¡Hola a todos y bienvenidos de nuevo a "El asesino comedor de almas"! Perdón por la tardanza, ya que por cuestiones profesionales me he tenido que abstener de escribir. Primero, daros las gracias a los antiguos lectores por vuestra paciencia, ya que esta saga solía ser la más popular. Lo siguiente es la historia, y a eso me pongo ya, ready?
The dawn of the samurai never ends.
Mifune. Pov.
¿Qué hago aquí?
Eso me preguntaba todo el rato, desde que había entrado en la mansión Capone. ¿Qué narices hace un vendedor de sushi en una mansión de un montón de jefes mafiosos?
-Así que tú eres Mifune-me dijo un guardia
-Así es
-Te imaginaba más…alto
-Ehmm… ¿Perdón?
-No pareces tan poderoso como para abatir a cinco de nuestros hombres… Ni siquiera creo que pudieses conmigo, y eso que soy el novato.
-Vale. Esto debe ser un error. Yo nunca he acabado con cinco hombres. Lo único que sé hacer es en cinco minutos el sushi más delicioso del mercado.
Llegamos a un gran salón que olía a cigarrillo y a bebida más de lo que me gustaría. Habían cuatro hombres reunidos, todos con un aspecto fiero y gansteril que paralizaría a cualquier hombre. En cambio yo sabía que debía seguir adelante.
Uno de los hombres me miró e inspeccionó como si se tratase de un ojeador de salmones.
-Así que tú eres el misterioso samurái que ha acabado con cinco de nuestros mejores hombres, ¿eh?
-Señor, ya se lo he dicho al guarda que está aquí al lado. Yo no he hecho daño a nadie.
-Pues no es lo mismo que dicen estas grabaciones
Era cierto. En esas grabaciones estaba yo… Y estaba con un niño. De pronto unos hombres nos asaltan y agarran al niño por el cuello. Espera, ¿no es eso un cuchillo lo que lleva en la mano?
-¡Parad! ¡Paradlo por favor!
Los hombres me ignoran y sigue el video… Y veo como le rajan la garganta al pobre niño delante de mí… Y esos recuerdos afloran en mi mente… El olor a sangre, la risa de esos hombres que están en la grabación resuena en mi mente. Otro de ellos me coge a mí del cuello. Tiene una espada en el cinturón… Se la quito y se la clavo en el estómago. Solo veo borroso a partir de ahí… Pero el video me enseña que hago a continuación. Saco la espada por un lateral, cubriendo el suelo de vísceras, me abalanzo contra otro de ellos y antes de que le de tiempo a reaccionar ya le he acuchillado tres veces. Me salgo de la pantalla… Pero intuyo lo que pasó en esos momentos.
-Tres días más tarde se te vio a ti dejando un lirio en el lugar exacto en el que matamos al pequeño.
Sentí que iba a vomitar. Mi propio cerebro me había encerrado esos recuerdos por una buena razón, pero yo pensé que era por la borrachera, y lo del lirio creí que lo hice porque lo vi en las noticias y me daba pena el pobre chaval. Pero, si realmente era yo el de la cinta…
-¿Qué queréis?
-Tranquilo, no buscamos venganza. Lo que queremos es que a partir de ahora trabajes para nosotros.
-Tengo un negocio que atender, no puedo hacer caso de lo que me piden.
-¿Ah sí?-dijo el hombre más bajito- ¿Y qué pasaría si enseñásemos esto a la policía?
Era otro CD, pero en este las imágenes estaban trucadas. Era yo quien asesinaba al niño, habían girado después el escenario asegurándose de que fuese exactamente igual, un hombre inocente me cogía por el cuello y yo sacaba una espada de mi cinto y repetía la masacre.
-Estamos especialmente orgullosos de nuestro servicio de chantaje. ¿Sabes qué pasaría si este video fuese a parar a la policía, verdad?
-Sois basura.
-Nos han llamado cosas peores. En fin, queremos que te conviertas en nuestro samurái privado.
-Mi arte no se basa en la violencia sino en la calma y la autodefensa.
-Sabíamos que dirías eso. Por eso hemos traído a esta niña
Una niña de pelo morado, sucio, la cara también sucia y ojos desganados me miró. Estaba raquítica, y la tenían que empujar para que se moviera.
-Se llama Ángela. ¿Qué dices samurái? Si no peleas, la matamos.
-¡Monstruos!
Cogió a la niña y le dijo, cerciorándose de que lo oyese
-Ángela, ¿quieres que esto se acabe? ¿Qué el dolor se acabe? ¿Dormir en una cama agradable? ¿Comer bien y rico? Suplica a ese hombre que se una a nosotros…
La niña parecía reticente.
-Vamos, pequeña. ¿No querrás acabar como tu amiguita, verdad?
La niña tembló de miedo, mostrando por fin una reacción, y me miró… Esos ojitos tenían una luz especial, que esos desgraciados se empeñaban en apagar, pero antes de que yo pudiera decir nada, la niña gritó:
-¡VÁYASE SEÑOR! ¡SON UNOS MALVADOS!
El grito asustó al más bajito y sorprendió a los guardaespaldas
-¡Maldita cría!
La mano bajaba a darle una bofetada, pero me puse en medio antes de que llegara a terminar el arco. Le propiné un codazo en la mandíbula y le dejé mareado… Pero me estaban encañonando ocho pistolas, 4 de los guardaespaldas y cuatro de los hombres que estaban reunidos.
Escudé a la chica con mi cuerpo, preparado para recibir la sarta de balazos.
-¡QUIETOS!
El bajito ya se había recuperado, en parte, del golpe. Aún daba bandazos, pero me miró con actitud seria, y luego divertida.
-Parece que ya tenemos al samurái donde queremos… Danos tu nombre y podrás proteger a esa muchacha. Entrarás a formar parte de nuestro grupo.-se dirigió ante un guardaespaldas- Dadles una habitación cómoda y dadle algo de comer a la niña, el ruido de sus tripas no me deja pensar.
-Mi nombre es Mifune… Utilizo el estilo mugen-ryu.
-¿Mugen-qué?
-Mugen-ryu. Significa: Estilo de infinitas espadas. Tendré que desempolvar mi técnica… Pero para ello necesitaré sparrings… Vivos.
Ángela me miró con mirada acusadora… Lo siento niña, pero no quiero volver a ver como una vida se apaga ante mí.
1 mes después
La niña me sigue odiando… Me apetece una buena taza de sake…
-Mifune… Oye…
-¿Qué quieres Ángela?
-Mifune, te voy a contar algo que los de la mafia no te han dicho… Soy una bruja.
Una niña jugando a ser mayor. Que ella es una brujita encerrada en el castillo de los malos…
-Claro que lo eres.
-Lo soy. Mira.
Sin darme tiempo a reccionar, mi equipo de katanas voló hasta mí. Me atinó en pleno estómago…
-¡Ay, perdona, aún no lo controlo!
Entonces, ¿la mafia quería una bruja? ¿Para qué le servía…?
-Y aún no he conseguido todos mis poderes… De momento sé volar… Levantar cosas con la mente, y poco más… Estoy estudiando lo que ellos me dan a estudiar de mi libro de magia.
Claro, conocimientos controlados para que ella no aprenda más de lo debido…
-Mifune, aun así, ¿me protegerás?
-No vine sino para eso, tonta. Toma.
Era un caramelo de sabor a marisco, normalmente a los niños no les gustaba, pero Ángela se lo comió y me miró con una sonrisa y me pidió uno más. Se lo di, pero le dije que si no le gustaba, que podía no comerlo.
-Me gusta, me recuerda al puerto en el que viví con mi madre.
-Anda, acuéstate. Te protegeré aunque sea lo último que haga…
La dejé en su cuarto… Y vi en el pasillo a alguien sospechoso con un saco…
-Disculpa pero, ¿para qué es eso?
-Esto es para secuestrar a la mini-bruja Ángela.
Me reveló eso como si nada… Desenvainé mi espada y la puse al lado de su cuello.
-Entonces… Debes morir.
-Maldición. No me esperaba este inconveniente… ¿Tu nombre?
-Mifune el samurái. Guardaespaldas de la bruja Ángela.
-Yo soy Wes. Ahora que sabemos el nombre de cada uno, prepárate para morir.
Y FIN! Tranquilos, el próximo será una pelea entre Mifune y Wes… En fin, espero que lo disfrutéis. Subiré El misterio de la muerte el lunes, que ahora no puedo. Nos leemos!
