Declaro atentamente que niguno de los personajes, así como acontecimientos o alguna otra cosa que tengan similiaridad con los libros de Harry Potter son de mi pertenencia si no a J.K Rowling.


La revelión de los Mortífagos.

C á p i t u l o XIII

ARMARIO EVANESCENTE

«Sí, sí tengo que ayudarlo, me estoy desviando. Malfoy en la sala de Requerimientos. Esa sala se transforma en centenares de cosas… ¡Malfoy me dijo que el armario en la sala de Requerimientos no estaba funcionando! Ese armario es importante, el único problema es que no sé cuál es su función y porqué es importante, sólo Malfoy la sabe. No será difícil averiguarlo, Hogwarts tiene una amplia biblioteca por la cual indagar, es sólo ir a la biblioteca y listo… Bingo».

La chica había armado parte del rompecabezas, sabía existía una posibilidad de entrar a la sala de menesteres, ahora ya no importaba si Malfoy estaba dentro o no, ahora era saber lo que la habitación de transformaba cuando él lo pedía. Estaba el armario que no servía, pero ¿qué demonios hacia ese armario? ¿Por qué era importante para Malfoy? Tenía que averiguar que era ese armario porque eso sería una clave fundamental para su misión, lo único que estaba segura ella es que él intentaba repararlo, se lo había confesado. Entonces ahí realizó que tenía que ir a la biblioteca de cualquier lugar, era ahora más que nada, entre más rápido lo hiciera mejor.

Se le había relegado por completo que ya no estaba afligida, ahora lo que sentía era una mezcla de salvación, emoción, felicidad ¡Es qué ya tenía todo armado! Sólo era buscar que era el armario, para que servía, y lo encontraría fácil, la biblioteca de Hogwarts estaba lleno de libros llenos de respuestas, sería fácil, de verdad fácil.

Salió corriendo tan rápido, empujó cada puerta que se interpuso en el camino con brusquedad. ¡Es que era importante! «Armario evanescente, armario evanescente…». Empujó a todas las personas que se interpusieron en el camino y con más fuerza si se trataba de un Gryffindor que rápidamente al saber de quién había sido el causante le gritaban un par de cosas que ella ignoró.

AL entrar por la biblioteca llegó hacia la bibliotecaria y con muy agitada voz preguntó—: ¿Ha-ay… un libro… sobre el ar… armario evanescente? —La bibliotecaria Pince frunció el ceño al ver de quien se trataba. Es que la chica tenía ya muy mala fama gracias a su madre y más con los maestros que nunca había tenido clase con ellos.

— Sí —respondió con voz muy seca, muy a dudas de querer ayudar a la chica.

— ¿Y dónde están? —exigió la chica entrecortadamente. Eso no fue de nada bueno.

— Esto es una biblioteca señorita Lestrange, por lo tanto le pediré que guarde su tono de voz —¡Dios mío que no se daba cuenta que la está retrasando!

— ¡Sí, sí, lo sé! ¡Es urgente! —la chica volvía a exigir.

— Se hubiera preocupado en hacer su tarea antes —no era tarea con un demonio, pero ella sabía que no podía decirlo y a duras penas tenía que darle la razón.

— Sí, lo sé. Debí preocuparme ¡Pero ayúdeme! —inconscientemente golpeó la mesa.

— ¡SEÑORITA LESTRANGE! —bramó. Todos los alumnos que se mantenían en la biblioteca la miraron y observaron la escena—. Le pediré que se vaya. Es obvio que no sabe cuál es el concepto de biblioteca y de guardar silencio, para entonces tiene prohibido volver hasta que se le haya mantenido en claro la principal función de ésta sala. Retírese —le lanzó una mirada severa a la chica, después Pince volvió a sus pergaminos que ordenaba con magia.

La chica salió a grandes zancadas de la biblioteca estaba sumamente enfurruñada, enfadada, afligida, molesta, irritada y todo lo que tuviera que ver un sentimiento negativo lleno de rabia y violencia.

— Vez de lo que hablo Hermione —habló Harry al observar cómo se marchaba una Olivia Lestrange enfadada.

— Bueno Harry, tu oíste a Pince, era obvio que ella no terminó una tarea y quería empezarla ahora sólo que pidió las cosas de mal manera —y bajó la vista a su pergamino para escribir lo último leído.

— ¿Armario evanescente? ¿Qué es eso?

— Bueno, tiene la capacidad de transportar personas de un sitio a otro, pero para que funcione debe de estar conectado a otro armario —seguía con la mirada clavada en su libro. Harry comenzó a pensar ¿Armario evanescente? ¿De verdad era una tarea o algo que quería averiguar para Malfoy?

— No creo que haya sido por una tarea, cualquier se lo hubiera pasado —Hermione levantó la vista hacia Harry— Además Fred y George desaparecieron a Montague en un armario ¿No recuerdas? Cuando intentaba quitarle puntos a Gryffindor —ella mordió su labio inferior.

— Harry, por última vez: Deja de pensar en cosas que no tiene nada que ver con lo que te encomendó Dumbledore —Harry refunfuñó con aspereza.

La chica llegó a la sala común dónde Nott todavía seguía leyendo lo cual la molestó. Se dirigió a él, tomó su libro con brusquedad y lo cerró. Nott esta vez afligido se levantó a la defensiva buscando al agresor cuando vio a Olivia. Él bufó. Ambos se veían con enfado pero él de ella era incomparable.

— ¡Qué rayos te pasa! —intentó quitarle el libro pero ella lo puso atrás de su espalda.

— ¡Qué me pasa! ¡Qué! Es esa incompetente de Pince —Bramó la chica. Sus mejillas ardían fuego, sus ojos destilaban el más puro de los venenos.

— No me interesa saber es que lo que te haya pasado, ahora dame de una buena vez mi libro, Lestrange —Nott suspiró, contó mentalmente hasta 10 pero no le fue suficiente ni aunque hubiera contado hasta 100, ya estaba muy enfurecido.

— ¡NO! —Dijo en un intento de Nott por arrebatarle el libro—. Ya sé que es lo que hace Malfoy y no me dejó entrar a la biblioteca porque mi desesperación de llevó a gritarle. Ahora no puedo entrar en lo que queda del año o hasta que haya reflexionado peor ambos sabemos que eso nunca va a pasar —Nott alzó las cejas.

— Entonces que es lo que hace, dilo de una buena vez —exigió el chico con el mismo tono que había empleado ella hace unos momentos.

— El armario evanescente… está descompuesto, es obvio que lo intenta reparar. Cuando fue a Borgin y Burkes le preguntó a tonto viejo que si podía reparar el armario, el se negó diciendo que primero tenía que verlo. Lo único que no se es para que sirve y porque es tan importante para él —cerró los ojos y dejó ir una LARGA bocanada de aire— ¿Podrías ir a la biblioteca por un cualquier libro que de referencia a un armario evanescente?

— De acuerdo —después miró la mano de la chica con recelo—. Dame mi libro Lestrange —La chica respingo y le dio de mala gana el libro. Nott se lo guardó en su mochila y salió con paso elegante de la sala común.

Ahora sólo era tiempo de esperar a que él chico regresara con un libro a apuntes sobre un armario evanescente.

Él chico iba a paso lento, si bien ella se creía que lo podía mangonear entonces le haría larga la espera. «Esa Lestrange» pesó el chico con acidez.

Bajó, subió escaleras, entro por los cuadros, se paseó por el castillo sin importarle cuanto tiempo le tomaría volver y entrar a la biblioteca, estaba dispuso a usar una hora vagando por el castillo y otra hora buscando libros de su interés y otra hora para dar marcha con el plan de Lestrange.

Paso a lado de unas chicas que le sonrieron descaradamente, él por lo general las hubiera ignorado, era un Gryffindors pero esta vez les devolvió la sonrisa. Es que no Nott era atractivo, muy atractivo aunque no jugara Quidditch pero era atractivo. Su cabello ondulado color cobrizo o parecido a un rubio muy oscuro su pálida piel con matices rosados una sonrisa exquisita, alto, delgado muy delgado un cuerpo no muy atractivo esta vez pero la túnica quitaba ese efecto. Unos prominentes ojos claros como castaño verdoso, ese era Theodore Nott, un chico amante de los libros, un poco superficial, arrogante podría ser, era Slytherin después de todo, pertenecía a esa casa por su personalidad, porque su padre también había sido Slytherin y lo más importante era sangre pura más no le daba importancia.

Después de vagar por el castillo con una sonrisa socarrona al imaginarse la ira de la pelinegra, sentada en un sofá, brazos cruzados y una mirada llena de odio mientras tronaba los labios, sí era gracioso. Emprendió camino hacia la biblioteca, por alguna extraña razón terminó andando cerca de la cabaña de aquel tonto gigante. El viaje a la biblioteca le tomo media hora, ya llevaba casi dos horas vagando y la noche comenzaba a caer pintando el cielo de rojo, rosado y leves tonos cárdenos.

— Tiene algún libro referente a un armario evanescente —preguntó Theodore Nott a la bibliotecaria.

— ¿Es algún trabajo que hayas dejado a última hora? Hace rato vino una chica —hizo una muestra de asco— comenzó a gritar y la tuve que sacar, le dije que no volviera hasta que aprendiera el verdadero significado de una biblioteca —Nott roló los ojos cuando ella se hubo despistado.

— Entonces ¿Dónde hay uno? —Pidió el chico exasperado.

— Los encontrarás por ahí —señaló unos estantes. El chico asintió con elegancia y camino con la misma actitud hacia los estantes señalados.

Comenzó a pasar su dedo por las portadas de los libros, mientras murmuraba el nombre cada uno, después sacó uno referente objetos mágicos y su función.

Lo abrió tan polvoriento que tuvo que soplar la solapa y una nube de polvo de desprendiendo haciendo toser al chico. Abrió el libro cuyas páginas estaban amarillentas y muy duras al pasarlas. Se fue a la letra A, era como un diccionario de objetos mágicos y por empezar con "A" lo hallaría rápido.

Por Merlín. Ahí estaba, Armario Evanescente. Tomó un pedazo de pergamino de su túnica y comenzó a notar el significado y función cuando hubo acabado cerró el libro y fue directo a su sala común sin antes tomarse otro tour por el castillo.

Definitivamente Lestrange estaría frenética.

Cuando pasó por la puerta, vio a Lestrange en la misma posición que estaba cuando él se fue. Ella se levantó tan enfurruñada, tenía el ceño tan fruncido que sus ojos parecían dos lineales horizontales. Sus brazos cruzados y la varita en mano tan apretada que sus nudillos resaltaban los huesos en sus muñecas. Su pie derecho comenzó a palpar el piso con fuerza.

No lo pudo evitar, soltó una risilla, lo cual no fue lo más sensato, la chica blandió su varita.

— ¿Serás idiota o qué? —Nott la miró con recelo— ¿Por qué tardaste? —la chica dijo en un tono más que queriendo controlarse para no maldecirlo.

— Calma, Lestrange. Tengo tu tonto apunte ¿Por qué enfadarse? —Se encogió de hombros y fue hacia la chica y le extendió el pergamino. Ella se lo arrebató de las manos y lo leyó.

Aliviano su rostro, bajo su varita y la guardó en su túnica, ahora ya sabía la función del armario evanescente podía intuir para que servía.

— Oh… Vamos hablar. No aquí, tiene que ser un lugar dónde podamos hablar bien —Nott asintió.

Amos salieron de la sala común, la sala de Requerimientos podría ser un excelente lugar para hablar pero era obvio que Malfoy estaría ahí por lo tanto no podrían entrar al menos que supiera lo que de verdad Malfoy le pedía al cuarto.

Se dirigieron a un corredor dónde no había ningún rastro de nadie, después a un salón que ya nadie usaba. Los mesa bancos estaba rotos, polvorientos y terriblemente desgastados; el escritorio del profesor estaba tan arraigado con una madera podrida que lo mínimo que podría hacer con eso era tirarlo a la basura; La pizarra estaba cubierta por una gruesa capa de polvo y sin nada escrito. Las ventanas estaban tapadas con pedazos de madera.

N/A: Y este es el treceavo capitulo :).

El número 13 nunca fue de buen augurio para mí. El día de mi cumpleaños llovió fuertemente y el viernes tuve que faltar a clases por una simplada, una cita que tenía mi hermano y resultó que se canceló y falté de la nada a la esucuela. Cuando llego a mi casa me entero que paso algo de gran importancia y estoy apunto de reprobar una materia. Jamás he reprobado y es muy serio.

Estoy escriendo un nuevo fic, mi nueva pareja favorita: Luna y Nott. ya casi lo termino, es corta no muy larga pero les gustará. Es sobre hogwarts bajo el regimen de Voldemort y como Luna y sus demás amigos de ven afectados inclusive Nott. Trato de hacerla triste, entonces la categoría sería angst/Hurt/Comfort o talvez frienship. No estoy segura.