Caos y Orden
Capitulo 14: Misterios…La Hermosa Luna
"Cuantos años…Cuantos siglos han pasado y tu sigues igual…Igual que aquella fatídica noche…Igual que la noche siguiente y las que la sucedieron…"
Palabras dichas desde el corazón dolido, pero nunca escuchadas fuera de este…Mirando un reflejo…Una visión de un lugar del que esta obligada a nunca olvidar.
En un rincón apartado de un mundo lleno de risas y alegrías disfrazadas…Una ser poderosa pero reducida en coraje por lo mismo, se encontraba mirando…Vigilando lo que alguna vez fue una prisión…Un astro del cual su vinculo va mas allá de la simple materia.
Su cabello, largo y fundido con la esencia de mística noche y su inquebrantable manto, ondeaba al frio aire que por este se veía en la obligación de llevar encima suyo una gabardina, una bastante sencilla pero que cumplía su propósito.
-"Otra noche…Otra misión cumplida"-Decía aquella entidad de forma muy desganada ante una tarea que la mantenía ocupada durante todas las noches y con la única compañía de una de las pocas que tenia en aquellas frías noches-"Sera mejor que les traiga un poco de agua…Creo que se ven con un poco de sed mis pequeñas"-Levitando un cántaro vacío de un costado y dejándolo en su hocico para luego marchar con pasos lentos y medidos así la única entrada que había.
Pasados unos minutos en lo que bajaba por unas escaleras, pasando por enfrente de unos guardias de su personal que la saludaron de manera militar, cosa que a ella no le agradaba mucho pero que tenía que aceptar tal cual, llego a un bebedero donde pudo llenar el contenedor de greda moldeado a casco, con encajes simbólicos de viento y agua bordeándolo en todo su contorno, con abundante liquido para luego repetir el mismo saludo a los guardias y volver a su rutinaria labor.
-"Esto parece una mala repetición…Al menos Celestia cuenta con sus súbditos estando despiertos…"-Dijo ella mientras levitaba el cántaro por encima de su cabeza y subía de nuevo la fría escalinata y rondando en sus propios pensamientos.
Este seria como cualquier otra noche de trabajo…Si no fuera por un intruso inesperado…
Al momento en que llego al final de la escalinata, pudo escuchar claramente como del otro lado alguien se quejaba y como este parecía estar forzándose más de la cuenta.
Al percatarse de esto, ella de inmediato dejo aquel cántaro a un lado y miro disimuladamente por el borde de la puerta pudiendo ver una extraña silueta asomarse por el pequeño balcón que formaba la punta de la torre donde ella pasaba sus noches.
Vio como después de unos intentos logro pasar por encima de la reja de metal mientras se sentaba en el suelo, examinando lo que parecían ser unos vendajes.
-"Todo bien por aquí…"-Murmuraba la criatura mientras se empezaba a erguir en sus extremidades traseras.
-"(¿Qué se supone que será esa cosa?... ¿No será esa criatura que resguardaban en la habitación de abajo?...)"-Pensó ella mientras retrocedía lentamente-"(…Sera mejor que salte la alarma…No será que intente algo aquí arriba)"-Culmino esta mientras se volteaba totalmente y se disponía a bajar por aquellos fríos escalones en busca de la guardia.
-"¡No te preocupes…No muerdo!"-Grito aquella criatura mientras ella solo se paralizo por un momento para luego voltear a la puerta y ver que él estaba apoyado en la veranda de ese mirador.
Dando unos cuantos pasos adelante e irguiéndose lo más posible para luego prepararse para soltar una voz de lo más profundo, fue interrumpida de tajo en cuanto él continúo.
-"No arruinemos esta hermosa noche con la invasión de los guardias y todo eso…Prometo bajar en cuanto haya terminado mi visita"-Dijo este sin siquiera mirar hacia atrás mientras que su acompañante se le iba acercando cada vez mas.
-"¿Qué planeas hacer aquí a estas horas?"-Dijo ella con un tono de voz de más bajo tono y calmado de lo que estaba apunto de hacer antes.
-"Pues nada…Me habían contado que aquí se tenia una bella vista de la luna…Y parece que no me timaron esta vez"-Respondió este con un tono un tanto burlón y sarcástico.
-"Eso todavía no me responde mi pregunta"-Dijo ella de forma más autoritaria pero aun guardando cierta distancia.
Liberando un profundo suspiro al aire, el cual termino transformándose en una nube de vapor blanco en contraste con la baja temperatura, para luego decir-"Si te soy sincero…No podía dormir…Y un paseo por la luz de la luna siempre me a ayudado en estas difíciles noches"-Dándose vuelta y mirando directamente a la poni que tenia frente suyo. Era una entidad interesante, extrañamente distinta a las que ya había visto. Parecía ser una unicornio, por la protuberancia proveniente de su frente, aunque esta era de la mas larga que había visto, además de ser de una contextura delgada y grácil pero cubierta en gran medida por lo que parecía ser una gabardina para la fría noche. Su pelaje era de una tonalidad azul obscura, misteriosa por donde uno la viera, y un curioso peinado parecido al mismo cielo estrellado pero eclipsado por los hermosos tonos verdes obscuros de sus ojos.
En cambio ella examino de la misma forma a él, percatándose de la forma de este y de su contextura delgada pero que, oculta tras el manto de la insípida obscuridad, tenia remarcadas líneas de todos los músculos de su cuerpo, el cual alcanzaba la altura de un metro ochenta o mas. En comparación con muchas otras especies, esta no poseía gran cantidad de pelo o algún otro material que cubra su cuerpo de las inclemencias del tiempo, contando con este solo en su cabeza y en una medida muy reducida, pero resaltando una especie de cola saliendo por detrás de su nuca y reposando en su hombro derecho. Vestido con lo que parecía ser una extraña tela azul de su cintura hacia abajo, además de los vendajes que cubrían la mitad de su torso.
-"Eso no te da el derecho de andar husmeando por donde se te de la gana…Por algo te asignaron una guardia especial par ti"-Culmino esta mientras miraba a su alrededor en caso de que pasara algo y se viese en la necesidad de escapar.
-"No tienes porqué ponerte así…Toma esto como una compañía solamente…Supongo que debe de ser solitario estar aquí ¿O no?"-Finalizo este esbozando una cálida sonrisa que altero un poco a su acompañante.
-"Bueno…Algo hay de eso…Pero"-Siendo cortada por un silbido de aquel extraño quien simplemente se dio media vuelta y volvió a observar la luna.
-"…No crees…No te parece muy bella esa luna"-Dijo este mientras le daba la espalda nuevamente a su acompañante y esta era tapada por la sombra que producía a falta de otra fuente de luz mas que aquel astro.
-"Que es bella…Lo es…Pero después de un tiempo, hasta esta belleza llega a ser una insípida versión del sol mañanero, del cual todo mundo disfruta…Menos yo"-Respondió ella de manera muy desganada mientras se iba acercando a la baranda y acompañar a aquella criatura en su pequeño mundo.
Pasaron cerca de diez minutos en los que ninguno dijo nada. Solo se quedaron en presencia de aquel astro mientras se iba posando justo por encima de ellos, iluminándolos cada vez más, bajo sus sublimes rayos de luz pura y solemne.
-"Dime… ¿Te sientes sola acaso?"-Dijo este de improviso mientras aun seguía sin cambiar su vista de aquel astro y manteniéndose posado aun sobre la barandilla con sus antebrazos.
-"… ¿Por qué lo dices?"-Respondió esta un tanto desprevenida pero sin reaccionar de mayor manera.
-"Lo digo…Porque esa fue la primera impresión que me diste cuando me hablaste…Por la forma en que te comportas con alguien como yo…Y por como me tomaste tal confianza aun sabiendo que debería de estar en otra parte"-Culmino este sin siquiera mirarla, de manera seria y concisa.
-"No deberías de hablarme de esa forma…Si supieras por lo que he pasado…Si supieras lo que he vivido y cuanto lo he hecho…No me harías esa estúpida clase de pregunta"-Respondió nuevamente desganada pero esta vez alejándose un poco del barandal y yendo a ver un largo cordón de flores obscuras ubicadas a un costado del mirador.
-"No tienes porqué responder así…Todos tenemos cosas de las cuales afrontamos de una u otra forma…Algunas mas tortuosas que otras…Pero por las cuales hay que saber vivirlas y saber llevarlas con nosotros"-Respondió este mientras alzaba su cabeza en dirección a la luna, la cual se iba moviendo tras un peñasco de la montaña, ocultando por un momento su sublime luz.
-"No te pongas así conmigo. Tu no eres nadie para sermonearme y menos para comprender por el dolor por el que he pasado"-Culmino ella mientras volvía violentamente su vista hacia él disgustada por el comentario reciente-"He pasado por mil y un desgracias por mi propia culpa…Muchos han pagado por mi arrogancia e ignorancia…Pero no es algo de lo cual debería de contarle a alguien como tu"-
-"Créeme…No eres la única que sabe lo que es el dolor…La penuria de un error o la desgracia de los demás por la culpa de uno"-Dijo este, mientras la luna se iba desplazando lejos de aquel peñasco que se le interponía, iluminando toda la escena del mirador pero desde detrás de la poni nocturna.
La escena que presencio la poni fue poco menos que dantesca para sus expectativas. Algo dentro de ella le decía que lo que veía eran solo minucias…Una parte de ella deseaba que fueran solo una ilusión, un engaño a ella o una horrible broma.
Estaba pasmada, paralizada…Atemorizada en resumen…
En cuanto la luz de la luna ilumino el balcón, ella pudo nota en la espalda de sujeto, de esa extraña criatura, un sinfín de heridas…Eran cortes pero no cualquier clase de corte. A excepción de la zona donde se ubicaba el vendaje, se veían claramente docenas y docenas de cortes, algunos uno encima del otro pero extrañamente muy organizados y medidos, como si hubieran sido hechos por regla. Todos ellos estaban cicatrizados pero con los contornos de irregular color, maltrechos y algunos demasiado horribles.
Las más grandes parecían tener marcas de costura en sus contornos pero la mayoría ni siquiera parecía haber sido tratadas debidamente.
Se veía claramente como algunas partes incluso faltaba piel y, aun con la zona cicatrizada, estas estaban hundidas por debajo de la línea de su espalda, como si fueran los cráteres de la mismísima luna las que estuviera viendo.
Todos estos tajos se expandían desde cerca de su cuello, hasta por debajo de los venajes, dejando muy poco espacio de piel pulcra en este.
Después de unos minutos en los que él no paraba de mirar, de embelesarse con la majestuosidad, la belleza innata de la incorruptible noche y su infinidad de astros simbolizando y dibujando en el manto nocturno, las grandes hazañas de la antigüedad, las grandes bellezas del mundo y la mísera existencia de los seres bajo ella…Grabadas en la infinidad de astros rodeados por este milagro de la infinidad.
Antes de que la poni pudiese decir algo en respuesta a la mala impresión que recibió de él, este se le adelanto haciendo mención a su mundo…
-"…Sabes…De donde yo vengo…De mi mundo, o como sea que se le pueda llamar, no se puede ver esta clase de noche…Desde aquí puedo ver una infinidad de astros. De constelaciones imponentes y cúmulos de luz fascinantes…Ni comparable a las burdas noches colmadas de luz artificial…Noches 'Vivas' para la gente incrédula, pero muertas para el que las puede ver y saber que las pocas luces en el cielo se dejan traspasar por la infame 'Vida Nocturna' son solo un retaso vano de una majestuosidad olvidada"-Sin perder de vista la inmensidad que lo rodeaba, sentía como la unicornio tras de él se le iba acercando poco a poco-"Lo siento, de vez en cuando se me escapa un suspiro de poeta…Mala costumbre supongo"-Reitero este burlonamente mientras solo bajaba su cabeza intentando no liberar esa euforia fuera de si mismo y esto avisara a los guardias.
-"Oye…Yo, quiero decir"-Siendo silenciada por la mano del sujeto quien en ese momento por fin se volteaba en su dirección.
-"No es necesario que digas nada…Al fin y al cabo tienes razón…No soy nadie para sermonearte ni mucho menos"-Dijo este mientras observaba la hilera de masetas con una extraña clase de flor creciendo dentro de ellas.
Eran unas flores muy extrañas, de tallo largo y casi sin espinas, cubiertas por una frondosa maleza a su alrededor, la cual era evidente que eran una especie separada de la flor pero que se apoyaban una a la otra, poseyendo pétalos de extraño color, mostrando como uno de los pétalos pareciese reflejar la mismísima luz de la luna, mientras que los demás, que eran doce pétalos en total contando al que se iluminaba, se obscurecían, tornándose del mismo tono que el mano inquebrantable.
Esta reacción, siendo percatado por la poni, le dirigió nuevamente la palabra-"Son bastante lindas ¿O no? Fueron un regalo de mi hermana después de…"-Cortándose a ultimo momento al recordar tan ml momento.
-"Se ven interesantes…Muy curiosas por así llamarlas"-Dijo este mientras se separaba del barandal e iba acortando distancias con las masetas-"Sabes, recuerdo que en el empapelamiento de mi habitación, allá abajo, había esta misma clase de flor. No soy un gran conocedor de botánica, pero esas flores me intrigan"-
Justo cuando estaba a punto de tocar una de las que estaban más cerca de él, una especie de aura azul obscuro envolvió su brazo alejándolo violentamente, dejándolo tirado en el suelo por el impulso.
-"Lo siento. Yo no quise, es solo que…"-Le decía la poni nocturna al sujeto de forma preocupada y asustada por lo que acababa de provocar.
En tanto el solo la intentaba silenciar alzando su mano y con una sonrisa casi burlesca.
-"No tienes nada que disculpar, yo fui el desconsiderado al manosear cosas que no son mías"-Respondía este mientras se levantaba y admiraba, a distancia, aquellas flores que provocaron el incidente-"… Son muy especiales para ti ¿Verdad?"-Mirando a la poni mientras esta solo bajaba la cabeza y se acercaba a la escalinata, levitando un cántaro tras este por sobre su cabeza.
-"Si…Son demasiado especiales…Fueron un regalo de mi hermana. Ella me dijo que estas flores representaban lo que sentía por mí…Pero singo sin entender. Desde que me las dio me paso cada noche cuidándolas, dándoles agua y tierra fresca para que puedan crecer, incluso las podo a menudo, aunque solo las yerbas malas que le crecen alrededor"-Repartiendo porciones a cada planta, cuidando de no ahogarlas con mucho del liquido-"Lo curioso es que por mucho que las cuide y todo eso, parece que nadie en el reino conoce de estas plantas, no existe ningún libro o herbolario que me ayude a cuidarlas, dejándome como única opción la de experimentar con ellas la mejor forma de tratarlas"-
Entre tanto, él se quedaba mirando atentamente a la poni jardinera tras cada palabra que ella decía, soltando una que otra risilla para sus adentros cada cierto tiempo, dejando un poco incomoda y avergonzada a su acompañante, quien pensaba que todo aquel discurso fue poco menos que una gracia para él.
-"…Vaya…Se nota como te quiere tu hermana"-Dijo por fin este mientras esbozaba una simple sonrisa en su rostro mientras ponía su dedo índice en la frente de la poni, justo debajo del nacimiento de aquel imponente cuerno, alejándola delicadamente de las flores nocturnas.
-"¿Qu-Que crees que estas haciendo?"-Respondiendo ante tal acto con un evidente sonrojo en su bello rostro.
-"Solo quería ver mas de cerca tus maravillas…Y lo del dedo, bueno, es para asegurarme de que no pase nada"-Culmino este mientras mantenía su sonrisa y con su mano libre acariciaba gentilmente los pétalos y el tallo de una de las brillantes flores-"Se puede apreciar…Lo mucho que las cuidas y las quieres…Ellas al parecer también hacen lo mismo contigo"-Soltando una risa entre dientes mientras se iba irguiendo mas, dirigiéndose al barandal.
-"¿Como puedes saber eso con solo tocarlas? Tu acabas de decir que no eres ninguna clase de florista ni nada"-Le reprocho la poni mientras se le iba acercando desde atrás él.
-"Pues claro que no soy un botánico…Pero…Eso no significa que no sepa una o dos cosas sobre ellas"-Finalizo este alzando su cuello en lo mas alto, mirando fijamente a la brillante luna y volteándose a apreciar las, igualmente, brillantes flores-"Supongo que tu has de trabajar todas las noches en este lugar ¿O no?"-Dijo este cambiando su visión hacia la poni.
-"Esta claro que eso. Me paso cada nueva noche de cada nuevo día en este, mi supremo altar de la insostenible noche, en resguardo de esta"-Diciendo esto con un tono mas solemne y majestuoso de lo que hubiera esperado él de respuesta.
-"Entonces supongo que podrás responderme a esta pregunta… ¿Has visto alguna vez a esas maravillosas flores, que tu tanto cuidas, brillar por la luz del día?"-
Por un momento ella estuvo a punto de apresurar su respuesta con un simple "Si", hasta que se puso a pensar que en todo el tiempo que las llevo cuidando y regando, solo las había visto resplandecer de esta forma cuando ella estaba ahí…Cuando ella estaba cumpliendo su labor nocturno…Esas insignificantes flores estuvieron siempre ahí, brillando para ella, acompañando todas esas frías y miserables noches. Cuando no tenia con quien compartir nada, estas flores estaban ahí, pidiendo solo un poco de agua y estas le agradecían con su sola pero especial compañía.
-"¿Cómo se llaman esas flores señorita?"-Dijo este sin esperar la respuesta a su anterior pregunta.
-"Peta…'Petalorum autem Calendarum'…Así fue como las llamo mi hermana"-Respondió ella un poco absorta por todos los pensamientos que le venían a la mente.
-"Petalorum autem…"-Soltando una furiosa risa, que intento apaciguar en vano con su mano, se reincorporo para luego continuar con lo que decía-"No sabia que aquí conocieran el latín…Pero ¿Sabes lo que significan esas palabras?"-
-"En realidad no…Ella nunca me dijo el significado de esas palabras, quizás tuve que haber tenido mas interés y ella me lo hubiera dicho"-
-"Te lo traduzco si deseas"-
-"Eso…Me gustaría"-
-"En verdad es muy sencillo…'Petalorum autem Calendarum' significa textualmente 'Los Pétalos De La Nueva Luna'…Supongo que significaran algo para usted…En mi mundo, existe una pequeña historia sobre una flor…"-Culmino este mientras veía los ojos de aquella yegua iluminarse por la revelación de aquel secreto nombre, para luego continuar con su discurso.
-"…Se dice que dentro del reino de las plantas, las flores y sus pétalos son los seres mas delicados y volubles de todas. Se dice que existió una vez una magnifica flor…Una flor la cual contenía la supremacía de las mas hermosas flores sobre la tierra…Su fragancia era tal, que incluso los mas escépticos a su belleza armónica y de su infinidad de colores dispersos por cada uno de sus pétalos, los cuales se decía que el color que tuviera en la mente de cualquiera se encontraría en alguno de sus pétalos, eran seducidos por su aroma, poniéndolos en profundo transe que les hacia olvidar todo problema o dolencia de sus almas…Pero hasta la mas bella flor puede ser cambiada si no se le trata bien. Se decía que una vez, un hombre, que fue bendecido por la legendaria fragancia de aquella mística planta, tuvo la idea de darle una compañía, ya que por ser la esencia de todas las flores se veía condenada a ser la única de aquel yermo, le dio la compañía de una extraña flor negra que crecía a sus alrededores, muy alejada de esta. Él removió la que tenia mas cerca y la coloco cerca de la gran flor, luego de él vinieron mas con las mismas intenciones de agradecer su gran poder y después de un tiempo casi todo el paramo alrededor de ella estaba cubierto por esas plantas obscuras…"-Dando unos paso por el mirador y mirando hacia la tierra.
-"¿Que paso luego?"-Indago la yegua intrigada por la extraña historia.
-"Se dice que no paso mucho para que las esencias de las demás flores empezaran a contaminar la fragancia pura de la flor suprema…Poco a poco, casi imperceptiblemente, los colores de aquella magnifica planta se fueron difuminando y obscureciendo. La legendaria fragancia que alguna vez tuvo dentro de su ser fue cambiada y transformada por una de extraño olor. Muchos de los que la fueron a ver y oler de su esencia, en busca de alguna cura para sus males, fueron en vez envenenados por esta. De sus pétalos, ya obscurecidos por la mala yerba de su alrededor, les produjo, no solo aumentar sus dolencias, sino que traerles un gran dolor dentro de ellos provocado por el mismo resentimiento de la planta por haberle quitado su pura esencia por el acto inconsciente de un solo hombre…Pasaron los años y la gente no solo evitaba a la ya corrupta flor, sino que la repudiaba e intentaban de todo para exterminarla. Nadie podía llegar mucho mas lejos que el campo de mala yerba que la rodeaba antes de caer bajo su influencia…Se decía que hubo un momento en que la gente empezó a idear la forma de quemar el bosque completo y así eliminarla por completo…"-Callándose por un momento mientras veía como su acompañante ponía una extraña mueca de tristeza y miedo tras escuchar el relato.
-"La…La quemaron ¿verdad?"-Dijo esta con un tono un poco lastimoso.
-"No en realidad. Lo que paso luego de que la gente empezara a planear la quemazón, apareció un señor entre el publico, el cual era quien inicio toda aquella desgracia plantando la primera planta. Él, sin prestar mayor atención a lo que decía todo el mundo, se adentro al lúgubre bosque en busca de la antigua planta…Pasaron los años y nunca mas se supo de aquel viejo pero a su vez nunca mas se supo de los males de aquella planta. Pasado ya su tiempo la gente perdió el miedo a entrar de nuevo a aquel bosque, remplazándolo por la curiosidad por saber que ocurrió allá, un grupo de gente se agrupo y se introdujo al recinto, prohibido por ellos mismo, de la maligna flor…Todos quedaron estupefactos en cuanto vieron que de aquella gran maleza ennegrecida por la culminación de esa flor negra fue remplazada por un campo lleno a rebosar de centenares de capullos de flores de variados colores y especies, convergiendo todas en una sola flor central…Era la flor suprema, la cual había vuelto a su magnificencia ancestral. Nadie sabia que fue lo que había pasado ni como una esencia tan corrupta fuera purificada de esa manera…Paso mas tiempo y la gente volvía a su antiguo peregrinaje a aquella flor para curar sus males, en lo que en una visita una muchacha encontró entre la maleza mas cercana a la flor el cuerpo, ya sin una pizca de tejido blando, de un hombre. Muchos especularon cuando lo encontraron pero sus dudas quedaron despejadas cuando en sus manos encontraron los restos de una de esas flores negras y un jarro roto de agua a su diestra…Él dio los últimos años de su vida en compensar el tormento que causo sin siquiera quererlo, no a los habitantes que abusaban de la amabilidad de esa planta mística, sino del mismo sufrimiento de la planta. Se dedico a cuidar de ella, de regarla y podarla para que volviera a su antiguo esplendor…Luego de eso nadie volvió a ese lugar más que para darle agua y cuidar de la tierra, todos sabían que por su propio egoísmo e ignorancia fue que trajo la desgracia a sus vidas…Hasta estos días, esa flor se encuentra aun resguardada por aquel viejo hombre, que aun ya muerto, su espíritu guarda dentro de él la corrupción que creo"-
-"¿Cuál es la moraleja de la historia?"-
-"Eso depende de ti"-Dijo este mientras se iba acercando al barandal por donde había subido al principio-"Creo que ya es tiempo de que me vaya…"-Dando un salto y quedando apoyado con las mano y los pies en los fierros de este, mientras el resto de su cuerpo estaba suspendido por encima de la mismísima nada.
-"¡Esperar! No necesitaras ayuda para bajar"-Dijo ella muy preocupada por lo que estaba haciendo.
-"Para nada, si ya subí hasta aquí sin autorización, lo menos que puedo hacer es volver de la misma forma…"-Diciendo esto mientras soltaba una mano del barandal y se daba un palmetazo en la frente-"¿Cómo pude ser tan descortés? Te he estado hablando durante todo este tiempo y ni siquiera me he presentado…"-Tosiendo unas pocas veces para aclararse la garganta-"Mi nombre es Alexander, pero si quieres puedes llamarme simplemente Alex"-Termino este dando una pequeña inclinación en forma de reverencia.
-"He…Bueno, en ese caso, me puedes llamar Luna si quieres"-Dijo ella un tanto avergonzada por lo ultimo que hizo él.
-"Luna…Que lindo nombre"-Termino este con una sonrisa mientras se disponía a bajar a su habitación.
Mientras tanto, en otro sitio un alma solitaria estaba golpeando con una espada de madera un tronco, de manera tan furiosa que el estruendo de cada golpe llegaba a hacer temblar las tablas del piso, haciéndolas pensar que en cualquier momento ellas serian las siguientes. De aquel ser, de pelaje azul ultramarino, se veía como de sus mejicas se formaban arcos de lágrimas que convergían en su mentón…
-"(… ¿Por qué?... ¿Por qué no estas? ¡¿Cuánto tiempo ha pasado?!)"-Soltando un feroz grito desgarrador al aire mientras su espada se hacia astillas frente a él.
Caminado junto a una ventanilla, por la cual podía ver claramente al astro en su más magnifica posición, mientras que a su trasera la sombra que hacia su silueta cubría casi toda la habitación hasta un mueble donde había un marco de fotos tirado boca abajo y un casco con una figura de una mascara sonriente atada a la cresta de este…
