Los personajes de OUAT no me pertenecen.

Capítulo 13

POV Regina

El sonido de pasos correteando, procedente de la cubierta, empezó a despertarme. Aún con los ojos cerrados intente incorporarme… pero un peso sobre mi cuerpo me lo impidió. Incliné un poco mi cabeza y lentamente abrí los ojos, para saber que ero lo que me impedía moverme. Lo último que esperaba ver, era una melena dorada desordenara cubriéndome la mitad del tronco. Esa visión acabo por despertarme completamente. Que yo recordase, cuando me fui a dormir lo hice con Mia y Henry… aunque… al rato note como otra persona se metía en la cama.

Con cuidado, mire a mi alrededor buscando a los niños… ni rastro de ellos, debían de haberse levantado ya. Estaba tan agotada que no me di cuenta de cuando se habían despertado… y ahora me encontraba en esta situación un tanto comprometida. Tenía que levantarme antes de que alguien entrara y viese a Emma abrazada a mí. Porque, aunque no pudiese verla la cara, tenía claro que aquella maraña de pelo, pertenecía a Swan. Despacio y con delicadeza, empecé a moverme para salir de la cama, pero ante mi movimiento de alejamiento, Emma reacciono volviendo a acercarme a ella. Lo volví a intentar, pero esta vez se abrazó más fuertemente a mi cintura. Deje caer mis brazos sobre mi cabeza, con un suspiro de frustración, ante mi incapacidad de salir de aquella cama. Entonces escuche como la muy idiota intentaba contener su risa… ¡hija de… Snow… estaba despierta!

- ¿Desde cuándo estas despierta?

-Hace una media hora…- Admitió en un susurro al verse descubierta.

- ¿Y qué haces todavía aquí?

-Aprovechar la oportunidad para abrazarte… y que no salgas huyendo.

-Pues tu tiempo se ha acabado… asique… ¡quita de encima! - La aparte de un empujón y me levante de la cama improvisada.

-Siempre tan brusca…- murmuro extendiéndose a lo ancho de la cama.

Con un movimiento de muñeca, hice desaparecer los colchones del suelo devolviéndolos a su lugar, dejando a Emma espatarrada en la fría madera.

-Oops… perdona mi brusquedad. -Dije riéndome de ella antes de salir por la puerta, cerrándola tras de mí.

- ¡Regina…-


Al salir a cubierta, la intensa luz de la mañana me deslumbro provocando que entrecerrada los ojos. Cuando mis ojos se acostumbraron a esa claridad, pude averiguar cuál era el motivo del correteo que me había despertado. Los niños perdidos corrían por la cubierta, huyendo y esquivando a Tinker, en una especie de juego del pilla pilla.

- ¡Mami, mami! -Al oír la voz de Mia llamándome, me gire en redondo buscándola.

- ¿Qué haces mi vida? - La pregunte cuando subía las escaleras hacia la parte superior del barco, donde Mia se aferraba a la rueda del timón subida en un taburete.

-El Capitán me ha puesto al mando mientras él va a buscar a su amor. - me contesto toda sonriente aferrada fuertemente al timón.

- ¿Y no puedes soltar el timón, ni para darme un abrazo? - La dije poniéndome a su lado.

-Noooo… si lo suelto nos hundiremos. -Me contesto poniéndose seria.

-Valeee… y si yo cojo el timón…- puse mis manos donde ella tenía las suyas. - ¿me darías ese abrazo?

Mia soltó el timón y girándose rápidamente, se colgó de mi cuello en un fuerte abrazo. Solté el timón y la estrujé entre mis brazos dándola besos por toda su cara.

- ¡Mami! ¡No sueltes que nos hundimos! -me grito alarmada mi pequeña.

-Sí, si… perdona mi amor. Ha sido un despiste. - Cogí el timón con una mano sin soltar mi agarre de Mia. - Lo ves, ya está, ya no nos hundiremos.

- ¿Y tampoco me llevaran los hombres malos? -Me susurro escondiendo su cabeza en mi cuello.

Esas palabras rompieron mi corazón. Yo pensaba que debido a su corta edad no se había enterado muy bien de lo que pasaba en realidad, pero otra vez me equivocaba. Sabía lo lista e inteligente que era, pero siempre me sorprendía.

-No. No te llevaran… pero si alguna vez vuelve a ocurrir… - la moví para que me mirara a la cara- se valiente, porque yo, siempre, siempre…

-Me encontraras. -Acabo la frase por mí con una gran sonrisa. - Eso fue lo que dijo Henry. Que su mama y tú, nos encontrarías… y que siempre lo haríais. -Dijo volviendo a poner su cabeza en mi hombro. -Me caen bien.

-A mí también cariño… a mí también… - la dije buscando a Henry por la cubierta, encontrándolo en la proa sentado junto a Emma.

POV Emma

-Estoy orgullosa de ti chico. Has sido muy valiente…

-Y muy idiota, al confiar en la palabra de Peter Pan.

-Bueno… la idiotez esta en los genes Charming…-Le dije a Henry con una gran sonrisa, intentando que se alegrara un poco. No parecía estar bien tras todo lo ocurrido en Nunca Jamás. Parecía sentirse avergonzado, por haber caído en la trampa de Pan.

-Pero no me criaron para serlo… - Dijo en un susurro mirando hacia el lugar donde se encontraban Regina y Mia.

-Sabes que ella también está muy orgullosa ¿verdad? -Le dije siguiendo su mirada y pasando mi brazo por sus hombros acercándolo a mí.

-Si tú lo dices…-Henry se deshizo de mi agarre, se levantó y se fue a donde se encontraba David.

Yo me quede sentada sin saber cómo actuar, estaba claro que algo le pasaba, y estaba segura que tenía que ver con sus sentimientos hacia Regina. En las primeras semanas después de que Regina se fuese, lloraba casi todas las noches. Yo pensaba que era porque echaba de menos su cama, su casa. Por eso mismo decidí, con la aprobación de mis padres, que mudarme con Henry a la mansión era una buena idea. Después de mudarnos y con el paso del tiempo, Henry se encontraba mucho mejor. Lo que sucedió con Neal fue solo una rabieta al sentirse engañado. Pero con la vuelta de Regina y el descubrimiento de que tenía una hija, empezaba a entender que cuando pensé que lo que echaba de menos era su casa, en realidad lo que echaba de menos era a Regina.

- ¿Hace cuánto que la quieres?

- ¿Perdona? -Dije un poco sobresaltada volviendo en mí, al escuchar la voz de Tinker en mi oído.

-Que… ¿Hace cuánto que la quieres? - Volvió a repetir su pregunta.

-Yo no la… Me… me gusta mucho… pero no… yo no…- me estaba costando más de lo debido contestar a esa pregunta.

-Vaya… Regina tenía razón. -suspiro soltando una risita.

- ¿Razón…? -Acaso Regina había hablado de nosotras con aquella molesta polilla. - ¿Razón en qué? -Pregunte con un tono más borde de lo que pretendía.

-Los Charming sois unos completos idiotas. -Dijo levantándose sin más, soltando una carcajada al ver mi cara de estupefacción, yéndose seguidamente a jugar con los niños perdidos.

- ¿En serio? -Pregunte al viento en un susurro, levantándome y dirigiéndome hacia Regina que en estos momentos hablaba con Hook. - ¿Con que idiota eh? Te vas a enterar. - No estaba muy segura de que quería hacer. Pero lo que me dijo Tinker me molesto. Una cosa era que me llamase idiota a mi… a la cara… pero que se lo dijese a esa polilla… me hacía sentir… sentir… ¡¿celos?! Estaba celosa… y eso no me gustaba. Porque debería Yo estar celosa de...

- ¡TIERRAAA!¡TIERRAA! - El grito de algún chaval detuvo mi caminar e hizo que me girase hacia proa, para ver a lo lejos la costa de Storybrooke.

En casa. Por fin estábamos de vuelta en casa. La sonrisa que tenía plantada en la cara, se me borro al percatarme de que muy posiblemente eso significaba que Regina se iría de nuevo. Instintivamente me gire buscando su mirada. Ella reía junto a Hook, que llevaba en sus hombros a Mia dando saltitos y mirando por el catalejo en dirección Storybrooke. Esa imagen me enterneció a la vez que me entristeció e hizo aparecer en mi un sentimiento que creía olvidado hace mucho… la envidia. Deseaba ser yo la que estuviese en lugar de Hook, y el hecho de llegar a Storybrooke, me daba poco tiempo para cumplir mi deseo. Regina debió darse cuenta de que la observaba, porque lentamente desvió su vista de Mia y Hook y poso sus preciosos ojos chocolate en los míos, mirándome con intensidad y una sonrisa en los labios. Esa sonrisa que me dedico, solo se la había visto cuando miraba a Mia o Henry. Eso hincho mi corazón de una pequeña esperanza. Tal vez… después de todo… mi deseo si se pudiese cumplir. Y así nos quedamos, mirándonos en la distancia mientras nos acercábamos a Storybrooke.


POV Narrador

(Cuatro días después)

Una nube verde empezó a cubrir cada rincón de Storybrooke a su paso. Las calles estaban vacías, ni un alma hizo acto de presencia por las calles del pueblo. Todos estaban en sus casas esperando lo inevitable. O bien volvían al bosque encantado o simplemente desaparecerían en la nada, como si nunca hubiesen existido. Y todo dependía de la mujer que les llevo allí en primer lugar.

En la linde del pueblo, Regina observaba como los Charming se daban un abrazo grupal. Se sentía culpable por tener que volver a separarlos, pero no tenían otra opción. Si no lo hacían, Henry quedaría desamparado, puesto que, al no haber nacido en el bosque encantado, él no podría volver con ellos, y la única que podía quedarse con él era Emma.

Cuando se quiso dar cuenta, unos brazos la apretaban en un fuerte abrazo. Ella le devolvió el abrazo a Henry y le beso la cabeza. Se sentía triste por abandonar a Henry, pero por alguna razón el vacío que estaba instalado en su pecho, no estaba relacionado con él. No sabía porque desde hace un par de días notaba que se desgarraba por dentro, de hecho, no es que no lo supiese, más bien era que no lo recordaba. Lo que si tenía claro es que no tenía relación alguna con Henry. Cuando Henry se separó de ella y fue a despedirse de Neal, ella se acercó a Emma.

-Emma… hay algo que no te he dicho.

- ¿Y ahora qué? - La pregunto la rubia al borde de las lágrimas.

-La maldición os borrada los recuerdos a ti y a Henry… nosotros nunca habremos existido…

-Eso no parece un final feliz…

-No lo es… pero puedo darte uno…

-No creo que lo tenga sin…-Emma no pudo acabar la frase. Simplemente se quedó mirando a Regina esperando que ella entendiera a que se refería.

-Os daré recuerdos nuevos…-Prosiguió Regina, eludiendo la última frase de Emma, debía concentrarse, la maldición de Pan cada vez estaba más cerca. - Nunca le habrás abandonado, tendréis unos buenos recuerdos y una buena vida, siempre habréis estado juntos. - Una lagrima escapo de su prisión y se deslizo por su mejilla.

- ¿Harías eso? - Le susurro Emma secando con su dedo esa lagrima y dejando su mano apoyada en la mejilla de Regina.

-Ahora marchaos…-Regina cogió la mano de Emma, se la llevo a su boca, deposito en ella un suave beso y la soltó. - No queda mucho tiempo.

Emma y Henry se dirigieron al escarabajo, pero justo cuando Emma se disponía a entrar en él, dio media vuelta y corrió hacia Regina. Regina que se había dado la vuelta para empezar con el hechizo, se giró al oír los rápidos pasos que se la acercaban, encontrándose con una rubia idiota abalanzándose sobre ella, para envolverla en un último y desesperado beso de despedida.

-No me hagas olvidar esto…-Dijo en un susurro Emma a Regina, cogiéndola por la nuca y apoyando su frente en la de la morena.

-Emma…

-Prométemelo...-Suplico Emma.

-Te lo prometo…-Dijo en un suspiro Regina.

Emma sonrió y le dio un último beso antes de dirigirse al escarabajo. Entro en él y lo puso en marcha. Al mirar por el retrovisor, vio como de las manos de Regina salía su característico humo purpura, deteniendo la nube verde que ya estaba casi encima de ellos, y envolviéndolos en ella.

Regina se giró para ver como el cacharro con ruedas se alejaba de ellos por última vez. Y aunque se lo había prometido, Regina no preservo los sentimientos de la rubia hacia ella. Se merecía una vida plena y feliz.


(Un año más tarde)

El timbre de la puerta sonó en el apartamento que compartían madre e hijo desde hace un año, cuando se mudaron a Nueva York, desde Boston.

- ¿Henry puedes ver quién es? - Le gritaba una Emma en pijama, intentando que por una vez no se le quemaran los huevos del desayuno.

- ¡Ya voy! -grito Henry corriendo hacia la puerta, cuando el timbre volvió a sonar.

Al abrir la puerta Henry se encontró con una muchachita de no más de 10 años frente a él, con una gran sonrisa en su rostro.

- ¿Quién eres tú? -La pregunto Henry un tanto desconcertado al no ver a aquella niña acompañada.

-Mi nombre es Mia… y soy tu hermana.


LO SIENTO. Siento haber tardado tanto en actualizar, pero apenas he tenido tiempo de escribir. Intentare actualizar más pronto, pero no puedo prometeros nada .

Lo que si os aseguro es que las interrogaciones que deja este capítulo serán resueltas. Como por ejemplo… la edad de Mia. Y no digo más.

Una última vez pediros perdón por la tardanza y espero que os guste este capítulo.