• Recuerdos •


─ Perfecto, Sakura. Parece que todo está completamente bien ─ella poso sus ojos en su médico quien hacía aun lado el oftalmoscopio.

─ Disculpe… ─se atrevió a hablar, el doctor la miró suponiendo lo que ella le diría─. No ha venido, ¿cierto?

─ Me temo que no ─Sakura apenas si dibujo una sonrisa en sus labios─. Pero no te preocupes por él, todos hemos estado demasiado ocupados, es posible que haya venido y nadie haya podido verlo ─su doctor trataba de darle esperanzas aunque ella, de antemano sabía que eran falsas.

Era posible que todos estuvieran ocupados pero, al menos alguien debió haberse dado cuenta y si nadie tenía alguna noticia de Sasuke, era evidente que él no había regresado.

Los horas continuaron pasando, Sakura no sabía nada de él, era como si Sasuke hubiera desaparecido, lo cual era extraño, ella sabía que él la amaba, no entendía porque él se había ido, porque él ya no estaba si se lo había prometido, Sasuke jamás faltaba a su palabra, a sus promesas.

Pensó en que quizá cuando ella llegará a casa él la estaría esperando en su hogar pero, cuando llegó no había nadie, la casa estaba vacía. Cabizbaja y preocupada se dedicó a buscar toda pertenencia de él, tal parecía que todo estaba en orden, no hacía falta nada, estaba toda su ropa y todos sus zapatos, estaban todas sus cosas lo cual era raro, porque no había indicio alguno de que él… hubiera huido. Lo más seguro es que algo le hubiese pasado así que se dispuso a buscar alguna fotografía, algún documento oficial que le dijera como era Sasuke, pero no encontró nada.

Preocupada por ello llego hasta las oficinas de la policía, llevaba en sus manos algunos datos que recordaba, su nombre y su descripción física, nada más.

Sakura lo estaba reportando como… desaparecido.

─ ¿Y cuál es su relación con él? ¿Es su esposa? ─le preguntó el oficial a cargo.

─ No.

─ ¿Entonces, es algún familiar? ─ella no contesto─. Mire señorita. Primero, para reportar a una persona como desaparecida no sólo tienen que pasar más de 24 horas sino que también se debe conocer su nombre completo y nos debe dar una descripción más real, un dibujo a mano no nos sirve, yo diría que una fotografía ayudaría. Y segundo, para levantar el acta usted deber un pariente legal. Hay un montón de gente desaparecida y si esto es sólo una historia de amor… por favor, regrese a casa y espere.

Sakura bajo la cabeza perdiendo toda esperanza, se suponía que había ido con la policía para que estos le ayudarán a encontrar a Sasuke de quien no tenía noticas pero en vez de ello la enviaron de vuelta.

Impotente regreso a su departamento, se sentía molesta consigo misma, estaba triste, decepcionada de la vida. ¿Qué caso tenía volver a ver si lo único que deseaba haber visto ya no estaba?

Las cosas que platico con Sasuke antes de entrar a cirugía ahora le parecían tan insignificantes, no tenían sentido alguno y su vida… ahora estaba peor que nunca.

Tal parecía que nada le estaba saliendo bien y para el colmo, la estaban desalojando de su departamento, el dueño de ese condominio tenía otros planes para aquel terreno, necesitaba derribar esos inmuebles y construir unos mejores ya que estos estaban deteriorados y daban un muy mal aspecto a los alrededores.

Sakura no tuvo otra opción más que marcharse, talvez si lo hacía… su vida cambiaría un poco aunque, no estaba contenta con esa decisión.

¿Y si él regresaba? ¿Y si ya no la encontraba? Pero, ¿y si él jamás volvía?

Fue difícil aceptar irse y aunque se hubiera aferrado a aquedarse no tenía alternativa, de cualquier modo los dueños demolerían aquel lugar.

Comenzó a acomodar sus cosas metiéndolas en cajas de cartón, otras más las envolvió en periódico y poco a poco fue avanzando hasta tener todo listo, solo era cuestión para que llegará el camión de mudanzas y empezara a recoger sus cosas para cambiarse de domicilio, se mudaría a un lugar más cerca y más pequeño.

Una vez que los hombres dieron comienzo a bajar sus cosas, ella no pudo evitar sentir una enorme tristeza, en aquel hogar dejaba muchos recuerdos, muchas cosas que no hubiera querido volver a imaginar pero que era inevitable hacerlo, sobre todo teniendo en sus manos a Dinga y a la pequeña tortuga de Sasuke en el fondo de un frasco de cristal.

Miro con desencanto todo aquello que la rodeaba, fue entonces cuando uno de los hombres que sacaba sus cosas salió con aquel presente que Sasuke le había dejado en su casa el día en que ella fue acosada por su jefe. Ella miró el obsequio por unos segundos, contemplando la etiqueta de la caja, en ella estaba marcada la dirección de un convento. A Sasuke se le había olvidado quitar la dedicatoria, en realidad, no tenía sentido quitársela y eso en cierta forma, era bueno.

─ Hola Sai, ella es la novia de Sasuke ─murmuró la monja con una sonrisa en su rostro presentándole a Sakura.

─ Hola. Mucho gusto, es un placer conocerlo ─Sakura estiró su mano estrechando la mano de aquel sujeto, él la miró y le devolvió una cálida sonrisa─. Mi nombre es Sakura. Sasuke hablaba mucho de usted.

─ Imagino que lo hacía. Él también hablaba mucho de ti, dijo que eras muy hermosa, no se equivocó. Por favor, siéntate ─ella se sentó en la otra cama junto con la hermana─. Me da mucho gusto que por fin puedas ver.

─ Gracias ─contestó ella apenada, bajando la cabeza con una débil sonrisa.

─ ¿Sabes…? Él día en que… quede así… ─dudó en hablar pero finalmente lo hizo. Él no era muy abierto pero ya que se trataba de Sakura, se sentía cómodo hablando─. Sasuke y yo hablamos mucho de ese día… ese mismo día tú fuiste la que tuvo ese accidente en ese automóvil.

Sakura se sorprendió un poco, recordando aquellos detalles que había creído haber visto. Sai, era el hombre que caía desde el tercer piso de aquel edificio y era Sasuke quien estaba asomándose por la ventana observando como esté caía al vacío.

Su corazón dio un vuelco inesperado, no podía creerlo.

Ella había ido al convento en espera de que alguien pudiera decirle como era Sasuke, esperaba que alguien pudiera decirle algo que la llevara al paradero de esté, ella necesitaba conocer lo que fuera de él pero, para asombro recibió una noticia que no esperaba, fue en ese momento que los detalles en sus dedos que se habían quedado marcados cuadraron perfectamente con la imagen de aquel hombre en la ventana.

Se levantó y salió sin decir más palabras, estaba absorta y necesitaba aclarar toda imagen dentro de su cabeza.

Sus pasos finalmente la llevaron hasta aquel acampado en el cual Sasuke la había llevado tantas veces, ella de alguna manera recordaba la ruta, el lugar, todo. Era como si en aquellos días lo hubiera visto todo con los ojos cerrados pero, al contrario que esos días hoy… lo estaba admirando con sus nuevos ojos, sola, triste y… pensativa.

Camino abriéndose paso entre el pasto descolorido, el agua del río ya no era la misma, el río estaba secándose dejando una costra de lodo a las orillas, estaba nublado y hacía frío, aquel día en que fueron por última vez el clima era igual pero hoy se sentía más… desolador.

Llego hasta un tronco en donde se sentó a acariciar aquella roca que siempre llevaba consigo, la apretó entre sus manos y dejo escapar un largo gemido adolorido.

Los días continuaron pasando, cero noticias. La policía no ayudo en nada, mucho menos lo hicieron Sai o las hermanas del convento, Sasuke había desaparecido, era como si nunca hubiera existido en la vida de nadie pero en la vida de Sakura… claro que existía.

Y un día, mientras ella esculpía, sus manos detallaron aquel rostro que pensó que jamás volvería a recordar entre la oscuridad. Sus dedos se movieron hábilmente precisando esas facciones, Sakura mantenía sus ojos cerrados, imaginando la comisura de aquellos labios, imaginando el ángulo de aquella nariz, perfeccionando los bordes de aquel rostro, sintiendo… palpando un molde frío y tieso que alguna vez existió.

Ella lo extrañaba, en verdad lo amaba pero, Sasuke… ya no estaba.