Ladybug y Chat Noir habían tenido una batalla muy poco usual. Normalmente nunca debían combatir contra niños pequeños, una excepción había sido la akumatización de Manon. Y las hermanas de Alya, aunque prácticamente pelearon contra "Sapotis", ¿no?

El punto es que en está ocasión, la akumatizada era una niña que no quería comprender que las series animadas no eran nada más que animación, que nada de lo que veía existía. La pequeña adoraba Digimon, por lo que... nuestros queridos héroes tuvieron que combatir contra distintos tipos de Digimons.

—¡Vaya, siempre quise ver en persona a un Gatomón! —Chat Noir parecía estar muy feliz.

—¿En serio, otro gato? —Gatomón lo miraba con mala cara. En ese momento Chat Noir recordó que en el anime el enemigo de Gatomón era justamente una gata negra, y en la digi-evolución se convertía en ángel —. ¡Golpe de gato! —de ese modo Chat Noir quedó derribado.

—¡Y yo que te admiraba, Gatomón! —se quejó adolorido el felino.

Ladybug no pudo evitar reír. Ciertamente ella también había visto el anime, pero no era tan fánatica como su amigo.

Puede que al principio Chat Noir se mostrará alegre, pero a medida que la batalla continuaba, pudo ver como el ánimo de su amigo iba disminuyendo considerablemente.

Incluso cuando ganaron, no chocaron los puños.

—¿Estás decepcionado porque tú héroe animado te dio una paliza? —preguntó ella. Al menos consiguió que su amigo sonriera de medio lado, solo que no era una sonrisa sincera.

—No es eso, solo que las cosas no han estado del todo bien últimamente.

Marinette sintió una gran tristeza por su amigo. Puede que no se vieran muy seguido, más que nada por las batallas. Pero le tenía un gran aprecio a su gatito.

—¿Puedo ayudarte en algo? —Chat Noir vio la preocupación en los ojos de su Lady y se sintió feliz, era lindo ver que alguien se preocupaba por él.

—Sí. Siendo la mejor amiga del mundo, como lo eres siempre —él le dio un abrazo y mostró una sonrisa sincera. Ladybug se separó de modo rápido.

—Sabes que estoy aquí para ti, no somos solo compañeros de batalla. Somos amigos, y cuando necesites apoyo o alguien que te suba el ánimo, yo estaré aquí —aseguró ella.

—Solo con verte mi ánimo mejora automáticamente.