CAPITULO13: MANUALIDADES

CAPITULO14: MANUALIDADES

-Digame?- dijo Edward cuando descolgó el teléfono al tercer tono.

-Edward, soy Bella.

-Hey! Cómo estás?

-Bien, gracias. Escucha, dado que mañana es el día de la madre, supongo que mañana iras a casa de la tuya, me gustaría hacer algo con los niños hoy, si te parece bien- le dije, esperando que me dijera que si. Había pasado casi toda la mañana con Alice, comprando todo lo que iba a necesitar y estaría fatal que ahora me dijera que no.

-Bu…bueno, puedes venir mañana con nosotros si quieres. Estoy seguro que a mi familia no le importará.

-No, no, está bien, además tengo planeado hacer algo mañana- quizás tirarme de un acantilado- solo quería ver a los niños.

-Oh, entonces, vale. Quieres que los acerque a tu casa?

-No va a hacer falta, estoy casi llegando a la tuya. Y necesito que nos ayudes con lo que vamos a hacer. No quiero que te sientas excluido, la verdad es que me gustaría mucho que me ayudaras con el proyecto que tengo preparado para los niños.

-Será genial poder ayudaros, gracias.

-No hace falta que me las des.

-Y qué es lo que vamos a hacer?

-Si sales fuera y me ayudas, lo descubrirás enseguida- le contesté colgando el teléfono. Edward apareció en la puerta antes incluso de que pudiera parar el motor.

-BELLA!- me gritaron los niños desde el otro lado de la puerta del coche.

-Hola mis dos aperitivos favoritos!

-Bella, no sabíamos que te íbamos a ver hoy- me dijo Kevin como quien no quiere la cosa, mientras él y su hermano me acompañaban a la parte de detrás de mi coche, edward no iba mucho más detrás.

-Bueno, al parecer estoy llena de sorpresas, no?

-Indudablemente.

-Indudablemente- le corrigió Edward.

-Pues eso es lo que he dicho papi, indudablemente- le replicó Kyle.

-Vale, ya veo. Eres tú el que lo has dicho bien.

-No es ya veo, es ya oigo papá, eres incorregible- le dijo Kevin. Tuve que ahogar una risita mientras les daba a los niños unas bolsas de plástico de las que menos pesaban mientras les decía que no miraran lo que había dentro y nos esperaran en la casa.

Cuando los niños estuvieron los suficientemente lejos como para no oírnos, me giré hacia Edward y le dije poniendo un marcado acento sureño:

-Creo que alguien acaba de ser aleccionado por dos niños de 4 años y sus propios hijos ni más ni menos- dije riendo. Edward me miró cara de enfado durante un minuto, después pareció encontrarle la gracia y también se rió.

La verdad es que era bastante gracioso oír a un par de niños de 4 años usando palabras que la mayoría de los adultos no conocían y pronunciarlas bien.

-Cómo hace tu hermana para que sepan cuando utilizar esas palabras?- los niños eran extremadamente listos para su edad, pero algunas palabras sonaban extremadamente ridículas en sus labios.

-Ni siquiera yo sé como lo hace. Se niega a decirme como lo hace y cuando se lo pregunto a los niños, ellos me miran como si fuera estúpido.

-Bueno, si te comparamos con ellos, quizás si lo seas.

Edward soltó una carcajada- Quizás si lo sea.

Ahhh! Acababa de darme la razón! Mi mojo estaba de vuelta y con nueva energía!

Edward llevaba dos marcos de ventana en las manos y yo cogí las bolsas que quedaban. Caminamos hacia la casa, yo haciendo un gran esfuerzo por no dejar caer las bolsas y él parecía que no le costaba esfuerzo llevar los dos marcos. Los niños nos esperaban en la puerta y la cerraron cuando estuvimos dentro. Edward dejó los marcos apoyados en la parte de atrás del sofá y me ayudó con las bolsas.

-Para qué es todo esto?

-Y eso que creía que mi mejor amiga era impaciente, pero creo que tú eres peor! No me sorprendería si fuerais familia!

-Quizás deberíamos repasar mi árbol genealógico y descubrir si está el él.

-Estamos un pelín arrogante hoy, no?

-Arrogante no, seguro.

-Si ya, claro.

-Bella, qué es esto?

-Si, qué es? Parece divertido.

-Es que és divertido. Vamos a hacer carteles para vuestra habitación y unas tarjetas de felicitación hechas a mano para que se las deis a vuestra abuela mañana.

-De verdad?

-Si, de verdad.- les dije a los niños sonriéndoles de oreja a oreja.- Edward, tienen los niños ropa que ya no usen y que se puedan ensuciar?

-Claro, niños, ir a poneros vuestra ropa de jugar!- les dijo, pero los niños salieron corriendo antes de que pudiera terminar la frase.

-Vale, me lo vas a decir ya?

-Creía que ya lo había hecho. Vamos a hacer placas de su nombre para ellos y tarjetas de felicitación.

-Y cómo? Para que son los marcos de ventana?- empezó a hacer un montón de preguntas, así que me fui hacia la cocina con él y las bolsas detrás.

-Primero, vamos aponer todo esto sobre la mesa, para que no se estropé- le dije.

Cuando tuvimos el trapo puesto cubriendo toda la mesa, puse encima uno de los marcos y le quité el papel que le había puesto esa misma mañana. Edward hizo lo mismo con el otro, sin hacer preguntas, supuse que había captado la idea de que no iba a contestarle. Tendría que esperar a ver lo que pasaba.

Pusimos la parte de detrás sobre la ventana, Edward puso los marcos y los cristales apoyados contra la pared para que no se rompieran. Abrí las bolsas y coloqué lo que había dentro, Edward me ayudó sacando las cosas y pasándomelas a mí para que yo las colocara en su sitio.

-Poliuretano, judías, cola para madera, letras, pinceles, vasos de plástico y cuencos? Bella, qué vamos a hacer con todo esto?- me preguntó con curiosidad. Levanté mi mano derecha y le di un par de ligeras palmaditas en la mejilla lo que produjo que sintiera una pequeña…descarga eléctrica, retiré la mano y me giré hacia los niños.. Llevaban en la mano los taburetes que utilizaban en el baño, les había dicho que fueran a buscarlos después de haber vuelto de cambiarse.

-Ok niños, poned los taburetes aquí- les dije señalando el espacio que había entre Edward y yo.

Cogí las letras que había hecho hace un par de días y las puse sobre sus respectivas tablas. Kevin estaba a mi lado y Kyle al lado de Edward. Sus nombres estaban escritos en letras mayúsculas, aunque solo estaba dibujado el borde de las letras. El interior estaba vació, para que pudiera ser rellenado.

-Cómo queréis vuestro nombre? En zig-zag, recto, revuelto…cómo?

-Yo quiero el mío en zig-zag!- dijo Kyle y Edward no tardó nada en poner las letras de la forma que Kyle había pedido, sin que yo tuviera que decirle cómo hacerlo.

Creo que ya estaba cogiendo la idea de "pregunta que yo no te voy a contestar" que había puesto en práctica.

-Pumpkin Bear, y tú como quieres el tuyo?- le pregunté a Kevin acariciándole la parte de atrás de la cabeza.

-Puede tener el mío algunas del derecho y algunas del revés?

Cogí las letras de su nombre y puse la K, V, y la N de una manera y la E y la I de otra. Cuando las tuve como a mi me parecía que estaban bien, miré a Kevin para ver si le gustaba. Él sonrió con la mayor de las sonrisas y movió la cabeza. Edward nos estaba esperando, ya que Kyle ya tenía su nombre listo. Le pasé un lápiz y le dije que dibujara la silueta de las letras para que fuera más fácil aplicar luego el pegamento.

Cuando todas las letras estuvieron bien pegadas, cogí uno de los cuencos grandes que había traído y mezclé dos partes de cola y una de agua. Cuando la mezcla tuvo la consistencia que yo quería, volví a la mesa, dejé el cuenco en medio y me puse detrás de Kevin.

-Ahora tenéis que elegir las judías de colores que más os gusten.

-O sea que vamos a rellenar las letras con las judías y después el cristal y el marco encima como si estuviéramos enmarcando una foto no?- dedujo Edward mientras que los niños hablaban sobre que colores iban a elegir.

-Eso es.

-Es genial, creo que les va a encantar una vez que lo vean hecho. Cómo se te ha ocurrido esto?

-Judy Swan era una manitas con las manualidades en sus tiempos- dije con simplicidad.

-Me encanta que hagas esto por ellos.

-Créeme, yo soy más feliz con todo esto que ellos.

-Papi, yo las quiero verdes y amarillas.

-Vale- dijo cogiendo uno de los pinceles que había dejado dentro del cuenco de cola- cuánto tengo que poner?

-Dale una buena capa, después usa los vasos pequeños para echar las judías por encima. Ten cuidado de rellenar todos los huecos y después aplástalas un poquito con ese palo de ahí- le dije señalando el final de la mesa.

-Has elegido un color ya, Pumpkin?

-Bella, no sé cuál elegir, me puedes ayudar?- preguntó Kevin con un poco de vergüenza.

-Bueno, porqué no elijes el color que quieres para rellenarlas y yo elijo el del borde? Vale?- él afirmó con la cabeza y eligió las judías de color azul para rellenar el nombre.

-Perfecto, que te parece…habichuelas naranjas para el borde para que resalte el azul?

-Me gusta!

-Bella, qué es una habichuela?- me preguntó Kyle mientras yo ayudaba a Kevin a extender el pegamento.

-Pues es lo mismo que una judía, las blancas, no las verdes.

-Oh! Esto es comida!-dijo Kevin mirándome.

-Si, mira- les dije mientras que con mi mano libre saqué una de las judías blancas que había en la bolsa y que no estaba tintada y me la metí en la boca.

-Arg! Bella! Te la has comido cruda!

-Que! Están buenas, probad una!- les dije dándoles una a cada uno. Edward me miraba con una mueca de complicidad en la cara. Los niños se las metieron en la boca y al segundo las escupieron, haciendo que Edward y yo no echáramos a reír.

-Bella, no están buenas!- me dijo Kevin. Todas estaban medio hervidas con lo que algunas estaban aún duras y casi crudas.

Después de unos 45 minutos, ya teníamos todas las letras rellenas y tenían muy buen aspecto. Las de Kevin estaban rellenas de color azul, con naranja en el borde, lo que las hacia resaltar.

Kyle alternó entre el verde y el amarillo en su nombre y para el borde utilizó unas judías de color verde oscuro. Le pasé a Edward uno de los botes de poliuretano y le expliqué que tenia que verterlo por encima de todas las letras al igual que lo hacia yo. Cuando terminamos, los llevamos a su habitación para que se secaran y no se estropearan. Por causa de mi mal sentido del equilibrio, Edward tuvo que llevar el mío al final, después de haber tropezado antes de coger la cosa.

Mientras él se los llevaba, yo aproveché para limpiar la mesa para así poder empezar con nuestro siguiente proyecto.

-Qué es eso?- me preguntó Edward cuando volvió a la cocina en el mismo momento en que sacaba la batidora de manualidades de mi abuela y la enchufaba.

-Es para hacer puré el papel, por supuesto. Vamos a hacer tarjetas de felicitación caseras para tu madre de parte de los niños. Pienso que a cualquier madre le gustaría eso. Y tú vas a hacer una para ella también.

-Chachi!

-No seas así, no es muy atractivo- le dije poniendo los ojos en blanco mientras los niños hacían jirones le papel y lo ponían en la batidora (NOTA: Esta batidora es de las americanas, de las que se usan para hacer batidos!)

Nos llevo casi 90 minutos conseguir que todo el papel se hiciera puré, lo extendiéramos, lo escurriéramos y lo volviéramos a dejar en forma de papel para que los niños pudieran hacer las tarjetas para la abuela. Eran muy originales y con ellas le demostrarían lo mucho que la querían al querer hacerlas para ella.

A los niños les encantó aquello. Se lo estaban pasando estupendamente haciendo papel del papel y no podían esperar para enseñarle las tarjetas a su abuela al día siguiente. Algunas veces pensaba que me hubiera gustado ser capaz de hacer algo parecido por mi madre, pero a la edad de los niños, no sabía ni que existía. Nunca fue parte de mi vida e incluso ahora, es como si no tuviera una.

-Esto es…no se…me gusta hacer papel. Creo que a mi madre le va a encantar el regalo de los niños. Gracias.

-No es nada, yo no era le tipo de niña que hacia esto de pequeña- una verdad como un templo, la verdad es que no tuve la oportunidad- pero la verdad es que me encantaba algunos de los pasatiempos de mi abuela y este era uno de ellos- le dije mientras limpiaba la mesa y guardábamos todo.

Edward y yo estábamos apoyados en la encimera de la cocina hablando cuando hubimos recogido todo. Manteníamos una agradable conversación y me di cuenta de que verdaderamente nos llevábamos bien cuando no se comportaba como un estirado y yo no me comportaba como una marisabidilla.

Supongo que él no era tan malo al fin y al cavo.

-Papi, Bella, tenemos hambre- dijo Kyle entrando en la cocina y extendiendo los brazos para que lo tomara al igual que Kyle hacia con Edward.

-Qué os parece si vamos a la tienda a comprar algo para cenar?

-Me encanta ir a comprar comida!- exclamó Kyle desde mis brazos.

-Bella, tenemos mucha comida para cocinar aquí y yo puedo cocinar. Ya has hecho demasiado.

-Nada de eso. Además sé lo que quiero cocinar y tú no vas a cocinar. Puedes ayudar, pero nada más, vale?

-Pero…

-Vale?

-Vaaale- dijo dándose por vencido.

-Bien.

-Podemos ayudar?

-Pues claro, nada seria mejor!

P.V. EDWARD.

Bella iba vuelta en su asiento y mantenía una animada conversación con los niños mientras yo conducía hacia el supermercado para comprar algo que Bella pudiera cocinar para la cena. No muchas personas son capaces de mantener una conversación durante mucho tiempo con un par de niños de 4 años, pero Bella lo estaba haciendo de maravilla.

Se había presentado en casa con las mejores actividades para que las hiciéramos todos juntos. Les había ayudado a crear sus propios letreros con su nombre para su cuarto y también tarjetas de felicitación para mi madre para mañana. Al principio yo era un poco escéptico con todo eso de hacer papel en la batidora con agua y pegamento, pero al fin había salido perfectamente.

Pero lo mejor es que me había incluido en las actividades! Quería que estuviera allí y que los ayudara. Al principio pensé que solo iba a molestar o que los niños no querrían que estuviera allí, pero si quisieron. Había sentido que estaba fallando como padre y además Bella parecía saber todo lo necesario sobre niños, incluso después de asegurarme de que no quería tenerlos. No podía creer que alguien que estaba tan segura de no querer tener hijos, pudiera estar tan en sintonía con sus gustos y necesidades.

No solo era muy buena con ellos, sino que sabia como manejarlos. Me recordaba mucho a Esme. Bella Sabía lo que tenia y cuando lo tenía que hacer. Sabia que y que no comían los niños y sobre todo la regla principal, no preguntes y no te lo diré. Muchos niños no comían cosas porque sabían lo que eran.

Ella era perfecta con ellos, con nosotros.

Y ahora nos iba a preparar la cena. Intenté negarme, pero no me dejó. Había estado de pie todo el día, a parte de mencionar que había salido de casa por la mañana temprano para comprar lo que había llevado a casa, y ahora iba a cocinar. Además tenia el presentimiento de que no iba a ser una cena normalita, nada de lo que hacia era normalito.

Los niños iban caminando entre nosotros, cogidos de la mano y con la que les quedaba libre agarrados a una de las nuestras. Parecíamos una familia que iba al supermercado. Cada día que pasaba con Bella era como un sueño, un sueño que no quería que acabara. No la conocía desde hace mucho, pero solo podía pensar en ella. Ella, los niños y yo, siendo un nosotros.

Deseaba decirle lo que sentía por ella o pedirle una cita, pero no podía evitar sentir que ella no sentía lo mismo por mi. Era como si quisiera mantener una cierta distancia entre nosotros, aun estando cerca. Como si se estuviera protegiendo de nosotros, pero no sabía el porqué.

Aparte, de sus ocasionales comentarios de marisabidilla, eran tan dulce como la miel y tan gentil como una mariposa. Era lo que mi padre solía decir de mi madre y era verdad, esa era la descripción perfecta de Esme y también la de Bella. No importaba lo mucho que intentara hacerse la dura, pero sabia que en el fondo ella no era así, era como un muro que había construido para protegerse.

Y yo quería romper ese muro y estar a su lado cuando riera o cuando llorara. Quería ser la persona a la que acudiera cunado se sintiera mal o cuando se sintiera bien. Quería que compartiera con migo sus alegrías, con migo y con nadie más.

Pero cada vez que intentaba meterme en su mente, para averiguar que era lo que realmente pasaba allí, más difícil parecía. Se estaba empezando a abrir un poco, dejándome ver que es lo que se escondía detrás de esa dura coraza, pero aun así había algo que me estaba escondiendo, algo que no quería que viera, quizás porque estaba avergonzada de ello. La verdad es que eso me daba igual, no podía haber nada que hubiera dicho o hecho que pudiera hacer que la dejara de…amar.

Ella necesitaba a alguien, alguien que la quisiera y ese alguien era yo.

-Podemos comprar dulces?- preguntó Kevin esperanzado.

-No.

-Ah papi por favor! Porfa, porfa, porfa, porfa, porfaaaaaa!- me pidió Kyle. Odio cuando hace eso, porque es casi imposible de resistir.

-Kyle, he dicho que…

-Qué os parece si hago galletas? Y os digo que mis galletas son tan buenas que hacen que los otros dulces sepas a barro y no son tan malas para los dientes- les preguntó a los niños, aunque yo sabia que no era una verdadera pregunta.

Por qué me parecía que esa frase de Bella ya la tenía pensada?

-Puedes hacer eso?- preguntó Kevin sorprendido al ver que Bella había descrito sus galletas como si fueran mágicas.

-Puedo hacer mucho mas que…

-Oh! Perdón! No le había visto! Siento muchísimo haberme tropezado con usted- me dijo una mujer pelirroja mientras recogía su cesta de la compra y me sonreía de una forma extraña.

-No, ha sido culpa mía, lo siento mucho- le dije dándole la espalda y mirando a Bella y los niños de nuevo.

-No se preocupe, me llamo Jessica y tu eres…

-Mi papi!- le dijo Kevin acercándose a Bella para que lo cogiera en brazos. Parecía que quisiera hacerle ver algo obvio y yo no iba a detenerlo.

Bella se agachó, lo cogió en brazos automáticamente y se quedó mirando a Jessica, de manera impasible. Bella parecía no inmutarse de la presencia de aquella mujer, cosa que me inquietaba un poco.

-Oh, es tu hijo?

-Bueno, considerando que ha dicho que él- dijo Kyle señalándome a mi- es su papi y es mi papi también y que somos gemelos, pues…- concluyó haciendo lo mismo que Kevin para que lo cogiera en brazos.

-Kyle, eso ha sido de muy mala educación, discúlpate ahora mismo- le dijo Bella con un tono serio pero gentil a la misma vez. Era la primera vez que veía un atisbo de emoción desde que Jessica había chocado con migo.

-Oh!- exclamo Jessica, dándose cuenta de la presencia de Bella por primera vez. Cómo podía no haberla visto antes? Estaba justo a mi lado y llevaba a Kevin apoyado en una de sus caderas.

-Pero ella…

-Sin peros, Kyle.

-Oh, no pasa nada, no me ha ofendido en absoluto- dijo acercándose a pellizcar a Kyle en las mejillas, pero antes de que se acercara más, Kevin apartó su mano de su hermano.

-Desvergonzada!

-Kevin!- dijimos Bella y yo a la vez.

-Que! Se está comportando muy mal y quería ponerme sus sucias manos en la cara- dijo Kyle tratando de defender y proteger a su hermano.

-Dónde habéis aprendido eso?- les pregunté al os dos.

-La tía Ally nos las enseñó y nos dijo que podíamos usarlas cuando una mujer desesperada se lanzara sin pudor a ti!- dijo Kyle enfadado.

-Kevin, Kyle esas son palabras que no debéis utilizar o decir a la gente, especialmente cuando no sabéis lo que significan- les dijo Bella.

-Pero si sabemos lo que significan! Tía Ally llamó así una vez a las chicas que querían lanzársele al cuello al tío Jay. Aunque ella no sabía que estábamos escuchándola.

Jessica pareció volver del trance o del sock después de oír lo que los niños le habían dicho y saltó- Cómo te atreves mocoso de m…- Bella la cortó en seco bajando a Kevin al suelo y dando un paso hacia delante.

-Si se te ocurre terminar esa frase refiriéndote a mis niños, ahora seré yo lo que te diga un par de cosas. Te recomiendo que tomes nota de lo que ellos te han dicho y dejes de hacer el ridículo- dijo Bella muy seria con lo que Jessica soltó la cesta con su compra y salió corriendo de la tienda al ver la cara de pocos amigos que tenia Bella.

-Y encuanto a vosotros dos, hablaremos cuando lleguemos a casa.

-Si, Bella- dijeron los niños mirando al suelo. Ella los cogió en brazos, los sentó en el carro de la compra, les dio un beso y terminó de hacer la compra.

El viaje de vuelta a casa fue en silencio, pero fue un silencio cómodo. Los niños hablaban en susurros entre ellos y bella tenia la cabeza apoyada en el reposacabezas, vuelta hacia la ventanilla, mirando hacia fuera sin fijarse en nada en concreto. Estaba muy callada y no quería saber desesperadamente lo que le rondaba por la cabeza. Quería esperar a que llegáramos a casa, pero no podía soportar aquel silencio.

-En qué piensas?

-En los niños. No tenían por qué haber dicho eso, no son formas de comportarse y menos en niños de su edad, aunque claro, no los puedo culpar- dijo en un susurro- ha sido muy divertido. Deberías haberte visto la cara y ya ni hablemos de la de ella. De risa.

-Cuál piensas que será un buen castigo para ellos?- le pregunté bajándome del coche para quitarles los cinturones de seguridad a los niños.

-Por ahora opino que se han quedado sin mis galletas y que tendremos una charla con ellos. No creo que realmente entiendan qué es lo que han hecho. NO creo que todo ese vocabulario haya salido solo te tu hermana, quizás solo utilizó un par de esas palabras, pero con lo listos que son, quizás la oyeron y vieron que es lo que estaba haciendo cuando las usaba y decidieron guardarse esas palabras en sus cabecitas para darles uso…más tarde.

-Tiene sentido- dije dándole la razón a Bella mientras entrábamos las bolsas de la compra a casa. Los niños estaban Ens. Cuarto cambiándose de ropa. Sabía que Alice tenía sus propios métodos, pero no pensaba que hubiera enseñado a los niños esas palabras a posta para usarlas de ese modo.

Bella se dirigió a la cocina y empezó a colocar las cosas. Sacó una olla grande, la llenó de agua y la puso al fuego para que hirviera. Después se dirigió al horno y lo puso a 230ºC. En aquel momento los niños entraron en la cocina corriendo y listos para ayudar. Les dije que volvería enseguida y me fui a mi habitación.

Me quité la ropa, metiéndola en la cesta de la ropa sucia, y me metí en la ducha. El agua estaba caliente, más caliente de lo normal, pero no me molestaba, en realidad era exactamente lo que necesitaba. El día de hoy había sido mejor de lo que me había imaginado. No podía haberme imaginado un día como el de hoy. Parecía como si fuéramos una familia. Ella era la madre y yo el padre. Trabajando juntos y disfrutando de nuestra compañía.

La manera que había tenido de defender a Kyle y a Kevin había sido…no tenia palabras para describirla y además los había llamado "mis niños". La verdad es que no sabia si lo había dicho con verdadero sentimiento o solo para librarse de esa tal Jessica, pero de todas maneras, me había gustado mucho como habían sonado esas palabras saliendo de su boca. Eran sus niños de cualquier modo. Ella los quería y ellos la querían a ella y estaba seguro de que si tuviera que elegir entre salvar sus vidas o salvar la suya, de seguro y sin pensárselo dos veces, habría arriesgado la suya para salvarlos.

Cuando volví a la cocina, 20 minutos más tarde. Kyle estaba ayudando a Bella a poner las láminas de lasaña en la olla y Kevin estaba cortando trozos de cebolla y pimiento con un cuchillo en el otro lado de la encimera.

Un cuchillo! Eso corta!

-Bella, de verdad piensas que es correcto dejar a un niño de 4 años con un cuchillo?- le pregunté con incredulidad.

-Edward, tranquilízate, por favor. Yo lo he pre cortado todo antes y lo que está usando es un cuchillo de untar mantequilla, de plástico. Por qué no dejas de intentar dirigir mi cocina y vienes a ayudar a Kyle a remover la salsa?- me sugirió. Yo la obedecí inmediatamente y me puse detrás de Kyle cuando Bella se retiró de su lado.

Bella me pasó la cebolla y los pimientos que Kevin había cortado y me dijo que ayudara a Kyle a echarlos a la salsa. Mientras la salsa se hacia, Bella puso otra sartén al fuego para calentar un poco de aceite. Mientras se calentaba, empezó a sazonar algo de pollo y pavo y lo metió en la sartén.

Cogió a Kevin y lo bajó de su taburete y lo llevó cerca de la vitro cerámica, para luego volver aponer al niño encima. Yo me quedé entre los dos para así ayudarlos a mover la salsa y la carne. Bella se fue al otro lado de la encimera y empezó a pelar y cortar unos cuantos ingredientes. Pensé que estaba loca si creía que los niños se iban a comer aquellas verduras, pero me dijo que se las comerían y que encima les iban a gustar. Y quien era yo para llevarle la contraria? Había acertado en otras ocasiones, además, mi padre solía decir que a las mujeres siempre había que llevarles la razón aunque estuvieran equivocadas.

Cuando las verduras estuvieron listas, Bella las puso en una placa de horno, les puso unas cuantas especias que ni yo sabia que tenia y les echó un poco de aceite de oliva virgen por encima. Después las metió en el horno para que se gratinara.

Cuando hubo terminado vino hacia donde estábamos nosotros y se puso a ayudar a Kevin con la carne.

Cuando la verdura estuvo casi echa, la sacó del horno y fue al frigorífico en busca del queso de cobertura y de la mozzarella. Cogió una fuente grande y empezó a montar las capas de la lasaña con la ayuda de Kevin y Kyle. Los tres se movían en perfecta armonía, hablando y riendo mientras trabajaba en la cena.

De vez en cuando Bella les daba a los niños un trozo de queso para que lo comieran y volvía al trabajo. Me encantaba la forma en la que se movía en la cocina, preparando todo, en sintonía y sin pasar nada por alto incluso le daba tiempo a mirarme y sonreirme.

Y así era como tenía que ser.

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Bueno, aquí está y espero que os haya gustado! Ahora ya sabéis para qué eran los marcos de las ventanas. Es muy divertido, a parte de barato, hacer eso con las judías, incluso si no tenéis las ventanas, con un poco de cartón, pintura, pegatinas, purpurina e imaginación también queda bien.

Encuanto a lo del papel…yo nunca lo he hecho, si he utilizado mucho papel reciclado, pero nunca ninguno "Made in Yo!"

Nos vemos en el próximo capitulo el viernes…ah! Y no me neguéis que no os habéis reído cuando Jessica sale corriendo de la tienda!