Beso
Se sentía débil, fatigada y tan solo tenía ganas de dormir. Descansar, cerrar los ojos, aunque ya los tenía cerrados. Estaba tan cansada, dormir le parecía muy tentador, solo caer inconsciente y no despertar, aunque fuera solo por un momento y sin embargo aquella voz. ¿Era si quiera una voz? ¿Quién la llamaba? Estaba muy cansada, pero esa voz, tan lejana y tan cercana, no podía dejar de escucharla.
Empezó a sentir frío algo que jamás había experimentado. Algo muy en lo profundo de ella entendió que su llama se extinguía… morir era extraño. Tenía tanto sueño, ¿por qué seguía despierta? Vagamente hoyo a alguien llamarla, alguien la esperaba, no podía partir aún incluso si tan solo iba a dormir solo un poco.
Algo la levanto, un cuerpo cálido que donde fuera que la tocara espantaba al frío con su cálida y delicada caricia. El calor era agradable, ya no tenía tanta ganas de dormir como antes y su mente se enfocaba en aquel cálido toque. La voz sonó una vez más, esta vez tomaba forma, sonaba preocupada e incluso desesperada y de repente solo una persona vino a su mente.
Abrió sus ojos levemente, cabello dorado y ojos azules la recibieron mientras se acercaban a ella. Era su cuerpo, sus brazos y sus labios contra ella, pidiéndole desesperadamente que no le dejará. Sintió su aliento, sintió su calor y el fuego en su interior cobro vida, su conciencia se volvió clara y el cansancio se disipo. Notó al joven que descansaba inconsciente en sus brazos, ambos estaban encerrados en las profundidades de la tierra y oxigeno era cada vez más escaso. Tenía que sacarlo de aquí.
Con renovada fuerza lo tomó gentilmente en sus brazos, notando las quemaduras en su cuerpo y en sus labios. No podía dejar que él la dejará, no después de lo que obviamente él había hecho por ella. Con la fuerza que el joven le había dado ascendió llevando a su salvador con ella.
