INFIDELIDAD.

CAPÍTULO 14.

De pronto Vegeta se sintió desorientado, ella estaba ahí, mirándolo fijamente, con un zapato en la mano aún no sabía por qué. Algo le golpeó el pecho y no fue físicamente. Mirándola se preguntó si ella sabía que había dormido con Myrna, aunque eso no podía ser, la sola idea de que ella lo supiera le molestaba. Él estaba molesto consigo mismo, se había esfumado la sensación del placer físico, y no parecía quedar rastro de deseo

El hombre que en un principio seguía a la científico dobló la esquina y al ver a la mujer acompañada disimuló y se siguió de largo. En todo ese rato nadie dijo nada, hasta que el zapato comenzó a resbalársele de la mano.

-ho-hola- saludó torpemente Bulma

-ho… ¿Qué haces aquí?- preguntó y sintió que esa no era su propia voz

-se descompuso mi carro- era tan raro volverlo a ver y más en esas circunstancias -¿y tu?-

-nada- respondió al no ocurrírsele algo mejor que contestar, aún sorprendido por verla. Le cruzó la idea en la cabeza de que Bulma averiguaría lo que acababa de hacer. No sabía mentir, no tenía necesidad de hacerlo pues a él las consecuencias no le importaban, sin embargo esa ocasión era distinta, tendría que mentir -Pero qué estupideces estoy pensando, ella y yo ya no vivimos juntos, no nos une ningún vínculo y puedo hacer lo que se me antoje sin que estorbe el hecho de lo que antes éramos…- trató de convencerse, sin embargo la punzada que sentía en el pecho no se podía ocultar

-¿te perdiste?- preguntó amablemente, no se imaginaba qué tenía que hacer él en una zona como aquella

-claro que no, mujer, como dices eso- desvió la mirada hacia un lado

-¿ocurre algo malo?- ella lo conocía muy bien, su ex pareja tenía algo

-que no Bulma- respondió fastidiado –vámonos de aquí, te llevaré a tu casa- ofreció

-no, gracias, tengo que ir a…- se interrumpió antes de confesar que iría a cenar con Yamcha –a una reunión. Solo vine a comprar herramientas para reparar mi auto y me iré

-¿estás segura?-

-si-

-está bien- empezó a sentirse abrumado por algo que le oprimía el pecho tan solo de verla… le parecía que era "culpa", a esas alturas de su vida seguía aprendiendo de "sentimientos". Bulma dijo algo acerca de una tienda, se fue y tardó un poco en regresar, pero traía en sus manos un estuche de cápsulas con herramientas

-me vengo enterando que la Corporación Cápsula no vende en esta zona- comentó molesta sosteniendo un estuche redondo y de color rojo con el logotipo de otra compañía- bien… pues... ya me voy-

-este no es un lugar para que andes sola- le dijo notando la mirada de todos lo hombres puestas en su mujer, su ex mujer, pero ese hecho no le quitaba que mataría a esos gusanos que la miraban con morbo. Él también lo había notado, se veía muy bien con ese vestido… demasiado bien por lo que podía notar en la cantidad de hombres que se paraban a verla. Comenzó a caminar instando a Bulma a que lo acompañara, tomándola momentáneamente por la cintura, ella se sonrojó y prefirió caminar más rápido para zafarse de las manos de Vegeta.

Caminaron en silencio por unos minutos, Bulma abrazada a sí misma, pues empezaba a hacer frío, y Vegeta tan callado que hacía más incómoda la situación.

-¿hacia donde vas?- se atrevió a preguntar Bulma

-te llevaré a tu casa- respondió secamente

-ya te dije que tengo una reunión-

-seguramente va a llover ¿así quieres reparar la nave?- le preguntó toscamente mirando el cielo, de un color gris tan oscuro que casi rayaba en negro los cubría.

-voy a intentarlo - respondió un poco molesta pues no le fue agradable el tono del hombre –ya puedes irte- agregó

-no me voy a ir, este es un lugar peligroso para ti-

-si, ya me lo habías dicho- contestó. Finalmente se encontraron frente al auto. Bulma se quitó los guantes blancos y los guardó en su pequeña bolsa, que dejó en el piso. Desencapsuló las herramientas y se dispuso a trabajar. Le era un poco difícil por el aire que soplaba muy fuerte y que arrastraba hacia ella tierra, pero logró hacerlo a pesar de los constantes gruñidos del saiyajin –ya está- sonrió satisfecha, buscó en el estuche pero no encontró ningún paño con el cual limpiarse. En su compañía sí ponían paños, pensó con suficiencia. Tenía que encontrar algo en lo qué limpiarse… ese pensamiento le llevó a recordar que no había visto a Vegeta sucio como suponía que estaría, pero no le tomó mucha importancia -¿hacia donde vas?- volvió a preguntar pues la primera vez no obtuvo respuesta. Vegeta resopló incómodo por la pregunta. Las primeras gotas frías cayeron sobre ellos esperando la respuesta del saiyajin, él mismo seguía sin saberlo -…¿quieres ir por tu ropa?- preguntó finalmente

-si- Bulma asintió agachando la cabeza, abordó el auto en el asiento del piloto y el saiyajin subió unos segundos después, como si lo hubiera dudado antes de subirse.

El camino fue oscuro y silencioso, la lluvia cada vez arreciaba más empañando los vidrios. Aunque el ambiente en el auto era cálido debido a la calefacción, lo enfriaba un poco el tenso silencio que guardaba la pareja. Bulma sabía que Vegeta no estaba dormido, tenía cerrados los ojos y parecía dormitar, pero no era así, y ella decidió concentrarse en la cada vez menor visibilidad que tenía enfrente para no chocar.


Vegeta estaba muy lejos del presente, tan lejos que su mente se remontó a sus veinte años, cuando estaba aún a las órdenes de Freezer. Él acababa de estar con una hembra de no sabía qué especie, deliciosa a la vista, pero igual a las otras que había tenido antes. Apenas terminó con ella y comenzó a sentir asco.

-ya vete- ordenó levantándose para tomar una ducha. La hembra de belleza rara lo miró desilusionada, tendría que haber adivinado que estar con él sería un sueño de una noche. Obedeció pues sabía que si reclamaba, su vida se ponía en peligro.

El príncipe abrió la llave de la ducha, volviéndose a sentir insatisfecho, nadie le hacía sentirse pleno, por más que buscara en una hembra una compañía agradable, todavía no llegaba a sus manos la que lo mereciera. Se imaginaba que aquello no sería para él, por ser el príncipe de los saiyajin, a quien se le negaron los sentimientos, lo único bueno que tendría en su vida sería derrotar a Freezer… el vacío que sentía lo llenaba, o más bien lo tapaba, con orgullo y peleas, con la idea de llegar a ser el guerrero más poderoso en el universo. Y poco a poco aprendió a olvidarse de hacerle caso al sentimiento de soledad. La banalidad le convenía, era un medio de sobrevivencia.

Pero poco tiempo después apareció ella en su vida, en una época oscura y tormentosa. Ahora las cosas más extrañas le pasaban, ya no era como antes, ahora hacía cosas que nunca pensó que haría con tan solo una mirada suya. Y esa sensación que tanto lo perturbaba, la de la confianza, la intimidad, la cercanía, el calor. Algo sucedió con ella… o gracias a ella… que su vida cambió, los recuerdos dejaron de atormentarle, la vida se hizo más llevadera. Y conoció aquello que pensó que era inconcebible en él.

De pronto, cuando su mente estaba inundada en los recuerdos de sus primeros años de su vida en La Tierra, acudió a él como un flash, la noche con Myrna, y se sintió el más profundo vació que había sentido en su vida.


Abrió los ojos de golpe, Bulma detuvo el carro debido a que ya no podía ver nada pues la lluvia se convirtió en tormenta.

-es mejor que me estacione- Vegeta asintió aún sintiendo el vacio– parece que nos quedaremos así un buen rato- el saiyajin guardó silencio, sin mirarla –y dime… ¿Cómo has estado?- en una situación tan incómoda como esa, por lo menos tendrían que hablar.

-bien- respondió secamente, Bulma tuvo ganas de bajarse e irse corriendo. Afortunadamente el timbre del celular la salvó

-Ay dios…- atinó a decir al ver quién la llamaba


-Bulma te estoy esperando desde hace una hora- la voz de Yamcha se apagaba debido a la lluvia que golpeaba los cristales de la ventana del restaurante donde el ex guerrero aguardaba sentado con una botella de vino medio consumida y un gran ramo de flores marchitándose- ¿Cómo? No te escucho muy bien… ah si ¿estás en medio de la tormenta? Oh que malo ¿quieres que vaya por ti? No, claro que no me perdería… en serio yo podría… es que no quiero que te quedes sola –una mujer que estaba sentada al lado del play boy, se levantó indignada, cuando éste le quitó la mano que ella había colocado estratégicamente en sus piernas, era el quinto rechazo de su parte y por esa noche había sido suficiente- está bien Bulma, si necesitas algo solo llámame ¿ok?- Yamcha, frustrado se tapó la cara con ambas manos, no soportaba que todos sus planes importantes con Bulma se vinieran abajo, incluso había estado rechazando a chicas lindas que se le acercaban, con la intención de cumplirle a Bulma la promesa que le hizo después del crucero: cero chicas, solo ella. Y aunque Bulma no le había pedido que hiciera semejante sacrificio, él estaba decidido a hacerlo, para demostrarle lo serio que eran sus sentimientos. Pagó la cuenta y se fue corriendo a su auto.


Vegeta la miró intensamente

-¿Ya terminaste?- preguntó de mala gana

-si, ya. Era Yamcha-

-Ya lo sé, lo repetiste como 5 veces- Bulma volteó lentamente a mirar a Vegeta ¿esos eran celos?

-es que hoy íbamos a tener una cena- observó su reacción con detenimiento, pero el príncipe apenas y parpadeó

-ah- respondió evasivamente cruzándose de brazos. Pasaron algunos segundos hasta que se decidió a continuar- así que con él era esa cita tan importante- Bulma sonrió, presintiendo celos, se estaba elevando.

-así es- picó un poco más -Sinceramente yo me la he pasado muy bien- le dijo sonriendo de una forma que le hizo a Vegeta hervir la sangre

-¿por qué?- preguntó toscamente

-¿por qué me la pasé muy bien?- fingió enfado, cuando en realidad quería reír a carcajadas -No entiendo tu pregunta ¿acaso no tengo derecho?-

-no me refería a eso…- aseguró sonrojándose un poco y volteando la cara hacia otro lado –olvídalo- Bulma no ocultó su gran sonrisa, pero decidió guardar silencio.

-¿y tú qué has estado haciendo?- la pregunta le salió muy natural, aunque sin evitar el interés que sentía

-nada- respondió seriamente

-¿ni entrenando?-

-¿a qué viene el interrogatorio?- preguntó molesto, evadiendo la mirada de la mujer

-bueno, solo quería hacer plática- respondió tranquilamente, resopló al mismo tiempo que Vegeta gruñía- pensé que entenderías que quiero hacer un poco menos tenso el ambiente- recargó la cabeza en el asiento, pensando en que había sido una mala idea invitarlo al auto

-me iré volando-

-no ¡espera- lo detuvo del brazo cuando estaba a punto de salir, tragando saliva al notar lo desesperada que había sonado –te empaparás y enfermarás-

-jamás me he enfermado- afirmó

-¡claro que si! Cada vez que entrenabas, es decir diario, hasta casi dislocarte algo

-eso no es una enfermedad y no tiene nada que ver con mojarme- por un instante, Bulma agachó la cabeza, pero recordó en seguida que no debía volver a hacerlo

-está bien Vegeta, si te quieres ir pues vete y si quieres llegar después por tu ropa, perfecto, no se moverá- casi le gritó, cruzada de brazos y mirándolo fijamente. Pero él volvió a evadir sus ojos -¿Qué sucede?- preguntó al notarlo

-nada- un rayo calló justo un metros atrás de auto e hizo que Bulma saltara gritando de su asiento

-tenemos que irnos- susurró imaginando ese rayo cayendo sobre ellos

-ya no es posible- dijo tranquilo, el agua caía en el techo del auto golpeando como si miles de personas reclamaran por entrar en él y el viento, terriblemente fuerte, comenzó a mecerlos

-pero parece como si se acercara un huracán-

-no se ve nada a treinta centímetros, si avanzamos podríamos estar entrando en el ojo del huracán- a Bulma le tranquilizaba el tono despreocupado del saiyajin, sabía que estaría a salvo si algo pasaba pues él la protegería… ¿o no? Recordó la ocasión en la que, durante la época de los androides, su nave sufrió una descompostura y si no hubiese sido por su hijo Trunks del futuro que la rescató, ella no estaría viva.

Se escuchó el rugido de un monstruo gigantesco, tan grande que abarcó al mundo entero, por lo menos así lo interpretó Bulma al escuchar un rayo cerca de ella, instintivamente tomó la mano de Vegeta, que se puso alerta también, notó la mano de la mujer apretando la suya, y no hizo nada para impedirlo.

Buscó la mirada del saiyajin, y nuevamente le fue negada, pero no le importó al sentir que el carro retrocedía por obra del viento, y sin pensar en nada más, se acercó a él y lo abrazó del cuello. Vegeta se quedó inmóvil, si bien no la rechazó, tampoco correspondió a ese abrazo. Guardaron silencio, esperando que todo pasara.

Bulma miraba distraídamente el vidrio de la ventana cercana a Vegeta, cubierto de una densa capa gris de agua, sin dejar de abrazarlo. Se dio cuenta de cuántas ganas tenía de hacer aquello, no quería soltarlo, y menos al notar como poco a poco, el saiyajin se iba relajando. No estaba segura si decirle cuánto lo había echado de menos era un signo de la debilidad que no quería mostrar, pero quería que él lo supiera.

Lentamente soltó su cuello y se incorporó, pero sin separarse de él y lo miró con atención, nunca había notado las arrugas que su ex pareja tenía. Él por su parte mantenía su vista fija en el parabrisas, que trabajaba inútilmente bajo una cascada de agua.

-¿por qué no me miras?- le preguntó la mujer al notar su rechazo a verla a los ojos. Él no contestó, por lo que la obligó a buscarle la cara -¿qué pasa?- volvió a preguntar sin recibir respuesta –Vegeta ¿qué sucede, por qué no me miras?- pero él no podía hacerlo, al mirarla a ella recordaba su debilidad ante Myrna, y lo avergonzaba tanto, como si hubiese perdido una batalla importante contra un enemigo… así era.

-así que saliste con Yamcha- su voz sonó ronca, extraña, como si la pregunta hubiera salido sin pensarla antes

-pues si- respondió Bulma alzando la cara –hemos estado saliendo durante este tiempo-

-¿Cuál tiempo?-

-pues estas tres semanas- Bulma notó la molestia y el desprecio en el rostro de su ex pareja –él me ha ayudado mucho, pues pasé por una depresión muy grande –explicó-

-así que finalmente pudieron estar juntos- soltó la frase con un tono frío

-¿qué estás insinuando?- preguntó Bulma molesta y alarmada

-no tiene nada de malo- respondió volviéndose a tensar. Tratando de no demostrar la amargura que sentía –desde hace mucho tiempo el insecto te buscó no solo como tu "amigo"– remarcó la palabra con cizaña –no sé si alguna vez accediste a sus deseos –por fin había soltado el veneno de la duda que por años había tenido. Tal comentario le ganó una bofetada por parte de Bulma

-¡nunca te he sido infiel!- gritó indignada, colorada por la rabia que sentía –y no tienes ningún derecho a insinuar algo así. En todo caso, yo soy la que podría reclamarte… cosas que han estado pasando en los últimos meses, pero no lo hago, por que confío ciegamente en ti-

-tu misma acabas de confesar que has estado con Yamcha- sin quererlo, la miró a los ojos y notó en ellos una tormenta de sentimientos peor que la que se desenvolvía afuera.

-pero no dije que ahora esté con él- bajó notablemente su tono, avergonzada, no quería que Vegeta se enterara del crucero donde estuvo a punto de hacer el amor con Yamcha… mucho menos del beso que se dieron-

-ah ya veo- también bajó su tono de voz y volvió a fijar su mirada al frente, finalmente él no tenía ningún derecho para reclamarle a ella una infidelidad, y si Bulma descubría lo que había pasado con Myrna… bueno, lo cierto era que no quería que se enterara.

-si no me crees, lo siento Vegeta- Bulma se cruzó de brazos y regresó al asiento del piloto.

-te creo- respondió después de varios minutos, en los que solo se había escuchado los golpes del agua sobre el coche

-está bien, no dudes de mí por favor, porque aunque sé que cometo muchos errores, engañarte no sería uno de ellos… bueno, aunque nos hayamos separado… -en este punto la voz de Bulma se fue apagando- ah sido difícil para mi –confesó- estaba tan acostumbrada a vivir contigo que… bueno, no quiero sonar cursi –esbozó una pequeña sonrisa de tristeza, levantando la mirada para verlo a los ojos, por fin obtuvo lo que había estado buscando, Vegeta la miró detenidamente

-también yo- respondió con tanto esfuerzo que una venita se le saltó en la frente. Bulma sonrió

-siempre que hablas de tus sentimientos se te sale esta venita- se inclinó hacia él y la señaló tocándosela, Vegeta se sonrojó ligeramente –y después te sonrojas- sin evitarlo, Bulma soltó una carcajada. El saiyajin tosió incómodo

-ya está disminuyendo la lluvia- hizo notar como distracción

-es verdad, pronto podremos irnos-

-si-

-así que… recogerás tu ropa y… ¿después?-

-no lo sé-

-puedes quedarte esta noche si gustas- propuso sonriéndole

-está bien- respondió escuetamente, aunque la idea le agradaba bastante. Bulma se volvió a acercar al saiyajin, esta vez, él subió un brazo a sus hombros, abrazándola también. Fue Bulma quien tomó la iniciativa y se acercó lentamente a sus labios, hasta besarlo.

-pues vamos a casa-


Notas: Bulma recuperó a Vegeta, pero esto no es el fin, no señor.

:( algo que me gustaba mucho hacer era responder reviews, pero me han hecho entrar en razón, está prohibido por este sitio y no quiero que me vayan a quitar la historia solo por eso, así que de ahora en adelante responderé a sus reviews por la opción correspondiente.

Bueno, pues gracias por leer, espero sus comentarios ansiosamente. Mi recomendación en esta ocasión, es de un fanfic de Bulnatt ¿ya saben cómo será nuestro paraíso? Tienen que leerlo!!

http: / www. fanfiction. net / s/ 4235505 / 1 /

Me despido... me voy tres días a Tehuacán Puebla, Méx. :D