Konnichiwa! Muchas gracias por sus reviews, me alegran y motivan a pesar de mis estados depresivos (que ni tiempo de mostrarlos me da, así que me los aguanto); disculpen no responder sus reviews que tanto me gustan y alegran el día (pero ando en el trabajo, y en lugar de ir a comer, me fui a la Pc a escribir esta actualización, y ya tengo que entrar de nuevo) gomen! u_u
Bueno; como me dijerón que votaban por las dos opciones, y me dejaron un comment con mezclar ambas; pues asi le hice (aunque me quedo con un estilo diferente al que uso siempre); aun así espero les guste ^^
Gracias a Valeria, mi niña linda que siempre me deja sus comentarios, y me ánima (igual gracias a todas las personas que me dejan un comentario, los tengo guardados como un tesoro por ser sus opiniones y tiempo que se toman para escribirmelas y dejarmelas). Gracias.
Disclaimer: Bleach no me pertenece, es de TK
Bajó la presión, la potencia; acarició esos carnosos labios con su lengua; beso el rostro de ella lentamente; igual que antes; bajó lentamente hacía aquel níveo cuello profesándole caricias; succionando con sus labios, dejando unas marcas ligeras; ella era de él. No lo podría ni debería olvidarlo. Eso se lo recordaría esa noche…
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Capítulo 14 - Deseo
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Su lengua recorría aquella fémina piel, posando sus labios en forma de leves mordiscos por el cuello. Sus masculinos dedos comenzaron a deslizar el haori negro lentamente, ella se resistía de forma leve, cada vez entregándose sin saberlo a esas emociones que despertaba aquel contacto en su piel. Ulquiorra por su parte recordaba; memorias que le hacían sentir algo sin llegar a comprender que era, con el único deseo de recorrer más aquella textura nívea y llegar a más. Ambos se perdían en un mar de emociones olvidándose de sí.
Levantó su verde mirar para encontrar el femenino rostro arrebolado, aquella fina boca soltando suspiros y esos ojos violetas oscurecidos como hace décadas que no los había visto; Cifer mostró una mueca por sonrisa de forma imperceptible. Posando sus labios sobre los de la shinigami; sin pedir permiso adentrando su lengua para explorar aquella cavidad humedecida llena de calor con un ligero sabor a sake, al separarse se pasó la lengua sobre sus propios labios de forma inconsciente.
Para esos momentos el haori se hallaba tirado en el piso, sirviendo de una suave prenda en la que ambos estaban recostados; los verde jade bajaron lentamente de la boca a la clavícula, hasta posarse en la pequeña abertura del kimono blanco; dirigiendo su cabeza hacía esa rendija de la prenda, con sus labios tomó la tela y la empezó a abrir de manera sensual, lenta y fijamente; sintió el cuerpo bajo sí, estremecerse; provocándole una satisfacción que hasta ahora no conocía, pero la cual intentó ignorar.
Ulquiorra frunció un poco el entrecejo al percibir que bajo el kimono que había medio abierto se hallaba una venda cubriendo el pecho de la joven; levantó la vista nuevamente al escuchar un "no" que acalló con sus labios, convenciéndose de que esa negación quería decir un "sigue".
Con la uña de sus blancos dedos rompió la estorbosa venda, ahogando las protestas o gemidos de la shinigami al encontrar su boca con la de ella en un baile de pasión, que al separarse terminaron por soltar un brilloso hilo de aquella miel que probaron del contrario, limpiándola de la comisura de sus labios con sus lenguas.
Lentamente bajaba su mano, contorneando la figura de la morena, la cintura, la cadera; pasando por el molesto pantalón oscuro, para que de la nada tomara uno de los pequeños montes de la chica con su mano y empezar a masajearlo, escuchando un placentero gemido que le hizo sonreír con malicia.
—Ulquiorra… —escuchó decir con anhelo a esos labios, ahora rojos e hinchados; mientras la tomaba de la cintura y tocaba su pecho, la beso nuevamente, con confianza, con hambre, pero con ternura no prevista.
"Rukia…" pensó, al no poder expresarse con palabras; la semi-excitada imagen de la mujer debajo de él, le hacía estremecer; así que con curiosidad, esperaba ver que le provocaría el sentirse dentro de ella, y que esta gritara con locura su nombre; aunque no faltaría mucho por adivinarlo, ya que haría que ella no se quisiera separar de él; jamás.
Sin miramientos recorrió la clavícula, y bajo su lengua hacía el busto de la shinigami para introducirse aquel botón rosado en sus labios, el cual lamió, y empezó a creer que tenía un sabor especial, rayando en lo exquisito; mientras una de sus manos se recargaba sobre el piso, la otra bajaba hasta la intimidad de Rukia, introduciéndose bajo aquellos molestos pantalones, y pasando sus dedos sobre la tela que cubría el fémino sexo virginal.
En ese momento una oleada de frio y calor recorrió ambos cuerpos; a uno perdiéndolo en el placer; y a la otra haciéndola reaccionar.
Rukia despertó de su trance al sentir el palpitar de su intimidad ante las palpaciones de los fríos dedos de Ulquiorra. Se sentía bien y mal al mismo tiempo. ¿Él jugaba con ella? ¿la quería? ¿la odiaba? No sabía la respuesta, y eso le frustraba. Sintió angustia al apreciar que lentamente invadían su casto santuario.
—Ulquiorra…—le costaba hablar con fluidez por su propia nubosidad excitada —espera…ah…
Los viriles labios ignoraron la súplica, al tiempo que dejaba de saborear los pechos de la morena, y empezaba a besar lentamente el estómago, hasta llegar al ombligo; en el cual introdujo su lengua abarcando el pequeño orificio; haciendo que la shinigami jalara los oscuros cabellos de Cifer al sentir una vibra de placer; pero su mente le decía que estaba mal; así que haciendo acto de toda su cordura, su inseguridad y temor al sentirse usada; en un impulso, aventó al Espada con sus pies, alejándolo de su cuerpo con facilidad, pues este se encontraba con la guardia baja en estos momentos.
Rukia sintió frio, pero no era como el de hace unos segundos; más bien se comparaba al vacío y al arrepentimiento; lentamente sus emociones cambiaron, sus oscuros ojos, se ensombrecieron; no por lujuria, sino de tristeza al mirar y percibir la molestia en aquellos ojos verdes de su "aliado".
Ulquiorra se levantó con enfado; ¿cómo osaba esa shinigami hacerle eso?, primero lo provoca y ahora le avienta; la odia, jura que la odia por hacerle sentir cosas que no debería; la asesinaría, pero no puede, la obligaría a ser suya, y demostrarle que él es más fuerte y puede hacerla sufrir y jamás olvidarle; pero aquellos violetas que le ven con un brillo de tristeza le hacen detenerse. Aquella mirada cargada de algo que puede reflejar tantas cosas, ahora sólo muestra miedo y decepción. Chasquearía la lengua, pero no es su estilo. Expresaría un "perdón" que siente atorado en la garganta sin saber por qué; pero lo único que hace es irse de la habitación sin decir nada; dejando a la chica que piense lo que quiera, y confunda las acciones, dejando su deseo a la suerte.
Sale de aquel cuarto; esta por entrar al suyo, cuando siente que unos pequeños brazos le sostienen a la altura del pecho; vira su mirada para observar a la mujer de sus desvelos desde hace más de una centuria; no sabe cómo afrontar ese vuelco de emociones que se aprietan en su ser, y que el intenta desaparecer, pero aun así; ahí están.
Se gira, para estar frente a ella; corresponde el abrazo, apretándola sin demasiada fuerza contra su pecho; contemplando la ropa desalineada y las vendas cortadas de cuando él perdió ante sus deseos; se maldice por dentro, pero se siente feliz al mismo tiempo; feliz por tenerla en sus brazos, por haberla tocado; por ser él quien hizo que aquel cuerpo femenino se estremeciera; por saberse reconocido ante aquella morena; aunque lo niega, su mente esta revuelta en el desasosiego, mientras que siente en el pecho algo que empieza a palpitar sin saber que es.
—No sé qué siento —solloza —estar contigo duele y me confunde, creo que te quiero…—se detiene unos momentos —pero necesito saber qué sientes por mí. ¿Qué soy para ti? Ulquiorra
Y esa frase le desencadena otras sensaciones y pone a trabajar su cerebro a mil, y aquel latir interno se estremece; no sabe responder que siente; pero entiende que este es su momento perfecto para la venganza que ha buscado desde que la volvió a ver; así que miente, o al menos eso creé.
—Te amo… —pronuncia con palabras entre vacías y sinceras, la verdad ni él mismo la sabe; por eso espera no arrepentirse de sus palabras después.
Lo sé, me quedó raro, y dieferente y ooc; pero fue lo mejor que mi mente pudo idear; sin más. Muchas gracias por leer.
Cuidense, y besos.
Pd: Sí quieren saber por qué mis retrasos, pasen por mi profile en la parte de importante.
Ja ne! ;D
¿reviews? please n_n
