Hola. Estamos abrumadas por los comentarios que nos dejan. No habíamos pesando que aun les interesara a tantas personas leer la continuación de esta historia que tanto amamos. Leemos y sonreímos a cada uno de sus comentarios. Y sabemos los que les preocupa de estos próximos capítulos. Déjeme decirle que tampoco fue fácil de escribirlo, pero (Spoiler) yo soy una fiel amante de los finales felices, pero la jefa es fans del drama y como que me lo pego también a mi. Y no diré nada mas. Tengan paciencia con estas cosas que pasaran de hoy en adelante.
Como un pequeño consuelo les dejo la playlist de la historia. Hemos siempre adorado la música para que nos ayude con la inspiración y en especial esta historia nació con la canción de Ricardo Arjona "la bailarina vecina" así que se nos dio natural con el paso de la historia ir recolectando música que nos coincidiera con lo que íbamos escribiendo. Tengo que decir que aparte de la "bailarina vecina" no hemos usado ninguna de las canciones aquí como base para algún capitulo, simplemente se han amoldado a lo que ya teníamos. Pero eso no quiere decir que la playlist no tenga un poquito de spoiler porque esta ordenada según lo que va sucediendo en el fic y porque esta prácticamente hasta donde terminaría la historia. Sabrían identificar cual es Harmony y cual es Runa o cual cantaría Ginny? Nosotras si, no somos muy normales y nos llevamos noches enteras discutiendo a quien va cada canción.
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La belleza del paisaje resultaba insultante para él, el aire puro que se metía entre los robles antiguos y llegaba hasta sus pulmones era exhalado como humo toxico. Cerró los ojos y el sonido de las aves en las copas de los árboles traspasaba sus oídos haciéndolo odiar la hermosura y majestuosidad del lugar, quería que todo ese mundo fuera consumido de un suspiro. Estaba sentado en el mismo lugar donde la hizo suya por primera vez, sobre el mismo árbol donde se sentaron a ver el atardecer, ahora el sol parecía más apagado o ¿Eran sus ojos lo que habían perdido el brillo de la vida? No estaba seguro de nada. Cerro los ojos al acordarse de ella, a pesar de que nunca la olvidaba realmente, su corazón herido mortalmente se desangraba volviendo su vista roja junto a todo el paisaje, sintió la boca llenársele de reclamos, pero no había nadie a quien decírselos y tampoco tenía la fuerza de hacerlos. La melodía de su celular se escuchó a lo lejos pero lo dejo sonar.
Lo que más lo atormentaba era no poder olvidar a pesar de intentarlo, de que cada detalle de ella llegara a su mente sin que él pudiera tener una opinión al respecto. Quería respuestas, pero nadie podía dárselas. Necesitaba dejar de repetir una y otra vez las últimas palabras que le había dicho, pero era imposible…nada lo habría podido haber preparado para eso.
El sonido del teléfono no dejaba de llagar a sus oídos, perturbando el primer momento que se había permitido para revivir todo, la primera vez luego de dos meses de haberla perdido. Se puso de pie furioso y toma el teléfono del asiento izquierdo del nuevo auto que manejaba, luego de que su Jeep fuera inservible. Saco la batería sin detenerse a apagarlo, tirando los pedazos nuevamente sobre el asiento, se apoyó en la puerta cerrada del auto y se llevó las manos al rostro. De seguro era Remus, su nuevo libro estaba por salir a la venta, y él debería de estar en la conferencia de prensa en ese momento, pero… ¿Cómo responder el porqué del trágico e inesperado final de su libro?
No tenía la menor idea de cómo logro acabarlo en menos de una semana, esos días eran una paleta de colores borrosos, nada nítido, no después de comprobar con sus propios ojos que ella había dejado su apartamento. Se acordaba haber recibido de manos de Luna una nota con una sola palabra escrita: "Perdóname" Sin ninguna explicación más que la vista baja y apenada de la rubia, mientras sentía que el corazón se encogía dentro de él.
Se acordaba claramente haber corrido a las escaleras, sus manos sudorosas y la vena de su cuello palpitando a tal punto que creyó que en cualquier momento explotaría; llamo a la puerta con violencia, aun teniendo la esperanza de que ella apareciera, reluciente como siempre, y le dijera que todo era una broma, la hubiera perdonado a pesar de haberle dado un susto de muerte. Pero no fue así, siguió tocando con energía hasta que se cansó y de un fuerte puntapié abrió la puerta.
El silencio que salió del apartamento fue el grito de dolor que produjo su alma. Los muebles elegantes y costosos permanecían en su lugar, los lujosos adornos aun colgaban de las paredes, las lámparas de diseñado aún se mantenían de pie en las esquinas; la cocina aún conservaba el brillo de clase alta en sus aparatos eléctricos de última generación; en su habitación los armarios estaban repletos de vestidos y ropa de las mejores telas y marcas. Pero aquello que hacía de ese lugar acogedor ya había desaparecido: las fotografías de Luna en la pared de la recamara, su ropa sencilla, las recetas que colgaban de la refrigeradora sujeta con imanes, las zapatillas de ballet que siempre permanecían al lado de la cama, los dibujos de Teddy. Todo lo que hacía a Hermione la mujer que era había desaparecido con ella, al igual que la sonrisa y brillo de Harry, todo había sido arrancado de tajo, sin piedad, sin aviso, sin consideración.
Esos eran sus últimos recuerdos nítidos, desde ese día se sentó frente a su computadora y no se volvió a levantar hasta que el libro tuvo su final, talvez no el que se esperaba, pero si el que él creyó conveniente, o talvez no era así, talvez fue su alma herida la que escribió, aunque no sabía si seguía teniendo alma.
Remus le había dado su más sincera crítica diciendo que era un final poco atrayente, que el trágico final del mimo era algo fuera de los esquemas de lo que él escribe, muy poco comercial en pocas palabras. Pero a Harry no le importó, y a Draco mucho menos, si Potter quería lanzar su fama y fortuna por la borda él lo ayudaría, así le evitaba la fatiga.
Y a pesar de eso todo había salido al contrario, Harry nunca se esperó semejante recibimiento, al parecer sus seguidores se habían fascinado por el cambio radical, y los críticos llegaron a llamarlo "Un genio que se sabe renovar y reinventar a su antojo, con éxito siempre" a pesar de que la versión oficial aun no había sido puesta a disposición del público, solo algunos fragmentos colado en Internet. Pero que importaba que todo el mundo estuviera a sus pies si lo único que le importaba había huido de su lado sin explicación alguna.
No podía dormir más de 4 horas al día desde entonces, aun no entendía como lograba cargar con su propio ser. Lucho para no pensar en ella, y no culparse, pero todo se redujo a intentos. Todo parecía ir por el buen camino, ambos llevaban la recuperación muy bien. Harry pasaba casi todo el día junto a su cama, excepto cuando hacían fisioterapia. Y aun cuando a él lo dieron de alta y ella tuvo que quedarse unos días más allí trato de pasar el mayor tiempo con ella. Habían dicho que iban a luchar por estar juntos, así se lo dijo ella la última vez que la vio en el hospital, antes de asegurarle que lo vería al día siguiente, cuando le dieran el alta, pero eso nunca paso.
El sol brillaba en las alturas, pero nunca había sentido tanto frio, ni siquiera el día en que estuvo desnudo sobre una manta mientras le hacia el amor en medio de la brisa helada y sobre una fina capa de nieve. Odiaba que el mundo aun tuviera risas, odiaba que las nubes siguieran en moviendo, que las estrellas siguieran saliendo por las noches mientras se burlan de él con su entupido brillo.
Se subió al auto, la voz de ella iniciaba desvanecerse en sus recuerdos, era el único detalle que se fugaba de sus recuerdos, el exacto tono de su voz. Necesita tenerla nuevamente, revivir todo, si era necesario vivir de ilusiones o mentiras lo haría porque ahora estaba muerto en vida. Condujo a velocidad un poco excesiva por las calles de polvo hasta llegar a la carretera, sabia a donde quería ir, a donde debería ir.
Ron había intentado visitarlo, pero se había negado a recibirlo, no quería ver a nadie que no fuera ella, sabía que era imposible preguntarle a Luna, nunca le dirá nada, ni a él ni a Ron, la fidelidad de la rubia estaba de lado de su amiga. Se detuvo ante la luz roja del semáforo y un fuerte impulso de acelerar se clavó de sus sentidos, pero no lo hizo porque era un cobarde, si aceleraba no volvería verla, reconoció ser un masoquista porque preferiría seguir viviendo con el dolor de su perdida y la esperanza de volver a verla a condenarse a no sentir nunca más el suave contacto de su piel contra la de él si ponía fin a su vida.
Manejo cerca de 20 minutos metiéndose en lugares donde nunca lo hubiera hecho. Se preguntó que había hecho mal para merecer que todas las mujeres lo trataran así, nunca nadie lo había querido tal como era. Siempre había deseado una familia, una mujer que lo acompañara en las alegrías y tristezas, no pedía que fuera perfecta, nunca le pidió a ella que lo fuera, la amo desde el primer momento con defectos incluidos, solo pidió sinceridad y al final es lo único que ella no logro darle.
A lo lejos vio a un tipo con mala cara parado a la orilla de la banqueta, acerco el auto hasta él y bajo la ventanilla. El hombre lo miro amenazadoramente.
-¿Te has perdido niño rico? – pregunto receloso y con las manos dentro de los bolsillos. Harry no sabía exactamente cuál era el protocolo.
-Necesito volar- dijo sin saber que decir.
-Entonces una bala en la cabeza sería un buena opción ¿No crees? - Amenazo el hombre haciendo un movimiento dentro de su bolsillo.
-Por favor, tengo dinero- dijo un poco asustado. El tipo lo examino por unos minutos y luego bajo las defensas mientras se inclinaba hacia la ventanilla del auto.
-¿Qué necesitas golden boy? ¿Polvo?... ¿Hierba?... ¿Algo de líquido caliente?... si tienes verdes los dulces son tuyos.
-Necesito recordarla, casi he olvidado el sonido de su respiración- el rostro del moreno logro conmover al hombre y sin más demora saco una bolsa de plástico con un polvo blanco dentro y se la extendió.
-Disfrútala golden boy, estoy seguro de que te hará recordar.
Luna echo un vistazo más a las últimas fotografías que había revelado, sobre la amplia mesa de su estudio en El Quisquilloso, las tomo todas para guardarlas en un sobre, al abrir el cajón de uno de los estantes se topó con un sinfín de fotografías pero una llamo su atención.
Mostraba un escenario sofisticado y delicado, al centro una bailarina en puntillas, aun podía palpar la pasión de dicha bailarina y una sonrisa melancólica se poso en sus labios. Recordaba el día que había tomado dicha fotografía, meses atrás en uno de los múltiples ensayos de Hermione, justo cuando había conseguido el protagónico para la siguiente temporada. Volvió a mirar al interior del cajón y encontró algunas otras fotografías, había pensando en un nuevo proyecto en el cual su castaña amiga sería la protagonista, pero dadas las circunstancias su proyecto tendría que esperar.
Ella sabía que Hermione volvería a bailar, que todo aquello solo era momentáneo, no podía imaginarse a una Hermione sin el ballet, sin pisar un escenario y entregar el alma en cada movimiento. Le dolía ver a su amiga en un estado tan devastado, la castaña se había cerrado en una negatividad terrible, martirizándose al pensar que jamás podría volver a bailar, que su carrera como bailarina había acabado incluso antes de que comenzara. La noticia del bebe parecía haberle confirmado que su sueño había terminado.
Luna sabía que ese bebe iba a llevarle un poco de esperanza, pese a que aun la castaña no podía concebir del todo la idea de que en unos meses más sería madre. Era complejo entenderla, estaba en una situación en la que la vida le estaba enseñando que todo acto tiene sus consecuencias, pero para Luna la vida había sido demasiado injusta con su amiga, aunque después de todo le estaba recompensando de nuevo al darle la posibilidad de llevar vida dentro de ella.
Suspiro alejando todos los pensamientos de su cabeza al escuchar el sonido de su celular, que llego a sobresaltarla al grado de soltar las fotografías esparciéndolas por el piso. Resoplando ante ello, se dirigió nuevamente a la mesa donde había dejado su teléfono celular y antes de contestar echo un vistazo a la pantalla sonriendo ampliamente al ver la fotografía de Ron.
-Hola- contesto alegre mientras tomaba asiento, al otro lado Ron contesto con la misma palabra y enseguida lanzo una invitación para que fueran a comer juntos – acepto, solo si vienes por mí al estudio de mi padre- Luna miro a su alrededor cerciorándose de que había terminado su trabajo del día, aunque a decir verdad ni siquiera se acordaba de todo lo que tenía que hacer.
-Está bien paso por ti en un hora- la rubia sonrió aun más ampliamente.
-Te estaré esperando entonces- y antes de pulsar el botón que terminaría la llamada hizo una pregunta que la tenía inquieta desde hacía un par de días -¿Cómo esta Harry?- Ron al otro lado de la línea no contesto de inmediato y Luna tuvo el presentimiento de que las cosas estaban peor de lo que ella imaginaba.
–No sé nada de él, Remus me contacto ayer para decirme que Harry no ha contestado a sus llamadas, hoy tenían que dar una entrevista por lo de su nuevo libro, espero que a esta si haya ido- Luna lanzo un pesado suspiro.
– Las cosas volverán a estar bien pronto, ya lo veras, amor. Te espero aquí en una hora- y tras decir aquello termino la llamada sin tiempo para que Ron volviera a decirle que ella podía ayudar más si decía donde estaba la castaña.
Ron limpio de sus manos el exceso de pintura, luego los pinceles dejándolos en una de las mesas repletas de pinturas. Decidió tomar una ducha rápida antes de ir por Luna e intentar marcar por enésima vez en aquel día, a Harry.
Tomo su celular y marco el número esperanzado de que en aquella ocasión su moreno amigo contestara, sin embargo nuevamente le había enviado al buzón de voz. Exasperado de esa situación dejo el teléfono celular sobre la cómoda de su dormitorio y suspiró cansinamente. Estaba preocupado por su amigo.
Ingreso al cuarto de baño con el rostro lleno de preocupación, desde la repentina desaparición de Hermione dos meses atras, su amigo estaba en un estado de depresión devastador, su repentino e inesperado final en su libro mostraba que realmente estaba destrozado, no quería ver a nadie ni hablar sobre el asunto, huía cada vez que podía de todos. No entendía porque la bailarina había desaparecido tan precipitadamente sin motivo aparente, no sabía mucho de ella y por más que trataba de hablar con Luna la rubia se negaba tajantemente a decirle cualquier cosa, lo único que sabía era que la castaña no la estaba pasando mejor que Harry.
El agua logro relajarlo un poco, después de comer con Luna iría al departamento de Harry, esperaba tener un poco de suerte y encontrarlo ahí. Se apresuro y salió de la ducha atando una toalla a su cintura.
Se vistió con los vaqueros y la primer playera que encontró a su alcance, seco su cabello y busco sus zapatos deportivos para después ir por su teléfono celular, guardarlo en sus pantalones y salir a toda prisa de su departamento, extrañaba a Luna y quería verla cuanto antes.
Al salir de su edificio camino hasta la siguiente cuadra y de inmediato detuvo a un taxi, se dijo a si mismo que tendría que comprar un auto para poder transportar a Luna a todos esos lugares a donde ella quería, y sobre todo para poder verla cada que quisiera, eso de pagar taxis le resultaría bastantemente más caro que comprar un auto.
Por primera vez no viajo pegado a alguna de las ventanillas, mirando todo a su alrededor, estaba sumido en sus pensamientos, preocupado por todo lo que estaba pasando, algo le soplaba al oído que la razón de todo estaba más cerca de lo que creía, no quería empezar a sacar conclusiones erróneas, por qué él no sabía cómo se habían dado las cosas, ni tampoco conocía las razones de Hermione para haber huido y mucho menos las razones de Luna para callar a sabiendas que Harry estaba destrozado.
-Llegamos- la voz del conductor lo saco abruptamente de sus pensamientos, abrió la puerta y salió del automóvil, busco en la bolsa de sus vaqueros su billetera y pago al hombre para después dirigirse a la entrada del Quisquilloso.
Sonrió antes de entrar, en ese lugar se sentía muy a gusto, el padre de Luna tenía miles de cosas extrañas adornando el lugar, artículos sobre criatura fantásticas que no existían, extraños amuletos y demás cosas exóticas que le daban a la editorial un aire de fantasía. Entro en el recinto sonriéndole a la joven ayudante del rubio padre de su novia y preguntándole a ella si sabía dónde estaba Luna. Camil, la joven ayudante le dijo que la encontraría en su estudio y luego desapareció por la puerta que decía Edición.
Ron se encamino al estudio de Luna y sin llamar a la puerta entro observando a la rubia que distraídamente miraba algunos papeles. El pelirrojo sonrió y permaneció otros segundos observándola.
Luna no se inmuto al escuchar la puerta del estudio abrirse y volver a cerrarse, miraba los bocetos para la siguiente edición del Quisquilloso, sonrió dejándolos sobre la mesa al percibir el aroma de Ron, Se giro sobre su asiento al sentir que el avanzaba hacia ella.
-Tardaste menos de lo que esperaba- comento mientras se preparaba para recibir los labios de Ron sobre los suyos.
-Te extrañaba- comento el pelirrojo llegando a su lado, sonrió y le acarició la mejilla para luego depositar el beso que ella esperaba.
-También te extrañe- le dijo al separarse del ansiado beso.
-¿Aun estas ocupada?- indago mirando lo que su novia tenía sobre la mesa, descubrió algunos bocetos que mostraban la portada del Quisquilloso y otros papeles.
-No, vine solo a seleccionar las fotografías que estarán en esta edición de la revista y a aprobar los bocetos de Camil, esta vez fue ella la encargada de hacerlos- explico mientras tomaba dos sobres en sus manos y se los ofrecía a Ron, él la observo confundido - ¿podrías guardar por mi estas fotografías en los sobres?- le señalo dos hileras de fotos que estaban en la mesas –solo acomodare las cosas que debo dejarle a Camil y nos iremos- el pelirrojo asintió.
Ron tomo las primeras fotografías pasando una por una y observándolas sin mucho interés, supuso que eran las que aparecerían en las páginas del Quisquilloso, las puso en el sobre y luego observo las siguientes fotografías. Las miró una por una interesado, mostraban siluetas de hombres y mujeres entre luces y sombras. Pasión, vida y amor se podían percibir en aquellas fotografías, se detuvo varios minutos observando una que mostraba el abultado y desnudo vientre de una mujer a la cual no podía verle el rostro, pero pudo percibir la vida dentro de ella y siguió sorprendiéndose aun más del trabajo que Luna hacía. En la siguiente la sombra de las siluetas de un hombre y una mujer entrelazados le mostro un poco de pasión. Eran fotografías maravillosas, perfectamente cuidadas y artísticas, cada una mostrando parte de la vida.
-¿Qué es esto?- pregunto despegando su azul mirada de las fotografías y buscando a Luna quien le sonrió para acercarse a él.
-¿Te gustan?- indago mientras se sentaba en las piernas del chico.
-Son fantásticas- le aseguro – ¿para qué son?
-Para mi siguiente exposición- contesto para luego arrebatarle sutilmente las fotografías y meterlas al sobre – aun no están terminadas, faltan algunas, ¿nos vamos?- el pelirrojo asintió y ella se puso de pie mientras buscaba su bolso, al encontrarlo lo paso por sobre su cabeza y metió el sobre que sostenía entre sus manos.
-¿Segura que terminaste todo?- le pregunto al percatarse de que observaba a su alrededor, ella se encogió de hombros y tomó las cosas sobre la mesa.
-Vámonos, si olvide algo será Camil quien me lo recuerde mañana- y tras decir aquello tomo su cámara colgándosela al cuello e incito a Ron para que se apresurara.
Antes de salir del Quisquilloso Luna paso a la que era la oficina de su padre para dejar las fotografías y los bocetos, luego busco a Camil a quien le dijo que por aquel día había terminado su trabajo, que si necesitaba algo sabía donde localizarla, aunque Camil estuvo segura que en aquel momento lo que menos quería la rubia era ser molestada y podía apostar que el resto de la tarde no contestaría su teléfono celular.
Luego de salir de la revista, abordaron un taxi y Luna le pidió que la llevara a algún restaurante sencillo y que después la llevara a su departamento.
-Creo que me urge comprarme un auto- comento Ron a su oído, ella enarco sus finas cejas y asintió.
-Sí, necesitas un auto cariño, porque así no puedes llevarme a donde yo quiero.
-Iremos a comprar el que te guste, será para ambos- la rubia lo observo alarmada y negó.
-¿Estás seguro que quieres verme a mí detrás del volante?- él no comprendió al instante – te aseguro que no es buena idea, podría terminar con ese auto más pronto de lo que imaginas- Ron asintió imaginando que sería cierto y ambos rieron sonoramente logrando que el conductor se sobresaltara por sus estrepitosas carcajadas.
Lejos…estaba seguro que eso no era una medida de distancia pero era ahí donde su corazón y su ser se habían ido. Tan lejos como Hermione. Aunque en ese momento se sentía mejor, más ligero. Al parecer sobre las nubes la gravedad era menos, porque flotaba como lo hacen esos astronautas que dicen de haber estado en la luna.
Dejo salir el aire con fuerza para luego volver a llenarse los pulmones con aire nebular, se estaba muy bien allí arriba, como si los problemas hubieran quedado en la tierra; si tuviera la posibilidad se quedarse para siempre en ese lugar lo haría.
Se sentó sobre una montaña de libros colocados al borde de un precipicio. Lograba ver la tierra desde allí, todo se veía gris, muerto… un grito a lo lejos lo hizo alzarse preocupado. ¿Qué no entre las nubes todo es tranquilidad?
Nuevamente el grito, y esta vez parecía identificar que era de una mujer, y si no se equivocaba le parecía haberlo escuchado antes, cosa que le pone los pelos de la nuca de punta. Camino en la dirección en la que parecía provenir los gritos que en ese momento habían cesado. Antes de poder continuar una cortina de hierbas entrelazadas obstaculiza su camino, pero la curiosidad puede más y de un puntapié abre un agujero en el centro que hizo más amplio con ayuda de las manos. Cuando logro traspasarlo miro a la enredadera con desprecio antes de que un nuevo grito le lacera los oídos, vuelve la vista al frente y sus piernas reaccionan instintivamente metiéndose a correr.
La gravedad de las nubes parece no ayudarlo ahora, en lugar de correr salta con dificultad; se detiene de golpe cuando un polvo rojo cubre su alrededor y un rayo del mismo color traspasa las nubes volviendo el ambiente pesado y rojo sangre. Frente a él una figura camina en medio de esa marea inesperada de sucesos, vistiendo una túnica del mismo color que sus ojos. Se detiene a pocos metros de la nariz de él y es hasta entonces que se da cuenta que es Hermione, su Hermione. Se acerca temeroso de que vuelva a huir, y al tenerla enfrente alarga una mano para tomar la de ella, dejando libre el aire que contenía desde que se dio cuenta de que los ojos marrones que más ama lo miraban directamente.
-No vuelvas a huir de mi- pide sin hacer mas que mirarla a los ojos.
-No eres lo suficientemente hombre para mi Harry.
-Hare lo que quieras, te amo.
-El único hombre que amo es a Draco, tú eres solo una distracción, algo para variar la rutina.
-No importa, seré lo que quieras, seré tu juguete pero no me dejes, no te vayas… nunca.
-Pobre Potter, siempre tan necesitado y vulnerable, por eso es que sigues solo- a Harry no le importaba nada solamente tenerla, poder sentirla nuevamente. El abrazo con fuerzas, dándole un beso asfixiante mientras la lluvia iniciaba a caer de quien sabe dónde y las nubes se lavaban el color rojo que las cubría. Al final del beso Harry respira más tranquilo mientras mantenía entre sus brazos a Hermione.
-Nada de esto está bien- su voz tiene un matiz diferente, como el que usaba cuando hablaba sobre ballet.
-No me importa- Harry la estrecho más fuerte para impedirle que se deslizara de sus brazos.
-Lo sabes, eres un hombre inteligente y sabes que nada está bien.
-Yo te amo a ti, y eso me basta- la voz se le corto y el corazón le latio desbocado, mientras otro rayo veloz vuelve a cubrir el ambiente de rojo.
Luego de que Luna terminara el último bocado de su postre Ron pidió a la mesera la cuenta, había pasado una comida agradable al lado de su novia, habían platicado de todo y de nada, rieron de las ocurrencias de la rubia y descubrieron cosas nuevas el uno del otro. Todo en su relación fluía de una manera maravillosa, casi irreal, según las opiniones de algunos conocidos desafortunados en el amor. Pero para ellos todo iba viento en popa y disfrutaban de cada momento juntos.
Una vez que Ron pago la cuenta y dejo la propina, ambos se pusieron de pie para abandonar el local y dirigirse al departamento que una vez compartió la rubia con Hermione. Abordaron un nuevo taxi a la salida del restaurante, la rubia le indico al conductor la dirección en la que debía dejarlos.
-¿Puedo quedarme contigo esta noche?- pregunto de pronto Ron haciendo sonreír a Luna quien enarco sus cejas y luego negó lentamente dejando al chico perplejo.
-Lo lamento tanto, amor, pero no puedes- dijo para después regalarle un beso en la mejilla al pelirrojo.
-Supongo, entonces, que al menos puedo saber la razón.
Ella suspiro al escuchar lo que Ron había dicho, se encogió de hombros y lo miro.
-Solo venimos por unas cosas y ya- le comento despreocupadamente.
Tras varios minutos el conductor detuvo el automóvil frente al edificio de Luna, Ron fue el primero en bajar para pagar la cuenta y luego ayudo a Luna a bajar del auto, juntos ingresaron al edificio, Luna fue hasta la recepción para saludar al hombre en turno, pregunto si había correspondencia para ella, el hombre le entrego varios sobres que la rubia miro sin mucho interés, agradeció a Albert y se despidió con una sonrisa para abordar el ascensor.
-Señorita Luna- llamó el hombre antes de que cerrara la puerta del ascensor – la señora Granger ha venido a buscarla hace un par de días.
-Gracias, la llamare en cuanto llegue a mi piso- comunico la rubia sonriéndole cálidamente al hombre antes de que la puerta se cerrara.
Mientras esperaban a que el ascensor los dejara en el séptimo piso del edificio, Luna miraba el contenido de los sobres que Albert le había dado. Ron miraba de reojo y comprendió que esos sobres eran de días anteriores. Recordó lo que el hombre de la recepción había dicho "hace un par de días la señora Granger vino a buscarla", arrugo el ceño un poco confundido, todo indicaba que su novia no había estado durmiendo en su departamento, no le había comentado nada y de pronto a su mente acudió un nombre: Hermione. Miro a su novia intensamente en el mismo momento en el que el ascensor se detenía abriendo sus puertas.
Luna fue la primera en salir del ascensor, Ron la siguió de cerca esperanzado de que ella le dijera donde se quedaría aquella noche y donde había estado durmiendo en los últimos días, estaba seguro que era con la bailarina y si su novia le decía dónde estaba podría ayudar a Harry a encontrarla.
-¿Dónde dormirás esta noche?- indago curioso mientras ayudaba a la rubia abrir la puerta de su departamento.
─Dormiré en casa de mi padre─ le dijo entrando al acogedor departamento y dejando los sobres en el mueble de la entrada.
-En casa de tu padre- repitió Ron enarcando sus cejas, ella asintió y se dejó caer en uno de los sofás.
Ella lo invito a sentarse a su lado, Ron camino lentamente los pasos que lo separaban de la rubia y una vez estando cerca de ella se dejo caer pesadamente a su lado. Ninguno dijo nada más los siguientes minutos, cada uno se sumió en sus pensamientos, el silencio entre ellos no era algo incómodo, por el contrario poco a poco estaban desarrollando un nuevo lenguaje a base de un silencio reconfortante para ambos, pero en aquella ocasión Luna sabía que lo que Ron pensaba tenía que ver con todo lo suscitado en los últimos meses, suspiro casi imperceptiblemente y tomo la mano del pelirrojo dándole suaves caricias.
-Lo siento, no te diré donde esta ella- comento suavemente, durante aquellos dos meses había hecho como si no supiera donde estaba la castaña pero sabía que Ron no era tonto y que de nada servía negar lo obvio.
El pelirrojo se acomodó en el sofá para poder mirarla de frente, suspiro mostrándose preocupado.
-Mi lealtad ahora está con ella- sonrió al tiempo que le acariciaba el rostro – es como una hermana para mí y ni tu ni yo podemos intervenir en esta situación, solo nos queda respetar su decisión- él asintió con un ligero movimiento de cabeza.
-Lo entiendo, pero mi amigo también está involucrado en todo esto y está sufriendo, Luna- la rubia asintió, lo sabía.
-Cariño no podemos intervenir, solo podemos apoyarlos, tu apoyaras a tu amigo y yo apoyare a mi amiga- Ron asintió ante sus palabras - ¿crees en el destino?- pregunto de nuevo haciéndolo sonreír.
-Sí creo en el destino y eso lo sabes de sobra.
-Entonces dejemos que él haga su trabajo, él los unió y él volverá a unirlos
-Harry está sufriendo demasiado, la ama, Luna. La ama irremediablemente.
-Te aseguro que Hermione no la está pasando mejor. Pero no podemos intervenir, Ron, hay muchas cosas que no está en nuestras manos solucionar- el pelirrojo la miro más intensamente ante esas palabras – a veces el destino también nos juega en contra y hay muchas cosas que no me corresponden decirte, que un día sabrás y que yo espero puedas entenderlas.
Asintió y se acercó a sus labios para besarla suavemente.
─Espero que el destino no los haga sufrir mucho- ella se encogió de hombros y volvió al asecho de los labios del pelirrojo.
De pronto el celular de él comenzó a sonar insistentemente, llevándolos a separarse a regañadientes, Ron miro la pantalla de su teléfono móvil sorprendiéndose al mirar el nombre de Remus, contesto de inmediato disculpándose con Luna.
-¿Sabes dónde esta Harry?- fue lo primero que escucho al contestar la llamada, el tono de Remus denotaba molestia y preocupación
–No lo he visto desde hace un par de días- comento Ron, al otro lado del teléfono se escuchó un suspiro.
–No me ha contestado el celular, hoy no se presentó a la rueda de prensa que teníamos, en la presentación del libro desapareció cuando menos me di cuenta- el pelirrojo se mostro preocupado ante lo que el castaño le decía –Sabía que haría eso en la presentación del libro, pero no sé donde esta, cuando lo busque no había rastro de él, fui a su departamento pero el portero me dijo que no había ido ahí- le comunico al tiempo que se ponía de pie –Harry está echando a la mierda esto, entiendo que no está bien, pero al menos pudo decirme que cancelara todo- el pelirrojo asintió aun sabiendo que Remus no podía verlo.
–Creo que no es el momento de reprocharle eso- otro suspiro por parte del castaño.
–Claro que no, estoy preocupado, Ron. No importa ahora lo del libro, debo aceptar que estoy molesto por su irresponsabilidad, pero mi preocupación es mayor, no sé nada de él, no contesta el celular y ayer fui a su departamento, pero no lo encontré. Dora esta como loca. Ron, le prometí a Teddy pasar la tarde con él, ¿podrías buscar a Harry? - el pelirrojo busco la mirada de Luna, ella vio la preocupación en su celeste mirada.
– Iré a su departamento ahora, te llamare en cuanto sepa algo- la llamada termino después de que Remus le repitiera de no olvidarse de llamarlo cuando supiera algo.
-Luna, necesito buscar a Harry- la rubia asintió poniéndose de pie – estoy preocupado por él, Remus dice que ayer fue a su departamento y no lo encontró- Luna se acercó a él tomándolo por el brazo, el pelirrojo la observo y de un momento a otro se halló en sus brazos.
En el tiempo que tardaron en llegar al apartamento de Harry miles de posibles escenarios cruzaron por la cabeza de Ron cada nuevo peor que el anterior, le hubiese gustado estar al lado de Harry estos últimos días pero él había colocado una barrera invisible que había alejado a todos o los había obligado a alejarse por su comportamiento. Ahora veía que no se había comportado como el amigo que Harry necesitaba, pero no sabía cómo enfrentar la situación.
Al entrar al edificio de Harry le preguntaron al portero si lo había visto salir o entrar en algún momento obteniendo por respuesta un alzamiento de hombros acompañado de un rostro preocupado, haciendo que la preocupación en el centro del pecho de Ron aumentara. Luna le tomo la mano brindándole apoyo cuando vio su rostro lleno de inquietud.
Entraron al elevador en un silencio mortal que solo era la anteprima del desastre que ambos supieron que se avecinaba al ver la puerta del apartamento de Harry abierta por completo, Ron se apresuró a entrar y a llamarlo con voz al cuello.
-Luna- la llamo con un hilo de voz al ver el desastre que era el departamento.
La ventana abierta de par en par congelo la sangre de Luna, tomando las fuerzas que a Ron le faltaban camino hacia la ventana esperando que no fuera nada. Por la cabeza de Ron la imagen de Harry de cara al caliente asfalto fue lo primero que imagino. La ventana abierta dejaba entrar ráfagas de viento imprudente que hacía volar las hojas de papel sueltas por toda la casa, haciendo un huracán blanco de palabras olvidadas. Luna pudo respirar tranquila cuando solo vio una hilera de libros en el alfeizar
– ¿Luna? - dijo un expectante Ron.
Ella negó con la cabeza pensando donde se podría haber ido Harry, reviso el resto de la casa sin encontrar señal de él, pensó un momento en lo que tenía a Harry de esa forma y sin decir nada salió segura de que Ron la seguía hacia el sexto piso.
La puerta del apartamento de Hermione estaba completamente destruida, como si alguien la hubiera abierto a la fuerza. A unos pasos de la sala unas gotas de sangre formaban un camino que se extendían a lo largo del blanco tapete del pasillo que conducía hasta la habitación.
Ron se adelantó a la rubia con determinación, decidido a que se enfrentaría a lo que fuera, porque no podía seguir comportándose como el peor amigo, Harry lo necesitaba, Harry había perdido a la persona que le había robado el corazón. Si él hubiese perdido a Luna de esa forma también intentaría alejarse. Pero sabia que si esa fuera la situación Harry no dejaría que se alejara, él lucharía por estar presente en su proceso de dolor. Y eso era lo que Ron haría ahora, acompañar a Harry en silencio si es que no encontraba las palabras para apaciguar su dolor. Al entrar a la habitación escucharon el agua de la ducha correr, ignoraron el desorden masivo en la cama y el armario; encontraron a Harry en el piso de la ducha, con uno de los vestidos de Hermione, uno de los tantos que la castaña había dejado colgado en el armario, abrazado al pecho.
-¿Harry que haces?- dijo Ron acercándose a él.
El moreno no respondió solo se aferro mucho más al mojado vestido.
-Vamos amigo, levántate- dijo Ron sujetándolo del brazo obteniendo resistencia- vamos Harry, ¿estas borracho? Esto es patético colega.
-Ron mira el agua- dijo Luna quien miraba el agua ensangrentada a los pies de Harry - las manos y la frente, llamare una ambulancia.
-No Luna, déjame revisarlo primero. Levántate- dijo decidido y con todas sus fuerzas lo sujeto de los brazos y lo puso de pie arrastrándolo fuera del departamento, pero les fue imposible arrebatarle el mojado vestido.
-El alcohol nunca le había dado tan fuerte- se sentó en el desvencijado sofá de Harry luego de haber luchado con él por más de dos horas para que se metiera a la cama a dormir, esperando que le pasara la borrachera. Habían ordenado un poco el apartamento también.
-Debimos llevarlo al médico- reclamo ella sentándose en la silla frente a él.
-No es nada, Luna, son solo rasguños y un leve corte en la frente- quito importancia, subió sus pies al sofá y coloco su cabeza sobre los cojines.
-¿Eres medico?- recibió un bufido por parte de Ron- no puedes tomarte las cosas tan ligeras Ron.
-Esta herido, es lógico que haga esas cosas, el alcohol es un buen desahogo en estos casos.
-Lo que Harry tiene en su sistema no es alcohol.
-¿Que insinúas? Harry no seria tan tonto para meterse en las drogas- cruzo sus brazos detrás de su cabeza y cerró los ojos, se negaba rotundamente a creer en lo que Luna decía.
-Espero que tengas razón.
-Claro que la tengo, con Clea estuvo borracho por dos semanas y luego salio a la calle como nuevo.
Harry se aseguró de que Ron y Luna hubieran salido de la habitación para ponerse de pie y caminar hasta su escritorio, saco el mazo de llaves que llevaba en el pantalón y rebusco entre ellas una en particular, abrió la última gaveta y tomo la bolsa con polvo, abriéndola con manos temblorosas y tomando entre sus dedos una cantidad menor a la que había probado antes, se la llevó hasta la nariz donde aspiro con ansia. Regreso a la cama más tranquilo porque sabía que ahora sus sueños estarían llenos de ella.
Draco Malfoy lanzo un bufido de fastidio y un golpe seco al escritorio tratando te canalizar todo el enojo y la frustración que sentía. Llevaba dos meses, dos malditos meses sin saber dónde se había metido Hermione, jamás le había pasado algo así, no a él, no al poderoso Draco Malfoy, ¿Quién se creía esa estúpida bailarina para burlarlo de esa manera? Ninguna de las mujeres, en su larga lista, le había hecho algo así. Se sentó nuevamente en su elegante silla detrás de su escritorio y escruto con su fría mirada a los dos hombres frente a él, los mismos que durante aquellos dos meses habían buscado a la bailarina sin dar con una pista de ella.
-¿Están seguros que no volvió a su antiguo departamento con su extraña amiga?- pregunto obteniendo un gesto negativo por parte de ambos.
-Hemos dado con la casa de sus padres- anuncio uno de ellos tornando a Draco más ansioso – y hemos vigilado durante días, pero tampoco está ahí.
-Han pasado dos malditos meses- espeto con furia al tiempo que tomaba la copa de whisky que minutos atrás su secretaria le había servido – son unos incompetentes, deberían tener una pista de ella ya, no se la pudo tragar la tierra- dictamino para después vaciar el contenido de su copa de un largo trago.
-Hemos hecho lo que podemos…
-Pues han podido muy poco- interrumpió el rubio poniéndose de pie –escúchenme bien, deben encontrarla y más vale que sea pronto porque mi paciencia se está agotando- ambos hombres asintieron – vigilen a la rubia, ella debe saber dónde está, háganle una visita de cortesía a ella o los padres de Hermione, hagan lo que tengan que hacer pero encuéntrenla- sentencio mirando a los hombres con furia – ahora lárguense y hagan su trabajo.
Ambos hombres caminaron con rumbo hacía la puerta para abandonar la oficina de su jefe lo más pronto que les fuera posible, detestaban la actitud de superioridad que siempre tenían pero no podían quejarse pues la paga por sus servicios era excelente.
-Y traten de averiguar qué fue lo que realmente le sucedió en el accidente - comento de pronto haciendo que ambos hombres detuvieran su camino – todo lo que puedan averiguar de ella me es de gran ayuda- tras decir aquello hiso un ademán para que los hombres se fueran y el regreso a su lugar detrás del escritorio.
Sirvió otra copa de whisky y bebió un pequeño trago, esa bailarina no iba a salirse con la suya, no iba a burlarse de él y mucho menos a librarse tan fácilmente, no, nadie iba a burlarse de él y mucho menos una estúpida bailarina que no era más que un trofeo para su ego, él decidía cuando terminaba todo y era él el único con derecho para burlarse y para traicionar.
– Voy a encontrarte Hermione Granger y vas a pagarme el haberme traicionado, porque nadie traiciona a un Malfoy- susurro y luego vació el contenido de su copa degustando el liquido en su boca.
Como afecta esto la relación entre Luna y Ron?
Harry estará bien?
Abrirá los ojos Ron?
Donde esta Hermione?
La encontrara Draco?
El bebe?
Esperamos leer sus comentario. Mil gracias a: HGHP95, YAdiraDRiddle, HadaRabiosa, Maryluna, Angely04, FaoHHr (tiene final, lee tranquila), Janeyre, maggsa, FloARJF, DDRR, , Valeria Rojas y Natesgo. Muchas y sinceras gracias, si no fuera por todos sus comentarios no creo que este fic continuara.
