DISCLAIMER: OURAN HIGH SCHOOL NO ES DE MI PROPIEDAD, PERTENECE A BISCO HATORI
LA UTILIZACIÓN DE LOS PERSONAJES EN ESTE INTENTO DE HISTORIA COHERENTE NO TIENE FINES DE LUCRO
SERIE DE ONE-SHOT NO ENTRELAZADOS… ¿O SI?
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N: NUBES
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"Tout ce qui doit arriver arrivera, quels que soient vos efforts pour l'eviter.
Tout ce qui ne doit pas arriver n'arrivera pas, quels que soient vos efforts pour l'obtenir. "
« Todo aquello que debe llegar, llegará, no importa tus esfuerzos por evitarlo.
Todo aquello que no debe llegar no llegará, no importa tus esfuerzos por obtenerlo."
Râmana Mahârshi
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RESUMEN: Porque Kyoya Ootori es capaz de sacar provecho hasta cuando las nubes se miran grises.
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Kyoya entró en su despacho. Había regresado desde hacía algunos días a Japón, listo para comenzar a trabajar en la empresa de su familia. Sólo dos años más y Haruhi sería abogada. Se sentó, y abrió un compartimiento secreto. Tal vez era paranoico, pero no le importaba. No quería que algún sirviente, amigo o familiar alguno encontraran lo que había escondido. El pequeño espacio secreto se abrió después de que él digitó la clave. Encontró dentro la pequeña cajita de terciopelo negro. El anillo brillaba en medio de la noche, mientras recordaba que la había tomado algo aturdido, mientras su padre le explicaba que había sido el anillo de de compromiso que había usado su abuela, y que era ahora suyo, o mejor dicho de Haruhi; algo ocurrido en la cena de bienvenida que había tenido en su casa la misma noche de su llegada, y en la cual habían estado presentes incluso sus hermanos mayores.
Estaba consciente también del hecho de que tenía que esperar un año aún antes de proponerle lo que hubiera querido sea una realidad desde hace bastante tiempo a su novia.
Suspiró con exasperación ante el fugaz recuerdo que invadió su mente, mientras revisaba su teléfono móvil con cautela.
Sabía que debía esperar, y más aún ante lo sucedido aquella vez; pero ciertamente, la reunión de ese día le daba una pequeña mala espina. Habían convencido los gemelos a Haruhi de ir esa noche a la renión de su firma de modas. Ella no había podido rehusarse-no es como si hubiera podido hacerlo de todas formas.
Un repentino deseo de estrangular a esos maquiavélicos gemelos se hizo presente, cuando descubrió repentinamente la razón de la invitación.
Y justo en aquella fecha, cuando ni siquiera había pasado una semana desde que habían reñido….
Los recuerdos volaron a través de su mente…
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Él había ido a verla a su universidad, un día apenas después que había llegado al país.
Ella había regresado desde hacia ya tres meses y él acababa de hacerlo.
Actualmente se encontraba en época de exámenes y por ello había sido clara la noche anterior –cuando él había llamado para saludarla- diciendo, con su característica y plana voz, que se encontraba sumamente ocupada con los preparativos de sus exámenes.
¿Era culpable acaso de querer ver a su novia durante algunos momentos?
El caro automóvil había sido dejado una esquina atrás, pues era absolutamente consciente de la opinión de Haruhi acerca de las cosas de "ricos bastardos"; aún así, la gente le reconoció enseguida como el apuesto joven que aparecía en algunas revistas con regularidad, junto a los rostros de sus otros amigos, los rostros de los más poderosos representantes de la juvenil élite japonesa… futuros responsables de tomar la posta en el liderazgo de cada una de su familias…
—Te he dicho muchas veces que no deseo tu notoriedad… y menos ahora que comencé el semestre. ¡Quiero lograr todo por mí misma!— había mascullado profundamente irritada ante las miradas estupefactas de los chicos que les rodeaban.
Y es que no se les había escapado de la mente el hecho de que la chica nueva, que aparentemente era una recién llegada estudiante transferida desde la Universidad de Boston que había estudiado becada allí, al parecer conocía a aquel atractivo joven de gallarda y arrogante figura.
Kyoya en cambio, habia mirado estoico y disimulado a algunos de los chicos con los que Haruhi estaba acompañada a la salida de sus clases.
Lo que vio en las miradas de esos muchachos le puso de peor humor que el haber visto prácticamente rehazada su presencia el día anterior –y vía telefónica- por su novia.
Él no desconfiaba de ella. Jamás lo haría. Y asimismo, jamás dudaría de su asombrosa capacidad. Es por ello que había sido atraído irremediablente hacia ella.
Y entendía que ella quisiese pasar desapercibida, pero eso no menguaba en nada sus deseos por tenerla para sí mismo durante algunos instantes.
Además, si iban a unir sus vidas en algún momento, es de suponer que cualquiera en la calle la reconocería como una Ootori, ¿verdad?
—Si no eres capaz de cumplir una pequeña petición, no creo que sea factible el que sigamos intentando tener algo serio— la voz absolutamente molesta de la muchacha frente a él lo sacó de sus pensamientos bruscamente.
Y allí había todo terminado. Ella había huido del lugar, presurosa.
No se habían llamado, ni comunicado durante los días siguientes.
Ella no había hecho intentos por hablar con él y él había dudado un poco al tratar de marcar el número telefónico de ella.
Creía que era cuestión de tiempo.
Pero mientras más tiempo pasaba, más se daba cuenta de que el distanciamiento que tenía con la joven era más amplio.
Y aquello no le gustaba.
Estaba seguro de los sentimientos que lo unían a ella; pero jamaás aquellas diferencias que a veces provocaban pequeños malentendidos, que casi siempre terminaban en sonrisas por parte de él, y risas por parte de ella; además de algún intercambio de comida... le habían parecido tan inquietantes…
Guardó la pequeña cajita en sus bolsillos. Una vez más, se dijo que tenía que esperar… pero ante ese "enfriamiento" –se negaba a llamarlo de otra manera- en su relación, dudó un poco respecto a qué hacer. Y aunque no tenía idea -¡hasta se desconocía por completo!- de qué hacer, ese día en especial, sintió que tenía que llevarla con él.
Después de todo, Kyoya Ootori no hacía planes a la ligera o basados en un impulso, y sus planes nunca fallaban.
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Suspiró, casi exasperado.
Ella lo ignoró por completo durante gran parte de la noche.
Y no sólo fue eso, sino que además sabía de las intenciones de la abuela de su amigo rubio, quien, después de haberlo aceptado como a su heredero, quería casarlo con alguien digna de entrar en la familia Suoh, lo más pronto posible.
Sabía también que su amigo no se entrometería jamás en su relación, y mucho menos aprovecharía lo que él mismo le había comentado días atrás, cuando el rubio fue finalmente a visitarlo –no había podido ir antes debido a sus compromisos como inminente heredero del emporio Suoh- acerca del malentendido que había habido entre ellos.
Y ni qué decir que Tamaki había quedado algo preocupado respecto al tema, pero se despidió rápidamente con una sonrisilla en el rostro apuesto.
Aquello no le había gustado en absoluto.
Y menos aquella noche, cuando vio que Tamaki se decidió invitarla a bailar…
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En un momento determinado, y al compás de la música lenta, se detuvo…
Las cosas en la empresa iban bien, pero necesitaban ya herederos.
Además, darle un empujoncito a su mejor amigo, puesto que estaba seguro que Haruhi estaría gustosa de casarse con él, a pesar de los recientes conflictos que atravesaban.
—Haruhi, ciertamente, mi abuela me ha presionado últimamente—dijo ante la faz curiosa de la chica, quien no entedía a qué venía aquella bizarra conversación —Ella y mi padre parecen querer que encuentre esposa rápidamente, e incluso han escogio una candidata que ellos y yo mismo consideramos ideal.
—¿Y quién es ella, sempai?
—Tú.
—¿Yo?
—Así es.
—¿Estarías dispuesta a casarte conmigo, Haruhi?
—Yo... Tamaki-sempai… eso es algo, sorpresivo — dijo ella, tras algunos momentos de silencio.
—¿No puedes? Creí que ya no tenías nada con Kyoya—el asombro en el rostro del muchacho de ojos violetas fue absolutamente genuino.
Los pensamientos de la muchacha volaron hacia lo ocurrido unas horas atrás, cuando el chofer y guardaespaldas de Kyoya se había presentado en su puerta, con la orden expresa de no moverse de allí hasta que ella aceptara ser llevada por él a la reunión.
—No, está equivocada.— Interrumpió antes de que ella pudiera continuar con su diatriba. —No lo he averiguado hasta que ha hablado conmigo durante el camino. Todo de lo que ha hablado es Kyoya esto… y Kyoya aquello…. Estoy seguro que el joven Kyoya no tiene ni idea de lo que está sintiendo. Cuando se trata de negocios en realmente un genio, pero cuando se trata de ser un joven sin embargo, es bastante despistado, se lo aseguro.
Ella debía ser muy especial para tener a Kyoya actuando como un joven enamorado. Increíble. Un desliz de la joven había sido suficiente para descongelar el hielo que había envuelto al joven Ootori durante tanto tiempo.
Dio un vistazo a Haruhi, quien se encontraba mirando las flores que había mandado a traer Kyoya.
—¿Su padre no le ha hablado sobre muchachos a usted? — preguntó cuidadosamente el mayordomo, a lo cual la joven negó lentamente. —Bueno, cuando su corazón escoge un niño especialmente querido sentirá que la respiración se le acorta, la boca se le secará, sus extremidades temblarán. Su corazón latirá más fuerte y su estómago se agita. Usted parece no ser capaz de pensar con claridad ni deshacer el nudo en la garganta.— Tachibana se interrumpió y trató de reprimir una risa mientras Haruhi abrió grandemente los ojos a medida que iba dando cada una de las descripciones.
—Es normal. Es la manera más natural de su mente y su corazón de decirle que ha encontrado a alguien especial. Una manifestación física de sus pensamientos más ocultos...
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La noche estaba algo avanzada ya, y la muchacha tomaba aire antes de decidirse a salir de aquella locura. Esperaba escapar sigilosamente del lugar, pero para ello necesitaría llamar algún taxi que fuera a recogerla.
Suspiró, pensando en el teléfono olvidado que dejó dentro.
—¿Dónde has dejado a tu compañía?— escuchó de pronto una voz que tuvo la facultad de helarle los huesos, mientras una mano delgada –que ella conocía tan bien- le extendía el bolso otrora olvidado en el interior de la gran mansión.
Haruhi sintió un escalofrío ante la mención de Tamaki. — ¿Por qué no viene por sí mismo?— preguntó con indignación.
—En realidad, —contestó él mientras hacía ademán de subir sus gafas— he abandonado la idea de tratar de entender los motivos que mueven sus acciones; pero ciertamente, creo que tiene algo que ver con el sentimiento de rechazo. Después de todo, cuando uno se propone a una chica y ésta lo rechaza no es buen augurio para sus posibilidades de éxito.
—¿Cómo puedes ser sarcástico sobre algo como eso?—preguntó Haruhi, totalmente ofuscada.
—Es que es, en cierta forma, divertido —confesó él, sonriendo ligeramente.
—De todas formas, ¿quién dice que yo iba a rechazarlo?
Kyoya hizo caso omiso y continuó —Pero debido a que pasaste varios años ajena a su creciente afecto, ¿esto vino realmente a ti como un choque? ¿Cómo puede alguien tan perceptivo ser tan ignorante? —Y ya está, lo dijo. Las palabras que ¡por años! él y todos sus amigos tenían en mente, habían sido dichas. Un extraño y algo gracioso sentimiento de libertad lo invadió.
—¿Qué?
Pero de nuevo, negando con la cabeza, continuó —Y si te digo, que Hikaru está enamorado de ti también para que no sea una sorpresa cuando se te proponga, entonces tal vez a él sí vas a ser capaz de darle una respuesta apropiada.
—¿Hikaru? ¡¿Es en serio?!
—Por supuesto — le respondió él con total naturalidad.
Haruhi parpadeó frustrada. EN SERIO no podía ser tan densa. Tantos años y jamás había vislumbrado nada. Respondió, buscando sacudir esos fatalistas pensamientos de su mente –De todas formas, ¿por qué iba él a hacerlo?
—¿Por qué? —repitió Kyoya —Supongo que por la misma razón por la que iba a proponértelo el próximo viernes en nuestra cita…
Los ojos de la castaña se abrieron como platos.
—Kyoya, ¿estabas planeando pe… ped… pedirme….
—Bueno, ¿por qué no?— Cortó la idea de lo que Haruhi iba a decir. — Hemos estado saliendo por casi dos años.
—Esa no es una buena razón para casarse—resopló ella.
—Estoy de acuerdo contigo en eso. Pero he de confesarte que en mi vida siempre había planeado casarme por una de dos razones: la empresa o amor; y dado que es obvio que nuestra relación no cabe en la primera categoría, me veo obligado a admitir (nuevamente) que me he enamorado de ti.
Había planeado TANTO ese viernes… las luces, la comida… un restaurante alquilado para ellos dos solos… y ahora todo se iba al caño. Pero el verla allí. Toda sonrojada –y mojada- una vez más, había hecho mella en su cabeza… después de todo, era la ocasión perfecta.
Y después de ver cómo Tamaki había jugado su última carta y se le había propuesto, antes que él, y aunque estaba seguro que era todo parte de algún retorcido plan para hacer que él y Haruhi arreglaran sus diferencias; había visto que el adelantarse a lo que el otro ex miembro del Host Club –llámese Hikaru- tenía ´planeado decir, era lo mejor que podía hacer.
Jamás lo admitiría a nadie, pero el mirar cómo Tamaki le pidió matrimonio esa tarde-noche le había dado miedo… miedo de perderla, cuando le había costado tanto trabajo el llegar a ella.
—Podrías haberlo dicho con un poco más de sentimiento, ¿sabes?— le dijo en un tono tratando –y fallando- en sonar como reproche.
Él se arrodilló a su lado y le tomó de la mano aceptando el reto en el aire. —Mi querida Haruhi, la luz de mi mundo…—
—¡Basta! —gruñó a modo de respuesta —¡deja de burlarte de mí! Además, se suponía que estábamos disgustados.
Kyoya, considerando que ahora ambos estaban mojados, y llenos de barro, se encogió de hombros, se sentó a su lado, y le espetó —¿Acaso estoy siendo rechazado? —con una nota de dolor fingido. —Además, para pelear se necesitan dos, y te recuerdo, que tú eras quien estaba molesta conmigo, y no al revés.
—¡Eso no fue lo que dijiste! ¡Cínico!
—¿Qué puedo hacer? Parece que lo olvidé por completo.
—¡Baka! ¡Debería rechazarte!
—Pero no lo harás — dijo él, con confianza.
—¿Por qué estás tan seguro de ti mismo?
—¿Por qué no habría de estarlo?— preguntó, y continuó, seriamente —haz dejado claro que me encuentras atractivo y digno de tu tiempo y creo que te he transmitido sentimientos similares. Y además, te hablado ya de mi padre, y de su interés en nuestra unión.
—Estamos demasiado jóvenes, y aun me quedan dos años de carrera universitaria…— le dijo, ya algo calmada —y el acuerdo para salir contigo era el que de ninguna manera intervinieras en mi carrera.
—Jamás me inmiscuiría en tus asuntos, de no ser necesario, lo sabes— Añadió cuidadosamente él.
—Trataste de hacerlo— le reprochó ella —te recuerdo que esa fue la razón de nuestra pelea.
—Pero no me dejaste, y en mi defensa, estaba preocupado por ti debido a la tomenta que venía en camino.
—¡He superado eso hace años! y…
—Y además —él la iinterrumpió, sin dejarla continuar —No te he visto en tres meses, ¿qué querías que hiciera al llegar al país sino ir a ver a mi novia?—preguntó, retóricamente.
—Aun así podría rechazarte — contestó ella, con firmeza.
—Trata de hacerlo — le respondió él, atrevido.
—Tal vez solo voy a huir de nuevo — contestó la castaña, poniéndose de pie. Una fracción de segundo después Kyoya estaba también de pie, y la había atrapado entre sus brazos y un árbol.
—Me temo que no puedo permitir algo como eso —le susurró en voz baja, cerca de su oído— Tamaki puede ser tan idiota como para dejarte ir, pero yo no estoy dispuesto a ello. No aceptaré un no por respuesta…
Entonces el silencio se hizo entre ellos. Silencio de voces, ya que lo único que se oía era a la lluvia que caía, ahora con más fuerza, a su alrededor. Se miraron a los ojos, intensamente, por largo rato, sus cuerpos húmedos apretados, el agua corriendo por sus pieles. Su respiración se detuvo y se mezcló en aquella curiosa lluvia primaveral que los envolvía.
—…Pero ¿por qué yo?— preguntó finalmente ella.
Se la quedó mirando. "Porque eres más bella de lo que nunca te darías cuenta. Debido a que tu inteligencia es algo de lo que puedo estar orgulloso. Debido a la forma en que hablas sin pensar. Debido a que eres la única que ha podido ir más allá de mis defensas. Porque eres la única por la que me atrevería a arriesgar mi reputación. Y porque eres la mujer con la que sé que quiero pasar mi vida."
Pero había algunas cosas que en su vida, Kyoya Ootori no sería capaz de decir en voz alta.
—Debido a que eres tú… y hay mérito en ello— le dijo la verdad y la dejó así.
—¿Y qué vas a hacer si me niego?— tuvo el descaro de decir. Los enormes ojos castaños abiertos como nunca, límpidos, sinceros…
Él solo levantó una mano y la colocó en la mejilla de ella, acariciándola suavemente; y, con una sonrisa segura en el rostro apuesto, dijo —Me propondré de nuevo, una y otra y otra vez, hasta que no quede ni una pizca de dignidad en mi ser…— Y ella le miró, absolutamente asombrada. ¿Ése era el orgulloso Kyoya Ootori que conocía? ¿Y sus lentes cuándo desaparecieron? Pero él no la dejó decir nada, ya que continuó, ajeno a sus pensamientos—A esto he llegado, Haruhi Fujioka, a esto me has llevado… y no hablo con un solo atisbo de ironía ni enfado cuando lo digo y lo admito, porque de todas formas, sólo ante ti podría hacerlo: soy capaz de seguirte hasta el fin del mundo para hacer que seas mi esposa…- casi gritaba, o eso le pareció, la lluvia no les dejaba hablar como hubieran querido ciertamente…
Ella le devolvió la sonrisa —Eso no será necesario.
Y mientras él acercaba su cara a la de ella, su mano derecha tomó la izquierda de ella, y la izquierda se había deslizado hacia el bolsillo de su pantalón, de donde sacó la cajita pequeña de terciopelo que había estado esperando desde hacía un par de meses por ser entregada conteniendo en ella todas las promesas de futuro.
Haruhi se quedó sin aliento cuando sintió el frío metal deslizarse en su fino dedo, y se alejó, con el ceño fruncido, lo que la hacía lucir más encantadora aún —Pensé que habías dicho que te propondrías el viernes… ¿Por qué tienes entonces el anillo contigo?
Kyoya sonrió de nuevo, pero ésta vez fue una sonrisa marca "Rey entre las Sombras" —Existen muy buenas oportunidades para ser utilizado, y esta fue la mejor de todas las que pude haber imaginado, así que habría sido un crimen pasar por alto un momento tan perfecto como éste, aunque no fue planeado en absoluto… entonces puedes decir que simplemente… aproveché un escenario interesante.
Haruhi suspiró —Jamás dejarás de ser el Rey entre las sombras ¿verdad?
—¿En serio quieres hablar de eso en un momento así?
La castaña no tuvo tiempo de protestar, porque lo que sea que estuviera a punto de decir, fue acallado por los labios apremiantes de su flamante prometido.
—"¡Al fin!" —Más de uno suspiro mentalmente mientras pensaba esto…
La lluvia no había dejado de caer aún, pero desde la estancia, los ex miembros del famoso Host Club de la Academia Ouran miraban cómo la primavera se alzaba frente a sus ojos…
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ABURRIDAS NOTAS DE AUTORA:
¡Hola a todos!
Y aquí estamos, con un nuevo capítulo de este montón de momentos sin sentido…
¿Confundidos?
También yo XD
En realidad, era éste capítulo el que se titulaba "Méritos"
(¿Recuerdan haber leído la parte del:
"—Debido a que eres tú… y hay mérito en ello— le dijo la verdad y la dejó así."?)
Pues el título era el que había pensado justamente para este capi pero TENÍA que escribir el anterior para enlazar un poco a lo que serán el resto de one-shots sin sentido XD así que éste tomó el nombre de "NUBES" debido a la lluvia que caía… y al hecho que aún cuando todo se vea brumoso, Kyoya siempre saca algo bueno de ello XD.
Adelantos del próximo capítulo: OSCURIDAD/OBCECACIÓN
—Así que hemos vuelto al sempai… Estás enojada — afirmó él, al escuchar que lo llamaba sempai, ella solo lo llamaba así cuando tenía algo que reprocharle…
—No, no lo estoy—le dijo con sinceridad, mirándolo a los ojos, por primera vez desde que habían llegado al lugar—Simplemente no esperaba tener que lamentar casarme contigo tan rápido.
Gracias a todos por sus amables comentarios! En el próximo capítulo responderé sus dudas de este y el anterior capi.
Dudas-comentarios-intentos de asesinato
Ya saben dónde!
