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En busca del pasado
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Disclaimer: Los personajes de esta historia son propiedad de J.K. Rowling y la Warner Bros; así como los de X-men pertenecen a MARVEL. Esto es puro entretenimiento y no me reporta beneficio económico alguno.
Sumario: Luego de ciertos sucesos que ocurrieron en su vida, Wolverine recuerda retazos de su pasado y, entre ellos, quienes son sus familiares. ¿Se imaginan a Logan siendo un Potter? ¿Y viniendo a Londres en busca de su hermano y padre? ¿Que será de él al saber que Lord Voldemort ha destruido todo lo que una vez amo? Solo Albus Dumbledore le da una esperanza, al decirle que no esta solo en el mundo.
-.Situado luego del 4to libro de HP.-
Parejas: Logan Potter (Wolverine)/Sirius Black, Remus Lupin/Lucius Malfoy (lo sé… no me peguen, es más fuerte que yo ToT) Severus Snape/Remy LeBau (Gambito) Charlie Weasley/Warren Kennet Worthington III (Arcángel) (dedicado a mi beta Angeli, Bill Weasley/Scott Summer (Cíclope) y las que vayan apareciendo ¬¬U
Aclaraciones: El fic contendrá embarazo masculino, mucho amor y un tío y padrino bastantes posesivos. ¬¬ Esto es un Universo COMPLETAMENTE Alternativo, así que no quiero quejas ¬¬.
Aclaraciones de lectura:
-Letra normal: dialogo, relato.
-Letra en cursiva: pensamientos de los personajes.
-N/A: notas de autora.
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Capitulo 14: Niños, TIMOS y enlaces.
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-Sabes que este no es el final, ¿cierto?
-Supongo…- suspiró Logan dejándose caer en la silla frente al escritorio de Albus.- ¿Qué es que lo sabemos sobre eso?
-La investigación de Remus avanzó mucho gracias a los libros que se hallaban en la biblioteca de Lucius. Aún así… necesitamos ciertas memorias y mucha inteligencia para descubrir donde están escondidos.
-Los horcrux…- musitó pensativo.- Es increíble lo que la magia puede hacer.
-Así, es…- asintió el Director.- Muchas veces se usa para cosas muy malas, como este caso. Por suerte, ya tenemos una pista, ahora solo nos falta buscarlos y destruirlos.
-Yo mismo me haré cargo de encontrarlos, tal vez pida ayuda a mis amigos de América, estoy seguro que no me negarán el favor. Con algunas mutaciones podemos ir más rápido. No quiero estar mucho tiempo alejado de mi familia.
-La Orden te ayudará mi muchacho. Lo haremos entre todos, excluyendo a Harry.- sonrió.- El ya hizo su parte, no es necesario que se preocupe por esto. Es mejor que crea que lo ha destruido para siempre.
-Me aseguraré que no regrese.- gruñó-. ¿Cuántos faltan?
-Tengo en mi poder el anillo, solo falta destruirlo. Si no me equivoco quedan cinco después de ése. Nos espera una amplia búsqueda…
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Al fin los exámenes llegaron, se habían atrasado un poco más de la cuenta, ya que la noticia de que al fin Quien-tu-sabes había sido derrotado finalmente, había desatado una euforia en el Mundo Mágico, ocasionando que se decretaran días de celebración durante dos semanas seguidas.
Fue durante este período que la pequeña Lily Potter-Black decidió nacer, ella era hermosa. Piel blanca, cabello negro azulado y liso, por suerte, no tan rebelde como el de su padre. Como se dice que los recién nacido llegan con suerte, fue justo dos días después de su nacimiento que el Ministerio declaró inocente a Sirius Black, gracias a las pruebas presentadas por los miembros de la Orden. Yendo a parar a la prisión mágica de Azkaban el verdadero culpable de la tragedia de hace 14 años: Peter Pettigrew.
También por esas épocas, para horror de todos los estudiantes de Hogwarts, como el profesor Severus Snape debía guardar reposo hasta el nacimiento de su hija (fue un shock para todos los alumnos enterarse de que ese profesor en particular estaba embarazado), el director, tan inteligente él, decidió que debido a la emergencia no había nadie mejor para reemplazar a su profesor de pociones que… Molly Weasley. Nunca pensaron que alguien pudiera ser peor de Severus Snape, pero siempre hay una excepción a la regla y Molly demostraba porque era la matriarca de una familia tan grande como los Weasley. Los alumnos se encontraron deseando que Snape volviera pronto. Especialmente… los gemelos, Ron y Ginny Weasley.
Ahora los chicos se encontraban en su examen de DCAO, Harry había emocionado altamente a su examinador al hacer el Patronus corpóreo, ganándose una mirada de desdén de su novio. Ambos habían admitido que se amaban luego de aquella experiencia en el Ministerio, pero eso no evitaba que a Draco le fastidiara que su novio lo sobrepasara en algunas cosas. Era un orgulloso Malfoy después de todo.
Para satisfacción de Harry, todos los miembros del DA habían pasado con las mejores calificaciones este examen. Umbridge estaba que explotaba por ello, juró jamás volver a enseñar en ese colegio donde los estudiantes eran tan irrespetuosos. Para alivio de todos ella no volvería el año que viene.
-Bien… ahora solo nos queda Aritmancia y… ¿Runas?
Draco asintió a su amigo, mientras sentía a su novio sentarse junto a él en aquella banca junto al lago.
-¿Qué les falta a ustedes?- quiso saber Nott.
-Adivinación.- gruñó Ron.
-No puedo creer que hayan escogido algo tan idiota, pero allá ustedes.- comentó Draco.
-Bueno, estamos seguros que vamos a salir mal, así que no perdemos mucho si no obtenemos el TIMO de esa materia.- dijo Harry, despreocupado.
-Si, se podría decir que ya estamos de vacaciones.
-No puedo creer que no se tomen en serio una materia.- refunfuñó Hermione, mandándole una mirada desaprobadora a sus amigos.
-En fin… ¿Qué piensan hacer durante las vacaciones?
Una sonrisa de felicidad se pudo notar en el Salvador del Mundo Mágico.
-Mi tío me prometió unas vacaciones mucho más divertidas que las del verano pasado. Me dijeron que piensan casarse una vez que termine Hogwarts y luego nos vamos de viaje.
-¿Van a llevarte a su Luna de Miel?- preguntó Blaise, escéptico.
-Hemos estado separados mucho tiempo.- se encogió de hombros.- Tanto mi padrino como mi tío desean llevarme…
-Te entendemos completamente…
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Gruñó molesto, mandándole la peor de sus miradas al culpable de su molestia. Durante todo el maldito embarazo, luego de lo que ocurriera el día de la muerte de Voldemort, lo había estando cuidándolo excesivamente… poniéndole de los nervios y prohibiéndole cualquier movimiento. Pero hoy… no, hoy al fin salió de la casa, pero a un lugar donde no quería ir.
-Bienvenidos a mi boda.
Si era posible, lo irritó aún más oír la voz alegre de Logan Potter. El mutante, por una vez en su vida, estaba impecablemente vestido. Con una túnica de mago color negra con la olvidada cresta de los Porter bordada en la espalda, por supuesto, su cabello estaba ingobernable, pero su aspecto y sonrisa deslumbrante lo hacían verse hermoso.
-Hola, Logan. Felicidades.- Remy sonrió al otro mutante y se acercó para saludarlo.
-¿No me felicitas, Snivellus?
El pocionista le gruñó un saludo y se fue a sentar. Estando en su octavo mes de embarazo se cansaba muy rápido y, sobre todo, no quería estar allí, era mejor no juntarse con todos esos Gryffindors alegres. Rogaba por todos los magos que su ahijado y Lucius llegaran enseguida. Aunque, cuando el licántropo estaba cerca, no existía otra persona para su amigo rubio.
Más tarde en ese día, la boda se llevó a cabo, si era posible, Sirius Black (ahora de Potter) estaba mucho más hermoso que antes. Definitivamente, la llegada de su niña lo había rejuvenecido al menos seis años, algo muy peculiar, la verdad. Su túnica era azul, estratégicamente escogida para que combinara con sus ojos, por supuesto él no uso la cresta de su familia, mientras menos lo asociaran a los Black, mejor.
-Se ven muy felices.- comentó Scott, mirando como los recién casados bailaban. Estaban extrañamente abrazados, puesto que el ojiazul tenía a su pequeña bebé en brazos y Logan los abrazaba a ambos.
-Es normal… acaban de enlazarse para completar de unir el amor que se sienten y tienen un bebé.- susurró Bill a su oído, abrazando la cintura abultada de su novio por la espalda.- ¿Seguirías su ejemplo?
-¿Acaso me estas proponiendo matrimonio?- preguntó con diversión en la voz.
-Aja… de una manera muy sutil.- rió.
-Bien… déjame pensarlo.
-Tienes hasta que nazca nuestro hijo, después de eso… te llevaré a rastras al altar si tu respuesta es no. No que pienso que vas a decirme que no, claro está.
-Oh, estas muy seguro de que quiero casarme contigo.
-¿Y como no estarlo? Soy el objeto del deseo de muchas y muchos en el Mundo Mágico. (N/A: incluidas la autora y beta)
-Eres un engreído, William Weasley.- masculló Summers. No estaba contento con ese recordatorio, porque sabía que era verdad. ¡Pero Bill era suyo!
Muy cerca de ahí, Charlie pudo notar como su pareja estaba ceñuda y miraba contrariado a los recién casados.
-¿Algo que te moleste?
-Es… extraño esto de los enlaces. En mi mundo solo deben firmarse un par de papeles y ya estás casado… lo que acabo de ver fue… impresionante.
-Es que nosotros utilizamos la magia para el enlace. Un papel se puede romper, el enlace mágico es imposible de romper… a no ser que la magia de este enlace corrobore que ya no hay amor entre la pareja, solo así se permite lo que se llama…. ¿divorcio?, entre nosotros. Particularmente, nunca he escuchado que se rompiera un enlace mágico.
-Mmmhhh… entonces ¿tienes que estar muy enamorado y seguro de tu pareja para casarte?- preguntó, mirando a Charlie con una ceja enarcada.
-Algo así, un enlace mágico no es una decisión que puedas tomar de la noche a la mañana.- sonrió malicioso.- ¿Por qué preguntas…? ¿Estas interesado en enlazarte con algún mago?
Warren se ruborizó profundamente, mandándole una mirada enfadada a su pelirrojo.
-No me fastidies, solo estoy tratando de sacarme una duda.
-Está muy bien, pero si en algún momento piensas casarte con un mago… quiero ser el primero en saberlo.
-Serás el primero, tenlo por seguro.
Era ya de tarde y fue justo en el momento en que los esposos procedían a cortar el pastel cuando se escuchó un jaleo que se armó en la mesa donde Severus Snape había estado enfurruñando durante toda la fiesta. El motivo del ajetreo no era otro que… la llegada de la pequeña que gestaba.
-¡¡¡Que alguien haga algo!!!- chilló Remy, palideciendo de manera alarmante.
Obviamente, fueron las mujeres de la fiesta quienes se pusieron manos a la obra, ya que los hombres solo se quedaron parados donde estaban. Lo mismo había pasado en el nacimiento de Lily, por suerte ese día Tormenta se encontraba con ellos y la pobre tuvo que hacer malabares para poder llegar al hospital mágico.
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-.San Mungo.-
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-Lo hizo apropósito… para fastidiar mi fiesta.- gruñó Sirius.
-Oh, por favor Sirius, madura. ¿Quieres?- reprendió Remus.- La niña no decidió nacer hoy para fastidiarte, estas cosas pasan.
-No estoy tan seguro…- masculló.
Lupin negó con la cabeza mientras sentía como era abrazado por la espalda. Sonrió de lado y se relajó contra el cuerpo fornido de su pareja.
-Confieso que los nervios de estar esperando un nacimiento es muy estresante.- susurró a su oído.- Pero no me importaría volver a pasar por ello… especialmente si es de un hijo mío.
Inmediatamente, Remus se tensó con los brazos de Lucius y giró su cuerpo para encarar a su amante. Frunció el ceño.
-¿Me estás hablando en serio…?- Malfoy asintió estrechando aún más a su amor entre sus brazos.- Pero… yo soy un licántropo y…
-Podemos encontrar el método para que no pases la enfermedad al bebé…- besó sus labio.- Es más… como Severus ha estado en reposo todo este tiempo le he pedido que investigue la manera… hoy en la fiesta me dijo que tiene resultados muy favorables. Esperaremos a que se recupere de esto para ver si encontró una solución.
-Oh, Lucius…- murmuró Remus, luchando para que las lágrimas no abandonaran sus ojos dorados.
El rubio sonrió y condujo la cabeza castaña para que descansara sobre su hombro.
-Encontraremos la manera, estoy ansioso por verte panzón.- sonrió y pudo sentir como Remus sonreía contra su cuello.
Solo pasó media hora para que un sonriente Remy apareciera con un bulto envuelto en un manta rosada. El adulto se veía cansado, pero la sonrisa orgullosa borraba toda muestra de cansancio de su apuesta cara.
-Vengan a conocer Djeri LeBeau-Snape.- susurró.
La pequeña niña tenía una mata de cabello muy oscuro, su piel era rosada y un ceño adornaba su cara. Mientras la miraban sus ojos se abrieron y algunos enarcaron una ceja al ver que estos tenían la pupila tan roja como la de su padre.
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-.Unos meses después.-
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Sirius se encontraba relajado, mirando como los niños del Instituto babeaban por su pequeña. Era un alivio que en ese lugar hubiera tanta gente que gustara de tomar en brazos a Lily. Esta era su tercera parada de la extensa Luna de Miel que habían preparado. El primer lugar había sido Italia, luego pasaron por África y ahora se vinieron para Estados Unidos. Ya que muchos de los niños ahí llegaron a ser muy queridos por los magos y también querían presentarle a la bebé.
Aquí se habían encontrado con la sorpresa de que los gemelos Weasley, con sus respectivas parejas, Cedric y John, también habían decidido pasar unas pequeñas vacaciones con los mutantes, tomando como personas de pruebas a todo aquel inocente que aceptara una simple galletita, caramelo u objeto de sus manos. Lo más cómico hasta ahora había sido un caramelo que hizo que el cabello del profesor Xavier creciera hasta sus hombros… pero era de color verde.
Para exasperación de Logan, el joven Draco Malfoy había escrito diciendo que extrañaba a su novio, y Harry estaba en las mismas condiciones, así que, poniendo las mejores de sus caritas de perrito perdido, ahora la casa tenía otro integrante más… un rubio que miraba amenazante a todo aquel que se mostrara muy amistoso con su novio.
Mientras tanto, en el Mundo Mágico, Remus y Lucius probaban el resultado de las pociones que Severus había creado. Según sus investigaciones, agregando cierto ingrediente a la poción Matalobos, éste podía hacer que el gen de la licantropía se mantuviera inactivo durante una semana, era durante esa semana que ellos deberían poner de sus esfuerzos para que Remus quedara en estado.
Ni lentos ni perezosos ellos usaron bien esa semana (aprovechando que Draco no estaba) usando cualquier rincón de la Mansión Malfoy para poder gestar a su pequeño. Por suerte, sus esfuerzos se vieron recompensados al mes de aquello. Las pruebas habían dejado claro que la poción funcionaba y el feto no tenía rastro de la enfermedad que aquejaba a la "madre" una vez al mes.
Por otro lado, Scott se había mudado a La Madriguera para ser atendido por su suegra por lo que le quedaba de embarazo, siendo gratamente recibido. Los mutantes amigos de Cíclope estaban muy contentos de ver el cambio que había experimentado el castaño, no sin antes espantarse al saber que él, un hombre, estaba embarazado, pero, luego de unas buenas explicaciones, todo quedó atrás. El alo de melancolía que lo rodeaba desde la muerte de Jean al fin había desaparecido y no pasaba momento en que no lo vieran sonriendo y frotando su vientre, más feliz que nunca, entusiasmado en todo lo que se refiriera a su bebé y amando más que nunca a su pareja.
Fue a mediados de agosto cuando su niño decidió que ya era hora de salir del refugio que representaba el vientre de su papá. El pequeño, evidentemente, tenía todas las características de un Weasley, cabello rojo, algunas pecas y, por supuesto, los increíbles ojos de su padre. Fue bautizado bajo el nombre de Ian Weasley-Summers.
Dos días antes que las clases en Hogwarts dieran inicio la pareja decidió enlazarse en una pequeña ceremonia que se dio lugar en la misma casa de los pelirrojos.
El enlace mágico era algo a lo que Severus se negaba rotundamente (no que Remy estuviera muy entusiasmando tampoco), Warren y Charlie parecían reconsiderarlo y Remus y Lucius habían decidido que lo harían antes que el embarazo del castaño se notara en su cuerpo.
Las clases dieron inicio sin ningún contratiempo. A las clases se habían sumado aquellos mutantes que tuvieran curiosidad por saber del Mundo Mágico, atendiendo a aquellas clases a las cuales sus limitadas capacidades pudieran permitirle.
Eso sí, ante el horror de todo el alumnado de Hogwarts, Albus Dumbledore al fin había decidido concederle el mayor deseo de aquel a quien consideraba como un hijo. Era por eso que Severus Snape entró este año como profesor de Defensa contra las Artes Oscuras y… Molly Weasley siguió con su cargo de profesora de pociones. Según ella, le había tomado cariño al puesto y estaba alegre de poder enseñar, a pesar de que todos sus alumnos le temieran enormemente.
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-.Dos años después.-
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-.Algún lugar no específico.-
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Una fuerte explosión se llevó a cabo en medio de un desierto rodeado de palmeras. Del objeto destruido se pudo ver salir un humo muy negro y hasta se pudo escuchar un lamento escalofriante.
Albus Dumbledore, se encontraba acompañado de Charles Xavier, Logan y Sirius Potter, Bestia y Ororo Monroe, todos tenían miradas cansadas, pero satisfechas en sus rostros. Revelados luego de un extenso trabajo. Que incluyó una ardua búsqueda (sobre todo de la serpiente conocida como Nagini) en los lugares más recónditos y posteriormente destrucción de los objetos encontrados.
-¿Ese era el último?
-Estoy seguro, con esta taza completamos los siete objetos. Conociendo a Tom, no creo que haya llegado a los trece… podemos estar seguros que hemos terminado con este trabajo.- murmuró Dumbledore.
-Así que… ¿el loco no volverá a molestar a mi ahijado?
-No, Sirius. Hemos destruido el último de los horcruxes…- sonrisa.- Lord Voldemort jamás volverá. Puedes quedarte tranquilo.
-Más le vale no regresar.- gruñó Logan.
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-.Hogwarts.-
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-Harry… ¿Qué tienes?
El moreno levantó la mirada del libro de pociones que estaba leyendo. Solo le faltaba ese examen de EXTASIS para rendir todos los que tenía y quería tener buena nota, por eso nadie se extrañaba que estuviera estudiando esa materia en especial. Frunció el ceño mirando contrariado a Zabini.
-¿A que te refieres…?
-Tu cicatriz…- arrugó el entrecejo.- Ya no se nota tanto como antes… parece casi desaparecida, solo se ve una raya que ni siquiera se distingue desde aquí. Y eso que esto enfrente tuyo…
-Es cierto.- concordó Hermione, frunciendo el ceño extrañada.
Harry pestañeó y transfiguró una pluma en un pequeño espejo y comprobó las palabras de sus amigos. Era verdad, su cicatriz antes roja y visible ahora era una simple marca que solo podías notar si te fijabas detalladamente en ese lugar en su frente.
-Wow… no lo sé… pero es genial.- sonrió.- Creo que si me vieran por la calle vestido de otra forma ya nadie me reconocería como siempre.
Toco ese lugar en su frente sin poder borrar su sonrisa. Sintió a Draco abrazarlo por la cintura y luego un pequeño beso en su mejilla. El rubio sabía cuanto complejo le creaba esa cicatriz, tanto que se dejaba el pelo largo para cubrirla.
Sea lo que sea que haya pasado estaba muy feliz de que se haya hecho casi invisible.
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¡¡¡Fin!!!
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Notas de la Autora: Aquí se termina esto, espero que hayan tenido gusto del X-over.
Muchas gracias a todos/as los que me siguieron a través del fic ñ.ñ
¡¡¡Gracias Angeli por betear este fic!!!
Atte: Uko-chan!
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