¡Woli! Ya reviví, esta vez sí tarde muuuuuuuuchisimo en actualizar, lo siento mucho estuve ocupada haciendo…en realidad no hice nada. Esta vez les traigo un capitulo narrado por, chan , chan, chan, Takeru (siiiiii) gracias a yanet.rojas.77 y a sslove sus comentarios me impulsaron a, de una vez por todas, escribir desde la perspectiva de T.K. Bueno, ya los dejo leer.
CAPITULO 14
Odaiba, la ciudad que siempre ha permanecido en mi mente, por fin regrese a ella. El sol brillaba inusualmente, invitándome a sonreír sin razón aparente. Tire las cobijas sobre mí para abrirme paso hacia el uniforme gris colgado en el armario. No me lo había probado de nuevo desde que los compramos, supongo que no habrá problemas. Una vez que termine de vestirme mi estómago pedía a gritos comida, a pesar de que era muy temprano, así que corrí a la cocina para preparar algo. En ocasiones como esta las enseñanzas de mi hermano salen a relucir como nunca. Aunque solo se trate de huevo con jamón, huevos revueltos, o cualquier otro platillo no muy difícil de hacer cuyo principal ingrediente sea; el huevo.
-Takeru, déjame llevarte a la escuela- dijo mi madre sentándose conmigo a la mesa, esbozando una sonrisa que no podía ignorar.
-Está bien pero, ¿tu trabajo?
-No te preocupes por eso, en la noche adelante algo y lo que me falta lo terminare en la oficina.
Mi madre tenía cierto complejo debido a que, por su trabajo, nunca podía acompañarme el primer día de escuela, siempre le surgían montones y montones de tareas, y eso se repetía todos los años. Pero esta vez hizo todo lo posible por no tener algún impedimento, lo note en la resolución de sus ojos.
Durante todo el camino mamá se la pasó preguntándome si me sentía nervioso, o preocupado por la nueva escuela…yo hubiese querido dale un discurso para tranquilizarla, pero no me dejaba hablar. Pero, de un momento a otro deje de escuchar su voz, me percaté de que el carro se había detenido.
-Dios, ¿qué te paso ahora?
-¿Necesitas ayuda mamá?- pregunte bajando del auto para ir a donde ella estaba.
-No, no, está bien, acabo de hablar para que mande una grúa, pero tú puedes irte o tendrás problemas en la escuela.
-De ninguna forma te dejare sola, me quedare contigo.
Paso alrededor de una hora hasta que llegaron por el auto. Antes de irme mi madre me lleno de abrazos y algunos pequeños sollozos.
-Ten cuidado hijo- me tomo de los hombros-. Por cierto, salúdame a Hikari, y a los demás, claro.
Rápidamente le di un beso en la mejilla y salí corriendo. El tema que durante el último mes trate de evitar, mi madre lo había sacado a flote. Así es, por todos los medios me entretuve para pensar lo menos posible en aquella persona que siempre, no importa donde este, vuelve a mi mente llenándola por completo. Hoy, después de más de un año, volveré a ver a Yagami Hikari, mi mejor amiga, y eso me aterraba. ¿Cómo podría volver a ver esos ojos sin ocultar mis sentimientos? Definitivamente para ella será muy sorpresivo, pues no le informe de mi transferencia a la escuela que ella asiste…junto con Davis. ¡Davis!, es verdad, él siempre ha estado a su lado, tal vez incluso a Kari ya no le importe mi presencia, tal vez, cuando me vea llegar, por educación simplemente me salude como a cualquier otra persona, y después gire su rostro hacia su fiel acompañante. En mi mente pasaban infinidad de escenarios distintos sobre ese encuentro, y todos esos pensamientos terminaron por marearme un poco, obligándome a sentar en un pequeño parque que se cruzó en mi camino. Suspire tantas veces, que llegue a pensar que en cualquier instante dejaría de respirar.
Observe a las personas que pasaban frente a mí, inconscientemente buscaba en todas el rostro que siempre me trae de cabeza, y en medio de mi misión vi a un chico que conocía a la perfección. Motomiya Davis caminaba con una sonrisa en el rostro, aparentemente estaba bailando. El chico percibió mi mirada, volteo e inmediatamente note como su piel cobraba un color pálido. Sin saludarme, siguió caminando con la vista clavada en mí, como si quisiera asegurarse de mi existencia en la banca. Al estar a una distancia considerable, comenzó a correr tan rápido que lo perdí en segundos. Reí para mis adentros por la reacción tan graciosa de mi amigo.
Observe mi reloj, abrí los ojos tanto como pude al notar que aun podía llegar a la escuela. Creo que mi madre me traía demasiado temprano a la escuela. Resople con cansancio, decidido a quedarme más tiempo en el parque, simplemente para calmar los nervios que me estaban destrozando. Pasando un tiempo indefinido me levante de esa banca para iniciar mi caminata al colegio.
Llegue a la que sería mi nueva escuela. Busque instintivamente entre las ventanas que daban hacia el patio, la cabellera castaña que siempre aparecía en mis sueños, me sobresalte al encontrarme no solo con su cabello, sino también con sus bellos ojos que me hicieron temblar en cuanto los vi. Kari tenía su vista clavada en el patio que yo estaba por cruzar, al parecer aun no me veía, se encontraba ensimismada en sus pensamientos. Golpee mis piernas para despabilarlas y camine a los casilleros. Un poco desconcertado por mi primer contacto con ella comencé a cambiar mis zapatos negros por los blancos, ¿Qué esperaba? ¿Qué saltara de la ventana y corriera hacia mis brazos? Tan congelado estaba en mis pensamientos que apenas y escuche las pequeñas pisadas que se detuvieron a mi lado.
-T.K
Escuche esa voz, la misma que siempre llega a mi cuando me siento perdido. Voltee lentamente hasta chocar con sus ojos. No pude evitar sonreírle después de embelesarme, una vez más, con su rostro, inevitablemente dije lo que durante tanto tiempo retuve en mi cabeza: "Kari".
Ella inmediatamente me devolvió la sonrisa, acercándose. Tuve que resistir para no abrazarla en ese momento, lo que menos deseaba era arruinar la perfecta imagen que me estaba regalando. Intercambiamos algunas palabras hasta que se ofreció a llevarme a mi salón. Por sus sonrisas juguetonas pensé que no estaba en la misma clase que yo, pero mi sorpresa fue mayor a la que puedo expresar cuando la vi sentada a pocos lugares del mío. Eso me alegro, la tendría cerca de mí, la vería todos los días sin necesidad de generar pretextos absurdos para verla. El día transcurrió monótonamente, omitiendo mi presentación ante el grupo. Recogí mis cosas y decidí esperar a Kari en la salida. Me recargue en la pared junto a la puerta de entrada de la escuela, para que desde ese punto pudiese ver a Kari al pasar. Pero un visitante inesperado llego antes a mi encuentro.
-Hola- salude alzando la mano.
-Takeru- esbozo una sonrisa que me pareció sincera, y levanto una mano para chocarla contra la mía.
-Siento que te estabas escondiendo de mí.
-¿Qué? No, no, no, no- agito sus manos de un lado a otro-. Solo estaba un poco ocupado.
-Déjame adivinar…ese asunto tiene algo que ver con, ¿Kari?- solté de repente con una ligera molestia que trate de ocultar.
-Tan listo como siempre Takeru, así es, y eso me recuerda lo que venía a decirte- su rostro cambio a una seriedad que pocas veces le había visto-. Parece que entraste demasiado tarde al juego, te llevo una gran ventaja.
-Entonces si llegue tarde- enfrente su mirada dirigiéndole una sonrisa-, ¿eso significa que tu sales con ella? Solo eso evitaría que yo esté a su lado, de otra forma no me apartare, hasta que Kari me lo pida.
Las palabras con cierto tono soez que le dirigí a mi adversario hicieron que se saliera de control. Sus ojos despidieron una ira incontrolable tomándome por el cuello. Su agarre era firme, no pensaba soltarme hasta propinarme el golpe que tanto ansiaba. Pensé que lo haría, hasta que ambos escuchamos una voz que, momentáneamente, debilito su fuerza.
-Ustedes dos, ¿Qué creen que hacen?- dijo apresuradamente.
-No es nada- le respondió Davis, con la mirada aun fija sobre mí.
-¿Ah, sí? Entonces suéltalo- exclamo con tranquilidad. Davis no me dejaría ir tan fácil, pero, como lo esperaba, después de escuchar la voz suplicante de Kari me dejo libre sin protestar.
-Lo siento, esto es mi culpa- trate de calmar con mis palabras la preocupación de sus ojos.
-Eso no importa, T.K, no importa quién lo inicio.
-Disculpa por esto, Kari- hablo Davis con verdadera culpa en su voz.
-No te lamentes Davis, solo, quisiera saber ¿Por qué peleaban?
-Realmente no era nada, no te atormentes por ello, tu sabes, son cosas de hombres, cosas banales, ¿cierto?- le dirigí a mi amigo una mirada de complicidad que tardo un poco en procesar.
-S…Si, no te alarmes Kari.
Kari dio unos pasos hacia la salida dispuesta a dejarnos solos después de evitar mi posible muerte. Davis la observo con melancolía, cerró los ojos con fuerza y salió corriendo antes que ella.
-¿Te lastimo?- Kari se acercó a mí, desconcertada por la huida del chico.
-No, pero, es más fuerte de lo que recordaba.
Después de que ella lanzara un suspiro caminamos uno al lado del otro para regresar a casa, como en los viejos tiempos.
-Oye, Kari, ¿Cómo has estado estos años?
-Bien, supongo, el semestre pasado entre a las porristas porque les faltaban personas, apoyamos al club de basquetbol, me hizo recordarte- sonrió grácilmente.
-Qué mala suerte. Pero este año el club de basquetbol contara de nuevo con tus ánimos, ¿verdad? Me gustaría verte con uniforme de porrista.
Dije sin antes analizar mis palabras, provocando un leve sonrojo en mi acompañante, y justo cuando iba decirme algo, al doblar la esquina, cayó estrepitosamente al suelo por estrellarse con alguien. Corrí a ella para preguntarle como estaba, pero en lugar de una respuesta recibí un grito de su parte que no era para mí, "Hermano", eso fue lo que dijo, provocando que girara hacia aquel chico. Él no había notado mi presencia hasta después de unos segundos, me observo con cierta curiosidad y acto seguido su voz estallo pronunciando mi nombre. Conversamos animadamente de cosas triviales que ni siquiera recuerdo bien, pero el encontrarme con el chico que alguna vez nos lidero en aquel mundo me hizo sentir más nostálgico. Entre tanto, al observar mi reloj, recordé que debía llegar a casa para preparar la comida en la ausencia de mi madre, así que me despedí de ambos hermanos y salí corriendo.
Entre a casa saltando de alegría sin percatarme de la silueta que estaba en el sillón.
-¿Te paso algo interesante hoy, Takeru?- dijo mi hermano reprimiendo una risa.
-Hola, ¿Qué haces aquí?
-Mamá me pidió que viniera a verte porque va llegar muy noche, y de paso también me dijo que te cocinara algo. Por eso traje a alguien.
Señalo a la cocina con una risa que mostraba orgullo. Ahí estaba una chica pelirroja que me sonreía amablemente. Nunca he terminado de comprender como es que termino siendo la novia de mi hermano, el siendo tan irresponsable, pero que puedo hacer.
-¡Sora!- corrí infantilmente hacia ella para abrazarla provocando molestia en Matt.
-Takeru- grito a mis espaldas.
-Hola T.K, has crecido bastante, tal vez seas más alto que Matt- dijo devolviéndome el abrazo.
Después de aquel gesto regrese al lado mi hermano para esperar a la bella cocinera. Esa noche cene al lado de esos dos, fue un momento muy familiar, muy cálido, recordé los días en que me sentaba a la mesa para comer junto a toda mi familia, cuando estaba unida. Esos días no volverían, pero serian reemplazados por otros como este. Se retiraron hasta altas horas de la noche. Aunque Matt aún tenía que dejar a Sora en su casa.
Con el estómago lleno me deje caer en la cama para dormir al fin. La última imagen que recuerdo haber visto fue la sonrisa de Kari que tanto añoraba, Kari... ¿Podre al fin demostrarte lo que siento?
-Takeru, ya me voy al trabajo, ten cuidado- dijo mi madre golpeando mi puerta-. ¿Ya estás listo?
-Sí, ya termine de vestirme, y ya tengo mi almuerzo en la mochila, me levante temprano.
-Está bien, ¿quieres que te lleve?
-No- respondí al instante-. No, gracias mamá, prefiero caminar.
No quería pasar por algo como el día de ayer. Salí en la compañía de mi madre hasta la salida y después nos separamos. El viento de la mañana refresco mi mente, pero solo hasta que llegue a la escuela. Inevitablemente los nervios que ayer me dominaban aparecieron de nuevo al estar frente al salón, detrás de esa puerta, probablemente ya se encontraba Kari, me trague todo el susto que se acumulaba lentamente en mi garganta y entre. Lo primero que vi fue a ella, estaba atenta a su libreta, ladeaba un poco la cabeza así que me acerque. Me pregunto sobre algunos apuntes, me senté a su lado y comencé a explicarle calmadamente. Nuestra grata compañía se vio interrumpida por dos voces que gritaban mi nombre abriendo la puerta del aula bruscamente. Eran Izzy y Mimi, sus rostros llenos de impaciencia me recordaron a los niños que solía conocer, sin embargo, ya no eran unos niños. Izzy era más alto, tanto que incluso sobrepasaba a Mimi. Por otro lado, Mimi tenía el cabello largo, y sus facciones eran mucho más maduras. Me acerque a ellos, iniciando así una conversación, Kari se unos unió después. Izzy comento que saliéramos, siendo secundado por la chica de ojos color miel. Cuando todos estábamos de acuerdo Kari dijo que no podía por algunos pendientes. Aun así los otros dos decidieron seguir adelante con los planes ante la insistencia de mi castaña amiga.
El timbre sonó, y Kari nos acompañó hasta la salida.
-T.K, ¿estás bien?- pregunto una angustiada Mimi.
-Ah…si, tranquila.
-Si quieres acompañar a Kari no hay problema, saldremos otro día.
Dijo Izzy, guiñándome un ojo, en lo más profundo agradecí las palabras que el pelirrojo acababa de pronunciar.
-Gracias, lo siento chicos, nos vemos…en verdad lo siento- grite a mis amigos puesto que yo ya había empezado a correr en dirección contraria.
Corrí hacia donde había visto a Kari desparecer, menciono algo de una cena, por ello supuse que pasaría a alguna tienda cercana. A lo lejos divise una tienda, y después a ella, pero había algo extraño. Detuve mi andar al notar a un chico frente a Kari, sujetándola con cierta descortesía y desdén. Camine con la respiración agitada hacia ellos tratando de controlar la furia indescriptible que comenzaba a dominarme, pero no sirvió de mucho al oír las siguientes palabras: "En ese caso, te acompañare para que no te castiguen". En ese momento no pude soportarlo más y con un solo movimiento aparte la mano de Kari de aquel sujeto.
-Disculpa, pero yo la acompañare- dije tomando la delicada mano de quien empuje detrás de mí.
El agresor se negaba a irse, hasta que noto la ira que despedían mis ojos, alce la voz más de lo normal logrando así que huyera con excusas tontas.
-Tranquila, deja de temblar- dije en voz baja.
Gire hacia ella, no pudiendo resistir más, abrazándola fuertemente sin intención de soltarla. Necesitaba sentir la calidez de su cuerpo tan cerca como ahora, el temblor de su cuerpo me hizo temblar a mí también.
-Descuida, yo…nunca soltare la mano que sostengo.
Volví a susurrar, ocultando de mil maneras el dolor de mi voz al darme cuenta de la frágil silueta que poseía en mis brazos. Siempre la he protegido, pero a veces siento que mi presencia no hace más que causarle problemas. Sus lágrimas mojan mi pecho, haciendo crecer la pesadez de mi corazón.
Un impulso vuelve a aparecer ante mí, lo siento, Kari, lo siento mucho...la aparto de mi de la forma menos abrupta que encuentro. Sin darme cuenta su rostro ya está entre mis manos. Deseo tocar esos labios, quiero que solo sean míos. Ignorando el frenético palpitar de mi corazón acerco su rostro cada vez más. Me prometí no hacer esto hasta que tú me lo pidieras, pero no puedo más, Kari…lo siento.
P.D: El próximo capítulo volverá a ser narrado por T.K :D gomen si se les hace aburrido...Mata ne!
