Capítulo XIV: Clues and news.

Hermione observó que Ron ya estaba durmiendo, recuperándose de la dipartición que había sufrido al tener que realizar dos apariciones en un margen de tiempo que fue insuficiente para que lo hiciera correctamente. Del Ministerio a Grimmauld Place, y de Grimmauld Place a un lugar que a Hermione se le ocurrió de improviso: el campo donde se desarrolló el Mundial de Quidditch al que habían asistido antes de comenzar su cuarto año. Alguien había logrado colarse con ellos, y pesar de haber revelado su guarida, no tuvo más opción que dejarlos allí y escapar antes de que fueran descubiertos. Aún sentía su respiración agitada. Había sido un exceso de adrenalina, seguido de un exceso de horror y preocupación al ver que Ron se estaba desangrando. Y tenía todas esas emociones guardadas dentro de ella. No podía decirle nada a Harry, ni manifestarlo de alguna forma, pues él apenas le dirigía la palabra. El día anterior, con la discusión sobre Snape, había quedado bastante molesto, y nada de lo que Hermione le dijo, le hizo cambiar de parecer. No intentó hacer ningún esfuerzo para que se quedara, a diferencia de Ron, quien luego de discutir con Harry, quiso salir corriendo en búsqueda de la castaña para que se quedara.

-Déjala, Ron—Dijo Harry, enfadado, al ver las intenciones de su amigo.

-¿Quieres que se vaya?

-Ella quiere ir en busca de su "noviecito"… déjala que vaya tranquila.

-¿Quieres que se vaya?—Insistió el pelirrojo.

-No me importa—Su molestia permanecía inalterable-Estando enamorada de ese idiota, la utilidad de Hermione pierde su valor al confiar en él.

-Por los calzones de Merlín, Harry, ¿qué mierda estás diciendo?

-Está enamorado de Snape, confía en él… ¡Tú la viste! ¡Feliz porque va a poder cuidar de sus amigas!-Bufó—Está loca.

-Sí, amigo, es raro… pero deja que piense lo que quiera. Si quisiera lavarnos el cerebro, tendrías razón en comportarte así, pero nuestras discusiones son las que hacen que caigamos de nuevo en el tema.

-Oh, gracias por no culparme del todo.

-Todos tenemos nuestra cuota de culpa… Pero no por eso deberíamos dejar que Hermione se vaya.

-¿Y tú crees que se va a ir? Ella solo está haciendo este drama para que los dos salgamos corriendo detrás de ella a suplicarle que no se vaya, pues no podemos vivir sin ella.

-Es la verdad, y ella lo sabe. Pero, diablos, Harry, ¿tú crees que es muy cómodo para ella tener que soportar todas estas conversaciones? ¿Por qué simplemente no la ignoras?

Ron no tenía cabeza para seguir con esa discusión sin sentido. Incluso para él había sido tedioso tener que escuchar las mismas tonterías de Harry. Le molestaba todo lo relacionado con Snape, sí. Encontraba que era una locura que Hermione pudiera confiar en Snape, pero al ver la actitud de su amiga, y recordar las conversaciones que antes habían tenido, se limitaba a no dejarse afectar con el tema, ya que no les favorecía ni perjudicaba en la búsqueda de los horrocruxes, solo en el ámbito de la convivencia. El objetivo de los tres era encontrar los horrocruxes. Harry no se daba cuenta que lo estaba estropeando.

-Hermione… ¿Hablabas en serio cuando dijiste que te irías?

La muchacha permaneció inmóvil en el sofá que estaba en la salita principal. Ron se posó frente a ella para observarla. Sus mejillas sonrosadas se iluminaban con las lágrimas que caían sin cesar de sus ojos.

-No, en realidad lo dije para que vinieras corriendo detrás de mí y me dijeras que ni Harry ni tú pueden vivir sin mí—Ron enarcó una ceja—Sí, los escuché, escuché a Harry. ¿Qué sentido tiene seguir aquí?

-Hemos estado planeando casi un mes infiltrarnos en el Ministerio para conseguir el relicario.

-Pero seguramente podrán hacerlo sin mí.

-Hermione, por favor… ignora a Harry.

-¿Por qué demonios tengo que ignorarlo? Se supone que es mi amigo, no deberíamos tener este tipo de discusiones.

-Por favor Hermione… si no te interesa por Harry, al menos hazlo por mí.

-¿Por ti?

-Sí, por mí… Por los tres… los tres estamos en esto desde hace siete años, no por un malentendido estúpido, vamos a terminar esto.

-No es un malentendido. Todo está muy claro.

-De acuerdo… por esta discusión.

-Es muy difícil, Ron. Los dos culpándome por las cosas que hace Severus… ¡Yo no tengo la culpa!

-Lo sé, Hermione, y de verdad lo siento… Pero la rabia que siento por lo de mi hermano, la rabia que siente Harry por lo de Dumbledore nos hace olvidar todo. Él solía ser el más comprensivo contigo… pero ten en cuenta que por esas conexiones extrañas con tú-sabes-quién Harry está muy mal, se pone insoportable.

-Si se trata de Snape, Harry nunca ha sido comprensivo.

La chica dio un suspiro, cerró sus ojos unos momentos.

-Está bien Ron. Solo espero que si Harry sigue enojado conmigo por lo de Severus, me ignore, no me hable. Es terrible, pero prefiero eso, que sus insultos.

Y ahora Harry y Hermione se encontraban en la carpa sin hablarse. En el día habían interactuado únicamente para llevar a cabo la emboscada en el Ministerio, y después, para curar a Ron y armar la carpa. Observaba a Harry sin que él se diera cuenta, y sabía que la situación le incomodaba, pero de seguro Ron le había dejado claro que si aún seguía molesto por el tema, ella prefería el silencio, antes de sus ácidos comentarios.

-Haré guardia—Musitó él, yendo hacia la entrada de la tienda.

Hermione sintió una especie de liberación al saber que Harry estaría afuera y no tendría que fingir que él no se encontraba en la misma habitación que ella, mientras se movía por la carpa para organizarla a su antojo y para cerciorarse que Ron estuviera cómodo y se sintiera lo mejor posible.

Ya en la noche, cuando simularon la cena, los tres amigos se dispusieron a manifestar sus teorías respecto al horrocrux. Aquel objeto parecía tener vida propia al retumbar especie de latidos en su interior, y, aparte de ser los tres conscientes de que era un horror hecho objeto, aquellos latidos le daban un tono más siniestro de lo que ya tenía.

Luego de un par de noches que precedieron a interminables días, Harry decidió hablar con Hermione, mientras ella hacía la guardia.

-Seré muy breve, para no entrar en detalles—Dijo él, mirándola fijamente—Quiero disculparme por la forma en que te traté, por las cosas que te culpé, y todas las estupideces que dije. No quería hacerte sentir mal… simplemente me dejé llevar para descargar la ira que me produjo ese tema. Pero tienes razón, cuando se trate de Snape, se tratará de él y no de ti.

La chica no pudo evitar sonreír. Aunque estaba molesta con Harry por sus absurdas actitudes, le hacía sentir mucho mejor que él se haya acercado a arreglar las cosas.

-Espero que así sea, Harry… porque ya había ocurrido esto antes, y la segunda vez duele más que la primera, aunque pienses lo contrario.

Las cosas parecieron ponerse un poco más llevaderas en el incierto futuro que les deparaba a los tres. Harry y Hermione siguieron turnándose para hacer guardia, buscar algo de comer, preparar la cena y ordenar la carpa, mientras Ron se recuperaba. La tarea que los tres realizaban sin excepción, era el transportar el relicario. A todos les resultaba evidente que les cambiaba la realidad, que todo se volvía negativo y molesto cuando lo usaban; por ende, se apartaban de quien lo andaba trayendo para evitar peleas. En el caso de Hermione, era ella quien se apartaba y buscaba estar sola, porque el efecto que causaba en ella, iba más allá del mal humor y el negativismo. Pensaba en Severus y desconfiaba de él. Se preguntaba interminables veces cómo podía haber confiado en él, si no lo veía hace tanto tiempo, si no sabía lo que hacía, si no tenía cómo saber que las intenciones que ella creía que tenía, eran verdaderas. Le invadía la desconfianza, la rabia, la duda. "¿Cómo pude confiar en él?" "¿De verdad no fue su intención atacar a George?" "¿Y si Dumbledore no se estaba muriendo, si era una excusa de Severus? ¿Una mentira?" Eran interrogantes que no la dejaban descansar. Recordaba las discusiones con sus amigos, y jamás dejaba de lamentarse por cuan en lo cierto estaban, sobre todo Harry. Él era un Mortífago, un mentiroso, un insensible, un insufrible, un murciélago que no podía querer a nadie, que todo lo que hacía, era para su propio beneficio. Lo odiaba, lo odiaba como odiaba a Voldemort. Pero todo eso se esfumaba al entregarle el relicario a Harry o a Ron, y enseguida partía a su cama a refugiarse, a esconder las lágrimas o la rabia que la atacaba al darse cuenta de lo tonta que era al desconfiar de él. Pero pasado el tiempo ya no le afectaba. Era consciente del cambio de realidades al tener el maligno efecto del relicario, por lo que siempre trataba de pensar en otras cosas mientras se lo colgaba. Maldecía del tiempo, de no encontrar suficiente alimento, que no habían logrado avanzar en buscar la destrucción del horrocrux… Los días iban pasando difíciles. La alimentación era muy complicada de llevar a cabo. Cazar, visitar pueblos cercanos, solían salvar las cenas. Había momentos tensos, causados principalmente por el relicario, pero también por el estado de Ron. Con el brazo en cabestrillo y el tener hambre gran parte del día porque no comía como acostumbraba, la mayoría del día de mal humor, incluso si no llevaba el relicario. Harry ya había aprendido a ignorarlo y no dejarse afectar por los comentarios irracionales que lanzaba desde su cama, pero Hermione aún no dejaba de sentirse ofendida cuando el pelirrojo criticaba su forma de cocinar. No podía hacer maravillas con las setas que se encontraban, a pesar de que ya distinguía las variedades, y los peces que solían encontrar, no eran la gran maravilla, era una preparación básica y prácticamente pobre si se le comparaba al exquisito talento que Molly tenía al cocina, o, por otro lado, la variedad culinaria que los elfos ofrecían en Hogwarts.

Fue en una de aquellas noches en que Ron y Hermione estaban discutiendo sobre la comida, cuando percibieron movimiento afuera de la carpa. Ambos amigos no tardaron en acallar sus ataques cuando Harry informó de lo que sucedía afuera. Resultó que dos duendes, Griphook y Gornuk, y varios magos, se encontraban buscando algún salmón para comer, sobreviviendo con lo que la naturaleza les colocara en frente, mientras vivían su vida de fugitivos. Dirk Cresswell, funcionario del Ministerio, Ted Tonks, el padre de Nyhphadora Tonks y Dean Thomas, compañero de curso de los tres amigos, acompañaban al par de duendes. Dirk había escapado algunas semanas atrás mientras hacía su trayecto a Azkaban, pues él era hijo de muggles, luego que alguien en el Ministerio lo delataran. Harry, haciendo memoria, les comentó a sus amigos que de seguro había sido Albert Runcorn. Dean Thomas estaba siendo buscado, ya que el origen de su padre era desconocido, por lo que debía asegurarse antes que lo citaran ante la Comisión. Por su parte, Ted Tonks se había marchado hace un par de días por tener la misma situación que Dirk, y de seguro era más amenazante ya que se encontraba casado con la hermana de una Mortífaga y una esposa de Mortífago: Bellatrix Lestrange y Narcissa Malfoy, quienes aborrecían a la familia Tonks.

Claramente los tres amigos estaban muy expectantes con aquella situación, pues significaba lo más cercano a tener contacto con el mundo mágico. El grupo no tardaría en comentar los hechos del momento en el Mundo Mágico, por lo que para el trío significaría romper con semanas de ignorancia. Esperaban noticias de Voldemort, de lo que estaba sucediendo en el Ministerio, quizás de algo de Hogwarts o de Snape, pero ninguno de los tres jamás pensó que tendrían noticias de sus amigos. Según fueron comentando cada uno de los participantes de la conversación, días atrás Ginny, en compañía de dos compañeros, Luna y Neville, asumieron unánimemente Harry, Ron y Hermione, intentaron robar la espada de Gryffindor ubicada en el despacho de Snape. Los tres amigos quedaron bastante impresionados al enterarse de semejante hecho, al saber que sus amigos trataban de aportar con algo, aunque no tuvieran contacto ni supieran lo que deberían hacer. Aparentemente las actividades del Ejército de Dumbledore no había cesado a pesar de los cambios en Hogwarts.

-Es obvio que intentaron recuperarla, pues tú la heredaste, Harry—Comentó Hermione, tratando de buscar el motivo por el cual los tres se habían arriesgado de semejante manera.

-Espero que estén bien…

-Griphook se contradice—Comentó Ron—Primero dijo que los castigaron duramente y luego que no sufrieron daños graves.

A pesar de la sorpresa, era evidente que los tres estaban preocupados por las represalias que debieron haber tomado contra ellos al ser descubiertos. No debió ser una simple llamada de atención, teniendo a "tres" mortífagos en Hogwarts. De pronto Hermione sacó del trance a sus dos amigos, cuando se levantó para buscar su bolso de cuentas. Luego de registrarlo con impaciencia, logró encontrar el retrato del exdirector Phineas Nigellus, quien solía estar ubicado en Grimmauld Place, pero ahora permanecía en el bolso de Hermione, como la única conexión posible con Hogwarts. Además, para beneficio de los tres, la ubicación de su retrato estaba justo frente a la urna donde guardaban la espada. Tuvo la vista perfecta de los hechos.

Phineas Negullus apareció luego de los insistentes llamados de la chica. Al presentarse, no tardó en mostrar molestia al darse cuenta que había sido sacado del lugar de sus antepasados, y además porque Hermione le vendó los ojos para que no los pudiera ver.

-Nos gustaría hacerle un par de preguntas sobre la espada de Gryffindor.

-¡Ah, bueno!—Accedió él—Esa chiquilla estúpida actuó de un modo muy imprudente.

Se refería a Ginny.

-¡No hable así de mi hermana!—Espetó Ron, muy molesto.

En ese minuto, el hombre se percató de la presencia de una tercera persona, además de Hermione y Harry.

-Esa chica y sus amigos fueron sumamente insensatos. ¡Robarle al director!

-No estaban robando—dijo Harry—. Esa espada no es de Snape.

Si iban a hablar de Snape con el exdirector, de seguro en ese minuto era la prueba de fuego para Harry y Hermione.

-Pero pertenece al colegio del profesor Snape. ¿Acaso tenía esa niña Weasley algún derecho sobre ella? Merece el castigo que recibió, igual que ese idiota de Longbottom y la chiflada de Lovegood.

-¡Luna no es ninguna chiflada!—Exclamó Ron, más molesto que antes—Y Neville no es idiota.

Phineas se mostró molesto por el tono empleado por Ron, y volvió a sentirse incómodo. Insistió una vez más saber dónde se encontraba y por qué había llegado ahí. Los tres chicos lo ignoraron. Ahora tocaba enterarse de lo más importante, mas ninguno de los tres se atrevía a preguntar. Harry tuvo el valor.

-¿Cómo castigó Snape a Ginny, Luna y Neville?

-El profesor Snape los envió al bosque para que hicieran un trabajo para ese zopenco de Hagrid.

-¡Hagrid no es un zopenco!—Exclamó Hermione con indignación.

Los tres sintieron un enorme alivio, pues más que un castigo, aquello parecía un premio. Esa afirmación la compartía incluso Harry. Los castigos en el bosque prohibido no era nada en comparación a todas las cosas que sus amigos habían pasado anteriormente. Los tres sintieron como sus estómagos se relajaban y podían atreverse incluso a esbozar una sonrisa.

Phineas se encogió de hombros con la protesta de Hermione, mas luego agregó:

-Cuando el chico Longbottom fue en busca de Hagrid, el profesor Snape estuvo hablando con las chicas Weasley y Lovegood. Tal vez intentó hacerlas entrar en razón, porque en ningún momento vi que le llamara la atención.

-¿Qué les dijo?—Inquirió Hermione, curiosa.

-No pude escuchar nada. Solo podía ver como hablaban, pero no podía escuchar.

No quería saber más, para no tentar a Harry a una nueva discusión. Cambió la dirección de la conversación, pues necesitaban saber si la espada había sido sacada anteriormente, y cuándo había sido la última vez que la habían sacado de la urna, antes de que Ginny lo hiciera.

-Creo que la última vez fue cuando el profesor Dumbledore la utilizó para abrir un anillo.

-El horrocrux—Murmuró Harry, ensimismado.

El exdirector se despidió y abandonó el retrato, dejando a los tres chicos con la información de lo que querían saber. Sus amigos no habían sufrido daños, al menos por parte de Snape; no podía decirse lo mismo de los Carrow, pero seguramente no tendrían esa atribución, si Snape ya había tomado cartas en el asunto.

Harry comenzó a dar vueltas por toda la carpa, con un evidente recobro de energía. La información recientemente recibida cambió drásticamente su realidad. Muchas respuestas que por semanas estuvieron buscando, le habían sido dadas. La espada de Gryffindor destruiría los horrocruxes. En segundo año, Harry había atacado al basilisco con la espada que había aparecido para ayudarlo, quedó impregnado de su veneno, el cual es sumamente mortal. Una de las particularidades del trabajo de los duendes, es que se imbuyen de aquello que las fortalece. El veneno de basilisco la fortaleció de la forma más positiva para ellos tres. Ahora tenían un nuevo objetivo, y era encontrar esa espada, pues Griphook había confesado que en la bóveda donde habían decidido resguardarla, habían colocado una réplica. El paradero de la original era desconocido y aunque era opción averiguarlo y tratar de dar con ella, una forma más eficaz era que se apareciera en caso de máxima necesidad de uno de ellos. No se inducirían al peligro, ya que para que se diera la ocasión de utilizar la espada, debía ocurrir algo de vida o muerte, y los tres no podían arriesgar tanto, no después de lo que había ocurrido en el Ministerio. En cierto modo, en haber dado con el grupo de magos y duendes, significó muy buenas noticias, con su respectiva cuota de preocupación. Aún así, tanto las cosas en el mundo mágico como entre ellos, no estaban para buenas noticias y períodos de optimismo. Nadie dijo que esto sería fácil, y eso todos lo sabían, pero quizás Ron era el menos consciente de ello.


Holaaaa!

Queridas lectoras, demoré bastante en subir, lo sé, pero es por una muy buena razón, y adecir bastante, puede ser que les resulte un poco "desconcertante" (aunque no impredecible): Entré a la Universidad! Eso quiere decir... poco tiempo para el ocio, MUCHÍSIMO TIEMPO PARA LEER KILOS DE APUNTES! Es así la cosa. Los caps que podía subir una vez al mes, podrían reducirse a una vez en dos meses... siendo pesimista, aunque no quiero que sea así, pero están avisadas y advertidas, para que no me abandonen :(

Gracias a todas las personas maravillosas que han estado en todos estos años 3 Espero que me sigan apoyando y les guste este cap y la historia que está por venir :)

Besos y abrazos.

Miss Armstrong Snape.