"¿Qué es?"

Dos ojos, dos cejas, dos manos, dos pies…

Con hábiles y desesperados movimientos vas escribiendo en ese viejo pergamino, esas características que vistas desde cualquier punto tenían todos y cada uno de los seres humanos que poblaban el planeta, sólo tú sabías que tan singular descripción no era cualquier cosa.

Una nariz, una boca, un corazón…

Todo alumno que entraba en la sala común y te veía en ese "estado" preocupados se acercaban a ti, muy gentilmente te preguntaban si estabas bien… ¿Qué se ganaban? Un gruñido de tu parte, unas cuantas maldiciones y la promesa de hacer miserable su existencia. ¿Exagerabas? ¡Oh claro que no!

Sangre, alma, conciencia…

Tenías que encontrarlo, tenías que entenderlo ya que sabias que en alguna parte debía estar la diferencia.

— ¿Qué es, qué es?

No era normal, no era sensato que tú pudieras querer de esa manera a ese chico, era algo que no era posible, era algo que…

— ¿Hermione, estás bien?

Y ahí ibas de nuevo, tu sonrisa de estúpida enamorada, los balbuceos de retrasada, las absurdas explicaciones.

No supiste exactamente qué fue lo que en aquella ocasión dijiste, sonó algo así como trabajo pendiente, después él que te dijo que era imposible que tú te retrasaras en algo, el roce de su mano sobre tu mejilla, tu corazón desaforado… las nubes, viajaste a las nubes.

— Hermione… Hermione… ¡Hermione!

— ¿Qué pasa, qué pasa?

— Que te espero en el gran comedor, deja ya ese pergamino.

Una pequeña carcajada que te sonó a gloria, otro roce sobre tu mejilla y después lo viste desaparecer por el retrato… pasaron no más de cinco segundos para que regresaras a la realidad, enarcaste una ceja y te inclinaste de nuevo sobre aquel pergamino.

Dos ojos, dos cejas, dos manos, dos pies…

— ¿Qué es Harry, que es? ¿Qué es?

Fin