Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Rumiko Takahashi, sólo los tomé prestados para realizar mi historia.


Capítulo XIV

Por Monikawaii

— ¿Yota? —Cologne lo miraba con extrañeza. Estaba a punto de ganar la pelea, pero la sorprendió la aparición de ese anciano al que no veía mucho tiempo atrás.

— ¿Cologne…? —susurró su nombre, mientras se iba acercando a ella.

— ¿Yota? —volvió a nombrarlo, tratando de alejarse un poco. Además no se había olvidado de Ranma.

— ¿Cologne…? —un par de corazones aparecieron en sus ojos.

— ¡¿Yota?! —la anciana retrocedió unos pasos más al notar que venía a toda velocidad hacia ella.

— ¡Colognita! —gritó y se abalanzó sobre ella, la cargó porque era mucho más alto y la abrazó apasionadamente, luego frotó sus mejillas delgadas contra las de ella—. ¡Mi amor! ¡Tanto tiempo sin verte! —exclamó muy feliz, mientras un alarido de horror salía de la boca de la anciana.


Ranma abrió por fin los ojos. Estaba confundido. ¿Había soñado con ella? En un momento pensó que Akane lo besaba, rozó sus labios con sus dedos, aún recordaba esa sensación, sin embargo tenía ese extraño sabor a sangre en su boca. Se sentó, de pronto ya no sentía esa extrema pesadez que lo había consumido hace unos momentos, se sentía ligero y su dolor había desaparecido por completo. Parecía que nunca había tenido esa pelea contra la anciana, se sentía tan fuerte, tan lleno de energía que era extraño. Giró su cabeza y vio al viejo loco abrazando a Cologne.

¿Ese viejo no debía estar con Akane ahora?

¿Qué hacía allí con la anciana?

De pronto se percató de una presencia a su lado…

Era ella, Akane. Estaba echada dándole la espalda. Temió lo peor y se horrorizó.

— ¡¿Akane?! —gritó, tomándola de la cintura y los hombros girándola hacia él.

¿Qué le había pasado, mientras él estaba inconsciente?

¿Por qué estaba en ese estado?

Muchos pensamientos horribles llegaron a su mente hasta que se dio cuenta que ella abría sus ojos

Suspiró algo aliviado, sin embargo, al observarla con detenimiento, se fijó que lucía débil y cansada, parecía que había perdido toda su energía.

— ¡¿Akane?! ¡¿Qué pasó?! No me digas que esa anciana te hizo…

—No fue… ella. Yo fui… —le brindó una sonrisa—, veo que estás… bien, Ranma…

— ¿Qué? —exclamó algo confundido, intentando darse cuenta lo que estaba pasando.

—Termina… con… ella —respondió con dificultad.

— ¡Akane! ¡¿Qué me hiciste?! ¡¿Por qué tu…?! —estaba desesperado, ella no había podido…

— ¡Apresúrate, Ranma! —intentó levantar la voz, pero era inútil por el estado en que se encontraba—. Aprovecha que… está distraída y… —era difícil hablar, estaba algo agitada y varias gotas de sudor corrían por su rostro.

— ¡Pero…! —ella había encontrado las fuerzas para soltarse de los brazos del muchacho y lo había empujado.

— ¡Ve, idiota! —dijo levantando la voz—. Y… asegúrate de devolvérmela...

Ranma sólo atinó a mirarla sorprendido.

¿Devolverle? ¿Qué?

Aún no terminaba de comprender.

Ella estaba arrodillada y respiraba con dificultad. Hasta que por fin entendió.


Cologne se zafó del viejo y empezó a golpearlo fuertemente con su báculo en la cabeza.

— ¡Viejo asqueroso! —seguía golpeándolo de un lado y de otro. El viejo se agarraba la cabeza mientras gritaba de dolor.

— ¡Colognita! ¡Por favor! ¡Ay! —exclamaba con un tono de voz entre adolorido y sarcástico.

— ¡¿A quién le hablas de esa manera tan familiar?! ¡Ten algo de respeto ante las amazonas, viejo!

Después de un largo momento, por fin se calmaron las cosas.

—Ahora dime, Yota, ¿Qué estás haciendo aquí? —estaba en estado de alerta.

—Pues vine a verte ¿Qué más podría hacer aquí? —dijo el viejo con absoluta sinceridad.

— ¿Quieres que te golpee de nuevo?

—Créeme, tus golpes no duelen más que las palabras que me dijiste el día de nuestra separación… —un chichón más apareció en su cabeza calva.

— ¡¿De cuál separación hablas?! ¡¿Y cuándo tú y yo fuimos algo?! —Cologne estaba realmente irritada.

El anciano colocó su mano derecha sobre su frente y fingió llorar, haciendo un teatro de todo.

— ¡¿Cómo es posible que no lo recuerdes?! ¡Yo, que te he amado tanto! ¡Aún ahora que estás toda arrugada…! —un golpe más volvió a caerle, pero aún así siguió hablando—. ¡Pero sigues siendo tan hermosa! ¡Sigues teniendo ese porte! ¡Esa feminidad! ¡Esos ojos enormes de los que me enamoré! —Cologne esta vez se iba sonrojando poco a poco—. ¡Oh! ¡Te extrañé tanto, mi amooooor! —volvió a apretarla contra él.

— ¡Bestia! ¡A mi me gustan los hombres jóvenes! No te hagas ilusiones —decía todo esto mientras el viejo recibía todos sus golpes.

— ¡No, no! —gritaba—, ¡Mi amor! ¡Mi vida! ¡Te amo! —y lloraba. — ¡Ningún hombre joven te hará caso con lo violenta que eres, solo estaré yo para ti! ¡Además estás hecha una pasita!

— ¡¿Qué?! —la furia de la amazona ya no tenía límites ¡Ese viejo! ¡Cómo disfrutaba de hacerla enojar!

Pero en ese instante sintió una energía que la mandó hacia atrás, haciéndola caer.

Ranma había irrumpido y estaba bien, parecía que nada le había pasado. Era totalmente extraño porque el ataque de Cologne debió dejarlo inmovilizado y dormido.

— ¡Cologne! —gritó el viejo yendo hacia ella a toda velocidad.

— ¡No se meta, viejo! —exclamó Ranma lleno de furia— ¡Usted fue el que me entrenó para vencerla! ¿Lo recuerda? —luego susurró—. Vaya a verla, por favor cuide a Akane.

Yota se percató al fin, la muchacha había ayudado a Ranma, cumplió con lo que le había dicho, le había dado una parte de su alma. Recordó el por qué se encontraba ahí en esos momentos.


La pelea estaba a favor de Cologne, el mismo viejo no podía creerlo, su discípulo había caído de nuevo, pero esta vez su derrota era definitiva.

Ranma no lo podía creer, en ese instante pensó que la tenía en sus manos, pero el contraataque fue mayor, la vieja amazona tomó su aura como si fuera un juguete y la expulsó rápidamente. Entonces se quedó sin fuerzas para más. Sabía por la boca del anciano que el ataque podría utilizarlo sólo una vez y maldijo ser un novato en la técnica. Y ahora sólo podía pensar en la estúpida promesa que le había hecho a Cologne y, en Akane.

¿Qué haría ahora?

Ni siquiera podía huir…

Akane estaba desesperada, quería hacer algo por él, ayudarlo de cualquier manera. Le pidió ayuda al viejo, quien dudó al principio de lo que escondía esa técnica que habían usado con ella. La muchacha insistió tanto que no tuvo otra opción. Ella podría desdoblarse de ahora en adelante y también podría compartir su alma, sin embargo tendría unos temibles efectos secundarios.

—Viejo —dijo Akane en voz muy baja—. Déjeme hacerlo…

—Niña… te lo expliqué hace un momento, cada vez que fragmentes tu alma tu vida se acortará diez años… —dijo preocupado—. ¿Sabes las consecuencias que esto acarrea? No creo que él pueda perdonarte…

Ella sonrió. Cerró sus ojos y pensó que su deseo era bastante egoísta. Ella haría eso para estar con él, para obligarlo a ganar. Pero aún así, realmente no iba a obligarlo a decidir. Es que ya se había dado cuenta de lo que Ranma sentía y con quién quería estar. Estaba tan segura de eso después de verlo en Jusenkyo y los días en que ella parecía estar inconsciente. Ahora sabía que él la amaba.

—Es un poder interesante, pero peligroso.

—Niña, no creo que esto valga la pena…

—Para mí sí lo vale —un dejo de tristeza apareció en su rostro demacrado—. Prefiero pasar diez años sin él, que toda mi vida entera.

— ¡Oh! —se le quedaron los ojos convertidos en dos corazones.

—Distraiga a la anciana, por favor.

—Sí —asintió el viejo.

—Y… no le diga nada a Ranma.

Yota volvió a asentir, al mirarla, envidió su juventud y el amor tan grande que se tenían esos dos.

—Es afortunado… ese muchacho —Akane no pudo escucharlo.

En ese momento el viejo hizo su aparición ante Cologne, mientras ella corría llorando hacia Ranma.

—Ranma… —lo llamó, pero él no podía escucharla.

Rápidamente buscó una piedra afilada en la tierra que pisaba. Se cortó la palma de su mano cuando la encontró, acercó sus labios probando la sangre que emanaba del sitio y tomó a su prometido de ambas mejillas, manchando una de ellas con el líquido carmesí que no había terminado de emanar. Acercó su rostro al de él. Venció todos sus miedos y dudas en ese instante y le dio a beber su sangre desde su boca.

Intentó no hacer caso a lo que sus emociones le dictaban en ese momento, nunca antes había probado sus labios y eso era lo que la estremecía por completo. Pronto se concentró para poder sentir el aura de su prometido y fundirla con la suya, y así, darle un pedazo de su alma.

Se separó de él cuando tuvo esa horrible sensación, recordó ese día en que Shampoo le hizo lo mismo y sintió que su corazón se detenía y que no podía respirar. Sin embargo, esta vez no perdió el conocimiento porque había aprendido a controlar el peso de su alma, pero estaba débil, no tenía fuerzas ni para ponerse de pie. Ahora debía confiar en él, esta vez, con su ayuda quizás podría vencer a la experimentada amazona.


Cologne rió fuertemente

— ¿Así que era una trampa? ¿No? ¿Yota? —lo miró con furia e hizo que el viejo se detuviera.

— No Colognita, no es así… —intentaba explicarse.

— ¡Ya basta! ¡Es hora de que terminemos con esto, abuela! —interrumpió Ranma.

—Tú no deberías estar despierto muchacho. ¿Quién…? —pero no la dejó terminar, rápidamente había contraatacado, utilizando la misma técnica de hace unos momentos, pero esta vez sería diferente.


Continuará…


Notas: Ya nos acercamos al final de esta historia. No sé cuántos capítulos más faltan pero quedan muy pocos. La historia se me fue un poco de las manos, tenía una idea originalmente, pero iban apareciendo más y más ideas y como yo no soy una persona que planea demasiado… jeje. Sin embargo el final ya lo tengo escrito en papel, eso sí tuve que pensarlo, porque no quería que hubieran contradicciones ni nada. Ya luego les contaré más, en los capítulos que quedan. Entonces critiquen y comenten, les agradecería un montón…

Les mando un saludo a cjs (gracias por tus ánimos) y linaakane (como dices, todo tiene su razón de ser, jeje)

¡Saludos! Espero tener el siguiente muy pronto :)