"Perdón y Reencuentro"
La luz del sol de la mañana llegaba a la gran capital de Equestria, Canterlot. Los guardias nocturnos abandonaban sus sombras y penumbras de las cuales protegían el castillo, para que sus hermanos, los guardias diurnos tomaran su lugar en el día. Cada puerta del castillo, y cada pasillo eran vigilados por uno o dos guardias diurnos. En los cuarteles militares, un adolorido corcel yacía sobre una cama hospitalaria, con vendajes y demás. En el pasillo que guiaba al cuartel medico, dos pegasos custodiaban la entrada a este. Pero repentinamente la puerta se abrió de golpe por unos vientos de tormenta, los cuales hicieron a los dos pegasos salir disparados de su puesto. Entrando al pasillo se podía ver a la princesa Luna con una expresión de furia en su rostro, sus ojos brillaban de un blanco intenso y su melena se encontraba levantada y hondeando como si se tratase de una fogata en su cabeza. Camino a paso lento asustando de muerte a sus guardias, nunca la habían visto tan enojada en sus vidas. Llego a los cuarteles médicos y fuera del cuarto hospitalario del corcel, ahí se encontraba el capitán Ragnar, con un vendaje en su cabeza y otro en el tórax. Al ver a la princesa, este no se inmuto, ni siquiera parpadeo aunque tuviera a la mismísima deidad de la Luna frente a él, y con la energía suficiente de hacerlo cenizas con el solo poder de su magia.
-¡Usted!- Dijo Luna con su voz real de Canterlot -¡Cuando termine con usted, va a tener suerte de terminar lavando pisos!-
El capitán solo la miro con una mirada un tanto indiferente, hasta que se escucho una voz de dentro de la habitación. Se trataba de Pipsqueak, que al oír la voz inigualable de Luna, la llamo para que pasara.
-¿Pip?- Inquirió Luna, para luego entrar rápidamente.
Al entrar pudo ver a su amado corcel, todo vendado, pero con una sonrisa de oreja a oreja de ver a su princesa en persona y no en sueños. Luna se le acerca preocupada y nerviosa, además de enfadada por lo ocurrido.
-Mírate. Estas todo lastimado- Observo Luna.
-No te preocupes, estoy bien. Me recuperare pronto-
Los doctores se retiraron ante el mandato del capitán Ragnar, el cual había entrado en la habitación recibiendo la mirada furiosa de la princesa Luna. Pipsqueak estaba a punto de decir algo para evitar que Luna estallara en frente del capitán Ragnar, pero para su lamentar, no actuó a tiempo.
-¡Usted Advenedizo! ¡No es más que un Abrazafarolas! ¡Hare que revisen sus niveles de alcohol en la sangre, no es más que un botarate y un energúmeno! Responderá ante esto personalmente ante mí y mi hermana- Dijo Luna muy alterada.
El capitán se inclino -Con el debido respeto. Solo entendí la mitad de lo que me dijo. No estoy relacionado con los insultos de la nobleza-
Luna de vez en cuando tenía problemas para mantener su nuevo vocabulario y acento actual. Ya que muchas veces, sus súbditos no entendían las viejas palabras que ya nadie usa hoy en día.
-Luna, espera. No fue su culpa. De hecho todo fue mi idea- Le confesó Pipsqueak.
Luna dirigió su mirada al corcel que se encontraba en la cama de hospital.
-¿Idea? ¿Qué idea?- Pregunto confundida Luna.
-Bueno… Lo que sucedió es que…-
Entonces Pipsqueak comenzó a decirle toda la verdad a Luna, desde su sueño de Nightmare Moon, de porque le había mentido cuando le pregunto sobre el tema, y de porque no le había dicho de su idea.
-Y eso es todo- Termino de relatar Pipsqueak.
-Ya veo…- Dijo Luna con un tono serio, para luego dirigirse al capitán que se había inclinado ante ella -Mis más sinceras disculpas, por insultar vuestra persona. Aun que su comportamiento siendo capitán no fue el adecuado. No debí ofender así su titulo y a usted-
-Descuide princesa. Aceptare cualquier castigo disciplinario que usted crea conveniente-
-Eso lo veremos en otro momento. Por ahora puede retirarse y dejarme a solas con mi prometido-
-Por supuesto su majestad- Le respondió el capitán.
El capitán Ragnar se marcho de la habitación dejando a la pareja asolas. Luna respira hondo antes de voltearse al corcel. Este la mira extrañado.
-¡¿Cómo rayos se te ocurrió hacer algo así?!- Le grito la princesa enojada.
Pipsqueak abrió los ojos como plato ante la imponente voz real de Canterlot. Si bien ya había visto a Luna triste, feliz e incluso en su estado más intimo, no era común que se enojara con él. De hecho habían pasado años desde la última vez que la princesa rabio con el corcel cuando por mera curiosidad de niño, había arrancado una hoja de uno de los libros de Luna, para hacer un sombrero. Pero lo que hacía diferente este momento es que ya no era un niño, sino la pareja de la mismísima deidad de la Luna y gobernante de un reino. Ahora su princesa estaba enfadada con él, algo que esperaba que sucediera, pero tenía que arriesgarse a ello.
-Tenía que hacer algo. En el sueño me dijo que yo ayudare a su liberación. Es decir, que yo influiría de alguna forma en su regreso. Lo único que se me cruzo por la mente, era que mi ausencia será la influencia que tendría como resultado su regreso- Le explico Pipsqueak.
Luna rodeo la cama de hospital para estar cara a cara con el corcel.
-Y dime… Por tu cabeza ¿Surgió la idea de que esto podría enfadarme o herirme de alguna manera?- Le pregunto Luna.
Pipsqueak agacho la cabeza.
-Perdóname. Yo… Lo que menos deseo. Es herir tus sentimientos, pero. Sabía que no lo aprobarías- Se excuso Pipsqueak.
-¡Y con razón! Solo mírate…- Luna abrazo a Pipsqueak, a lo que este se sonrojo de sentir el tacto tan cálido y el aroma tan agradable de Luna, nuevamente.
-¿Qué tal si te hubieras lastimado más grave? Pudiste hasta a ver muerto por un daño interno-
-No es para tanto. Y valió la pena. Solo mira, ya estoy finalmente libre. Tengo mi título oficial de soldado de la armada Equestriana- Pipsqueak se zafa del abrazo de la princesa y se baja de la cama emitiendo un pequeño quejido de dolor.
-¿Qué haces?- Le pregunta confundida Luna.
El corcel se inclina ante su princesa, para luego tomarle uno de sus cascos.
-Ante los ojos del reino, finalmente soy digno de usted- Le dijo Pipsqueak.
-No tienes que hacer esto. Si no fuera por mi culpa, no tendrías que estar haciendo nada de esto. Ni menos lo que hiciste-
Luna deja el casco del corcel en el aire y esta se da media vuelta y marcha hacia la puerta.
-Espera, Luna ¿A dónde vas?- Le pregunto Pipsqueak confundido de la repentina acción de la princesa.
-Nada cambien el hecho de que me mentiste. Es cierto que me hubiera negado. Pero el hecho de que me dijeras, y aunque mi negación no hubiera servido para evitar esto. Lo importante y lo que hubiera apreciado de verdad. Es que me hubieras dicho la verdad desde un principio-
-Lo sé. No tengo justificación. Pedirte perdón quizás sería hipócrita de mi parte. Así que, te lo compensare- Le dice Pipsqueak, para luego reincorporarse de pie -Aun así me disculpo por mi comportamiento. En ningún momento me sentí bien de hacerlo. Pero por ti, todo vale la alegría de un futuro juntos-
-Bien. Ahora si me disculpas, tengo que hablar con mi hermana sobre lo ocurrido- Dijo la princesa para disponerse a irse aun un poco molesta, pero feliz por otra parte, ya que no tendría que esperar más por su amado corcel.
Pipsqueak había quedado solo nuevamente, desilusionado por decepcionar a su amada princesa, siempre con la idea de que todo era para un bien común. Pero aun con esa idea en la cabeza, no le quitaba la culpa ni la pena que provocaba el hacer sentir mal a su amada. El capitán esperaba pacientemente fuera de la habitación, hasta que salió la princesa Luna de esta. Rápidamente entro al cuarto hospitalario.
-Mañana tendré listo el papeleo. Necesitare tu firma mañana a primera hora para darte tu diploma, pasaporte e identificación oficiales de la milicia- Le dijo Ragnar.
-Gracias- Le contesto Pipsqueak.
El capitán asintió, dio media vuelta listo para marcharse.
-Espere- Detuvo su marcha Pipsqueak.
-¿Qué ocurre?- Pregunto el capitán.
-¿Por qué me dejo ganar?- Le pregunto el corcel secamente.
El capitán sin expresión alguna solo bufo.
-¿Cómo te diste cuenta?- Le pregunto el capitán curioso.
-Alguien que entrono con minotauros y cebras. No se queda en una posición tan desfavorable apropósito. Incluso creo que espero que yo me diera cuenta de que podía tirarlo al piso fácilmente rompiendo su equilibrio- Le respondió Pipsqueak.
-¿Enserio? Interesante. Parece que eres más listo de lo que creí-
El capitán volvió a dar media vuelta y se dispuso a irse.
-¡Espere!- Lo detuvo nuevamente Pipsqueak.
-No respondió mi pregunta ¿Por qué me dejo ganar? ¿Qué gana con ello?-
El capitán no dio media vuelta para observarlo, solo siguió mirando hacia adelante sin dejar ver su rostro.
-Es asunto mío- Fue lo único que dijo y se fue de la habitación cerrando la puerta y dejando al corcel solo.
Pipsqueak solo sonrió y regreso a su cama para descansar un poco más y esperar que le trajeran el desayuno.
En el Palacio.
La princesa Luna le había relatado todo lo ocurrido a su hermana, la princesa Celestia. Ambas se encontraban en el salón de los vitrales, mientras hablaban de lo que ocurriría ahora. Aunque la conversación se tratara sobre Luna, la que hablaba más era Celestia. Caminaron hasta la terraza con vista a los jardines reales.
-Así que, ¿Cómo te sientes respecto a esto?- Le pregunto Celestia.
-Sigo molesta- Le contesto Luna.
-Y está justificado. A nadie le gusta que le oculten cosas y menos que lo haga un ser amado. Pero dale tiempo al tiempo. La vida es demasiado hermosa y llena de oportunidades como para enojarse por pequeñeces-
-¿Pequeñeces? ¿Te parece poco que me ocultara lo que le dijo Nightmare Moon, y además de su alocado plan con un alto estándar de fracaso? Pudo haber echado nieve meses de espera directo a la basura- Le dijo Luna.
Celestia la cubrió con su ala.
-Lo sé. Pero no fue así, ¿o me equivoco?- Inquirió Celestia.
-No- Contesto Luna.
-Entonces… ¿Cuál es el problema?-
Luna miro cabizbaja -¿Qué le impedirá hacerlo de nuevo? Me mintió y pudo haber muerto en esa pelea-
-¿No estás exagerando?- Le pregunto Celestia.
-Celestia. Hablamos del capitán Ragnar. Paso años con los minotauros y en las tribus de las cebras. Sabes bien que pudo haberlo matado si quisiese, y nosotras no podríamos relevarlo de su cargo porque es el mejor capitán que hemos tenido- Le contesto Luna.
-Cierto. Y no justifico que te mintiera. Pero un pony que no perdona, el vivir, es peor castigo que la muerte -
Luna se llevo un casco a la cabeza -A veces odio que tengas tanta razón- Le dijo Luna un poco molesta.
-Jejeje… Bueno. Dijo que te compensaría, solo queda esperar que hará- Le dijo Celestia con una sonrisa.
-Sigo un poco molesta- Le dijo Luna.
-Y como dije. Solo dale tiempo- Celestia le guiña un ojo -Al tiempo-
-Supongo que ahora habrá que hacer una rueda de prensa-
-Yo me encargare- Le dijo Celestia.
Luego de una exhaustiva rueda de prensa, la noticia del futuro príncipe de Equestria no tardo en propagarse por todos los pueblos y ciudades del reino. Una boda se celebraría y la boda de su mismísima princesa. Las masas estaban tan energéticas y avivadas con la noticia que comenzaron a hacer celebraciones en algunos pueblos y ciudades. La noticia no solo se propago por Equestria, sino que llego mas allá de las fronteras, a los oídos de los reyes y nobles de otros grandes reinos aliados. El hogar de la princesa Luna había quedado casi abandonado, y no pasaba tan seguido en ella. Eso ya lo había notado y la conclusión que había sacado, era que simplemente Ponyville sin Pipsqueak no era la misma, además que ya se había acostumbrado a despertar con alguien por las mañanas y eso dificultaba su solitaria presencia en la gran casa. Mientras tanto la casa de Pipsqueak fue cuidada por su amigo Spike, que la mantenía organizada y limpia, además que esto le serbia al dragón para tener más privacidad con su amada Sweetie Belle.
Pipsqueak luego de una semana pudo regresar a Ponyville, obviamente fue recibido por una de las famosas fiestas de Pinkie Pie, en la cual el corcel no pudo más que hacer que estar sentado en una silla, ya que aun no podía hacer mucho esfuerzo. Esta al terminar Spike le entrego las llaves que le había entregado su amigo con anterioridad. Ambos se despidieron y cada uno fue a su respectivo hogar. Ya en su viejo hogar pudo notar lo ordenado que estaba todo, incluso mucho más que cuando se fue, ya que Twilight siempre le enseño a Spike a ser organizado lo que lo había convertido en alguien muy ordenado de adulto. Luego de tanto casi no reconocía su viejo hogar, dejo las llaves sobre la mesa en una esquina del living y bostezo.
-Creo que ya me iré a dormir por hoy- Pensó Pipsqueak.
El corcel se dispuso a subir las escaleras, pero apenas piso el primer escalón alguien toco a su puerta. Ya era tarde ¿Quién podría estar tocando tan de madrugada? La unica persona que se le ocurrió fue Luna. Rápidamente corrió a la entrada para abrir la puerta.
-¡Luna!- Exclamo al abrir la puerta.
-¿Luna? Valla sobrino… Creo que necesitas anteojos, muajajaja…- Dijo un pony adulto de pelaje blanco y crin café claro, vestido con un traje azul y un moño rojo, además de un sombrero azul. En su costado se podía ver una cutie mark de un reloj de bolsillo.
-¡Tío Magnus!- Exclamo Pipsqueak, este se lanza a abrazar a su tío.
-¡Valla! Como has crecido. Ya no eres el escuálido, débil y afeminado potrillo que solías ser. Ahora eres todo un semental-
Pipsqueak deja de abrazarlo -Lo de afeminado sobraba- Le dijo el corcel bastante molesto.
-Muajajajaja… Vamos chico, solo bromeaba. O tal vez no. ¿Quién sabe? Pero bueno. No vine a molestarte, vine a felicitarte- Le dijo su tío dejando su sombrero sobre un perchero, quedando únicamente con una camisa y un chaleco sobre esta. Este entro presumidamente al que fue alguna vez su hogar.
-Valla, todo se ve reluciente- Le dijo Magnus.
-Le deja la casa a un buen amigo mientras estaba en la academia. En la ordeno y limpio en mi ausencia-
-Ya veo- El refinado pony se sienta sobre un sofá -No puedo creer que te vayas a casar con una de las princesas. Ni siquiera sabía que ellas podían casarse. Técnicamente nadie sobre la tierra y el cielo, está a su altura-
-¿Porque no habías venido antes?- Le pregunto el corcel.
-Bueno. oi por ahí que saliste con honores de la academia militar y quería verte para saber como estabas luego de tanto. Es increíble que estés con la mismísima princesa Luna-
Pipsqueak respira fatigado y cabizbajo.
-¿Te ocurre algo malo, sobrino?- Inquirió el refinado pony.
-No nada… Solo que tengo un poco de sueño. Fue un día bastante largo y ahora solo quiero dormir- Le respondió el corcel con una amplia sonrisa.
-Vamos. Dime qué pasa, ¡Ah! Si, ya recordé. Me llamaste Luna, esperabas que fuera la princesa, ¿No es así? ¿A caso tienen problemas?- Volvió a inquirir el refinado pony.
-¿Cómo lo sabes?- Le pregunto Pipsqueak.
-Experiencia, pero bueno ¿Qué ocurrió? Yo si estuviera con alguien como la princesa Celestia andaría feliz de la vida. Sabes que tienen juventud eterna. Una de las princesas a los 80 años es toda una bendición. Pero ya estoy enamorado de tu tía y no la cambiaría por nada del mundo, jeje-
Entonces el corcel comenzó a relatarle todo lo ocurrido a su tío. Desde como Luna y el llegaron a enamorarse hasta haber salido de la academia militar, omitiendo algunos datos privados y dejando solo lo esencial. Magnus escuchaba atento mientras los minutos se hacían horas.
-Y eso fue lo que paso. De verdad no quería lastimarla. Pero me vi acorralado- Termino de relatar Pipsqueak.
-Entiendo. Que complicado… Veras Pip, algo que odian las yeguas es la mentira. Enserio. Podrías ser un asesino y para ellas sería mejor que un mentiroso. Claro que, ya no existen los asesinos, ahora vivimos en una comunidad hippie global. Pero no te preocupes se que debes hacer- Le dijo su tío.
-¿Enserio? Espera… No te ofendas, pero tú no das muy buenos consejos-
-Vamos… ¿Cuándo te he fallado?-
-¿Recuerdas esa unicornio de mi clase de arte, que me gustaba?- Le pregunto el corcel.
El refinado pony se lleva un casco al mentón recordando.
-¡Sí!... Esos eran tiempos muy oscuros-
-¿Recuerdas lo que me dijiste, que le dijera?-
-Vamos… Cuando yo era adolescente así se cortejaba una yegua. Luego una noche apasionada y de ahí nació tu primo- Le dijo Magnus con una sonrisa.
-Si… Creo que me voy a dormir- Le dijo Pipsqueak levantándose del sofá para luego dirigirse a las escaleras.
-¡Espera!- Lo detuvo su tío -¡Puedo ayudarte lo prometo!- Exclamo.
Pipsqueak rodo los ojos y se llevo un casco a la cara.
-Está bien. Te daré una oportunidad, después de todo siempre me aconsejaste de niño. Aunque la mayoría de tus consejos nunca me funcionaron- Pipsqueak volvió a sentarse en el sofá con su tío.
-Confía en mí esta vez. Tengo toda una vida de casado con una amargada. Y si de algo sé, es como compensar a las yeguas que se enfadan con uno-
Pipsqueak pensó unos momentos lo dicho. Técnicamente es cierto, su tío se había casado con su tía muy joven y en ningún momento de su vida se habían separado, para aguantar a alguien como lo es su tía, debe haber amor de verdad. Pipsqueak asintió, y su tío Magnus le hizo algunas preguntas y con las respuestas de su sobrino, armo un plan. Este escucho atento las palabras de su tío haciendo nota mental de estas.
-¿Estás seguro?- Le pregunto Pipsqueak no del todo convencido.
-Hasta donde sé, la princesa Luna es una yegua también. Créeme, funcionara. Las yeguas quieren ver a un semental arrastrándose por ella, reconociendo su error y disculpándose una y otra vez. No olvides darle la razón en todo. Pero si me disculpas me quedare a dormir hoy aquí. Mañana debo regresar a Canterlot-
-Pero si ella tenia razón. No le debí haber mentido, pero enserio creí que estaba haciendo lo correcto, pero no fue así- Pipsqueak se dirigio a un pequeño escritorio -Ya sabes dónde queda la habitación de huéspedes- Le dijo.
-Bien, pero ¿no te irás a dormir? Ya es tarde- Le pregunto su tío.
-Debo escribir una carta primero- Le contesto el corcel.
Magnus bostezo –Esta bien hazlo. Otro día te hablare de cómo llevar un buen matrimonio. Es como comer una naranja-
Tres días después, una mañana:
En el castillo de Canterlot la princesa Celestia había citado a su hermana, la princesa Luna, para lo que ella describió como una emergencia. Celestia se encontraba en la mesa de ministros mientras revisaba unos papeles esperando a su hermana. Esta levantaba y bajaba pergaminos buscando uno en específico de una gran pila de pergaminos que se encontraban sobre la mesa.
-¿Dónde está? Debe estar por aquí- Se dijo la princesa mientras buscaba exhaustivamente algo.
De repente las puertas se abren de golpe, entrando a la habitación se podía apreciar a la princesa Luna, muy preocupada por la carta de su hermana.
-¡Celestia!- Exclamo Luna acercándose a su hermana hasta estar frente a ella -¿Qué ocurre?- Le pregunto.
-Uhm hermana… Qué bueno que pudiste venir- Le dijo Celestia nerviosa.
-Vine en cuanto recibí tu carta, ¿Cuál es la emergencia?- Dijo Luna entusiasta.
-Bueno la emergencia es…- Celestia mira nuevamente la mesa llena de pergaminos, hasta que finalmente da con uno -¡Sí!- Exclamo la princesa victoriosa.
-¿Celestia?- Le llama la atención Luna.
-Uhm… Si, hermana. Es muy importante. Mira- Celestia flota un pergamino frente a su hermana.
-¿Qué es esto?- Pregunto confundida Luna.
-Es un informe detallado de la repartición de alimentos en Dodge City- Le dijo alarmada Celestia.
Luna leyó el informe -Pero si todo parece bien-
-Aam… Sí, pero me llego un informe que dice que ese informe es falso- Le dijo Celestia aun más alarmada.
-¿Y donde esta ese informe?- Le pregunto Luna.
-¡No hay tiempo!- Celestia empezó a empujar a su hermana hasta la salida.
-¿Pero qué estás haciendo?- Le pregunto Luna confundida.
-Necesito que vayas a Dodge City para arreglar la administración del pueblo. Solo tú puedes hacerlo- Le respondió Celestia.
-¿No sería mejor enviar a un ministro o algo así?-
-Los ministros están ocupados, y tú fuiste algunas veces por sus disfraces de la Nightmare Night de Dodge City. Así que eres la indicada-
Celestia empujo a su hermana hasta el puerto de zeppelines, ahí subió a su hermana usando su magia.
-Suerte querida hermana ¡Despeguen!-
El zeppelín se comenzó a mover y lo único que veía Luna desde la borda era a su hermana despidiéndose con su casco. Luna suspiro pesadamente y rodo los ojos.
-Y yo que pensaba reconciliarme con Pip hoy… - Pensó para sí misma la princesa.
Una vez que el zeppelín se aleja lo suficiente, Celestia se va a sus aposentos reales, se dirige a un baúl de dónde saca un pergamino y lo enrolla.
-Pff… E la ultima vez que interfiero de esta manera. La ultima- Se dijo Celestia -Luego Luna dirá que soy una entrometida-
Al Anochecer.
La princesa Luna regresaba muy molesta desde la ciudad capital Canterlot, a su más humilde hogar en Ponyville. Ya había traído la noche apenas llego al pueblo, así que el astro estaba levantado en lo alto del cielo acompañado de las estrellas.
-No entiendo, no había ningún problema. Y una vez cuando regreso, Celestia no aparece por ninguna parte. Seguramente fue otra de sus infantiles bromas- Pensó Luna para sus adentros.
Ya en la entrada de su hogar, esta abre la puerta con su magia. Entra y ve que la habitación ya está iluminada por unas velas en cada mesa y mueble. Luna mira perpleja, pero sigue caminando hasta llegar al comedor, donde se puede ver en la mesa deliciosos platillos. De la cocina sale el corcel bien peinado y con el pelaje limpio y reluciente.
-Luna- La el feliz corcel, para luego acercarse y inclinarse -Por favor perdóname, suplico tu perdón, no soporto que estés enfadada conmigo-
-Eso. Deje de estarlo… ¿Cómo iba a estar enfadada contigo por tanto tiempo? No es necesario que hagas nada de esto- Le dijo Luna con una amable sonrisa -Celestia, entrometida, ahora lo entiendo todo- Pensó para sus adentros.
-Si es necesario. Porque tú eres la pony que amo, para mi es importante compensarte él a verte hecho sentir mal- Le contesto el corcel.
-Enserio, ya todo está bien. Lo importante es que estés finalmente aquí y recuperado, conmigo-
-Tú tenías razón. No sé en que estaba pensando cuando no te dije mi alocado plan- Se disculpo Pipsqueak.
-Es cierto. Fue muy tonto. Pero te doy crédito por qué funciono, aunque no me gusto medio, funciono, y no tienes que disculparte-
-Aun así- Pipsqueak rodeo la mesa para mover el asiento del centro hacia atrás -Creo que te debo una cena, por todas las que no pudimos tener juntos, ¿No lo crees?-
Luna sonrió -Suena factible para mí. Hace mucho que no gozaba de una cena con tu compañía. Eso y…- Luna se acerco seductoramente -Otras cosas-
Pipsqueak abrió los ojos como platos, a la vez que un leve rubor se hacía presente en sus mejillas.
-Debo admitir. Que estar lejos de ti, ha sido una tortura. En más de una forma- Le contesto el corcel.
Luna se sentó en el asiento que tan cortésmente el corcel le había ofrecido. Mira la mesa y la pregunta que surge en su cabeza es:
-¿Cómo espera que me coma todo esto?- Pensó Luna para sus adentros.
La princesa Luna no tenia estomago para comer demasiado, sin embargo la mesa estaba llena de bocadillos. Pipsqueak se sentó a su lado, aunque los cubiertos era algo difícil de manejar para él siendo un pony de tierra, hacia el mejor intento posible con sus cascos, para no hacer el ridículo frente a su princesa. Cuando no usaba cubiertos intentaba comer lo mas educadamente con su boca. Si bien los ponys de tierra podían manejar ciertas cosas con los cascos, mejor que los pegasos y unicornios, esta característica biológica no lo hacía más fácil de hacer.
Pipsqueak tenía en frente un espagueti de espárragos. Tomo el tenedor y lentamente enrollo la pasta con él, para luego llevarse el tenedor a la boca. Luna brillaba su cuerno y el tenedor era rodeado por un aura mágica que llevaba el tenedor a su boca. La cena siguió con naturalidad, era un momento muy especial entre ambos, ya que no se habían visto más que en sueños por nueve meses, aprovecharon de terminar conversaciones las cuales no pudieron gracias al límite de tiempo que tenían los sueños.
-Hubiera sido agradable presentarte al príncipe Lautaro. Es un gran guerrero cebra. Estoy segura que se hubieran llevado bien. Para ser un príncipe le gusta la vida de la plebe- Término de relatar una historia Luna.
-Wow… Has hecho de todo. Qué pena que yo no esté entre esos recuerdos-
La princesa sonrió -Desde ahora podremos hacer nuestros propios recuerdos, ¿no lo crees?- El cuerno de Luna brillo e hizo desaparecer a ambos de la sala en un gran resplandor, para reaparecer en la cama de su habitación, con Luna sobre él.
La habitación de Luna estaba tal y como la recordaba Pipsqueak, de un hermoso azul nocturno, cuya belleza solo podía igualar las noches que su princesa traía. Una cama suave como una esponjosa nube, y una vista digna de los reyes antes de dormir, con una hermosa obra de arte sobre sus cabezas, pintada por la mismísima deidad del sol. Pero lo que opacaba todo su entorno, era sin duda alguna, la deidad de la Luna, una rosa la cual nunca se marchitaba y cuya belleza trasciende el tiempo.
-Nosotros ya tenemos muchos recuerdos- Le dijo Pipsqueak.
-Lo sé. Pero muy pocos desde que descubrimos aquello que sentimos por el otro. Desde ahora, creemos recuerdos de pareja. Juntos. Ahora nuevo caballero de la armada de Canterlot. Le ordeno mostrarle a vuestra princesa sus capacidades en tierras hostiles- Luna se acerca a los labios del corcel.
El espacio que había entre ambos, pronto desapareció. Ambos habían cerrado sus ojos para sellar su amor con un profundo beso. La esencia de los sueños de ambos yacía en ese beso, danzaban sus labios y sus lenguas, explorando y tocando cada centímetro de la boca del otro. Adrenalina, calor, deseo, todo esto despertaba en ambos, ya con su amante en frente, la tentación era algo imposible de contener. Y lo único que podían hacer era explotarla en un mar de satisfacción.
El corcel dirigía sus cascos a los flancos de la princesa, recorriendo su lomo como una llanura a la luz de la Luna. El pelaje de Luna siempre era embriagador y estimulador, su sabor era algo imposible de describir, en especial el esbelto cuello que tenía el deleite de volver a probar. El beso no se detenia y no había la menor intensión de hacerlo, pero el condenado aire los separo.
-Te deseo. Te he deseado todos estos meses- Le dijo Luna en un susurro seductor que entregaba un calor semejante a una fogata en un día de invierno.
-Lamento no haber estado aquí para satisfacer tus deseos. Mi princesa-
-Puede hacerlo ahora. Mi caballero-
Luna volvió a juntar sus labios con los de Pipsqueak, comenzando así otro beso, el cual no duro tanto como el primero, ya que el corcel sentía la necesidad de probar tan deleitable cuello. Sus cascos llegaron a los flancos de la princesa, y los comenzó a acariciar con un movimiento suave y lento. La melena de Luna siempre cobraba vida propia cuando intimaba con su amado corcel, y esta vez no fue la excepción. Todas las placenteras sensaciones mortales que alguna vez había experimentado regresaban a su cuerpo, queriendo con anhelo las intimas caricias y besos.
-Extrañaba. Este calor particular que solo tu provocas en mi- Le dijo Luna con el cuello levantado mientras el corcel lo degustaba.
La respiración de ambos era agitada, sus corazones latían por el otro y sus cuerpos pedían a gritos la satisfacción que solo ambos se podían entregar.
Conforme que Pipsqueak bajaba con sus besos, la princesa Luna subía su cuerpo, para que este pudiera alcanzar aquellas zonas más intimas. Beso su pecho y la base de su estomago, Luna solo siguió subiendo su cuerpo, hasta el punto en que pudo apoyar sus cascos delanteros en el respaldo de la cama. No paso mucho hasta que todo el cuerpo de la princesa quedara apoyado sobre el torso del corcel, Pipsqueak acerco sus labios a la intimidad de la princesa. Luna no dudo en acercar su intimidad y los labios del corcel tuvieron contacto con ella. Los dulces jugos ya habían humedecido sus delicados pétalos y el corcel pudo saborearlos, provocando que la princesa arqueara la espalda. Casi por instinto, movió sus caderas hacia adelante y atrás, aun apoyándose en el respaldo de la cama para darse equilibrio mientras lo hacía. Pipsqueak acariciaba la esbelta cintura de la princesa, pasando constantemente a sus flancos. Gotas transparentes caían como lluvia sobre el pelaje del corcel, la habitación se llenaba de un aroma en particular, un delicado, armonioso y sobre todo embriagador aroma que avivaba el fuego de ambos.
La princesa gemía de placer, sus nuevos instintos la sobrepasaban haciendo que se entregase por completo al acto. A veces la espera vale la alegría del momento.
-Mi deseo por ti es enorme. No te Detengas- Le dijo Luna.
-¿Por qué querría detenerme?- Pensó el corcel para sus adentro -Vivo para satisfacer vuestros deseos, majestad- Dijo.
Pipsqueak introducía y sacaba su lengua con precisión, suavidad y lentitud, trataba de hacer sentir lo mejor posible a su princesa y ya sabía de antemano que mientras más lenta sea su lengua, mas disfrutaba Luna y como muestra de ello estaban sus angelicales cantos que exhalaba por el placer y su melena de fuego y estrellas. Un último gemido y una electricidad hizo estremecer todo su cuerpo de pies a cabeza, para explotar a través de su intimidad.
-Aaaah- Luna respiro agitadamente, mientras su amante limpiaba los restos de su intimidad y muslos.
-Eso… Fue. Maravilloso…- Dijo Luna mientras respiraba agitadamente y una gota de sudor se deslizaba por su frente.
-¿Lista para un poco mas, mi princesa?- Le pregunto Pipsqueak pícaramente.
-¿Lista? Mas que nunca, mi caballero real- Contesto la princesa.
Luna deslizo su cuerpo por el torso del corcel hasta volver a esta en la posición en que se encontraban con anterioridad. Ambos se besaron nuevamente, el miembro del corcel estaba ya sin su funda y erecto, rosando la entrada de la intimidad de Luna. El rose era relajante y placentero, pero nada se comparaba con el contacto interno, ya que poco a poco el miembro del corcel fue entrando en la intimidad de la alicornio de la noche, entraba fácil y cómodamente, ya que los jugos que la prepararían para esto habían hecho bien su trabajo. Un ligero temblor se presento en los muslos de Luna, ya había pasado mucho desde la última vez, se sentía casi como su primera vez. La princesa apretó los dientes hasta que finalmente todo el miembro del corcel entro en ella, sintiendo a la vez como sus entrepiernas hacían contacto. Dejo de apretar los dientes, ya no sentía el dolor que sintió durante unos segundos, ahora quería comenzar el acto sexual.
La respiración de Luna impactaba con el rostro de Pipsqueak. En su rostro se formo una sonrisa y una mirada seductora. Se acerco nuevamente a sus labios y lo volvió a besar, el éxtasis del momento era enorme, cerró los ojos para saborear tan exquisita sensación. Sus caderas casi por sí mismas se comenzaron a mover hacia arriba y abajo, Luna abrazo a Pipsqueak del cuello, mientras que él acariciaba el lomo de su princesa. Todo el trabajo lo hacían sus caderas, las sabanas se humedecían y los gemidos de Luna inundaban toda la habitación.
-Aaah… Te amo, mi dulce amante- Le dijo Luna entre los besos que le propinaba al corcel.
-Y yo a ti. Su majestad- Le contesto Pipsqueak.
De un brusco movimiento ambos giraron en la gran cama riendo, parecía una especie de juego entre ambos. Pipsqueak se apoyo con sus dos cascos delanteros sobre la cama y Luna lo cabalgaba sentada sobre él. En esta posición el corcel tenía de nuevo la oportunidad de saborear y oler el pelaje de la princesa e embriagarse con él. Todo en su entorno perdió importancia, solo existía la cama, el amor, la pasión y el deseo de sus cuerpos. Mientras estuvieran juntos nada importaba. Luna continuaba moviendo sus flancos desenfrenadamente y el corcel no se quedaba atrás con sus embestidas y lamidas al exquisito pelaje de la deidad de la noche. Luego de unos momentos donde cada movimiento y cada beso fue correspondido, ambos empezaron a rozar su límite y con una última embestida, Pipsqueak libero toda su semilla dentro de la princesa provocándole un gran gemido de éxtasis. Al sentir el caliente líquido nuevamente en su interior esta por unos segundos se hizo la ilusión que dicha semilla engendraría un hijo del amor de ambos. Pero no era mas que una ilusión, una fantasía de solo un par de segundos. El liquido fue liberado en tal proporción que llegaba a desbordarse de la intimidad de la princesa deslizándose un poco por sus muslos y cayendo unas gotas en las sabanas.
Ambos se desplomaron sobre cama con sus cuerpos sudorosos y respiraciones agitadas. El corazón de ambos latía sin tregua alguna. En sus rostros una sonrisa y ojos cerrados, pero luego abiertos para verse el uno al otro con expresión de felicidad.
-Nunca, vuelvas a irte- Le dijo Luna respirando agitadamente.
-Mientras esté a mi alcance. Nunca me apartare de ti. Siempre atento a los deseos de la princesa de la noche- Pipsqueak acerco el casco de Luna a sus labios y lo beso cortesmente.
Luna soltó una ligera risita.
-Mmmm... Creo que eso aun no basta para compensar tantos meses ¿Listo mostrar mas de tus servicios a la corona?- Le pregunto Luna seductoramente, siguiendo el juego que habían comenzado.
-Mas que listo-
Ambos prosiguieron con el acto de amor, hasta dejar satisfecha la llama de pasión que yacía dentro de sus cuerpos. Ambos tenían mucho entregar al otro al igual que compensar. El deseo de que este placer nunca terminara pasaba una y otra vez por sus mentes. Pero luego de largas horas finalmente sus cuerpos no pudieron mas. La habitación parecía un sauna y ellos dos unos ponys que se habían quedado mucho tiempo en el. La apasionada noche ya había terminado, pero no seria la ultima y ambos lo sabían. Luna no podía recordar un momento en que se sintiera mas feliz de estar sudada y con las piernas traseras temblorosas. Su amado corcel había satisfecho sus femeninos deseos en toda la expresión de la palabra, algo de lo que Pipsqueak sentía orgullo. Al igual que satisfecho después de meses de esperar esta noche.
-La amo su majestad. Seré su esclavo, seré su rey. Mientras este aquí, nunca le faltara de mi calor- Susurro Pipsqueak a la princesa que lo abrazaba.
Luna sin levantar la mirada y con los ojos cerrados sello con broche de oro para así poder encaminarse al mundo de los sueños.
-Lo amo, mi dulce corcel. Déjeme ser su almohada y cuidar sus sueños-
Bueno primero que nada unas disculpas por no publicar nada. Este mes fue una reverenda cagada, si, una cagada… No me gusta expresar las cosas de esa manera, pero la única palabra que encuentro para explicar cómo fue mi mes. Se me vinieron abajo muchas cosas, y yo no soporto que mis edificaciones se caigan a pedazos. Así que tuve que encargarme de ellas antes de cualquier cosa.
Otra cosa, me cambie en nombre ¿Por qué? Simplemente que ya no sentía tanta identificación con mi viejo nombre.
Otra cosa, pronto saldré de vacaciones, así que tendré tiempo para darle punto final a esta obra, el siguiente capítulo será la primera parte del final. Si saben donde vivo no olviden las antorchas y grilletes.
Sin más que decir me despido, gracias por seguir tan fielmente la obra. Gracias por dejar su reviews y gracias por ser paciente con esta pobre criatura de la oscuridad.
