Hola chicos, sé que me desaparecí un tiempecito pero aquí estoy de vuelta, jajaja, este capi me emociona muchísimo porque me recordó lo que viene en la historiaxD. Muchas gracias por estar pendientes y por seguir la historia. Gracias a los que me han dejado reviews que saben me motiva muchísimo para continuarla.

lanoviadeOtani: jajaja siento tu emoción, gracias por entusiasmarte tanto, y tranquila no pasó un año, actualicé antes pero no sé por qué la fecha no se actualizó:(. Espero te guste mucho este capi, y gracias por dejar tu review n.n.

NataliaEsp: jajaja también siento tu emoción, eso me alegra mucho n.n, gracias por dejarme tu review y pues aquí está el siguiente capi, espero te guste mucho n.n.

Posdata: ¡Gracias a todos los que siguen esta historia capitulo a capitulo! n.n

Haru Narra

Caminaba por las calles de mi ciudad natal, me sentía nervioso. Volver no era tan fácil como lo había imaginado. Demasiados fantasmas y recuerdos, sentía que una parte de mí, la que reprimía toda esa época de mi vida, podía surgir en cualquier momento, y no, no quería que eso sucediera, le temía a enfrentarme con el pasado.

Me detuve cuando llegué a un parque cercano, mi corazón latió más rápido, lo recordaba, Nami y yo sentados en los columpios y platicando durante horas. Podría jurar que la vi en ese sitio, corriendo y riendo mientras me contaba sus planes para el futuro. Otra vez una opresión en el pecho.

Había llegado hacía dos semanas pero no había visitado el cementerio, miré las flores que tenía en la mano ¿realmente podría llevarlas? ¿podría ir a ese lugar sin romperme? Suspiré… tenía que hacerlo, sino ¿qué propósito tenía regresar a Niigata?

Recordé por qué había evitado esta ciudad, los edificios, los caminos y hasta los tipos de árboles significaban algo distinto para mí, la guardaban a ella, la traían a mi mente, la primera vez que sostuve su mano, la primera cita, el primer beso, su tienda favorita, sus planes de futuras citas que eran demasiadas para poder contarlas, entonces, por un instante sonreí, sí, era doloroso, pero a la vez, me hacía feliz.

Llegué al cementerio, los jardines estaban muy cuidados, y los árboles frondosos parecían saludarme con el movimiento del viento. Di un paso hacia adelante y me congelé, no podía hacerlo, no merecía verla…después de todo era mi culp…

—¡Haru! — gritó Koizumi mientras llegaba corriendo — Desapareciste en la mañana ¿por qué no me dijiste que…?— miró el paisaje detrás de mí…un cementerio. Ella dio un suspiro, dio unos pasos adelante, me dio una palmada en la espalda y con una gran sonrisa dijo: "Tú puedes".

No supe qué decirle, esperé que mi expresión le mostrara mi gratitud, simplemente en ese momento, las palabras no podían salir de mí. Ahí estaba esa chica que me había acompañado hasta Niigata, que había empacado cuando supo el motivo de mi visita, que se había estado quedando en mi casa y con mis padres, esa chica que lloraba en la noches cuando recordaba a esa persona que rompió una parte de su interior, y esa misma chica que, aún con dolor en el corazón, se secaba las lágrimas y sonreía siempre porque quería hacer feliz a los demás, y en especial a mí, el motivarme durante varias noches platicando en la sala de la casa y dándome consejos para este momento.

—¡Tú puedes! — gritó con una gran sonrisa y llamando la atención de los demás, sonreí en ese instante.

Koizumi Narra

Sabía que Haru podía hacerlo y al verlo alejarse unos cuantos pasos mi sonrisa cambió, por un instante recordé todas esas veces donde él había estado a mi lado, todos esos días y conversaciones, las risas, la motivación, el ánimo, el chocolate que me había regalado a la puerta de mi casa, y cuando cubrió mi cara llorosa con su sueter, todo eso… mi corazón empezó a palpitar con fuerza, mis mejillas se sintieron calientes y al verlo alejarse… quise detenerlo, que se quedara a mi lado, conmigo, sin darme cuenta extendí mi brazo…

—¡Koizumi! — gritó una voz masculina y al darme la vuelta lo vi, Daichi, estaba agitado como si hubiera corrido varios kilómetros.

—Dai, ¿qué haces aquí?

— Llamé a la casa de Haru, y me dijeron que habías venido aquí, supuse que era el día…—Daichi miró el paisaje detrás de mí— Y creo que no me equivoqué… solo espero que sea lo suficientemente fuerte para este momento.

—Lo es…estaba listo desde hace mucho pero él no lo sabía— sonreí.

Haru Narra

Recordaba este lugar, sabía cuál era la de Nami, la de ella estaba cerca de la de su abuela. Doblé hacia la derecha y ahí… de color blanco y con muchas rosas, estaba la tumba de Nami. Avancé con miedo, pocas veces había visitado este lugar, sin embargo estaba muy marcado en mi memoria. Dejé las flores sobre el lugar, mi pecho dolía, a mi mente vinieron recuerdos de ese día, la llamada, el hospital, sus papás llorando, la sensación que tuve, el regresar a mi casa ese día y romper mi despertador, destrozar mi habitación.

—A veces… cuando visito a mi abuela me la imagino al lado de mí, en mi mente tengo una conversación con ella, la conozco tan bien que sé lo que me diría, y así, nuestro momento juntas es muy vivido para mí…— recordé decir a Nami en una ocasión en que la acompañé a traerle flores, ella las acomodaba en la tumba y con una sonrisa y lágrimas me lo dijo, su rostro expresaba paz y tranquilidad, al fin, después de tanto tiempo, ella estaba mejor.

Cerré mis ojos, suspiré calmando tantas emociones, y logré sentir cómo alguien sujetaba mi hombro, era Nami.

—Ha pasado mucho tiempo Haru— dijo con una sonrisa tranquila, su cabello se movía con el viento, y la belleza que irradiaba era increíble.

—Nami…yo…—dije aun agachado en el piso— Tengo algo importante que decirte, lo siento tant…— se inclinó hacía a mí, cerró mis labios y me abrazó fuertemente.

—Haru no fue tu culpa, no fue de nadie, jamás pensé que lo era, me duele pensar que has pasado tanto tiempo cargando este peso— las lágrimas brotaron de mis ojos mientras correspondía aquel abrazo, era real, el estar con ella, el volver a los brazos de Nami.

—Si tan solo hubiera despertado a tiempo yo…

—No, no podías, no sabías, nadie lo sabía— me miró fijamente, ella también lloraba— He esperado tanto este tiempo, quiero que me lo des… la pesada culpa que cargas, no fue tu culpa, eres tan inocente como yo, como mis padres y mi abuela.

—Pero te extraño tanto… quise huir de ti, alejarme de aquí y borrar todo— sentí como mi pecho liberaba y decía todo lo que tenía por dentro.

—Lo sé y está bien, necesitabas tiempo, a veces las heridas no pueden cicatrizar si están en el mismo rosal que las hirió, necesitan buscar un refugio donde ser curadas, y cuando llegué el momento la herida habrá desaparecido, está bien Haru, lo necesitabas y así fue tu forma sanar, no tienes que sentirte mal por eso— Su voz, su forma de ser, todo en ella me llenaba de paz, Nami había sido mi santuario.

—Duele volver, duele verte y saber que nada volverá a ser cómo antes, que la oportunidad de estar juntos se nos ha ido— dije con molestia y nostalgia. En las mejillas de Nami seguían cayendo lágrimas.

—Duele, es verdad, pero…—tomó mi mano y la puso en su mejilla— el tiempo que tuvimos fue más que suficiente, me enseñaste tantas cosas y yo a ti, lo hicimos funcionar, pero yo no era la chica con la que pasarás toda tu vida, y eso está bien, porque sé que te espera una gran e inmensa felicidad, momentos de dicha y alegría que yo veré desde lejos, y créeme, es lo mejor— no supe que responder a eso, y ¿si yo quería que lo fueras Nami?, leyó mi mente porque dijo— No seas caprichoso Haru, porque no conoces lo que viene y solo sabes lo que ha pasado dices esto, pero si supieras entenderías.

—Te quiero conmigo— mencioné abrazándola.

—No te estanques, avanza Haru— se apartó levemente y me miró a los ojos— ¿O acaso no has venido aquí para poder continuar?

—Sí, quiero salir adelante también— mis lágrimas seguían cayendo, parecía que nunca se detendrían.

—Y lo harás— ella se secó las mejillas mientras reía levemente— Puedes estar tranquilo, mi abuela y yo estamos bien, pero yo sí necesitaba que me dieras esa carga, y que la tiremos juntos.

—Ha estado tanto tiempo conmigo, tantas navidades que no sé cómo alejarla de mí.

—Repite conmigo… no fue mi culpa— tomó mi mano.

—No fue… no fue…mi…no fue mi culpa.

—Dilo de nuevo Haru.

—Lo que ocurrió no fue mi culpa…—comenté y la vi sonreír.

—No soy responsable por lo que pasó, no lo sabía, no podía saberlo— Nami dijo mirándome a los ojos y con un gran amor y cariño que me conmovió.

—No soy responsable por lo que pasó… no lo sabía… no podía saberlo— Detestaba llorar y ahora mis ojos estaban rojos.

—Tendrás que decirlo tantas veces cómo sea necesario, y al igual que las heridas, llegará un momento donde ya no estará, mientras tanto me alegra ver que lo estás soltando.

—Gracias por todo— dije sintiéndome tranquilo y mientras una brisa me envolvía.

—Gracias por todo Haru…—me dio la mano invitándome a levantarme.

—Te amé tanto Nami.

—Lo sé, y me amaste muy bien, te amo mucho Haru, por eso ahora que sé que tu corazón puede darse de nuevo a alguien estoy feliz por eso… no me mires así, no es como si me estuvieras engañando de cualquier manera, está bien, más que bien.

Yo…

—Cuento con ello— cerró los ojos y sonrió—Yo también Haru— me abrazó y supe que yo estaría bien después de esto— Adiós, gracias por ayudar a bajar a Black de aquel árbol.

—Gracias por salir del templo ese día y caminar cerca de nosotros—mencioné.

—Fue una promesa—dijo Nami refiriéndose a lo que estaba por decir antes de que contestara: cuento con ello.

—Sí, lo sé.

Yo…voy a seguir adelante.

Otani Narra

Estaba en mi departamento, guardaba algunas cosas en cajas, quería cambiar el estilo de mi habitación un poco, me moví hacia la izquierda y mi codo empujó algo que cayó al piso, el sonido del vidrio cortado. Voltee la mirada, era una fotografía de Koizumi conmigo, el marco se había roto, suspiré, me agaché para recogerlo, ¡Demonios!, me corté el dedo con el vidrio.

—Duele— dije enojado, buscando con la vista algo para cubrir mi herida, miré de nuevo la fotografía —Sí que duele mucho.

—Otani— la voz de Kaede se hizo presente mientras cargaba unas cajas— Dejaré esto aquí ¿está bien?, ¿seguro que puedo quedarme en este departamento?

—Sí puedes, no hay problema, dado que nuestros compañeros de cuarto han regresado así solucionamos la situación de la renta, y me siento más tranquilo de que te llegues a quedar afuera por olvidar tus llaves.

— ¡Tu dedo! Esta sangrando, iré por algo para vendarlo, creo tengo curitas en mi bolsa, espera aquí—Kaede se alejó rápidamente y solo sonreí, esa chica sí que era un caso especial.

—Tengo que avanzar— me dije guardando la fotografía en una caja—Aunque duele, tengo que hacerlo…