Caminó hacia una de las habitaciones libres. Prácticamente sentía como se quedaba dormido en las esquinas. Entró en uno de los cuartos por el que se colaba una franja de luz a través de la ventana y se sentó en la cama sin cuidado para quitarse las botas cuando una voz lo alarmó.
-¡¿Qué pasa?!-La propietaria se incorporó sobresaltada asustando al rubio que gritó y dio de bruces contra el suelo. Ella encendió la lamparilla.- ¡¿Kyle?!-Al verlo frotándose el chichón de la frente, se recompuso alisándose un poco el pelo.- ¿Qué haces aquí? ¿Te has vuelto loco?
-¿Pero qué…?-Al encontrársela observándolo con el ceño fruncido, resopló.- ¿No existían más habitaciones?
-Sí, pero en esta pone claramente "chicas" en la puerta.-Rou se tapaba con las mantas hasta el cuello sentada sobre el colchón.
-¿Enserio?-Kyle observó la puerta de madera cerrada con el ceño fruncido.- ¿Quién narices ha hecho eso?
-¡Y yo que sé! Es tu barco.-Protestó la otra.
-Pienso cambiarlo en cuanto pise tierra.-Se incorporó y bostezó.-Da igual, necesito dormir y no tengo ganas de seguir paseándome…-Fue hacia el armario y sacó una almohada de repuesto y una sábana. Rou lo siguió con la mirada.
-Oi, ¿qué estás haciendo?-Lo vio tirar al suelo sus enseres.
-Voy a dormir.-Se sentó sobre las maderas y la improvisada cama, quitándose el sombrero.
-¿Ahí?-La pecosa abrió los ojos de par en par desconcertada. El pirata resopló.
-¿Por qué tienes que quejarte todo el rato? No voy a molestarte.
-Pero el suelo no es el sitio para…-El rubio se incorporó de nuevo y se echó la almohada al hombro. Tenía la firme intención de salir de la habitación. Agarró el picaporte pero...-¡Espera!-Rouge alzó una mano hacia él para detenerlo.-No he dicho que te vayas.
Kyle se giró con el ceño fruncido, la miraba entre gruñón y desconcertado.
-¿Puedes aclararte? Me muero de sueño.-Replicó.- ¿Dónde quieres que me acueste?
Entonces, contra todo pronóstico y posibles lugares que el rubio tenía en mente donde poder pasar la noche o lo que quedaba de ella tranquilo, la peli castaña propuso uno que estaba totalmente fuera de su jurisdicción. Incluso estando en su propio barco. La joven, había destapado la colcha dejándole claro que había un enorme hueco a su lado en la cama. Además, se atrevió a señalarlo con un par de palmaditas. Tenía las mejillas tan encendidas como él.
-Hay sitio suficiente…
-Oi Rou, no sé yo si…-Miraba a todos lados nervioso.
-Sí, ¿qué?-No era capaz de mirarle a los ojos.- ¿No tienes sueño?
-Ya, pero si nos pillan puede ser una catástrofe y estoy demasiado cansado para que tu padre me prenda fuego y…
-Cállate de una vez y ven aquí.-Le dijo con la mano que se acercara.
-Pero, el suelo está bien mujer…
-¡Kyle!-El rubio dio un botecito sobre sus pies cuando alzó la voz. Luego suspiró.
-Está bien, está bien…-Se acercó a la cama todavía sin estar muy seguro de lo que estaba haciendo. Lo único que sabía es que su padre no lo aprobaría para nada. Apagó la luz de la mesilla y se sentó en el colchón.
Rou se tumbó y él lo hizo a su lado tapándolos con las colchas. Ambos se quedaron de perfil mirándose en la oscuridad.
-¿Ves como no era tan terrible?-Le susurró.
-Es verdad que es mejor que el suelo.-Le sonrió él con el mismo tono de voz.-Oi, ¿cómo estás?
-Bien desde que Gray está fuera de peligro, ¿y tú?, ¿menos culpable?
-Eso intento.-Bromeó. Ella sonrió en medio de la oscuridad.
-Oi, Kyle…-Se incorporó apoyándose en su brazo derecho. Él la observó desde abajo fascinado.
Era la primera vez que se daba cuenta de los ojos tan bonitos que tenía la joven. Y de lo guapa que era incluso con el poco reflejo de la luna que entraba por la ventana.
-¿Qué pasa?
-No puedo ir.-Le susurró entristecida.
-Ya lo sé. Yo tampoco dejaría que vinieras.-Le sonrió.-Ahora no.
-No me siento preparada para algo como esto. Ojalá las cosas fueran de otra manera.-Agachó el rostro apenada pero el rubio lo alzó agarrándole la barbilla con cariño.
-¿Por qué? Ambos cumpliremos nuestros sueños. No debería ser de otra manera.
-Sí pero, te acabo de encontrar. Solo llevamos unos días juntos y tener que separarnos otra vez es…
-Todo irá bien. No me voy a separar de ti emocionalmente.-Le sonrió.-Te voy a querer vaya donde vaya. Hablemos más o menos. Nos veamos o no. Lo de decirte que vinieras fue una estupidez. No podría permitirme el lujo de que te pasase algo.
-Sí yo fuera más fuerte, ¿también habría sido una estupidez?-Parecía molesta.
-Rou…No lo he dicho en ese sentido.-Ella se volvió a tumbar resoplando y mirando al techo. Fue Kyle el que se incorporó esta vez.-Fue una estupidez porque en realidad, lo único que quiero es protegerte y que cumplas tu sueño en la medicina. No era el mejor momento.-A ella pareció pasársele el enfado.
Kyle le sonrió. Sin saber porque Rouge se empeñaba en apartarle la vista. Aún tenía las mejillas sonrosadas.
-Mírame.-Acentuó su sonrisa.
-Si lo hago dejaré de estar molesta.-Confesó.
-Eso es bueno para mí.-Rió divertido. Ella sonrió aun sin mirarle.
-Te odio.
-No mientas. Es muy feo.-Le acarició la mejilla para darle un corto y tierno beso en los labios correspondido al instante.
-Te quiero, Kyle.-Le susurró al separarse.
-Y yo a ti.
-Hasta mañana.-La de ojos verdes le dedicó una última sonrisa antes de girarse mirando, está vez, hacia la pared. El rubio observó su bonita figura entre las sábanas. El pelo corto le caía de forma graciosa sobre la almohada y olía maravillosamente bien. Suspiró con las mejillas sonrosadas.
Se mordió el labio confuso por los sentimientos encontrados de su interior. Quería acercarse a ella, pero no estaba del todo seguro si era lo correcto. Al fin y al cabo, era la primera vez que dormía en la misma cama con alguien del sexo opuesto. Además era ella. Eso lo ponía aún más nervioso. Sentía los latidos de su corazón correr desbocados.
Su mente lo frenaba pero sus emociones le pedían más. Mucho más de aquel olor. Tenía ganas de tocarla. Unas ganas terribles de rozar la fina y dorada piel de su brazo derecho. Ansiaba entrelazar los dedos de sus manos con los de ella y hundirse en su cuello.
Así que, totalmente al contrario de lo que su padre haría, Kyle no reprimió sus sentimientos. Se pegó más a su espalda, rozó con suavidad su brazo hasta llegar a su mano izquierda. Entrelazó sus dedos y colocó su barbilla sobre la cabeza de la chica.
La oyó suspirar, pegarse más a él y acurrucarse entre su cuello y su hombro. Le trasmitía una sensación cálida demasiado placentera como para obviarla. Y sin más, los dos adolescentes se quedaron completamente dormidos…
…..
Era pasada la hora del almuerzo cuando unos golpes resonaron en la puerta de la habitación. Tras de sí, una voz muy conocida y peligrosa.
-¿Rouge? Hija, ¿estás despierta?-Ace esperó unos segundos y al ver que no había respuesta ninguna volvió a insistir con los toquecitos.
En el interior, la pecosa alzó un poco el rostro. Aún tenía la vista borrosa pero sabía perfectamente sobre quién estaba. Kyle dormía a rienda suela justo debajo de ella que tenía medio cuerpo sobre él. A pesar de lo consciente que era de la situación, sus mejillas se tiñeron de rojo al instante.
-¿Cielo? ¿Estás despierta?-Nada más oír la voz de su padre se sobresaltó. Le había dado un vuelco al corazón y miró la puerta cerrada con el rostro lleno de pánico.
Rápidamente, intentó incorporarse de la cama saltando al rubio por encima, pero uno de sus pies se enredó en las sábanas, dándose así de bruces contra el suelo. Del ruido, Kyle se despertó asustado.
-¿Qué pa…?
-¡Shhhhh!-El rubio la observó desconcertado sin entender nada de lo que estaba ocurriendo. ¿Cómo había llegado Rou al suelo? Le hizo un gesto interrogante, como si le estuviese preguntando "¿qué pasa?, ¿qué haces ahí?". Pero ella se adelantó.-Mi padre.-Susurró prácticamente moviendo solo los labios.
-Rou-chan, Gray se ha despertado.-Kyle oyó a Ace tras la puerta y sintió como se le baja la tensión por momentos. Se puso pálido como la pared. Sin embargo, ella pudo mantener más la calma. Colocó un dedo sobre sus labios para que él se mantuviese callado, luego se quitó la camiseta del pijama enredándose en las sábanas. Había tenido un perfecto cuidado para que no se le viera nada. Pero Kyle casi se desmaya cuando le vio la espalda totalmente desnuda a la joven. ¿Acaso estaba loca y de verdad quería que su tío los matase?, pensó pegándose aún más contra el cabecero.
En el otro lado de la puerta, Ace agarró el pomo dispuesto a entrar, pero entonces, su hija abrió la puerta un poco. Más bien, un poquito. Lo justo para asomar la cabeza.
-¡Papá! Buenos días, ¿qué pasa?-Intentó aparentar la mayor normalidad del mundo poniendo cara de sueño. Ace la observó desconcertado.
-¿Estabas dormida?
-Sí, y me acabo de despertar. Iba a cambiarme, pero te he visto insistir y…
-¡Ah! Perdona cielo.-El pecoso se disculpó.-Oi, tu hermano se ha despertado, ¿por qué no te vistes y le echas un vistazo? Creo que la fiebre ha bajado bastante.
-Por supuesto.-Sonrió.-Enseguida salgo.
-Te espero en la habitación.-No había terminado de hablar cuando su hija le dio con la puerta en las narices.
Ace permaneció un instante parado delante de la puerta sin entender muy bien qué había pasado. Su instinto pirata le decía que había algo detrás de aquel portazo. Aun así, pensar mucho no era su fuerte cuando se acababa de levantar así que, se perdió por el pasillo en dirección a la cubierta.
En el interior del cuarto, Rou mantenía su espalda apoyada contra las maderas mientras soltaba una risa sonora. El rostro de Kyle era todo un poema. Había pasado de blanco agobio a colorado de vergüenza y después a normal de relajación. Incluso había soltado un suspiro de los que no se olvidan.
-Deja de reírte. Casi muero de un infarto.-El rubio observó a la joven con los ojos entrecerrados.
-No ha sido para tanto.-No dejaba de reír mientras se acercaba a él con las sábanas enredadas.
Sin querer, los ojos del pirata descendieron un tanto hacia esa zona que sabía, no estaba cubierta con ninguna tela más. Pero alzó la vista tan rápido como pudo para no ser descubierto. Tenía de nuevo las mejillas coloradas.
-Vístete por el amor de Dios.
Él no estaba hecho de piedra. Y menos con sus diecisiete años.
En cuanto se dio cuenta de lo que llevaba encima, Rouge se ajustó nerviosa aún más la tela. Sus mejillas se tiñeron de rosa y le lanzó una mirada acusadora.
-¡Deja de mirar! ¡Date la vuelta!
-¿Qué? ¡Pero si has sido tú la que…!-No terminó de hablar cuando le había lanzado un cojinazo.-No he visto nada Rou.
-¡Mentira!-El rubio resopló y se dio la vuelta.
Ella se colocó su ropa con rapidez.
-No te gires.-La pecosa lo vigilaba con empeño.
-No eres para tanto.-Bromeó con una sonrisilla el rubio.
-¿Ah no? ¿Y por qué sales conmigo?
-Me amenazaste.
-¡Eso no es cierto!-Se quejó la joven terminando de abotonarse el pantalón vaquero corto. Kyle rió.-Voy a salir. Tarda como cinco minutos y mira bien que esté el pasillo despejado. ¿Vale?
-Está bien pero, ¿puedo girarme ya?
-¡Sí!-La oyó mientras oía como cerraba la puerta de la habitación tras de sí.
Kyle no pudo evitar sonreír de felicidad. Había pasado una de las mejores noches de su vida sin siquiera ir más allá...
En el pasillo, Rouge se encontró con la única persona que no la ponía nerviosa por aquellas situaciones. La razón era importante y fácil: él ya los había pillado.
-Buenos días tío Sabo.-Le saludó pasando por su lado.
-Buenas tardes dirás, Rou-chan.-Le sonrió y ambos siguieron sus caminos.
El rubio se metió de lleno en el aseo que había justo enfrene del cuarto de las chicas. Sacó su cepillo de dientes y colocándole la pasta dental, empezó a cepillarse con ganas. Pero dos minutos más tarde, la puerta por la que Rou acababa de salir hacía un instante, se abrió de nuevo de par en par. Sabo giró el rostro y se quedó petrificado al darse cuenta de quién salía de su interior. Aun con el cepillo en la boca, arqueó sus cejas totalmente atónito con lo que estaba viendo.
Al saberse descubierto, Kyle fijó la mirada sobre su padre con cara de pánico. ¿A quién se le había ocurrido la genial idea de poner un baño justo enfrente?, pensó al borde un ataque al corazón. En cuanto vio que el revolucionario tenía la intención de hablar, cerró la puerta de la habitación a cal y canto.
-Eres idiota.-Se dijo en voz alta cuando se dio cuenta de lo que acababa de hacer. Tenía todas las papeletas de nombrarse culpable haciendo aquello.
Y efectivamente, al minuto, escuchó unos golpes sobre la puerta. Suspiró y se sentó sobre las sábanas deshechas. Sin preguntar, su padre había entrado en la habitación.
Le observaba de brazos cruzados con resignación.
-Kyle…
-Vale, está bien. Soy culpable si eso es lo que buscas.-Le interrumpió.-Así que sí, he dormido aquí con ella. Pero nada más.-Sabo suspiró.
-Hijo, no digo que no lo hagas. Es normal que queráis dormir juntos. Sois jóvenes e imprudentes.-Sonrió.-Pero no así. Sabes perfectamente que esta no es la forma. Solo conseguirás rizar más el rizo cuando todos se enteren. Tenéis que dejar de ocultarlo. ¿Qué pretendéis obtener con esto?
-No lo sé.-Mantenía la vista sobre la alfombra a los pies de la cama.-Tiempo.-El revolucionario arqueó las cejas sorprendido.
-¿Tiempo? ¿Para qué?
-Para buscar la mejor manera de anunciarlo y que no ponga nadie el grito en el cielo.-Sabo se acercó y se sentó en la cama con él.
-Creo que exageras.-Apoyó sus manos sobre las sábanas.-Yo ya lo sé y no me he enfadado.
-No es tu reacción la que nos preocupaba.
Y de nuevo Ace al ataque, pensó su hermano. "Tenía que dejar de ser tan brusco y así todos le contarían más cosas", suspiró.
-Te entiendo perfectamente.-Le sonrió resignado.-Pero te llevas a su niña pequeña. No cualquier padre lo acepta sin más.-Bromeó.-Tenéis que intentarlo hijo.
Esta vez fue Kyle el que soltó una lenta bocanada de aire.
-De acuerdo.
-Bueno…-De repente su padre ladeó su sonrisa picaresco. El rubio se temió lo peor al mirarlo.-Ahora enserio, ¿qué tal fue?-Le dio un par de codazos.
-¡Papá!-Se le habían subido los colores a las mejillas.-Ya te he dicho que no ha pasado nada.
-¡Venga ya! Eso es imposible…-Rió.
-Y aunque fuera así no deberías preguntar esas cosas.-Se quejó.
-¡Ajá!
-¡Qué no ha pasado nada!-Sabo soltó una bonita carcajada.
…..…
-Parece que todo marcha estupendamente. Está en treinta y siete con dos, Rou.-La pecosa apuntaba mientras asentía.-Y no hay manchas de sangrado. Le cambiaremos las vendas antes de la cena.
-Muy bien, ¿la tensión?
-Es su sitio.-Le sonrió.
-Y te seguirás quejando después de lo bien atendido que estás.-Ace sonreía divertido mientras observaba la cara de fastidio de Gray.
-La pregunta es, señoritas, ¿por qué no puedo comer?
-Estás comiendo Gray, tienes el suero puesto. O por lo menos es como si lo hicieras.-Apuntó la revolucionaria sonriente. El moreno resopló.
-Eso no me llena nada.
-Pero necesitas tenerlo puesto con los calmantes Roger.-Esta vez su hermana habló.-No va a acabarse el mundo porque pases un día sin comer.
-¡Alégrate! Beberás toda el agua que quieras. No podrás deshidratarte de ninguna de las maneras.-Terminó Koala. El moreno resopló hundido y Ace rió.
-¿Ni siquiera una sopita caliente?
-De momento no. Esta noche me lo pensaré.
-Eres demasiado cruel para ser una revolucionaria.-Roger la observó con los ojos entrecerrados.
-¡Lo sé!-Sin embargo, ella no perdía la sonrisa.
-Si muero de hambre recaerá sobre tu conciencia.
-¡Oh! Podré vivir con ello.-Rió.
-Gray, no seas crío.-Le regañó su hermana. El otro se cruzó de brazos enfurruñado. Su padre no dejaba de reír.
-Oi, Ace. ¿Podemos hablar?-Pero en cuanto Koala mencionó su nombre, cambió totalmente de tónica. Había notado cierto tono de seriedad en su voz.
Ambos salieron de la habitación en silencio.
-¿Hay algún problema con Gray?
-No. Esta estupendamente y con suerte en unos tres días tendrá la herida bastante cicatrizada.-Lo observó seria.-Sin embargo, hay un problema con la isla y con vosotros.-Al oír lo de la isla, inmediatamente pensó en ella.
-¿Han vuelto a atacar?
-No. Pero quizás, cabe la posibilidad de que lo hagan de nuevo. Está mañana me han enviado información sobre algunas desapariciones de piratas importantes de la antigua Era y algunos que aún no han salido al mar pero que consideran lo suficientemente peligrosos como para ajusticiarlos. Parece que hay una especie de caza o algo parecido contra ellos. Los Tenryubitos están alterados. Están perdiendo mucho poder, los esclavos arman revueltas en las calles, así que se alían con el gobierno para quitar de en medio a todos los que puedan perjudicarles tras el reinado de Luffy en el mar.-El rostro de Ace se volvía más y más serio a medida que hablaba.-Seguramente y con toda la certeza del mundo dentro de poco tiempo todo volverá a su cauce. Kyle saldrá al mar y tomará el legado de Luffy.
-¿Y mientras tanto?
-No sé como pero tenéis que salir de allí. Esperad un tiempo hasta que las aguas se calmen para poder volver a la isla. Y con marcharos me refiero por supuesto a vosotros tres, Nami y Neru.-Ace chistó con la lengua.
-Siempre hemos salido airosos de esas batallas.
-Sé que sois impresionantes pero…quizás esta vez no sea seguro exponerlas a las dos. Nami acaba de tener dos bebés y Nerumi salió muy mal herida después de la pelea con Mihawk.
El pecoso se mordió el labio. Sabía que Koala tenía razón.
-Está bien, hablaré con todos. ¿Les complicará la salida a los chicos?
-Espero que no. Todo está ocurriendo entre Shabondy y el Nuevo Mundo. Lo único que es seguro es que este será el último gran cambio…
