Capitulo 14: "El Odio De Kikyuo"

- ¡¿POR QUE DEMONIOS NO APARECEN?! –grito cierto director a un asistente camarógrafo. El pobre asistente tembló ante el odio en los ojos de Myouga que hacían brillar sus ojos con un fulgor que podría jurar carcomía su alma.

- bueno… yo… yo… -tartamudeo tragando mientras sostenía la cámara en su hombro- yo no lo sé –dijo al fin.

- ¡¡NO ME IMPORTA QUE NO LO SEPAS LOS QUIERO ACÁ AHORA MISMO!! –Asevero rojo de la cólera mientras que con su dedo índice señalaba el lugar.- ¡sino aparecen en este preciso instante…! –Amenazo y sonrió con malicia.- uno de ustedes será despedido…

Miroku que se encontraba detrás del director suspiro con cansancio y cerro sus ojos mientras se acercada a él con aire despreocupado. Le palmeo el hombro y Myouga volteo con furor demostrando sus ojos arder en las llamas de la desesperación. Miroku levanto sus cejas levemente sorprendido por verlo de esa manera tan malévola y se agacho a la altura del anciano para hablar más confidentemente.

- tranquilízate –aconsejo sonriendo.- estoy seguro que pronto, ellos aparecerán con una sonrisa en los labios y actuaran de la mejor manera…

- ¡no, yo…!

- ya lo veras –lo interrumpió para luego darle la espalda y dejarlo hablando solo. Myouga enfureció de la cólera volteando para mirarlo y señalándolo con el dedo mientras lo amenazaba gritando:

- ¡¡SINO APARECEN TU SERÁS EL PRIMERO EN DESAPARECER!!

Miroku se encogió de hombro al sentir retumbar en su oído las palabras de Myouga y una gotilla de sudor rodo por su sien…

Si no aparecían estaba seguro que él sería el primero en desaparecer…

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Volteo aun con los ojos cerrados y se acurruco inconscientemente en el cuerpo que se encontraba a su lado completamente desnudo. Sonrió sabiendo de quien pertenecía ese torso tan perfecto para ella: Inuyasha. Abrió paulatinamente sus ojos y lo miro dormido boca arriba y con una expresión serena que jamás había notado en Inuyasha ¡Kami era la primera vez que lo veía al despertar! Y se sentía tan reconfortante. Coloco su cabeza en el suave pecho de él y sonrió embobada al tenerlo tan cerca. Después de haber pasado tanto sufrimiento por no tenerlo, ella se encontraba con él ¡y en su cama! Completamente desnudos y durmiendo plácidamente. Beso su pecho y poso su mano en el cálido pecho del hombre que respiraba calmadamente, sintió lo latidos de su corazón y no pudo evitar tener un escalofríos por toda su espalda ¡latía con tanta paz que casi no lo creía! Era la primera vez que sentía su corazón en su mano y sabía bien a quien le pertenecía todo él. Lo observo y tomo una gran bocanada de aire que entro por su nariz e hizo saltar a su corazón… su aroma era tan varonil… era una fragancia masculina con mescla a frio y mar ¡realmente agradable!

- y pensar que ahora podre disfrutarlo todos los días de mi vida… -murmuro besando ese cálido cuello.

- ¿y quieres volverlo a disfrutar? –exclamo con la voz grave y placida mientras mantenía los ojos cerrados. Kagome abrió sus ojos con demasía y sus mejillas se ruborizaron al notar que él la había escuchado. Él abrió un ojo y sonrió con sensualidad, haciendo un rápido movimiento y quedando él por encima de ella.- ¿Qué sucede, Kagome? –pregunto con malicia, colocando su mano cerca de la cabeza de la joven y encima de la almohada.- estas ruborizada…

¡Kami, se veía tan sensual así! Trago con fuerza y lo observo con una sonrisa en sus labios. Él coloco una rodilla cerca de la entrepierna de ella y Kagome arqueo su espalda al sentir la a proximidad de sus cuerpos. Los ojos de Inuyasha brillaron al ver la nueva excitación de Kagome y movió mas su pierna haciendo rosar el sexo de la chica con la rodilla de él provocando que Kagome ahogara un gemido de placer mordiendo su labio inferior.

- Inuyasha –jadeo soltando el aire retenido.

- Mmm… -emitió besando delicadamente el valle entre los seños de Kagome.

- es temprano… y… y… -no era capaz de formular oración alguna ya que su encantador novio besaba su pecho y con lo otra mano acariciaba el otro. A él aprecia poco importarle lo que estuviera por decir, porque aunque ella dijera o hiciera algo él parecía inmutarse ante sus reacciones.- la película… -soltó nuevamente el aire.

- olvídala por un momento –asevero recostándose en ella y dejando que todo su peso cayera suavemente en Kagome. Ella arqueo su espalda al sentir como Inuyasha con sus piernas hacia una maniobra para acomodarse en ella y su sexo. Entreabrió un poco sus ojos y diviso por entre medio de sus tupidas pestañas la mirada penetrante de Inuyasha y un brillo lujurioso que la hizo estremecerse y a obedecer a los actos que cometía Inuyasha.

Él tomo un muslo de Kagome y la hizo rodear su espalda con su pierna para que pudiera acomodarse mejor en ella y ella obedeciéndolo y adivinando lo rodeo con la otra mientras sonreía con malicia.

- aprendes rápido… -noto sonriendo.

- claro, aprendí del mejor…

Sus miradas se encontraron e Inuyasha con su miembro erguido atravesó la cavidad de Kagome. Ella arqueo su espalda y agarro con fuerza las mantas de su cama clavando las uñas en ellas, soltando un suspiro mientras que entreabría nuevamente sus ojos y lo observaba: tenía el seño fruncido, su cabeza cabizbaja y sus ojos cerrado con fuerza, mientras trataba de recuperar el aire perdido. Él levanto su mirada y busco sus labios sediento de ella mientras que con otra envestida la penetraba mas afondo, ella no pudo evitar gemir de placer y abrasarse al él mientras que la seguía envistiendo… pero esta vez mas rápido y salvaje que la primera vez. Escuchaba su reparación agitada y los ahogados gemidos roncos que se le escapaban de vez en cuando. Las embestidas cada vez eran más rápidas y Kagome sentía el calor que perlaba y hacia sudar sus cuerpos unidos mientras que él se separaba un poco solo para saborear sus senos que al sentir la lengua de él rosarlos se erguían con rapidez. Mordisqueo uno mientras que con su otra mano acariciaba el otro, eran subes y cálidos cosa que a Inuyasha lo hacían excitarse más. Ella soltó un gritito ahogado al verse en tanto placer y notar que pronto llegarían al clímax. Con un último aliento lo beso con avidez y jugó con su lengua mientras que probaba el cálido sabor de él. Ambos jadearon y sus alientos se mesclaron cuando Inuyasha provoco la ultima embestida de placer haciendo que Kagome volviera a ver esas raras luces de colores al cerrar sus ojos y abrasarse más a él mientras que despierta sentía morirse y tocar el cielo… y luego bajar para encontrarse en los brazos del amor que tanto dolor le causo…

Él se desplomo encima de ella mientras que respiraba agitado y entrecerraba sus ojos ocultando su rostro en el cuello de ella. Suspiro en un último intento de recuperar el aliento y se embriago con el suave aroma a caramelo con frescura que desprendía Kagome. Sonrió al sentirse satisfecho y acaricio su cuello con cortos besos posados en el.

- esto es mejor de lo que había pensado… -jadeo levantando su mirada para ver a Kagome con los ojos cerrados. Elevo sus cejas y parpadeo confundido al ver que ella se encontraba dormida, pero rápidamente descarto esa posibilidad al verla sonreír y robarle un profundo beso. Él con toda la paz del mundo se dejo besar y lo disfruto cuanto pudo, sintiendo como Kagome mordisqueaba suavemente su la vio inferior y lo tironeaba provocando una nueva ola de calor en el…- vasta… Kagome… sino…

Y solo en móvil de Inuyasha. Rápidamente él frunció su seño y con un gran gruñido lo ignoro volviendo su mirada hacia ella.

- ¿no contestaras? –pregunto inocente.

- no quiero… estoy muy feliz ahora para que me vengan a molestar ahora con cosas inútiles… -gruñó volviendo su rostro hacia ella.- ¿en qué nos quedamos…?

- ¿¡pero y si es importante!? –inquirió ella preocupada.- ¿y si algo malo sucedió?

- ¡keh, Kagome, estamos bien¿Por qué molestar nos ahora?

- ¡Inuyasha! –Reprocho frunciendo su seño.- ¡puede a verle pasar algo a alguien!

- ¡hay mujer que molesta eres! –gruño tomando su móvil y contestando. Kagome sonrió satisfecha y lo observo moverse de encima de ella y alcanzar el móvil.- ¿¡que!? –escupió molesto.

- ¡Inuyasha! –contestaron del otro lado.

- mas te vale que sea urgente porque sino…

- ¡ven rápido, para gravar que Myouga está que revienta de la cólera! –advirtió Miroku nervioso al ver su carrera en peligro.

- bien dile que espere, porque ahora estoy ocupado –respondió compartiendo una sonrisa cómplice con Kagome que se la devolvió al instante.

De repente Kagome se irguió sentándose en la cama viendo con los ojos como platos a Inuyasha que fruncía el entrecejo arqueado una ceja. Estaba pálida y bajo la mano del hombro en donde sostenía el móvil para hablar, completamente preocupado.

- ¡Inuyasha, recuerdas que no terminamos de acabar la escena! –declaro asustada y dejando a Inuyasha confundido. Ella frunció su ceño y reboleo los ojos dejándolos en blancos ante la obvia respuesta.- ¡Idiota, solo falta una semana para acabar la película¡Y NOSOTROS NOS…! –Carraspeo corrigiendo y señalándolo.- ¡Y TU ME RAPTASTE EN MEDIA GRABACIÓN!

Inuyasha dejo caer su mandíbula impresionado por lo despistado que era y gruñendo por no notar una cosa tan obvia. Termino su comunicación con Miroku cerrando el móvil y saliendo de un salto de la cama. Kagome imito a Inuyasha y se encerró en el baño dejando a Inuyasha afuera de él.

- Kagome ábreme, yo también tengo que bañarme –grito golpeando con el puño la puerta.

- ¡no, espera! –grito desde adentro.

- ¡pero nos podemos bañar juntos! –dijo con una sonrisa picara en sus labios.- y así terminaremos más rápido…

Escucho el cerrojo de la puerta y sonrió para sus adentros al ver que el seguro había sido quitado. Abrió la puerta y se metió junto con ella en la bañera.

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Entraron al estudio con una gran sonrisa en sus labios y con sus manos entrelazadas mientras caminaban como si nada hacia el director que se encontraba a espaldas de ellos. No era difícil darse cuenta de que se encontraba completamente enfundado ya que se notaba tenso, tenía los puños apretados y el rechinar de sus dientes se escuchaba desde lejos. Observaba una escena que interpretaban Sango y Miroku mientras que gritaba un par de indicaciones y ordenaba a los camarógrafos para tomar de diferentes ángulos la escena. Ellos intercambiaron miradas cuando lo vieron gritar a todo pulmón y lanzar al suelo con fuerza el altavoz que sostenía con su mano.

Un camarógrafo tenia la cámara apagada y Myouga furioso lo regaño hasta hacer temblar al pobre hombre que tragaba saliva con fuerza, tragándose una amarga humillación.

- ¡Hey Myouga¿No crees que estas siendo un poco duro con el hombre? –dijo Inuyasha palmeándole el hombro con su mano libre. El director pareció escucharlo porque cayo de pronto haciendo que en el gran salón todos estuvieran en silencio. Inuyasha encarno una ceja y observo como Kagome lo soltaba y se alejaba lentamente de él. Él la miro extrañado por su comportamiento pero pronto descubriría porque era que ella se había alejado de su lado tan de repente. Myouga volteo paulatinamente y en sus ojos pudo ver el odio que llameaba y lanzaba chispas escudriñando al pobre actor.

Entonces Myouga estallo…

- ¡¡IMBÉCIL EN DONDE ESTUVISTE TODO ESTE TIEMPO!! –Grito ensordeciendo al actor que retrocedió aturdido al verlo casi abalanzarse sobre él.- ¡COMO SE TE OCURRE ESCAPARTE EN MEDIO DE UNA ESCENA Y MAS LLEVÁNDOTE CONTIGO A LA PROTAGONISTA!

- pero… -interrumpió tratando de excusarse.

- nada de peros… la semana próxima tenemos que ya haber terminado de grabar ¡¡y tu maldito desgraciado te vas como si nada!!

- ¡hey!

- ¡¡VETE A TRABAJAR AHORA MISMO!! –ordeno haciendo que Inuyasha cayera al suelo sentado y lo mirara desde abajo. Parecía estar poseído por los demonios: tenía el cabello desordenado, los ojos rojos al igual que todo su rostro y pequeñas gotitas de saliva caían cada vez que él le gritaba con desesperación. Realmente tenía una apariencia de demonio. Inuyasha pestaño repetidas veces cuando vio en un parpadear de ojos una aura enrojecida que rodeaba al anciano.

Cuando al fin Myouga volteo y casi lo acecino con la mirada, se levanto y camino a zancadas temblorosas y grades por detrás de él hasta llegar al lado de Kagome que sonreía y parecía estar tratando de aguantar la risa que de seguro se le escaparía en cualquier momento. Él la fulmino con la mirada cuando ella enfoco sus ojos en él y mostro su mejor mirada de ángel.

- ¿Por qué rayos no me dijiste que esto iba a pasar? –mascullo.

- jajaja, ay Inuyasha, no paso nada ¿Por qué estas así? –pregunto fingiendo inocencia.

- ¡¡maldita, tu sabias que esto iba a pasar y no me dijiste nada!! –y reventó de la cólera llamando la atención de todos los presentes. Kagome sonrió y soltó una pequeña carcajada volteándose para seguir caminando, cuando diviso que alguien se acercaba a ellos, haciendo retumbar el suelo.

- sino vas a cambiarte en este preciso instante… -susurro malévolamente en el oído de Inuyasha asiendo que este ultimo abriera sus ojos y palideciera, tangando saliva con fuerza.- les mostrare a todos lo-que-tu-ya-sabes-que…

Y tan rápido como termino de decir la amenaza Inuyasha salió disparado hacia los camarines al igual que un haz de luz dejando a Kagome y los demás totalmente sorprendidos. Ella volteo para ver a Myouga que tenía una expresión diferente al anciano que ella conocía. Parecía estar poseído por los demonios ó peor aún, parecía ya no ser el mismo. Levanto una ceja dubitativa y se encamino para estar cerca del anciano que parcia echar humo por la nariz.

- eh… hola Myouga-ji-chan

- que es lo que quieres –dijo ronco y áspero. Ella retrocedió un paso cuando él la miro con odio.

- ¡oiga tranquilícese que ya está exagerando! –Reprocho frunciendo su seño.- ¿qué era eso que le dijo a Inuyasha para que saliera de esa manera?

Myouga sonrió con maldad observando el lugar por donde Inuyasha había desaparecido y llevo a Kagome a una habitación que era su oficina y…

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Aun seguía riéndose mientras abría la puerta de su camarín. Con el dorso de un dedo se limpio las lágrimas de la risa que mantuvo durante un gran rato. Era increíble que Inuyasha allá hecho esa foto junto con Miroku y más ¡borrachos! Kami… lo que hace el alcohol. Cerró la puerta tras de sí y camino hasta dejar en el perchero la chaqueta que llevaba puesta. Se observo en el espejo y se arreglo un poco el cabello mientras que se sonreía y tarareaba una canción. Desvió su mirada para un lado de ella, hacia atrás de la puerta que se mantenía cerrada, abrió sus ojos de par en par al ver que alguien vestido completamente de negro se encontraba a espaldas de ella con un barrote en la mano derecha, encapuchado mientras escondía su rostro y cabello mientras al mismo tiempo llevaba una tiara en la boca. Maldición era imposible reconocerlo.

Kagome se alejo de un salto mientras que sentía los golpeteos de su asustado corazón. Se encontraba más pálida que una hoja de papel y con el corazón latiendo a mil. Sus movimientos eran torpes por el susto que tenia. Al instante que ella se movió el hombre se abalanzo sobre ella y con las dos manos teniendo el barrote lo arrojo contra la mesada de maquillaje en que Kagome se encontraba afirmada. Volteo al verla que se encontraba contra la pared del pequeño camarín. Lo observo acercarse a ella y tubo la impresión de que todo se estaba volviendo borroso ¡no¡Se estaba por desmayar de la impresión! No, no podía. Parpadeo repetidas veces y noto que cada vez se estaba acercando más a ella. De la desesperación tanteo algo que estuviera al alcance de su mano pero no encontraba nada y para mejor sus manos no dejaban de temblar. ¡Maldición estaba atrapada! Trago con fuerza cuando él llevaba su mano a la altura de su cintura y de un pequeño maletín color cuero sacaba algo. Ella rápido levanto su mirada y observo sus ojos. Sintió una fuerte punzada en su corazón ¡sus ojos eran grises¡alguien que…! No… no podía ser verdad era…

- Houjo… -jadeo sintiendo que una gotilla de sudor rodaba por su sien.

Él hombre no dijo nada y al fin saco un trapo blanco que parecía ser un pañuelo. Ella se estrecho más contra la pared y cerro sus ojos deseando que alguien llegara a salvarla… que él llegara. La mano del hombre cubrió la nariz y la boca de ella. Kagome trato de zafarse de su agarre poniendo sus manos en el brazo del hombre pero él era más fuerte que ella y mientras más luchaba, más fuerte él presionaba ese trapo que tenía un olor fuerte y raro, como…

Cayó al suelo ya inconsciente. El hombre sonrió y suspiro mientras se sacaba la tiara y la capucha tirándola al suelo. Suspiro y seco el sudor de su frente con el dorso de la mano mientras se arrojaba a una cilla cercana. Tiro su cabeza para atrás y volvió a observarla. Hasta en las peores condiciones ella era hermosa… lástima que nunca pudo tener ni un minuto con ella.

- perra estúpida… -mascullo.- ahora solo falta que lleguen y te lleven… será divertido y ese estúpido pagara todo lo que siempre me hizo.

Bien una parte del plan estaba ya hecha solo faltaba la parte en que Kikyuo llegaba y se la llevaran a un lugar lejos de aquí y así jugar un poco con ella. Capas que no sufra sino… lo disfrute…

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Sentía como su cuerpo le pesaba y la cabeza le dolía con mil punzadas. Estaba adolorida. Completamente atada y ciega…

"¿atada y siega?" –se "trato" de observar pero al estar cubiertos sus ojos era completamente imposible.

Se movió para los lados pero lo único que lograba era sentirse más atada. Movió sus manos pero los nudos en sus muñecas se ajustaban más y le raspaban su delicada piel ¡rayos como dolía! Hizo una mueca de dolor y volvió a intentarlo pero de nada serbia. Un recuerdo apareció en su mente como un rayo de de luz: había visto a Houjo atacarla.

- no… -murmuró dándose cuenta de lo que acababa de suceder. Houjo la había atacado a ella pero ¿Por qué?

- oh… veo que despertaste… -se escucho una voz femenina. Sus sentidos se pusieron alerta y con el corazón en la boca quiso retroceder, pero le era imposible.- oh… la dulce niña quiere escapar.

- ¿Quién eres y que es lo que quieres? –demando frunciendo su ceño.

- creo que no tendrías que pedir cosas que después pudieras arrepentirte.

Maldición no podía ver nada y lo único que podía hacer era escuchar la voz de esa mujer. No se escuchaba nada solo la voz de la mujer que parecía estar sonriendo por el tono de su voz. Volvió a moverse pero no podía deshacer esos malditos nudos.

- oh… la pequeña Kagome, quiere soltarse –bufo fingiendo estar enternecida.

- ¡¡suéltame en este mismo instante!! –gruño.

- ¡¡no tienes el derecho de pedir nada!! –grito bofeteando la mejilla de Kagome. Sintió el dolor de su mejilla y con la fuerza que volteo su cabeza a un lado. Ahora si estaba asustada esa mujer parecía estar furiosa, pero la joven actriz no sabía el porqué la habían raptado. ¡Oh maldición! La segunda vez que la raptaban. Pero bueno al menos Inuyasha solo quería hablar con ella y no golpearla como esta mujer.

- Kikyuo… -se escucho una voz por detrás de la mujer.- no puedes golpearla

- ¿¡y porque no!? –Pregunto con fuerza.- ¡si ella es mi rehén…! Puedo hacer lo que quiera con ella –y esto último lo dijo con más énfasis.

Sintió, como, sin el más mínimo cuidado la mujer le quitaba la venda de sus ojos y la arrojaba con fuerza. Kagome vio un rayo de luz que la segó por un momento, pero luego después de parpadear por un momento, pudo ver con más claridad el lugar. Su corazón se estremeció cuando vio el lugar. Era una bodega vieja y maltratada, todo estaba en penumbras a acepción de donde se encontraban ellos. Había una lámpara en su cabeza que solo lograba iluminarla a ella y a la mujer que tenía en frente. Desvió su mirada a la mujer que tenía en frente y sintió unos escalofríos que recorrían su espalda y terminaba en la raíz de sus cabellos. ¡Era la misma mujer que se cruzo en el departamento de Inuyasha ese día que ella lo descubrió con otra mujer!

- ahora sí estas asustada… -dijo con ternura.- pues esto no es nada con lo que te aremos…

Trago con fuerza mientras sentía que una vez más todo se volvía borroso. Sentía calor, un calor incomodo mientras que con una brisa de viento todo su cuerpo se estremecía. El hombre que se encontraba a atrás de la mujer se acerco más y la luz ilumino su rostro. Quiso retroceder ejerciendo fuerza con sus piernas pero al igual que sus manos estaban atados ¡era Houjo y se encontraba con esa mujer!

- ¡¿Qué es lo que quieren?! –pregunto en un jadeo lleno de temor.- ¡¿¡¡porque me tienen aquí!!?!

- ¡¡te dije que no tienes el derecho de pedir nada!! –mascullo la mujer volviendo a bofetearla.

- ¡Kikyuo! –dijo Houjo tomándola de la muñeca pues ella pensaba volver a abofetearla.

- ¿¡ahora estas de su lado!? –le grito soltándose de su agarre. Houjo abrió sus ojos asombrado cuando noto la desorbitada mirada de Kikyuo, parecía estar poseída ó peor aun… loca.

Kagome sintió el sabor metálico de su sangre tibia que corría por su labio inferior, pues al ser tan fuerte la bofetada ella inconscientemente se mordió el labio para no surtir tanto dolor, pero lo único que consiguió fue lastimarse ella misma. Observo asombrada el comportamiento de Kikyuo y por un momento se le hizo familiar ese nombre… pero ¿Por qué?

La mujer termino de discutir con Houjo y Kagome sintió como su corazón se volvía a acelerar al verla empujarlo con fuerza hacia atrás. Trago con dureza cuando diviso que esa mujer llamada Kikyuo sacaba de debajo de su ropa una pequeña daga y la apuntaba hacia el hombre. Todo se volvía nubloso una vez más pero esta vez no era por desmayarse sino que eran sus lágrimas las cuales no la dejaban ver con claridad. Kikyuo empuño su daga hacia Houjo y se la clavo en el estomago.

- ¡¡¡¡HOUJOOO!!!! –grito mientras que sus voz se quebraba.

Él cayó al suelo mientras que trataba con su mano temblorosa que la sangre no saliera, pero parecía imposible pues la sangre salía a choros de su herida. Sus ojos se encontraban desorbitados y observaba a Kikyuo quien sonreía y doblaba un poco su cuello para ver de otra forma a Houjo quien luchaba por respirar. El joven desvió su mirada a Kagome que sollozaba y gritaba su nombre revolviéndose en la silla en donde estaba, capas, para querer salvarlo. Ya no la escuchaba, lo único que podía hacer era sentir el dolor de la herida que Kikyuo le había hecho. Comenzó a toser y atragantarse con su propia sangre mientras que su vista se nublaba… cada vez los gritos de Kagome se asían mas suaves y sus ojos se serraban… teniendo como última imagen a la joven actriz que lloraba… por su muerte…

- ¡¡HOUJO!! –grito por última vez mientras que las lagrimas salían a choros de sus ojos.

- ¿Por qué lloras? –dijo observándola desde su hombro. Kagome la miro sorprendida al ver que no tenía ninguna reacción en su rostro ó algún arrepentimiento.

- tu… tu… -tartamudeo.

- yo no lo mate… fuiste tú… porque si no te hubieras metido con Inuyasha nada de esto estuviera pasando –exclamo ya volteando todo su cuerpo y mirándola desde su altura. Sonrió con maldad en su rostro y mostrando la daga a Kagome quien quiso tocar su cuello para protegerlo.

Ahora si debía temer… pues cuando Kikyuo volteo hacia ella la expresión de su rostro parecía la de una persona loca. Su mirada estaba desorbitada y un poco de sangre manchaba su rostro haciéndola ver más terrorífica que nunca…

- ahora aprenderás… -susurró con maldad.- que las cosas de otras personas no se tocan…

Si… era hora de temer…

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Inuyasha poso su mano en el camarín de Kagome. Estaba tranquilo a pesar de la dichosa amenaza de su jefe. Suspiro sabiendo que de alguna manera tendría que quitarle esa maldita fotografía si quería seguir viviendo en este mundo y mirar a la cara a su querida Kagome. ¡Maldición¿Qué diría ella si la viera? De seguro ya no quisiera estar más con él… ó pero a un ¡pensaría que sería gay¡NOOOO¡Mierda! De alguna manera debería arrebatarle esa fotografía a Myouga.

Cerró sus ojos sintiéndose cansado de siempre tener que pagar por las boberías que hacía. Jamás volvería a beber una copa de alcohol con Miroku ¡nunca más!

Abrió sus ojos y sintió que el alma se iba de su cuerpo. Todo el camarín de Kagome estaba hecho un caos, las cosas se encontraban tiradas en el suelo. Se notaba que hace minutos había sucedido una gran pelea. La mesada de su maquillaje estaba partida a la mitad al igual que él espejo. Su respiración se volvió forzosa y su corazón golpeaba con fuerza su pecho. ¡Maldición en donde estaba Kagome! Entro corriendo al lugar sintiendo como todo su cuerpo temblaba ante la impresión del momento. Si este era el camarín de Kagome algo malo tuviera que haber pasado. Miro hacia todos los lados y un mal presentimiento invadió su mente… ¿la habrían raptado?

- hey Inuyasha, Myouga… -Miroku se detuvo al ver el lugar en donde se encontraba Inuyasha. Al igual que el actor se quedo mudo ante el impresionante desorden que se encontraba allí.- ¿que sucedió? – dijo cerio mientras entraba al lugar.

- no lo sé…

"¡Kagome!" –pensó escudriñando el lugar con su mirada.

- mira una carta –señalo Miroku y antes de que pudiera tocarla, Inuyasha la estaba leyendo.

Su corazón dio un vuelco al reconocer la letra…

- esto no puede ser verdad…

Continuara…

N/A: ¡Kami! Es increíble lo que mi mente saca cuando esta descansado ¿no? Jajaja siii… bueno haber… Mi intención no era que haya lemmon en este cap, pero las cosas salieron a si… y no las voy a cambiar T.T… deben estar felices por mi lemmon… pero la verdad es muy difícil para mí… así que, no, muchas veces en mis fic los voy a poner ¿capichi? Bueno como sea… uffs… ya llega el final sisisi, este es el ante ultimo cap, en el próximo es el final ¿Qué corto no? ñ.ñ ¡ah¿Pensaron que el ayudante de Kikyuo era Naraku? Jajaja naaa, en este fic la rata de alcantarilla no va a aparecer n.n y Giuly ¿Qué te pareció? Jajaja inesperado ¿no? ahh… que bien se siente una… jejeje chau…

Dulce Kagome Lady