Los personajes de esta historia no me pertenecen.

No obtengo beneficio alguno por escribir esto salvo mi propio entretenimiento.

AVISO: Este fanfic será YAOI (y lemon), si este género no te interesa o te resulta desagradable no lo leas y punto, comprendo perfectamente esa postura. Máscara/Mü.

Este capítulo tiene Lemon, aqui queda el aviso.

Capítulo 14. Derroche

Máscara de Muerte tenía los nervios a flor de piel, caminaba por su templo sin un rumbo u objetivo. Pronto se le quedó pequeño y se sintió claustrofobico, empezó a fumar y hacer espirales y ceros con el humo, inquieto.

Mü llegaría en cualquier momento.

Era una cita, una endemoniada cita. Máscara se mesó el pelo hasta el punto de hacerse daño. Una cita.

Después del ataque del espectro, después de... de la felación que Mü le había proporcionado... Máscara había estado soñando... o mas bién recordando todo lo que había ocurrido aquellas semanas, tratando de darle un orden y un sentido.

La realización había llegado cuando recordó su rescate en el Yomutsu. Y descubrió que ya no sentía rencor por ello... solo alivio por haber sido salvado por Mü. Igual al alivio que había sentido cuando le había visto llegar al templo, cuando las polillas del espectro les habían acosado.

El tiempo que había pasado en el templo de Aries había sido extraño, perturbador, estresante, pero también había sido agradable. Y placentero.

Cuando había sido despertado por Mü para comer se había sentido profundamente cortado, tan inquieto que había preferido fingir que no estaba del todo despierto. De pronto, en aquellos días que había pasado en el templo de Aries, su percepción del caballero de oro había ido cambiando notablemente.

Cuando había vuelto a quedar solo en el dormitorio había seguido dandole vueltas a todo. Cuando Monarch de Myrmecophile les había atacado... la llegada de Mü le había llenado de esperanza. Estando juntos bajo el ataque de las polillas, con Kiki en sus brazos, y Mü a su lado, protegiendoles a todos... no había deseado otra cosa que ayudarle.

Había derrotado a Monarch. Pero Máscara sabía que no había sido solo odio por el espectro o supervivencia, había querido proteger a otras personas, había querido proteger a Kiki, con su risita infantil, con su inocencia traviesa, con sus ojos abiertos al mundo sin juzgarlo. Y había querido proteger a Mü.

Confía en mi. Eso le había dicho a Mü, y este, este había confiado en él.

Y después Mü no solo le había agradecido su ayuda¡le había defendido frente a los demás!. Mü le había salvado la vida a riesgo de la suya, le había dado cobijo en su templo, le había confiado a su discípulo, le había apoyado... y le había dado un placer gratuito, falto de egoismo alguno.

"¿Qué te retiene?"

¿Cómo podía resistirse?. Máscara había despertado una segunda vez mirando la gentil sonrisa de Mü y se había sentido inundado de una felicidad genuína que nunca antes había sentido. Mü le había dado mucho a cambio de... nada. Podía sentirse seguro con él. Quería más de esa luz.

"Me siento bien cuando estoy contigo."

Máscara se puso rojo como la grana pese a estar solo y aplastó el cigarrillo contra uno de los rostros. ¿Realmente le había dicho eso a Mü?. Había estado realmente pletórico como para haberse confesado tan precipitadamente. No era que se arrepintiera de decirlo solo... le sorprendía. Rió nerviosamente tratando de calmarse. Lo hecho hecho estaba, se había sincerado con Mü, y ahora tenía una cita con él, una comida. Y quizá también una cena... y quizá también...

Su sonrisa se ensanchó inconscientemente, se sentía como un adolescente pero no le importaba, esta vez no. Olvida el pasado, el presente tiene un aspecto demasiado maravilloso, se dijo.

El pasado no está tan lejos.

Máscara frunció el ceño.

Estamos aqui, lo sabes bien.

El caballero de Cancer blasfemó y se alejó, en realidad no podían hablar, no estaban allí. Pero Máscara temía que a traves de su ataque habían quedado ecos de sus almas. Estúpidos cadáveres rencorosos.

El pasado no está tan lejos. El presente es circunstancial. El futuro es inevitable.

Malditos fantasmas de caballeros muertos.


Mü sintió que se le revolvía el estómago al llegar al templo de Cancer. Los rostros del suelo, de la pared, eran máscaras de agonía interminable, hombres, mujeres y niños, condenados en aquellos aterradores muros.

Se controló y continuó su camino en el interior del templo.

- ¿Máscara?

El mencionado se asomó casi inmediatamente. No portaba su armadura, al igual que Mü, el caballero de Aries apreció el cambio en el cosmos de Máscara, no era hostil, seguía siendo un cosmos árido pero no tan agresivo como lo había sido días atras.

- Oh... Mü...- El nerviosismo de Máscara resultaba evidente en sus gestos.- Yo... pasa, pasa al interior.

Mü se alegró de comprobar que la macabra decoración se reducía a las antesalas del templo, las habitaciones cerradas del interior eran como las de cualquier otro templo. La decoración era casi inexistente, no había adornos o recuerdos, el mobiliario era el mínimo y funcional, sin sentido de la decoración o el estilo. El comedor era una mesa y una silla, de hecho Máscara había tenido que llevar un sillón hasta la mesa, resultando evidente que nunca había tenido invitados a comer.

- Siento lo del sillón, es que...

- No importa.- Mü tomó asiento tranquilizándole.

Máscara se sentía extraordinariamente torpe. Sirvió la comida, una ensalada de tomate y de segundo plato solomillo, se sentó y se preguntó que se suponía que se decía en una cita.

- ¿Cómo está el mocoso?.- Preguntó al fin.

- Kiki está bien, le impresionaste mucho, ahora no deja de entrenarse.

Máscara sintió que se hinchaba de orgullo y empezó a comer con una sonrisa de autosatisfacción.

- Máscara... los rostros de la pared, creí que los habías destruido.

- Siempre vuelven.- Máscara sacó una botella de vino y les sirvió a ambos. Su expresión se había endurecido con la mención de los rostros.

- ¿Vuelven? Creía que... oh.- Mü comprendió.- No están aqui por tu voluntad.

El caballero de Cancer se encogió de hombros.

- Estan aquí porque los maté... y eso es todo.

Mü se preguntó si había sido buena idea quedar a comer en la casa de Máscara y no en la suya, no obstante le agradaba saber que Máscara no tenía aquella horrenda decoración por que le gustase, al menos ahora.

- Son el pasado.

Máscara asintió vigorosamente y finalmente le miró a los ojos.

- Si, son el pasado, nada más.

No tenía porqué sentirse incómodo. Máscara se llamó estúpido, solo estaban comiendo juntos, como otras veces, de acuerdo, no estaba Kiki, pero eso no era importante.

- ¿Cómo supiste que debías regresar?

Mü dejó de cortar el filete con sorpresa por la pregunta.

- Cuando Monarch nos atacó¿como lo supiste¿te llamó Kiki?

- No.- Mü se entristeció.- Monarch había atacado antes en Jamir, destruyendo un pequeño asentamiento de Lemurianos.

- Oh.

- Los mató a todos.- Mü sintió que sus ojos se humedecían al recordar al masacre.

El caballero de Cancer ladeó la cabeza.

- Bueno, supongo que ahora están en un lugar mejor.

- ¿Qué?.- Mü se sintió insultado por el tono despreocupado de Máscara.

- Si, ya no sienten dolor, hambre o frio, y si murieron todos, ahora están todos juntos.

- Pero están muertos.- Replicó Mü con indignación.

- Todo el mundo se muere.

- No todo el mundo es asesinado.

- ¿Cuál es la diferencia?

Mü quisó levantarse, gritar, pero súbitamente se percató de algo. No había maldad en las palabras de Máscara. Sus palabras no eran fruto de la maldad, la crueldad o un simple deseo de herirle. Realmente le parecía que no tenía sentido entristecerse.

En un lugar mejor. Realmente Máscara creía en eso.

Estaba tan familiarizado con la muerte, sintiendo siempre el Yomutso, que era natural que considerara la muerte como algo diario y simple que no merecía un pensamiento más. ¿Cómo iba a valorar la muerte de treinta lemurianos cuando era consciente de la muerte de miles de personas cada hora?. De pronto Mü se dió cuenta de que el egoista era él.

Mü dejó de lado la ira para sentirse intrigado. No debía tomarselo como algo personal.

- Supongo que la diferencia es que una muerte natural responde al ciclo de la vida y el asesinato es un corte de esta.

- En el ciclo de la vida el asesinato es algo natural.- Replicó Máscara con una sonrisa maliciosa, pero no cruel.- Los animales se matan unos a otros constantemente.

- Para alimentarse.

- Los leones se comen a las crias de los otros leones, los matan a todos sin tener que comérselos.

- Por supervivencia, es...- Mü se mordió el labio inferior y sonrió viendo a donde le llevaba Máscara.- La ley del mas fuerte.

Máscara saboreó la victoria como un niño.

- Exacto.

Mü entrelazó los dedos frente a él con una sonrisa, le gustaban los debates morales, la idea de tener uno con Máscara, un auténtico debate de filosofías diferentes, le resultaba energético.

- Eso hay que discutirlo.

- Si tu lo dices.

La comida se alargó con café y té hasta las cinco de la tarde en medio de conversaciones y debates. A Máscara le gustaba discutir, Mü prefería llamarlo debatir, pero venía a ser lo mismo.

- Máscara... ¿alguna vez has tratado de detener un alma?

El otro hombre se quedó claramente confundido.

- En el pozo de Yomutsu¿alguna vez has tratado de impedir que un alma se lanzara al pozo del infierno?

Máscara miró el negro café y a Mü repetidas veces, finalmente contestó.

- Una vez... pero las almas del Yomutsu, no pueden ver u oir, y son intangibles. No puedes detenerlas.

- Entiendo.- Mü no preguntó quien había sido el alma, pero Máscara contestó de todas formas.

- Ni siquiera recuerdo su nombre. Eistibus solía hacerme competir con otros niños, el ganador seguía siendo su discípulo y el perdedor moría.

El caballero de Cancer suspiró y terminó su café. Mü le puso una mano sobre la suya y Máscara se la apartó con brusquedad.

- No necesito tu compasión.

- No tienes mi compasión, tienes mi empatía.

- ¿Cuál es la diferencia?.- Preguntó arisco.

- Se compadece a los débiles, solo un necio te compadecería, la empatía es sentir lo mismo que otra persona, o ser sensible a su dolor. Eres mi igual.

No podía haber dicho nada mejor. Máscara se puso en pie, se acercó a Mü y se inclinó sobre él con gesto severo.

- No soy tu igual.

- Máscara tú no...

- Sssht.- El caballero de cancer le puso un dedo sobre los labios.- Pero voy a luchar para serlo.

Mü quería decirle que ya eran iguales pero... no podía con el índice de Máscara sellando sus labios. Claro que...

Máscara iba a hacer mas declaración de intenciones, pero entonces su dedo fue absorvido por la boca de Mü, y deliciosamente lamido y chupado entre aquellos rosados labios.

Máscara se quedó aturdido mirando a Mü y apenas pudo tartamudear.

- Oh... eh... tú... cielos, Mü... ¿sabe alguién en el Santuario que no eres un... un asceta?

- Nunca he dicho serlo.- Replicó Mü dejando salir el dedo de entre sus labios con malicia.- Ni tengo interes en serlo.

- Lo pareces.- Replicó Máscara aun sin moverse.

- Las apariencias engañan.

Mü sabía bien lo que decía, pues esa frase podía aplicarse a las dos personas allí presentes. Cogió a Máscara por la camiseta y le hizo descender más, hasta que sus labios estuvieron rozándose.

- Pero creo que eso ya lo sabes.

- ¿Y no preferirías estar con alguien más noble, justo y bueno?

Mü le besó levemente, y le mordisqueó cuidadosamente el labio antes de contestar a la estúpida pregunta.

- Supongo que sí. ¿Y que hago aquí entonces?

- Me confundes con otro.- Susurró Máscara.

- ¿Y no preferirías tú estar con alguien más pragmático, cínico y de ética cuestionable?

Máscara le acalló besándole con la misma intensidad que Dohku había interrumpido el día anterior.

- Si quisiera eso me miraría en un espejo. No estoy interesado.

- Eres muy duro contigo mismo.- Mü se levantó de la silla para estar cara a cara con Máscara.

- Tonterias, soy realista.

Mü le besó ambos andaron, o mas bien se tambalearon hasta chocar con una puerta, Máscara maniobró torpemente hasta dar con la manilla y abrir el dormitorio. Tratabilearon hasta la cama, donde Máscara se dejó caer con Mü sobre él.

El caballero de Aries se permitió echar un vistazo a su alrededor, el dormitorio de Máscara era tan austero como el resto de la casa, y la cama tampoco era muy grande... pero más que suficiente para lo juntos que iban a estar.

Se acomodó sobre Máscara y tiró de su camisa.

- Esto tiene que irse, Máscara.

Máscara estuvo más que dispuesto a hacer caso de la sugerencia, se volvió sobre el otro para quedar sobre el caballero de Mü y se desbrochó la camisa a tirones, ansioso por volver a ser libre de besar aquellos sedosos labios y mucho más de aquella piel.

Mü se abrió la túnica y aguardó tendido en la cama, con Máscara arrodillado entre sus piernas, mirándole con lujuria.

Máscara se relamió, Mü estaba tumbado, semidesnudo, con el cabello lila como una aureola, sus ojos nublados de deseo y sonriéndole, a él, mirándole directamente.

Su piel era tan blanca... tan inmaculada... Máscara se inclinó y le besó, no tan intensamente, con mas intención, queriendo saborear cada instante, recorrer sus labios y su boca, memorizar el roce de sus lenguas.

Recorrió la blanca piel, acariciando y besando, escuchando cada suspiro, cada gemido, atento a los gestos y sonidos. Retiró los molestos pantalones de su camino y besó las ingles hasta el enhiesto miembro.

- Máscara... no me tortures...

- Te gusta.- Replicó Máscara.

Máscara acarició los testiculos enrojecidos y lamió dedicadamente el pene, sin rozarlo siquiera con los labios, solo la punta de la lengua. Mü movió las caderas desesperadamente pero las manos de Máscara le sujetaron la cintura con firmeza, conteniéndole sobre el lecho.

- Nts nts... que poca paciencia.- Bromeó Máscara.

- Me... me gustaría verte... en mi lugar...- Jadeó Mü.

- Seguro que si.- Máscara intensificó sus atenciones con los labios.

Un golpecito en la cabeza le hizo alzar la vista y encontrarse conque Mü le tendía un tubo de plástico. Máscara frunció el ceño pero un instante después comprendió, Mü realmente estaba preparado. Aunque no pudo evitar su curiosidad al coger el tubo.

- ¿Wet gel lubricant?

Mü le dirigió una mirada indignada, aunque en realidad le divertía el modo en que Máscara parecía sorprenderse siempre con cada avance.

- ¿Qué esperabas?

- No se... supongo que no me acostumbro a que...

- ¿A que yó sea sexualmente activo?.- Mü realmente disfrutaba descolocando a Máscara.

- Supongo.- Máscara abrió el tubo y lo extendió en su mano.

- Tú por otra parte también me sorprendes... tan recatado.- Le dedicó una caida de ojos.

- No soy recatado.- Gruñó Máscara, si bien sus dedos fueron delicados al deslizarse entre las firmes nalgas.

- Yo creo que si, tan vergonzoso...

- No lo soy.

Máscara presionó en la entrada con los dedos cubiertos por el lubricante, acariciándola y rodeándola hasta que la sintió temblar. Mü gimoteó a viva voz, aferrando la sábana entre los dedos. Finalmente sintió un dedo dentro de él, y luego otro... gimió y apenas tuvo que esforzarse por relajarse, Máscara estaba siendo realmente gentil, Mü sintió una punzada de celos al pensar que probablemente Afrodita le había inculcado bien el tema de la lubricación y el cuidado que se debía tener en el sexo anal.

- ¿Cuánto hace desde la... ah... la última vez que estuviste con... uh... con Afrodita?

- La última vez fue en la reunión de caballeros de oro tras la resurrección.

- Aja... mmmh... ah...

- ¿Celoso, Mü?.- Máscara no sabía si molestarse o sentirse halagado de haber provocado aquellos celos injustificados.

- No estoy celoso... mmmh... pero yo... uuh... no comparto...

Máscara dió un juguetón lametazo al brillante glande y retiró cuidadosamente los dedos del interior de Mü. Se quitó los pantalones y embadurnó su miembro con abundante crema, estremeciéndose por el frio contacto del transparente fluido.

Mü flexionó las rodillas y abrió más las piernas, ofreciéndose a su amante. Máscara le miró con la boca abierta, transfigurado por la carnalidad desplegada ante sus ojos, Mü se ofrecía a él con aquel gesto tan desvergonzado. Era tan pornografico.

- ¿Sólo vas a mirar?.- Mü se sonrió, aunque estaba completamente ruborizado, y orgulloso, de ser observado con tanta intensidad y obvia lujuria.

- Cielos... creeme, no podría.

Máscara se acomodó entre las piernas deliciosamente abiertas para él y se posicionó en la entrada del cuerpo de Mü apoyando las manos en sus caderas.

El caballero de Aries tomó aliento, esperando la entrata. A decir verdad había esperado algo rudo, y se sorprendió cuando Máscara le penetró con lentitud casi agonizante, moviéndose dentro de él centimetro a centímetro. Mü gruñó al sentir el ensanchamiento, el calor de la penetración llenándole con una oleada de placer incómodo, pero placer.

Máscara estaba en una cámara de tortura, estaba desesperado por moverse pero le aterraba la idea de correrse demasiado rápido. Mü le envolvía tan fuerte...

Mü jadeó y movió las caderas arrancando un delicioso gemido a Máscara.

- Muevete... por favor... más.- El tono de súplica de Mü era enloquecedor.

Salió lentamente y volvió a entrar, más rápido. Así debía ser el cielo, Máscara cerró los ojos, el calor, la estrechez, los gemidos de Mü, su voz, no pudo contenerse y el ritmo de sus embestidas aumentó hasta convertirse en un eco de su desbocado corazón, tratando desesperadamente de satisfacer aquel primitivo deseo.

Y a juzgar por los sonidos que Mü estaba produciendo, su agitada respiración y el modo en que movía la cabeza de izquierda a derecha, su cabello desparramado en el lecho y su rostro, él también estaba disfrutándolo.

Máscara lo sintió llegar, como si cayera por una cuesta y no pudiera parar de rodar, el orgasmo acumulándose para estallar. No... no tan pronto, aun no. Murmuró incoherencias entre gemidos y se acostó más sobre Mü jadeándo contra su cuello y tratando desesperadamente de controlar sus movimientos para relantizarlos.

- Oh diosa... no puedo... no...

Mú le rodeó con las piernas, comprendiendo, Máscara maldijo, obviamente tratando de contener el inminente orgasmo ralentizando el ritmo.

- Máscara...

- Mmh... buff... ah... ¿qu... qué?

Se veía delicioso tan ruborizado, cubierto de sudor, con el pelo gris aplastado y la boca entreabierta, Mü le mordió el lóbulo de la oreja y empujó con las caderas haciéndoles gemir de nuevo a ambos.

- No es pronto, maldita sea.- Le gruñó con una mezcla de indignación y diversión que tan habitual le resultaba al tratar con Máscara.- Deja de... de contenerte... dame... ¡dame más!

Cuando terminaran... y después de una siesta, Mü pensaba ir a ver a Afrodita y preguntarle un par de cosas acerca de que demonios había hecho con Máscara para producirle ese temor a la eyaculación precoz.

Máscara gruñó, con liberación en vez de esfuerzo y volvió a embestir con ferocidad, moviendo a Mü en el colchón y haciendo que la estructura entera crujiera a su compas. El caballero de Cancer echó la cabeza hacia atras en un último y grave gemido de placer en tanto el climax le recorría con toda su fuerza. Embistió con fuerza derramándose dentro de Mü. En medio de su marea de liberador placer sintió el alivio de saber que también Mü había encontrado su orgasmo al sentir la humedad entre sus cuerpos y las contracciones en torno a su miembro ya flácido.

Mü jadeó y se relajó por completo debajo de Máscara, estremeciendose apenas ligeramente cuando este salió de su cuerpo y se tendió a su lado.

- Ha estado muy bien.- Le comentó, claro que no necesitaba hablar, tenía una clara satisfacción en la cara.

- Si...- Máscara aspiró profundamente el olor de la habitación, sudor y sexo.

Era un silencio agradable, todo se había calmado, se miraron con ojos somnolientos y sonrisas un tanto estúpidas en la cara. Finalmente Máscara le pasó un brazo por encima en un gesto posesivo y protector y en unos instantes su respiración profunda y acompasada indicó que se había dormido. Mü se removió un poco limpiándose de los fluidos con un pañuelo y después se acurrucó contra su amante.


Mü se desveló, no sabía si ya era de noche, dada la falta de ventanas del templo interior de Cancer. Se levantó apartando cuidadosamente el brazo de Máscara, su amante gruñó en sueños y se volvió entre las mantas, pero no se despertó.

Necesitaba ducharse, y airear la habitación. Mü abrió la puerta del dormitorio, agradeciendo que se hiciera corriente casi de inmediato, salió al pasillo y buscó el lavabo, finalmente lo encontró, algo desordenado por cierto.

Después de una revitalizante ducha Mú decidió vagabundear un poco por el templo de Cancer. Todo era tan... impersonal, no había fotos o recuerdos, el desorden no era evidente unicamente porque había pocas cosas que desordenar.

Sintió un escalofrio. No era físico, sino espiritual. Miró bajo sus pies, aquello era el centro del templo de Cancer exactamente, en la losa estaba grabada la constelación. Mü se arrodilló y palpó la losa, era una entrada al sótano del templo. Tocó uno por uno los puntos que representaban las estrellas y con un crujido la losa se levantó, no levantó polvo, lo que indicaba que se utilizaba.

Oscuridad. Mü sintió el frio en el alma, como un puñal en el corazón, un cosmos lánguido, como el de los moribundos, llegaba del subterraneo.

No debería bajar allí, quién sabía que había allá abajo.

No obstante antes de darse cuenta sus pies descendían por las escaleras.


Nota de la autora: Muchas gracias por los reviews a todos, son toda una alegría. Terminé los trabajos de la universidad y ahora soy liiiibre, libre para escribir lo que quiera¿a que se ha notado en el fanfic mi alegría? ; )

Y en el proximo capítulo se descubre el secreto, tachan tachan...