reconocer que mis primos y Terry no elegían a las chicas del Colegio.
-¿Mis primos? ¿Terry? ¿A qué te refieres Neal?
-Elisa, un día Stear, Archie, Terry y yo terminamos tomando en el cuarto de Terry, ¿Cómo me invitaron? Fácil, ellos sabían que yo tenía ciertas amigas fuera del Colegio, así que una noche nos escapamos y terminamos bebiendo en un burdel, cada uno muy bien acompañado, solo el santurrón de Stear no se animó a irse con la muchacha, pero Terry era el más animado y fue el primero en desaparecer, Archie estaba muy borracho y enojado porque Candy le había encargado a Annie y quería olvidarse de todo y yo, pues para eso había ido. Los hombres somos diferentes hermanita, necesitamos de cierta experiencia para tratar a las damas – decía orgullosamente Neal, que siempre había sido un machista y mimado por su mamá, nunca fue enseñado a valorar a una mujer y eso apenas se daba cuenta la Sra. Leagan.
-¡Eres un cerdo Neal!
-¡Mamá! No le permitas a Elisa que me llame así.
-Neal, Elisa tiene razón, tendrás que comportarte como un caballero con Luisa y honrar el apellido Leagan, la tía abuela estaría muy avergonzada de ti si supiera lo que hacías en el Colegio.
-¡Vamos mamá!
-¡Nada!, si quieres la fortuna de Luisa, tendrás que tratarla como una dama y repararás la falta que cometiste con ella. – Después de todo Luisa era mujer igual que ella, igual que su hija y no le gustaría que engañaran a su hija, así que mínimo debería poner un alto a su hijo, ella más que nadie había sufrido de los engaños de su marido, que sus largas ausencias solo eran para darse tiempo con su amante en turno, esto lo supo cuando el Sr. Leagan había tenido un accidente donde perdió la vida e iba acompañado de una "señorita" de dudosa reputación.
La cena se llevaba a cabo muy tranquilamente, Neal ya acompañaba a Luisa y Stear y Archie a sus novias, solo faltaba Elisa que aún no bajaba y era esperada por un ansioso Tom. La tía abuela compartía con el General y su esposa, así como los padres de Annie, Elena y Santiago Britter y por supuesto su atento Steve, todos estaban muy divertidos ante el sonrojo de los jóvenes, recordando cuando ellos habían pasado por eso. Los señores Britter hablaron con la Sra. Elroy sobre el compromiso de Archivald y Annie y acordaron que también esa noche sería la indicada para hacerlo oficial. Los padres de Annie tampoco estaban ciegos ante la posibilidad de lo que haya pasado en ese viaje, y menos con la sortija que Annie portaba en su dedo anular ya se les habían adelantado a ese compromiso, ellos estuvieron de acuerdo entre más pronto mejor, así los rumores no serían muchos.
Una vez que bajó Elisa, Tom se acercó a las escaleras para recibirla ante la mirada atónita de los jóvenes Cornwell, conocían muy bien a Tom y no creían que hubiera caído en los encantos de Elisa, pero cuál fue su sorpresa que Elisa no solo aceptaba el galanteo de él, sino que se sonrojaba y bajaba la mirada tímidamente, algo nunca visto en Elisa, si, definitivamente Elisa se había enamorado de tan apuesto joven. Annie los veía sorprendida, más le valía a Elisa no burlarse de su hermano o se las vería con ella y con Candy, bueno más bien con Candy. El baile empezó cada quien con su pareja, Neal y Luisa bailaban tímidamente, Neal no podía creer lo hermosa que se había puesto Luisa después de su salida del Colegio, sus formas habían embarnecido , tenía una diminuta cintura y unos grandes pechos, definitivamente sería una delicia volver a llevarla a la cama, pero los ojos del General no se apartaban de él en lo más mínimo, esta vez Neal Leagan estaba completamente perdido, su suegro lo haría trabajar para ser merecedor del amor de su hija.
Annie y Archie bailaban a un ritmo lento dirigiendo miradas cómplices con un brillo muy particular, que eran apreciados por la tía abuela.
Stear y Patty también bailaban, pero el sonrojo de Patty le aseguraba a la tía abuela, que esos dos no iban a esperar mucho tampoco. Por último Elisa y Tom, ese par estaba embobado el uno con el otro ambos se miraban con cierta pasión en la mirada querían saber más de ellos. Tom le pidió salir al jardín, sabía el juego de las señoras y quería saber que tan cómplice era la Srita. Leagan. Una vez en el jardín Tom empezó a platicar con Elisa sobre sus negocios y su fortuna, cosa que aburrió rápidamente a Elisa. Tom rápido lo notó.
-¿Qué pasa Señorita Leagan? ¿Le aburre mi plática?
-La verdad que sí, Sr. Stevens
-¿Y eso? ¿Qué no es como las demás chicas ricas que solo quieren saber cuánto dinero tengo?
-Más bien, pienso que lo hace para llamar la atención de las mujeres, para que lo acepten por su dinero.
-¿Eso piensa señorita Leagan? Si supiera que tengo muchas jóvenes detrás de mí y que quieren que las despose.
-Si tantas pretendientes tiene ¿Qué hace aquí conmigo?
-La tía abuela me pidió acompañarla.
-¡Oh! Así que es solo por eso. – decía Elisa con el rostro triste y las lágrimas a punto de salir, sin desear ser vista, dio media vuelta rápidamente y se dirigió rumbo a la mansión, no hubo dado dos pasos cuando la detuvieron por la cintura y la voltearon bruscamente, trató de esconder su mirada llorosa y Tom le levantó el rostro.
-¿Qué te pasa Elisa? ¿Por qué lloras? ¿Acaso te he ofendido? – preguntaba tiernamente Tom olvidándose de todo y comenzando a tutearla.
-¿Crees que es muy bonito para una chica como yo ser solamente una compañía a fuerzas?
-No quise ofenderte Elisa, pero quería ver hasta dónde estás interesada en mí o en mi dinero ya que la mayoría solo se fija en eso. –Elisa no quería levantar la mirada, hasta que Tom la forzó a hacerlo-
-¿Tan poca estima te tienes? ¿No sabes que eres asediado porque eres muy guapo?
-¿Te parezco guapo? – Elisa trató de huir nuevamente, pero solo consiguió que Tom la apegara más a su cuerpo ocasionando un sonrojo muy notorio al rozar sus senos con su pecho. Tom estaba en el cielo con ese roce, así que sin más se animó a besar sus labios que pedían a gritos ser atendidos, Tom se dio cuenta que Elisa no tenía experiencia alguna besando, lo que hizo que suavizara el roce para besarla dulcemente, era su primer beso Elisa nunca había besado, pero rápidamente se colgó del cuello de Tom abandonándose a esa dulce caricia que él le ofrecía. Poco a poco fue aumentando el ritmo del beso, hasta introducir su lengua dentro de su boca, Tom había besado a otras chicas, pero nunca había sido el primer beso de alguien y nunca había besado con esa pasión y dulzura al mismo tiempo quería más, quería abandonarse a sus labios, saborear su lengua y perderse en esa maravillosa sensación. Tom cada vez la apretaba más con su pecho, quería fundirla en él, así que después de saborear esos labios bajó lentamente por su cuello, dejando un rastro de saliva al ir bajando poco a poco por su piel hasta llegar a sus hombros. Elisa estaba en las nubes, nunca había sentido algo parecido, era maravilloso sentir mariposas en el estómago y lo mejor de todo es que era correspondida, alguien que ella amaba la amaba, porque ella ya lo amaba por eso se había abandonado a sus besos y caricias y quería más, ahora comprendía porque Luisa había sucumbido por amor, antes no lo entendía pero ahora ella quería saber que era despertar a su sexualidad. Tom besaba delicioso y ella quería más, poco a poco el beso fue cesando quedando aún unidos por sus frentes y sus cuerpos abrazados, respirando sus alientos con los ojos aún cerrados tratando que su respiración volviera a la normalidad. Elisa, esa chica caprichosa y mimada estaba perdida entre los encantos de un joven y guapo vaquero, quien lo diría el hermano de Candy, la odiosa de Candy tenía un hermano maravilloso que la hacía temblar solamente con mirarla, nunca lo hubiera imaginado. Elisa buscó nuevamente los labios de Tom, el cual inmediatamente los atrapó fundiéndose nuevamente sus lenguas buscando calmar un poco el fuego que habían encendido en sus corazones.
Sara los veía desde la ventana del salón, sonreía satisfecha había ganado nuevamente, Elisa había hecho lo que ella le aconsejó, comprometer al joven Stevens para que tuviera que cumplir su palabra, tenía que portarse como un caballero y desposar a su hija, pensaba maliciosamente no sabía que Elisa lo que menos tenía en mente era el plan ambicioso de su madre, ella solo se había dejado abandonar a la pasión y el enamoramiento que sentía por aquel guapo joven.
-Elisa yo, lo siento… -decía tímidamente Tom- pude darme cuenta que no tenías experiencia alguna.
-Tienes razón Tom – decía Elisa apenada y con el rostro enrojecido – nunca había besado a nadie, cuando lo quise hacer no me consideraron suficiente y cuando quisieron, no fueron suficientes para mí.
-Elisa, ¿me permitirías visitarte más seguido? Quisiera conocerte, saber más de ti.
Elisa asintió sin decir palabras, no podía creer lo que escuchaba, por fin alguien se daría tiempo de conocerla, ella también quería conocerlo. El baile continuaba en el interior del salón y Elisa y Tom bailaban con sus miradas fijas, los hermanos Cornwell los observaban curiosos recordando como Elisa jalaba a Anthony para obligarlo a bailar, pero la mirada de Elisa, ahora era diferente, ella se veía feliz, emocionada y muy ilusionada, eso tranquilizaba a los hermanos, ya que así dejaría en paz a Anthony y Candy, bueno era lo que ellos esperaban.
Una vez anunciados los compromisos Cornwell-Britter y Leagan-Jones, el baile continuó. Tom se armó de valor y habló directamente con la tía abuela, ya que recordó que ella era la encargada de buscarle marido a Elisa y al ver que había varios jóvenes interesados en ella se animó a dar ese paso. Dicen que al mal paso darle prisa ¿No?
-Tía abuela, me gustaría hablar con usted a solas.
-Tom ¿Qué pasa? ¿No puede esperar hasta mañana?
-Es importante, es acerca de Elisa.
-¿Le pasa algo a mi sobrina?
-No tía abuela, me preguntaba si usted me daría permiso para frecuentarla.
-¿Lo dices en serio Tom? –preguntaba la Sra. Elroy haciéndose la inocente, pero feliz de que su plan había funcionado, aunque debía admitir que fue más rápido de lo que ella pensaba.
-Claro Tía abuela, quisiera cortejar a Elisa y permitirle y permitirme conocernos más.
-Tienes mi consentimiento Tom, por su madre y hermano no te preocupes ellos tendrán que obedecerme, ¿pero Elisa está de acuerdo? – preguntaba Elroy volteando a ver a una Elisa decidida al verla.
-Sí tía abuela, me gustaría frecuentar a Tom Stevens.
-No se diga más, yo hablaré con tu madre. – dicho esto los jóvenes se retiraron muy contentos tomados de la mano.
Continuará…
Wow! Este si me quedó largo jajajaja pero si los separaba quedaban dos muy cortitos, así que le seguí hasta terminarlo! Espero que lo disfruten mucho, saludos a todas!
15/06/19
