DISCLAIMER:

Los personajes son de la gran señora Meyer. Todo aquel personaje que no reconozcan es de mi propiedad.


Doy un paso hacia atrás y uno de ellos me mira, su mirada metálica me taladra y me tenso. El moreno que está a su lado sonríe y se pasa una mano por su cabellera negra.

—Nos vemos de nuevo, Cullen— dice divertido.

— ¿Que quieres, Stanley? — le pregunta molesto.

— ¿Stanley? — cuestiono viendo a Edward y el asiente.

—Ya sabes lo que queremos— dice mirándome, un escalofrió recorrió mi columna vertebral—. No entiendo como la defiendes. Sabes que debe ser destruida… si ellos la encuentran la devolverán a la vida y todo estará perdido.

—Te lo pondremos fácil— dice el otro—, tu danos a la chica y te ahorraremos el dolor de verla morir.

Retrocedo hasta esconderme en la espalda de Edward, él me empuja un poco más atrás y Carlie abraza a mi pierna con fuerza. Un dolor apodera mi cabeza y me hace descender hasta chocar contra el suelo lleno de hojas. Grito y Carlie me mira horrorizada. El dolor que siento es indescriptible, es como si me quitaran todo mi pelo, tomando mechón por mechón y arrancándolos sin piedad, haciéndome sangrar descontroladamente.

— ¿Bella? — Cuestiona Carlie con voz llorosa—, ¿Bella, que te pasa?

— ¡Déjala!

Suelto otro grito y puedo ver como Edward lanza una bola de fuego a uno de ellos pero este la esquiva. Me levanto como puedo y puedo ver como el chico de al lado toma la bola y la arroja en mi dirección, me dejo caer pero eso no impide que parte de mi pelo se queme, si antes mi cabellera roja parecía una llama, ahora era fuego, literalmente. Me doy vuelta esperando que se apague y así pasa.

Edward lanza otra bola, el chico la vuelve a atraparla y la lanza, la bola se desvía y se dirige a donde esta Carlie, la miro y esta no se mueve, se queda tiesa, corro hasta donde ella y la aparto pero sin antes recibir un roce por parte de la inmensa bola, suelto un grito y el olor a carne quemada invade mis fosas nasales.

Edward continua lanzando bolas y esquivando los contra-ataques de aquellos chicos, de un momento a otro el chico de pelo castaño mueve su brazo y levanta a Edward por los aires y lo atrae a sí, Edward toma su cuello y suelta gruñidos ante la mirada burlona del chico lleno de tatuajes. El otro repite la acción conmigo, siento como aprietan mi cuello y una fuerza me hace avanzar involuntariamente hasta donde están los tres.

— ¿Ves lo que hace el amor? — Cuestiona el chico de pelo castaño— No te permite pensar en el bien de los demás aun sabiendo que de ello… depende la vida de todos.

Edward trata de zafarse del agarre invisible pero no puede y empieza a gruñir:

—No se te ocurra tocarla.

—Quisimos hacerlo por las buenas— dice el castaño—. Podías no verla morir…— por mis mejillas empiezan a descender lagrimas, me volteo a ver a Carlie la cual también llora, muevo los labios formando la palabra "te amo", tal y como mi madre lo hizo cuando murió— Pero tu decidiste no hacerlo, decidiste verla morir.

Edward forcejea y yo también lo hago.

—Y de paso nos desharemos de la… profana— agrega con repulsión el castaño.

Mi mirada se torna negra ante esas ocho palabras. No. ¡A Carlie nadie la toca! Suelto un gruñido, los tres se quedan pasmados y me sueltan a mí y a Edward, él cae al suelo pero yo me quedo en el aire, levitando. Hago que el castaño se eleve y lo arrojo a alguna parte del bosque.

El grito de Carlie me hace reaccionar y caer al suelo, abro los ojos de par en par. El castaño suelta sangre por la boca y se convulsiona, el otro chico mira estupefacto como su amigo tiene una rama que atraviesa su estomago.

— ¡Joshua! — grita el chico de pelo negro.

Unas ramas me aprisionan y me hacen descender, sumergiéndome en la tierra húmeda. Las lagrimas empiezan a descender por mi ojos, Dios, ¿Qué he hecho? Empiezo a soltar gemidos que pronto se convirtieron en una oración que repetía sin parar.

—Mete a alguien. Mate a alguien, mate a alguien. ¡Mate a alguien!

Caigo en un colchón seguida por Carlie y Edward, sigo repitiendo lo mismo.

—Mate a alguien, mate a alguien, mate a alguien…— mas lagrimas descienden por mis ojos y todos me miran asustados.

Me levanto del colchón y camino sin rumbo, un dolor inmenso se apodera de mi cabeza y me hace detenerme, me incoo mirando hacia la pared y más lágrimas salen por mis ojos, alguien me toma por los hombros y me pide que me calme, pero solo logra que me altere más. El dolor de saber que mate a alguien me invade y grito aun más.

—Bella, cálmate.

— ¡Mate a alguien! ¡Lo mate, lo mate!

— ¡Bella! — Edward me hace verlo a sus ojos de color escarlata y grito aun más. Sus ojos me hacen recordar la muerte mis padres— ¡Carlisle, debes ver esto!

Carlisle se inca frente a mí y se pasma, aunque no se que vio. Sigo gritando pero no se que quiero lograr con ello, desahogarme tal vez.

— ¡Lo mate, lo mate!

— ¿Qué le pasa a mi hermana? — cuestiona Carlie llorosa.

Carlisle toma mi frente y todo se vuelve negro para mi, mi cabeza da vueltas y todo lo que paso se cruza por mi mente provocando atormentarme, después de unos segundos que me parecen eternos, no veo ni siento nada, sin embargo puedo oír todo.

— ¿Qué le hicieron? — dice Carlie y por su tono de voz supe que estaba llorando.

—La anestesie, despertara pronto— dice Carlisle—. Temo que…

—Carlisle, no me digas… Ella no es de las sombras.

—Mato a alguien, hay una probabilidad de que…

— ¡NO! — Grita Edward— Ella es buena, no es así… ¡Ella no es Astoria!

—Eso lo sé, Edward— dice Carlisle—. Pero son tan parecidas, tal vez ella…

—No, Carlisle. He tratado de mantenerla pura hasta su posesión, la he tratado como princesa, le he escrito notas para que se sienta importante y querida, la he tratado de convencer de que es buena, que no debe preocuparse por lo que digan los demás… La he tratado de convencer que es pura, buena. Ella es buena.

—Edward…

—No, Carlisle. Ella no será de las sombras. Ella no será yo.

Yo. Él es de las sombras, Edward es un brujo oscuro. El príncipe azul resulto ser un dark prince. Entonces eso buscaba, mantenerme pura, pero lo que no entendía el porqué era importante que yo me mantuviera así. ¿Por qué la obsesión de Edward con que yo sea buena? Y sobre todo… ¿Quién es Astoria?

— ¿Quién es ella? — cuestiona la melodiosa voz de Esme después de un rato.

—Es Carlie, la hermana de Bella.

— ¿Hermana? — cuestiona Esme.

—Se tratan como tales.

— ¿Le dijo? — cuestiona Carlisle.

—Si.

Escucho un sonido y es el "tic tac" del reloj, solamente eso, sé que hay una gran incomodidad en la habitación. Siento como alguien empieza a acariciar mi pelo y puedo asegurar que es Carlie quien lo hace. Se escucha un suspiro y Richard toma la palabra:

—Le tendré que borrar la memoria.

—No— digo débil.

Poco a poco voy abriendo los ojos y veo que estamos dentro de la casa de Edward, en la habitación y creo es de Carlisle y Esme. Me intento levantar pero estoy completamente desorientada, lo que provoca que tropiece y caiga de nuevo a la cama. ¿Cómo llegue aquí?

—No puede saberlo— dice Edward.

—No la toquen— digo cortante—. Le borraran la memoria sobre mi cadáver.

—Bella…

—No, Edward. No toques a Carlie— digo levantándome—. Mejor hagan lo que sea que querían hacer conmigo.

Carlisle asiente y se encamina a mí, me recuesta en la cama y Esme se lleva a Carlie del cuarto con la promesa de un bote de nutella.

—Pero es mi nutella— se queja Edward.

—No seas grosero y dáselo a esta encantadora niña— dice Esme tomando las mejillas de Carlie.

—Soy adorable— dice Carlie poniendo ambas manos bajo su mentón y sonriendo.

—Insoportable, diría yo— contradice Edward provocando que Carlie le saque la lengua.

—Vamos, pequeña— dice Edward cargándola.

Carlisle sonríe y se enfoca en mí. Me examino los ojos mis marcas y luego hizo algo muy raro a decir verdad. Se metió en mi mente, literalmente. Sentí como me desconectaba de todo y podía ver a Carlisle en mis recuerdos, observándome atentamente. En todos y cada uno de mis recuerdos el estaba, desde el más feliz hasta el más doloroso. Cuando termino le pidió a Edward que fuera por un libro cuyo nombre no recuerdo y este asintió para después irse.

—Entonces…— dije esperando que hablara.

—Tus mardenacs están completamente formadas, tus ojos están empezando a tomar la tonalidad de tu poder, tu posesión será dentro de una semana más o menos. Pero aun no sé si eres luz o sombra, ser ello depende de cómo es tu personalidad pero… Eres tan pura y a la vez tan mala.

— ¿Cómo? — cuestiono sin entender.

—Todo lo malo que has hecho lo solucionas con lo bueno. Hace un momento vi tu mirada e instantáneamente supe que estas dividida…

— ¿Dividida?

—Si, tu maldad es igual de fuerte a tu bondad, como Yin y Yang. Me es difícil saber quién te elegiría… Temo que te elija el mal, tal y como a Astoria.

— ¿Quién es Astoria? — cuestiono sentándome en el borde de la cama.

—Astoria era una bruja muy poderosa, igual que tú fue elegida por el don del tiempo… Podía hacer cosas maravillosas y ella lo sabía, sabía que podía hacer eso y más… Ella era buena, Bella, buena y pura…

— ¿Ella se volvió de las sombras? — Carlisle asiente— ¿Por qué?

—Ella tenía una hermana…

— ¿Y…?— digo incitándolo a seguir.

—La asesino.


Dos capítulos de recompensa. Siento la tardanza pero me he mudado y pues... ya saben como son las mudanzas, pero nunca deje de escribir eh.

Las leo pronto

Anna