Hola! Nuevo capítulo :) Con esperanzas de que este les haga felices...


"Algunas veces haces elecciones, y algunas veces las elecciones te hacen a ti." Si decido Quedarme.


Capítulo 14. La decisión de Cedric.

Cedric despertó más tarde de lo usual esa mañana, y sólo porque Nick, uno de sus compañeros de cuarto, casi lo había echado de la cama. Se apresuró en darse una ducha y vestirse para bajar al comedor cuando recordó que ese día vería a sus padres.

- La chica Weasley está mirando hacia aquí otra vez. – dijo Erik, uno de sus amigos, mientras él se servía un poco de pan con mantequilla - ¿Qué es lo que se traen ustedes dos?

- Es mi amiga.

- ¿En serio? – Nick dijo, burlón – Es tan… enana.

- Es linda – dijo Megara, otra de sus compañeras, entrometiéndose en la conversación.

- Bueno, eso sí puede ser – concedió Erik, hablando mientras masticaba una galleta. – Mi hermano Stephen es su amigo, y parece que a él le gusta un poco.

Cedric bebió su café en silencio, pero instintivamente echó una ojeada hacia la mesa de Gryffindor, donde efectivamente Ginny estaba conversando con Stephen Fawcett y esa otra chica con la que solía andar siempre.

- Pobrecito. ¿Quién miraría a un niño si tiene a Cedric? – dijo Megara, evidentemente bromeando, pero Cedric casi escupió su café y tosió, incómodo, mientras se removía en su asiento.

- Paren con eso. – acabó de desayunar con prisa para dirigirse a la sala donde según instrucciones del director, podría reunirse con sus padres.

- Bueno, como quieras – dijo Megara, encogiéndose de hombros.

- Buena suerte, Cedric – dijo Eric, dándole unas palmadas en la espalda mientras él se levantaba.

- ¡Celebraremos juntos tu victoria esta noche! – profetizó Nick, optimista.

Fleur se levantó de la mesa de Ravenclaw – y Cedric vio a Cho mirándolo con dureza – mientras caminaban hacia la sala contigua.

- ¿Tus padres han venido desde Francia? – preguntó Cedric.

- Así es. Creo que nos extrañan mucho a Gabrielle y a mí.

Cedric se alegró al encontrar a sus padres esperándole junto a la puerta, y abrazó a su padre primero antes de darle un abrazo y un beso a su madre.

- ¡Este es mi muchacho! – dijo su padre, con una sonrisa de orgullo. - ¡El puntaje más alto!

- El puntaje más alto junto con Harry, padre – dijo Cedric, recordándole que no era un mérito sólo suyo.

- Tonterías. Ya era hora de que ese muchacho dejara de tomar todo el crédito.

- No ha sido así, papá. – Cedric suspiró. En realidad si bien él mismo se había sentido molesto al principio, habían pasado demasiados meses desde el asunto y francamente era lo menos importante en ese momento. – Fue cosa de…

- Bueno, dejemos el tema de Harry Potter – dijo su madre, conciliadora, y sonriéndoles a ambos – Lo que nos importa eres tú, querido. ¿Cómo te sientes?

Nervioso. Con un repentino miedo que no había sentido en los días anteriores. ¿Y si Ginny tenía la razón al estar tan preocupada? Tal vez sólo eran esas preocupaciones de la chica que se habían calado en él.

- Bien – fue lo que contestó, sonriendo. - Después de todo, sobreviví al dragón y no hay muchas cosas que puedan ser peores al dragón, ¿verdad?

De reojo, Cedric vio a Molly y Bill Weasley pasar junto con Harry, y lastimosamente su padre los vio también.

- ¿Con que estás aquí, eh? Apuesto a que no te sientes tan ufano ahora que Cedric te ha alcanzado en puntuación.

- ¿Qué? – preguntó Harry, confundido.

En momentos como esos, a Cedric le gustaría que se lo tragara la tierra.

- No le hagas caso – le dijo a Harry mirando a su padre con severidad, con la esperanza de que captara que no era el momento para ese tipo de comentarios – Está enfadado por los artículos de Rita Skeeter, que te dejaron como el único campeón de Hogwarts.

Sin embargo, y cuando Cedric tenía la esperanza de que Harry y los Weasley se fueran dejando el asunto allí, su padre volvió con reclamos sinsentido. No se detuvo hasta que su madre le dio una mirada de advertencia, de esas que tanto Cedric y su padre sabían que eran de atenerse.

Luego de ese vergonzoso momento, Cedric pasó un día bastante agradable con sus padres, paseando por el castillo, hablándoles de lo ocurrido en la segunda prueba – asegurándole a su madre que no, no estaba saliendo con ninguna chica por el momento, por extraño que eso pudiera parecerles – y todo cuanto sabían de la prueba en el laberinto.

Cuando al fin estaba atardeciendo, volvieron al Gran Comedor para el banquete, y Cedric observó a Ginny en la mesa de Gryffindor, charlando animadamente con su familia, cuya atención parecía estar dirigida totalmente a Harry Potter. Y él, Cedric Diggory, campeón del colegio y estudiante modelo, a quien las chicas miraban al pasar, y a quien el resto de sus compañeros admiraba, se sintió celoso celoso de ese chico de catorce años.

Todo eso era absurdo.

Todo eso era por Ginny.

Ginny, con quien no había hablado en todo el día. Aunque tan sólo la noche anterior hubieran pasado tiempo volando y conversando, Cedric hubiera dado cualquier cosa por poder hablar con ella una vez más antes de la prueba.

Ella miró en su dirección, y por primera vez en ese día sus ojos se encontraron. Cedric dejó de escuchar a sus compañeros y a su padre que se encontraban hablando de algo que Dumbledore acababa de decir. Sus ojos sólo podían dedicarse a apreciar a Ginny, Ginny y la suave sonrisa que le dio en ese momento, moviendo los labios en silencio para decir algo que pudo haber sido "buena suerte". Pero también pudo haber sido algo más.

Entonces el momento llegó, y los Campeones estaban dirigiéndose hacia la tercera y última prueba.


Mientras Cedric se alejaba de los escregutos de cola explosiva tan rápido como podía, maldiciendo en voz baja por haber estado cuidado durante todo el año a esas bestias asesinas, Cedric juró que no volvería a tomar clases con Hagrid. ¡Con razón no habían visto a esos monstruos durante todo ese mes!

Fue entonces cuando oyó otros pasos detrás de él, pero al girarse, vio que sólo se trataba de Krum.

- Deberías tener cuidado, - dijo, tal como le había dicho antes a Harry, cuando se tropezó con él – por ese lado están los escregutos…

Pero Cedric se detuvo y frunció el ceño al ver que Krum lo apuntaba con la varita.

- ¿Qué demonios pretendes hacer?

Y entonces sintió el dolor más insoportable que había experimentado jamás, como si sus huesos se contrajeran y se quebraran, y un martillo aplastara su cabeza. Cedric cayó al suelo, mientras intentaba inútilmente apuntar a Krum con su varita.

- ¡Desmaius!

Krum cayó al suelo, inconsciente.

Cedric se sintió en parte aliviado, y en parte contrariado, cuando fue Harry el que le salvó. No quería estar en deuda con él. Se levantó, todavía temblando.

- Me cuesta creerlo – dijo Harry – creí que era un tipo legal.

- Yo también – dijo Cedric, suspirando.

Dejaron a Krum para que fuera rescatado por los monitores del laberinto, y se separaron para seguir su camino.


Cedric había visto la Copa, tan cerca, y corrió hacia ella. Estúpidamente, no había visto la Acromántula.

- ¡Cedric! ¡A tu izquierda!

La advertencia de Harry le dio tiempo para esquivar al monstruo, pero entonces tropezó y la varita fue a caer lejos de él. La acromántula se abalanzó sobre él, que todavía estaba poniéndose de pie, cuando los hechizos de Harry hicieron que cambiara de dirección hacia el otro chico.

Tomó el trabajo de ambos lograr dejar fuera de juego a la acromántula, pero eso no sucedió antes de que el monstruo hiciera lo suyo con Harry, que había caído en sus pinzas.

Y así fue como Cedric acabó al lado de un Harry herido, con la pierna sangrando y apenas pudiendo levantarse. La Copa estaba muy cerca.

Y Harry había vuelto a salvarle la vida.

- Tómala – dijo el chico sin aliento. – Vamos, ya has llegado.

Cedric respiró hondo.

- Tómala tú. Me has salvado la vida dos veces esta noche.

Y Cedric simplemente no podía estar en deuda con él, de entre todas las personas. No podía tomar la Copa, porque no se la merecía, y si no hacía las cosas de manera justa, ¿cómo podría pretender que Ginny…

Se paralizó al darse cuenta del hilo que habían seguido sus pensamientos.

- No es así el torneo – dijo Harry, irritado. – El primero en llegar a la Copa gana.

- No – dijo Cedric, alejándose de la Copa.

No era sólo por el Torneo. Aquella era una cuestión de honor. Porque Harry no lo sabía todavía, pero Cedric si lo sabía, ellos eran rivales. Rivales porque Harry era a quien Ginny quería, y Cedric quería a Ginny para sí mismo. No como una hermana, no como una amiga. No era algo que pudiera negar, aunque había tratado inútilmente por meses… y si existía al menos una remota posibilidad, luego de salir de ese laberinto, trataría de ganar su corazón.

- ¡Deja de hacer alardes de nobleza! – gritó Harry, mientras se apoyaba en los setos para intentar levantarse – No tienes más que cogerla para que salgamos de aquí.

Siguieron discutiendo, cada uno recordando los puntos del marcador que hacían que el otro estuviera más arriba, y cada vez a Cedric le costaba más trabajo mantener su decisión…

- Vamos los dos – dijo entonces Harry.

Y el Cedric que quería ver la sonrisa en los rostros de sus padres, la felicidad y alegría de todos sus compañeros, la gloria… ese Cedric se sentía tentado. Pero entonces recordó quién era ese chico, Harry Potter, el que pasaba los veranos en casa de Ginny, de quien ella estaba enamorada desde hace años, y esos eran los sentimientos que Cedric quería arrebatar para si mismo.

- Harry, no voy a tomar la Copa – dijo Cedric, con calma. Su padre moriría de un ataque, cuando supiera. – Simplemente no puedo estar en deuda contigo, somos rivales.

- ¿Qué?

- Y no es sólo el Torneo. Para mí es mucho más importante…

- ¿Lo dices en serio? – Harry parecía no poder creerlo - ¿Es por Cho?

- ¿Qué? – esta vez fue Cedric quien lo miró confundido.

¿Qué tenía Cho que ver con eso, no era como si… Oh.

¿Ginny lo sabría?

- Por lo que sé, tú terminaste con ella.

Cedric casi echó a reír. No podía creer el giro que habían dado las cosas. Pero eso no cambiaba lo que a él le importaba. Incluso si Harry no lo sabía, él simplemente no podía deberle nada. No se sentía correcto.

- No importa. No tiene que ver con Cho. Ve y toma la Copa de una buena vez. – acabó casi ordenando.

- Pero…

- Toma la Copa, Harry. Yo no lo haré, así que si quieres que salgamos de aquí rápido, apresúrate.

Harry suspiró, y caminó con lentitud hacia la Copa.

Cuando la tomó en sus manos, para sorpresa de Cedric, el chico desapareció.

¿La copa era un translador?

Entonces Harry ya estaría afuera. Cedric levantó su varita, disparando las chispas que permitirían a los demás encontrarlo.

Con suerte, una vez que la atención de todos estuviera en el campeón del Torneo, él podría encontrar tiempo para tener una conversación con Ginny.