¡Wow! soy rápida XD. La razón que actualizo rápido es porque espero que el catedrático mande una tarea desde ayer viernes! y no ha mandado nada! y hoy sábado aún lo sigo esperando ¬¬ me suena que después habrá desvelo -_- , pero mientras eso llegue, aproveché en escribir :D

Disclaimer: Bleach no me pertenece.


Cambio Radical

Capítulo 13

Al abrir la puerta shoji que conectaba el gran jardín principal hacia su recamara; sintió como la brisa lo relajaba. Muy pronto se terminaría el dichoso invierno para dar comienzo a una esperada primavera. Junto con su estilo seiza observando el horizonte tratando de que ese ambiente tranquilo y relajador lo contagiase. Cerró sus ojos perezosamente al notar que no surgía efecto su acción. A pesar que no lo demostrara, él no estaba calmado.

¿Master?

No era necesario abrir sus ojos ante ese llamado. Sabía quien era, y además sabía, que no estaba dentro de la mansión.

Pasó algunos segundos para que diera alguna respuesta de su parte. Poco a poco abrió los ojos observando la nada, aún con su estilo seiza, percatándose que su espíritu estaba a sus espaldas. Un paisaje lleno de árboles de cerezos florecidos, que sus pétalos caían con gracia al suelo. No era nada semejante los jardines de la mansión Kuchiki. Ese paisaje era digno del mundo interno de Byakuya.

—Senbonzakura. —dijo su dueño con una voz ronca. — ¿Qué sucede?

La espada dio unos pasos hacia su amo. Aun él le daba la espalda mientras que el viento sopló de repente. Ese paisaje se tornó gris porque llegaron unas nubes oscuras cargadas de lágrimas, que de inmediato, empezaron a llorar fuertemente.

Llueve, Master…—dijo lo evidente Senbonzakura. —Sabes mejor que yo que el exceso de lluvia mata a la naturaleza…—dio una pausa. —…te mata a ti mismo.

Byakuya no dijo nada al respecto. La llovía a cantaros y ambos no se molestaron en buscar refugio dentro de los templos vacíos que estaban alrededor. Sus ropas empapadas y la visión se tornó dificultosa por el agua que caía violetamente en el rostro de Byakuya y en la mascara de Senbonzakura.

Hubo afonía.

Senbonzakura suspiró audiblemente.: —Yo soy el que debería preguntarte, Master…—por fin, Byakuya se dignó a verle. — ¿Qué sucede?

El noble no respondió de inmediato. Su cabello se pegaba a su cara mojada que le resultaba un poco difícil poder ver a su espada. Más sin embargo, le valió poco esa situación.

Se escuchó un pequeño bufido por parte del espíritu.: —Ya veo…—dio una reverencia ante su master. A pesar que Byakuya no le dijo nada, Senbonzakura podía leer y comprender las miradas de su amo. Además, Senbonzakura es Byakuya. Conoce sus pensamientos. —Será un honor en apoyarte, Master.

Byakuya tan sólo asintió mientras todo su mundo interno se desvanecía lentamente. Fue como si el tiempo se hubiera detenido porque todo seguía igual. Resultó que ahora, Byakuya estaba observando nuevamente el horizonte de su jardín, y curiosamente, él estaba seco.


Casi estaba anocheciendo y Hisana se preparaba para dormir junto con su hermana bebé. Es verdad, era muy temprano para dormirse, pero sin embargo, el día siguiente les comentaron a los plebeyos que llegaría una visita importante en la mansión Kuchiki. Un ser con mucho poder que se hospedaría dentro de la mansión principal, donde solo los Kuchikis de alto rango vivían. Hisana no podía comprender muy bien a que se debía su estadía de ese ser tan poderosa. Lo más importante era descansar.

De repente, se abrió la puerta shoji trayendo sorpresa a Hisana y a Rukia. La pequeña estaba recostada en el futon donde miraba todo al revés. No obstante, Hisana observaba bien en claro quien era esa inesperada visita, lo cual, le alegró el momento.

—Byakuya-sama. —sonrió plácidamente mientras sentía como sus mejillas se calentaban. Pero había algo raro en él, en su mirada. No mostraba placer o conformidad; todo lo contrario, se veía preocupado. Al notar eso, Hisana parpadeó confundida. — ¿Byakuya-sama?

Éste venía vestido casual. No tenía ninguna vestimenta que lo delatara de su nobleza. Su cabello estaba libre del kenseikan pero llevaba consigo su espada, lo cual, extraño mucho a Hisana.

Desvainó su espada y rápidamente apareció Senbonzakura sin darle tiempo a la chica en reaccionar. El espíritu observó a la pequeña bebé que jugaba con sus pies y lo observaba felizmente que empezó a gorjear.

—Ven. —ordenó Byakuya a Hisana. Ésta lo vio confundida teniendo Byakuya aún esa mirada intranquila. —Hay algo que quiero enseñarte…

Hisana desvió su mirada al bebé y a la espada. Senbonzakura asintió, dándole a entender a la chica que él se ocuparía de su hermanita. Parecía que Byakuya había planeado todo. Se percató que él le extendió la mano en forma de escolta. De manera tímida, Hisana aceptó y posó su mano sobre la del pelinegro. Él cuidadosamente la haló hacia su cuerpo mientras que la otra mano rodeaba sus hombros. Hisana se sonrojó ante la cercanía que estaba con Byakuya. Hisana alzó su vista y notó que él trataba de evitarla. Eso le consternó mucho a la chica.

Por medio de un shumpo, desaparecieron.

Senbonzakura suspiró.: —Espero que dentro de algunos años no te acostumbres en llamarme "niñera" —le comentó a Rukia.


En un abrir y cerrar de ojos llegaron al punto más alto del todo el Seireitei. Era una colina que hacía divisar todos los edificios y algunas personas. Sin embargo, lo que más hacía resaltar era el Sokyoku.

Hisana se separó un poco de Byakuya al ver esa majestuosidad de vista ante sus ojos. Además del inmenso paisaje, lo que le daba un toque de vida, era ese atardecer arriba de la colina. Ella sonrió notablemente ante la vista. Simplemente hermoso.

Byakuya tan sólo observaba como se curvaban sus finos labios. Esa alegría y gesto trató que se le contagiara, pero no pudo. Byakuya no podía sentirse feliz en esos momentos.

Hisana gira su cabeza hacía su amado, tratándole de darle las gracias y decirle que todo eso era asombroso. Sin embargo, sus futuros actos fueron frustrados al percatarse que Byakuya tan sólo la miraba a ella nostálgicamente. ¿Qué le habrá pasado?

— ¿Byakuya-sama…?

Él trató, con todo su esfuerzo, hacer una sonrisa falsa.: — ¿Hermoso, no es así?

Hisana se acercó a él. Podía presenciar su dolor. Estiró su brazo y con su mano, delicadamente, empezó a acariciar la mejilla de Byakuya. Éste tan sólo cerró los ojos, dejándose guiar por la tranquilidad que transmitía la acaricia.

— ¿Byakuya-sama…qué sucede? —susurró. — ¿Estás bien?

Él suspiró. Aún con sus ojos cerrados se sentó lentamente, guiándola también a Hisana, para que se sentara sobre su regazo. Todavía acariciando su mejilla, Hisana pegó su frente contra la Byakuya. Ella no despegaba sus ojos en su rostro.: — ¿Byakuya-sama?

Tras un momento de intentar en relajarse, Byakuya abrió los ojos con pesar. Para sorpresa de Hisana, sintió como Byakuya la abrazó rodeando ambos brazos a su espalda. Ese abrazo se sintió muy protector. Byakuya la quería cerca de él.

—Hisana…—dijo por fin Byakuya. La aludida lo vio con intensidad. —… ¿sabes lo que ocurrirá mañana?

Ella lo vio confundida: —Sí…—dijo. —Llegará la princesa Mamoru Kasumiouji…—meditó. —Byakuya-sama, ¿acaso eso es lo que te concierna?

Byakuya no respondió. Cerró sus ojos por un momento mientras Hisana articulaba lo que diría.: —Byakuya-sama…no debes…

Pero ya no pudo terminar. Sintió como sus labios eran encontrados por los de Byakuya. La besaba con dulzura y lentitud. Hisana se sonrojó intensamente mientras le correspondía. No sabía exactamente que era lo que ocurría, pero ese beso le transmitía una pena enorme. Mientras la besaba, Hisana notaba que Byakuya se ponía rígido. ¿Qué pasaba?

Byakuya partió un poco sus labios y suspiró dejando un aliento caliente en los labios de Hisana. Besó sus mejillas, su nariz y su barbilla haciendo que Hisana gimiera levemente. Las manos de la chica buscaron y agarraron la yukata de Byakuya al sentir que sus besos se intensificaban a llegar a ser un poco pasionales. Era algo para hacerlo olvidar, quería sentirse calmado ante su amada.

Hisana jadeó y gimió al sentir que Byakuya la colocaba en el pasto mientras que él estaba encima de ella. Se atemorizó por unos momentos, pensando que Byakuya sería capaz de llegar tan lejos. No podía permitir eso, aún no era el momento ni el lugar. Sus pequeñas manos trataron de empujarlo, quitárselo de encima, pero Byakuya era mucho más fuerte que ella, así que sostuvo sus manos contra las suyas, no de manera brusca, pero si lo suficientemente fuerte para agarrarla bien.

—Byakuya…sama…—dijo entre un jadeó Hisana al sentir que su sonrojó se iba al máximo mientras Byakuya, rozaba el cuello de la chica con sus labios.

El noble la seguía besando, como si fuera el último que daría. Se separó un poco de ella y dijo.: —Me iré a una misión…

Hisana lo observó avergonzada y tímidamente.: — ¿Qué…?—susurró entre los labios de Byakuya. Era tan corta la distancia que los separaba que podían sentir el calor que emanaba cada uno. — ¿Cuándo…?

Byakuya dejó de besarla. Quería ver su rostro, su expresión principalmente, a lo que debía decirle a continuación. La vio intensamente causando que Hisana se sonrojara más. : —Mañana.

—Mañana…—repitió Hisana inconscientemente. De ahí, reconoció el por qué Byakuya andaba tan triste. —Bya…

No pudo terminar su frase, porque su amado le empezó a acariciar su rostro con ternura. Sus mejillas y trazando sus finos labios con sus dedos pulgares la dejaron afónica. Los ojos de Byakuya habían un dolor profundo.: —La misión es en el Mundo de los Vivos…—comenzó Byakuya con cierto pesar. —…puede durar días, semanas e inclusivamente meses…—Hisana empezó a respirar con dificultad. Byakuya trataba de no aplastarla con todo su peso, así que se apoyó con sus antebrazos. —…es una misión peligrosa…

—Byakuya-sama…—Hisana sentía que las lágrimas se avecinaban. ¡No! Imposible…él no debía irse.

Él suspiró pesadamente mientras cerraba los ojos. Por nada del mundo la quería perder. Debía ser fuerte cuando estaba con ella. Debía de darle la seguridad que se volverían a ver. : —No obstante, eso no es lo principal de mi consternación…—ella lo observó confundida. —…la princesa Kasumiouji…es una de las personas más ostentosas y cínicas que he conocido…—explicó Byakuya. —No tengo ni el más mínima noción del por qué llegará a la mansión…

Hisana bajó la mirada mientras sentía como Byakuya limpiaba algunas pequeñas lágrimas que se formaron en su rostro.: —Mi mayor recelo es que te perjudique de gran manera la estadía de esa princesa. —declaró Byakuya con un poco de temor.

— ¿Por… qué…?—preguntó Hisana aun con la mirada baja.

Byakuya suspiró: —No la conoces…—la obligó a que lo viera sus ojos por medio de alzarle el rostro con sus manos—…presiento algo execrable durante su hospedaje…

Hisana asintió levemente.

—Prométeme algo, Hisana…—la chica lo vio. —…si la situación…se torna peligrosa; ve con los Shibas…

— ¿Qué? —comentó Hisana confundida. ¿Los Shibas? Se refiere con Kaien y Miyako…

—Jii-sama estará en la mansión…—aclaró Byakuya. —…pero si pasara algo malo…—pegó su frente contra la de Hisana mientras cerraba sus ojos. —Por favor, ve con los Shibas inmediatamente y quédate ahí hasta que regrese…

La pelinegra observó el dolor que le causaba a Byakuya en decirle todo eso. Era la primera vez que lo veía tan destrozado y mostraba sus sentimientos. Esa mascara frívola y sin emociones desapareció en ese momento.

—Lo haré…pero con una condición…. —Byakuya abrió sus ojos al sentir que Hisana acariciaba sus mejillas pero con temblor. —Prométeme que regresaras con vida…

Byakuya observaba ese sonrojó en sus mejillas, ese temblor en su cuerpo, el fruncido de sus labios y sus ojos llenos de lágrimas. Esa imagen de Hisana le rompía el corazón en pedazos.

Como si fuera un sello de juramento, Byakuya la besó tiernamente.: —Lo prometo…

Ambos no se dieron cuenta que anocheció. Que el increíble atardecer se desvaneció.


Senbonzakura seguía observando como la pequeña Rukia dormía pacíficamente. Su respiración era normal mientras ella pateaba en algunos momentos. El espíritu pensó que estaba soñando, pero aun así no podía dejar de verla. Se miraba tan chiquita y tierna.

De repente, Senbonzakura observó como esos dos al fin habían vuelto. Trató de recibirlos pero su mente estaba en otra cosa; pensando, que Byakuya y Hisana tenían un semblante cansado y de tristeza. Senbonzakura comprendió de inmediato, era muy difícil la separación.

—Hisana…—la tomó de la mano Byakuya. La observó intensamente y con decisión. —Duerme conmigo esta noche.

Esa fue una señal para Senbonzakura. ¡Su Master que pensaba en pedirle algo como eso! Su cuerpo se crispó mientras se desvanecía a ser una espada normal. Se lavó las manos en pensar que no quería ser parte de todo eso.

Hisana por su parte estaba impactada de emociones en su interior. ¡Le pidió qué…!

—Bya….ku…ya-sa...ma—su sonrojó era intenso. —Yo no…

Apretó un poco el agarre de sus manos.: —Por favor, Hisana…—la chica estaba muda. En eso, Byakuya comprendió su timidez y falta de vocabulario. Ella pensó otra cosa…—…no lo haré para deshonrarte…

— ¿Eh? —parpadeó Hisana.

Por primera vez en el día, Byakuya sonrió: —Sé lo que piensas…y te pido perdón…—besó sus nudillos. —se han malinterpretado mis intensiones…

La guio hacia el futon. Sintió que Hisana estaba rígida y nerviosa. ¿Entonces no era lo que ella pensaba?

—Tan sólo te quiero cerca de mí…—se acostó en el futon junto con una crispada Hisana. La abrazó fuertemente mientras le susurraba en su oído. —Por lo menos solo esta noche…

Hisana comprendió al fin lo que quería llegar Byakuya. Tal vez, esa noche, sería la última que podrían estar juntos. Hisana lo abrazó con todas sus fuerzas mientras escondía su rostro entre su torso. Lágrimas eran derramadas en los ojos violetas de Hisana. No lo quería perder, lo amaba tanto que todas esas situaciones los podrían separar.

Byakuya sintió el temblor en Hisana y unos pequeños sollozos que trataba de reprimir. Él tan solo besó su frente y acarició su espalda mientras esperaba ser victimas del sueño.


Buuu! soy malvada XDDD. Separarlos de esa forma me merezco un castigo xD. Pero ya verán que las cosas se pondrán interesantes ;) y también verán como será esa tal princesa :O

¿Me merezco un review, no? xDD Hasta la próxima :D