Capítulo 14. Burns going down but it keeps me alive.
Es un día soleado, uno de los primeros días soleados de marzo en Rusia, un lugar que parece no saber que el invierno está a punto de llegar a su fin. Pero aquel día el sol brilla en el cielo y se refleja en los ojos de Yuri quien te mira como si el mañana y todos los pendientes para aquella tarde pudieran esperar para siempre. Y tú sonríes ¿Qué otra cosa puedes hacer cuando él te mira y te sonríe de ese modo?
Sabes que él está feliz porque la presentación del libro final de su saga está a punto de suceder a pesar de los resquemores de todos y aunque ciertamente la seguridad del evento será simplemente a prueba de todo, tú no puedes dejar de sentirte preocupado al pensar en que una locura como la que ciertos fans de Yuri amenazaban con cometer pueda de verdad llevarse a cabo. Y es que aunque las amenazas se han detenido, aunque cada vez aquellos mensajes enojados han ido calmándose, hay algo en tu interior que no se ha podido tranquilizar, algo que dentro de ti clama que tú y Yuri no deberían estar ahí y no sabes cómo deshacerte de ese negro presentimiento que sigue latiendo al compás de tu corazón.
Pero en esos momentos Yuri sonríe y tú no quieres borrar de sus labios esa sonrisa, no quieres que él deje de estar contento con lo que hará en unas horas en frente de muchas personas que han ido hasta el país donde naciste con la sola intención de obtener una de las primeras copias del libro que ha mantenido en vilo a una generación completa de lectores que sin duda alguna, se sumergirá en las últimas aventuras de Edwindionel del mismo modo en el que lo hiciste tú durante todos esos meses de trabajo en los que tú y Yuri trajeron a la vida a una historia maravillosa de verdad.
Porque eso es lo que Yuri ha escrito: un final digno para su saga, un final mágico como el mismo escritor quien detiene los pasos de los dos en la calle y te mira a los ojos directamente sabiendo que hay algo que te preocupa de forma profunda con solo mirarte.
-Vitya, todo estará bien…- dice Yuri con una sonrisa suave que te hace sentir tonto al darte cuenta de que Yuri trata de consolarte.
-Ya lo sé…- dices tú besando esa sonrisa, buscando que tu miedo irracional se pierda en ella.
-¿Entonces por qué estás tan nervioso?- dice Yuri acariciando una de tus mejillas-. Sé que hemos estado recibiendo más amenazas pero no son tantas como las del mes pasado. Las cosas que esa gente decía son una locura, Vitya, estoy seguro de que nadie hará nada, no podrán. Papá y Yakov han contratado a las mejores agencias de seguridad privada de Rusia, la policía local de San Petersburgo también estará resguardando el lugar del evento, es prácticamente imposible que alguien intente hacer algo, no podrán…
-¿Desde cuándo eres tú quien me dice que todo estará bien?- dices tú sintiéndote orgulloso de la seguridad y de la fuerza con la que Yuri enfrenta la vida ahora porque sabes que esa fuerza de algún modo, viene de ti, de ti y del amor que tú sientes por él.
-Bueno, alguien tiene que decirlo ¿no crees?- dice Yuri sin dejar de sonreír-. Este es un día especial para los dos, Vitya, es la presentación del libro que los dos hicimos nacer, no habría podido hacerlo sin ti ¿entiendes? Sé que jamás te lo he dicho, pero Victor, ese libro es tan tuyo como mío. Es parte de tu corazón, es parte del mío. Victor, este libro fue creado con amor, el amor que siento por ti, el amor que tú sientes por mí así que… ¿quieres sonreír para tu escritor, Vitya? Tú y yo viviremos por siempre en ese libro así que ¿quieres sonreír conmigo porque hoy le presentaremos al mundo ese trozo de eternidad que los dos hemos creado?
-Yuri…- dices tú sonriendo de forma deslumbrante antes de abrazar al escritor quien ríe feliz entre tus brazos en ese preciso instante.
-No dejes de sonreír así ¿está bien?- dice Yuri sintiendo que es feliz al ver tu sonrisa de sol una vez más-. Eres el sol, Victor Nikiforov, no dejes de sonreír como el sol lo hace, por favor…
Te abrazas con más fuerza a Yuri y los dos se quedan en silencio un largo rato. Eres el sol, claro que lo eres. Yuri es quien te hace sentir así, brillante y cálido. Quieres decirle que lo que ha dicho del libro no es del todo cierto, quieres decirle que todo lo que está escrito en esas páginas es suyo, solamente suyo pero no quieres contradecirlo. Así que no dices nada y simplemente te aferras a la felicidad que te produce saber que él te ha hecho parte de su historia, la que está en papel y la que los dos viven ahora. Eres parte de él, él es parte de ti, y no crees que exista una mejor forma de ser feliz para ti en aquel justo instante.
Los dos caminan con calma después de un rato, se dirigen a la casa de Lilia y Yakov donde tú, Yuri y su familia se han hospedado desde su llegada a Rusia pues tu antiguo jefe no quiso siquiera discutir la posibilidad de que ustedes se quedaran en un hotel cualquiera, Yakov dijo que Yuri estaría más seguro en casa y no puedes evitar sonreír al pensar que es verdad, que la casa de Yakov es un hogar para ti y que ciertamente Yuri no podría estar en un mejor lugar que en aquella enorme mansión donde tú y tus hermanos, quienes están tan al pendiente de Yuri como tú, encontraron un hogar hace años.
Es en ese momento cuando decides relajarte, sabes que no conseguirás nada preocupándote sin razón. Ni siquiera Yuri está preocupado y sabes que debes hacer que esa situación siga de ese modo, tienes que sonreír para él y por él, porque ese día de verdad debe ser inolvidable para ambos, sobre todo porque hubo un día en el que aquel evento pareció ser algo imposible. Pero la palabra "imposible" parece haber sido borrada del vocabulario de Yuri quien sonríe alegremente cuando vislumbra la casa de Yakov mientras tú miras tu reloj y te das cuenta de que a los dos apenas les dará tiempo de alistarse para el evento y sonríes al imaginar a Yuri usando el traje negro que elegiste para él tratando de que todo el mundo se diera cuenta de lo hermoso que es el hombre que amas.
Pero vamos ¿quién no podría notarlo? Yuri es hermoso incluso usando solamente aquellos desteñidos jeans azules y el abrigo café que cae hasta sus rodillas. Yuri es hermoso incluso cuando se suelta de tu mano, una vez que los dos han atravesado la puerta de entrada de la casa de Yakov, para reunirse con tus hermanos que están ahí pare recibirlo como si hubieran pasado años desde la última vez que se vieron y vuelve a sorprenderte una vez más el modo en el que los gemelos adoran a Yuri.
Los tres hombres de tu vida sonríen alegremente al saberse juntos otra vez y bromean como si el mundo entero no importara y tú te sientes afortunado. Porque todo lo que has querido en la vida está ahí, contigo, rodeándote en esa habitación que se llena de las risas de Yuri, Ivan y Alexey y sabes que no cambiarías absolutamente nada de aquel momento.
-Yuri tiene mucha paciencia con los chicos- dice una voz masculina al lado tuyo que te sobresalta un poco y al darse cuenta de que te ha asustado, Yakov Feltsman te sonríe con disculpa.
-Yuri los ama de verdad, Yakov- dices tú sabiendo que estás diciendo la verdad solamente-. Y ellos aman a Yuri, por eso se llevan tan bien…
-Debe ser amor, claro- dice Yakov riendo alegremente-. Me alegro de que tu pequeña familia esté tan llena de amor, Vitya. Debo decir que estoy orgulloso de ti, eres un buen hombre, un editor excelente, un hermano cariñoso y puedo decirte que tus padres estarían orgullosos de ti también…
-¿Tú crees?- preguntas tú sintiendo en tu pecho ese pinchazo de dolor y anhelo que siempre llega a tu corazón al pensar en tus padres quienes se fueron de tu vida demasiado pronto.
-Luka y Sophie Nikiforov solo querían que sus hijos fueran felices, ese era su deseo más grande- dice Yakov con un suspiro triste que te da cuenta de que él también extrañará siempre a sus mejores amigos-. Vanya, Alyosha y tú son felices ahora, de eso no me cabe la menor duda. Tú eres quien ha construido todo esto Vitya, así que date permiso de disfrutarlo, sé que has estado preocupado por las amenazas pero no dejaremos que nada pase, nadie dejará que algo malo le suceda a Yuri ¿entiendes?
-No puedo evitar preocuparme, no sé qué haría si algo malo le pasara a mi Yuri- dices tú sintiendo que un escalofrío recorre tu columna vertebral-. Ya no puedo imaginarme la vida sin él, Yakov. Sé que suena cursi, sé que suena increíble pero no es así, no sé qué pasaría conmigo si alguien le hace daño, no puedo permitir que alguien le haga daño, él es…
-Él es el amor de tu vida ¿cierto?- dice Yakov con una mirada conmovida que te hace responder a su pregunta con un sentimiento suave y las mejillas sonrojadas-. Vitya… ¿Has pensado en hacer de tu relación con Yuri algo más permanente?
-¿A qué te refieres?- dices tú un poco confundido por las palabras del hombre que sigue sonriendo al lado tuyo.
-Bueno, me refiero a que si has pensado en proponerle a Yuri vivir a tu lado el resto de sus vidas- dice Yakov con seriedad-. Sé que los jóvenes de ahora no tienen las mismas ansias de compromiso que nosotros teníamos antes pero si no puedes imaginarte una vida sin Yuri ¿no crees que es el paso lógico? No estoy diciendo esto para que te sientas presionado y hagas algo que no deseas, esa no es mi intención de ningún modo pero quiero que sepas que si llega el momento en el que decidas dar el siguiente paso con Yuri, yo te apoyaré y me gustaría que me dejes darte mi bendición como tu padre lo habría hecho ¿está bien?
-Yakov…- dices tú sintiéndote profundamente emocionado-. Gracias, de verdad gracias…
-No me agradezcas nada Vitya- dice Yakov con una sonrisa llena de cariño-. Por cierto, tu padre dejó esto en mi poder – agrega el hombre sacando una pequeña bolsa de terciopelo azul de su abrigo que después coloca en tu palma abierta-. Luka dijo que debía entregártelo cuando creyera que estabas listo para saber qué hacer con ello y creo que ahora ya lo sabes. Debo dejarte un momento ahora ¿vale? El señor Toshiya y yo debemos de arreglar los últimos detalles en el salón de eventos, los veremos a Yuri y a ti allá y de verdad Vitya, deja de preocuparte, vas a quedarte calvo antes de tiempo ¿no recuerdas a tu padre? En tu familia la calvicie es un mal inevitable…
Yakov se aleja de ti riendo alegremente y tú no puedes evitar llevar una de tus manos a tu cabeza preguntándote si es cierto que estás en peligro de quedar calvo siendo tan joven aun y después te ríes de ti mismo porque no sabías que aquella posibilidad te preocupara de verdad. Suspiras sintiéndote todavía emocionado por las palabras del hombre que de verdad ha sido un padre para ti en los últimos años y con calma, sin saber muy bien qué pudo dejarle tu padre a Yakov, abres el pequeño paquete sorprendiéndote en seguida de notar que el contenido de aquella bolsa es un par de anillos dorados que brillan bajo las luces de la habitación y tú sientes que tu respiración se corta cuando te das cuenta de que esas argollas son las que tus padres usaron por más de veinte años de matrimonio y te preguntas cómo es posible que Yakov haya podido recibir esas joyas de manos de tu padre cuando tú pensabas que se habían perdido como la vida de tus padres en aquel fatal accidente que separó a tu familia.
Y de pronto te ataca la idea de que tu padre le entregó esas argollas a Yakov antes de viajar a América guiado por un poderoso presentimiento, el presentimiento de que aquel sería su último viaje y que debía dejar al resguardo de su mejor amigo aquel regalo para ti, aquel regalo de un valor incalculable que puede ser el inicio de un "por siempre" para Yuri y para ti.
Tus ojos azules se quedan quietos sobre las argollas y sabes que debió ser como tú lo imaginas. Luka Nikiforov presintió una tragedia y por ello mismo preparó aquel legado para ti y lo dejó al resguardo de la única persona que él sabía, jamás los abandonaría a tus hermanos y a ti. El ya familiar escalofrío en tu espalda vuelve a recorrerte y de pronto un miedo súbito e insondable vuelve a llenarte porque te das cuenta de que los presentimientos de un Nikiforov son acertados a veces.
Sin embargo, sacudes tu cabeza dispuesto a no dejarte atrapar por aquellas ideas que intentan nublar el brillo dorado de los anillos de tus padres, así que suspiras y levantas la vista hacia los ojos marrones de Yuri que te miran de forma directa en aquel justo instante y te das cuenta también de que el pelinegro camina hacia a ti con decisión, mientras tus hermanos te dedican una mirada traviesa que te hace guardar en seguida los anillos dorados sabiendo que en ese preciso instante no sabrías qué hacer con ellos.
-Necesito ir a cambiarme- dice Yuri cuando llega frente a ti y su sonrisa se lleva el miedo una vez más haciendo que tú puedas responderle con normalidad.
-¿Quieres que te ayude a desvestirte?- dices tú haciendo que Yuri ría con las mejillas adorablemente sonrojadas.
-Si te dejo hacer eso, jamás estaré listo para vestirme de nuevo- dice Yuri con algo de vergüenza-. Y de verdad necesito estar listo para presentar el último libro de mi saga, señor Nikiforov.
-Oh señor Yuri, está siendo malo conmigo otra vez- dices tú tomando su rostro entre tus manos-. Pero está bien, hoy es su noche, lo dejaré hacer lo que usted quiera y cuando lleguemos de la fiesta después de la presentación del libro volveré a hacer mi última pregunta otra vez…
-Voy a ser yo quien te desvista primero ¿trato?- dice Yuri riendo de forma coqueta, algo que borra definitivamente el miedo de ti-. Por lo pronto iré a cambiarme, no olvides ponerte más guapo, Victor. Te veré en unos minutos ¿vale? Te amo, señor Nikiforov…
-Te amo, Yuri Katsuki- dices tú besándolo profundamente antes de dejarlo ir-. No te tardes ¿sí? Me cambiaré en un rato más…
-Ok…- dice Yuri y se aleja sonriendo de ti bajo la atenta mirada de tus hermanos quienes caminan en tu dirección y sabes por sus sonrisas que te espera al menos una hora continua de burlas por aquellas muestras de amor que no has tenido reparo alguno en prodigarle a Yuri.
-¡Oh, nuestro Vitya morirá de amor!- dice Alexey abrazándote por los hombros-. Y no te culpo, hermano mayor ¿quién podría no morir de amor cuando es Yuri Katsuki el que te ama? Te odio, Vitya, de verdad te odio y te envidio como no tienes idea…
-Alyosha ¿nadie te dijo que es un pecado desear al hombre de tu prójimo?- dices tú haciendo sonreír a tu hermano menor-. Y más si ese prójimo es tu maravilloso hermano mayor quien no ha hecho más que desvivirse por ti toda su vida…
-¡Oh, vamos!- dice Alexey riendo alegremente-. No deseo a Yuri de ese modo enfermo en el que crees, simplemente me agrada demasiado y espero poder encontrar a alguien como él algún día. Es perfecto ¿no lo crees? Yuri te hace feliz, Vitya, eso es lo que me hace amarlo a mí, que Yuri hace feliz a mi tonto hermano mayor…
-Te vimos hablando con Yakov- dice Ivan mirándote a los ojos y te preguntas de nuevo cómo es que ese chico hace para no perderse nada-. Parecía serio ¿pasa algo con el evento? ¿De verdad todo será seguro? No queremos que algo malo le suceda a Yuri por nuestra culpa.
-El evento está bien, Yakov y el señor Katsuki lo tienen todo bajo control, no se preocupen- dices tú tratando de infundirles a tus hermanos una seguridad que tú mismo no sientes-. Además ¿por qué sería culpa suya que algo malo sucediera?
-Porque nosotros insistimos demasiado en que la presentación del libro de Yuri fuera en Rusia- dice Alexey un poco avergonzado-. Quizá debimos dejar que todo sucediera en Japón, quizá Yuri hubiera estado más seguro allá, es lo que intentábamos decirle hace rato pero él no quiere escuchar ni una sola palabra al respecto…
-Lo sé, él es así…- dices tú suspirando profundamente-. Escuchen niños, no hay nada de qué preocuparse, todos estaremos bien…
-¿Entonces por qué Yakov estaba hablando contigo de forma tan seria?- dice Ivan con la mirada confundida- ¿Qué te dijo?
Una sonrisa llena de ternura aparece en tu rostro cuando piensas en la conversación que Yakov y tú acaban de tener, y como no sabes cómo explicarle a los gemelos de qué se trató aquella platica, simplemente vuelves a sacar las argollas doradas de la bolsa donde Yakov te las entregó y cuando los dos pares de ojos azules de tus hermanos las miran reconociendo en ellas a tus padres, el silencio los envuelve de forma completa y tú te preguntas cómo es que ellos pueden recordad tantas cosas de sus padres cuando éstos los dejaron solos en el mundo a una edad demasiado temprana.
-Son los anillos de mamá y papá- dice Ivan con una mirada triste y sin embargo llena de amor- ¿Yakov los tenía?
-Sí…- dices tú con calma-. Me dijo que papá los dejó con él. Al parecer papá le dijo que me los entregara a mí cuando llegara el momento.
-¿El momento de unir tu vida a la de alguien más para siempre?- dice Alexey y te sorprende verlo hablar con ese tono solemne que no es propio de él-. Vitya… ¿estás pensando en entregarle uno de los anillos a Yuri?
-¿Creen que es muy pronto?- dices tú queriendo escuchar la opinión de tus hermanos más que nada en el mundo.
-Si mides el "pronto" en base al tiempo, yo diría que sí, que ocho meses al lado de una persona es muy poco tiempo- dice Ivan y tú asientes porque esperabas escuchar una respuesta racional de ese tipo de boca de tu hermano menor-. Pero, por otro lado, si te preguntas eso mismo pensando en lo que Yuri te hace sentir, en lo que Yuri y tú han vivido, bueno… ¿qué más da el tiempo? Tú sabes que Yuri es el indicado y sé que seguirá siendo así aunque dejes pasar diez años o un mes más ¿no es cierto?
-Lo que Vanya quiere decir es que si no le pides matrimonio a Yuri, lo haré yo- dice Alexey con una sonrisa llena de luz-. Victor, Yuri y tú son la personificación del amor verdadero así que, hermano mayor, tienes mi bendición para hacer que Yuri sea parte oficial de nuestra familia…
-¿De verdad?- dices tú con una sonrisa conmovida por las palabras de tus hermanos.
-Yuri te hace feliz, Vitya- dice Ivan con seriedad-. Él te ama y sé que él nos quiere a nosotros también. Si decides hacerlo parte oficial de la familia, ten por seguro que nosotros lo querremos siempre, así que también tienes mi bendición. Estoy seguro de que a nuestros padres también les hubiera gustado Yuri, es un hombre maravilloso y bueno. Yuri será muy feliz a tu lado así que cuando decidas que es tiempo de entregarle ese anillo, nosotros te apoyaremos…
-¿Creen que sería demasiado si lo hago esta noche?- dices tú sintiendo que definitivamente esa noche llena de magia que tú y Yuri están por vivir puede ser un poco más mágica todavía.
-Hazlo…- dice Alexey alegremente-. Esta noche será inolvidable para Yuri en todos los sentidos ¿no crees? ¡Ya quiero ver su cara cuando nos diga a todos que le has propuesto matrimonio!
-¿Vanya?- dices tú queriendo escuchar la opinión de la voz de la razón de la familia.
-Hazlo, Vitya- dice tu hermano alegremente-. Haz que esta noche sea el inicio de algo hermoso para Yuri y para ti.
Tú asientes a las palabras de tus hermanos y ellos se abrazan a ti del modo en el que solían hacerlo cuando, en los primeros días en los que vivieron en la casa de Yakov, tú volvías de la universidad y los encontrabas a los dos en la puerta, dispuestos a saltar a tus brazos porque te habían extrañado demasiado y aunque Lilia siempre se encargaba de ellos con la dedicación de una madre, tú sabías que los dos estaban asustados de ese nuevo mundo al que habían tenido que mudarse a vivir después de haberlo perdido todo. Tú los abrazabas queriendo alejar de ellos cualquier temor y te das cuenta de que eso es lo que ellos hacen ahora con sus brazos, ellos te cubren con su calor haciéndote entender que no tienes nada que temer.
"Todo está bien, todo estará bien", te dices, e intentas convencer de esa verdad a tu corazón que sigue latiendo con temor en tu pecho a pesar de que el amor de tus hermanos es más fuerte que ese oscuro presentimiento que al parecer no dejará de perseguirte la noche entera…
Tenías razón: aquel traje oscuro que elegiste para Yuri le sienta de maravilla y no puedes evitar que tu corazón se salte varios de sus latidos cuando lo miras sonreír de aquel modo, confiado y feliz ante el mundo que espera escucharlo aquella noche. Yuri está listo para la presentación de su libro, del libro de los dos, y tú dejas que la algarabía del salón de eventos de la editorial Feltsman te tranquilice un poco.
El lugar está lleno ahora y puedes escuchar el rumor de miles de voces que se han reunido aquel día para la lectura en vivo del primer capítulo de la historia de Yuri. Los fans que se dieron cita aquel día en aquel recinto claman el nombre de Yuri con fuerza, llaman al hombre que por más de cinco años los ha hecho soñar despiertos con un reino de hielo y con un príncipe de ojos azules que está por fin a punto de ganar la guerra y de perder a su gran amor para siempre o de recuperarlo.
Es esa excitación ante lo desconocido lo que envuelve el lugar que está atestado de gente y de periodistas que cubrirán el evento a nivel mundial y es en ese instante en el que te das cuenta del alcance enorme que la obra de Yuri tiene en el mundo. Sí, tú sabías que él es un escritor famoso, un escritor que vivirá por siempre gracias a su obra pero hasta ese momento no habías tenido un encuentro con esa fama de forma tan directa porque de pronto comprendes que todas esas personas están ahí por Yuri y que en realidad aquel público es apenas una pequeña muestra de toda la población del planeta que sin duda debe estar siguiendo aquel evento con atención.
Suspiras y te acercas a Yuri cuando alguien les da la señal de que es tiempo de subir al escenario y de sentarse a la mesa de conferencias que Yakov y el padre de Yuri prepararon para el evento. El pelinegro sonríe al verte y sabes que esa sonrisa significa que la elección del traje azul marino que hiciste le agrada al joven quien te dedica una mirada que te hace recordar las palabras que él ha mencionado por la tarde: "soy yo el que va a desvestirte más tarde", y tú no puedes evitar desear que las horas pasen con rapidez aunque no, quizá aquella vez le permitas al reloj avanzar a su propio ritmo. Esa es la noche de Yuri. Esa es la noche que aquel escritor estuvo esperando quizá, desde que la primera línea de la historia del castillo helado empezó a escribirse sobre la superficie de su papel de colores.
Así que simplemente sonríes cuando Yuri llega a ti y toma tu mano guiándote hacia la sesión de preguntas y respuestas que precederá a la lectura del primer capítulo del libro y te sientes un poco aturdido por el sonido atronador del aplauso con el que la gente los recibe y aunque Yuri es siempre tímido ante las demás personas, no te sorprende que él se dirija a todos los ahí presentes con una sonrisa serena y llena de cariño que hace que sus fans griten de pura emoción. Y es que ante ellos está la persona de la que ha nacido toda esa magia escondida en cinco libros, esa magia en la que ellos creen ahora. Y el aplauso ensordecedor y el brillo de miles de flashes estrellándose sobre la piel de los dos los acompaña hasta que los dos están sentados y listos para que aquella gran noche comience por fin.
-Victor y yo quisiéramos agradecer su presencia aquí esta noche- dice Yuri después de que el maestro de ceremonias los presenta a ti y a él-. Es de verdad una enorme alegría para mí estar en este lugar, frente a ustedes, presentando el que es el último libro de mi saga, una saga que ya no es solo mía, una historia que también les pertenece a ustedes. Antes de empezar a responder sus preguntas quisiera agradecerles por vivir conmigo y con Edwindionel las miles de aventuras que hemos vivido. Gracias también por no perder la fe, estos últimos años han sido difíciles para mí y para el reino de hielo pero todo está bien ahora. Sé que hay muchos rumores desatados por el capítulo que fue filtrado pero ante eso solo diré que deben leer la historia completa. Hay cuadros que no tienen sentido si solo vemos una parte de ellos, así que les pido que lleguen al final de la historia conmigo, tengan fe, yo soy un fiel creyente de los finales felices porque puedes encontrar uno incluso cuando crees que todo está perdido y si yo encontré el mío ¿por qué creen que Edwindionel y Hanabi no tendrán el suyo propio? Así que mil gracias por confiar en mí, por creer que yo sería capaz de darle un final digno a esta historia. Ahora, Victor y yo responderemos a todas sus preguntas y después compartiremos la lectura del primer capítulo así que… ¿quién quiere empezar?
Cientos de manos se levantan en el aire al tiempo que un nuevo aplauso llena el recinto y tú sonríes sin entender muy bien por qué tu corazón sigue latiendo desaforadamente, como si ese negro presentimiento estuviera más cercano a hacerse realidad con cada segundo que pasa, con cada pregunta que pasa y que Yuri responde sin soltar tu mano por encima de la mesa. Tienes que calmarte, te dices, tienes que calmarte aunque con cada segundo que pasa sientes que respirar es difícil, casi imposible.
Intentando tranquilizarte, decides ponerle atención a las preguntas y a nada más. La gente pregunta acerca del futuro de la relación de Hanabi y Edwindionel, acerca de cómo fue para Yuri escribir un libro en tiempo record a pesar de que se decía que jamás estaría listo, y tu corazón se llena de alegría cuando Yuri les dice a todos, sin asomo de temor en su voz que todo fue gracias a ti, que aquel libro no sería posible de no ser por ti.
La gente sonríe de forma cómplice cuando escucha esa declaración y tú dejas de temer por varios segundos porque no puedes creer que de verdad haya alguien que pueda hacerle daño a Yuri en medio de aquellas personas que sonríen alegremente o que gritan manifestando el amor y la admiración que le tienen a su escritor favorito. No, te dices a ti mismo, no puede haber maldad en el corazón de aquellos chicos, no cuando sonríen así, no cuando aplauden y gritan alegremente cuando Yuri besa tu mano en frente de ellos y les dice a todos que el amor de verdad existe y que no deben dudar en buscarlo.
No, nada malo va a pasar. Nada malo está pasando y en ese justo instante es que decides mandar al carajo tus presentimientos y te dejas llevar por la energía alegre de aquel lugar. Las preguntas siguen su curso hasta que el maestro de ceremonias dice que es tiempo de que Yuri lea el primer capítulo del libro y como es su costumbre, Yuri se levanta de la silla en la que había estado sentado y camina al frente del escenario con su libro de papel en la mano dispuesto a leer el capítulo primero de su historia, dispuesto a compartir con los demás el inicio de esa historia que tú viste nacer, la historia que fue la que te llevó a estar cerca de Yuri, la historia que también fue el inicio de ese amor que arde ahora en tu pecho como un montón de fuegos artificiales estallando en el cielo.
Sonríes al escuchar la voz de Yuri narrando aquel capítulo, sonríes al ver a tu amado caminando de un lado a otro del escenario mientras su voz le da vida a aquel mundo mágico que lo habita, el mundo que siempre lo ha habitado. Sonríes porque el evento está a punto de terminarse y después de eso los dos y sus familias irán a cenar a uno de los restaurantes favoritos de Yakov para celebrar esa noche y cuando todo termine, cuando tú y Yuri vuelvan a estar solos, tú pondrás el anillo dorado que guardas en tu saco en el dedo de Yuri y le preguntarás si quiere quedarse contigo para siempre, le pedirás que se quede a tu lado para toda la vida.
Un suspiro escapa de tus labios y mientras el aire escapa lentamente de tu boca, te das cuenta de que alguien grita y de que al grito aislado se unen ahora otros gritos asustados y por un momento no sabes qué es lo que sucede, no entiendes por qué todo el mundo parece congelarse mientras Yuri deja de leer para encontrarse frente a frente con un hombre joven que usa el uniforme de una de las compañías de seguridad que contrataron para el evento y que apunta a Yuri con un arma en ese preciso instante.
Y en tu mente todo sucede de forma lenta y angustiante que por eso mismo te preguntas porqué demonios nadie se mueve, o porqué nadie hace algo para detener al tipo aquel que mira con un odio intenso a Yuri, un odio que parece una máscara pero que es en realidad la cara de una persona que está fuera de sí, de una persona que no teme a nada.
-No mereces vivir- grita el hombre con una voz descompuesta- ¡Las personas como tú no merecen vivir! ¡Tú no crees en el amor, no crees en él! ¡No mereces vivir!
Los gritos del hombre resuenan en la habitación y después de ello, el sonido de un disparo parece traer al mundo de vuelta y te ves derribando la mesa de la conferencia para intentar ser más rápido que la bala que se dirige a Yuri pero sabes que esta vez el reloj no está de tu lado, que no podrás salvarlo, que la bala será más rápida que tú, que hagas lo que hagas no llegarás a tiempo y que el mal sí existe, que el mal estaba entre ustedes desde el principio y que pudo esconderse de forma perfecta para lograr su cometido, que el mal ha alcanzado a Yuri porque ahora el cuerpo del escritor yace en el suelo y cuando lo tomas en tus brazos, notas que hay sangre brotando de su pecho.
Y todo lo que quieres gritar es no. No. Mil veces no.
Eso no es posible, pero lo es.
Yuri no está herido, pero lo está.
No. No. Por favor no.
La gente a tu alrededor grita en medio de un ataque de pánico general, todo el mundo sale en estampida del lugar. Alguien se acerca a ti y te dice que tienes que soltar a Yuri para que los médicos de emergencias puedan atenderlo pero es como si el mundo alrededor de ti no tuviera sentido. No quieres soltarlo. No lo harás. Tus dedos están llenos de su sangre y no quieres soltarlo, no lo soltarás, no porque si lo haces alguien más querrá dañarlo de nuevo y no puedes dejar que eso suceda, no puedes dejar que eso pase. Los médicos de emergencias siguen forcejeando contigo pero tú no los escuchas, es como si aquel disparo te hubiera atravesado a ti también.
Y es que el mundo a tu alrededor ha dejado de ser el mundo que tú conocías porque los ojos marrones de Yuri se han cerrado y el fantasma de la última sonrisa que había danzado en sus labios antes de que todo sucediera se desvanece ahora y tú no sabes, de verdad no lo sabes, si esa sonrisa se ha borrado para siempre o si volverás a ver los ojos de Yuri abiertos y llenos de luz una vez más o si acaso los has perdido para siempre…
