Esta historia pertenece a Elenya_CS y sus personajes a Stephenie Meyer. Yo solo os hago llegar la historia :)
Amnésica
Capítulo 13. Lo mejor que me ha pasado
POV Bella
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Sonreí de forma imperceptible, al coger el teléfono. Rosalie y Alice me miraban desconcertadas y un poco asustadas, al ver mi expresión.
— ¿Si?
— ¡Bella! ¿Dónde estás?¿Por qué no habéis vuelto aún? –inquirió Jacob.
— Volveremos pronto, no te preocupes.
— ¿Pero ha pasado algo?
Suspiré, y ahora con una sonrisa completa en mi rostro respondí:
— Voy a casarme, Jake.
Hubo un silencio al otro lado de la línea. Creía que iba a colgar, pero escuchaba su respiración irregular a través del audífono. Sabía que pasaría ahora, pero yo no iba a discutir.
— ¿Cómo? –preguntó, con un tono extrañamente calmado.
— Voy a casarme con Edward ahora, y no vais a impedírmelo. Ni tú, ni mi madre, ni nadie.
Rosalie y Alice me sonrieron y la última levantó los pulgares en mi dirección, cosa que casi me hace reír. Aunque reía por no llorar, en aquel momento.
— ¡No puedes!
— Sí puedo. Adiós, Jake.
— ¡No, Bella, espera…!
Colgué y suspiré, mirando fijamente la pantalla del móvil. Había que ver las cosas que había pasado con Jacob, desde que nos conocimos con doce años, la amistad que nos unió más tarde y que terminó en nuestro noviazgo, del que yo tan segura estaba. Me dolía que todo hubiera terminado así, pero a su lado sabía que no iba a ser feliz. No después de haber conocido verdaderamente el amor, y sabiendo que tan solo al lado de Edward iba a ser feliz.
Miré a mis amigas, que me miraban preocupadas.
— ¿Estás bien, Bella? –preguntó Rosalie, mientras Alice se acercaba a tocarme algunas lágrimas traicioneras.
— Lo estoy –dije, sinceramente y con mi mejor sonrisa.
— En ese caso, vamos. Mi hermanito te está esperando, y es bastante impaciente –Alice me guiñó un ojo y yo no pude evitar abrazarla. Rose también se unió a nuestro abrazo.
Antes de salir de la habitación, el móvil volvió a sonar. Sin embargo, no me giré para cogerlo.
Cogimos un taxi y Alice le indicó al taxista cual era nuestro destino. Rosalie me seguía mirando algo preocupada, pero le aseguré que me encontraba bien. Y no era mentira.
Iba a casarme con el que estaba segura era el amor de mi vida, y en aquel momento, me importaba bien poco todo lo demás. Ya me encargaría de enfrentarme con mi familia y Jacob después. De momento, solo pensaba disfrutar del momento.
Llegamos a la capilla. No era demasiado grande, pero era encantadora. Después de anunciar quien era a la recepcionista (una ancianita muy afable), nos acompañó a la sala donde iba a casarme, con una sonrisa afable pintada en el rostro.
— Es maravilloso ver a jóvenes parejas que se casen así, tan de repente, y no por que van ebrias –nos dijo. Alice y Rosalie rieron, pero yo estaba demasiado nerviosa, así que solo dibujé una media sonrisa en mi rostro.
Al entrar en la sala, me quedé maravillada. ¡Era una capilla perfecta! Y encima, no habría una multitud de personas viéndome. Todo era perfecto.
Edward me esperaba en el altar, al lado de un hombre que iba vestido de cura. Al lado de mi prometido, estaban mi hermano y Emmett. La recepcionista se situó a un lado de la capilla, donde había un pequeño órgano, y empezó a tocar la marcha nupcial.
Alice y Rosalie se situaron delante de mí, y así caminamos hacia el altar. Mi mirada y la de Edward no se separaban en ningún momento, al igual que no podíamos quitarnos la sonrisa de nuestros rostros. Aún no me podía creer que después de todo lo que hubiésemos pasado ahora estuviésemos aquí, casándonos.
Cuando llegamos por fin, Edward me cogió la mano y me la besó, aún sin borrar su resplandeciente sonrisa. A la hora de decir los votos, Rosalie empezó a llorar en silencio, mientras que Alice hacía un esfuerzo para no imitar a su amiga. Emmett nos miraba y levantaba los pulgares, mientras que Jasper me sonreía dándome ánimos.
Cuando los dos dijimos el "Sí, quiero" nunca me sentí tan completa. Y es que ahora, ya nadie nos podría separar.
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Volvimos al hotel, donde nuestros amigos nos habían preparado una especie de banquete. Mientras estábamos comiendo, Edward se inclinó hacia mí para preguntarme:
— ¿Cómo es que habíais llegado tan tarde? ¿No ibais a salir detrás de nosotros?
Quería decirle la verdad, pero no allí, ahora que estábamos de celebración. Sabía que si le decía que Jacob había llamado, se preocuparía, y mucho. Así que puse mi mejor sonrisa y guiñándole un ojo, le respondí:
— La novia siempre tiene que llegar tarde.
Él rió, y luego me dio un beso en la punta de la nariz.
— Aparte de eso, ¿ha pasado algo?
Este chico me conocía más bien que yo misma. Le di un suave beso en los labios, y le dije que después le contaría, señalando con la cabeza a nuestros amigos.
— Pero no debes preocuparte –añadí, al ver la expresión de su rostro.
— ¿Seguro?
— ¡Claro! Sino no estaría aquí.
Pareció entender algo con esas palabras, ya que su ceño se acentuó y suspiró. Iba a decir algo, pero Emmett le interrumpió:
— ¿Y esa cara tan larga? Ya sabemos que casarte es firmar tu sentencia de muerte, pero hombre, ¡finge alegría!
No nos reímos en realidad de las palabras de nuestro gran amigo, sino más bien del fuerte capón que le dio Rosalie.
— ¡No te enfades, rubita! Solo quería que sonriera.
— Ya –ella esquivó un beso suyo, desviando el rostro. Emmett empezó a hacerle pucheros y carantoñas, pero parecía que nada funcionaba. Así que suspiró y sacó de su bolsillo una cajita. Rosalie la miró de reojo y luego se giró por completo, con los ojos bien abiertos, ay que cuando Emmett la abrió, allí se encontraba un valioso anillo de plata.
— No quería hacerlo delante de todos, pero ya que te has puesto así…no creo que el matrimonio sea tan horrible como lo pintan, si estoy contigo –dijo Emmett, con una sonrisa tierna en los labios.
Rosalie empezó a llorar, mientras se echaba a los brazos de su ahora prometido, repitiendo la palabra "sí" multitud de veces.
Todos aplaudimos ante la escena, y luego Edward se giró hacia Jasper y Alice.
— ¿Tienes algo preparado?
— Se me olvidó en casa –rió el primero, a lo que la segunda le dio un codazo.
— Hermanito, hace apenas nada que estamos juntos. Déjanos algo de tiempo, ¿no?
Los cuatro reímos ante eso, y luego miramos a Emmett y a Rosalie, que parecían apegados con pegamento.
— Chicos, para hacer eso, iros a la habitación –añadió Alice.
Fue una celebración muy divertida, y estaba segura de que no me hubiera imaginado nunca una boda tan perfecta. Aunque bueno, estaba segura de que mi madre nos haría repetir la ceremonia y el banquete, solo para poder ser un poco la protagonista delante de todas sus amigas.
Cuando llegamos a la habitación, le conté a Edward lo de Jacob, mientras miraba mi móvil. Había catorce llamadas perdidas.
— Es insistente el chico, ¿eh?
Reí, mientras pasaba los brazos por la cintura de mi esposo.
— No le servirá de nada ser insistente. Será mejor que se olvide de mí.
— O sino, ya me encargaré yo de que lo haga. Tú ahora eres mía.
— Como tú eres mío, ¿no?
Rió y se inclinó para darme un beso. Aún no me acostumbraba al cosquilleo que sentía en el estomago y el corazón yendo tan deprisa, cada vez que el me tocaba o me daba un beso.
— Te amo –susurró en mi oído. Sonreí y me abracé a un más fuerte a él.
Nunca en la vida había estado tan feliz, y no podía creer la suerte que había tenido al encontrar a alguien como Edward. Sin duda, tenía que buscar al ladrón que me robó la mochila, solo para agradecerle. Perder la memoria, era lo mejor que me había pasado en la vida.
Hola!
Elenya me mandó ayer el capítulo. No se si será el último, pero a mi parecer es precioso, ¿no creeis? Me encanta la escena de Emmett y Rose! :D
Solo decir, que si tiene o no Epilogo, esta historia a mi personalmente, me ha encantado, y también compartirla con todas vosotras. ¡Muchisimas gracias a las qu eno la habeis abandonado y habeis seguido dando ánimos!
Un beso y ¡nos leemos en mis otros fics! ;)
Ali.
