Los personajes de esta historia no me pertenecen. La trama es de mi autoría.

Capítulo beteado por Jo Beta Ffad, Betas FFAD

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ALICE's POV

—¿Qué ocurre, Alice? —miro a Jasper. Me he quedado con el telefono inalámbrico colgado en mi mano y pensativa. No me gusta lo que Edward me ha dicho y mucho menos lo que mi mente se está imaginando.

Me he dado cuenta cómo la mira, como casi la olfatea cuando ella está cerca y desde hace breves segundos, siento que he comentido el error mas grande de mi vida, llevando a Bella a la boca del león.

La manos de mi marido, calientes me hacen suspirar antes de girarme y encararlo con algo parecido a una sonrisa. Pero es mentira, no tengo ganas de reirme. Estoy realmente preocupada por Bella y por el loco de mi hermano Edward.

—Bella no viene a cenar.

Mi marido frunce el ceño y cautelosamente deshecha mis manos de mi estrecha cintura; pese a los embarazos. Camina hacia una de las sillas del salón y se mantiene unos momentos pensativo.

—Creo que estamos agasajando demasiado a esa mujer, Alice. Ella no es de nuestro mundo y se puede sentir incómoda. Dale su espacio.

—Si en su espacio está Edward, no puedo estar tranquila, Jasper. Él… al hablarme se ha mantenido muy protector con ella, más que eso. Como si deseara que ella no saliese de su casa esta noche. No me gusta lo que estoy pensando Jasper y Dios sabe que amo a mi hermano, pero lo conozco y sé lo doloroso que puede llegar a ser.

Los ojos azules de Jasper me miran algo combulsos y niega casi imperceptiblemente con la cabeza.

—¿Crees que Edward puede tener algun interés en Bella? —haciendo un gesto muy comico se rasca la coronilla y sonrie—. Bueno , la chica es tan bonita que tampoco ha dejado frio a Lucien, él me ha confiado que se siente muy atraído por ella.

Camino hacia Jasper y suelto el teléfono en el sofá uniplaza que hay en el pequeño recorrido, llevándome las manos a la cabeza.

—Lucien no es Edward. Mi hermano es tóxico… no es sano ni para él mismo.

Jasper no lo entiende porque no conozce realmente los altibajos de Edward y lo lleno de dolor que está.

—Y, a ver querida, ¿qué quieres que hagamos? Ambos son mayorcitos y si Bella prefiere a tu hermano antes que a Carmichael, nosotros no se lo vamos a impedir.

Niego con la cabeza.

—Llama a Lucien, vamos a hacerle una visita sorpresa a mi hermano .

Jasper se levanta de la silla y parece encontrarse incómodo con mi orden.

—No son niños Alice. No voy a imponerle a Lucien la presencia de Edward, es más; si lo voy a llamar pero para anular la cena de esta noche. Estás perdiendo el sentido con esa mujer. Quieres protegerla demasiado.

Bufé.

Me siento incompredida, pero eso me da mas fuerzas para agarrar el abrigo y caminar hacia la puerta y tomar mi bolso de mano.

—¿Dónde vas? ¡Alice! ¡Alice!

La voz de Jasper se pierde al cerrar la puerta que me lleva hasta el garaje. Allí agarro la llave del porsche amarillo que Edward me compró en mi último cumpleaños. Abro la puerta y me subo en él, presionando el botón de la verja de la calle para que se abra.

Sonrío para mis adentros, el coche de Lucien está parado, listo para entrar en mi garaje. Hago luces y veo como baja, impecablemente vestido y con una belleza que quita el aliento.

Salgo del coche y camino hacia él, sonriente.

—¿Vas a algun lugar Alice? —Mi sonrisa se ensancha y él me imita. Lucien es un especimen fantástico de hombre y mucho más sano que Edward.

—Bella se ha quedado en casa de mi hermano Edward, Lucien y yo… pues me gustaría acompañarlos ya que habíamos quedado para cenar. Le he comentado a Jasper que se comuncara contigo para marchar todos hacia allá, pero él se niega. Sabemos que no toleras la presencia de mi hermano.

Lucien se siente algo confundido y avergonzado. No es para menos, yo soy la hermana de la persona que no digiere y, obligarle a estar en su presencia, no es del todo moral.

—¿Isabella no viene a cenar y eso a que se debe? ¿Se encuentra bien de salud? —El pobre Lucien se nota compunjido y arrastra las manos por su cabello rubio oscuro.

Me ahorro las palabras de Edward.

—Ha decidido acompañar a mi hermano esta noche, por eso mismo he pensado en que todos vayamos para allá. No es tan mala idea, ¿te parece?

Lucien carraspea y evita mi mirada.

—No es un secreto que Edward y yo no nos llevamos, Alice. Pero… —eleva la mirada y sus ojos azules me miran con un increible valor— iré, aunque sé que no soy bienvenido a esa casa.

Estallo en felicidad.

—¡Claro que lo eres! Esa casa es ahora de Bella tanto como de Edward y ella estará más que feliz en verte allí esta noche.

Oigo los pasos de Jasper a mi espalda y me giro para mirarlo. Ya todo esta hecho y su mirada acusadora me hace ruborizar.

—Lucien mi mujercita está loca, pero si no deseas embarcarte es su locura, nadie te va a juzgar amigo.

Los dos hombres se miran y parecen entenderse con sus miradas. Un dialecto que se me escapa y me hace sentir un escalofrío de temor.

—Llamaré a Edward, debe saber que vamos para allá. —La voz de Jasper es monocorde y me siento algo triste. Veo como Lucien camina de nuevo hacia su BMW y desaparece dentro de él.

—Tenemos una charla pendiente, Alice Cullen.

Las palabras de Jasper son secas, pero aún así , siento que he ganado una especie de batallita. Veo como agarra el celular y prende un botón.

—¿Edward? Soy Jasper, vamos todos para allá.

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EDWARD's POV

El maldito teléfono suena rasgándome los sentidos, sacándome de la burbuja que he creado entre mi ovejita y yo. Cuando estoy a punto de contarle quien es Elizabeth y lo que ha supuesto en mi vida. A regañadientes camino hacia el salón, mirando un par de veces hacia mi espalda, la ovejita se ha quedado dando vueltas a la pasta con una sonrisa malvada en su rostro… esos labios van a ser comido hasta la extenuación.

Agarro el teléfono y veo que es mi cuñado.

Una sensación agobiante me absorve antes de contestar.

—¿Edward? Soy Jasper, vamos todos para allá.

Me envaro y quiero estallar el teléfono para que se haga mil añicos… si con eso desapareciera mi cuñado y toda su jodida comparsa.

—Repiteme eso para que lo entienda. ¿Qué quieres decir que todos vamos para allá? ¿Lucien Carmichael, también? —mi voz suena asesina, pero mi cuñado no se amedrenta.

—Es amigo de Bella, ¿no? Y ella vive en tu casa, ¿cierto? El muchacho está preocupado por ella y quiere hacerle una visita Edward. Espero que no te importe, sé que no es de tu agrado pero a veces, hay que reconsiderar esos modales tuyos en demuestras en algunas ocasiones y ésta, es una de ellas. No te preocupes por la cena, nosotros compraremos algo. ¿Pizzas como en los viejos tiempos?

Me mantengo callado unos momentos.

—Está bien —mi voz suena monocorde y cuelgo.

Mis manos se vuelven dos mazos y quiero matar a alguien.

Bramo y como si me hubiese poseído un demonio violento, la emprendo a puñetazos con todo lo que se presenta a mi paso, haciendo añicos la lámpara de una mesa de centro, una figura de marmol y un pie de madera con una planta carnívora que un día compré.

Siento la presencia de ella a mi espalda y me giro para mirarla. Mi cara debe estar horrible porque ella en un primer momento se encoge para luego, sacar pecho y caminar hacia a mí de manera jodidamente caliente.

—Eres como Jacob… —susurra—. Como Jacob.

No me da tiempo a reaccionar, sus manitas se convierten en puños y comienza a lanzarme golpes certeros que no puedo esquivar. Mi rostro, siente el dolor de aquel castigo y dejo que ella siga con esa violencia que he comenzado yo. Oigo como gime, como susurra palabras sin sentido y como, poco a poco, los golpes van mermando; sintiendo como sus manos se vuelven flacidas a lo largo de todo mi torso. Nuestras miradas se encuentran, ella está llorando y siento como la sangre brota de mi labio ahora partido por los golpes de ella.

—Ovejita… —mi susurro hace que estalle en llanto y gira su bello cuerpo hacia la cocina, con una velocidad de vértigo. Corro tras ella y la encuentro con un enorme cuchillo entre sus manos, apuntando a su niveo cuello. Me muero… no, ovejita… no que me muero.

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BELLAS's POV

No puedo llegar a comprender que es lo que quiere este animal bello y salvaje de mí. Quizás me ve tan desavalida que quiere seguir haciendo una obra de caridad conmigo, su necesidad de redimirse con el mundo, por lo asquerosamente rico que es, la paga conmigo.

Elizabeth, ella es su hermana…

La señorita Hyde ha estallado de felicidad en mi interior y casi ha jugado la pequeña zorrona. Inclusive la he podido oir decirme "Juega con él y siente lo duro que puede llegar a ser, lo hinchado y largo que debe ser su mastil de carne llena de sangre y y semen"

Ella ha contestado lo del postre y, por supuesto, a pateado mi vientre cuando han llamado al telefono y él se ha girado para mirarme un par de veces mientras caminaba hacia el salón para atender la llamada.

Muevo la pasta. Esta casi al dente y me dispongo a abrir la nevera para agarrar algo de nata liquida y queso, pero un estrepitoso ruido me hace correr hacia el salón y allí está él, cargando a golpes con todo lo que tiene a su paso.

Mi mente se hace eco del pasado y recuerdo los primeros brotes de Jacob, antes de comenzar a ser tan cruel, como agresivo.

Una mañana de Julio, no importa el día, menos aún el año.

Era feliz, vivía con el hombre más maravilloso del mundo, me amaba yo lo amaba y un sobre con la análitica de la farmacia del señor Bratley me había ratificado en mis sospechas: estaba embarazada.

Aquello no había sido planificado y la verdad, es que el bebé no venía en el mejor momento. Jacob se había quedado sin empleo y yo, al estar en estado de buena esperanza, pronto debería de dejar el puesto de camarera en la cafetería de Newthon.

Pero aquello poco importaba. Yo llegaba a mi destartalado hogar con la alegría de la buena nueva, porque sabía que el ser a quien le había regalado lo mejor de mí, se alegraría tanto como yo de traer una nueva vida al mundo; un lindo bebé nacido del amor que nos profesébamos.

Al abrir la puerta de el apartamento un pestilente olor a alcohol me revolvió el estómago y acto seguido un amigo de Jacob; Sam, me sonrió con aquellos dientes oscuros y malolientes.

Hola Bella elevó una mano, caminando hacia la nevera y la figura de Jacob me quitó la vision del hombre que asaltaba la poca comida que llevaba a casa.

Hola mi amor. La voz gangosa de Jacob y su aliento, me asquearon pero sonreí. Poco importaba en esos momentos que mi chico, se hubiera corrido una farra mientras que yo estaba trabajando como una burra en la cafetería. Sus ojos negros se fijaron en el sobre que agarrafa fuertemente en una de mis manos—. ¿Traes dinero, Bells?

Aquello fue como un jarro de agua fría, pero no quise mermar mi alegría y sonreí como si aquel comentario no me importase.

Es una prueba de embarazo.

Amplié mas mi sonrisa y casi estallo en una carcajada, pero no me dio tiempo. Los brazos de Jacob, me despidieron con fuerza hacia la pared y su boca pestilente se abrió con una crueldad inusitada.

Sam, ¡sal de esta puta casa ahora mismo! Sus ojos me miraban como si quisieran despedazarme, mientras que su amigo pasaba por en medio de los dos, abría la puerta y se marchaba, dejándonos solos.

Jake… ¿Qué ocurre? Mi pregunta lo hizo bufar y poner los ojos en blanco.

¿Un mocoso, Bella? ¿Un mocoso? ¿Quién te ha pedido un maldito mocoso? ¿Quieres que te deje y me vaya con otra? ¿Eso es lo que quieres? No quiero ningun crío que llore por las noches y me quite el sueño, ni ahora ni nunca… quiero que te desagas de él, cuanto antes; porque si no lo haces yo mismo haré que tengas un pequeño accidente.

No me había dado cuenta si quiera que había comenzado a llorar y que estaba hecha un ovillo en suelo, me quedé dormida antes de que él se volviese a marchar.

Desperté cuando llegó, varias horas más tarde, violento y dando patadas y golpes a todo lo que se ponía a su paso, yo fui una de aquellas cosas que le estorbaban y mi hijo, también.

En la madrugada de aquel día de verano, perdí a mi hijo.

Todo lo he recordado en menos de una décima de segundo, la agresividad de él con todo a su paso, me hace pensar en el cabrón de Jake y en mi hambre de sangre.

Algo susurró, no sé qué es porque de repende, el rostro de Edward se ha borrado completamente y es Jacob. Con el cuerpo de mi carcelero de ensueño, emprendo a golpes con él y él no se revela, parece un sparring aguantando todos mis golpes.

Estoy llorando, y entre mis lágrimas, veo que de nuevo ha aparecido Edward, ese hombre que me hace sentir de nuevo viva y llameante.

—Ovejita —susurra.

Niego repetidamentes y la parte más juiciosa de mi, piensa que estoy tarada, que soy mala para la sociedad… alguien que no merece vivir. Pienso en aquel niño que nunca nació y del que hacía años que no me acordaba, corriendo hacia la cocina y agarrando un cuchillo.

Sé valiente; pienso.

Quíitate del medio y deja de sufrir; pienso.

La figura de Edward el el umbral de la puerta me hace decaer algo en aquella decisión, al ver en su cara, una infinidad de emociones que no hacía sentir a nadie…

…pero es inútil, estoy muerta.

Mi mano tiembla pero pincho con precisión, el cuchillo cae y unos brazos calientes me envuelven, estoy en el cielo y me ha agarrado un ángel.


Lo siento, teníamos pensado subir este capítulo el viernes, pero andaba con una crisis existencial y bajón horrible. Mi Sis, comprensiva como siempre, sabe de lo que hablo. Actualizando este, sigo corrigiendo My Black Rose.