Ohayo minna! Como estan? Aquí otro capítulo de esta historia, como siempre agradezco mucho que me dejen sus opiniones ^_^ me motivan mucho :D
Inuyasha & Company no me pertenecen, sino a Takahashi Rumiko.
Capítulo comenzado el 20/10/2014
Hangyaku - Traición
Sonriendo la azabache se acercó al peliplata que la esperaba en la entrada del instituto. Cuando llegó a su lado beso su mejilla y rió algo nerviosa.
- Gomen ne Inuyasha-Kun.-Se disculpó la chica.- No puedo acompañarte hoy.- Siguió, recibiendo como respuesta una sonrisa tranquila por parte del peliplata.
- No te preocupes.- Tranquilizó el muchacho mientras besaba momentáneamente sus labios.- Sayonara.- Se despidió mientras comenzaba a alejarse del instituto mientras la azabache lo saludaba a lo lejos.
Sonrió. Lo amaba, se sonrojó de tan solo pensarlo, pero no sabía si sentía lo mismo. Posó su mano sobre su pecho sintiendo su corazón agitado latir bajo su palma. Se mordió el labio inferior con picardía cuando su celular comenzó a sonar dentro de su mochila, lo sacó de esta y chilló cuando leyó cierto mensaje e inmediatamente salió corriendo en dirección contraria a su hogar.
…
Era jueves y nuevamente se iba solo, caminando tranquilamente por la acera, sin la compañía de la dulce azabache, la extrañaba tanto, anhelaba volver a tener ese corto tiempo a solas con ella, suspiró, la extrañaba… Demasiado. Había estado algo extraña, cuando estaba su lado se ponía bastante nerviosa, el día anterior se había acercado a ella, quien estaba sentada en su banca con su mochila sobre la mesa con las manos dentro de esta, cuando preguntó qué hacía, ella saltó en su silla y le sonrió con nerviosismo mientras cerraba apresuradamente su mochila respondiendo un 'Nada Inu-Kun', el solo alzó una ceja extrañado, pero se distrajo cuando ella lo besó fervientemente. Se detuvo abruptamente, ahora que lo pensaba, cada vez que llegaba a su casa Sesshomaru ya no le abría la puerta, ni siquiera se encontraba en la casa, llegaba un par de horas después para luego encerrarse en su cuarto. Abrió los ojos de par en par, qué tal si… Y si ellos… Si Sesshomaru y Kagome… Se alborotó el cabello exasperado, no aguantaba más esto, tenía que hablar inmediatamente con Kagome, comenzó a caminar nuevamente, a un paso bastante rápido cabe decir, esperaba que ella no lo odiara por dudar de ella, pero es que no podía evitarlo, ella era hermosa y él era tan… Tan poco digno de ella. Sesshomaru si se la merecía, tenía todo de lo que él carecía.
Tan distraído se encontraba que no noto a la apresurada mujer que se dirigía con prisa hacia él.
- ¡Cuidado! -Exclamó la castaña mientras trataba de esquivar al peliplata. El chico solo tuvo tiempo de levantar la cabeza y ver con grandes ojos a la mujer caer sobre él. Se sobo la cabeza mientras se levantaba con lentitud, vio extrañado a la castaña sobre su pecho con los ojos fuertemente cerrados.-
- Ohh cuánto lo siento joven, recordaré no usar estos tacones de nuevo.- Se disculpó divertida la mujer mientras se levantaba con ayuda del chico, la mujer le sonrió y sin que el peliplata se diera cuenta lo observó de arriba a abajo.- ¿Como te llamas? -Preguntó.
- Taisho Inuyasha.- Se presentó el ojidorado haciendo una leve reverencia, después de todo era mayor que él.
- ¡Moe! -Exclamó la castaña cual adolescente.- Nee Taisho-Kun, ¿Tienes novia? -Preguntó sin borrar su tierna sonrisa. Si, era una mujer de 26, pero ese chico tenía características tan exóticas que la encendían.
- ¿Ee-ehh? -Exclamó el chico sonrojandose.- S-Si, tengo novia.- Contesto mientras rascaba su nuca.
- Ohh.- Dijo con decepción la voluptuosa mujer mientras hacía una mueca de disgusto.- Es una chica muy suertuda.- Contestó por fin, la soltería le estaba afectando más de lo que pensaba.- Gracias y adiós.- Se despidió mientras besaba la sonrojada mejilla del chico.
El sonrojado chico solo rasco su nuca nervioso, si Miroku lo viera seguro haria algun comentario pervertido. Ladeó su cabeza momentáneamente. Abrió los ojos desmesuradamente y su corazón se detuvo. Al otro lado de la calle, tras el cristal de una cafetería se encontraba su su hermano, sonriendo, mientras hablaba amenamente con una pelinegra, su corazón dolió, entonces… Entonces Kagome… Kagome y Sesshomaru. En ese instante su hermano dejó de sonreír y sus dorados ojos se clavaron en los de él, lo supo, él solo pudo observarlo con una intensa furia, una ladina sonrisa comenzó a formarse en el rostro del frío peliplata, abrió aún más sus ojos al ver como su hermano se estiraba sobre la mesa y tomaba por la nuca a la chica, seguramente besandola, esperó alguna reacción de parte de la pelinegra. Esta solo abrazó a su hermano.
Bajo su cabeza, lo sabía, Kami-Sama lo odiaba, le daba a conocer el amor, la ternura y luego se lo arrebataba así sin más, ya no sentía nada, la furia lo carcomía poco a poco, pero no quería cometer una locura, por lo cual corrió, corrió sin destino alguno, por minutos, alejándose de ella, de su recuerdo, de todo el amor que sentía por ella. Las lágrimas corrían libremente por su rostro mientras él aún no detenía su loca carrera, llegó a la entrada de un parque y frego con furia sus puños sobre sus ojos tratando de borrar aquellas gotas saladas que quemaban su piel al mínimo contacto.
Gruñó, en su mente maldijo la hora que la conoció, el momento que probó sus labios, maldecía todo lo relacionado con ella, con su sonrisa, su ternura, sus caricias, sus besos, todo. Despeinó su cabello con furia, nunca había experimentado algo así, nunca había sentido odio por nadie.
- Maldito.- Murmuró por lo bajo mientras apretaba los puños hasta que sus nudillos quedaron blancos.
Pasó horas vagando por el parque, pensando, luchando contra su fuerte deseo de golpear a su hermano hasta el cansancio. Desde niños Sesshomaru siempre le quito todo lo que él deseaba, juguetes, comidas, amigos, Todo. Y ahora… Ahora tenía a Kagome…- Oh Kagome.- Dijo en un susurro lastimero mientras se dejaba caer bruscamente sobre una banca. Levantó la cabeza hacia el cielo y observó los tonos naranjas que pintaban el cielo… Se estaba haciendo tarde. Con un suspiro se levantó, tomó su mochila y comenzó a caminar lentamente, cada paso que daba lo motivaba a cometer una locura, pero se contendría, pero aun así nadie evitara que hiciere lo que iba a hacer, reafirmó el agarre en su mochila y lentamente fue subiendo las largas escalinatas.
…
- Nee, Sota, abre la puerta.- Pidió la mujer al oír el timbre de la puerta principal.- '¿Quien podrá ser?'.- Se preguntó la castaña mientras volvía a su tarea de preparar la cena.
- Hai.- Contestó el chico, pausando su consola para dirigirse a la puerta principal, y cuando abrió la puerta esbozó una enorme sonrisa.- ¡Ohayo Inuyasha! -Saludó efusivamente el pelinegro, pero su sonrisa se borró al notar la expresión seria del peliplata.- ¿Sucede al...? - Estaba por preguntar el chico cuando se ve interrumpido.
- ¿Se encuentra Kagome? -Preguntó secamente el ojidorado.
- Gomen ne, Inuyasha-kun, pero Kagome salió.- Respondió el chico obteniendo como respuesta un leve asentimiento de cabeza de parte del peliplata quien murmuró un 'Hasta luego' y se fue caminando lentamente hasta desaparecer por las escalinatas.
- Kagome.- Suspiró el peliplata mientras terminaba de bajar los peldaños.
- ¿Oh? ¿Inuyasha? - Dijo alguien a su lado.
Lentamente el peliplata giró la cabeza encontrándose con una sorprendida Kagome, lentamente comenzó a caminar hacia ella recibiendo como respuesta una sonrisa. 'Mierda', pensó, no podía hacer lo que quería si ella le sonreía de ese modo, cuando estuvo frente ella la chica posó las manos sobre sus cuerpo y se paró de puntillas para besarlo, pero se sorprendió cuando el peliplata ladeo su rostro hacia un lado, por lo cual besó su mejilla.
- ¿Inuyasha? - Preguntó la chica preocupada, Inuyasha se encontraba demasiado serio y eso la preocupaba de sobremanera.
- Quiero…- Habló el ojidorado ocultando sus ojos en la sombra de su flequillo.- Terminar contigo…-Dijo en un murmuró el chico.
Kagome, dejó sus hombros caer mientras sus ojos se llenaban de lágrimas, trató de decir algo pero el nudo en su garganta no la dejaba emitir sonido alguno, escucho un leve 'Gomen' de parte de Inuyasha antes de que este saliera corriendo hacia su casa, dejando a la azabache observando hacia la nada con el corazón roto, en medio de la calle.
…
- Kagome.- Susurró el peliplata mientras escondía su rostro tras una de sus manos. Una solitaria lágrima se escapó de su ojo deslizándose hasta su barbilla cayendo sobre su ropa.
Su corazón dolía, ya no podria besar los dulces labios de su amada azabache nunca más, ya no podria ser el motivo de sus sonrisas, ya no podria abrazarla, sentir su calor, su aroma, su pequeña y esbelta figura entre sus brazos, no podría oír sus palabras de apoyo nunca más, no podría enseñarle nunca mas, ya no podría amarla, ya no.
…
Se dejó deslizar hasta el suelo, no dejaba de llorar, al entrar a su casa corrió hasta su habitación para que nadie la viera llorar, no quería hablar con nadie, solo… Llorar, llorar hasta el cansancio. Su corazón estaba destrozado, lentamente subió una mano hasta su pecho donde tomó con fuerza su camiseta, justo sobre su corazón.
- Inuyasha.- Dijo en un gimoteo mientras más y más lágrimas aparecían. Flexionó sus piernas y las rodeó con sus brazo enterrando su cabeza allí, su cuerpo temblaba levemente, estaba conteniendo las ganas de gritar a los cuatro vientos, gritar para desahogarse, gritar… Gritar y preguntarle a Inuyasha… ¿Por qué?... ¿Porque así? tan repentinamente, no lo entendía, sacudió su cabeza varias veces mientras tomaba su cabello con sus manos.
…
Arrastró sus pies hasta el salón de clases, no había visto a Inuyasha por el camino y eso le dolió, al levantar la mirada se encontró con que Inuyasha se encontraba sentado junto a Rin, conteniendo las lágrimas se dirigió junto a Jakotsu, quien inmediatamente la abrazo al notar la tristeza en sus ojos.
- ¿Que sucede Kagome? -Preguntó preocupado el chico mientras sentía el fuerte agarre que mantenía la azabache sobre su uniforme, la ojiazul enterró su rostro en su pecho mientras negaba, no quería hablar, no en este momento, su corazón no lo soportaría.
Disimuladamente el chico ladeo su cabeza observando al ojidorado quien no parecía inmutarse ante la azabache, frunció su entrecejo, le agradaba Inuyasha, pero si era él, el motivo de la tristeza de Kagome… Lo lamentaría.
…
Lo vió, sentado solitariamente bajo el gran árbol en medio del patio del instituto, con pasos titubeantes se fue acercando lentamente. Apretó fuertemente los puños al verse ignorada.
- Doushite…- Murmuró agachando la cabeza.- ¿Doushite Inuyasha? - Dijo mientras las lagrimas salian sin su consentimiento.
- Te vi Kagome, te vi junto a Sesshomaru.- Expresó con rabia el peliplata mientras se levantaba de su asiento para alejarse de ahí, alejarse de ella, de sus lágrimas que tanto le lastimaban, al pasar al lado de la azabache esta lo tomo por el brazo deteniendo su escape abruptamente
- De… ¿De qué hablas? - Preguntó demasiado intrigada la azabache.
El Peliplata agacho la cabeza mientras su flequillo cubría sus ojos.
- Sabes muy bien de lo que hablo Kagome, Sesshomaru te besó… ¡Y tu le correspondiste! -Gritó el ojidorado ya fuera de sí. La azabache se asustó, este no era su Inuyasha tranquilo y pacífico, luego del susto inicial la ojiazul comenzó a procesar las palabras el chico.
- No se de lo que estas hablando Inuyasha, yo…-Trataba de decir la azabache nerviosamente.
- No trates de poner excusas Kagome.- Dijo dando fin a la conversación cuando se soltó del agarre de la chica.
- Kagome apretó los puños fuertemente, una intensa furia la invadió, con que él pensaba que era 'esa' clase de chica, soltó un 'Ja' que logró que el peliplata se diera la vuelta algo confundido. Con lentitud la chica se dio la vuelta encarando al peliplata, el cual se encontraba con la mirada seria y con ambas manos en los bolsillos de su pantalón, de la nada se escuchó un 'plaf' que causó que algunos estudiantes que se encontraban alrededor giraran la cabeza para saber qué había ocurrido, y lo que encontraron fue a un peliplata con la cabeza ladeada y la clara marca de cinco dedos sobre su mejilla bastante roja.
- ¡Baka! - Gritó la azabache antes de salir corriendo mientras las lágrimas fluían con libertad por su rostro.
El chico quedó parado cual idiota por un par de minutos, nunca se hubiera esperado esa reacción por parte de la chica, lentamente alzó una mano hasta tocar su enrojecida mejilla.
…
- Tadaima.- Dijo el ojidorado cuando llegó a su casa recibiendo como respuesta un efusivo 'Okeari' de parte de su madre, la cual salió de la cocina con una radiante sonrisa para saludar a su hijo, pero su sonrisa se desvaneció al ver la marca en la mejilla de su hijo.
- ¡Kami, Inuyasha! ¿Quien te hizo eso? -Preguntó sumamente preocupada viendo los ojos opacos de su hijo.- … ¿Inuyasha? -Insistió al no obtener respuesta, con delicadeza acunó el rostro de su hijo entre sus manos.
- Ya no interesa.- Contestó el chico secamente mientras retiraba las manos de su madre de su rostro con delicadeza para luego comenzar a subir las escaleras.
Cuando estaba entrar a su recamara, siente a su espalda la puerta de la habitación de su hermano abrirse, con lentitud se gira para encarar a su hermano quien se encontraba recostado en el umbral de la puerta con una sonrisa socarrona, la furia lo invadió, pero se controlaría…
- Tu noviecita no besa nada mal…- O quizás no… Luego de que el peliplata mayor pronunciara estas palabras con una sonrisa pervertida en su rostro el ojidorado soltó su mochila y se arrojó sobre su hermano, había colmado su paciencia.
…
Bien, ahora con calma ambos me explicaran por qué razón armaron tal escándalo.- Ordenó con infinita paciencia Inu no a sus hijos que se encontraba de rodillas y con la cabeza gacha, ambos con moratones y magulladuras en su cuerpo, mayoritariamente en sus rostros.
- Gomen nasai chichiue.- Dijeron al unísono ambos hermanos mientras apoyaba ambas manos sobre el suelo e inclinaba su cuerpo para hacer una reverencia.
- De acuerdo, comienza tu Sesshomaru.- Pidió Inu no mientras se mantenía firme junto a Izayoi que contenía de sobremanera sus instintos maternales por curar a sus hijos.
- Para empezar, yo salí de mi habitación tranquilamente cuando sin motivo Inuyasha se arrojó sobre mí, yo solamente me defendí.- Habló el peliplata calmadamente.
- ¡Eso no es cierto! - Protestó Inuyasha recibiendo una severa mirada por parte de su padre.- Gomen ne.- Susurró como disculpa.
- Sesshomaru…-Comenzó el ojidorado mayor.- Inuyasha jamas te golpearía sin un motivo, él no es así.- Dijo el hombre seriamente.- Bien, es tu turno Inuyasha, dame tu versión de la historia.- Pidió esperando una respuesta, la cual nunca llegó.- Inuyasha, habla.- Ordenó el mayor.
Inuyasha no sabia que hacer, no podía decirles a sus padres la verdad porque comenzarían a preguntar el porqué de las palabras de Sesshomaru, luego descubrirán que ya no era el novio de Kagome… 'Maldita sea', pensó desesperado, se armaría un gran revuelo entre ambas familia si él decía algo, 'Khe, aun la amas idiota, por eso es que no lo dices', dijo una vocecita en su interior, y era verdad, no quería que catalogaran a Kagome como una cualquiera.
- Inuyasha.- Insitió Inu no.
- Gomen nasai.- Se disculpó el menor mientras volvía a hacer una reverencia asombrado a Sesshomaru y a sus padres.
- Nunca esperamos esto de ti Inuyasha, me has decepcionado.- Dijo con tristeza el mayor, nunca se habría esperado que Inuyasha iniciara una pelea así sin más.- Quedas castigado por un mes.- Dijo dando por fin a la discusión.
- Hai.- Susurró el peliplata mientras se levantaba y con lentitud se dirigía hacia su habitación.
…
Su corazón se encogió al verla entre los brazo de Jakotsu, al ver como sus manos se aferraban con fuerza a su chaqueta, al ver como por su delicado rostro fluían gruesas gotas saladas, se dió la vuelta y apoyó su frente contra el muro enfrente de sí dejando que un gruñido escapara de su garganta, alzó un puño y golpeó con fuerza la pared lastimando levemente sus nudillos... Pero no le importó, ese dolor era insignificante comparado con lo que sentía su corazón al ver a la azabache en ese estado.- Kuso.- Murmuró, aunque mas bien queria gritar, gritar a los cuatro vientos y desahogarse. Quería gritarle al mundo cuánto amaba a la azabache, cuanto anhelaba volver a probar sus dulces labios, sentir su estrecha cintura entre sus brazos, volver a oír su risa, sentir su fragancia.- Kagome.- Susurró a la nada mientras apretaba fuertemente su mandíbula.
Significados:
Doushite: ¿Por qué?
Tadaima: Esto lo dices cuando vuelves a tu propia casa
Okeari: Bienvenido
Chichi: Así se le puede llamar al padre propio.
Ue: significa literalmente "por encima", denota un alto nivel de respeto. (ChichiUE)
P.D: No me maten please. ^u^
Att: PockyGame.
